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Archivo de la etiqueta: Barroco

Iglesias de Madrid: Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y San Luis Obispo

Historia.

La Iglesia Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y San Luis Obispo es el único resto que pervive del antiguo Convento del Carmen Calzado, de religiosos carmelitas. Originariamente, estaba dedicado a San Dámaso, pero fue conocido siempre por el nombre de la orden que lo ocupaba. Según Ramón Mesonero Romanos” en 1575 se fundó este convento, contribuyendo a ello la Villa de Madrid, en el mismo sitio que ocupaba la casa de mujeres públicas. El templo es de los más grandes y de mejor arquitectura que tiene Madrid, con muy buenas capillas y efigies”. Fue costeado por Felipe II, Juana de Austria, entre otros, incluida la propia villa.

El convento fue desamortizado en 1836, y los monjes fueron exclaustrados; no obstante, se conservó la iglesia, convertida en 1910 en parroquia agregada a la vecina de san Luis Obispo de la Calle de la Montera, aunque modificados algunos de sus elementos. Más tarde el Carmen pasó a ser parroquia independiente. Durante la Batalla de Madrid el templo fue profanado, se violaron las sepulturas y se destruyeron las imágenes con excepción de la Virgen titular que se hallaba a gran altura.

Fachada de la Calle del Carmen y entrada a la iglesia.

Portada barroca perteneciente a la antigua Iglesia de San Luis Obispo.

Edificio.

La iglesia es un edificio amplio, de una sola nave con gran crucero, cúpula ciega y capillas hornacinas en el cuerpo de naves. Fue construido en el siglo xvii según trazas del arquitecto Miguel de Soria, auxiliado por el escultor Mateo de Cortray, que realizó la portada que da a la calle del Carmen. La arquitectura trasluce la filiación postescurialense del autor, poco conocido por otra parte, en su general simplicidad y austeridad de líneas. Destacan en el interior, los balcones de hierro forjado que se abren a la nave y los ingresos en arco de medio punto a las capillas laterales, cerrados con rejería. En cuanto a mobiliario, la iglesia albergó un rico patrimonio artístico, diezmado con el paso del tiempo. El presbiterio está presidido por un gran retablo de líneas clasicistas, que sustituye al que en su día trazó Sebastián de Benavente para dicho espacio. En el ático, una Trinidad, obra del pintor Antonio de Pereda, autor de otros dos cuadros situados en el crucero, representando respectivamente el Castigo de san Eliseo y la Destrucción de los falsos profetas por san Elías.

Nave central.

Vista desde el presbiterio con el órgano a la vista.

Vista de la cúpula.

Se conserva asimismo la mazonería de varios retablos barrocos debidos a Sebastián de Benavente, y una talla del Cristo Yacente, obra de Juan Sánchez Barba. Una de las imágenes más veneradas del templo es la de Nuestra Señora del Carmen, obra del escultor malagueño Francisco Palma Burgos, sacada en procesión cada 16 de julio.

En el exterior del templo puede destacarse la portada que da al lateral de la nave, de un severo clasicismo, formada por un arco de medio punto flanqueado por columnas corintias, a modo de arco de triunfo, con una hornacina con frontón triangular y remates de bolas y pirámides, de claro influjo escurialense. Es valiosa asimismo la portada de los pies del templo, por ser el único resto conservado de la antigua iglesia de san Luis Obispo, trasladada aquí en 1950; obra barroca formada por un vano recto decorado con molduras quebradas y tarjetones y dos columnas laterales levantadas sobre altos plintos con fuste facetado, rematando el conjunto una cornisa con ménsulas, un muy saliente frontón partido y una hornacina con la estatua de san Luis. Corona el conjunto un óculo de formas mixtilíneas. Los elementos arquitectónicos de la fachada, fechada en la piedra en 1716, fueron obra de Francisco Ruiz, quien dirigió su construcción a principios del Siglo XVIII, correspondiendo a Pablo González Velázquez la ejecución de la escultura.

Altar del Santo Cristo de la Fe.

Nuestro Padre Jesús de la Salud.

María Santísima de las Angustias.

Capilla de la Real e Ilustre Congregación del Santísimo Sacramento y Santo Entierro.

Nuestra Señora del Carmen.

Fue declarado Monumento Histórico Artístico el 9 de Junio de 1975.

Desde Febrero de 2010 tiene su sede canónica en esta iglesia la Hermandad de Los Gitanos.

Fotografías realizadas por La Exuberancia de Hades (Marzo – Julio 2019).

