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Archivo de la etiqueta: Divagaciones

Amor & Odio

Te despiertas cada día con la sensación de que el mundo es un lugar muy opresivo reducido a suburbios de desesperación que empequeñecen sin parar. Un abrazo reventando esperanzas como cristales rotos de espejos que ya sólo reflejarán cientos de formas de romperte el corazón, para no volver a la cordura ni la vista atrás a tu pequeño reino sin trono.

¿Hay amor aquí o es un espejismo para el autoengaño más cruel que nunca se ha visto? Alimentando esperanzas día tras día sobre un terreno yermo y perdido de la moda del momento, el último grito aquí sólo proclama el nombre de la frustración, ese que cala cada esquina con su pérfido veneno.

Los sin corazón caminan como zombis, presas de sus propios pecados, poniéndose al alcance de sus depredadores, y estos no harán más que alimentarse de los despojos esqueléticos que subviven a base de la inercia adicta que roe como una termita, todo rastro de dignidad e inocencia a cambio de una máscara de efímera y feliz anestesia.

Odio, porque es la llave que abre todas las puertas del Infierno y nos envía a sus criaturas entre rescoldos tan implacables como abrasadores. Cuando llegue la hora del exterminio no querrás estar de rodillas rezando a tu patrón del mal, ni al falso santo del barrio. Si el respeto se gana con sangre, mira un poco por encima del hombro y verás quien se baña en él.

Ofrece cristalino descanso y una cura perpetua para acabar esta historia de una vez por todas, y un billete de ida sin retorno, puesto que lejos de esta podredumbre, cualquier erial es un paraíso en el que buscar la manzana prohibida y volver a caer en este limbo sin salida. Hay que darse prisa porque el final del día está aquí.

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Publicado por en 2 mayo, 2018 en Música, Mis Relatos

 

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Una reflexión para tu adiós

No tienes nombre, pero en tu cara veo muchos rostros (poco) conocidos, y es que llega el día en el que te percatas, cual revelación contundente, de que llega el momento de enterrar entre añicos y olvido esos vestigios de irracionalidad con semblantes a tachar.

Todo llega con conocimiento de causa, la cual se desnuda para mostrar sus cicatrices indómitas tras una sonrisa de fácil respuesta. No te preocupes, no fue nada, algo frágil y unívocamente fugaz, niebla dispersa con sabor a rancia imposibilidad, es el fin.

Aunque nos negamos a perder, no tardamos en percatarnos de que esta vez debemos ser derrotados, puesto que sólo en la pérdida seremos capaces de vislumbrar el verdadero camino tras el frondoso veto y velo de la oscuridad.

Se deslizan las palabras como los pensamientos, sin adornos, en un simbolismo raquítico que sin embargo es implacable con el corazón. Ser y destino de hábito negro y prófuga acción, redescubriendo promesas indefinidas, dando fin sin tormento, ¿lo ves? Yo ya sí.

Ciertamente, con exuberante voluptuosidad y envenenada complacencia, taponamos uno tras otro esos recovecos de locura. Y ahora que la hemorragia se detiene, queda por ver cómo ha sobrevivido la piel, el desconcierto y el alma, a tanta mácula.

No importa si no se entiende el mensaje, el corazón traduce lo que la mente lógica pone en duda por un instante. Sin más alardes que la propia y ya monolítica intención, es una reflexión para tu adiós y la única pregunta que perfora el aire es: ¿por qué tardamos tanto?

 
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Publicado por en 28 febrero, 2018 en Mis Relatos

 

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Todo al rojo

Si vienes a jugar has de saber que tengo todas las de perder, mientras que tú ganarás un muerto viviente con el corazón incendiado en excelsa llama azul.

Pero no me importa.

Y es que el precio la victoria es la destrucción, el caos y el sentimiento de condena que arrastra la inquietud entre crueles rocas afiladas.

Vienen las sonrisas, el encantamiento que se convierte en maldición, el amanecer que torna en una noche sepulcral y parece que nada llena sin ese tacto pleno.

Así de fácil, con una mala mano, una eterna desgracia. Querer no es poder, y así estamos, entre la intención y el precipicio que le precede.

Somos limbo, de palabras bloqueadas, de disimulos fugaces y efímeros momentos de veneno sin antídoto, de pesadillas sin intención de despertar.

