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Archivo de la etiqueta: Mamíferos

Mamíferos Prehistóricos II

Glyptodon (Diente tallado).

Periodo: Pleistoceno. Hace 2 millones de años- 10 000 años.

Tamaño: Unos 3,3 metros de largo y 1,5 metros de altura.

Peso: Alrededor de 1,4 toneladas.

Localización fósiles: Estados Unidos, Uruguay, Argentina y Brasil.

El Glyptodon era un animal estrechamente emparentado con los armadillos actuales, y al igual que ellos, poseía un caparazón rígido en la espalda que le servía a modo de defensa contra los depredadores. Tenía también una protección en las patas y en el cuello para aumentar aún más su defensa, unas garras en las patas parecidas a cascos y una cola acorazada con pequeñas espinas. Es muy posible que su cuerpo estuviese recubierto de pelo. El Glyptodon era herbívoro, se alimentaba de hierba, plantas duras y plantas acuáticas y, por su constitución, se supone que no fue muy ágil sino más bien lento de movimientos. Las diferentes especies se distinguen por los patrones y tipos de caparazones. Durante milenios, muchos de esos caparazones vacíos permanecieron diseminados a lo largo de las planicies de Uruguay, Río Grande del Sur y de Argentina, probablemente sirviendo de refugio para los humanos primitivos de la región. El Glyptodon formaba pequeños grupos con las crías, los machos eran animales muy agresivos que no dudan en atacar y defenderse ante los depredadores.

Glyptodon

Megatherium (Gran bestia).

Periodo: Plioceno y Plesitoceno. Hace 2 millones de años – 8 000 años.

Tamaño: Hasta 8 metros de longitud y 6 metros de altura.

Peso: Un máximo de unas 6 toneladas aproximadamente.

Localización fósiles: Sudamérica (Argentina principalmente).

El Megatherium es uno de los mayores mamíferos terrestres que han existido y el más grande perezoso del que se tiene constancia, con un tamaño muy similar al de los elefantes actuales. Poseía un esqueleto robusto con una gran cintura pélvica y una ancha y musculosa cola. Su enorme tamaño le permitía alimentarse a alturas a las que no tenían acceso otros herbívoros contemporáneos. Elevándose sobre sus poderosas patas traseras y usando su cola para formar un trípode, Megatherium podía soportar su enorme peso corporal mientras usaba sus garras curvas de sus largos brazos para acercarse las ramas de los árboles. Este perezoso, al igual que los actuales osos hormigueros, caminaba sobre los lados de sus pies y manos, debido a que sus garras evitaban que pudiera poner las palmas y plantas de los mismos sobre el suelo. Aunque era principalmente cuadrúpedo, sus huellas fosilizadas muestran que tenía cierta capacidad de realizar una marcha bípeda. Los análisis biomecánicos también sugieren que tenían adaptaciones para el bipedalismo. Algunos expertos creen que su mandíbula puede haber alojado una larga lengua, la cual hubiera usado para llevarse las hojas a su boca, de manera similar a los perezosos arborícolas actuales, aunque otros científicos descartan esta posibilidad. Aunque se cree que era principalmente herbívoro, no se descarta que fuese omnívoro, debido a la forma de algunos de sus dientes, lo que podría sugerir que el Megatherium se alimentaría de carne en algunas ocasiones para completar su dieta. Este animal habitó en zonas de praderas con árboles y regiones selváticas del actual Amazonas.

Megatherium

Dripotodon (Dos dientes delanteros).

Periodo: Hace 1,6 millones de años – 46 000 años.

Tamaño: 3 metros de largo y 2 metros de altura.

Peso: Unas 2,8 toneladas aproximadamente.

Localización fósiles: Australia.

El Dripotodon es un género de marsupiales, los más grandes que jamás hayan existido, con un tamaño similar al de los más grandes rinocerontes de la actualidad. Este animal vivió en Australia y eran parientes de los modernos koalas y wombats. Sus hábitos eran más parecidos a los de estos últimos. Con un aspecto parecido a los osos o a los osos panda, con cuerpos bastante musculados y dentadura de roedor, eran animales que se alimentaban de sustancias vegetales blandas. Posiblemente, tuvieron un metabolismo bajo y unos movimientos lentos, que les ayudarían a necesitar pocos recursos pero que a la llegada del ser humano harían de ellos una presa fácil. Se desplazaba en grandes rebaños en búsqueda de alimento. A pesar de tener unas fuertes mandíbulas y un cráneo enorme, tenía el cerebro de un tamaño muy reducido. Habitaban en zonas boscosas y montañosas, el bosque abierto, áreas arboladas y los pastizales, en zonas abiertas cerca del agua, lagos y ríos Manteniéndose cerca del agua y comiendo hojas, arbustos y pastos.

Diprotodon

Gigantopithecus (Mono gigante).

Periodo: Pleistoceno. Hace 1 millón de años – 100 000 años.

Tamaño: 3 metros de altura.

Peso: 600 kilogramos.

Localización fósiles: Asia (India, China, Vietnam).

Las evidencias fósiles sugieren que el Gigantopithecus fue el primate más grande que habitó el planeta. Probablemente haya sido cuadrúpedo y herbívoro, con una dieta similar a la del panda gigante basada en el bambú, y posiblemente suplementada con frutas de estación. Se cree que su pariente más cercano es el moderno orangután, pero Gigantopithecus era demasiado grande para vivir en los árboles, por lo que seguramente se comportaba como un gorila. Aunque se desconoce el porqué de la extinción de Gigantopithecus, se supone que las razones principales fueron los cambios climáticos y la competencia por los recursos con especies mejor adaptadas (pandas u hombres primitivos). Durante años, la medicina china ha trabajado con fósiles de Gigantophitecus, conocidos como “huesos de dragón”. El valor económico que poseen ha llevado a que los habitantes de estas regiones los recolecten produciendo su desaparición de muchos sitios donde podrían haberse encontrado.

Gigantopithecus

Rinoceronte Lanudo (Coelodonta antiquitatis).

Periodo: Pleistoceno hasta el último periodo glacial. Hace 550 000 – 12 000 años.

Tamaño: Entre 3 – 3,8 metros de longitud y 2 metros de altura.

Peso: Entre 2.700 – 3.200 kilogramos.

Localización fósiles: Eurasia (Desde España hasta Mongolia y Sur de Siberia, Islas Británicas incluidas).

Siendo el último y más especializado miembro del linaje evolutivo de los rinocerontes del Pleistoceno, el rinoceronte lanudo estaba bien adaptado a su ambiente. Los miembros cortos y su grueso pelaje lanudo le permitían vivir al ambiente de estepa-tundra que prevalecía a través de la ecozona paleárctica durante las glaciaciones del Pleistoceno. La apariencia externa de los rinocerontes lanudos es conocida a partir de individuos momificados de Siberia así como de pinturas rupestres, siendo más parecido al rinoceronte blanco actual, aunque análisis de ADN han demostrado que este animal está más emparentado con el actual rinoceronte de Sumatra. Tenía dos cuernos compuestos de queratina, con el cuerno anterior sobre la nariz alcanzando los 61 centímetros de longitud, y un cuerno posterior más pequeño entre sus ojos. Los cuernos eran excepcionalmente largos y lateralmente aplanados, sobre todo el primero, que podía alcanzar un metro de longitud, y aplanados, tan diferentes de los de otros rinocerontes que cuando se descubrieron los primeros cuernos aislados y congelados en Siberia en el Siglo XIX, fueron clasificados inicialmente como zarpas de aves gigantescas. Tenía pelo largo y grueso, orejas pequeñas, patas cortas y gruesas, y un cuerpo robusto. Las pinturas rupestres sugieren que tenían una banda oscura ancha de pelaje entre sus patas delanteras y traseras, pero la representación de este rasgo no es universal, y la identificación de los rinocerontes ilustrados como rinocerontes lanudos es incierta. Sus premolares anteriores eran de pequeño tamaño y los molares tenían la corona alta, además carecía de incisivos y tenía el septo nasal osificado. El rinoceronte lanudo usaba sus cuernos para propósitos defensivos y para atraer parejas en la época de celo, y además servían para apartar la nieve durante el invierno y acceder así a la hierba oculta bajo ella. Gracias a esta característica, los rinocerontes lanudos no tenían que emigrar a otras regiones para conseguir alimento en los periodos invernales como sí debían hacer otros animales de su entorno. La evidencia más reciente sugiere que los rinocerontes lanudos vivían en el Ártico durante el último máximo glacial consumiendo volúmenes aproximadamente iguales de herbáceas tales como Artemisia y gramíneas.

Rinoceronte lanudo

León de las Cavernas (Panthera leo spelaea).

Periodo: Pleistoceno hasta la última glaciación. Hace (370 000 – 10 000 años.

Tamaño: 2,1 metros de largo (sin la cola) y 1,2 metros de altura.

Peso: Hasta unos 360 kilogramos aproximadamente.

Localización fósiles: Eurasia y América del Norte.

El león de las cavernas es una subespecie extinta de león conocida a partir de restos fósiles y muchos ejemplos de arte prehistórico. Los científicos creen que sería un 8% – 10 más grande que los leones actuales, convirtiéndolo en su época en el depredador más de dominante. Recibe su nombre común del hecho de que grandes cantidades de sus restos han sido hallados en cavernas, pero es dudoso que hayan vivido en estas. Tenía una amplia tolerancia ambiental, pero probablemente prefería bosques de coníferas y praderas, en los que aparecían herbívoros medianos y grandes. Huellas fósiles de leones, las cuales han sido halladas junto a las de renos, demuestran que los leones alguna vez habitaron incluso en climas subpolares. La presencia de esqueletos adultos de leones totalmente articulados, en lo profundo de madrigueras del oso de las cavernas, indica que los leones pudieron haberse adentrado en estas para cazar osos cavernarios en hibernación, muriendo algunos de ellos en el intento. Otros restos de leones pudieron haber sido llevados a las cuevas por hienas de las cavernas que llevaban los cadáveres a sus cubiles para devorarlos. Estos carnívoros activos probablemente cazaban a los mayores animales herbívoros de su tiempo, incluyendo caballos, ciervos, renos, bisontes e incluso mamuts viejos, heridos o jóvenes. Las presas pequeñas eran por lo general derribadas con un golpe de la pata delantera y mantenidas así con las dos patas delanteras. El animal era finalmente muerto con una mordida con sus colmillos, en la nuca, en la región de la garganta o incluso en el pecho. Un león de las cavernas usualmente no correría tan rápido como sus presas, pero podría abalanzarse sobre estas por detrás o correr junto a ella y derribarlas con las patas. De esta manera podría muy fácilmente hacer perder el equilibrio de un animal corriendo. En Octubre de 2015 se hallaron dos cachorros de león de las cavernas congelados en Yakutia, Siberia en el permafrost; se estima su edad en 10.000 años. La investigación preliminar de estos especímenes, nombrados Uyan y Dina, indica que los cachorros probablemente tenían apenas una semana de edad al momento de sus muertes, ya que sus dientes de leche aún no habían erupcionado completamente. Evidencia adicional muestra que los cachorros, como los de los leones modernos, se ocultaban en una madriguera hasta que tuvieran edad suficiente para unirse al grupo. Los investigadores también creen que los cachorros quedaron atrapados y fueron muertos por un deslizamiento de tierra, y sin aire, estos fueron preservados en buenas condiciones. Se planea una segunda expedición al sitio en donde se produjo el hallazgo de estos especímenes para 2016, con el fin de encontrar los restos de otro cachorro o inclusive la madre de los mismos.

León de las cavernas

Oso de las Cavernas (Ursus spelaeus).

Periodo: Pleistoceno hasta la última glaciación. Hace 250 000 – 10 000 años.

Tamaño: Cerca de los 3 metros de largo y 1,3 metros de alto a la cruz.

Peso: Entre 440 – 600 kilogramos aproximadamente.

Localización fósiles: Bosques de Europa.

Es una de las especies de osos prehistóricos más conocida del mundo y uno de los más grandes que ha existido. Los osos de las cavernas evolucionaron a partir de la especie Ursus deningeri, hallada en muchos yacimientos del Pleistoceno Medio europeo, y de la que también derivan los osos pardos actuales. Los osos cavernarios son fáciles de diferenciar de los osos pardos (con quienes convivieron durante casi toda su existencia) por su morro menos pronunciado y su frente abrupta y hundida. Los caninos, aunque bien desarrollados, no lo están tanto en comparación con sus poderosos molares, evidencia de una dieta fundamentalmente herbívora y con menor aporte cárnico que en la mayoría de los osos. Las extremidades delanteras son más largas y robustas que las traseras. Como los osos pardos, los osos cavernarios eran animales solitarios. Despertaban en primavera del largo letargo invernal y pasaban el buen tiempo alimentándose, fundamentalmente de hierbas, frutos y hojas que machacaban con sus potentes molares. El acoplamiento debía producirse en verano, pues los hallazgos fósiles indican que los oseznos también nacían durante el invierno, como en las demás especies de osos actuales. A finales del otoño, los osos buscaban cuevas en las que pasar el invierno. Si el año había sido malo, no era raro que el oso muriera de hambre durante la hibernación al estar bajo de reservas. Es precisamente en el fondo de las cuevas donde se han encontrado la mayoría de los restos de osos cavernarios, razón por la que han recibido su nombre popular. Los osos cavernarios debían combatir con multitud de animales para hacerse con un refugio donde pasar el invierno, entre ellos grandes carnívoros como osos pardos, hienas gigantes y leones. Las cuevas también les eran disputadas por los hombres primitivos, tanto neandertales como los de nuestra propia especie. De todos los homínidos que los conocieron, los neandertales parecen haber sido quienes tuvieron una relación más estrecha con los osos cavernarios. En yacimientos como, por ejemplo, la cueva de Regordou (Departamento de la Dordoña, Francia), se han encontrado unas extrañas estructuras de piedra a modo de “sarcófagos” excavados en la pared, que albergaban en su interior uno o varios cráneos de osos de las cavernas, convenientemente alineados. Los paleoantropólogos todavía discuten cuál podrían ser el significado de tales construcciones, y algunos han sugerido que se trataba de una posible muestra de culto de los neandertales a este animal.

Oso de las cavernas

Bisonte Gigante (Bison latifrons).

Periodo: Pleistoceno. Hace 240.000 – 21.000 años.

Tamaño: Hasta ,6 metros de largo y 2,5 metros de altura a la cruz.

Peso: Unas 2,7 toneladas.

Localización fósiles: América del Norte.

El Bison latifrons o bisonte gigante, es una especie extinta de la familia de los bóvidos, que vivió en Norteamérica durante el Pleistoceno. También conocido como el bisonte gigante, o bisonte de la era de hielo, y alcanzaba unas dimensiones superiores a las de los bisontes moderno; su cráneo era más corto, por lo que tenía un mejor olfato para detectar a los grandes depredadores. Se cree que este gran herbívoro vivía en pequeños grupos familiares, paciendo en las Grandes Llanuras y también devorando hojas en los bosques de Norteamérica. Sus patas eran algo cortas pero eran fuertes, aunque su gran peso le impedía correr demasiado rápido, por lo que se defendía con los cuernos. Al igual que al actual bisonte, tenía una joroba en la que almacenaba grasa para el frío invierno glacial. Vivían en grupos más pequeños que los modernos bisontes porque eran más agresivos y grandes, por lo que no necesitaban tanta protección. Su grueso pelaje les protegía del frío. Los grandes y gruesos cuernos de los machos pueden haber sido empleados como un elemento disuasorio contra los grandes carnívoros como el felino dientes de sable Smilodon, el oso de cara corta, y también para establecer la jerarquía en peleas con otros machos por el derecho a aparearse.

Bisonte gigante

Mamut Lanudo (Mammuthus primigenius).

Periodo: Pleistoceno. Hace 150.000 – 1.700 años.

Tamaño: Unos 5 metros de largo y entre 2,8 – 3,4 metros de altura.

Peso: 6 toneladas de peso.

Localización fósiles: Eurasia y América del Norte.

