RSS

Archivo de la etiqueta: Antigüedad

El Arca de la Alianza

La palabra hebrea aron, usada para denotar el Arca de la Alianza, no nos recuerda una construcción grande, como en el caso del Arca de Noé, sino más bien un cofre o baúl. Generalmente el texto sagrado determina el uso de la palabra; así leemos del Arca del Testimonio (Éxodo 25, 16.22; 26, 33, etc.), el Arca del Testamento (Éxodo 30, 26), el Arca de la Alianza de Yahveh (Números 10, 33; Deuteronomio 10, 8, etc.), el Arca de la Alianza (Josué 3,6, etc.), el Arca de Dios (1 Samuel 3,3, etc.), el Arca de Yahveh (1 Samuel 4, 6, etc.). De todas estas expresiones, la que se ha vuelto más familiar es el “Arca de la Alianza”.

El Arca de la Alianza era una especie de cofre que medía dos codos y medio de largo, codo y medio de ancho y medio codo de alto (medida de longitud equivalente a 45 centímetros). Estaba hecha de madera de acacia, revestida por dentro y por fuera con el oro más puro y tenía a su alrededor una moldura o reborde de oro. Para transportarla tenía en las cuatro esquinas, probablemente en el borde superior, cuatro anillas doradas, a través de las cuales se pasaban dos varales de madera de acacia revestidos de oro, los cuales debían permanecer siempre en las anillas, aun cuando el Arca fuese colocada en el Templo de Salomón. La tapa del Arca, llamada “propiciatorio” (la palabra hebrea correspondiente significa tanto “cubrir” como “hacer la expiación”), era también del oro más puro (Éxodo 25, 10-17).

Sobre el propiciatorio se colocaron dos querubines de oro macizo, uno de cara al otro, con las alas extendidas de modo que cubrieran ambos lados del propiciatorio. Es imposible determinar qué eran exactamente estos querubines; sin embargo, por la analogía con el arte religioso egipcio, se puede suponer que eran imágenes de personas aladas, arrodilladas o de pie. Vale la pena señalar que ésta es la única excepción a la Ley que prohibía a los israelitas hacer imágenes talladas, una excepción tanto más inofensiva a la fe de los israelitas en un Dios espiritual porque el Arca regularmente se mantendría detrás del velo del santuario.

La forma del Arca de la Alianza probablemente fue inspirada por algún artículo del mobiliario de los templos egipcios; pero no debe ser representada como uno de aquellos bari sagrados, o bricbarcas (barco de tres palos), en los que se transportaba solemnemente en procesión a los dioses egipcios; probablemente fue modelada como el patrón de las naos de oro, plata o madera preciosa que contenían las imágenes de los dioses y emblemas sagrados. Según algunos historiadores de Israel modernos, el Arca, de todos modos análoga a los bari usados en la riveras del Nilo, contenían los objetos sagrados venerados por los hebreos, quizás alguna piedra sagrada, meteórica u otra. Tal declaración procede de la opinión que durante su vida nacional temprana los israelitas eran dados no sólo a la idolatría, sino a su forma más tosca, el fetichismo; que primero adoraron a Yahveh en las cosas inanimadas, luego lo adoraron en el toro, como en Dan y Betel, y que sólo alrededor del Siglo VII se elevaron a su concepción de un Dios invisible y espiritual. Pero esta descripción de la historia religiosa israelita no concuerda con las conclusiones más recientes derivadas de los textos. La idolatría de los hebreos no se puede probar más que su politeísmo; por lo tanto el Arca, lejos de ser vista como en la opinión antedicha, debe más bien ser considerada como una señal de la elección que Yahveh había hecho de Israel como su pueblo, y un signo visible de su presencia invisible en medio de su amada nación.

Arca de la Alianza

Réplica del Arca de la Alianza realizada por la empresa Hasbro (Transformers).

Al principio el Arca estaba destinada a contener el testimonio, es decir, las Tablas de la Ley (Éxodo 40, 20; Deuteronomio 10, 5). Luego se le ordenó a Moisés colocar en el tabernáculo, cerca del Arca, una vasija dorada conteniendo un gomor de maná (Éxodo 16, 34), y la vara de Aarón que había florecido (Números 17, 23). Según el autor de la Epístola a los Hebreos (9,4) y las tradiciones judías, éstas fueron puestas dentro del Arca misma. Algunos comentadores, con Calmet, afirman que el libro de la Ley escrito por Moisés había sido asimismo incluido en el Arca; pero el texto dice sólo que el susodicho libro estaba colocado “al lado del Arca” (Deuteronomio. 31,26); además, no está claro cómo se debe interpretar este libro, si era el Pentateuco completo, o el Deuteronomio, o parte de él, aunque el contexto parece favorecer las últimas interpretaciones. Como quiera que sea, sabemos por 1 Reyes 8,9, que cuando el Arca fue colocada en el Templo de Salomón, contenía sólo las Tablas de la Ley.

La parte más sagrada del Arca parece haber sido el oráculo, es decir, el lugar desde donde Yahveh hacía sus prescripciones a Israel. “Allí”, el Señor le había dicho a Moisés, “me encontraré contigo, desde encima del propiciatorio, de en medio de los dos querubines colocados sobre el arca del Testimonio, te comunicaré todo lo que haya de ordenarte para los israelitas. (Éxodo 25, 22). Y de hecho leemos en Números 7, 89 que Moisés “entraba a la Tienda del Encuentro para hablar con Él, oía la voz que le hablaba de lo alto del propiciatorio que está sobre el arca del Testimonio, de entre los dos querubines.”

Yahveh solía hablar a su siervo en una nube sobre el oráculo (Levítico 16, 2). Probablemente, ese era también el modo en que se comunicaba con Josué después de la muerte del primer líder de Israel (Josué 7, 6-11). El oráculo era, por así decirlo, el corazón mismo del santuario, el lugar de la morada de Dios; de ahí que leemos en algunos pasajes del Antiguo Testamento que Yahveh “se sentaba sobre (o más bien, por) el querubín”.

En los últimos años de la historia de Israel los rabinos judíos, con motivo de la reverencia a la santidad de Dios, evitaban pronunciar cualesquiera de los nombres que designaban a la Divinidad en el lenguaje hebreo, tales como El, Elohim, etc., y mucho menos Yahveh, el nombre inefable, es decir, un nombre impronunciable para ninguna lengua humana; en lugar de éstos, ellos usaban metáforas o expresiones que hacían referencia a los atributos divinos. Entre éstos, se volvió muy popular la palabra shekinah, la cual significaba la presencia divina (de shakhan, habitar), de ahí la gloria divina, y había sido sugerida por la creencia en la presencia de Dios en una nube sobre el propiciatorio. El Arca no sólo significaba la presencia en medio de su pueblo, sino que también indicaba las empresas belicosas de Israel; en consecuencia, no podía caer un mayor mal sobre la nación que la captura del Arca por sus enemigos como vemos que sucedió hacia el final del período de los Jueces y quizás también en la toma de Jerusalén por el ejército babilonio en 587 a. C.

Biblia de Maciejowski - David llevando el Arca a Jerusalén

Biblia de Maciejowski – David llevando el Arca a Jerusalén (Siglo XIII).

Las muy ricas horas del Duque de Berry – El Arca transportada al templo (Siglo XV).

Historia.

Según la narrativa sagrada registrada en Éxodo 25, 10-22, Dios mismo había dado la descripción del Arca de la Alianza, así como la del tabernáculo y todos sus accesorios. La orden de Dios fue cumplida al pie de la letra (Éxodo 37, 1-9) por Besalel, uno de los hombres diestros nombrados “para concebir y realizar proyectos en oro, plata y bronce, para labrar piedras de engaste, tallar la madera y ejecutar cualquier otra labor de artesanía” (Éxodo 35, 32-33). Ese día Dios mostró su complacencia al llenar el tabernáculo del testimonio con su gloria, y al cubrirla con la nube que desde entonces sería para su pueblo una señal que los guiaría en sus viajes. No todos los levitas estaban autorizados a guardar el santuario y el Arca, sino que este oficio se le confió a los parientes de Quehat (Números 3, 28).