¿Qué hacemos?, este laberinto es nuestro callejón sin salida aquí y ahora, mañana veremos, veremos cómo estamos perdidos y con las manos vacías.

Una y otra vez, jugando de antemano con la apuesta perdida, una y otra vez víctimas del destino y sus muecas de burla.

Pero no me importa.

Con todo el rencor del mundo, aquí parados en el tiempo. Seguramente no desista hasta que gane o lo perdamos todo… Yo apuesto, todo al rojo (es lo único que sí me importa).

PD: Y de regalo una mirada, de esas que digan que si hay que quemarse alguna vez así, que de mí no queden ni las cenizas.

 
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Publicado por en 14 febrero, 2018 en Mis Relatos

 

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Magia negra

Esta espesa niebla ofusca el ambiente con su velo denso y sofocante. Humo espectral surgiendo de tumbas abandonadas, cubiertas de naturaleza devoradora y pagana para regocijo de una noche de Luna que se desparrama sin control.

Surgimos de la pegajosa niebla como telaraña con la marca del caos en la frente, entregando el raciocinio a los brazos de la oscuridad. Esta hermandad dual de tinieblas crea lazos en derredor del pentagrama invertido trazado en el suelo con sangre coagulada y cenizas frías.

Apartados y degradados, como confusos ángeles caídos en su funeral, alzamos las manos a un cielo indiferente. Testigos serán las estrellas tintineantes de lo imperfecto de estos sentimientos prohibidos y tan cargados de atmósferas de ventisca y olvido.

En el momento en el que probé tus labios, magia negra se apoderó de mí, imágenes de Baphomet en majestad mostrando los arcanos que tan cerca estaban ahora de mi comprensión, como asomarme a un libro abierto a la verdad o a una ventana de par en par a la fe.

Hiedra y musgo cubriendo cenotafios olvidados de piedra desgastada, tu escenografía favorita siempre fue este cementerio perdido, tu palabra predilecta siempre será aquella en la que entregue el corazón a las fauces de tu amor.

Dios nos maldiga por encontrar la divinidad entre pasión cómplice y entrega indefinida. No hay nada de celestial en esta fantasmagoría, solamente una comunión perfecta entre dos desterrados de la luz que buscan su propia iluminación. Yo la encontré en ti.

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Publicado por en 1 marzo, 2017 en Mis Relatos

 

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Año Nuevo

Ya era demasiado tarde incluso en Año Nuevo, los susurros retumbaban como ecos de una vergüenza imposible de ocultar y por si eso fuera poco, ya no quedaban lugares para ocultarnos de la luz del Sol, siempre dispuesta a quemar piel y las esperanzas a partes iguales.

La noche se llevó lo mejor de nosotros. Escuchar las palabras más dolorosas jamás dichas es una tortura, aquí, en el refugio de los amantes, acompañando la melancolía con una inseparable deriva al fin que nunca nos atreveríamos a pronunciar.

Están rotos los corazones, no se pueden reparar, pero no importa, no los necesitamos aunque estemos acabados. Aquí uno junto al otro, el mundo pierde su significado ante el nuestro propio y la unión de dos alientos unidos por labios impetuosos.

Un amor criminal que retuerce nuestro deseo, delicia a la que somos incapaces de calificar si no es con sangre en las manos y bocas sedientas. Hace mucho que dejamos atrás el verano para perdernos en el invierno y así arder aún más entre nuestro propio calor.

La noche nos da la oscuridad con la que divisamos el camino del ruego al destino, para continuar, para amar en un filo de navaja que amenaza cada día con segar nuestros cuellos y verter la sangre que hierve cuando la ausencia se atreve a acercarse a nuestra puerta.

Y el tiempo llora como un reloj de arena roto, para decir adiós al terror y hola a esta inmensa fragilidad. No quiero tocar nada por si rompo el sueño en el que estamos envueltos cada día, cada hoja de calendario, marchitas y llevadas por el viento del Norte.

En silencio soñaremos hasta que nos despierte el verano y confundamos el calor con las ansias de arrebatarnos a la pasión. La fiebre que inunda nuestros cuerpos no tiene parangón, la decisión que nos empuja, tampoco.

Matamos a cada instante el temor para poder vivir un día más en la más perfecta imperfección, en esta burbuja irrompible de champagne, dulce al paladar, amargo en el pesar; por un brindis, por un Año Nuevo.

El mundo se termina, nuestro amor no tiene fin cuando todo vuelve a empezar.

palacete

 
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Publicado por en 4 enero, 2017 en Mis Relatos

 

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En nuestros pedazos

Si se despluma el amor entre un torbellino de pensamientos es porque hemos percibido que esta historia tiembla ante el más incierto de los futuros y la más certera de las realidades. Con compasión rasgamos en la cara un gesto de desaprobación, no queda mucho para dejar de creer en el infinito caduco que se despliega una vez más ante nosotros.

Perder es la (más)cara de una moneda que lleva vendiendo azar por besos al caer el Sol. No necesitamos respuestas puesto que tu corazón ya está abierto de par en par a este holocausto de sentimientos. Siendo yo el interesado, no me hacen falta escribas que relaten la gesta de destrozar un corazón en mitad de una madrugada aterrorizada de frío.

Ahora a dejar que los buenos modales se pierdan camino abajo, llama a la puerta con los nudillos ensangrentados de golpear barricadas de rencor. En este recoveco somos desaparecidos de la razón, en busca y captura por el amor, cazados en conformismo ante el remordimiento  arañado insensiblemente en la piel.

Hemos perdido la cara ante la tormenta y esta nos ha golpeado con toda su descontrolada fuerza, exhaustos y derrotados, prestamos nuestras últimas fuerzas a la venganza y sus armas secretas. No entendemos otro lenguaje que el que necesitar lo que no tenemos y expulsar aquello que ya poseemos, sin percatarnos que nuestro mayor error es creernos indispensables.

Ahora que estamos rotos, que recojan nuestros pedazos y nos arrojen al mismo olvido frágil, porque aunque no te necesite y no depare atentamente en ello, cada centímetro de tu recuerdo es en sí mismo un infinito que me hace estar más cerca de ti y ese es un lujo que quiero permitirme en este limbo sordo, tan trágico como esperanzador.

¿O no?.

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Publicado por en 7 diciembre, 2016 en Mis Relatos

 

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El demonio tras la ventana

Chorrean los cristales de lluvia, lágrimas de lluvia y mejillas de vidrio, descargando la ira en miradas a un horizonte brumoso y gris en el que se levanta la niebla como venda para cubrir los ojos. La insensibilidad es el lazo que hace que esta realidad peque menos de soberbia al hundir todos y cada uno de nuestros sueños en pozos de barro.

Descorcha la tormenta en brazos de la naturaleza, desde el océano, entre truenos y sombras transcurre el diálogo interior de aquel que solamente observa por entrometerse entre los deseos de un poder mayor, sin llamar la atención, sin ni siquiera pestañear ante el mismo infierno que se alza de su pútrida caverna para llevarse consigo todo resquicio de libertad.

La sensible quietud de un hogar abandonado es una recompensa sabrosa para la soledad de esta introspección que pierde la curiosidad entre hojas temblorosas por el golpeteo sin cesar del aguacero, como si sonriesen con cada impacto húmedo, así transcurren los minutos del otoño entre un clímax de melancolía y promesa cercana de invierno cruel.

Gota a gota se borran las huellas del camino, ¿será igual con los pecados?, ¿habrá una lluvia mágica que borre su marca de la piel?, ¿podrán los pensamientos dejar de doler cuando el temporal se disipe?. No hay promesa de un amanecer tranquilo, si temes ser un monigote en mitad de la tempestad, busca refugio o corre sin sentido y acaba siendo un recuerdo vagabundo.

No hay más que traspasar un dintel de valor para ser sinfonía de silencio, nocturno de noche desgarrado entre dedos voraces de sensibilidad, y así acompañar a la sombra densa que se asomaba a la ventana llamando, prometiendo un hombro comprensivo en el que recostar todas las amarguras desbordadas que sobrecargan la espalda y nos doblan hasta tronchar.

Porque la redención viene a veces en inercia de las más hospitalarias e inesperadas manos; entre azul divino y rojo visceral, negro luminoso.

ventana-lluvia

 
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Publicado por en 9 noviembre, 2016 en Mis Relatos

 

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