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Archivo del Autor: laexuberanciadehades

Invoca al dragón

Cumple un deseo.

Fotografía y retoques por La Exuberancia de Hades (Madrid).

 
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Publicado por en 1 abril, 2020 en Arte, Mis Fotografías

 

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De lo efímero

De lo efímero de su recuerdo, de su breve pasada como eclipse en el corazón, al modo en el que los poetas decadentes echan de menos el último trago de absenta al amanecer. La realidad ya se deforma con el postrero suspiro de su recuerdo.

Es como un abrazo inacabado a la tumba de la memoria perdida o el sabor olvidado de su presencia añorada y desesperada en agonía. Un beso con dolor a espinas de rosa clavadas en el cuello, el licor escarlata se vierte inapelable como lágrimas en cascada.

Esas caricias, tan íntimas como inesperadas, esas miradas, tan intensas como superficiales. Finalmente se hizo la verdad tras el denso telón que ocultaba su negro corazón momificado y el firme propósito de arrastrarnos a lo más hondo de su ocaso.

Es fugaz y no por ello menor lo certero del devenir de acontecimientos, del infierno llamando a la puerta y de la noche en llamas. Es un ocaso terrible del que enamorarse y morir después, aquí servido como una carta de amor y malicia a partes iguales.

Con un sentimiento en ruinas y una mente esquizoide, de aquí a la Luna de un gesto; su recuerdo a modo de tatuaje en el corazón, pleno de dolor y de lo efímero de su momento, interpretado como aquel sueño que se esfuma al despertar.

Y con él tu último resquicio de esperanza.

Alfred Kubin – El fin de la guerra (1920).

 
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Publicado por en 25 marzo, 2020 en Arte, Cultura, Mis Relatos

 

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Franz von Stuck

Tettenweis (Alemania 🇩🇪), 23 de Febrero de 1863 – Munich (Alemania 🇩🇪), 30 de Agosto de 1928.

Artista completo, pintor, grabador, escultor y arquitecto, Von Stuck destacó principalmente en pintura, siendo muy famoso en vida por su estilo personal de figuras poderosas inspiradas principalmente en la mitología. Tras su muerte, cayó en el olvido durante la época de la Primera Guerra Mundial, gozando de cierta fama años cuando los nazis se apoderaron de Alemania y fue citado como ejemplo de los valores germanos. A partir de 1960, ha sido reconocido justamente como el gran artista que fue.

La caza salvaje (1887).

El Guardián del Paraíso (1889).

Estanque de truchas (1889).

Lucifer (1890).

Perdido (1890).

El asesino (1891).

El pecado (1893).

El beso de la Esfinge (1895).

Amazona luchando (1896).

El balancín (1898).

La caza salvaje (1899).

Romance (1900 – 1902).

Amazona herida (1903).

Esfinge (1904).

Lucha por la mujer (1905).

Salomé (1906).

Infierno (1908).

Disonancia (1910).

La danza (Circa 1910).

Retrato de Gertrud Littmann (1911).

Estrellas fugaces (1912).

Circe (Circa 1913).

Hércules y la Hidra (1915).

Retrato de Mary en una silla roja (1916).

Gólgota (1917).

Sísifo (1920).

Pigmalión (1926).

Viento y ola (Circa 1927). *Obra inacabada.

 
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Publicado por en 18 marzo, 2020 en Arte, Cultura

 

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Iglesias de Madrid: Parroquia de San Jerónimo el Real de Madrid

El antiguo Monasterio de San Jerónimo el Real, conocido popularmente como “Los Jerónimos”, fue uno de los monasterios más importantes de Madrid, regido originariamente por la Orden de San Jerónimo. Junto a él existía el llamado Cuarto Real, luego ampliado como Palacio del Buen Retiro en tiempos de Felipe IV.