Durante la vida en el desierto, cuando se levantaba el campamento, Aarón y sus hijos iban al tabernáculo de la alianza y al Santo de los Santos, descolgaban el velo protector que colgaba en la puerta, cubrían con él el Arca del Testimonio, le ponían una cubierta de cuero fino, luego un paño todo de púrpura, y le ponían los varales (Números 4, 5-6). Cuando el pueblo plantaba sus tiendas para acampar por algún tiempo en algún lugar, todo se colocaba de nuevo en su orden usual. Durante los viajes el Arca iba antes que el pueblo; y cuando era levantada ellos decían: “Levántate, Yahveh, que tus enemigos se dispersen, huyan delante de ti los que te odian.” Y cuando se detenían decían: “Vuelve, Yahveh, a las miríadas de Israel.” (Números 10, 33-36). Así el Arca presidía sobre todos los viajes y estaciones de Israel durante su vida nómada en el desierto.

Como se ha dicho antes, el cofre sagrado era el signo visible de la presencia y protección de Dios. Esto se mostró del modo más impactante en diferentes circunstancias. Cuando los espías que habían sido enviados a explorar la Tierra Prometida regresaron y dieron su informe, surgieron murmuraciones en el campamento, que ni las amenazas ni incluso la muerte de los autores pudieron calmar. Contra la voluntad de Dios, muchos israelitas subieron a la montaña para enfrentarse a los amalecitas y cananeos: “ni el arca de la alianza de Yahveh ni Moisés se movieron del campamento” (Números 14, 44). Y los enemigos bajaron y batieron y destrozaron a los presuntuosos hebreos a quienes Dios no ayudaba. Las próximas dos manifestaciones del poder de Yahveh a través del Arca ocurrieron bajo el liderazgo de Josué. Cuando el pueblo estaba a punto de cruzar el Jordán, “los sacerdotes llevaban el arca de la alianza a la cabeza del pueblo. Y en cuanto los que llevaban el arca llegaron al Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca tocaron la orilla de las aguas… las aguas que bajaban de arriba se detuvieron y formaron un solo bloque a gran distancia… mientras que las que bajaban hacia el mar de la Arabá, o Mar de la Sal, se separaron por completo, y el pueblo pasó frente a Jericó. Los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza de Yahveh se estuvieron a pie firme, en seco; en medio del Jordán, hasta que toda la gente acabó de pasar el Jordán.” (Josué 3, 14-17).

Pocos días después, Israel sitió a Jericó. Por orden de Dios el Arca fue cargada en procesión alrededor de la ciudad durante siete días, hasta que las murallas se derrumbaron al sonido de las trompetas y los gritos del pueblo, dándole así al ejército atacante una abertura al lugar (Josué 6, 6-21). Luego, después de tomar e incendiar a Ay, vemos que el Arca ocupa el lugar más prominente en la solemne reunión del pueblo realizada entre el Monte Garizim y el Monte Ebal (Josué 8, 33).

Arca de la Alianza cubierta

El arca cubierta es portada por sacerdotes levitas con varas de oro, mientras otros sacerdotes hacen sonar las trompetas durante el asedio de Jericó (Grabado del Siglo XVIII).

Al establecerse los israelitas en la Tierra Prometida, se hizo necesario escoger un lugar para erigir el tabernáculo y mantener el Arca de la Alianza; se seleccionó a Silo, en el territorio de Efraín, cerca del centro del territorio conquistado (Josué 18, 1). Allí, de hecho, encontramos la “Casa del Señor” (Jueces 18, 31; 20, 18), durante el período obscuro que precedió al establecimiento del Reino de Israel, con su sumo sacerdote, a cuyo cuidado se había confiado el Arca. ¿Se quedó permanentemente en Silo el precioso paladión de Israel, o era sacado de allí cuando una emergencia lo requería, como, por ejemplo, durante expediciones guerreras? Este punto apenas se puede afirmar. Sea como fuere, la narrativa que cierra el Libro de los Jueces supone la presencia del Arca en Betel. Es cierto que algunos comentadores, siguiendo a San Jerónimo, traducen aquí la palabra Betel como si fuese un nombre común (casa de Dios); pero su opinión parece apenas reconciliable con los otros pasajes donde se halla el mismo nombre, pues los mismos se refieren indudablemente a la ciudad de Betel.

Este no es el lugar para discutir en detalle las diversas explicaciones presentadas para zanjar la dificultad; base decir que no autoriza al lector a concluir, como han hecho muchos, que probablemente existían varias Arcas dispersas por el territorio de Israel. Este señalamiento, de que el Arca era transportada aquí y allá según lo requirieran las circunstancias, es demostrado por lo que leemos en la narración de los eventos que produjeron la muerte de Elí. Los filisteos le habían hecho la guerra a Israel, cuyo ejército en el primer encuentro le dio la espalda al enemigo, fueron derrotados completamente y sufrieron grandes pérdidas. A partir de esto los ancianos del pueblo sugirieron que el Arca de la Alianza fuese traída ante ellos para salvarlos de manos de sus enemigos. Así que el Arca fue traída de Silo y la recibieron en el campamento tales aclamaciones de los israelitas que los corazones de los filisteos se llenaron de pánico. Confiando en que la presencia de Yahveh en medio de su ejército significaba cierta victoria, el ejército hebreo emprendió de nuevo la batalla, para encontrarse con una derrota aún más desastrosa que la primera, y lo que completó la catástrofe fue que el Arca de Dios cayó en manos de los filisteos (1 Samuel 4).

Según la narrativa bíblica, comenzaron para el cofre sagrado una serie de memorables peregrinaciones a través de las ciudades del sur de Palestina, hasta que fue llevada solemnemente a Jerusalén, y nunca más regresó a su antiguo lugar en Silo. Los filisteos opinaron que la toma del Arca significaba una victoria de sus dioses sobre el Dios de Israel, por lo tanto la llevaron a Asdod y la colocaron como un trofeo en el templo de Dagón. A la mañana siguiente hallaron que Dagón había caído de bruces en tierra delante del Arca; lo levantaron y lo colocaron de nuevo en su lugar, y a la mañana siguiente hallaron de nuevo a Dagón en el piso, malamente mutilado. Al mismo tiempo una cruel enfermedad (quizás la plaga bubónica) azotó a los asdodeos, mientras que una terrible invasión de ratas afligió a todo el territorio circundante. Muy pronto se le atribuyeron estos castigos a la presencia del Arca dentro de las paredes de la ciudad, y los consideraron como un juicio directo de Yahveh. Por lo tanto la asamblea de los gobernantes filisteos decidió remover el Arca de Asdod y llevarla a otro lugar. Fue llevada sucesivamente a Gat y a Ecrón, a donde el Arca llevó consigo los mismos azotes que habían causado su remoción de Asdod. Finalmente, luego de siete meses, por sugerencia de sus sacerdotes y adivinadores, los filisteos decidieron renunciar a su pavoroso trofeo.

James Jacques Joseph Tissot - Moisés y Josoué arrodillados ante el Arca (Circa 1896 - 1902)

James Jacques Joseph Tissot – Moisés y Josoué arrodillados ante el Arca (Circa 1896 – 1902).

La narrativa bíblica adquiere aquí un interés especial para nosotros, por la visión que obtenemos del espíritu religioso entre los pueblos antiguos. Construyeron una carreta nueva, tomaron dos vacas que estaban criando, las uncieron a la carreta y encerraron sus becerros en el establo. Pusieron el Arca sobre la carreta, junto con una pequeña caja que contenía ratas doradas e imágenes de sus tumores. Entonces las vacas por sí mismas tomaron el camino derecho hacia el territorio de Israel. Tan pronto los betsemitas reconocieron el Arca sobre la carreta que venía hacia ellos, fueron gozosos a su encuentro. Cuando la carreta llegó al campo de un cierto Josué, se detuvo allí, y como allí había una gran piedra, astillaron la madera de la carreta y ofrecieron las vacas en holocausto a Yahveh. Con este sacrificio terminó el exilio del Arca en la tierra de los filisteos. Sin embargo, el pueblo de Bet Semes no disfrutó por largo tiempo la estancia del Arca entre ellos. Algunos de ellos no se alegraron cuando la vieron, por lo cual Dios los castigó severamente: setenta hombres fueron castigados por su atrevimiento (el texto generalmente aceptado dice setenta hombres y cincuenta mil del pueblo, pero esto es apenas creíble pues Bet Semes era sólo un pequeño lugar en el campo). Asustados por esta señal de la ira divina, los betsemitas enviaron mensajeros a los habitantes de Quiryat Yearim para decirles que los filisteos habían devuelto el Arca, y los invitaron a llevarla a su propio pueblo. Así los hombres de Quiryat Yearim vinieron y se llevaron el Arca a la casa de Abinadab, a cuyo hijo Eleazar consagraron a su servicio (1 Samuel 7,1).