El mamut lanudo es una especie de mamífero proboscídeo de la familia de los elefántidos que habitaba principalmente en zonas de praderas. Con su cubierta de largo pelo enmarañado, era una especie adaptada al clima extremo de la edad de hielo. Su nombre proviene de su gruesa capa de pelo lanudo de hasta 90 centímetros de largo, dispuesto en forma similar al pelambre del actual buey almizclero. Bajo la piel poseía una capa de grasa de 8 – 10 centímetros de espesor que fortalecía su adaptación al frío. Sus orejas de 30 cm de longitud, eran mucho más pequeñas que las de los elefantes actuales (las de un elefante africano alcanzan 180 centímetros). Presentaban un abombamiento en forma de cúpula sobre el cráneo y una alta joroba sobre los hombros. Los machos adultos alcanzaban 2,80 – 3,40 metros de alzada y 6 toneladas de peso. Los colmillos encontrados alcanzan hasta 4,2 metros de longitud y 84 kilogramos de peso, pero en promedio tienen 2,5 metros y 45 kilogramos. Sus dientes estaban adaptados a las plantas de la tundra, pero habitaba también la estepa herbosa, musgo y la presencia de ramas de árboles en los estómagos de los ejemplares encontrados, indica que también recorrían los bosques. Al igual que los elefantes modernos, los mamuts lanudos eran probablemente muy sociales, permaneciendo en grupos matriarcales, hechos que los fósiles encontrados avalan. La mayoría de especies extintas se conoce por medio de restos fosilizados o huesos conservados en circunstancias particulares. En el caso del mamut lanudo, se han encontrado además restos congelados, debido a la persistencia por milenios de climas con temperaturas muy bajas y glaciares o áreas congeladas y además, al gran tamaño de los especímenes. Aunque los casos de congelamiento de cuerpos fueran inusuales, ocurrieron durante miles de años. Para que un evento de este tipo se presentara, se requería que el animal quedara atrapado o sepultado rápidamente en un líquido helado, comúnmente el agua o en semi-sólidos tales como fango o légamo, que desde entonces se congelaron. Los restos así preservados han permitido estudiar la piel, pelo, músculos y multitud de tejidos y órganos del animal. Los seres humanos modernos coexistieron con los mamuts lanudos durante el Paleolítico Superior período en que los seres humanos entraron en Europa de África entre hace 30.000 y 40.000 años. Antes de esto, los neandertales habían coexistido con los mamuts durante el Paleolítico Medio, y estos humanos ya utilizado huesos de mamut para la fabricación de herramientas y materiales de construcción. Los mamuts lanudos fueron muy importantes para los seres humanos en la Edad de Hielo, y la supervivencia humana pueden haber dependido de mamut en algunas áreas.

Mamut lanudo

Fuentes: Wikipedia, Prehistoria Wiki, elaboración propia.

 

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Mamíferos Prehistóricos I

Arsinoitherium (Bestia de Arsínoe).

Periodo: Oligoceno. Hace 36 – 27 millones de años.

Tamaño: 3 metros de largo y 1,75 metros de altura.

Peso: 2,5 toneladas.

Localización fósiles: Norte de África y Etiopía.

El Arsinotherium se asemejaba a un rinoceronte, su rasgo más distinguible era un par de enormes cuernos similares (posiblemente cumplían una función reproductora, para atraer a las hembras) a conos con núcleos óseos que se proyectaban desde la parte superior de la nariz, inmediatamente seguidos de otro par de cuernos más pequeños, a modo de protuberancias. El esqueleto es muy robusto pero muestra que descendía de un ancestro cursorial, y el animal puede haber sido capaz de correr si necesitaba hacerlo, como los elefantes o rinocerontes modernos. El Arsinoitherium era un animal anfibio, debido a que donde vivía era una gran zona de islas con vegetación, también con mangles, este animal los comía, además de otros tipos de algas y vegetación.

Arsinoitherium

Paraceratherium (Bestia casi cornuda).

Periodo: Oligoceno y Mioceno. Hace 30 – 16,6 millones de años.

Tamaño: 8 metros de largo y 7 metros de altura (hasta la cabeza).

Peso: 15 toneladas aproximadamente.

Localización fósiles: India, Pakistán, Kazajistán, Mongolia y China.

Los paraceraterios son los mamíferos terrestres mayores conocidos. Se diferencian de otros ceratomorfos de su tiempo en la forma y posición inusuales de sus dos incisivos superiores, que tienen el aspecto de pequeños colmillos inclinados hacia abajo. Por otro lado, los incisivos inferiores se inclinaban hacia adelante. Esta adaptación de los incisivos era muy útil para arrancar hojas de los árboles. Sus patas y su cuello eran largos y, habiéndose adaptado para llegar a las hojas más altas de los árboles. Además de permitirles llegar a la vegetación más alta, sus robustas patas les podrían haber servido para defenderse de los depredadores. Debido a su gran tamaño y, por consecuente, menor relación superficie-volumen, es muy probable que tuvieran muy poco pelo y una piel clara como la de los rinocerontes actuales, para facilitar la pérdida de calor y evitar sobrecalentarse. El Paraceratherium era un animal totalmente herbívoro, como demuestran sus dientes aplanados. Se alimentaba de las hojas más tiernas de los árboles, situadas en las copas, pero también comía matorrales bajos y las hierbas, que hacía poco que habían aparecido. Se cree que estos animales eran solitarios, y solo se reunían en la época de celo mediante unas feromonas que producía la hembra. Estas informaban a los machos de su disponibilidad y le indicaba la dirección a donde habían ido, de forma que los machos se reunían con las hembras al poco tiempo de entrar en celo. El Paraceratherium solía vivir en entornos áridos y semiáridos con poca vegetación, lo que obligaba a un animal tan grande a realizar grandes migraciones en busca de alimentos. El clima era muy seco, con poca precipitación concentrada en los meses de verano.

Paraceratherium

Daeodon (Diente hostil).

Periodo: Oligoceno y Mioceno. Hace 29 – 19 millones de años.

Tamaño: 3,6 metros de largo y 1,8 metros de altura aproximadamente.

Peso: Alrededor de 780 kilogramos.

Localización fósiles: Estados Unidos.

Daeodon shoshonensis es el entelodóntido más grande conocido. Se diferencia de otros entelodóntidos por un conjunto único de características dentales, la forma y el relativamente pequeño tamaño de las proyecciones óseas de sus mejillas comparadas a las de Archaeotherium, el pequeño tamaño de la “verruga” ósea en su barbilla (varía de pequeña a ausente en los individuos conocidos) así como características de su carpo y tarso y la fusión de los huesos de su pierna inferior. Como todos los entelodóntidos, sus extremidades eran largas y delgadas y los huesos del antebrazo estaban fusionados en uno solo y sólo tenía dos dedos en cada pata; su cuello era relativamente grácil comparado con el tamaño de su cabeza, la cual era sostenida mayormente por músculos y tendones anclados a las altas espinas de las vértebras torácicas, las cuales semejaban aquellas de los bisontes y el rinoceronte blanco. Existe una controversia sobre su dieta, pues se han hallado restos de rinocerontes como el Aphelops con las marcas de dientes de este animal, pero sus dientes caninos estaban bastante desgastados, quizás porque comía raíces o porque rompía los huesos para acceder al tuétano, que es muy nutritivo.

Daeodon

Zygolophodon.

Periodo: Mioceno y Plioceno. Hace 28 – 2,2 millones de años.

Tamaño: Hasta 4,1 metros de altura y 7 metros de longitud

Peso: Alrededor de 14 – 16 toneladas.

Localización fósiles: Global (Eurasia, África y América).

El Zygolophodon era un animal emparentado lejanamente con el mamut, y de hecho, antes se creyó que era una especie de mamut, el Mammut borsoni, pero luego se supo que era un Zygolophodon con unos enormes colmillos, de 3,5 metros de largo, lo que sugiere que al menos ese ejemplar, andaba con la cabeza horizontal. Como no se han encontrado más restos aparte del cráneo y los colmillos, se sabe poco de este animal, salvo que vivió entre el Oligoceno tardío y el Plioceno tardío.

Zygolophodon

Megistotherium (Gran bestia quebrantahuesos).

Periodo: Mioceno. Hace 23 millones de años.

Tamaño: Alrededor de los 3 metros de largo y 1,5 metros de altura.

Peso: Hasta 500 kilogramos aproximadamente.

Localización fósiles: África (Kenia, Egipto, Libia, Namibia y Uganda).

El Megistotherium es el mayor mamífero carnívoro terrestre que ha existido nunca. tenía un tamaño incluso mayor que Andrewsarchus. Era más alto que un oso gris actual y tenía el cráneo mucho más grande que el de un tigre. Es bastante probable que atacara a los aimales más grandes, como proboscídeos. Los dientes carnasiales de Megistotherium (como los de otros Creodonta) eran los primeros molares superiores, superponiéndose a sus contrapartes de la mandíbula inferior a modo de tijeras, formando una formidable y poderosa acción de corte. La tierra que es ahora el desierto del Sahara era mucho más fértil en el Mioceno. Había una considerable abundancia de pastos y lluvias. Lagos y estanques proveían agua para la fauna mayor, de cuya abundancia y diversidad vivían Megistotherium y otros depredadores. Hienodóntidos gigantes como éste pudieron haber evolucionado tanto como depredadores especializados como carroñeros de los grandes herbívoros africanos. Huesos de mastodontes han sido hallados con sus fósiles, indicando que Megistotherium pudo haberlos cazado para alimentarse.

Megistotherium

Deinotherium (Bestia terrible).

Periodo: Mioceno y Pleistoiceno. Hace 8 – 2 millones de años.

Tamaño: 9 metros de largo y entre 4 – 4,5 metros de altura.

Peso: Entre 12 – 14 toneladas.

Localización fósiles: Europa, Asia y África.

En vida se asemejó probablemente a los elefantes modernos, salvo que su trompa no era probablemente igual de larga, y tenía colmillos curvados hacia abajo en la mandíbula inferior. Este animal ha sido el segundo mamífero terrestre más grande, solamente superado por el Paraceratherium. Se ha sugerido que los fósiles de dinoterios encontrados en las épocas griegas y romanas ayudaron a generar mitos de seres gigantes arcaicos. Un diente de un dinoterio encontrado en la isla de Creta, en sedimentos marinos bajos, induce a pensar que o bien Creta estuvo conectada al continente durante ese tiempo, o bien que el dinoterio compartió la capacidad natatoria que tienen los elefantes modernos. La manera que Deinotherium utilizó sus colmillos (curvados hacia atrás) se ha discutido mucho. Pudo haber arrancado con ellos raíces y tubérculos del suelo, tirar hacia abajo las ramas para alcanzar las hojas, o pelar la corteza blanda de troncos de árboles. El Deinotherium. al igual que los elefantes actuales, formaba grandes manadas en jerarquía social . Las crías se juntaban con las hembras y el grupo lo lideraba una matriarca que conocía mejor el terreno mientras que los machos vivían en solitario. Cuando llegaba la época de apareamiento del Deinotherium, los machos formaban pequeños grupos cerca de los de hembras y peleaban entre sí usando sus más que destacables colmillos.

Deinotherium

Josephoartigasia monesi.

Periodo: Plioceno y Pleistoceno. Hace 4 – 2 millones de años.

Tamaño: 2,5 metros de largo y 1,2 metros de altura.

Peso: Alrededor de una tonelada.

Localización fósiles: Uruguay.

Tenía el aspecto de un conejillo de indias con el tamaño de un búfalo y usaba sus incisivos como colmillos de elefante, para buscar comida y defenderse. Fue un gigantesco roedor prehistórico del Plioceno, el mayor conocido hasta la fecha. No se tienen muchos datos al respecto de este animal pero se cree que habitaba en zonas húmedas como alrededores de deltas o estuarios, donde se alimentaba principalmente de vegetación blanda. Recientes estudios indican que el Josephoartigasia monesi tenía una potencia en la mordedura tres veces superior a la de los tigres actuales, lo que le convertía en un animal magnífico y peligroso si se veía amenazado.

Josephoartigasia

Smilodon (Diente de cuchillo).

Periodo: Plioceno y Pleistoceno. Hace 2,5 millones de años – 5.000 años.

Tamaño: Entre 1,90 – 3 metros de largo y 1,35 metros de altura, dependiendo de la subespecie.

Peso: Entre 55 – 420 kilogramos dependiendo de la subespecie.

Localización fósiles: Estados Unidos (Oklahoma y Nuevo México), América Central y Sudamérica.

El Smilodon, también conocido como “tigre dientes de sable”, fue un gran felino cuyo signo más destacado era el enorme tamaño de sus colmillos. Los felinos suelen matar a las presas mordiéndolas en la nuca, fracturándoles la columna cervical. Para hacerlo, los grandes felinos utilizan colmillos especialmente adaptados para romper huesos. En cambio, la finalidad de los dientes de sable no era esta, ya que por su longitud eran relativamente frágiles y susceptibles de romperse si el animal los utilizaba para partir huesos. Es mucho más probable que tuviesen una utilidad letal doble; Smilodon los utilizaría para morder el cuello de las presas, bloqueándoles el flujo respiratorio por la tráquea y cortándoles las principales arterias que irrigan el cerebro. Para que esta operación no supusiera un riesgo para los dientes de sable, el animal debía mantener inmovilizada a la presa. Se alimentaba de una gran variedad de presas, en las que se encontraban bisontes, alces, ciervos, camellos americanos, perezosos gigantes, crías de mamuts y mastodontes. A pesar que tenía una constitución más fuerte comparado con los otros grandes felinos, la mordedura de Smilodon era más débil. El comportamiento social de este felino es incierto. Según algunos paleontólogos, el hallazgo de fósiles con heridas graves es una prueba de que Smilodon vivía en grupos, ya que el análisis de los huesos muestra que éstos se encontraban curando. Esto resultaría imposible si se tratara de un cazador solitario, pues habría muerto mucho antes. Esto evidencia que los Smilodon cuidaban de los compañeros heridos o, como mínimo, que compartían el alimento con ellos. Además, vivir en grupos también habría ayudado a competir contra los leones americanos, Homotherium serum, osos de cara corta, osos pardos, negros y los lobos Canis dirus y grises. El Smilodon vivía en las grandes planicies que existían tanto en Norteamérica como en Sudamérica. La abundancia y la calidad de los alimentos vegetales permitía que prosperaran especies de mamíferos grandes; la flora del Pleistoceno era especialmente nutritiva debido a que el clima severo obligaba a las plantas a acumular fibras y carbohidratos para poder sobrevivir. El Smilodon dependía de estos grandes mamíferos para alimentarse, pues su fisiología y su método de caza estaban especializados para atrapar presas de gran tamaño.

Smilodon

Megaloceros giganteus (Cuerno grande).

Periodo: Plioceno y Pleistoceno. Hace 2,4 millones de años – 5.200 años.

Tamaño: 3 metros de largo y 2,2 metros de altura.

Peso: 730 kilogramos aproximadamente.

Localización fósiles: Europa y Asia.

El Megaloceros fue uno de los géneros de ciervos más grandes que han existido. Destaca especialmente por el enorme tamaño de sus cuernos, que, de punta a punta, medían más que un hombre adulto. De todos ellos, el Megaloceros giganteus era el mayor y más grande, semejante a un gamo de gran tamaño. Los ciervos gigantes eran animales pastadores que se nutrían de abundante hierba y plantas arbustivas en las grandes y frías llanuras que cubrían Eurasia durante gran parte del Pleistoceno. Es probable que en los periodos más fríos del invierno se retirasen ligeramente hacia las zonas más australes de su área de distribución. Los individuos adultos sólo contaban con el león de las cavernas, el hombre de Neandertal y el hombre moderno como depredadores habituales. Los individuos jóvenes o enfermos también podían caer víctimas de lobos, hienas y osos. Como demuestra su fuerte dimorfismo sexual, los ciervos gigantes eran polígamos. Al igual que otros cérvidos, es probable que los machos reuniesen harenes de hembras en la época de celo tras luchar cabeza contra cabeza con otros machos rivales, y que al final del invierno estos grupos se disolviesen, siendo la hembra la única cuidadora de su única cría. El arte rupestre muestra posibles evidencias de cambios en la coloración y longitud del pelo según la época del año. Parece que en verano el pelo era más corto y de color pardo, rojizo o leonado; en invierno, con la cornamenta plenamente desarrollada, se volvía pardo oscuro en cuello, patas y lomo, siendo blanco o amarillento en cara, garganta y vientre. En los hombros se extendía una zona más oscura que se extendía dibujando dos líneas laterales hacia el cuello, que se cruzaban formando un “collar” oscuro en medio del mismo, y otras dos hacia los costados.

Megaloceros

Fuentes: Wikipedia, Prehistoria Wiki, elaboración propia.

 

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Osos

Familia Ursidae.

Oso de Anteojos (Tremarctos ornatus).

Tamaño: Entre 1,2 – 2 metros de largo.

Peso: Entre 100 – 200 kilogramos para los machos y 35 – 82 kilogramos para las hembras.

Distribución: Habita principalmente en los bosques húmedos de la Cordillera de los Andes (Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela) aunque a veces desciende a zonas más desérticas y bosques secos.

Reproducción: Las hembras suelen parir 1 – 3 crías después de un periodo de gestación que oscila entre los 5,5 – 8,5 meses. Los oseznos recién nacidos no suelen pesar mucho más de 300 gramos.

Estado de conservación: Vulnerable.