Fuentes: Wikipedia, Hermandad Sacramental y Carmelitana de los Gitanos, elaboración propia.

 
 

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Iglesias de Madrid: Convento Iglesia de las Carboneras del Corpus Christi

Convento administrado por la orden de monjas jerónimas, y situado en la Plaza del Conde de Miranda, con fachada a la del Cordón. Su curioso nombre de Carboneras se debe a un legendario cuadro de la Virgen Inmaculada que fue encontrado en una carbonera y donado al convento.

Según la leyenda, unos niños jugaban por la calle que desemboca hoy en la plaza del Conde de Miranda (Austrias), arrastrando un lienzo pintado, que uno de ellos había sacado de los oscuros sótanos de la carbonería de su padre. Según parece, los mozos no se habían percatado de la pintura que cubría una de las caras del recio lienzo. Pero dio la casualidad que pasó por aquel lugar un religioso franciscano, llamado José Canalejas, del convento de San Gil, que se fijó en el cuadro y descubrió en él pintado el rostro de María. Se enteró de la procedencia del lienzo y lo recogió para promover su veneración entre las personas que transitaban por el lugar. El lienzo fue llevado en procesión al convento más próximo, que era el del Corpus Christi. Este hecho está registrado en torno al 11 de Junio de 1667. Aquella Virgen fue desde el primer momento conocida como La Carbonera, y carboneras fueron las monjas y el convento.

Entrada y portada barroca.

Historia.

Fue fundado por la conocida condesa Beatriz Ramírez de Mendoza (1554 – 1626). Con el permiso de Felipe III, el 20 de Septiembre de 1605, el Cardenal de Toledo concedió a la condesa Beatriz Ramírez de Mendoza la licencia para la creación de un nuevo convento, compuesto por varias monjas procedentes del convento de la Concepción Jerónima, y que comenzaría a funcionar con el hábito y la regla de San Agustín. Está clasificado como Bien de Interés Cultural desde 1981.

Nave central.

Altar mayor.

Miguel Soria fue el arquitecto del edificio, siendo este uno de los pocos que se conservan intactos en Madrid tras más de cuatro siglos. Exteriormente sólo llama la atención su portada barroca con dintel, ya que el edificio carece de torres, campanarios u otros elementos. En el interior nos encontramos únicamente con una planta coronada por una bóveda de medio cañón. El retablo mayor es obra del escultor barroco Antón de Morales, en su zona central se ubica un lienzo de la Última Cena de Vicente Carducho.

Son célebres los extraordinarios dulces que venden las monjas de clausura como sustento. En este lugar también se cuenta la leyenda de cuando una monja fallecía se colocaba una calavera y un paño negro en su lugar del comedor, tras servir la ración correspondiente y al no ser devorada por la calavera, como es natural, dicha ración era dada a continuación a un mendigo que estuviese en la calle.

Retablo de San Antonio de Padua.

Retablo de la Virgen de las Tribulaciones.

Retablo y cuadro de la célebre Virgen Inmaculada “Carbonera”.

Cristo Crucificado.

Fotografías realizadas por La Exuberancia de Hades (Julio – Noviembre 2019).

Fuentes: Wikipedia, Esmadrid, elaboración propia.

 
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Publicado por en 27 noviembre, 2019 en Arte, Cultura, Historia, Mis Fotografías

 

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Iglesias de Madrid: San Nicolás de Bari de los Servitas

La Iglesia de San Nicolás de Bari o Los Servitas, en Madrid (España), es la iglesia más antigua de la ciudad, situado entre la calle y la plaza de San Nicolás, y la plaza del Biombo. En el Siglo XXI es parroquia de la comunidad italiana en la capital de España

Historia.

Nombrada en el Fuero de Madrid de 1202 como una de las parroquias de la ciudad. Actualmente es una de las iglesias más antiguas de Madrid, tras el derribo de la Iglesia de Santa María de la Almudena, título que disputa con la Ermita de Santa María la Antigua. Los restos arqueológicos conservados y su situación hacen pensar que pudo ser una mezquita musulmana. Lo más probable es que su construcción date del Siglo XII, puesto que su torre, declarada monumento nacional en 1931 y situada al sur del edificio, tiene todas las características de ser un campanario mudéjar de aquella época. La nave y capillas fueron reformadas en el Siglo XVII.