El texto hebreo real, así como la Vulgata y todas las traducciones que dependen de ella, insinúan que el Arca estaba con el ejército de Saúl en la famosa expedición contra los filisteos, narrada en 1 Samuel 14. Este es un error debido probablemente a algún escriba quien, por razones teológicas, sustituyó el “Arca de Dios” por el efod. La traducción griega da aquí la variante correcta; en ningún otro sitio, de hecho, en la historia de Israel, oímos del Arca de la Alianza como un instrumento de adivinación. Por lo tanto, se puede afirmar con certeza que el Arca permaneció en Quiryat Yearim hasta la época de David. Es natural que después que ese príncipe tomó a Jerusalén y la hizo capital de su reino, el desearía hacerla también su centro religioso, con cuyo propósito desearía llevar allí el Arca de la Alianza. De hecho, el Arca indudablemente gozaba de gran veneración entre el pueblo; era vista como el paladión con el cual se asociaba hasta ese entonces tanto la vida religiosa como política de Israel. Por lo tanto, nada pudo realizar más adecuadamente el deseo de David que tal traslado.

Benjamin West - Josué pasando el Río Jordán con el Arca de la Alianza

Benjamin West – Josué pasando el Río Jordán con el Arca de la Alianza (1800).

Leemos en la Biblia dos relatos de tan solemne evento: el primero se halla en el capítulo 6 del Segundo Libro de Samuel; en el otro, de fecha muy posterior, el cronista recopiló la mayor parte del relato anterior con algunos elementos que reflejan las ideas e instituciones de su propio tiempo (1 Crónicas 13). Según la narración de 2 Samuel 6, que es la que seguiremos, David fue con gran pompa a Baalá de Judá, o Quiryat Yearim, para llevarse de allí el Arca de Dios. Fue puesta sobre una carreta nueva y sacada de la casa de Abinadab. Ajyó y Uzzá, hijos de Abinadab, guiaban la carreta, el primero al frente y el segundo al lado, mientras que el rey y el pueblo que estaban con él, escoltaban el cofre sagrado bailando, cantando y tocando instrumentos. Sin embargo, ese día, como el de la venida del Arca a Bet Semés, fue entristecido por la muerte. En cierto punto de la procesión los bueyes resbalaron, Uzzá inmediatamente extendió la mano para sujetar el Arca, pero cayó muerto al instante. David, asustado por este incidente, y ahora renuente a llevar el Arca a Jerusalén, la hizo llevar a la casa de Obededom de Gat, que estaba probablemente en las cercanías de la ciudad. La presencia del Arca fue una fuente de bendición para la casa donde estaba.

Estas noticias animaron a David a completar la obra comenzada. Tres meses después del traslado, por lo tanto, vino de nuevo con gran solemnidad y removió el Arca de la casa de Obededom a la ciudad, donde fue colocada en su lugar en medio del tabernáculo que David había hecho levantar para ella. Una vez más fue sacada el Arca de Jerusalén cuando David tuvo que huir debido a la rebelión de Absalón. Mientras el rey estaba en el valle del Cedrón, el pueblo pasaba ante él hacia el desierto. Entre ellos estaban Sadoq y Abiatar, llevando el Arca; cuando David los vio, les ordenó devolver el Arca a la ciudad: “Si he hallado gracia a los ojos de Yahveh, me hará volver y me permitirá ver el Arca y su morada”. Cumpliendo esta orden, Sadoq y Abiatar devolvieron el Arca a Jerusalén (2 Samuel 15, 24-29). Sin embargo, la tienda que David había levantado para guardar el Arca no sería su última morada. El rey de hecho había pensado en un templo más digno de la gloria de Yahveh. Aunque la construcción de ese edificio sería obra de su sucesor, David mismo se tomó a pecho la consecución y preparación de los materiales para su erección.

Desde el mismo comienzo del reinado de Salomón, éste mostró la mayor reverencia hacia el Arca, especialmente después del misterioso sueño en que Dios le contestó su petición de sabiduría prometiéndole sabiduría, riquezas y honor, él ofreció holocaustos y sacrificios de comunión ante el Arca de la Alianza de Yahveh. (1 Reyes 3, 15). Cuando el Templo y todos sus accesorios hubieron sido terminados, Salomón, antes de la dedicación, reunió a los ancianos de Israel, para que trasladaran solemnemente el Arca desde el lugar donde David la había colocado hasta el Santo de los Santos. De vez en cuando se sacaba de allí, ya sea para acompañar expediciones militares, o para aumentar el esplendor de las celebraciones religiosas, quizás también para cumplir los deseos impíos de reyes malvados. No importa cómo haya sido, el cronista nos dice que Josías ordenó a los levitas regresarla a su lugar en el Templo, y les prohibió sacarla de allí en el futuro (2 Crónicas 35, 3). Pero la memoria de este carácter sagrado pronto pasaría. En una de sus profecías referentes a los tiempos mesiánicos, Jeremías anunció que sería olvidada completamente: “no se hablará más del Arca de la Alianza de Yahveh, no vendrá en mientes, no se acordarán ni se ocuparán de ella, ni será reconstruida jamás.” (Jeremías 3, 16).

James Jacques Joseph Tissot - El Arca de la Alianza

James Jacques Joseph Tissot – El Arca de la Alianza (Circa 1896 – 1902).

Localización actual.

Oculta en el Monte Nebo: Antes de la invasión de los babilonios se dice que el Profeta Jeremías la hizo enterrar en el Monte Nebo (Jordania).

Llevada a Zimbabue: La tribu africana Lemba, la cual presume de ascendencia israelita, ha afirmado en sus tradiciones que sus antepasados, cuando llegaron al sur de África, trajeron consigo una reliquia sagrada llamada Ngoma lungundu o “la voz de Dios”, la cual estuvo un tiempo escondida en una cueva profunda en las montañas Dumghe, su hogar espiritual hasta que fue llevada a un museo, donde se encuentra actualmente.

Oculta en la Iglesia de Santa María de Sion en Aksum: En 1989, un periodista británico, Graham Hancock, aseguró que la legendaria arca perdida no se encontraba perdida, sino a salvo en un templo de Etiopía. Posteriormente han aparecido pruebas arqueológicas que han sustentado esta teoría. Esta teoría se basa en relatos pertenecientes a la iglesia cristiana Copta en Etiopía, que indican que el arca de la Alianza habría sido trasladada secretamente hacía más de 1000 años. Cuenta el libro sagrado de Etiopía, el Kebra Nagast, que en tiempos de Salomón, la Reina de Saba visitó Jerusalén atraída por la sabiduría de su Rey. La Reina de Saba comenzó a ejercer una irresistible atracción sobre el hijo de David, quien pese a sus riquezas e inteligencia no lograba seducir a la bella soberana. Llegaba la hora de que partiera Saba y Salomón consiguió arrancarle una promesa: que en el caso de que se llevase consigo algún bien preciado del reino, consentiría a cambio yacer con él una sola noche. La víspera del viaje, Salomón ofreció a su invitada una cena de exquisitos manjares. Astutamente ordenó que se sazonaran con abundante sal y picantes especias. Tras los postres, la reina tuvo que beber abundante agua para calmar la sed. La reina de Saba cumplió y de aquella única unión nació Menelik I, futuro rey de Etiopía. Relatos indican que años más tarde el joven Menelik fue enviado para recibir educación a casa de su padre en Jerusalén. Pocos años después, a pesar de los esfuerzos de Salomón para que su hijo se quedara, Menelik regresó a Etiopía. La tradición cuenta que, seducido por sus ayudantes, se llevó consigo el arca (algunas teorías postulan que para poder llevarse el arca existió un posible cambio del arca original por el de una copia del arca que Menelik debía llevarse; siendo posiblemente que esa copia sea el arca que se dice fue ocultada en Jordania; otras teorías, en cambio, postulan la posible existencia de dos arcas originales o que tenían la misma importancia, en donde en cada una se guardó posiblemente una de las Tablas de la Ley, siendo una de ellas la que fue llevada a Etiopía). Posteriormente los relatos indican que permaneció primeramente en un templo en la isla de Elefantina del río Nilo. Luego se relata cómo el arca de la Alianza habría sido colocada en una especie de tabernáculo en la isla de Tana Cherkos (Tana Kirkos), ubicada en el lago Tana (lago Tano), donde permaneció durante 800 años. Los relatos señalan que pasado estos 800 años, el rey Ezana de Etiopía decidió trasladar el arca a Axum, siendo finalmente guardada en la Iglesia de Nuestra Señora de Sion. Según los etíopes, es el lugar en donde hasta hoy en día aún permanece y es cuidada por un sacerdote. Este sacerdote, según sus tradiciones, sería un descendiente de uno de los levitas, quienes ayudaban a trasladar y cuidar el arca en sus viajes. Este sacerdote es la única persona a quien se le permite ver el arca de la Alianza guardada en la iglesia de Nuestra Señora de Sion, al igual que ocurría con los levitas según la tradición judía; es por ello que no se ha podido ratificar su permanencia real en esta iglesia, aunque todas las pruebas arqueológicas indicarían que esta teoría sería auténtica. Escondida en el Pozo del Dinero de la Isla del Roble: Una teoría (de la que no hay muchas pruebas) asegura que después de la Tercera Cruzada, los Caballeros Templarios (lo más probable es que haya sido un grupo francés de esta orden) se la habrían llevado a Escocia, donde la familia noble Sinclair los habría ayudado a trasladarla a un lugar más alejado y por tanto más seguro. Este lugar sería una isla cerca de Nueva Escocia llamada Isla del Roble o Oak Island (en inglés). En esa isla se encuentra un pozo, apodado el pozo del dinero, famoso por la inaccesibilidad de su fondo y el misterio que lo rodea, ya que nadie sabe con certeza quién lo construyó o cuándo, aunque se propone que fueron integrantes de la flota naval francesa, cosa que sería viable dada la gran influencia templaria en esa zona.