Del primitivo edificio subsisten actualmente la iglesia propiamente dicha y un claustro renacentista, a espaldas del Museo del Prado. El claustro sufrió un progresivo deterioro a lo largo del Siglo XIX y tras un acuerdo con las autoridades eclesiásticas, fue recuperado e incorporado al Museo del Prado como parte de la ampliación diseñada por el arquitecto Rafael Moneo. Por su actual aspecto exterior, el claustro se conoce popularmente como “El cubo de Moneo”.

La iglesia y el convento estuvieron estrechamente ligados a la vida de la Corte y la monarquía española. El templo fue escenario frecuente de funerales, juras de herederos, bodas y proclamaciones regias, siendo la última de éstas la del rey Juan Carlos I. El claustro fue trazado por fray Lorenzo de San Nicolás, siguiendo los cánones de la arquitectura escurialense. Tras años de abandono durante los siglos XIX y XX, que lo habían llevado a un estado ruinoso, y tal y como se ha mencionado anteriormente, fue incorporado al Museo del Prado como parte de la ampliación diseñada por el arquitecto Rafael Moneo, para lo cual fue desmontado pieza a pieza y reconstruido en el mismo lugar.

Parroquia de San Jerónimo el Real.

Historia y edificio.

Si bien anteriormente Enrique IV de Castilla había ya mandado construir otro monasterio de jerónimos a orillas del Río Manzanares en 1463, y poco después, en 1470 había dotado a la congregación de prebendas y privilegio para recaudar impuestos, es algo después, a finales del Siglo XV, cuando los Reyes Católicos ordenan la construcción en Madrid de un monasterio de monjes jerónimos que sirviera de aposento a la Familia Real en sus estancias en la villa. Este monasterio de san Jerónimo se realizó en estilo gótico tardío con influencias renacentistas.

Del monasterio existente hablaba el Cardenal Cisneros en 1516 cuando escribía: “El monasterio de san Jerónimo extramuros de la villa de Madrid, como está aquí la corte la más del tiempo, siempre se aposentan allí las personas reales y otros muchos caballeros de la corte”.

En 1510 Fernando el Católico reúne Cortes en el templo y en 1528, en las Cortes de Castilla convocadas en Madrid en el monasterio de san Jerónimo por Carlos I, se declaró allí a Felipe de Habsburgo Príncipe de Asturias, y fue jurado como heredero y sucesor de los reinos de Castilla, una tradición que se mantendrá hasta la de Isabel II, en 1833.

En el Siglo XVI, Felipe II amplía el llamado Cuarto Real, unos aposentos destinados al alojamiento de los monarcas y que sería germen del futuro Palacio del Buen Retiro que crecería junto a San Jerónimo “el Real”. El Cuarto Real estaba junto al lado del Evangelio del presbiterio, de tal suerte que el rey podía escuchar misa desde su dormitorio, costumbre que también es patente en el diseño y distribución del Monasterio de El Escorial.

El monasterio y el palacio anexo vivieron su época de mayor esplendor durante el reinado de Felipe IV, que hizo del complejo el centro de la vida cortesana. En el templo tuvo lugar la jura como heredero de los reinos de Castilla del malogrado príncipe Baltasar Carlos de Austria.

Durante la invasión napoleónica de 1808 (Guerra de la Independencia), el monasterio y el Palacio del Buen Retiro quedaron gravemente dañados por el ejército invasor. Como consecuencia de esto y en afán de mantener lo que quedaba Fernando VII convierte el monasterio en cuartel de artillería. Años después, Francisco de Asís, consorte de Isabel II, ordena a Narciso Pascual y Colomer la restauración de la iglesia, fruto de la cual son las torres de su cabecera, que flanquean el ábside. El complejo palaciego del Buen Retiro corrió peor suerte: sufrió tales daños que se demolió, a excepción del Casón del Buen Retiro y el Salón de Reinos.

En 1878 se cedió el templo al arzobispado de Toledo (la diócesis de Madrid-Alcalá no se crearía hasta 1885), que emprendió nuevas reformas en las que el interior fue completamente remodelado, eliminándose las tribunas del Siglo XVI.