El oso de anteojos, también conocido como oso andino es la única especie de su género y uno de los mamíferos de mayor tamaño de América del Sur. Lo que más caracteriza a esta especie es la presencia de manchas blancas o amarillentas en torno a los ojos, que en ocasiones llegan a la zona de la garganta y pecho, aunque en algunos especímenes pueden faltar totalmente las manchas claras en el rostro. El patrón del dibujo de tales manchas varía de un individuo a otro. El color de pelaje más común es el negro, aunque se encuentran ejemplares de color marrón y, con mucha menor eventualidad, de color rojizo. Sus garras, muy adaptadas para trepar a los árboles, poseen afiladas uñas. Su cuerpo en ocasiones recuerda en gran medida al de los primates, de ahí que en muchos lugares dieran lugar a mitos y leyendas referidas a “hombres salvajes peludos que viven en las selvas”. Como casi todos los osos, el de anteojos es omnívoro, aunque parece que siente predilección por lo vegetal: Hojas, frutos, bayas, raíces, hongos, etc. Insectos, pequeños reptiles, peces, roedores y algunas aves también entran dentro de su dieta aunque en menor proporción. El oso de anteojos es un animal solitario y preferiblemente de hábitos diurnos, además, en áreas boscosas establecen senderos que permiten un desplazamiento rápido entre áreas alejadas, así como la comunicación intraespecífica a través de marcaje por medio de rasguños y olor por medio de feromonas. En la actualidad este oso se encuentra amenazado ya que en el pasado fue objetivo de una caza muy intensa que ha prevalecido hasta nuestros días, ya que en algunas culturas se le considera un peligro aunque en otros es visto como un animal totémico y se le protege.

Oso de anteojos

Oso Grizzly (Ursus arctos horribilis).

Tamaño: Poseen una longitud media de 2 metros. Algunos especímenes excepcionales (machos) pueden alcanzar más de 3 metros de largo.

Peso: Entre 180 – 360 kilogramos para los machos y 130 – 180 kilogramos para las hembras.

Distribución: Habita principalmente en tierras altas del Noroeste de Norteamérica (Estados Unidos y Canadá), con una mayor densidad de población en el estado de Alaska y muy presente en los estados de Idaho, Montana, Washington y Wyoming. Parece ser que también están presentes en la siberiana Península de Kamchatka.

Reproducción: Las hembras suelen parir 1 – 4 crías después de un periodo de gestación que ronda los 6 – 8 meses. Los oseznos recién nacidos suelen pesar unos 500 gramos.

Estado de conservación: Preocupación menor.

El oso grizzly es el tercer oso en tamaño, solamente por detrás del polar y del kodiak, convirtiéndolo así en una animal extraordinariamente poderoso y que ocupa uno de los primeros puestos en la cadena alimentaria en América del Norte. Nos encontramos pues ante un oso de color marrón, subespecie del oso pardo (Ursus arctos), diferenciándose de este en que sus garras son proporcionalmente más grandes, además de una porción de pelo color plateado que poseen en la espalda y al que debe este animal su nombre. El grizzly posee una “joroba” característica formada por masa muscular que potencia las patas delanteras del animal y lo ayuda a excavar guaridas rápidamente, sin embargo, las patas traseras siguen siendo más potentes que las delanteras, ya que los músculos de sus cuartos traseros son lo suficientemente fuertes como para que el oso pueda apoyarse únicamente sobre ellas, y hasta le permiten caminar cortas distancias en forma bípeda. Puede alcanzar la nada despreciable cifra 55 kilómetros por hora al correr. Este oso se alimenta principalmente de frutos, corteza de árboles, pastos, insectos y además caza presas de gran tamaño como son los caribúes, renos, venados e incluso crías de bisonte. Los salmones y truchas también entran dentro de su dieta habitual. Antes de entrar en hibernación, el grizzly pasa por un periodo de hiperfagia durante el cual puede aumentar unos 180 kilogramos El grizzly es un mamífero muy agresivo, territorial y competitivo que a pesar de su tamaño puede escalar árboles sin dificultad y suele enfrentarse a otras especies de oso para acceder al alimento. Las hembras por su parte, son mucho más agresivas cuando tienen crías, y aunque el ser humano no forma parte de su dieta cotidiana, la presencia del hombre puede ser peligrosa, ya que las madres suelen matar e incluso devorar a quienes representan un peligro para sus pequeños oseznos. El 70% de los ataques a humanos ocurridos han sido por parte de los osos grizzly aunque estos normalmente suelen evitar todo contacto con las personas. El 5 de Octubre de 2003, se produjo una tragedia cuando un oso mató y devoró al ecologista Timothy Treadwell y a su novia Amie Huguenard. En el documental Grizzly Man, el director alemán Werner Herzog trazó una semblanza de la relación de Treadwell con los osos, basándose en el extenso material audiovisual que fue autorizado a consultar. En el año 2011, un turista fue muerto por un grizzly en el Parque Nacional de Yellowstone, hecho excepcional que no se había repetido desde 1986. Los incendios forestales, la tala masiva de pinos, el cambio climático, su baja tasa de natalidad y las matanzas realizadas por representar un peligro para los humanos, han puesto en amenaza a esta especie, la cual se encuentra actualmente protegida.

Oso grizzly

Oso Kodiak (Ursus arctos middendorffi).

Tamaño: Los mayores individuos pueden superar los 2,44 metros de longitud.

Peso: Entre 360 – 635 kilogramos para los machos y 225 – 315 kilogramos para las hembras.

Distribución: Habita en regiones frías del Sur de Alaska e islas adyacentes (Archipiélago Kodiak).

Reproducción: Las hembras suelen parir 2 – 3 crías después de un periodo de gestación que ronda los 6 – 8 meses. Los oseznos recién nacidos suelen pesar unos 450 gramos. La tasa de mortalidad de estos cachorros es mayor que en otras especies de osos, algunos machos adultos atacan a las crías para poder aparearse con las madres, ya que las hembras solamente lo hacen cada 4 – 5 años.

Estado de conservación: Preocupación menor.

El oso kodiak, también conocido como oso gigante de Alaska, es una subespecie de oso pardo de gran tamaño, solamente por detrás o prácticamente igualado al oso polar. Este oso en particular es de color marrón, con un pelaje más largo y especie que otras subespecies de oso pardo. Sin embargo, puede tener cualquier coloración de marrón, algunos de ellos son de color marrón claro y otros son de color muy oscuro. La coloración general en la cara será más ligera que en el resto del cuerpo. Esta es la manera de distinguirlos del oso grizzly (Ursus arctos horribilis). De cuerpo robusto y enorme cabeza, el oso kodiak posee una mandíbula muy poderosa y unas garras retráctiles muy agudas y largas. Compensan su deficiente vista con un sentido del olfato extraordinariamente desarrollado. Son excelentes nadadores y corriendo pueden alcanzar velocidades de hasta 56 kilómetros por hora. El oso kodiak se separó del oso grizzly hace unos 10.000 – 12.000 años atrás durante la última edad de hielo. Estos osos en particular fueron capaces de convertirse en un tamaño mucho mayor debido al hecho de que no tienen depredadores naturales en la zona, y el vasto suministro de alimentos les permitió prosperar. Debido al clima más frío en el que viven, la hibernación se convirtió en una parte necesaria de sus habilidades de supervivencia. Es un animal solitario que solo forma grupos cuando se trata de una hembra y sus crías, además cabe destacar que sus hábitos son principalmente diurnos, aunque pueden llegar a ser nocturnos cuando se enfrentan a competencia. Se alimentan principalmente de raíces, frutos, pastos, salmón (Mayo – Septiembre), focas, ciervos y alces, una dieta plenamente omnívora como la gran mayoría de los osos. Se les considera animales inteligentes. Estudios recientes han señalado que presentan actitudes similares a los perros. Son tranquilos mientras no sientan amenaza o peligro. Cuando están en cautiverio son sumisos y evitan tener contacto con la gente. Debido a su reducida área de distribución, esta especie no tiene una gran cantidad de población y se han mostrado ya algunos signos de endogamia. Se cree que la limitada región en la que viven es la razón principal por la que son más propensos a tener problemas con enfermedades y parásitos que cualquier otra especie de oso. En años anteriores, la caza se practicaba de manera desmedida, argumentando que representaban un peligro para el ser humano. En la actualidad se estima que existen unos 3.500 ejemplares en libertad. Su esperanza de vida en el medio salvaje es de unos 20 años.

Oso kodiak

Oso Malayo (Helarctos malayanus).

Tamaño: Entre 1,2 – 1,5 metros de longitud. Los machos son entre un 10% y un 20% más grandes que las hembras.

Peso: Entre 27 – 80 kilogramos aproximadamente.

Distribución: Habita en los bosques tropicales del Sudeste Asiático (Birmania, Tailandia, Camboya, Laos, Vietnam Indochina, Malasia, Malaca, Sumatra y Borneo, en menor medida en India y Bangladesh).

Reproducción: Las hembras suelen parir 1 – 2 crías después de un periodo de gestación que ronda los 3 – 6 meses. Los oseznos recién nacidos suelen pesar unos 280 – 325 gramos.

Estado de conservación: Vulnerable.

El oso malayo es la especie más pequeña de úrsido que existe en la actualidad. Además de su tamaño, el oso malayo se diferencia fácilmente de otras especies de osos por su forma alargada, orejas pequeñas, cola prácticamente inexistente (con sólo 3 centímetros, resulta difícil verla a cierta distancia) y patas y cuello proporcionalmente más largos. El manto de pelo es corto y negro, excepto en el hocico, ojos y pecho, donde varía entre el amarillo blanquecino y el anaranjado. Presenta en el pecho una mancha, generalmente en forma de U muy abierta. Las plantas de los pies están desnudas, y por delante de ellas destacan las fuertes, largas y ganchudas zarpas de sus dedos, especialmente los anteriores. Esta característica permite a los osos malayos trepar a árboles altos hasta su copa, donde se alimentan de frutos, sobre todo de cocos que parte sin dificultad con sus poderosas mandíbulas. De hábitos preferentemente nocturnos, el oso malayo usa preferentemente el sentido del olfato para encontrar comida, mientras que su vista es pobre. Además de cocos, el oso malayo se alimenta principalmente de insectos, lagartos, pequeñas aves, mamíferos y materia vegetal. Debido al benigno clima de su ecosistema, los osos malayos no hibernan, esto permite a las hembras tener una camada de dos oseznos cada año. Esta especie se encuentra actualmente en peligro de extinción debido a la caza ilegal (sobre todo para obtener su bilis, la cual es usada como remedio en la medicina china tradicional) y a la deforestación de su hábitat.

Oso malayo

Oso Negro (Ursus americanus).

Tamaño: Entre 1,4 – 2 metros de longitud.

Peso: Entre 60 – 275 kilogramos para los machos y 40 – 180 kilogramos para las hembras.

Distribución: Habita en bosques y montañas desde el Norte de Alaska y Canadá hasta la Sierra Gorda de México, estando presente a su vez tanto en la costa atlántica como la pacífica de América del Norte. También parece adaptarse con facilidad a zonas de arbustos, ciénagas y bosques subtropicales.

Reproducción: Las hembras suelen parir 1 – 2 crías después de un periodo de gestación que ronda los 6 – 7 meses. Los oseznos recién nacidos suelen pesar unos 350 gramos.

Estado de conservación: Preocupación menor.

El oso negro es el más común y extendido en América del Norte. El color de su pelaje varía del negro al blanco, pasando por numerosos matices: Chocolate, marrón, canela y rubios son colores bastante más frecuentes en los bosques del oeste de Estados Unidos y en Canadá que en las regiones del Este. En algunas regiones del Sur de Alaska hay una subespecie de oso negro cuyo pelaje es de un color blanco mate. Algunos individuos tienen una o más manchas blancas sobre el cuello o en el pecho. El oso negro muda y su gruesa piel le protege contra las picaduras de los insectos y contra los rigores del invierno. El oso negro posee ojos pequeños, orejas redondeadas, un largo morro puntiagudo de color marrón, y una cola relativamente corta (8–14 cm). Sus ojos son marrones, teniendo una visión no es especialmente buena pero la experiencia pone de manifiesto que le permite distinguir los colores. En cambio, su oído y su olfato están muy desarrollados; su lengua ágil y sus labios móviles le permiten comer pequeñas bayas y hormigas. Los osos negros son capaces de tenerse de pie y de andar sobre sus patas traseras: Éstas son ligeramente más largas (13 – 18 centímetros) que las patas delanteras. Cada pata está dotada con cinco dedos con garras no retráctiles utilizadas para rasgar, cavar y subir a los árboles. A pesar de su tamaño y su peso, los osos negros son asombrosamente ágiles en sus movimientos. Se desplazan en función de la temporada para buscar su comida y pueden subir fácilmente a los árboles para escapar al peligro, gracias a sus músculos dorsales potentes y a sus garras. Son capaces de correr a una velocidad que ronda los 55 kilómetros por hora. La materia vegetal forma el 75% del total de la dieta del oso negro, el otro 25% lo componen la carroña, insectos, roedores, cervatillos, peces, cangrejos y miel. El oso negro es un animal, la mayor parte del tiempo, solitario, excepto durante el período de celo y en la relación que mantiene la madre con sus oseznos. Los osos pueden reunirse de vez en cuando en las zonas de abundancia de alimento. Salen generalmente de día, excepto en los sectores donde hay mucha población humana: Prefieren entonces la noche, para evitar los encuentros con el hombre. Los ataques de osos negros contra los hombres son raros, se contabilizaron menos de 36 ataques mortales a lo largo del Siglo XX. Sus principales causas de mortalidad son la caza o el choque contra automóviles, se estima que en la actualidad hay entre 500.000 – 750.000 osos negros en libertad, una cifra más pequeña comparada a siglos anteriores, lo que unido a su baja tasa de fecundidad, constituye un peligro para la subsistencia de la especie, estando protegido en la mayoría de estados de Estados Unidos.

Oso negro

Oso Panda Gigante (Ailuropoda melanoleuca).

Tamaño: Entre 1,2 – 1,9 metros de longitud.

Peso: Entre 70 – 160 kilogramos aproximadamente con una media de 100 – 115 kilogramos. Las hembras son entre un 10% y un 20% menores que los machos.

Distribución: Habita en zonas montañosas del centro de China (Sichuan) de donde es nativo.

Reproducción: Las hembras suelen parir 1 – 2 crías después de un periodo de gestación que ronda los 3 – 6 meses. Si nacen dos crías, la madre seleccionará a una de ellas, la que cree que es la más fuerte, desechando a la otra la cual morirá. Los oseznos recién nacidos suelen pesar entre 90 – 130 gramos.

Estado de conservación: En peligro.

El oso panda gigante posee un cuerpo muy similar al de otros individuos de la familia Ursidae, destaca de forma importante su coloración del pelaje que produce mucho contraste. El panda de Sichuan presenta el reconocido pelaje negro y blanco, mientras la subespecie de Qingling tiene un pelaje de dos tonos marronáceos. Las orejas, nariz, los pelos alrededor de los ojos, los hombros y los miembros son oscuros. La cara, vientre y el lomo son blancos. Las orejas son ovales y erectas. La pata del panda, con cinco dedos, presenta un “sexto dedo” a manera de un pulgar. Sus patas delanteras son fuertes y aptas para escalar y más largas y musculosas que las traseras. Sus ojos son pequeños, y mientras las pupilas de los demás osos son redondas, las del panda son como las de los gatos, lo que les da el nombre en chino de “oso-gato”. A diferencia de otros osos, el panda gigante es principalmente herbívoro, alimentándose casi en exclusividad de 30 especies diferentes de caña de bambú, lo cual representa el 99% del total de su dieta. Se sabe que el panda también utiliza insectos y huevos como fuente de proteínas. Es posible que incluya, además roedores y crías de ciervo musk. Como herencia de sus antepasados carnívoros su sistema digestivo no está plenamente adaptado para asimilar las moléculas de celulosa, contenidas en el bambú, por eso necesitan consumir hasta 40 kilogramos de bambú por día (de los que 23 kilogramos de media son defecaciones) tarea que puede ocuparle hasta 14 horas. Sus fuertes dientes y mandíbulas están adaptados para triturar los troncos del bambú y llegar a su pulpa. Los pandas son animales normalmente solitarios, aunque periódicamente se juntan entre ellos fuera de la temporada de reproducción, por amistad entre ellos. Su mayor actividad se desarrolla durante la salida y la puesta del sol pasando la mayor parte del tiempo restante durmiendo en bosques de bambú. Marcan su territorio con una combinación de olores que producen con su glándula anal, orina y marcas con las garras, de este modo, evitan conflicto al no usar áreas compartidas del territorio. Al ser un animal subtropical, el panda ha perdido el hábito de la hibernación. La baja natalidad, la alta mortalidad infantil y la destrucción de su ambiente natural, lo colocan bajo la amenaza de la extinción. La ley china es muy rígida en cuanto a su caza, lo que ha disminuido esta problemática. En 1995, un terrateniente fue sentenciado a cadena perpetua por haberle disparado a un panda. Al año siguiente, dos hombres fueron condenados a pena capital después de ser capturados portando pieles de panda y mono dorado. A partir de 1997 la pena para los infractores pasó a ser de 20 años de prisión. Se estima que el número de pandas en China es de unos 1.600 individuos en la actualidad.

Oso panda gigante

Oso Pardo Europeo (Ursus arctos arctos).

Tamaño: Entre 1,6 – 2 metros de longitud. Algunos individuos extraordinarios pueden alcanzar los 2,5 metros de largo.

Peso: Entre 250 – 300 kilogramos para los machos y 150 – 250 kilogramos para las hembras.

Distribución: Habita en zonas montañosas y boscosas (robledales, hayedos, abedulares) desde la Península Ibérica (Cordillera Cantábrica y Pirineos) hasta Escandinavia y Rusia. Sin embargo, cabe destacar que únicamente tienen poblaciones viables en el área de distribución de su línea genética oriental: Rusia, Estonia, Letonia, Polonia, Eslovaquia, Rumanía y Ucrania (estas cuatro últimas localizadas en los Cárpatos) y en la península escandinava en Suecia, Finlandia y Rusia. De las poblaciones de la línea genética occidental solo la del refugio balcánico tiene viabilidad a largo plazo y se localiza en Serbia y zonas fronterizas de Austria e Italia.

Reproducción: Las hembras suelen parir 1 – 3 crías después de un periodo de gestación que ronda los 6 – 8 meses. Los oseznos recién nacidos suelen pesar unos 350 gramos.

Estado de conservación: Preocupación menor.

El oso pardo europeo es un úrsido robusto y de gran tamaño característico por su pelaje pardo amarillento y marrón oscuro. La visión no la tiene muy desarrollada comparada con otros sentidos, aunque sí puede ver en color durante la noche. A larga distancia reconocen formas pero no detalles, y detectan mucho mejor animales u objetos en movimiento que inmóviles. En algunas situaciones desfavorables pueden erguirse sobre sus patas traseras para aumentar su campo de visión. Su oído es extremadamente agudo y desarrollado al igual que el olfato que es excelente, finísimo y, sin duda, su sentido más desarrollado y el que más les ayuda en su vida cotidiana. Gracias a él pueden detectar a larga distancia muchas de sus fuentes de alimento y también el estado sexual de otros ejemplares durante la época de celo. Esta especie de oso se alimenta principalmente de materia vegetal y carroña aunque su comida predilecta son los panales de miel. Además cazan pequeños vertebrados e insectos y, en el momento de remonte de los salmones en los ríos, se hacen pescadores, concentrándose cerca de las orillas. Únicamente algunos individuos se especializan en la captura de grandes presas, sobre todo animales domésticos y de caza. Los osos pasan el invierno en sus oseras, en las que duermen con un sueño entrecortado, sin variaciones en su temperatura corporal. Es también en este período cuando los osos paren (Diciembre – Enero) y comienzan a criar sus oseznos. Las amenazas a las que se enfrentan son variadas y todas provocadas directa o indirectamente por el hombre: cambio climático, destrucción del hábitat, caza furtiva, caza accidental (con lazos), aumento de presión sobre el hábitat. Su esperanza de vida suele ser de unos 25 años.

Oso pardo europeo

Oso Perezoso (Melursus ursinus).

Tamaño: Entre 1,4 – 1,9 metros de longitud.

Peso: Entre 80 – 192 kilogramos para los machos y 55 – 124 kilogramos para las hembras.

Distribución: Habita en praderas y bosques de llanura de la India, Bangladesh y Sri Lanka. Se cree que también puede estar presente en Bután.

Reproducción: Las hembras suelen parir 1 – 2 crías después de un periodo de gestación que ronda los 3 – 6 meses.

Estado de conservación: Vulnerable.

El oso perezoso, el cual posee hábitos preferentemente nocturnos, es un úrsido que presenta un conjunto de características poco comunes que lo diferencian fácilmente de otras especies de osos, entre las que se encuentra una amplia capa de pelo largo, lacio y negro (con la excepción de una banda de pelo blanco en forma de “V” en el pecho), un hocico elongado con una nariz y labios muy prominentes y móviles, y unos pies curvados hacia dentro, rematados por largas uñas más útiles para cavar que para atrapar y desgarrar animales. Estos elementos son tan raros que cuando los zoólogos europeos recogieron las primeras descripciones y pieles de manos de los hindúes, pensaron inicialmente que se encontraban ante algún tipo de perezoso u otro insectívoro emparentado. Este oso también es extremadamente lento cuando se desplaza (puede ser alcanzado por un hombre a pie) y puede trepar a los árboles. Sus huellas, debido a la peculiar forma de sus pies, son bastante parecidas a las humanas, aunque obviamente de mayor tamaño y provistas de garras. Al igual que otros osos, el perezoso es omnívoro, alimentándose de miel, flores, frutos, pequeños animales e insectos (hormigas y termitas). Los adultos suelen estar a salvo de los depredadores, aunque los jóvenes pueden caer víctimas de lobos, tigres, leopardos y otros grandes depredadores de la región en donde habitan. El mayor peligro para el oso perezoso es nuevamente el hombre y sus interacciones con el medio ambiente, principalmente la deforestación. Al igual que el oso malayo, el perezoso también es capturado para obtener su piel y vesícula biliar. Se han producido ataques de oso perezoso a personas con resultado de muerte, por lo que está considerado una especie potencialmente peligrosa.

Oso perezoso

Oso Polar (Ursus maritimus).

Tamaño: Entre 2,4 – 3 metros de longitud para los machos y 1,8 – 2,4 metros de largo para las hembras.

Peso: Entre 350 – 700 kilogramos para los machos y 150 – 250 kilogramos para las hembras.

Distribución: Zonas heladas del Hemisferio Norte (Alaska, Norte de Canadá, Groenlandia, Svalbard, Tierra de Francisco José, Norte de Siberia), incluyendo el Polo Norte.

Reproducción: Las hembras suelen parir 1 – 2 crías después de un periodo de gestación que ronda los 6 – 9 meses. Los oseznos recién nacidos suelen pesar unos 700 gramos.

Estado de conservación: Vulnerable.

El oso polar es el úrsido de mayor tamaño junto al oso kodiak y uno de los canívoros mayores de la Tierra. Presenta un perfil más alargado que el de otros osos y las patas más desarrolladas, tanto para caminar como para nadar largas distancias. Las orejas y la cola son muy reducidas, para mantener mejor el calor corporal, al igual que en muchos otros mamíferos árticos. En esto también colaboran una gruesa capa de grasa subcutánea y un denso pelaje, que en realidad no es blanco, sino translúcido, formado por miles de pelos huecos (que al estar llenos de aire, son un buen aislante térmico). Bajo el pelaje se encuentra la piel, que es negra para atraer mejor la radiación solar y aumentar así el calor corporal. La luz ordinaria se refleja sobre el pelaje, generando normalmente la falsa sensación de blancura. No obstante, en determinados momentos y lugares puede verse amarillenta o incluso parda clara. La pérdida del calor corporal se encuentra muy reducida, tanto por el pelaje y el color de la dermis como por el espeso panículo adiposo que se encuentra bajo la piel y que sólo se adelgaza en la cabeza, especialmente en la nariz. El oso polar es el más carnívoro de todos los úrsidos, ya que los vegetales no se encuentran precisamente presentes en las regiones heladas en las que habitan. Nadan con facilidad y capturan a sus presas tanto en el mar como sobre el hielo, siendo el depredador dominante de su entorno. Se alimentan de focas y otros mamíferos marinos como la beluga (Delphinapterus leucas) que  son capturadas cuando abren agujeros en el hielo para respirar. También se alimentan de renos, que son una de sus presas favoritas junto a las crías de foca. No hibernan, y durante estos meses fríos suelen ser seguidos por decenas de zorros árticos que devoran las carroñas que deja a su paso, pero nunca los atacan. Los hábitos de estos animales son casi siempre solitarios, y son frecuentes las peleas entre machos para aparearse con las hembras y las peleas entre individuos de cualquier sexo para apoderarse de la comida. Por lo general las peleas se resuelven por horripilación, es decir, cuando un ejemplar disuade o intimida a otro haciendo notar su potencial fortaleza evidenciando su corpulencia. Tampoco parecen tener problemas con los lobos, siendo su único enemigo pluricelular importante los humanos. Algunos ejemplares se acercan a áreas habitadas, donde roban pescado puesto a secar o rebuscan en la basura. En Manitoba (Canadá) se ha llegado a ver individuos alimentándose de aceite de motor y grasa abandonada. Tradicionalmente, los osos polares fueron cazados por los esquimales y otros pueblos árticos, por su carne y piel, evitando ingerir el hígado, que por contener niveles extremadamente altos de Retinol (forma de Vitamina A encontrada en miembros del reino animal) consumirlo resulta peligroso para el ser humano. Los colonos europeos comenzaron a matarlos también por deporte y para evitar sus incursiones en los poblados, donde podían robar comida o atacar a los animales domésticos. En raras ocasiones se dieron ataques contra humanos, aunque la gran mayoría de éstos fue obra de animales heridos previamente por los propios hombres. Debido a todo ello, se cree que su población se ha visto disminuida un 35% en los últimos 45 años, por lo que es probable que en la actualidad no existan más de 20.000 – 25.000 individuos. Aparte del ser humano, el calentamiento global está afectando en gran medida al ecosistema del oso polar, viendo drásticamente el descenso de hielo polar en el Ártico, obligando al oso a retirarse a tierra firme sin haber completado sus reservas de grasa (además de hacer que los osos polares tengan que nadar muchas más distancia por la mayor fragmentación del hielo polar), que pierden durante el verano y el otoño en forma tan crítica que afecta la capacidad de las hembras para quedar preñadas y minan su capacidad de producir leche para alimentar a sus crías. Esto ha provocado una caída del 15% en la tasa de nacimientos. Se estima que el oso polar puede llegar a vivir unos 30 años.

Oso polar

Familia Ailuridae.

Panda Rojo (Ailurus fulgens).

Tamaño: Entre 50 – 64 centímetros de longitud a lo que hay que añadir una cola que ronda los 28 – 59 centímetros de largo.

Peso: Entre 3 – 6,2 kilogramos aproximadamente.

Distribución: Habita en bosques templados y zonas montañosas del Sudeste Asiático (Nordeste de la India, Bután, Sur del Tíbet). En China está presente en las provincias de Yunnan y Sichuan.

Reproducción: Las hembras suelen parir 1 – 4 crías después de un periodo de gestación que ronda los 4 – 5 meses. Los oseznos recién nacidos suelen pesar unos 110 – 130 gramos.

Estado de conservación: Vulnerable.

El panda rojo fue considerado durante años un miembro más de la familia Ursidae, aunque en la actualidad peternece a la familia Ailuridae. Posee un pelo de color marrón rojizo largo y suave en la parte superior, que se vuelve oscuro en la inferior. En el rostro tiene manchas de color blanco similares a las de un mapache, pero cada individuo tiene diferentes marcas faciales. Su cabeza es redondeada con orejas rectas de mediano tamaño, nariz negra, y los ojos muy oscuros, casi negros. Su cola, larga y felpuda con seis anillos de color ocre o rojo, le proporciona un equilibrio y una excelente habilidad sobre los resbaladizos musgos y líquenes que cubren los árboles. Las patas son cortas y de color negro. También tiene garras retráctiles y, como el panda gigante, un “falso pulgar”, que es en realidad una extensión de los huesos de la muñeca. Posee un pelaje grueso en la planta de los pies que ofrecen protección contra el frío y oculta los genitales. Los pandas son más activos al amanecer y la madrugada. Son principalmente sedentarios y durante el día descansan en las ramas de los árboles y los huecos de los árboles, aumentando su actividad sólo por la tarde y/o la mañana. Son sensibles al calor, con una temperatura “de bienestar” entre 10 – 25 °C, no pudiendo tolerar temperaturas superiores a 25 °C. Los pandas rojos deben dormir por lo tanto durante el mediodía en las partes superiores sombreadas de los árboles, a menudo, con los brazos estirados, o enrollado en cuevas; con su cola se puede cubrir su rostro. Los pandas rojos son animales muy habilidosos y acrobáticos que viven principalmente en los árboles. Viven en territorios, a menudo solos, y sólo rara vez viven en parejas o en grupos de familias. Son muy tranquilos y se comunican mediante gritos estridentes. Se alimentan principalmente de bambú pero también de diversas frutas, bayas, hongos y líquenes. En cautividad se ha observado que el panda rojo se alimenta también de carne. Hay dos subespecies de panda rojo, la que habita en la zona occidental (Ailurus fulgens fulgens), con un pelaje más claro en la cara, y el que habita en la zona oriental (Ailurus fulgens styani), con algunas facciones en su pelaje más marcadas. El panda rojo se encuentra en la actualidad en peligro de extinción ya que se ha observado un descenso de su población, calculada aproximadamente en unos 10.000 individuos por lo que está protegido en todo su rango de distribución y su caza está totalmente prohibida.

Panda rojo

Fuentes: Wikipedia, National Geographic, bioenciclopedia.com, osopedia.com, Google (Fotografías), elaboración propia.

 
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Publicado por en 25 noviembre, 2015 en Naturaleza

 

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Félidos II

Familia Felidae.

Género Prionailurus.

Gato Pescador (Prionailurus viverrinus).

Tamaño: Altura a la cruz (38 – 41 centímetros), longitud (57 – 78 centímetros), cola (25 – 30 centímetros).

Peso: Entre 5 – 16 kilogramos de peso aproximadamente.

Distribución: Fragmentada. Habita exclusivamente en el Sudeste Asiático (Sur de la India, Bali, Bangladesh, Sri Lanka, Camboya, Tailandia, Laos, Vietnam, Java y Malasia).

Reproducción: Las hembras dan a luz a 2 – 3 crías tras un período de gestación de entre 63 – 70 días.

Estado de conservación: En peligro.

El gato pescador es un félido mediano y oriundo del Sur y Sudeste Asiático. Con un tamaño dos veces superior al del gato doméstico y una constitución robusta y musculosa, el gato pescador debe su nombre a sus hábitos alimentarios. Su gruesa piel tiene un color oliváceo gris con manchas oscuras más o menos dispuestas en rayas longitudinales. El rostro del gato pescador es alargado, con una nariz plana y oídos claramente establecido más atrás en la cabeza. La parte inferior de la testa es de color blanco y la parte posterior de las orejas son de color negro con manchas blancas centrales. Hay un par de rayas oscuras alrededor de la garganta y una serie de anillos negros en la cola. Los gatos pescadores son achaparrados, poseen patas cortas y una cola corta y musculosa de mitad a un tercio de la longitud de cuerpo del animal. Sus pies están menos “palmeados” que los de los gatos leopardo (Prionailurus bengalensis). El gato pescador está fuertemente asociado con los humedales, encontrándose por lo general en pantanos, zonas pantanosas, lagos, meandros cañaverales, arroyos de marea y zonas de manglares. Al igual que otros muchos félidos, el gato pescador tiene hábitos solitarios y se encuentran mucho más activos durante la noche, además es un gran nadador, por lo que pueden recorrer largas distancias de esta manera. Como hemos mencionado con anterioridad, la dieta del gato pescador se compone principalmente de varios tipos de peces, el resto de sus presas está compuesto por pequeños mamíferos, reptiles (serpientes incluidas), anfibios, moluscos, insectos y carroña. Los ejemplares de mayor tamaño pueden dar caza incluso a cabezas de ganado. El gato pescador por regla general captura a sus presas en los bordes de los cursos de agua pero no duda en bucear para atrapar a sus presas más lejos de la orilla. Este félido se encuentra en peligro de extinción, la razón principal de ello es su dependencia de los humedales, los cuales cada vez más utilizados para uso agrícola y también debido a la sobreexplotación de las poblaciones autóctonas de peces de los que se alimenta. Todo ello hace que el área de distribución del gato pescador se haya visto reducida drásticamente, habiendo desaparecido ya de ciertas regiones en donde hace años habitaba como Afganistán e incluso en Malasia y China, habiéndose vuelto una especie rara de observar en el resto de su área de distribución. El gato pescador tiene una esperanza de vida de algo más de 12 años en cautividad, no se tienen datos de su esperanza de vida en estado salvaje.

Gato Pescador

Género Puma.

Puma (Puma concolor).

Tamaño: Altura a la cruz (60 – 90 centímetros), longitud (1,5 – 2,75 metros, cola incluida), cola (63 – 95 centímetros).

Peso: Entre 34 – 72 kilogramos de peso aproximadamente. Algunos ejemplares macho de excepcional tamaño pueden llegar a los 100 kilogramos de peso e incluso más.

Distribución: Muy amplia. América del Norte, Centroamérica y América del Sur.

Reproducción: Las hembras dan a luz 1 – 6 cachorros tras un período de gestación de unos 91 días.

Estado de conservación: Preocupación menor.

El puma o león de montaña es un félido de gran tamaño nativo de América. Esta especie vive en más lugares que cualquier otro mamífero salvaje terrestre del continente ya que se extiende desde el Yukón, en Canadá, hasta el Sur de los Andes en América del Sur. El puma es adaptable y generalista, por lo que se encuentra en los principales biomas (bosques, tierras bajas, desiertos montañosos, etc) de toda América. Es el segundo mayor felino en el Nuevo Mundo, después del jaguar, y el cuarto más grande del mundo, junto con el leopardo y después del tigre, el león y el jaguar. Los pumas son felinos esbeltos y ágiles. La cabeza del puma es redonda y las orejas están erguidas, posee poderosas patas delanteras, cuello, mandíbula y colmillos que le sirven para atrapar y matar grandes presas. Tiene cinco garras retráctiles en las patas delanteras, útiles para aferrarse a la presa, y cuatro de las patas posteriores La coloración del puma es uniforme (de ahí el nombre latino concolor), pero puede variar mucho entre los individuos e incluso entre hermanos. El pelaje es generalmente dorado, pero puede ser de color gris plateado o rojizo, con ligeros parches en el cuerpo, incluidas cerca de las mandíbulas, la barbilla y el cuello. Las crías nacen con ojos azules y anillos en la cola, los cachorros son más pálidos, y las manchas siguen en sus flancos. En contra de algunas afirmaciones, no se ha documentado la existencia de pumas completamente negros. Los pumas tienen grandes patas, proporcionalmente las mayores patas traseras en la familia de los felinos. Esta característica les permite un gran salto y una gran capacidad de carrera corta. Tienen una excepcional capacidad de salto vertical, se han registrado saltos de hasta 5,4 metros. En saltos horizontales parece que el rango es de 6 – 12 metros. El puma puede alcanzar los 72 km/h, pero está mejor adaptado a la carrera corta que a las persecuciones. Es un experto escalador, lo que le permite eludir competidores cánidos y aunque no está muy asociado con el agua, puede nadar. El puma se alimenta principalmente de cualquier animal que pueda capturar, desde insectos hasta grande ungulados, pasando por diversas especies de venados, los cuales conforman la mayor parte de su dieta. En Centroamérica y América del Sur, el puma prefiere dar caza a pequeños y medianos mamíferos. Este félido es por regla general un depredador de emboscada, Se esconde entre los árboles y en repisas, donde aguarda antes de dar un poderoso salto hacia la parte trasera de su presa y asfixiarla con una mordedura en el cuello (se estima que mata un ungulado cada dos semanas). El puma arrastra su víctima a un lugar preferido, lo cubre con pasto, y retorna para alimentarse de nuevo al cabo de algunos días. Respecto a su comportamiento y al igual que casi todos los felinos, el puma es un animal solitario. Sólo las madres y sus cachorros viven en grupos. Este animal es discreto y crepuscular (es más activo en torno a amanecer y al anochecer). Para marcar el territorio y atraer al sexo opuesto utilizan marcas de arañazos, orina y heces. Los machos pueden utilizar juntos una pequeña pila de hojas y hierbas y luego orinar sobre ella como una forma de marcar territorio. El puma está clasificado en preocupación menor pero no cabe duda que su población está viéndose disminuida de forma gradual en los últimos años, por lo que la IUCN deja abierta la posibilidad de que pueda ser clasificado como vulnerable cuando se disponga de más datos sobre su distribución. Amenazas a la conservación de la especie incluyen la persecución por considerarlo una amenaza para el ganado, la degradación y fragmentación de su hábitat y el agotamiento de sus presas. Debido al crecimiento de las zonas urbanas, las poblaciones de pumas se superponen cada vez más con las zonas habitadas por el hombre. Los ataques contra humanos son raros; para el puma el reconocimiento de las presas es un comportamiento aprendido y en general, no reconocen a los seres humanos como víctimas. Los ataques contra las personas, el ganado y los animales domésticos pueden ocurrir cuando el puma se habitúa a los humanos. Se han registrado 108 ataques confirmados a personas con una veintena de muertes en América del Norte desde 1890, cincuenta de los cuales se han producido desde 1991 y una gran parte de ellos en California. Al igual que ocurre con muchos depredadores, un puma puede atacar si es acorralado, si huyen de un ser humano, si se estimula su instinto para cazar, o si una persona se hace la muerta. Puede ahuyentarse si se los mira directamente a los ojos o gritando en voz alta, pero la calma y cualquier otra acción que haga parecer a la persona más grande y más amenazadora, puede hacer también que los pumas se retiren. La lucha contra pumas con palos y piedras, o incluso manos desnudas, a menudo es eficaz para desactivar el estímulo de ataque de un puma. El puma tiene una esperanza de vida de unos 13 años en estado salvaje y de unos 20 en cautividad.

Puma

Género Neofelis.

Pantera Nebulosa (Neofelis nebulosa).

Tamaño: Altura a la cruz (50 – 55 centímetros), longitud (68 – 108 centímetros), cola (61 – 91 centímetros).

Peso: Alrededor de 23 kilogramos de peso aproximadamente.

Distribución: Fragmentada. Habita en bosques tropicales y subtropicales del Este de la India, Sur de China, Birmania, Indochina, Sumatra y Borneo.

Reproducción: Las hembras dan a luz 1 – 5 crías tras un período de gestación de unos 93 días aproximadamente.

Estado de conservación: Vulnerable.

La pantera nebulosa, habitante de bosques tropicales y subtropicales del Sudeste Asiático, es un félido de medio tamaño que cuenta con la rareza de ser el felino con los caninos más largos en relación al resto del cuerpo de cuantos existen actualmente. La arquitectura craneal difiere en varias características de la del resto de felinos, por lo que se clasifica a este animal en un género biespecífico, Neofelis. Esta especie posee un pelaje está cubierto de grandes manchas irregulares de borde negro e interior pardo, lo que ayuda a la pantera nebulosa a confundirse entre las hojas. Su nombre procede precisamente de estas manchas, de forma parecida a una nube. En China se le conoce como leopardo de la menta, ya que las manchas también recuerdan a las hojas de esta planta. La pantera nebulosa es de hábitos principalmente arborícolas por lo que rara vez caza en el suelo, además utiliza su larga cola a modo de contrapeso y balancín. Gracias a sus particulares adaptaciones al medio arbóreo, la pantera nebulosa puede cazar multitud de tipos de primates como los gibones, macacos, monos násicos y también roedores, aves, cérvidos de pequeño tamaño e incluso puercoespines. Llegado el caso puede acercarse a zonas habitadas para alimentarse de animales de granja como gallinas. La pantera nebulosa puede saltar de una rama a otra con increíble precisión, desplazarse a lo largo de estas incluso cabeza abajo y descender a lo largo de los troncos con la cabeza por delante. Sólo el gato tigre (Leopardus wiedii) o margay de Sudamérica, puede compararse con él en agilidad dentro de los felinos. Cuando caza animales terrestres suele hacerlo abalanzándose sobre ellos desde las ramas de un árbol. El hecho de que la pantera nebulosa sea un animal nocturno ha dificultado enormemente su estudio en la naturaleza, y todavía se puede decir que esconde muchos interrogantes en su comportamiento. El número total de panteras nebulosas en la naturaleza se ignora, ya que resulta imposible hacer un censo (aunque sea aproximado) debido a sus hábitos nocturnos y su preferencia por la selva más impenetrable. Sin embargo, se puede dar por seguro que la especie está en declive principalmente por la pérdida de su hábitat fruto de la deforestación masiva causada por el hombre en el sudeste asiático, así como a la caza furtiva, debida entre otras cosas a supuestas propiedades suyas explotadas por la medicina china tradicional. La pantera nebulosa tiene una esperanza de vida de unos 17 años en cautividad, desconociéndose datos respecto a su longevidad en estado salvaje.

Pantera Nebulosa

Género Panthera.

Jaguar (Panthera onca).

Tamaño: Altura a la cruz (63 – 76 centímetros), longitud (1,2 – 1,95 metros), cola (45 – 75 centímetros).

Peso: Entre 56 – 96 kilogramos aproximadamente.

Distribución: Muy amplia en el continente americano. Habita desde el Sur de Estados Unidos hasta el Norte de Argentina.

Reproducción: Las hembras dan a luz entre 2 – 4 crías tras un período de gestación de 93 – 105 días.

Estado de conservación: Casi amenazado.

El jaguar es el mayor félido de América y el tercero más grande del mundo, solamente por detrás del tigre y el león. Se encuentra emparentado y se asemeja mucho en apariencia física al leopardo (Panthera pardus), pero generalmente es de mayor tamaño, cuenta con una constitución más robusta y su comportamiento y hábitat son más acordes a los del tigre (Panthera tigris). Si bien prefiere las selvas densas y húmedas, puede acomodarse a una gran variedad de terrenos boscosos o abiertos. Está estrechamente asociado a la presencia de agua y destaca, junto con el tigre, por ser un félido al que le gusta nadar. El jaguar es fundamentalmente solitario. Caza tendiendo emboscadas, siendo oportunista a la hora de elegir las presas. Es una especie clave para la estabilización de los ecosistemas en los que habita; al ser un superdepredador, regula las poblaciones de las especies que captura. Los ejemplares adultos tienen una mordedura excepcionalmente potente, incluso en comparación con otros grandes félidos, lo que les permite perforar los caparazones de reptiles acorazados como las tortugas y utilizar un método poco habitual para matar: Ataca directamente la cabeza de la presa entre las orejas para proferir un mordisco fatal que atraviesa el cráneo con sus colmillos alcanzando al cerebro. La estructura corta y robusta de sus miembros hace que sea muy hábil a la hora de escalar, arrastrarse y nadar. La cabeza es robusta y la mandíbula, como se ha mencionado anteriormente, extremamente potente. La base de su pelaje suele ser de un color entre amarillo pálido y castaño rojizo. El pelaje del jaguar está cubierto de unas manchas en forma de rosa para camuflarse en su hábitat selvático. Las manchas pueden variar en la piel de un mismo animal y entre diferentes ejemplares: Las rosetas pueden incluir una o más manchas y la forma de las manchas varía. Las de la cabeza y el cuello son generalmente sólidas, igual que las de la cola, donde se pueden unir para formar una banda. La región ventral, el cuello y la superficie exterior de las patas y los flancos inferiores son blancos. En la especie se produce con relativa frecuencia un exceso de pigmentación conocido como melanismo y afecta al 6% de los ejemplares, a los que se conoce como panteras negras. Se han observado variaciones en su tamaño en diferentes regiones y hábitats, mostrando un incremento de tamaño cuanto más al sur se localicen, además los ejemplares que habitan en forestas a menudo son más oscuros y bastante más pequeños que los que viven en áreas abiertas. El jaguar se alimenta de numerosas presas, fundamentalmente mamíferos diurnos (capibaras, tapires, pecaríes, ciervos), armadillos, pacas, de reptiles como caimanes e incluso anacondas adultas, también da buena cuenta de aves, peces y ranas. De hábitos solitarios como la mayoría de los félidos, a menudo se describe al jaguar como un animal nocturno, pero más específicamente es crepuscular (su mayor actividad se desarrolla al amanecer y a la puesta del sol). Las poblaciones de este gran félido se encuentran actualmente en declive, o que quiere decir que podría estar amenazado de extinción en un futuro próximo. La pérdida de parte de su ámbito de distribución, incluida su práctica eliminación de sus áreas históricas en el Norte, así como la creciente fragmentación de las zonas restantes, caza furtiva y diversas interacciones con el hombre han contribuido a que su estatus actual esté clasificado como casi amenazado y con previsión negativa. Esta especie ha sido objeto de culto por gran parte de las culturas indígenas de México, Centroamérica y Sudamérica. El jaguar tiene una esperanza de vida de 8 – 13 años en estado salvaje y de unos 20 años en cautividad.

Jaguar

Pantera Jaguar

León (Panthera leo).

Tamaño: Altura a la cruz (91 – 125 centímetros), longitud (1,4 – 2,5 metros), cola (70 – 105 centímetros).

Peso: Entre 120 – 250 kilogramos aproximadamente.

Distribución: Muy fragmentada. Habitan en África subsahariana y en el Noroeste de la India.

Reproducción: Las hembras dan a luz 1 – 4 crías tras un período de gestación medio de 110 días.

Estado de conservación: Vulnerable.

El león es el segundo felino viviente más grande después del tigre. Con unas extremidades potentes, una fuerte mandíbula y unos dientes caninos de ocho centímetros, el león puede matar grandes presas. La coloración de los leones va desde un color crema claro hasta un marrón amarillento, rojizo u ocre oscuro. La parte inferior suele ser más clarasy el pelo del extremo final de la cola es negro. Las crías de león poseen un dibujo manchado que se va perdiendo con la edad, aunque a veces puede apreciarse en las patas y el vientre, sobre todo de las leonas. Los leones son los únicos félidos que presentan un dimorfismo sexual evidente, es decir, los machos y las hembras tienen un aspecto notablemente diferente como consecuencia de los roles especializados que desempeñan dentro del grupo. Por ejemplo, la leona, como cazadora, carece de la densa melena del macho, que perjudicaría su capacidad de camuflarse al preparar emboscadas. El color de la melena va del rubio al negro y suele oscurecerse a medida que el león envejece. Tanto en los machos como en las hembras, el final de la cola tiene una mata de pelos a modo de brocha. En algunos leones, la mata oculta una “espina” o “espuela” de unos 5 milímetros de largo, formada por la fusión de las secciones finales del hueso de la cola. El león es el único félido que tiene una cola con una mata de pelos (se desconoce la función de la mata y la espuela). La mata está ausente en el momento del nacimiento, pero se desarrolla a partir de los 165 días de vida y ya es fácilmente observable a los 7 meses. La melena del león macho, única entre los félidos, es uno de los rasgos más característicos de la especie. Hace que el león parezca más grande, causando una excelente intimidación, lo que ayuda al león en los combates contra otros leones y contra la principal especie competidora de los leones en África, la hiena manchada. La presencia, ausencia, color y tamaño de la melena están asociadas con las condiciones genéticas, la madurez sexual, el clima y la producción de testosterona; como regla general, cuanto más oscura y densa sea la melena, más sano es el león. El león blanco no es una subespecie distinta, sino una forma especial con un trastorno genético, el leucismo, que provoca una coloración de la piel más pálida, parecida a la de los tigres blancos; el trastorno es similar al melanismo, que causa la coloración de las panteras negras.  Los leones pasan gran parte del tiempo descansando y están inactivos durante unas 20 horas al día. Aunque pueden ser activos a cualquier hora, su actividad suele tener su punto álgido en el ocaso, con un periodo de socialización, lamida y defecación. Se producen periodos intermitentes de actividad durante las horas nocturnas hasta el amanecer, que es cuando los leones cazan con más frecuencia. Pasan una media de dos horas al día caminando y 50 minutos comiendo. Los leones son predadores carnívoros con dos tipos de organización social. Algunos son residentes que viven en grupos llamados manadas. El grupo suele consistir en aproximadamente cinco o seis hembras emparentadas, sus crías de ambos sexos y uno o dos machos conocidos como la “coalición”, que se aparean con las hembras adultas (aunque se han observado grupos extremadamente grandes de hasta treinta individuos). La coalición de machos de un grupo suele consistir en dos machos, pero puede aumentar hasta cuatro y después volver a bajar. Los machos son expulsados de su grupo materno cuando alcanzan la madurez. El otro tipo de organización social es el de los “nómadas”, que se mueven por grandes territorios bien solos o bien en parejas. Las parejas son más frecuentes entre machos emparentados. Hay que remarcar que un león puede cambiar de estilo de vida; los nómadas se pueden convertir en residentes y viceversa. Los machos tienen que pasar por este estilo de vida y algunos nunca son capaces de unirse a otro grupo. Una hembra que se convierte en nómada tiene muchas más dificultades a la hora de unirse a un nuevo grupo, ya que las hembras de un grupo están emparentadas y rechazan la mayoría de los intentos de otras hembras no emparentadas de unirse a su grupo familiar. Los leones son animales potentes que suelen cazar en grupos coordinados y sitian la presa elegida. El ataque es corto y poderoso, intentando atrapar a la víctima con una aceleración rápida y un salto final. La presa suele morir por estrangulación o por asfixia, en la que el león tapa la boca y la nariz de su presa, aunque las presas más pequeñas pueden matarlas con un simple golpe dado con las patas. Las presas de los leones son principalmente mamíferos grandes, con una preferencia por ñúes, impalas, cebras, búfalos y facóqueros en África y nilgós, jabalíes y diversas especies de ciervos en la India. Los leones también cazan muchas otras especies según la disponibilidad, algo que atañe principalmente a los ungulados con un peso de entre 50 y 300 kilogramos. Muchas estadísticas recogidas en diversos estudios demuestran que los leones se alimentan normalmente de mamíferos de entre 190 y 550 kilogramos. Los ñúes son su presa preferida (representando casi la mitad de las presas de los leones en el Serengeti), seguido por las cebras. Aunque los leones adultos no tienen depredadores naturales, los indicios sugieren que la mayoría sufren una muerte violenta causada por humanos o por otros leones. Esto es particularmente cierto en el caso de los machos, que como principales defensores de la manada, tienen más probabilidades de interactuar agresivamente con machos rivales. De hecho, pese a que un león macho puede lograr una edad de quince o dieciséis años si consigue no ser expulsado por otros machos, la mayoría de machos adultos no viven más de diez años. Este es el motivo por el cual en estado salvaje la longevidad media de los leones tiende a ser significativamente inferior a la de las leonas. Sin embargo, los miembros de ambos sexos pueden resultar heridos o incluso muertos por otros leones cuando entran en conflicto dos manadas con territorios concurrentes. Se conocen casos en que leones se han apareado con tigres (habitualmente las subespecies siberiana y bengala), creando híbridos denominados ligres y tigones. La mayoría de leones viven actualmente al este y al sur de África y sus poblaciones se están reduciendo rápidamente, con un declive estimado del 30 – 50% a lo largo de las dos últimas décadas. Actualmente, las estimaciones de la población total de leones africanos varían entre 16.500 y 47.000 ejemplares salvajes en 2002 – 2004, una cifra inferior a las estimaciones de principios de la década del 1990, (100.000 ejemplares) y muy inferior a las del 1950 (quizás 400.000). Las causas del declive no son del todo entendidas y podrían ser irreversibles. Actualmente, la pérdida de su hábitat y los conflictos con humanos se consideran las amenazas más graves para la especie. Las poblaciones restantes a menudo están aisladas geográficamente entre sí, cosa que puede provocar consanguinidad y, como consecuencia, una carencia de diversidad genética. Por lo tanto, el león es considerado una especie vulnerable por asiática especie. Tras el descubrimiento del declive de las poblaciones de leones en África, se han organizado varios esfuerzos coordinados de conservación de los leones en un intento de frenar este declive. El plan para los leones africanos empezó en 1993, concentrándose especialmente en la subespecie sudafricana, aunque hay dificultades a la hora de valorar la diversidad genética de los leones en cautiverio, ya que la mayoría de ejemplares son de origen desconocido, haciendo que sea problemático mantener la diversidad genética. Aunque los leones no suelen cazar personas, algunos (habitualmente machos) parecen buscar presas humanas; casos bien conocidos como el de los devoradores de hombres de Tsavo, cuando 28 trabajadores del ferrocarril que construían el ferrocarril Kenia – Uganda fueron matados por leones durante un periodo de nueve meses, mientras construían un puente sobre el Río Tsavo en Kenia en 1898; o el devorador de hombres de Mfuwe, que en 1991 mató a seis personas en el valle del Río Laungwa, en Zambia. Los leones tienen una esperanza de vida de unos 10 – 16 años en estado salvaje y de más de 20 años en cautividad.

León

Leona

Leones Blancos

Leopardo (Panthera pardus).

Tamaño: Altura a la cruz (45 – 80 centímetros), longitud (90 – 165 centímetros), cola (60 – 110 centímetros).

Peso: Entre 23 – 91 kilogramos aproximadamente.

Distribución: Amplia. El leopardo habita principalmente en el centro y el Este de África y de Oriente Medio a China, en todo tipo de hábitats excepto desiertos. Las poblaciones asiáticas de leopardo se encuentran cada vez más fragmentadas.

Reproducción: Las hembras dan a luz a unas 2 – 4 crías tras un período de gestación de entre 90 – 105 días.

Estado de conservación: Casi amenazado.

El leopardo es uno de los grandes félidos y el cuarto en tamaño, por detrás del tigre, el león y el jaguar. El color básico del leopardo es el amarillo rojizo en su pelaje, variando la tonalidad de un individuo a otro, con manchas oscuras que forman patrones circulares, rosetas, en el cuerpo; muy similar al pelaje del jaguar americano, lo que en el leopardo las rosetas, usualmente, son más pequeñas. En el leopardo la forma melánica, la pantera negra, es común en las poblaciones de Asia y relativamente rara en las de África. Se ha documentado un individuo de pelaje muy claro, donde el amarillo era color crema y las rosetas ligeramente más oscuras. También existe documentación de individuos albinos, aunque son muy raros. En comparación con otros miembros de la familia Felidae, el leopardo tiene unas patas relativamente cortas y un cuerpo largo en el que destaca su gran cráneo. Los leopardos por regla general muestran un comportamiento solitario y nocturno y muestran una gran habilidad para trepar a los árboles, incluso cargando en su boca presas más grandes que ellos y depositándolas en las ramas de los árboles para después comérselas sin prisa. Muestran además una gran capacidad para correr (58 km/h), saltar (6 metros en horizontal – 3 metros en vertical) y para nadar, aunque no se muestran tan dispuestos a esto último como el tigre. El éxito de esta especie se debe a su gran adaptabilidad al territorio (desde selva tropical a terrenos desérticos), velocidad y agilidad, todo ello hace que tenga la mayor distribución geográfica de un “gato salvaje” en la actualidad. Los leopardos son cazadores nocturnos, versátiles y oportunistas, alimentándose principalmente de monos, ungulados, cerdos, chacales, antílopes, impalas aves (principalmente terrestres), etc. En muchas ocasiones los leopardos tiene que luchar por mantener a sus presas ante el acoso de otros depredadores por robar sus capturas como los leones, las hienas e incluso los babuinos. Para el leopardo, el árbol es a la vez donde descansa, desde donde visualiza y caza a su presa y donde almacena su comida. Desde lo alto del árbol, el leopardo puede tender una emboscada a sus presas y también dejar la comida fuera del alcance de algunos carroñeros. Las poblaciones de leopardo han sufrido un descenso importante en los últimos años, debido básicamente a la caza furtiva para hacerse con su piel, el agotamiento y escasez de presas y a los conflictos con los ganaderos. Existen casos verificados de ataque de leopardos a personas con resultados fatales, dos de estos casos extremos son muy famosos y ambos ocurrieron en la India: Leopardo de Rudraprayag (más de 125 víctimas mortales) y el Leopardo de Panar (unas 400 víctimas mortales). En la Antigüedad, el leopardo era considerado un híbrido de un león y una pantera, como queda reflejado en su nombre, el cual se compone de las palabras griegas de λέων leōn (león) y πάρδος pardos (pantera macho). Está además relacionado con el Sánscrito पृदाकु pṛdāku (serpiente, tigre, pantera) y probablemente se deriva de la lengua mediterránea, así como del egipcio. El leopardo tiene una esperanza de vida en estado salvaje de 12 – 17 años y de unos 20 años en cautividad.

Leopardo

Pantera Leopardo

Leopardo de las Nieves (Panthera uncia).

Tamaño: Altura a la cruz (60 centímetros), longitud (75 – 130 centímetros), cola (80 – 100 centímetros).

Peso: Entre 27 – 55 kilogramos aproximadamente. Hay informes de machos que alcanzan los 75 kilogramos de peso.

Distribución: Concentrada en Asia Central (China, Mongolia, India, Nepal, Kirguistán, Pakistán, Tayikistán, etc).

Reproducción: Las hembras dan a luz normalmente a dos crías tras un período de gestación de unos 100 días.

Estado de conservación: En peligro.

El leopardo de las nieves es un félido de gran tamaño que habita principalmente en praderas montañosas y zonas rocosas y remotas a unos 2.700 – 6.00 metros de altura, motivo por el cual se desconoce gran parte de su comportamiento, hábitos, etc. Su pelo es gris, suave y excepcionalmente denso, moteado con una serie de manchas negras, tiene además una cola también de longitud excepcional que enrolla alrededor del cuerpo para abrigarse. El cuerpo del leopardo de las nieves es robusto y muestra diversas adaptaciones para la supervivencia en climas fríos y montañosos como son sus orejas pequeñas y redondeadas, piel gruesa y patas anchas para distribuir mejor el peso cuando camina el animal por la nieve. El leopardo de las nieves tiene un hocico corto y la frente abombada, además de unas grandes fosas nasales para respirar aire frío de su entorno montañoso. Este felino solitario se alimenta de un gran número de presas dependiendo de la época del año: Liebres, conejos, ardillas, cabras, yaks, marmotas, íbices, aves y también de carroña por lo que muestra comportamientos de depredador oportunista. El leopardo de las nieves es la única especie de su género que no ruge, sin embargo, su aparato fonador posee casi todas las características que permiten rugir. La limitación al rugido parece estar condicionada por unas cuerdas vocales más pequeñas y por la ausencia de un tejido fibroso y elástico desarrollado en las mismas, que es el que permite la vibración en bajas frecuencias de los rugidos. Se estima que en la actualidad pueden vivir unos 4.000 – 7.000 ejemplares de esta especie en libertad, además de unos 600 individuos en cautividad. El leopardo de las nieves por lo general se considera una especie en peligro de extinción y está siendo objeto de seguimiento y trabajo por parte de diversas agencias para conservar y mantener tanto su especie como los ecosistemas en los que habita. El leopardo de las nieves tiene una esperanza de vida de unos 21 años.

Leopardo de las nieves

Tigre (Panthera tigris).

Tigre de Bengala (Panthera tigris tigris).

Tigre de Indochina (Panthera tigris corbetti).

Tigre de Malasia (Panthera tigris jacksoni).

Tigre de Sumatra (Panthera tigris sumatrae).

Tigre Siberiano (Panthera tigris altaica).

Tigre del Sur de China (Panthera tigris amoyensis).

Tigre de Bali (Panthera tigris balica).

Tigre de Java (Panthera tigris sondaica).

Tigre del Caspio (Panthera tigris virgata).

Tamaño:

Tigre de Bengala: Altura a la cruz (90 – 110 centímetros), longitud (2,7 – 3,1 metros incluyendo la cola), cola (85 – 100 centímetros).

Tigre de Indochina: Altura a la cruz (80 – 100 centímetros), longitud (2,55 – 2,85 metros incluyendo la cola), cola (60 – 90 centímetros).

Tigre de Malasia: Altura a la cruz (58 – 110 centímetros), longitud (1,9 – 2,8 metros incluyendo la cola), cola (60 – 100 centímetros).

Tigre de Sumatra: Altura a la cruz (60 – 100 centímetros), longitud (2,15 – 2,30 metros incluyendo la cola), cola (60 – 100 centímetros).

Tigre Siberiano: Altura a la cruz (99 – 107 centímetros), longitud (2,75 – 3,3 metros incluyendo la cola), cola (90 – 100 centímetros).

Tigre del Sur de China: Altura a la cruz (80 – 100 centímetros), longitud (2,2 – 2,65 metros), cola (60 – 90 centímetros).

Tigre de Bali: Entre 1,9 – 2,20 metros de longitud incluyendo la cola.

Tigre de Java: Entre 2 – 2,45 metros de longitud incluyendo la cola.

Tigre del Caspio: Entre 2,4 – 2,9 metros de longitud incluyendo la cola.

Peso:

Tigre de Bengala: 139 – 221 kilogramos aproximadamente.

Tigre de Indochina: 100 – 195 kilogramos aproximadamente.

Tigre de Malasia: 120 – 190 kilogramos aproximadamente.

Tigre de Sumatra: 75 – 140 kilogramos aproximadamente.

Tigre Siberiano: 167 – 320 kilogramos aproximadamente.

Tigre del Sur de China: 110 – 175 kilogramos aproximadamente.

Tigre de Bali: 65 – 100 kilogramos aproximadamente.

Tigre de Java: 75 – 140 kilogramos aproximadamente.

Tigre del Caspio: 135 – 240 kilogramos aproximadamente.

Distribución:

Tigre de Bengala: India, Bangladesh y Nepal.

Tigre de Indochina: Sureste de China, Camboya Birmania (Myanmar), Tailandia, Laos, Vietnam, Norte de Malasia.

Tigre de Malasia: Península de Malaca (Malasia), Tailandia.

Tigre de Sumatra: Isla de Sumatra.

Tigre Siberiano: Sureste de Rusia (región del Río Amur y frontera entre Rusia y China).

Tigre del Sur de China: Sureste de China.

Tigre de Bali: Habitaba en la Isla de Bali.

Tigre de Java: Habitaba en la Isla de Java (Indonesia).

Tigre del Caspio: Península de Anatolia, Cáucaso, Kurdistán, Norte de Irak e Irán, Afganistán, Mongolia.

Reproducción: Las hembras dan a luz 1 – 6 crías tras un período de gestación aproximado de unos 103 días.

Estado de conservación:

Tigre de Bengala: En peligro.

Tigre de Indochina: En peligro.

Tigre de Malasia: En peligro.

Tigre de Sumatra: En peligro crítico.

Tigre Siberiano: En peligro.

Tigre del Sur de China: En peligro crítico.

Tigre de Bali: Extinto (desde 1937).

Tigre de Java: Extinto (desde 1979).

Tigre del Caspio: Extinto (desde 1970¿?).

El tigre es el felino más grande del mundo, comparable en tamaño con los grandes félidos fósiles. La mayoría de los tigres tienen un pelaje naranja o leonado, un área intermedia y ventral blanquecina y las rayas varían en tono desde marrón oscuro hasta el negro. La forma y cantidad de las rayas varían según su sexo (si es hembra la cantidad de rayas es menor), aunque la mayoría de los tigres suelen tener menos de 100 rayas. El patrón de rayas es único en cada ejemplar y es posible utilizar esto para identificar a un individuo, de la misma forma que las huellas dactilares se utilizan para identificar a una persona. Sin embargo, debido a lo difícil que es registrar el patrón de rayas en un tigre salvaje, este no es el método más usado para la identificación de un tigre. Probablemente, la función de las rayas es el camuflaje, siendo útil para ocultarse de sus posibles presas. El patrón de rayas también se encuentra en la piel del tigre, por lo que, si es afeitado, sus rayas distintivas pueden ser observadas. Al igual que los otros miembros de su género, el tigre tiene la capacidad de rugir. A diferencia de otros felinos, aunque a semejanza del jaguar, el tigre es un excelente nadador y puede sorprender y cazar presas en el agua. En libertad, los tigres se alimentan sobre todo de ungulados de gran tamaño, aunque, como muchos otros depredadores, los tigres son oportunistas y no desprecian presas más pequeñas como monos, pavos reales, liebres e incluso peces. Los tigres prefieren cazar presas grandes como el sambar, el gaur o el búfalo acuático, ya que proporcionan más carne, por lo que dura varios días, evitando la necesidad de otra caza. En todas sus poblaciones, el tigre es el máximo depredador y no compite con otros carnívoros, con excepción de osos que le superen en tamaño y peso, y del perro salvaje asiático, que compensa su carencia de fuerza con su gran número. En ocasiones, pueden llegar a dar muerte a otros grandes depredadores, como cánidos, leopardos, pitones u osos. Un tigre hambriento y desesperado puede atacar a cualquier cosa que considere como alimento potencial. Este felino usa su tamaño y fuerza para golpear a su posible presa y abatirla. A pesar de su gran tamaño, los tigres son ágiles y rápidos, pudiendo alcanzar velocidades de hasta 90 km/h. Los tigres adultos son capaces de dar saltos de hasta 5 metros de altura, o de 9 – 10 metros de longitud, lo que lo convierte en uno de los mamíferos que más alto pueden saltar (sólo detrás del puma en cuanto a la capacidad de salto). Las garras del tigre (que suelen medir alrededor de 7,5 centímetros de largo), combinadas con la fuerza que puede utilizar para golpear, lo hacen capaz de matar a un rumiante adulto con un sólo golpe. Se sabe que los tigres viejos o heridos son los más propensos a atacar al ganado doméstico o a seres humanos. Los casos de tigres que han incluido al hombre en su dieta no son infrecuentes, aunque posiblemente éstos hayan sido muy exagerados. Las razones que llevan a un tigre a adoptar esta conducta son las mismas que la de los leones en África, y pueden ser la senectud del depredador, la superposición del territorio antropogénico con el de caza del felino, la defensa de cachorros durante la época de cría o simplemente la comodidad por presas “fáciles” y abundantes, como son los niños y jóvenes de las aldeas. En la actualidad, el mayor enemigo para el tigre es el ser humano. Los huesos y prácticamente todas las partes del cuerpo del tigre han sido usados en la medicina tradicional china, aunque en la actualidad esta práctica ha sido prohibida. La caza ilegal para la obtención de la piel y la destrucción de su hábitat han reducido de forma considerable la población salvaje del tigre. Se estima que en el año 1900 existían alrededor de 100.000 tigres en estado salvaje, distribuidos desde la península de Anatolia hasta la isla de Bali. Recientemente se calcula que la población salvaje del tigre consta de unos 3.000 ejemplares, mientras que en cautividad se estima que existen aproximadamente 20.000. Los tigres tienen una esperanza de vida es de hasta unos 26 años en cautividad. En estado salvaje no suelen superar los 10 – 15 años.

Tigre Blanco

Nueve subespecies de tigre han habitado Asia en tiempos recientes, en la actualidad sobreviven (aunque con muchas dificultades en estado salvaje) seis de ellas y tres están ya oficialmente extintas. Su distribución histórica también se ha visto muy reducida y fragmentada.

Tigre de Bengala: Es la subespecie más numerosa y conocida de tigre, y se encuentra en una gran variedad de hábitats, incluyendo sabanas y bosques tropicales y subtropicales. Su piel es generalmente de color naranja o leonado, aunque existe una mutación genética que produce que la piel naranja del tigre sea sustituida por el color blanco, a estos tigres se les conoce como tigres blancos. Existe una mutación aún más rara (de la que existen menos de 100 ejemplares, todos en cautiverio), conocida como tigre dorado. Como todos los tigres, son animales solitarios y generalmente no viven en grupos, a excepción de las hembras, que viajan con sus crías en grupos de 3 – 4.

Tigre de Bengala

Tigre de Indochina: Es una subespecie de tigre de aspecto muy similar al de bengala pero de menor tamaño. Su pelaje un poco más oscuro y sus rayas más finas y apretadas. Las estimaciones sobre su población varían entre 700 – 1.300 ejemplares en estado salvaje. Es relativamente abundante en Malasia, donde vive también otra subespecie de tigre, el tigre malayo (Panthera tigris jacksoni), ya que ese país es el que controla de forma más efectiva la caza furtiva de estos animales para comerciar luego con sus pieles.

Tigre de Indochina

Tigre de Malasia: Es una subespecie de tigre de la que solamente quedan unos 500 ejemplares en libertad. Hasta 2004 se consideró que estas poblaciones pertenecían a la subespecie indochina Panthera tigris corbetti, pero un estudio realizado por científicos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, dirigidos por el investigador Stephen J. O’Brien, demostró que pese al fuerte parecido anatómico entre ambos animales, los tigres de Malasia tenían la suficiente diferenciación genética como para considerarse una subespecie por derecho propio.

Tigre de Malasia

Tigre de Sumatra: Es la subespecie más pequeña de tigre de las que existen en la actualidad y de ella solamente quedan unos 400 – 500 ejemplares agrupados en la mayoría de los parques nacionales de la Isla de Sumatra. Sus rayas son más delgadas que las de otras subespecies de tigres, y tienen una barba o melena más desarrollada, sobre todo en el caso de los machos. Los últimos análisis de ADN revelan la existencia de ciertas características genéticas únicas, indicando que el tigre de Sumatra está en el límite entre la subespecie y su separación como nueva especie diferente del resto de tigres, si no se extingue antes.

Tigre de Sumatra

Tigre Siberiano: También conocido como tigre de Amur, es la subespecie de tigre de mayor tamaño junto a la de Bengala y posiblemente el felino más grande del mundo. Tiene la particularidad que en los meses de invierno le crece el pelo y se torna más espeso para proteger al animal del intenso frío de la región en donde habita. En la actualidad existen unos 500 ejemplares de tigre siberiano, su población había estado relativamente indemne hasta alrededor de 1990, tras la caída de la U.R.S.S. se produjo un aumento alarmante de la caza furtiva. Afortunadamente en la actualidad, el tigre siberiano se encuentra sometido a un intenso plan de protección y recuperación de su población.

Tigre Siberiano

Tigre del Sur de China: Es la subespecie de tigre más amenazada de todas, se estima que en la actualidad sobreviven únicamente unos 69 ejemplares en cautividad, descendientes todos de 6 individuos originales. Una diversidad genética demasiado pequeña para que una población de felinos pueda recuperarse, por lo que es probable que esta subespecie acabe extinguiéndose a corto o medio plazo. Por ello en el zoo de Cantón se ha empezado ya a preservar células de esta subespecie de tigre para evitar su definitiva desaparición. El tigre del sur de China alberga una serie de características primitivas en comparación con el resto de subespecies de tigres vivientes, que lo asemejan al antepasado común que todas las subespecies actuales tuvieron a finales del Pleistoceno en el Sur de Siberia. Tamaño modesto, pelaje anaranjado con menos zonas blancas que otras subespecies y rayas negras más escasas y separadas entre sí son sus características físicas principales.

Tigre del Sur de China

Tigre de Bali: Fue una subespecie de tigre de pequeño tamaño (similar al de un jaguar). Dada la escasa extensión de Bali, esta isla no podía sostener una alta población de tigres, que necesitan amplios territorios de caza, por lo que la subespecie nativa nunca fue abundante. Con la llegada del Siglo XX la población humana aumentó y se aclararon cada vez más zonas de bosque tropical para destinarlas al cultivo; también se persiguió duramente a los tigres por el miedo que inspiraban. Tras la Primera Guerra Mundial, varios cazadores occidentales llegaron a la parte oeste de la isla (única zona donde habitaba para entonces) y abatieron animales por deporte. El 27 de Septiembre de 1937 se cazó el último ejemplar, una hembra, en esta zona. Se han producido desde entonces avistamientos no confirmados de tigres en Bali pero ninguno de ellos ha podido ser confirmado.

Tigre de Bali

Tigre de Java: Fue una subespecie de tigre extinta en la actualidad y que tenía un parecido muy importante con el tigre de Sumatra (Panthera tigris sumatrae) pero se diferenciaba de éste por su pelaje más oscuro y rayas negras más finas, abundantes y apretadas. La pérdida de su hábitat y la caza furtiva por su piel hizo que pasase de ser considerado un animal muy numeroso a una especie en peligro. El último lugar donde persistieron los tigres fue una remota área montañosa del Sureste de Java llamada Meru – Betiri, que fue protegida en 1972 (aunque eso no le salvó de padecer la tala y roturación ilegal). Ese año se produjo el último avistamiento confirmado en la zona, y en 1979 se localizaron por última vez unas huellas que podrían corresponder a tres ejemplares diferentes. Desde entonces no hay evidencias fiables de la existencia del tigre de Java, a pesar de que se han realizado algunos supuestos avistamientos en el intervalo 2008 – 2010, que probablemente corresponden en realidad a leopardos.

Tigre de Java

Tigre del Caspio: Fue una subespecie de tigre, también conocida como tigre persa que se encuentra extinta en la actualidad. Era la tercera en tamaño, únicamente por detrás del tigre siberiano y el de Bengala. El pelaje de esta subespecie era amarillo dorado, un poco más apagado que el del tigre de Bengala y con más zonas blancas en costados y cara. Las rayas, en lugar de ser negras, tenían un color marrón de distintas tonalidades e incluso se volvían amarillentas en las zonas blancas cercanas al vientre. En invierno, el pelo crecía bastante para soportar el frío clima que se adueñaba entonces de las montañas de Asia Central y Occidental, especialmente en el vientre y la característica barba o pequeña melena de la zona de las mejillas y garganta. El cuerpo era bastante robusto, y algo alargado, con patas fuertes y bien desarrolladas rematadas por unas garras excepcionalmente largas, más grandes que las de cualquier otro tigre. Las largas a la par que robustas patas les permitían recorrer largas distancias, de hecho, esta subespecie de tigre, al contrario que las otras, emigraba cada año siguiendo las manadas de saigas, asnos salvajes, ciervos y camellos de los que se alimentaba. Con el progresivo aumento de la población y presión humana, el tigre del Caspio redujo lentamente su área de ocupación, hasta que a principios del Siglo XX los zares ordenaron al ejército ruso su exterminio, misión que completaron en poco tiempo. Desde entonces se han producido supuestos avistamientos no confirmados de tigre del Caspio en Kirguistán, Tayikistán, China, Irán y Turquía principalmente.

Tigre del Caspio

En el año 2015 varios investigadores han sugerido en un estudio publicado en Science Advances que únicamente existen dos subespecies de tigre: La Continental y la de Sonda. La primera incluiría todos los tigres que viven el Continente Asiático, mientras que la segunda incluye a los que habitan en las islas.

Fuentes: Wikipedia, National Geographic, arkive.org, animalesextincion.es, Google (fotografías), elaboración propia.

 
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Publicado por en 17 diciembre, 2013 en Naturaleza

 

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Félidos I

Familia Felidae.

Género Acinonyx.

Guepardo (Acinonyx jubatus).

Tamaño: Altura a la cruz (66 – 94 centímetros), longitud (110 – 150 centímetros), cola (60 – 84 centímetros).

Peso: Entre 21 – 72 kilogramos de peso aproximadamente.

Distribución: Relativamente aislada. Existen poblaciones de guepardo fragmentadas en zonas de unos 25 países del centro (excepto zonas selváticas), Este y Sureste de África. El mayor número de guepardos se encuentra en Namibia. Sobrevive una población minúscula de guepardo en Irán.

Reproducción: Las hembras suelen dar a luz entre 2 – 4 crías tras un período de gestación de alrededor de tres meses.

Estado de conservación: Vulnerable.

El guepardo o chita (Cheetah) es un félido de gran tamaño y el animal más veloz que existe sobre la Tierra, capaz de alcanzar a la carrera velocidades de entre 95 – 115 km/h en distancias cortas de no más de 500 metros. El guepardo posee una anatomía especializada para la carrera, destacando su cuerpo delgado y su estrecha cintura. Posee el mayor corazón en proporción a su tamaño de todos los felinos. Esto le permite bombear la sangre con más fuerza hacia todo su cuerpo. Sus pulmones y fosas nasales son muy amplias para absorber más oxígeno y su cola larga que puede alcanzar la mitad de la longitud de su cuerpo, le da estabilidad en la persecución. Sus garras no son retráctiles como las de los demás félidos, esta característica mejora su tracción en altas velocidades. El guepardo posee un pelaje corto y grueso de color marrón y con manchas negras de un diámetro en torno a los 2 – 3 centímetros, lo cual le permite camuflarse cuando caza. El vientre es blanco. Algunos guepardos sufren una mutación, la cual hace que las manchas de su pelaje confluyan en bandas longitudinales y curvas, esta mutación es producida por un gen recesivo, lo cual hace que sea extremadamente raro el encontrar guepardos con esta variación en su pelaje. Cabe destacar que durante algún tiempo, los científicos clasificaron erróneamente como guepardo real (Acinonyx rex) a todos aquellos ejemplares que poseían dicha mutación. Hace aproximadamente 10.000 años, este animal estuvo a punto de extinguirse, víctima de su propia incapacidad para defender las presas que obtiene, e incluso a sus propias crías. Según los estudios genéticos más recientes, su reproducción en aquella época se produjo desde un grupo muy reducido, lo que en la actualidad les concede a todos un mapa genético muy parecido. Acostumbrado a que los carroñeros de mayor envergadura o fuerza (como la hiena, el babuino o incluso el león y el leopardo) le roben las piezas que caza, el guepardo se ha habituado a cazar en las horas centrales del día, cuando los otros depredadores duermen. Su estructura física adaptada a la velocidad limita su capacidad de lucha y defensa, ya que su cuerpo esbelto y fino a expensas de la musculatura potente y la fuerza en sus zarpas lo limitan al momento de enfrentarse con un oponente con dotes más defensivas. Así, es probable que el guepardo sufra una fatal derrota. Por este motivo se retira antes de que suceda y de este modo evitar ser dañado. Se alimenta principalmente de gacelas, impalas, liebres y crías de otros mamíferos como el ñu y las cebras.  Escoge la táctica de caza en función del terreno y la situación. Si el terreno le permite acercarse sigilosamente, pondrá en práctica toda su habilidad de felino para atacar desde lo más cerca posible, y aprovechar luego la desbandada para lanzarse sobre la víctima más cercana ignorando al resto. Cuando el terreno es demasiado regular, estudiará la situación desde lejos esperando que algún adulto se retrase o buscando un ejemplar más vulnerable que el resto. Si no tiene más remedio, también puede comenzar la carrera desde lejos, manteniendo una carrera de fondo que separe del grupo a alguna hembra en gestación o a alguna cría a la que atacará enseguida. Aunque el guepardo no puede rugir, sí que es capaz de vocalizar una gran variedad de sonidos distintos y agudos muy parecidos al de algunas aves. Actualmente esta especie se encuentra en peligro de extinción y ha visto reducida su distribución territorial de una manera muy importante, ya que en la antigüedad se extendía por casi la totalidad de África, Península Arábiga e Irak, Irán, Pakistán y la India. Sus cachorros tienen una alta tasa de mortalidad y las poblaciones de guepardo en el último siglo se encuentran en un más que claro declive. Se piensa que existen unos 12.400 ejemplares en toda África y entre 50 – 60 individuos habitando en Irán, esta última población en concreto se encuentra en peligro crítico de extinción. En la actualidad existe un plan del gobierno indio para la reintroducción en la India del guepardo, el cual se extinguió por la caza alrededor del año 1940 del pasado siglo. Esta especie tiene una esperanza de vida de entre 10 -12 años.

Guepardo

Género Caracal.

Caracal (Caracal caracal).

Tamaño: Altura a la cruz (40 – 45 centímetros), longitud (69 – 105 centímetros), cola (23 – 34 centímetros).

Peso: Entre 8 – 20 kilogramos de peso aproximadamente.

Distribución: Extensa. Sabanas y semidesiertos de África, Oeste de Asia (desde Turquía hasta Kazajistán) y Noroeste de la India.

Reproducción: Las hembras suelen dar a luz entre 1 – 6 crías después de un período de gestación de entre 69 – 81 días.

Estado de conservación: Preocupación menor.

El caracal es un félido de tamaño medio y de hábitos preferiblemente nocturnos del que se desconoce aún una gran parte de su biología y hábitos particulares. Al caracal se le llama en ocasiones “lince africano”, pero no está estrechamente emparentado con los linces, parece estar más relacionado evolutivamente con el serval, un pequeño y patilargo felino africano con el que en cautividad se puede cruzar, generando híbridos llamados “caravales” y “servicales”. Esta especie se caracteriza por la presencia de un largo mechón en la punta de cada una de sus orejas, dicho mechón tiene una longitud algo inferior o igual a la longitud de la oreja del animal. El caracal tiene aspecto básicamente de un gato delgado, de largas patas y cola relativamente corta. Su pelaje es principalmente tanto en el dorso como en los flancos del animal de un color rojizo uniforme con una tonalidad mate muy similar al de la arena. El vientre, pecho y la parte posterior de las patas son blanquecinas. El cráneo del caracal es alto, redondeado y posee algunas manchas faciales blancas, principalmente alrededor de los ojos y cerca del hocico. Los caracales adultos son solitarios, pero también se han observado yendo en parejas. Estos animales producen una gama habitual de sonidos característicos de los gatos, incluyendo gruñidos, silbidos, ronroneos y otros tipos de llamadas típicas de los gatos. Excepcionalmente, también emiten un sonido parecido al de los ladridos, el cual utilizan posiblemente como una advertencia. Los caracales marcan su territorio, dejan heces en lugares visibles y también rociando orina en los arbustos o troncos e incluso rastrillando en el suelo con sus patas traseras. El caracal se alimenta principalmente de pequeños mamíferos como liebres, roedores, damanes, crías de antílope y aves, las cuales pueden cazar incluso cuando alzan el vuelo gracias a la gran capacidad de salto del caracal. La destrucción del hábitat debido a la agricultura y la desertificación es una amenaza importante para la especie. En el centro, Oeste, Norte y Noreste de África, los caracales se encuentran escasamente distribuidos en grandes superficies de terreno. Es muy probable que los caracales que habitan en Asia también tengan como principal amenaza la agricultura y la desertificación de sus territorios. Estos animales además son capaces de cazar y dar muerte pequeños animales domésticos, por ello y a menudo son objeto de persecución, la severidad de la depredación de este tipo de caza parece ser dependiente de la disponibilidad de presas silvestres. Los caracales se domestican con facilidad, razón por la que su agilidad y velocidad han sido aprovechadas en distintas épocas en Egipto, Persia y la India para la caza. El caracal puede llegar a vivir 16 años en cautividad.

Caracal

Género Catopuma.

Gato Rojo de Borneo (Catopuma badia).

Tamaño: Altura a la cruz (28 – 30 centímetros), longitud (49,5 – 67 centímetros), cola (30 – 40, 3 centímetros).

Peso: Entre 3 – 4 kilogramos aproximadamente.

Distribución: Endémico de la isla de Borneo.

Reproducción: Sus hábitos reproductores son desconocidos.

Estado de conservación: En peligro.

El gato rojo de Borneo es un pequeño félido del tamaño de un gato doméstico, con cabeza redondeada, y endémico de la Isla de Borneo. Se conoce muy poco de esta especie, incluso es relativamente desconocido para la población local de la isla aunque se cree que tiene hábitos nocturnos y es mucho más activo durante la madrugada. Nos encontramos ante un animal que suele presentar un color rojo principalmente aunque algunos individuos son grises. Poseen algunos rastros de manchas poco visibles por el pelaje de su cuerpo y destaca la marca blanca que tienen en la parte inferior de la cola, la cual se extiende desde la base de la misma hasta la punta. El vientre del gato rojo de Borneo es más claro que el resto del cuerpo y está ligeramente moteado. Este felino es considerado un animal feroz y de hábitos solitarios que habita en bosques primarios (bosque virgen) de Borneo, en zonas cercanas al agua y los ríos. Esta especie caza en tierra y se alimenta principalmente de pequeños mamíferos como roedores (ratas, ratones), monos, aves e incluso insectos y carroña. Los científicos piensan que está estrechamente emparentado con el gato dorado asiático. El gato rojo de Borneo se encuentra en importante peligro de extinción, es muy posible que su población en estado salvaje no supere los 2.500 ejemplares y se estima que su número de individuos puede llegar a descender un 20% en los próximos doce años debido a la caza furtiva y la deforestación de su hábitat. Se desconoce la esperanza de vida de esta especie.

Gato rojo de Borneo

Género Felis.

Gato Montés Euroasiático (Felis silvestris).

Tamaño: Altura a la cruz (60 – 70 centímetros), longitud (51 – 80 centímetros), cola (26 – 31 centímetros).

Peso: Entre 2,8 – 5,8 kilogramos aproximadamente.

Distribución: Muy amplia. Europa, gran parte de África, Oriente Medio, Sur y centro de Asia.

Reproducción: Las hembras suelen dar a luz entre 1 – 8 crías tras un período de gestación de entre 63 – 69 días.

Estado de conservación: Preocupación menor.

El gato montés euroasiático, también conocido como gato salvaje, es un félido de pequeño tamaño, el cual se encuentra muy extendido por Eurasia y África y posee multitud de subespecies distintas. Se puede hibridar con los gatos domésticos (Felis silvestris catus) que han sido abandonados en la naturaleza o se han escapado del cautiverio. Los gatos salvajes generalmente son de constitución más robusta que sus parientes caseros. Suelen ser de color predominante pardo grisáceo atigrado, más claro y ocráceo en el vientre y partes inferiores, con cuatro rayas negras longitudinales en la frente, que van a converger en una línea que recorre toda la espina dorsal. Los ejemplares de la subespecie europea (Felis silvestris silvestris) tienen una capa de pelo más espesa y la cola más poblada y ancha que la del gato doméstico, con su punta negra y al menos dos franjas negras anchas junto a ella. El gato montés euroasiático a veces puede ser confundido con un gato doméstico asilvestrado de capa parda rayada pero, en el caso de la forma euroasiática, puede diferenciarse por su espesa cola, más robusta y ancha, con terminación roma y redondeada, y con al menos tres anillos negros completamente cerrados. El color general es gris oscuro con tonos amarillentos. Cuatro líneas negras recorren la parte dorsal del cuello, y el cuerpo tiene un esbozo de franjas transversales oscuras, que son las que le confieren aspecto de gato atigrado. En la cola se observan de dos a cuatro anillos negros (raramente cinco), más o menos bien definidos, y una franja ancha, también negra, en la punta. La garganta y el vientre son de color mucho más pálido, mientras que las plantas de los pies son negras. La única prueba morfológica indudable para distinguir al gato salvaje del doméstico es la medición de la capacidad craneana, ligeramente mayor en el primero. El gato montés euroasiático es un animal solitario sale a cazar preferentemente al crepúsculo y por la noche, aunque puede mantenerse activo durante veintidós horas del día. Se alimenta de pequeños roedores y otros micromamíferos, invertebrados, aves y anfibios. Su estado de conservación presenta ciertas dudas, en el paso el gato montés euroasiático fue prácticamente exterminado en zonas del centro de Europa y hoy en día solamente se le encuentra en gran número en los Cárpatos, en el resto de Europa se cree que está en franca recesión, a pesar de ello la IUCN clasifica a esta especie como “preocupación menor”, aunque con perspectiva negativa. El gato montés euroasiático puede llegar a vivir en libertad hasta 15 años en casos excepcionales, normalmente su esperanza de vida media es de 6 – 12 años de edad.

Gato montés euroasiático

Género Leopardus.

Ocelote (Leopardus pardalis).

Tamaño: Altura a la cruz (40 – 50 centímetros), longitud (68 – 100 centímetros), cola (26 – 45 centímetros).

Peso: Alrededor de 8 – 18 kilogramos de peso aproximadamente.

Distribución: Amplia. América Central y América del Sur (ausente en Chile y en el centro y Sur de Argentina).

Reproducción: Las hembras suelen dar a luz entre 1 -2 crías tras un período de gestación de entre 72 – 82 días.

Estado de conservación: Preocupación menor.

El ocelote es un félido de mediano tamaño, ampliamente distribuido en Centroamérica y América del Sur, habiendo diversas subespecies. Los ocelotes poseen grandes orejas y gran sentido del oído, con unos ojos grandes y expresivos, también tienen un sentido del olfato muy desarrollado. Las extremidades anteriores tienen cinco dedos y las posteriores cuatro; las zarpas están provistas de almohadillas, que permiten al animal caminar sin hacer ruido, y con uñas largas, afiladas y completamente retráctiles, esto le resulta muy útil cuando no es necesario utilizarlas como, por ejemplo, al correr, y evitar, de este modo, su deterioro. Sus ojos están muy bien adaptados a los cambios de luminosidad: Las pupilas se contraen hasta formar una fina y negra línea vertical durante los días de mucha luz pero se abren y se redondean en situaciones de oscuridad. Presenta una gran versatilidad en el uso de hábitat pudiendo adaptarse a selvas húmedas, zonas montañosas y hasta semidesérticas, su hábitat se extiende desde el Sur de Texas hasta el Norte de Argentina. Los ocelotes son de hábitos nocturnos, pasando la mayor parte del día durmiendo en las ramas de los árboles o escondidos entre la vegetación. Son además animales solitarios que tienden a emboscar a sus presas. Un ocelote se alimenta principalmente de mamíferos de pequeño y mediano tamaño (zarigüeyas, monos, murciélagos), también reptiles (caimanes juveniles, lagartos y serpientes), huevos de tortugas y aves, incluso se han registrado varios casos de canibalismo en los ocelotes. Aunque son básicamente solitarios, los ocelotes pueden cazar también en grupo, utilizando diversas técnicas como la de acechar a sus presas y/o esperar escondido para lanzarse encima y por sorpresa sobre sus víctimas. Esta especie no se encuentra especialmente en peligro pero como muchos otros animales, la destrucción de su hábitat y la caza furtiva (para comercialización de su piel) se presentan como serias amenazas para su conservación en la actualidad y en los años venideros. El ocelote puede llegar a vivir algo más de 20 años en cautividad. Su esperanza de vida en estado salvaje se reduce ligeramente.

Ocelote

Género Leptailurus.

Serval (Leptailurus serval).

Tamaño: Altura a la cruz (54 – 66 centímetros), longitud (59 – 92 centímetros), cola (20 – 45 centímetros).

Peso: Entre 7 – 18 kilogramos de peso aproximadamente.

Distribución: Amplia. El serval es nativo de África y se le puede encontrar en la mayor parte del África Subsahariana, especialmente en zonas de sabana y selvas, no habita en desiertos o regiones muy secas. El serval se encuentra extinto en la mayor parte de Sudáfrica.

Reproducción: Las hembras dan a luz normalmente a dos crías después de un período de gestación de entre 66 – 77 días.

Estado de conservación: Preocupación menor.

El serval es un félido de tamaño medio y constitución esbelta, con cola no muy larga, cabeza pequeña en relación al resto del cuerpo y orejas grandes. Destacan sus largas patas, que le permiten ver mejor en las praderas de hierbas altas donde vive más frecuentemente, y su pelaje amarillento con motas negras. Son buenos corredores y aunque no suelen subirse a los árboles, pueden escalar bastante bien. En las zonas boscosas, sobre todo en las montañas, no son infrecuentes los individuos melánicos. Aunque abunda más en las zonas de matorral, se encuentra presente también en sabanas, selvas y semidesiertos, con lo que su distribución se extiende por todo el continente africano con la excepción de la zonas desérticas y buena parte de Sudáfrica, donde se extinguió la subespecie local (Leptailurus serval serval) debido a la caza excesiva. La subespecie que habita al norte del Sahara (Leptailurus serval constantinus) probablemente se encuentre extinguida, siendo sus últimas citas en Argelia de 1880 o quizá de 1930. Los servales presentes en Túnez proceden de reintroducciones hechas con ejemplares subsaharianos. Este félido es un buen depredador, de hábitos preferiblemente nocturnos y se alimenta básicamente de mamíferos de pequeño tamaño (roedores, liebres), aves, reptiles, anfibios y excepcionalmente también de antílopes. A pesar de estar en un puesto elevado de la cadena trófica, el serval es en ocasiones cazado por depredadores de mayor tamaño como los leopardos. El serval es un animal extremadamente inteligente y demuestra una notable capacidad de resolución de problemas, por lo que es conocido por hacer travesuras, así como por su facilidad de burlar a su presa y eludir otros depredadores. El serval a menudo juega con su presa capturada durante varios minutos antes de consumirla. En la mayoría de situaciones, el serval se mostrará muy fiero al defender su comida contra los intentos de robo por parte de otros animales. Los machos normalmente suelen ser más agresivos que las hembras. Cabe destacar que esta especie puede llegar a ser domesticada, especialmente individuos jóvenes, aunque es muy complicado ya que no suelen aceptar la jerarquía de su dueño. Aunque se considera que su estado de conservación no es malo, sus poblaciones se han visto reducidas de manera importante por la caza (su piel es muy valiosa) y también por la destrucción y modificación de su hábitat por parte del ser humano. El serval tiene una esperanza de vida de unos 10 años en estado salvaje y de 20 en cautividad.

Serval

Género Lynx.

Lince Ibérico (Lynx pardinus).

Tamaño: Altura a la cruz (60 – 70 centímetros), longitud (85 – 110 centímetros), cola (12 – 30 centímetros).

Peso: Entre 9,3 – 12, 8 kilogramos de peso aproximadamente.

Distribución: Muy fragmentada. El lince ibérico habita únicamente en varias regiones de la Península Ibérica como el Parque Natural de la Sierra de Andújar, Parque Nacional y Natural de Doñana, Montes de Toledo y Sur de Ciudad Real.

Reproducción: Las hembras dan a luz a 1 – 4 crías tras un período de gestación de entre 65 – 72 días.

Estado de conservación: En peligro.

El lince ibérico es un félido de aspecto grácil, con patas largas y una cola corta con una borla (grupo de hilos trenzados) negra en el extremo que suele mantener erguida batiéndola en momentos de peligro o excitación. En comparación con otras subespecies de lince, el ibérico es de pequeño tamaño, pesando únicamente la mitad que el lince boreal (Lynx lynx). Sus características orejas puntiagudas están terminadas en un pincel de pelos negros rígidos que favorece su camuflaje al descomponer la redonda silueta de su cabeza. También son características las patillas que cuelgan de sus mejillas. Aparecen a partir del año de vida, cuando apenas cuelgan por debajo de la barbilla y aumentan de tamaño con la edad. Los machos tienen las patillas y los pinceles negros más largos que las hembras y su coloración varía de pardo a grisáceo con los flancos moteados de negro. Existen tres patrones de pelaje en el lince ibérico:

  • Mota fina: Con numerosas manchas de pequeño tamaño, todas ellas repartidas uniformemente y de manera densa, que tienden a concentrarse en los flancos laterales.

  • Mota gruesa A: Las manchas son de mayor tamaño y tienen cierta tendencia a disponerse en líneas, apareciendo dos o más parejas de motas de mayor tamaño a nivel de los hombros.

  • Mota gruesa B: Las motas son del mismo tamaño que en la mota gruesa A, pero no se aprecia ninguna ordenación específica ni las manchas de los hombros.

El lince ibérico tiene como hábitat principal el bosque y matorral mediterráneo, en zonas muy restringidas de la Península Ibérica. En España se mantiene en muy pocas áreas (Doñana-Aljarafe y Sierra Morena, principalmente), bien conservadas y aisladas de la actividad humana, mientras que en Portugal parece que se ha extinguido. Este tipo de hábitat le proporciona refugio y pastos abiertos para cazar conejos, que suponen el 90 % de su dieta, además de ungulados, perdices, patos y otros pequeños mamíferos que complementan el resto de presas de las que se alimenta. En Portugal se están haciendo esfuerzos denodados para la recuperación del hábitat del lince, como en la Reserva Natural de la Sierra de Malcata. Las principales amenazas sobre la especie son la mortalidad inducida por el hombre, sobre todo por atropellos con vehículos de motor, pero también por caza furtiva directa, instalación de cepos y lazos dirigidos a otras especies, envenenamiento ilegal, etc. La población de lince ibérico (1.200 ejemplares, de los cuales únicamente 350 son hembras reproductoras) se ha reducido en un 50% en los últimos 10 años. De las 31 zonas en las que habitaba el lince en 1960, solamente quedan linces en 8 y sólo en puntos muy concretos parece que la especie se ha mantenido en buen estado. Únicamente la población del Sur de España, que consiste en tres subpoblaciones, se cree que es viable, estando compuesta por unos cientos de linces. Los individuos de las subpoblaciones restantes se reparten en pequeños núcleos, difícilmente viables, compuestas por unas decenas de individuos. Una especie cuyos ejemplares están distribuidos únicamente en poblaciones mínimas encuentra su principal amenaza en la fragmentación de su área de distribución por construcción de infraestructuras, lo que provoca que las poblaciones se separen paulatinamente unas de otras hasta llegar a estar totalmente incomunicadas, fragmentadas y aisladas por barreras de distintos tipos que impiden el intercambio genético entre poblaciones. Hay diversos programas (Pacto Ibérico 2007) de cría en cautividad de lince ibérico para posteriormente reintroducir dichos ejemplares en estado salvaje e ir recuperando poco a poco sus poblaciones originales, estos programas están obteniendo resultados positivos aunque con una especie tan amenazada como es el lince ibérico, es necesario mucho tiempo y redoblar esfuerzos para su paulatina recuperación. En la Sierra de Andújar (Jaén), la población de lince ibérico ha descendido un dramático 16% en el período comprendido entre los años 2011 – 2013 El lince ibérico. Actualmente no quedan en dicha zona más de unos 169 ejemplares. tiene una esperanza de vida de unos 13 años. En Junio de 2015 y debido a los grandes esfuerzos del programa Life+Iberlince, la IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) decidió reclasificar al lince ibérico como especie “en peligro”, después de haber estado muchos años clasificado como “en peligro crítico”.

Lince Ibérico

Género Pardofelis.

Gato Jaspeado (Pardofelis marmorata).

Tamaño: Altura a la cruz (28 centímetros), longitud (45 – 62 centímetros), cola (35 – 55 centímetros).

Peso: Entre 2 – 5 kilogramos de peso aproximadamente.

Distribución: Amplia pero fragmentada. Desde el Noreste de la India hasta Malasia y Sumatra, incluyendo Borneo.

Reproducción: Las hembras dan a luz unos dos cachorros por camada tras un período de gestación de 66 – 82 días.

Estado de conservación: Vulnerable.

El gato jaspeado, único representante de su género, es un félido de pequeño tamaño (como un gato doméstico) y con una cola más larga y peluda, adaptación a su estilo de vida arbóreo, donde la usa como contrapeso. El pelaje presenta manchas y rayas que le confieren un aspecto marmóreo. En ocasiones se las compara con el una especia relacionada y de mayor tamaño, la pantera nebulosa (Neofelis nebulosa). El color de fondo de la piel varía de amarillo pálido a marrón grisáceo con zonas más claras. Tiene manchas oscuras sobre las piernas, vientre y frente, con bandas sobre la cola y rayas sobre la nuca, así como a lo largo del centro de la espalda. Adicionalmente, presenta bandas blancas sobre la parte posterior de las orejas. Aparte de su larga cola, la especie se distingue por sus grandes extremidades, característica que comparte con la pantera nebulosa. También posee unos caninos inusualmente largos, proporcionalmente similares a los grandes felinos. No se dispone de demasiada información respecto al comportamiento y hábitos del gato jaspeado pero se cree que caza en las copas de los árboles, capturando de esa manera aves, ardillas, roedores y reptiles aunque también hay algunos informes que señalan que puede cazar en el suelo. El gato jaspeado sería un félido con una actividad especialmente nocturna o crepuscular. Debido a la dificultad para observar esta especie en su hábitat selvático natural, motivo por la cual se han realizado pocas investigaciones. Su población se estima por debajo de 10.000 ejemplares, ello unido a la destrucción de los bosques selváticos debido a la tala indiscriminada, hace pensar a los científicos que el número de ejemplares de esta especie está disminuyendo por lo que está catalogada como vulnerable. En cautividad el gato jaspeado puede alcanzar los 12 años de edad.

Gato Jaspeado

Fuentes: Wikipedia, National Geographic, arkive.org, animalesextincion.es, Google (fotografías), elaboración propia.

 
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Publicado por en 10 diciembre, 2013 en Naturaleza

 

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