Iglesia de Santa María de Sion

Oculta bajo el Monte Calvario: Ron Wyatt (1933-1999), un arqueólogo bíblico aficionado famoso por afirmar haber descubierto numerosos lugares y artefactos relacionados con la arqueología bíblica, la ubica en lo que se denomina el Jardín de la Tumba, en el Monte de la Calavera de Jerusalén. Su descubrimiento ha sido desmentido por científicos, historiadores y eruditos bíblicos por varios motivos como la total ausencia de pruebas (grabaciones o fotografías) y dar una descripción demasiado parecida a la ofrecida por el libro del Éxodo, pese a los miles de años transcurridos sin restauración ni mantenimiento alguno, además de discordar con la descripción existente en el Deuteronomio. Sin embargo, el trabajo de Wyatt sigue teniendo algunos seguidores entre grupos fundamentalistas cristianos.

Escondida en el Pozo del Dinero de la Isla del Roble: Una teoría (de la que no hay muchas pruebas) asegura que después de la Tercera Cruzada, los Caballeros Templarios (lo más probable es que haya sido un grupo francés de esta orden) se la habrían llevado a Escocia, donde la familia noble Sinclair los habría ayudado a trasladarla a un lugar más alejado y por tanto más seguro. Este lugar sería una isla cerca de Nueva Escocia llamada Isla del Roble. En esa isla se encuentra un pozo, apodado el pozo del dinero, famoso por la inaccesibilidad de su fondo y el misterio que lo rodea, ya que nadie sabe con certeza quién lo construyó o cuándo, aunque se propone que fueron integrantes de la flota naval francesa, cosa que sería viable dada la gran influencia templaria en esa zona.

Oculta dentro del Templo de Jerusalén: Un grupo de rabinos afirma que tras la caída de Jerusalén, que devino en la destrucción y saqueo del Primer Templo a manos babilónicas, el arca habría sido enterrada en el monte Moriá, donde se habría ubicado el antiguo templo. Según estos religiosos, el cofre sagrado no se menciona entre los tesoros devueltos por los persas, por lo que debió sobrevivir al saqueo al ser enterrado por los levitas. Estos habrían muerto en la caída de la ciudad sin dar la ubicación del arca. Hoy su búsqueda es casi imposible porque en ese sitio se alza el Domo de la Roca. En una entrevista para The Telegraph, el rabino Chaim Richman, director del Instituto del Templo cuya finalidad es fomentar la reconstrucción del Templo de Salomón en Israel, señaló que el Arca del Pacto o Arca de la Alianza estaría oculta a un kilómetro de allí, en cámaras subterráneas, cavadas en los días de Salomón.

Indiana Jones En Busca del Arca Perdida

El Arca de la Alianza tal y como fue representada en la famosa y aclamada película de Indiana Jones En Busca del Arca Perdida (1981).

Fuentes: Enciclopedia Católica Online, Wikipedia, elaboración propia.

Anuncios
 

Etiquetas: , , ,

Fotografías antiguas de arqueología, monumentos y exploración

Partenón (1839)

Partenón (1839) *Grabado basado en la primera fotografía conocida realizada por Joly de Lotbinière. Grecia 🇬🇷

Taj Mahal (Circa 1850)

Taj Mahal (Circa 1850). India 🇮🇳

Catedral de Notre Dame

Catedral de Notre Dame (1851 – 1870). Francia 🇫🇷

Angkor Wat (Circa 1866)

Angkor Wat (Circa 1866). Camboya 🇰🇭

Esfinge y Pirámides (Circa 1867)

Gran Esfinge y Pirámides de Guiza (Circa 1867). Egipto 🇪🇬

Ciudadela de El Cairo

Ciudadela de El Cairo (1870 – 1890). Egipto 🇪🇬

Palenque

Templo de la Cruz de Palenque (Circa 1871 – 1907). México 🇲🇽

Borobudur

Conjunto de estupas budistas de Borobudur (Circa 1873). Indonesia 🇮🇩

Stonehenge (1877)

Stonehenge (1877). Reino Unido 🇬🇧

Acrópolis (Circa 1880)

Acrópolis de Atenas (Circa 1880). Grecia 🇬🇷

Kiyomizu-dera

Kiyomizu-dera (Circa 1880). Japón 🇯🇵

Pompeya (Circa 1880)

Pompeya (Circa 1880). Italia 🇮🇹

Nemrut

Monte Nemrut (Circa 1883). Turquía 🇹🇷

Puerta de los Leones de Micenas (Circa 1885)

Puerta de los Leones de Micenas (Circa 1885). Grecia 🇬🇷

Estatua de la Libertad

Estatua de la Libertad (1886). Estados Unidos 🇺🇸

Río Lubefu

Río Lubefu y selva aledaña (1888). República Democrática del Congo 🇨🇩

Chichen Itzá (1889)

Templo de Kukulkán en Chichen Itzá (1889). México 🇲🇽

Masjid al-Haram

Masjid al-Haram (1889). Arabia Saudí 🇸🇦

Coliseo de Roma (1890 - 1900)

El Coliseo de Roma (1889 – 1890). Italia 🇮🇹

Castillo de Neuschwanstein

Castillo de Neuschwanstein (1890 – 1905) *Fotocromo. Alemania 🇩🇪

Templo de Baco en Baalbek (1890 - 1923)

Templo de Baco en Baalbek (1890 – 1923). Líbano 🇱🇧

Ayutthaya

Ruinas de la Ciudad Histórica de Ayutthaya (1896). Tailandia 🇹🇭

Templo de Al Khazneh en Petra (Circa 1900)

Templo de Al Khazneh en Petra (Circa 1900). Jordania 🇯🇴

Torre Eiffel

Torre Eiffel (Circa 1900). Francia 🇫🇷

Ruinas de la Abadía de Castledermot

Ruinas de la Abadía de Castledermot (1903). Irlanda 🇮🇪

Puerta Oeste de Seúl

Puerta Oeste de Seúl (1904). Corea del Sur 🇰🇷

Sukhothai

Ruinas de la Ciudad Histórica de Sukhothai (1905). Tailandia 🇹🇭

Sankore (1905 - 1906)

Mezquita de Sankore en Tombuctú (1905 – 1906). Mali 🇲🇱

Templo de Ramsés II en Abu Simbel (1906)

Templo de Ramsés II en Abu Simbel (1906). Egipto 🇪🇬

Gran Muralla China (1907)

Gran Muralla China (1907). China 🇨🇳

Hatra

Hatra (1911). Irak 🇮🇶

Machu Picchu (1912)