En San Jerónimo se celebró el enlace matrimonial entre el rey Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg el 31 de mayo de 1906. El 27 de Noviembre de 1975 el cardenal Vicente Enrique y Tarancón presidió la misa votiva del Espíritu Santo, en el comienzo del reinado de Juan Carlos I.

Nave central.

Altar Mayor.

Vidrieras.

Santísima Trinidad.

Retablo y artesonado.

A principios del actual Siglo XXI, y como consecuencia del acuerdo de cesión del claustro del monasterio al Museo del Prado, la iglesia fue totalmente restaurada, tanto interior como exteriormente. En el interior, se cambió la disposición del altar mayor, reponiendo La última comunión de san Jerónimo, cuadro de grandes dimensiones obra de Rafael Tejeo, en el ábside, y se colocó en el crucero el retablo neogótico obra de José Méndez. Se expusieron pinturas cedidas por el Prado, entre ellas, cuadros de Juan Andrés Ricci (San Benito bendiciendo el pan), Francisco Rizi (Adoración de los pastores, firmada y fechada en 1668), José Moreno (Huida a Egipto) o Antonio de Pereda. Durante las tareas de rehabilitación aparecieron pinturas murales del Siglo XVI y unos bajorrelieves, muy dañados, de estilo renacentista, en una de las capillas.

En cuanto al claustro, finales del Siglo XX, la iglesia y el vecino claustro contrastaban por su dispar estado de conservación. La escalinata del templo presentaba un buen aspecto, pero el edificio acusaba el paso del tiempo y todavía peor era la situación del claustro: sus muros perimetrales se habían desmoronado parcialmente, dejando al descubierto las columnas del interior, y la maleza crecía entre las ruinas. Una situación incomprensible para una de las zonas urbanas de Madrid más ilustres y más protegidas por la legislación.

Al barajarse la necesaria ampliación del vecino Museo del Prado, el Ministerio de Cultura desechó varias opciones y eligió como la más factible y menos traumática prolongar los espacios de la pinacoteca hacia los Jerónimos. Se recuperaba el solar del claustro, que quedaba conectado con la sede principal del museo de forma subterránea. Con esta intervención, el edificio principal del Prado (erigido en el Siglo XVIII por Juan de Villanueva) no sufría la más mínima alteración y la ampliación hacia los Jerónimos permitía cubrir el desnivel entre el Paseo del Prado y la calle de Ruiz de Alarcón.

Para la recuperación del claustro, se desmontaron una a una las piedras de sus dos pisos de galerías. Estos bloques fueron numerados y trasladados para su limpieza a las afueras de la ciudad. Paralelamente, el solar del claustro fue excavado y vaciado, quedando conectado subterráneamente con el nuevo atrio o recibidor pensado por Rafael Moneo a espaldas del edificio principal del Prado. Culminada la obra, el claustro mantiene su patio interior, con sus arcos y columnas originales, y recupera su volumen exterior en forma de cubo, a lo que debe su nombre popular. Se utilizó ladrillo rojo para las fachadas, a fin de que entonaran mejor con los edificios circundantes. Interiormente, el elemento más novedoso es un lucernario que atraviesa el edificio, desde el claustro hasta las plantas subterráneas dedicadas a exposiciones. Han merecido también elogios las puertas de bronce de Cristina Iglesias, que conectan el edificio del claustro con la calle de Ruiz de Alarcón.

Claustro de los Jerónimos en el Museo del Prado.

Fotografías realizadas por La Exuberancia de Hades (Mayo 2019).

Fuentes: Wikipedia, Parroquia de San Jerónimo el Real, elaboración propia.

 

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El Caso del Duende de Zaragoza

El 27 de Septiembre de 1934 se produjo uno de los fenómenos más extraños y conocidos en la España de principios del Siglo XX. Un supuesto duende o entidad invisible hablaba a través de una hornilla de carbón en una casa de la Calle Gascón de Gotor, Nº 2 de la capital aragonesa, Zaragoza (España).

Historia.