En la restauración del año 1805, la Iglesia de San Nicolás perdió el rango de parroquia en favor de la vecina de El Salvador por lo que el edificio quedó abandonado hasta que en 1825 fue cedido a la congregación de la Orden Tercera de Servitas, quienes restauraron y acondicionaron el templo. En 1842 debido a la demolición de la parroquia de El Salvador, retornó la parroquialidad a San Nicolás, pero en el año 1891 se volvió a trasladar a la que había sido iglesia del Hospital de Antón Martín en la Calle Atocha, hoy parroquia de El Salvador y San Nicolás, quedando el viejo edificio como Iglesia de San Nicolás de los Servitas, nombre con el que en la actualidad se la conoce.

A finales del Siglo XX se han ejecutado intervenciones destacadas, siendo la principal la realizada en 1983. En algunas de estas intervenciones se realizó la sustitución de la piedra, que debía de estar muy deteriorada, en la zona del ábside, en donde se aprecian acabados distintos a la piedra original. Esta torre corresponde posiblemente a uno de los minaretes árabes que tuvo la Villa de Madrid. La torre fue transformada en el Siglo XIV, cuando se cambió la cubierta, que posteriormente fue sustituida por el chapitel.

Iglesia de San Nicolás de Bari de los Servitas. *A la derecha el cimborrio y la torre mudéjar.

Portada barroca hecha en granito.

Nave central.

Altar mayor.

Armazón mudéjar de madera del techo.

Edificio.

Levantada sobre una planta de tres naves, tiene un ábside del Siglo XV. Así mismo destaca la bella armadura mudéjar que cubre la nave central y la bóveda gótica del ábside. El elemento más interesante de este templo es, sin duda, su torre, que data del Siglo XII, excepto el típico chapitel de estilo herreriano que la remata, realizado en pizarra durante el Siglo XVIII.

Imagen de San Nicolás de Bari.

Cristo Crucificado.

En esta iglesia fue enterrado en 1597 Juan de Herrera (1530 – 1597), considerado uno de los máximos exponentes de la arquitectura renacentista hispana. Su obra más importante es el mundialmente conocido Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Como dato curioso cabe señalar que en el exterior de la iglesia, y más en concreto, en la zona del ábside, destaca la reutilización de una lápida sepulcral o conmemorativa con inscripción perfectamente visible. Su datación es probable que sea de finales del Siglo XV y perteneciente a una persona lo suficientemente adinerada como para poder disponer en su tumba de un epitafio que lo recuerde

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Inscripción de una lápida en la zona exterior del ábside.

Fotografías realizadas por La Exuberancia de Hades (Julio 2019).

San Pedro el Viejo.

Fuentes: Wikipedia, Arte en Madrid, elaboración propia.

 
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Publicado por en 23 octubre, 2019 en Arte, Cultura, Historia, Mis Fotografías

 

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Iglesias de Madrid: San Pedro el Viejo

La Iglesia de San Pedro el Viejo es un templo cristiano católico, que se encuentra en la confluencia de la Calle del Nuncio y la Costanilla de San Pedro, cerca de la Calle de Segovia, en el barrio de Palacio de Madrid, muy cerca de La Latina. Es la segunda iglesia más antigua de Madrid, sólo por detrás de San Nicolás de Bari de los Servitas.

Historia.

Aparece citada en el Fuero de Madrid de 1202, en referencia a una antigua edificación existente en la actual Plaza de Puerta Cerrada, y se sabe que, en el Siglo XIV, fue trasladada a un nuevo edificio, en su actual emplazamiento, no muy lejos de la citada plaza. Es muy posible que éste se construyera sobre la antigua mezquita de la aljama de la Morería madrileña. Su fundación puede deberse a Alfonso X de Castilla que cedió un solar junto a las denominadas “fuentes de San Pedro”. Las fuentes aparecen denominadas como sci.petri en el Fuero de 1202. Una de las primeras misiones de la parroquia fue velar por la distribución de sus aguas, que se vertían por los barrancos de la Calle Segovia.

Inicialmente era conocida como san Pedro el Real, pero perdió esta denominación en 1891, cuando dejó de ser parroquia a favor de la Iglesia de la Paloma. Ya en el año 1863 hay propuestas urbanísticas que pretenden acabar con la iglesia. Esta última iglesia pasó a llamarse entonces San Pedro el Real y, para evitar confusiones, popularmente se bautizó al edificio de la Calle del Nuncio como san Pedro el Viejo.

Iglesia de San Pedro el Viejo.

Torre de San Pedro el Viejo desde la Calle del Príncipe de Anglona.

Edificio.