Machu Picchu (1912). Perú 🇵🇪

Catedral de Aquisgrán

Catedral de Aquisgrán (1913). Alemania 🇩🇪

Antártida

Antártida (Circa 1915) 🇦🇶

Monte Everest

Monte Everest (1921). Nepal y China 🇳🇵 🇨🇳

Karnak

Karnak (1923). Egipto 🇪🇬

Monumento a Lincoln

Monumento a Lincoln (1924). Estados Unidos 🇺🇸

Alrededores del Río Hay

Alrededores del Río Hay (1925). Canadá 🇨🇦

Castillo de Bran

Castillo de Bran (1929). Rumanía 🇷🇴

Colosos de Memnón (1930)

Colosos de Memnón (1930). Egipto 🇪🇬

Sagrada Familia

Templo Expiatorio de la Sagrada Familia (1930). España 🇪🇸

Persépolis (Circa 1930)

Persépolis (Circa 1930). Irán 🇮🇷

Puerta de Ishtar en Babilonia (Circa 1930)

Puerta de Ishtar en Babilonia (Circa 1930). Irak 🇮🇶

Gran Barrera de Coral

Gran Barrera de Coral (Circa 1931). Australia 🇦🇺

Palmira (1936)

Palmira (1936). Siria 🇸🇾

Delfos (1937)

Delfos (1937). Grecia 🇬🇷

Grutas de Yungang

Grutas de Yungang (1939). China 🇨🇳

Monte Rushmore

Monte Rushmore (Circa 1941). Estados Unidos 🇺🇸

Leptis Magna

Leptis Magna (1942). Libia 🇱🇾

Río Carurú Vaupés

Amazonas, Río Carurú Vaupés (1943). Colombia y Brasil 🇨🇴 🇧🇷

Glaciar Perito Moreno

Glaciar Perito Moreno (1945). Argentina 🇦🇷

Anfiteatro de Cartago

Anfiteatro de Cartago (1950). Túnez 🇹🇳

Basílica de San Pedro

Basílica de San Pedro, vista interior (1950). Ciudad del Vaticano 🇻🇦

Iglesia del Santo Sepulcro

Iglesia del Santo Sepulcro (1950). Ciudad Vieja de Jerusalén 🇮🇱 🇵🇸

Puerta de Brandenburgo

Puerta de Brandenburgo (Circa 1950). Alemania 🇩🇪

Nazca

Líneas de Nazca y de Pampas de Jumana (Circa 1953). Perú 🇵🇪

Bryggen

Barrio de Bryggen en Bergen (1955). Noruega 🇳🇴

Altamira (1957)

Cueva de Altamira (1957). España 🇪🇸

Atomium

Atomium (1958). Bélgica 🇧🇪

Catedral de San Basilio

Catedral de San Basilio (1959). Rusia 🇷🇺

Big Ben

Big Ben (1960). Reino Unido 🇬🇧

Kilimanjaro

Monte Kilimanjaro (1960). Tanzania 🇹🇿

Catedral de Santa María del Fiore

Catedral de Santa María del Fiore (1964). Italia 🇮🇹

Teotihuacan (1967)

Teotihuacán (1965). México 🇲🇽

Chellah

Necrópolis de Chellah (1967). Marruecos 🇲🇦

Ópera de Sídney

Ópera de Sídney (1973). Australia 🇦🇺

Alhambra

Alhambra (Desconocida). España 🇪🇸

Basílica de San Marcos

Basílica de San Marcos (Desconocida). Italia 🇮🇹

Éfeso

Biblioteca de Celso en Éfeso (Desconocida, foto relativamente reciente). Turquía 🇹🇷

Castillo de Buda

Castillo de Buda, vista interior (Desconocida). Hungría 🇭🇺

Copán

Copán (Desconocida). Honduras 🇭🇳

Cristo Redentor

Cristo Redentor (Desconocida). Brasil 🇧🇷

Cuevas de Sterkfontein

Cuevas de Sterkfontein, Cuna de la Humanidad (Desconocida). Sudáfrica 🇿🇦

Delos

Delos (Desconocida). Grecia 🇬🇷

El Tajín

El Tajín (Desconocida). México 🇲🇽

Estatua de la Madre Patria

Estatua de la Madre Patria (Desconocida). Rusia 🇷🇺

Kamakura

Gran Buda de Kōtoku-in en Kamakura (Desconocida). Japón 🇯🇵

Ejército de Terracota

Guerreros de Terracota (Desconocida). China 🇨🇳

Aksum

Iglesia de Santa María de Sion en Aksum (Desconocida). Etiopía 🇪🇹

Sirena

La Sirenita de Copenhague (Desconocida). Dinamarca 🇩🇰

arjuna-ratha

Arjuna Ratha, Mahabalipuram (Desconocida). India 🇮🇳

Moái

Moái (Desconocida). Chile 🇨🇱

Molinos

Molinos en Molen (Desconocida). Holanda 🇳🇱

Monasterio de Taktshang (Desconocida). Bután 🇧🇹

Monumento 1 La Venta

Monumento 1 en la Zona Arqueológica de La Venta (Desconocida). México 🇲🇽

Muro de las Lamentaciones y Cúpula de la Roca

Muro de las Lamentaciones y Cúpula de la Roca (Desconocida). Ciudad Vieja de Jerusalén 🇮🇱 🇵🇸

Ópera Estatal de Viena

Ópera Estatal de Viena (Desconocida). Austria 🇦🇹

Golden Gate

Puente de Golden Gate (Desconocida). Estados Unidos 🇺🇸

Reloj Astronómico de Praga

Reloj Astronómico de Praga (Desconocida). República Checa 🇨🇿

Santa Sofía (Desconocida). Turquía 🇹🇷

Shwedagon Paya

Shwedagon Paya (Desconocida). Birmania (Myanmar) 🇲🇲

Tikal

Templo de Gran Jaguar de Tikal (Desconocida). Guatemala 🇬🇹

Templo del Sol, Konark

Templo del Sol, Konark (Desconocida). India 🇮🇳

Khajuraho

Templos de Khajuraho (Desconocida). India 🇮🇳

Tongariro

Parque Nacional de Tongariro (Desconocida). Nueva Zelanda 🇳🇿

Zigurat de Ur

Zigurat de Ur (Desconocida). Irak 🇮🇶

Algunos de estos monumentos se encuentran en la actualidad en grave peligro, como es el caso de Palmira y Hatra; muchos de sus edificios, templos y esculturas han sido destruidos o severamente dañados por la guerra que asola Siria e Irak desde hace varios años. En ciertos casos se cumple ese dicho que dice así: “Cualquier tiempo pasado fue mejor”.

Nota: Todas las fotografías son propiedad de sus autores y únicamente se exponen aquí con fines culturales y divulgativos.

Fuentes: Google (fotografías), elaboración propia.

 
 

Etiquetas: , , , ,

La Tumba de Alejandro Magno

La Tumba de Alejandro Magno, también conocida como el Soma, es el lugar en el que estaría enterrado el célebre Alejandro III de Macedonia (hijo y sucesor de Filipo II de Macedonia), el cual logró amasar un imperio que se extendía desde el Danubio hasta el Norte de la India (Himalaya).

Alejandro Magno

Imperio de Alejandro Magno

Imperio de Alejandro Magno en su máxima extensión.

Alejandro Magno (nacido el 20 ó 21 de Julio del 356 a.C.) falleció a los 32 años en Babilonia entre el 10 – 13 de Julio del año 323 a.C. según el calendario juliano. Se cree que la causa de la muerte fue la malaria que pudo haber contraído de las picaduras de mosquitos de pantanos de la zona, aunque se ha sugerido la posibilidad de que fuese envenenado pero sus síntomas consecuencias coinciden de forma más clara con la malaria que con algún tipo de veneno. Una vez difunto, el cuerpo de Alejandro conservado en miel, se colocó en un sarcófago antropomorfo de oro, que se puso a su vez en otro ataúd de oro y se cubrió con una capa púrpura. Pusieron este ataúd junto con su armadura en un carruaje dorado que tenía un techo abovedado soportado por peristilos jónicos. La decoración del carruaje era muy lujosa y fue descrita por Diodoro con gran detalle.

