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Archivo de la categoría: Arte

Iglesias de Madrid: Convento Iglesia de las Carboneras del Corpus Christi

Convento administrado por la orden de monjas jerónimas, y situado en la Plaza del Conde de Miranda, con fachada a la del Cordón. Su curioso nombre de Carboneras se debe a un legendario cuadro de la Virgen Inmaculada que fue encontrado en una carbonera y donado al convento.

Según la leyenda, unos niños jugaban por la calle que desemboca hoy en la plaza del Conde de Miranda (Austrias), arrastrando un lienzo pintado, que uno de ellos había sacado de los oscuros sótanos de la carbonería de su padre. Según parece, los mozos no se habían percatado de la pintura que cubría una de las caras del recio lienzo. Pero dio la casualidad que pasó por aquel lugar un religioso franciscano, llamado José Canalejas, del convento de San Gil, que se fijó en el cuadro y descubrió en él pintado el rostro de María. Se enteró de la procedencia del lienzo y lo recogió para promover su veneración entre las personas que transitaban por el lugar. El lienzo fue llevado en procesión al convento más próximo, que era el del Corpus Christi. Este hecho está registrado en torno al 11 de Junio de 1667. Aquella Virgen fue desde el primer momento conocida como La Carbonera, y carboneras fueron las monjas y el convento.

Entrada y portada barroca.

Historia.

Fue fundado por la conocida condesa Beatriz Ramírez de Mendoza (1554 – 1626). Con el permiso de Felipe III, el 20 de Septiembre de 1605, el Cardenal de Toledo concedió a la condesa Beatriz Ramírez de Mendoza la licencia para la creación de un nuevo convento, compuesto por varias monjas procedentes del convento de la Concepción Jerónima, y que comenzaría a funcionar con el hábito y la regla de San Agustín. Está clasificado como Bien de Interés Cultural desde 1981.

Nave central.

Altar mayor.

Miguel Soria fue el arquitecto del edificio, siendo este uno de los pocos que se conservan intactos en Madrid tras más de cuatro siglos. Exteriormente sólo llama la atención su portada barroca con dintel, ya que el edificio carece de torres, campanarios u otros elementos. En el interior nos encontramos únicamente con una planta coronada por una bóveda de medio cañón. El retablo mayor es obra del escultor barroco Antón de Morales, en su zona central se ubica un lienzo de la Última Cena de Vicente Carducho.

Son célebres los extraordinarios dulces que venden las monjas de clausura como sustento. En este lugar también se cuenta la leyenda de cuando una monja fallecía se colocaba una calavera y un paño negro en su lugar del comedor, tras servir la ración correspondiente y al no ser devorada por la calavera, como es natural, dicha ración era dada a continuación a un mendigo que estuviese en la calle.

Retablo de San Antonio de Padua.

Retablo de la Virgen de las Tribulaciones.

Retablo y cuadro de la célebre Virgen Inmaculada “Carbonera”.

Cristo Crucificado.

Fotografías realizadas por La Exuberancia de Hades (Julio – Noviembre 2019).

Fuentes: Wikipedia, Esmadrid, elaboración propia.

 
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Publicado por en 27 noviembre, 2019 en Arte, Cultura, Historia, Mis Fotografías

 

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Carl Gustav Carus

Leipzig (Alemania 🇩🇪), 3 de Enero de 1789 – Dresde (Alemania 🇩🇪), 28 de Julio de 1869.

Pintor , psicólogo y naturalista, Carus destacó en el terreno del arte por su pintura paisajista bajo la tutela del gran Caspar David Friedrich, del cual se nota una gran influencia, sintiendo especial predilección por los paisajes románticos (ruinas, noches con Luna, arquitectura gótica, naturaleza). En el terreno puramente científico, originó el concepto de arquetipo de vertebrado, idea fundamental en el posterior desarrollo de la Teoría de la Evolución de Charles Darwin.

Ruinas de Eldena con cabaña en Greifswald a la luz de la Luna (1819 – 1820).

Montículo de la Edad de Piedra (Circa 1820).

Vista de Dresde al atardecer (1822).

Dos hombres ante una cascada al atardecer (1823).

El Castillo Imperial (1824).

Mujer en balcón (1824).

Pozo minero cubierto de maleza (Circa 1824).

La música (1826).

Ventanas góticas en las ruinas del Monasterio de Oybin (Circa 1828).

Habitación balconada con vistas a la Bahía de Nápoles (1829 – 1830).

Pescadores italianos en la Bahía de Nápoles (1828 – 1829).

Paisaje a la luz de la Luna (Circa 1830).

Plaza iluminada por la Luna frente a una iglesia gótica (Circa 1830).

Vista del Coliseo por la noche (Circa 1830).

Vista sobre Dresde desde la terraza de Brühl (Circa 1830 – 1831).

Noche de Luna frente al mar italiano con un lector ante una ventana gótica (1832).

Luna llena italiana (1833).

Castillo Milkel a la luz de la Luna (1833 – 1835).

Robles junto al mar (1834 – 1835).

Casa de Carus en Pillnitz (1835).

Iglesia gótica sobre copas de los árboles a la luz de la luna (Circa 1840).

Vista de Florencia (1841).

Puerto de Copenhague a la luz de la Luna (1846).

Fausto en su estudio (1851).

El sueño de Fausto (1852).

Abadía de Tintern (Desconocida).

Luna llena en Pillnitz (Desconocida).

Puerta de una iglesia gótica a la luz de la Luna (Desconocida).

 
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Publicado por en 20 noviembre, 2019 en Arte, Cultura

 

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Opaco, herido y decadente (Y tenía corazón)

El ritmo de una noche en picado desciende en barrena sobre el ánimo, siempre tan a medio camino entre la gloria y la inmolación. Es cruel pensar que nada tendría sentido sin estas llamas carbonizando cada resquicio de piel sin cicatrices, nada, salvo tu corazón.

Vacíos, a resguardo de la nada que tanto empatiza con aquellos que yacen acabados sin esperar el tren que nunca pasará. Nos aceleramos, creemos que podremos sobrellevar estas veinticuatro horas con sabor a infierno en las lenguas y a miedo en tu mirada.

El fantasma que deja su perfume de cripta en derredor, visita cada noche el bosque de ahorcados por amor, cuya espera desintegra la esperanza, sin más intención que la de acabar contigo, en silencio, a media noche y duermevela. Estamos implicados en una oda a la vorágine.

Esta deliciosa penumbra desnuda nuestros deseos, y en ninguno de ellos estás tú. Como un recuerdo remoto al que cuesta un océano trasladarse, es la memoria que niega la evidencia de la férrea sangre en las manos y el dulce carmín en los labios morados.

El otoño, opaco, herido y decadente arrastra el odio paso a paso hasta la abandonada tumba de la indiferencia, alegre por ser el centro de atención de un paraíso en llamas y un Hades aterido de la imposibilidad de remontar de semejante destrozo silente.

Ya viene, siempre solícita, la noche de lluvia que pregunta si ella tenía corazón, o solamente fue el recuerdo el que destapó por un evasivo instante el cofre de las esencias olvidadas y el consiguiente diluvio de lágrimas al descubrir la polvorienta verdad. Viene para quedarse.

Como un rito inacabado o una plegaria a la nada en el desierto, la verdad se antepuso a todo. ¿Ella tenía corazón?, sí, y tenía corazón, pero también el mío, y eso ya es para siempre.

Edvard Munch – El beso de la muerte (1898).

 
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Publicado por en 6 noviembre, 2019 en Arte, Cultura, Mis Relatos

 

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Iglesias de Madrid: San Nicolás de Bari de los Servitas

La Iglesia de San Nicolás de Bari o Los Servitas, en Madrid (España), es la iglesia más antigua de la ciudad, situado entre la calle y la plaza de San Nicolás, y la plaza del Biombo. En el Siglo XXI es parroquia de la comunidad italiana en la capital de España

Historia.

Nombrada en el Fuero de Madrid de 1202 como una de las parroquias de la ciudad. Actualmente es una de las iglesias más antiguas de Madrid, tras el derribo de la Iglesia de Santa María de la Almudena, título que disputa con la Ermita de Santa María la Antigua. Los restos arqueológicos conservados y su situación hacen pensar que pudo ser una mezquita musulmana. Lo más probable es que su construcción date del Siglo XII, puesto que su torre, declarada monumento nacional en 1931 y situada al sur del edificio, tiene todas las características de ser un campanario mudéjar de aquella época. La nave y capillas fueron reformadas en el Siglo XVII.

En la restauración del año 1805, la Iglesia de San Nicolás perdió el rango de parroquia en favor de la vecina de El Salvador por lo que el edificio quedó abandonado hasta que en 1825 fue cedido a la congregación de la Orden Tercera de Servitas, quienes restauraron y acondicionaron el templo. En 1842 debido a la demolición de la parroquia de El Salvador, retornó la parroquialidad a San Nicolás, pero en el año 1891 se volvió a trasladar a la que había sido iglesia del Hospital de Antón Martín en la Calle Atocha, hoy parroquia de El Salvador y San Nicolás, quedando el viejo edificio como Iglesia de San Nicolás de los Servitas, nombre con el que en la actualidad se la conoce.

A finales del Siglo XX se han ejecutado intervenciones destacadas, siendo la principal la realizada en 1983. En algunas de estas intervenciones se realizó la sustitución de la piedra, que debía de estar muy deteriorada, en la zona del ábside, en donde se aprecian acabados distintos a la piedra original. Esta torre corresponde posiblemente a uno de los minaretes árabes que tuvo la Villa de Madrid. La torre fue transformada en el Siglo XIV, cuando se cambió la cubierta, que posteriormente fue sustituida por el chapitel.

Iglesia de San Nicolás de Bari de los Servitas. *A la derecha el cimborrio y la torre mudéjar.

Portada barroca hecha en granito.

Nave central.

Altar mayor.

Armazón mudéjar de madera del techo.

Edificio.

Levantada sobre una planta de tres naves, tiene un ábside del Siglo XV. Así mismo destaca la bella armadura mudéjar que cubre la nave central y la bóveda gótica del ábside. El elemento más interesante de este templo es, sin duda, su torre, que data del Siglo XII, excepto el típico chapitel de estilo herreriano que la remata, realizado en pizarra durante el Siglo XVIII.

Imagen de San Nicolás de Bari.

Cristo Crucificado.

En esta iglesia fue enterrado en 1597 Juan de Herrera (1530 – 1597), considerado uno de los máximos exponentes de la arquitectura renacentista hispana. Su obra más importante es el mundialmente conocido Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Como dato curioso cabe señalar que en el exterior de la iglesia, y más en concreto, en la zona del ábside, destaca la reutilización de una lápida sepulcral o conmemorativa con inscripción perfectamente visible. Su datación es probable que sea de finales del Siglo XV y perteneciente a una persona lo suficientemente adinerada como para poder disponer en su tumba de un epitafio que lo recuerde

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Inscripción de una lápida en la zona exterior del ábside.

Fotografías realizadas por La Exuberancia de Hades (Julio 2019).

San Pedro el Viejo.

Fuentes: Wikipedia, Arte en Madrid, elaboración propia.

 
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Publicado por en 23 octubre, 2019 en Arte, Cultura, Historia, Mis Fotografías

 

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Ángel (Caído)

Una mirada tuya bastará para condenarme.

Fotografía y retoques por La Exuberancia de Hades (Cementerio de Kerepesi, Budapest).

 
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Publicado por en 9 octubre, 2019 en Arte, Mis Fotografías

 

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Ecos

La Luna en llamas, el Sol apagado con el agua de la tormenta perfecta, y en mitad de todo, la cascada eterna de su antigüedad hecha ruinas y olvido. Amanece y no queremos acabar con la magia de ese destello iridiscente que vimos mutuamente en nuestros ojos.

El tiempo se mantiene en el lado oscuro del deseo, a salvo de las ganas de tirar por la borda los resquicios de cordura por un instante plegado a lo primario. Resuenan esos ecos de amor, ecos de atadura, en ti, en mí, retumban con la misma vibración atemporal.

Se lee melancolía en la piedra abandonada, se recita poesía entre la oscuridad de nuestras sombras, sin desprecio, sin labrar más frustraciones en un tiempo yermo que lo apuesta todo a los vivos, mientras los muertos esperan su turno tras el telón de la victoria.

Piras de soledad acompañada, en el incendio se vislumbra el sentimiento primigenio de pertenencia del uno al otro. No lo sabemos pero ya ardemos, consumidos desde el interior, sin verlo, pero sintiendo que estas ruinas andantes, por un segundo, darán sentido a todo.

No perdamos jamás el momento preciso en el que decir todo aquello que apuñala el corazón, todas las cicatrices, todas las heridas que hoy sangran no serán más que ecos (de nuevo) de un pasado que define lo que somos y esculpe a lo que aspiramos ser, mano a mano.

Costin Chioreanu – Remembrance (2012).

 
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Publicado por en 2 octubre, 2019 en Arte, Cultura, Mis Relatos

 

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Iglesias de Madrid: San Pedro el Viejo

La Iglesia de San Pedro el Viejo es un templo cristiano católico, que se encuentra en la confluencia de la Calle del Nuncio y la Costanilla de San Pedro, cerca de la Calle de Segovia, en el barrio de Palacio de Madrid, muy cerca de La Latina. Es la segunda iglesia más antigua de Madrid, sólo por detrás de San Nicolás de Bari de los Servitas.

Historia.

Aparece citada en el Fuero de Madrid de 1202, en referencia a una antigua edificación existente en la actual Plaza de Puerta Cerrada, y se sabe que, en el Siglo XIV, fue trasladada a un nuevo edificio, en su actual emplazamiento, no muy lejos de la citada plaza. Es muy posible que éste se construyera sobre la antigua mezquita de la aljama de la Morería madrileña. Su fundación puede deberse a Alfonso X de Castilla que cedió un solar junto a las denominadas “fuentes de San Pedro”. Las fuentes aparecen denominadas como sci.petri en el Fuero de 1202. Una de las primeras misiones de la parroquia fue velar por la distribución de sus aguas, que se vertían por los barrancos de la Calle Segovia.

Inicialmente era conocida como san Pedro el Real, pero perdió esta denominación en 1891, cuando dejó de ser parroquia a favor de la Iglesia de la Paloma. Ya en el año 1863 hay propuestas urbanísticas que pretenden acabar con la iglesia. Esta última iglesia pasó a llamarse entonces San Pedro el Real y, para evitar confusiones, popularmente se bautizó al edificio de la Calle del Nuncio como san Pedro el Viejo.

Iglesia de San Pedro el Viejo.

Torre de San Pedro el Viejo desde la Calle del Príncipe de Anglona.

Edificio.

El edificio actual es el resultado de diferentes reformas y añadidos, que conforman una amalgama de construcciones desestructuradas e indefinidas. La torre de 30 metros de altura es el único elemento que mantiene un estilo concreto, el mudéjar, y aun así no aparece en estado puro, pues está rematada con un campanario de traza herreriana. Fue erigida en ladrillo, a mediados del Siglo XIV. Junto a la base de la torre, aparece una sencilla portada (actualmente sellada), que podría datar del Siglo XVI.

En el interior conviven rasgos arquitectónicos del Siglo XV, caso de la cabecera nervada de la nave de la epístola; del Siglo XVI, como la capilla de los Luján (hoy llamada del Perpetuo Socorro); y del Siglo XVII, cuando se levantaron la cabecera principal y las tres naves.

En san Pedro el Viejo se guarda la talla de Jesús el Pobre (llamado así para diferenciarlo de la imagen de Jesús de Medinaceli), obra de Juan de Astorga, de finales del Siglo XVIII, que la Archicofradía de Jesús el Pobre saca en procesión el Jueves Santo. En el interior del templo se encuentra asimismo la capilla del Cristo de las Lluvias, que tiene su origen en la leyenda medieval que relata que sus campanas conseguían desviar las tormentas, salvaguardardando así las cosechas.

Altar Mayor.

Jesús el Pobre.

María Santísima del Dulce Nombre en su Soledad.

Virgen del Perpetuo Socorro.

Capilla.

Leyendas.

Se cuentan algunas leyendas curiosas de hechos insólitos que supuestamente han ocurrido en San Pedro el Viejo:

Exorcismos: Se cuenta que dentro de la parroquia de San Pedro el Real se celebraban exorcismos que llevaba a cabo el calabrés Genaro Andreini, al que el mismísimo Francisco de Quevedo dedicó un romance.

“Venid, viejas, a San Pedro,

venid, que ya está el beato

Andreini con hisopos

preparado a sacar diablos.”

Hombre emparedado: En el Siglo XVI, tras derrumbarse uno de los muros de la sacristía de San Pedro el Real, apareció la momia de un hombre que había sido enterrado de pie. El cuerpo estaba perfectamente conservado con su peto, su espaldar y sus ropas intactas, sólo la cabeza, al no haber sido embalsamada, se encontraba en mal estado. Nunca se supo de quién se trataba.

Campanas: Se dice que las campanas de San Pedro el Viejo han sonado solas en dos ocasiones. La primera de ellas el 13 de Septiembre 1598 para anunciar la muerte de Felipe II, y la segunda el 2 de Mayo de 1808 cuando se produjo el levantamiento popular contras las tropas invasoras francesas de Napoleón.

Fotografías realizadas por La Exuberancia de Hades (Marzo – Julio 2019).

San Nicolás de Bari de los Servitas.

Fuentes: Wikipedia, De Rebus Matritensis, elaboración propia.

 

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