Todo comenzó a las seis y media de la mañana del mencionado 27 de Septiembre de 1934. En el 2º Derecha de la zaragozana Calle Gascón de Gotor, Nº 2, rompía el silencio durante unos minutos el resonar de unas “tremendas risotadas” que hicieron que se abriesen casi todas las puertas del inmueble. En dicho momento ninguno de los vecinos encontró explicación a dicha desagradable risa. Al día siguiente, se comentó el tema entre los vecinos, no sin cierta preocupación por si estaban siendo objeto de alguna desafortunada broma. En esa misma jornada, ya de noche, empezaron a escucharse una serie de golpes y extraños ruidos por la escalera de la casa. Dichos sonidos empezaron a repetirse de manera monótona y puntual a lo largo de las siguientes cuatro noches, casi siempre a la misma hora.

Pascuala Alcober (Alcocer según otras fuentes), criada de la familia de Antonio Palazón, propietarios del 2º Derecha, se convirtió a partir de entonces en una de las principales protagonistas de la extraña historia. En la mañana del 15 de Noviembre, Pascuala se acercó al fogón para preparar el desayuno de la familia cuando una voz resonó a su lado. No entendió lo que decía dicha voz, y sin más se lo comentó a Isabel, dueña de la casa, la cual no le dio más importancia. No obstante, al día siguiente y de nuevo sobre la misma hora, Pascuala escuchó un llamativo “¡Ay!”, seguido de “¡María…, ven!”. La criada aterrorizada fue a referir lo sucedido a Doña Isabel, y ambas acabaron saliendo del edificio presas del pánico.

En los siguientes días, todos los inquilinos del edificio refirieron escuchar cómo la voz que surgía de dicha hornilla hablaba una y otra vez. Tal fue la tensión y lo inexplicable de la situación que los vecinos acabaron denunciando el asunto a la policía, interponiendo la correspondiente denuncia. Un agente de policía se presentó entonces en el domicilio, desde un punto de vista escéptico y hasta burlón. El agente removió las brasas de la chimenea con el correspondiente gancho y ante el estupor del gentío presente, resonó una voz ronca desde el interior: “¡Ay, ay…, que me haces daño!”. El policía en ese momento cambió su escepticismo y marchó hacia la comisaría, dándose parte de lo ocurrido a la republicana Guardia de Asalto. Varios agentes de dicho cuerpo policial se presentaron en el edificio y realizaron un minucioso registro en el lugar de los hechos (con albañiles incluidos), no encontrándose nada que diese explicación a lo sucedido. No había bromista de por medio escondido y tampoco era fruto de interferencias de radio.

Durante cuatro días, 20 – 23 de Noviembre, se realizaron pesquisas infructuosas, no hallándose causa u origen de dichas voces. Puesto que la criada Pascuala Alcober era la única persona presente siempre que se manifestaba la extraña voz, se dijo que podría ejercer de “médium”, estando involucrada en el misterio. Esta explicación incluso llegó a oídos de psiquiatra Joaquín Gimeno Riera, el cual daba verosimilitud a dicha teoría: “Dudo de que no pueda tener el fenómeno una explicación racional. Me acuerdo perfectamente de que ha habido médiums, por lo general mujeres, que han llegado a realizar verdaderos portentos que todavía permanece inexplicados; pero no quiere decir, ni mucho menos, que yo califique de médium a esa muchacha sin haberla sometido antes a un detenido estudio”. Ventriloquia inconsciente, histeria, alucinaciones psicomotrices, hipersensibilidad; fueron otras de las teorías que el doctor Riera expuso como posible aclaración del caso.

Con el foco de los medios de comunicación puesto sobre los extraños sucesos del supuesto “duende”, hasta el gobernador civil de la época, Otero Mirelis, llegó a declarar que dicho caso era un problema de orden público, y que debía de acabarse con dicho asunto para evitar consecuencias lamentables. Lo cierto es que de estudiantes equipados con linternas y sábanas, se colaron en la casa y en el tejado de la misma se aparecieron a modo de fantasmas, fueron posteriormente multados por las autoridades.

Pascuala Alcober (28-11-1934).

Análisis e investigaciones.

Pascuala Alcober fue de nuevo objeto de un análisis por parte de dos forenses (Manuel Rost Mateo Ojer y Jaime Penella Murt). Tras el examen, expertos, juez, agentes y vecinos abandonaron el edificio, quedando prohibida su entrada al mismo a cualquier persona extraña. Justo cuando todo el mundo abandonaba la casa, una voz resonante exclamaba: “Adiós, adiós”. El Lunes 26 de Noviembre, el comisario Pérez Soto declaró a la prensa que la guardia se había retirado ya que no había vuelto a oírse la voz del supuesto duende desde que los propietarios abandonaran la casa el Sábado 24: “Es decir, que, una vez desalojado el piso, ha desaparecido el fenómeno”.

En el informe judicial, también publicado el 26 de Noviembre se descartaba a la criada como origen del fenómeno, y que no se habían descubierto fabulaciones, o tendencia a la mentira en Pascuala, no pudiéndose probar que fuese una histérica o médium, ya que pudo comprobarse en cierto momento que aun estando alejada de la cocina, la voz continuaba siendo escuchada.

Durante la noche del 28 de Noviembre, la extraña voz reapareció, esta vez en un tono distinto y más siniestro si cabe: “¡Ya estoy aquí, cobardes, cobardes. Voy a matar a todos los habitantes de esta maldita casa!”. La policía nuevamente fue avisada de este nuevo suceso, por lo tanto, el comisario ordenó que dos guardias quedaran a modo de vigilancia en la casa. Al crecer la fama del caso, un conocido vidente, Tomás Menés, acudió al domicilio pero por órdenes de la policía, se le prohibió la entrada a la cocina donde surgían las extrañas voces. Del caso se hizo eco incluso el The Times, que aludía en sus páginas al “irónico duende” y exponiendo lo siguiente en su edición del 27 de Noviembre de 1934: “Un irónico duende, que habla por la campana de una chimenea, tiene sobresaltados estos días a los habitantes de Zaragoza, los cuales se afanan de dar con la pista de la misteriosa voz. Un arquitecto y varios obreros han sido requeridos para trabajar sobre el terreno: han removido todo el piso e incluso han levantado el tejado, pero los trabajos han sido totalmente infructuosos. La policía trabaja activamente. No se ha podido impedir que grupos estacionados frente a la casa se destacasen varias personas y se lanzaran al techo, presas de gran alteración nerviosa, para buscar al duende. La policía se ha visto obligada a desalojar varias veces la puerta de la casa”.

Oficiales de la Guardia de Asalto realizando un registro en el lugar de los hechos.

Los periódicos de la época hicieron referencia al caso numerosas veces.

Cierre del caso.

A partir del Viernes 30 de Noviembre, el juez De Pablos, encargado del caso, se prestó a concluir el caso, por lo que se cortó toda comunicación al respecto con los medios informativos. El Lunes 3 de Diciembre el juez declaró y sentenció: “Las pruebas realizadas demuestran con absoluta claridad, que la voz es debida a un fenómeno psíquico, que únicamente se produce en determinadas circunstancias. En la cocina de la casa nos encontrábamos la muchacha de servicio, dos testigos y yo… La voz se dejó oír tantas veces como me lo propuse. Desde el punto de vista científico no puede ser más interesante y sugestivo, pues, aunque no es el primero que se produce, son muy contados los que registra la historia médica. Por ahora no puedo decir más. Las actuaciones practicadas serán archivadas hoy, por no haberse encontrado persona responsable de la falta. El misterioso suceso ha quedado totalmente aclarado”.

Otero Mirelis, gobernador civil, declaró: ” Con la habitación iluminada y a oscuras, el resultado fue satisfactorio… Todo lo que no sea conocer esto, es deseo de sacar las cosas de quicio y adoptar posiciones falsas que no quiero calificar”. El doctor Gimeno Riera por su parte afirmó: “Por fin, he oído la voz, si es que se puede llamar voz a un sonido apagado y que da cierta impresión de lejanía. Me ratifico en cuanto dije el primer día… Al punto al que han llegado las cosas, lo mejor que yo puedo hacer, es dar el asunto por terminado y callar. Mi posición en el asunto es peligrosa, puedo escudarme incluso tras el secreto profesional”.

La opinión pública pensó que la presión política que estaba recibiendo el caso dejaría sin validez las verdaderas investigaciones para resolver el misterioso fenómeno. La criada Pascuala Alcober fue trasladada al nuevo domicilio de Antonio Palazón, no obstante, el duende seguía hablando sin parar en dicha cocina. La marcha de los Palazón de la casa hizo que los vecinos del piso de arriba, los Grijalba, se trasladaran al domicilio del duende. El de cuatro años de los Grijalba también mantuvo conversaciones con el duende de la hornilla. En declaraciones suyas sesenta años después expone lo siguiente: ” Lo único que hacía era hablar y adivinar. Mi difunto padre una vez le preguntó: “¡Vamos, si tan listo eres, dime cuántos estamos aquí!”, la voz respondió: “¡Trece!”. “¡Bah!, te has equivocado, estamos doce”. “¡Trece, sois trece!”, porque era conciso. Fueron a contar y efectivamente, estábamos trece personas. En un principio dijimos que no…, pero no habíamos contado que había un niño de un mes en brazos”.

Edificio de la Calle Gascón de Gotor, Nº 2, durante los fenómenos paranormales sucedidos en el inmueble. Muchos curiosos se arremolinaban en el lugar de los hechos durante los días de manifestaciones del Duende.

Programa de Cuarto Milenio en donde se trata el caso del Duende de Zaragoza.

Temporada 1 Programa 19

Hoy, el moderno edificio que se levanta en la Calle Gascón de Gotor, Nº 2, lugar donde se dejó oír lo extraño, se conoce como Edificio Duende.

-¿Quién eres?

-No lo sé – responde el Duende.

-¿Por qué haces esto?

-No tengo la culpa.

-¿Quieres dinero?

-No.

-¿Eres hombre o mujer?

Pasan unos segundos y responde:

-Hombre. *Según otras fuentes el Duende responde aquí: (Nada. No soy hombre).

Fuentes: Cuarto Milenio, Guía de la España Misteriosa (Pedro Amorós), akizaragoza.com, elaboración propia.

 

 

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Conexión

Unión indisoluble.

Fotografía y retoques por La Exuberancia de Hades (Barrio Gótico, Barcelona).

 
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Publicado por en 26 febrero, 2020 en Arte, Cultura, Mis Fotografías

 

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Pandemonio

Un temblor nervioso corre por el cuerpo como lengua lamiendo el infierno de su piel. Es la sensación última ante lo inevitable, despacio, acuciando la prisa que se aguanta las ganas de reventar a golpes el cielo.

Un pasillo oscuro con vistas al abismo de su recuerdo, único resquicio con vida del dolor que un día quiso apoderarse de todo y hoy, ya en nada, se desquita entre incomprensión y esperanza a partes iguales, que no justas.

El limbo ya nos acoge extendiendo su mano desde lo más negro del caos, hemos creado un pandemonio particular con vistas al dolor, que no por ser esperado es menos hiriente y calamitoso.

Hemos dejado el lugar para el arrepentimiento muy lejos, al mismo tiempo que nosotros nos deslizamos irremisiblemente entre ecos de un pasado a pedazos. Eres tú y yo, a base de reconocer el perfil de la perdición sobre nosotros.

Estas súplicas salpicando la pared, ansia viva, marcan el momento más dulce y sincero nunca antes experimentado, entre antiguallas color ocre y aire audaz definiendo a la perpetua sentencia de perplejidad llamada amor.

John Martin – Satán presidiendo el concilio infernal (Circa 1823 – 1827).

 
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Publicado por en 19 febrero, 2020 en Arte, Cultura, Mis Relatos

 

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