Mary Renault nos resume así las palabras de Diodoro:

“El féretro era de oro y el cuerpo que contenía estaba cubierto de especias preciosas. Los restos mortales estaban cubiertos de un paño mortuorio púrpura bordado en oro, sobre el cual se exponía la panoplia de Alejandro. Encima, se construyó un templo dorado. Columnas jónicas de oro, entrelazadas con acanto, sustentaban un techo abovedado de escamas de oro incrustadas de joyas y coronado por una deslumbrante corona de olivo en oro que bajo el sol llameaba como los relámpagos. En cada esquina se alzaba una Victoria, también en noble metal, que sostenía un trofeo. La cornisa de oro de abajo estaba grabada en relieve con testas de íbice de las que pendían anillas doradas que sustentaban una guirnalda brillante y policroma. En los extremos tenía borlas y de éstas pendían grandes campanas de timbre diáfano y resonante. Bajo la cornisa habían pintado un friso. En el primer panel, Alejandro aparecía en un carro de gala, “con un cetro realmente espléndido en las manos”, acompañado de guardaespaldas macedonios y persas. El segundo representaba un desfile de elefantes indios de guerra; el tercero, a la caballería en orden de combate, y el último, a la flota. Los espacios entre las columnas estaban cubiertos por una malla dorada que protegía del sol y de la lluvia el sarcófago tapizado, pero no obstruía la mirada de los visitantes. Disponía de una entrada guardada por leones de oro. Los ejes de las ruedas doradas acababan en cabezas de león cuyos dientes sostenían lanzas. Algo habían inventado para proteger la carga de los golpes. La estructura era acarreada por sesenta y cuatro mulas que, en tiros de cuatro, estaban uncidas a cuatro yugos; cada mula contaba con una corona dorada, un cascabel de oro colgado de cada quijada y un collar incrustado de gemas”.

Mary Renault, Alejandro Magno.

Catafalco de Alejandro Magno

Catafalco de Alejandro Magno.

Se sabe históricamente que el cuerpo de Alejandro tras su momificación en Babilonia, fue enviado en un gran carro ceremonial hacia Macedonia. En el camino, el regio cargamento fue interceptado por Ptolomeo, uno de sus generales, que se había apropiado de Egipto, y llevado al país del Nilo como un valioso instrumento simbólico de legitimación. Ptolomeo, instaló el cuerpo en Menfis (Tumba Menfita), adaptando una tumba vacía que había sido preparada para el último faraón nativo de Egipto, Nectanebo II, mientras le preparaba una sepultura a su altura en Alejandría, la gran capital que debía potenciar Alejandro con su presencia post mortem. El lugar propuesto para la tumba era una capilla dentro del templo del Serapeo de Saqqara, en la necrópolis de la antigua Menfis, encontrándose al final de una larga avenida de esfinges.

La fecha exacta en la que Ptolomeo II Filadelfo transfirió la tumba de Alejandro a la nueva capital, Alejandría (Tumba Alejandrina), que había sido fundada por Alejandro en el 331 a.C., se desconoce, pero probablemente fue poco después de que Ptolomeo muriera en el 282 a.C. Esta primera tumba alejandrina fue reemplazada por un magnífico mausoleo en el centro de Alejandría, hacia el 215 a.C., por el nieto de Filadelfo, Ptolomeo IV Filopator. En el 89 a.C., uno de los últimos Ptolomeos, Ptolomeo XI fundió el ataúd de oro macizo, del que Diodoro Sículo dijo que estaba repleto de las más ricas especias aromáticas, y que el cuerpo fue colocado en otro sarcófago. Este Ptolomeo usó el oro de la tumba para pagar a sus soldados y sustituyó el ataúd que destruyó por uno de vidrio-cristal, pero debido a este hecho, se ahogó en una batalla naval contra fuerzas rebeldes ese mismo año. Se creyó que fue un castigo divino por haber fundido el ataúd para pagar sus deudas.

La tumba de Alejandro fue uno de los lugares más célebres de la Antigüedad, un punto importante del turismo grecorromano, y, entre el 300 a.C. y el 400 d.C. de nuestra era, la visitaron multitud de personajes importantes de la época, incluidos los césares romanos. En el 48 a.C., Julio César llegó a Egipto después de haber perseguido a su enemigo Pompeyo y tuvo la oportunidad de visitar la tumba de su héroe, Alejandro, situada en la cámara funeraria excavada en la roca tras el mausoleo de Soma (nombre que recibió el mausoleo, que significa cuerpo en griego). En el 30 a.C., Octavio Augusto llegó a Alejandría e hizo  la que sería la más famosa visita a la tumba de Alejandro. Augusto ordenó que le sacaran el sarcófago de la cámara funeraria. Coronó a la momia y echó flores por su cuerpo, pero rompió una parte de su nariz en un descuido. A través de los siglos, varios de los emperadores romanos que le sucedieron rindieron homenaje a la momia de Alejandro, entre ellos Germánico (19 d.C.), Calígula, el cual ordenó que le trajeran la coraza de Alejandro situada en su tumba para usarla como apoyo en sus actuaciones. Vespasiano y Tito en el 69 d.C. también visitaron los restos del rey macedonio, así como Adriano (130 d.C.), Septimio Severo (200 d.C., el cual ordenó que la tumba fuese sellada horrorizado por su fácil acceso) y Caracalla en el 215 d.C., éste emperador dejó en la sepultura su anillo y cinturón como tributo a Alejandro Magno.

Hacia la mitad del Siglo III, el Imperio Romano entró en un período de crisis y en inminente colapso. Al principio Alejandría estaba poco afectada por estos problemas, pero en el 262 d.C., las legiones locales apoyaron una rebelión del gobernador de Egipto, al que declararon como su emperador. La insurrección fue reprimida brutalmente. Probablemente hubo enfrentamientos en y alrededor de Alejandría y partes de la ciudad fueron destrozadas. En el 365 d.C., Alejandría fue golpeada por un gran terremoto seguido de un tsunami gigantesco, que provocó estragos en las regiones costeras y ciudades portuarias de todo el Mediterráneo oriental. En Alejandría los barcos fueron levantados hasta los tejados de los edificios que quedaron. Ésta es la ocasión más probable de la destrucción del mausoleo del Soma. Un cuarto de un siglo después, en una recién reconocida referencia, Libanio de Antioquía mencionó en un discurso dirigido al emperador Teodosio, que el cadáver de Alejandro estaba expuesto en Alejandría. Esto concordaría con la cámara sepulcral que habría sido excavada bajo los escombros de las ruinas. También proporciona el dato de que el cadáver podría haber sido retirado y separado del sarcófago, lo que explicaría por qué fue encontrado desocupado por la expedición de Napoleón. Aproximadamente un año después, Teodosio publicó una serie de decretos para prohibir el culto a los dioses paganos, entre los que el de Alejandro destacaba. En Alejandría, los cristianos causaron disturbios y destruyeron el Serapeo, el principal templo pagano. Éste es el punto donde el continuado culto al cadáver del fundador habría llegado a ser excesivo para las autoridades alejandrinas. Nos encontramos ante la época en que los restos de Alejandro desaparecen finalmente de la historia.

Al final del siglo IV o a comienzos del V, Juan Crisóstomo afirmó en un sermón que la tumba de Alejandro era entonces “desconocida para su propio pueblo”, en otras palabras, para los paganos de Alejandría. Algunas décadas después Teodoreto puso a Alejandro en una lista de hombres famosos cuyas tumbas eran desconocidas.

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

El Sarcófago de Alejandro es un sarcófago de piedra que data de finales del Siglo IV a.C. y que estaba adornado por bajorrelieves de Alejandro Magno. El Sarcófago de Alejandro es uno de los cuatro grandes sarcófagos encontrados en parejas que se desenterraron en la necrópolis cercana a Sidón (Líbano), en 1887. Al principio se creyó que podía haber sido el sarcófago de Abdalómino († 311 a.C.), el rey de Sidón elegido por Alejandro inmediatamente después de la Batalla de Issos (331 a.C.). Karl Schefold demostró de manera convincente que se hizo después de la muerte de Abdalónimo, a pesar del estilo clásico no influenciado por Lisipo. Seis escultores jonios firmaron la obra en dialecto ático. El sarcófago se construyó con mármol del Pentélico que aún conserva rastros de policromía, con forma de templo griego. En un lado de la pieza, los relieves muestran a Alejandro luchando contra los persas en la Batalla de Issos. El lado opuesto muestra a Alejandro y los macedonios cazando leones junto con Abdalónimo y los persas. Los lados más cortos representan una escena en la que Abdalónimo caza una pantera, y una batalla, posiblemente la de Gaza.