El edificio actual es el resultado de diferentes reformas y añadidos, que conforman una amalgama de construcciones desestructuradas e indefinidas. La torre de 30 metros de altura es el único elemento que mantiene un estilo concreto, el mudéjar, y aun así no aparece en estado puro, pues está rematada con un campanario de traza herreriana. Fue erigida en ladrillo, a mediados del Siglo XIV. Junto a la base de la torre, aparece una sencilla portada (actualmente sellada), que podría datar del Siglo XVI.

En el interior conviven rasgos arquitectónicos del Siglo XV, caso de la cabecera nervada de la nave de la epístola; del Siglo XVI, como la capilla de los Luján (hoy llamada del Perpetuo Socorro); y del Siglo XVII, cuando se levantaron la cabecera principal y las tres naves.

En san Pedro el Viejo se guarda la talla de Jesús el Pobre (llamado así para diferenciarlo de la imagen de Jesús de Medinaceli), obra de Juan de Astorga, de finales del Siglo XVIII, que la Archicofradía de Jesús el Pobre saca en procesión el Jueves Santo. En el interior del templo se encuentra asimismo la capilla del Cristo de las Lluvias, que tiene su origen en la leyenda medieval que relata que sus campanas conseguían desviar las tormentas, salvaguardardando así las cosechas.

Altar Mayor.

Jesús el Pobre.

María Santísima del Dulce Nombre en su Soledad.

Virgen del Perpetuo Socorro.

Capilla.

Leyendas.

Se cuentan algunas leyendas curiosas de hechos insólitos que supuestamente han ocurrido en San Pedro el Viejo:

Exorcismos: Se cuenta que dentro de la parroquia de San Pedro el Real se celebraban exorcismos que llevaba a cabo el calabrés Genaro Andreini, al que el mismísimo Francisco de Quevedo dedicó un romance.

“Venid, viejas, a San Pedro,

venid, que ya está el beato

Andreini con hisopos

preparado a sacar diablos.”

Hombre emparedado: En el Siglo XVI, tras derrumbarse uno de los muros de la sacristía de San Pedro el Real, apareció la momia de un hombre que había sido enterrado de pie. El cuerpo estaba perfectamente conservado con su peto, su espaldar y sus ropas intactas, sólo la cabeza, al no haber sido embalsamada, se encontraba en mal estado. Nunca se supo de quién se trataba.

Campanas: Se dice que las campanas de San Pedro el Viejo han sonado solas en dos ocasiones. La primera de ellas el 13 de Septiembre 1598 para anunciar la muerte de Felipe II, y la segunda el 2 de Mayo de 1808 cuando se produjo el levantamiento popular contras las tropas invasoras francesas de Napoleón.

Fotografías realizadas por La Exuberancia de Hades (Marzo – Julio 2019).

San Nicolás de Bari de los Servitas.

Fuentes: Wikipedia, De Rebus Matritensis, elaboración propia.

 

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La hora de la ira

El tedio desdibuja su silueta nocturna, temblorosa cual incertidumbre que se filtra en los huesos. Abstraídos en una niebla extendida de colosal espesura, las melodías que ululan en su densidad son lentas y romas, de un calibre ejecutor sin igual.

Hecatombes y piruetas circenses se mezclan en la hora de la ira, a las diez, con todo el infierno vendido y sin ángeles de la guarda a los que suplicar. Tras la cena, el horror, el pintalabios descorrido por los labios agrietados y sedientos de rabia.

El conflicto llegó de forma fría e indiferente, no se asomó acalorado al abismo por miedo a caer y no volver a encadenar un desastre con otro. Se frota las manos, se desangra en mitad de la certeza, la iluminación y su posterior apagón a la cordura.

La máscara mortuoria de la desdicha se derrite entre llamas y palabras flamígeras, se desencadena el Cerbero al anochecer y con él el peso de los años y sus frustraciones, la perspectiva del tiempo fija el camino de rosas (muertas).

Abiertas están las puertas bajo el cielo carmesí, vestimos de escarlata nuestro conflicto, tan fácil como endulzar la tragedia con el inane sabor de la esperanza. Abrazamos con fuerza el momento, porque bien sabemos que tras la ira, no hay nada.

Etéreos, volátiles como fuego fatuo de pantano, ¿se nos vislumbra? Si eres capaz de ver algo es que estamos avistando el final. Prendemos (en un acto suicida), escapamos, despistamos por la más afilada esquina al destino en la hora convenida, en punto.

Luca Giordano – Batalla de los dioses y los gigantes (Circa 1692).

 
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Publicado por en 3 julio, 2019 en Arte, Cultura, Mis Relatos

 

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