Existen un par de referencias a una mezquita o tumba de Alejandro en textos árabes que datan de los siglos IX y X, pero seguramente éstas hacen alusión al sarcófago vacío y al edificio que lo albergaba. Éste último era probablemente la Mezquita Atarina (en donde el sarcófago fue encontrado en 1798) o al menos un edificio religioso anterior ubicado en el mismo lugar, puesto que la mezquita vista por Napoleón había sido reconstruida a partir de elementos arquitectónicos antiguos en el siglo XI. Información crucial es aportada por el mapa de Braun & Hogenberg, de alrededor de 1575, que muestra un edificio con un minarete y una pequeña capilla en el mismo lugar que la Mezquita Atarina. Es bastante significativo que la mezquita esté situada en el centro exacto del mapa, así como también lo es que la capilla esté rotulada con las palabras latinas Domus Alexandri Magni, que significan “La casa de Alejandro Magno”. Continuando con sus visitas a Alejandría alrededor de 1517, León el Africano afirmó que la tumba de Alejandro existía “en una pequeña casa con la forma de una capilla”. Todo esto tiende a confirmar que lo que fue reconocido como la tumba de Alejandro durante la Edad Media, no era sino el sarcófago vacío emplazado en la capilla.

Después de que los británicos transportaron el sarcófago a Inglaterra entre 1802 y 1803, la Mezquita Atarina se deterioró rápidamente, y pocas décadas después había desaparecido. Sin embargo, en 1823 Mohammed Ali edificó una mezquita dedicada a Nabi Daniel (el Profeta Daniel) a algunos cientos de metros al este, al pie del montículo Kom el-Dikka.

Mezquita Atarina

Mezquita Atarina (Vivant Denon, 1805).

Actualmente se sabe de un antiguo cuerpo momificado proveniente del centro de Alejandría y este corresponde al Siglo IV, la época en la que el cristianismo triunfó sobre el paganismo en la ciudad y en la que el cuerpo de Alejandro desapareció misteriosamente. Se trata, según afirmaba la Iglesia Alejandrina, de los restos de San Marcos El Evangelista, el fundador de la comunidad cristiana de Alejandría. Sin embargo, antiguos escritores cristianos como Doroteo, Eutiquio y el autor del Cronicón Pascual, aseguran que el cuerpo de san Marcos fue quemado por los paganos. Un documento apócrifo conocido como “Los Hechos de San Marcos”, al parecer escrito por un autor anónimo en la Alejandría del Siglo IV, afirma que una tormenta milagrosa atemorizó a los paganos y permitió a los cristianos salvar el cuerpo del santo de las llamas. No obstante, esto parece ser una invención para dar credibilidad a la existencia de su tumba. En el 828 d.C., dos mercaderes lograron sacar de la ciudad la ricamente perfumada momia sin ser descubiertos por los oficiales del puerto, y navegaron con ella hasta su ciudad de origen, Venecia. La momia descansa desde hace siglos en una cripta ubicada debajo de la iglesia construida por los venecianos con tal propósito, la Basílica de San Marcos. Un estudio científico de estos restos podría revelar el secreto de su origen y establecer si el cuerpo es lo suficientemente antiguo como para corresponder con el de Alejandro Magno. Así mismo, sería posible reconstruir sus rasgos faciales a partir de su cráneo, e inspeccionar sus huesos en busca de signos de las múltiples heridas de Alejandro, en particular el flechazo que recibió en el pecho, el que, según se dice, se insertó en su esternón.

Según el investigador Andrew Chugg, el cadáver de Alejandro Magno fue disfrazado de San Marcos para evitar su destrucción durante las insurrecciones cristianas que marcaron el triunfo del Cristianismo y que en Alejandría fueron excepcionalmente violentas. “Existe una gran posibilidad de que alguien de la jerarquía eclesiástica, incluso el propio Patriarca, decidiera hacer que los restos de Alejandro pasasen por los de San Marcos. Además, ambos cuerpos fueron momificados con lino y uno desapareció al mismo tiempo que apareció el otro”.

Mosaico de Alejandro Magno

Alejandro combate contra el rey persa Darío III en la Batalla de Issos. Detalle del mosaico de la Casa del Fauno de Pompeya (Museo Arqueológico Nacional de Nápoles).

Fuentes: Wikipedia, arquehistoria.com, Exploradores S.A, elaboración propia.

 

Etiquetas: , , ,

La Tumba de Nerón

Nerón (15 de Diciembre del 37 d.C – 9 de Junio del 68 d.C.) y cuyo nombre completo era Nerón Claudio César Augusto Germánico, ha pasado a la historia como uno de los gobernantes más famosos e infames del Imperio Romano y de toda la historia. Su personalidad profundamente cruel, rayando en la psicosis y repleta de un exacerbado egocentrismo, le hizo ser temido y odiado a partes iguales a lo largo de su reinado. Lego de su siniestra semblanza, Nerón a su vez, fue un gran aficionado al teatro y a la música, participando como actor en diversas representaciones de la época.

Si bien es cierto que algunos de sus actos pudieron ser exagerados o directamente inventados por historiadores posteriores a su gobierno, otros muchos hechos que definen su crueldad han podido ser confirmados por diversas fuentes fiables de la época. Nerón durante su reinado, eliminó sistemáticamente a cualquiera que estuviese en su contra y a todo aquel que cayese en desgracia, perdiendo su favor. De esta manera intentó minimizar el riesgo de ser asesinado, al igual que le ocurrió a su predecesor y padre adoptivo, el Emperador Claudio, supuestamente asesinado por orden de Agripina, su propia esposa y madre de Nerón.

busto-de-neron

Busto de Nerón (Museos Capitolinos, Roma).

Entre sus muchos actos de crueldad caben destacar: El envenenamiento (posiblemente con cicuta) de Británico, su hermanastro e hijo natural del Emperador Claudio, el asesinato por parte de la Guardia Pretoriana de su propia madre (Agripina la Menor), marcar a hierro candente a senadores no conformes con el gobierno de Nerón, persecución implacable de los cristianos, asesinar de una paliza a Popea Sabina, su segunda mujer y embarazada en el momento de ser agredida. La primera esposa de Nerón, Claudia Octavia fue repudiada y exiliada por el Emperador a la isla de Pandataria, después de que éste la intentara estrangular sin éxito en varias ocasiones.

De Nerón se cuenta (según los historiadores Suetonio y Dión Casio) que tocó el arpa y cantó durante la noche del 19 de Julio del 64 d.C. cuando se produjo el gran incendio de Roma que destruyó gran parte de la ciudad. Hecho que le sirvió para culpar a los cristianos de dicho suceso e iniciar una de las persecuciones más sangrientas contra este colectivo, cuyos integrantes fueron sacrificados en el Circo Romano, devorados por bestias, torturados, azotados y quemados d noche después de haberlos cubierto de brea, convirtiendo a los infortunados cristianos en antorchas humanas. En dichas persecuciones fueron asesinados San Pedro y San Pablo, todos estos hechos hicieron expandir la idea entro los cristianos que Nerón era el Anticristo y que el número 666 es un código relativo al Emperador, al sumar las letras del nombre de Nerón en hebreo.

Aparentemente, todo terminó cuando Nerón fue declarado “enemigo público” por el Senado en Junio del año 68 d.C., proclamando a su vez a Galba como Emperador. Nerón huyó de Roma perseguido por la Guardia Pretoriana pero a pesar de escapar con éxito, cometió suicidio, siendo ayudado por su secretario Epafrodito, el cual lo apuñaló. A su muerte, se le aplicó la Damnatio Memoriae para eliminar cualquier resto de su existencia, en escritos, en escultura, etc, viviendo Roma un período posterior muy turbulento e inestable que se conoce como El Año de los Cuatro Emperadores (Galba, Otón, Vitelio, Vespasiano).

Años después de la muerte de Nerón, se extendió la leyenda de que no había muerto, sobre todo en las provincias orientales del Imperio Romano. Tal es así que tres impostores que se hacían pasar por él surgieron tras su muerte, dos de ellos fueron ejecutados (69 d.C. 79 – 81 d.C.) y  y un tercero estuvo a punto de causar una guerra entre el Imperio Parto que le apoyaba y Roma. Incluso tras su suicidio, la popularidad y leyenda de Nerón no habían desaparecido, tal es así que su tumba seguía siendo adornada, a la vez que muchos seguidores recitaban versos escritos por el difunto Emperador.

La leyenda más sorprendente en referencia a la tumba de Nerón nos cuenta que su fantasma se aparecía en el lugar donde estaba enterrado, la actual Piazza di Poppolo (Plaza del Pueblo) de Roma y que un número importante de personas se reunían y practicaban magia negra alrededor de su sepultura. Una leyenda negra fue extendiéndose por ese lugar en donde además había crecido un nogal que marcaba el punto exacto en donde estaba la tumba del Emperador, a dicho nogal se le consideró maldito y se pensaba que atraía multitud de demonios a su alrededor. En el año 1099, el Papa Pascual II decidió realizar un exorcismo a la tumba de Nerón, ya que había tenido una visión de la Virgen María que le indicaba que debía talar dicho nogal, desenterrar los restos del Emperador y quemarlo todo antes de arrojar dichas cenizas al Tíber. Se impuso en Roma tres días de ayuno y después, el exorcismo fue realizado con éxito, dando así un poco de paz a la infame leyenda e historia de Nerón. Las brujas y hechiceros que se reunían ante dicha sepultura, abandonaron el lugar y trasladaron sus celebraciones y rituales al Monte Sacro. Aunque se construyó una capilla consagrada a la Virgen María en donde estuvo enterrado Nerón para agradecer sus instrucciones en el exorcismo, no fue hasta el año 1472 en el que el Papa Sixto IV mandó edificar en el mismo lugar donde había estado la tumba, la Basílica de Santa María del Pueblo que se conserva en la actualidad.

Distintas imágenes en las que se representa la tala del nogal maldito y la tumba de Nerón en sí antes de ser destruida.

Fuentes: Wikipedia, elaboración propia.

 

Etiquetas: , , ,

Las 7 Maravillas de la Antigüedad

I. Gran Pirámide de Gizeh: Es la única de las 7 Maravillas del Mundo Antiguo que aún se conserva. Fue construida por el faraón Keops de la Cuarta Dinastía y terminada de edificar alrededor del 2570 a.C. Es la primera y la mayor de las tres pirámides del complejo funerario (Necrópolis) localizado en Gizeh (El Cairo – Egipto). En su creación se utilizaron más de dos millones de bloques de piedra de entre dos y sesenta toneladas de peso, además de un revestimiento a base de bloques (alrededor de 27.000) de piedra caliza blanca y pulida. Los turcos otomanos retiraron ese revestimiento, utilizándolo para la creación de diversos edificios y construcciones en El Cairo. Interiormente la pirámide tiene tres cámaras (Cámara del Rey, Cámara de la Reina y Cámara Subterránea) a las que se accede por el lado Norte mediante un pasadizo descendente.

II. Los Jardines Colgantes de Babilonia: Fueron construidos en el siglo VI a.C. a orillas del río Eúfrates por el rey Nabucodonosor II como regalo a su esposa Amytis. Fue la Gran Maravilla que adquirió tintes más legendarios ya que los autores griegos de la época la imaginaban, literalmente, como “jardines colgantes”. En realidad, dichos jardines estaban dispuestos en forma de terrazas elevadas de piedra, rodeadas por una muralla de 25 metros de espesor en las que se plantaron todo tipo de árboles frutales regados con un sofisticado sistema de acueductos. Con la decadencia del Imperio Babilónico, los jardines fueron sumiéndose en la decadencia y abandono hasta quedar completamente destruidos en el siglo II a.C. por diversos terremotos y el posterior incendio de la ciudad (126 a.C. – 125 a.C.) por parte del rey de los partos Evemero.

III. El Templo de Artemisa: Ubicado en Éfeso (Turquía), fue financiado y ordenado construir por el rey Creso de Lidia, encargando la labor de su edificación a Quersifronte en el año 550 a.C. Su construcción duró 120 años. Poseía 127 columnas de mármol de orden jónico, con un altar adornado por diversas esculturas de Praxíteles y un frontón decorado con figuras de amazonas en mármol realizadas por Fidias, Policleto y Crésilas. El Artemision fue destruido en el 356 a.C. debido a un incendio provocado por un ciudadano llamado Eróstrato que pretendía obtener de esa forma fama imperecedera. Posteriormente el templo fue reconstruido por el arquitecto Dinócrates en el 323 a.C. antes de que fuera destruido definitivamente por los godos en el 263 d.C. Actualmente tan solo queda una columna en pie del antiguo Templo de Artemisa. Está prevista una reconstrucción por la Selçuk Artemis Culture, Arts and Education Foundation.

IV. La Estatua de Zeus en Olimpia: Es la Gran Maravilla que representaba a los griegos. Construida por Fidias en el 432 a.C., medía 13 metros y estaba situada en la cella, la parte más sagrada de los templos de la época. El dios estaba hecho de oro y marfil, sentado en un trono, con el torso desnudo, sosteniendo en su mano derecha una Victoria Niké y en la izquierda un cetro rematado con un águila y decorado con metales preciosos. El manto y las sandalias eran de oro y el primero estaba cubierto de lirios, el trono a su vez se podía considerar también como una maravilla, hecho a base de marfil, ébano, oro y piedras preciosas, teniendo el respaldo, patas, brazos y travesaños labrados. La estatua fue destruida en un incendio entre los siglos V – VI d.C. en Constantinopla (Imperio Bizantino) a donde fue trasladada.

V. El Mausoleo de Halicarnaso: Consistió en un soberbio sepulcro que Mausolo, gobernante de la provincia persa de Caria (Sureste de Turquía), erigió en Halicarnaso hacia el año 350 a.C. El mausoleo estaba construido con mármol de Proconesia y poseía murallas de ladrillo finamente bruñidas. Su planta tenía forma rectangular, de aproximadamente 30 por 40 metros y sobre ella 117 columnas jónicas en doble hilera, sosteniendo un techo de forma piramidal y escalonada, rematada en la parte superior con una cuadriga conducida por las efigies de Mausolo y su esposa Artemisia, llegando de esta forma a los 50 metros de altura. La estructura a su vez estaba decorada y adornada con relieves y esculturas creadas por los mejores artistas griegos de la época (Piteo, Sátiro, Escopas de Paros y Briaxis de Atenas). El mausoleo fue destruido por un terremoto en el año 1404 y sus restos utilizados por los caballeros de la orden de San Juan de Malta para restaurar una de sus fortalezas.

VI. El Coloso de Rodas: Fue una gigantesca estatua del dios griego Helios (Sol) erigida en el puerto de la isla de Rodas por el escultor Cares de Lindos, discípulo aventajado de Lisipo (autor del Apoxiomenos), en el año 280 a.C. El Coloso estaba hecho con placas de bronce sobre un armazón de hierro y conmemoraba la victoria de los rodios sobre las tropas de Demetrio Poliorcetes, su tamaño aproximado era de 32 metros de altura y 70 toneladas de peso. Hoy en día se cree que la estatua estuvo situada en tierra firme y con las piernas juntas hasta que un terremoto la derribó en el año 226 a.C. Los restos del Coloso quedaron derrumbados en el mismo sitio durante 900 años, hasta que los musulmanes se apoderaron del bronce como botín durante una de sus incursiones y lo vendieron a un mercader judío de origen sirio que desmontó las piezas y las llevó hacia Oriente en una interminable caravana de camellos.

VII. El Faro de Alejandría: Fue la más útil de las 7 Maravillas y una de las que más tiempo se mantuvo en pie. Construida sobre un montículo elevado entre los años 285 a.C. – 247 a.C. en la isla de Faro (Alejandría – Egipto) por el arquitecto Sóstrato de Cnido bajo la orden del faraón Ptolomeo II. De planta cuadrada, medía 134 metros de altura y estaba hecha a base de bloques de mármol ensamblados con plomo. En la parte más alta del Faro, un gran espejo metálico reflejaba el Sol durante el día (hasta a 50 kms de distancia), y la luz de una gran hoguera por la noche. El Faro fue prácticamente reducido a escombros después de dos terremotos acaecidos en los años 1303 y 1323, sus restos se reutilizaron en la construcción de un fuerte mameluco por el sultán Qaitbey en el año 1480.

Fuentes: Wikipedia, elaboración propia.

 

Etiquetas: ,

 
A %d blogueros les gusta esto: