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Archivo de la categoría: Mis Relatos

Sin mirar atrás tus recuerdos

Si vienes para convertirte en un mal recuerdo, mejor ahórrate tanta prisa por hundir este barco. Llega un momento en el que tienes que decidir entre la cordura o en seguir alimentando de forma estéril a todos esos fantasmas pasados sin más ánimo que el de seguir divagando eternamente, sin más provecho que el de tu propia auto(destrucción)compasión.

Hoy bendices en tu corazón el rendimiento de esta oscuridad tan ceñida a ti, que aprieta pero no estrangula, besa pero no ama, aterra pero te hace huir. Tan constante como el parpadeo de una estrella, rememoras lo olvidado para dar forma a un presente fugazmente retorcido entre hojas secas y miradas esquivas pero certeras.

Como puñales al alba son las pesadas memorias de un alma desbaratada entre risas vespertinas y odios matinales. Tu nuca recibe el lametón espectral de las sombras, para que tengas la infame seguridad de que por mucho que corras hasta desfallecer, nunca podrás alejar de tu lado el pesar que tanto y tan obstinadamente te persigue.

Así es, como enterrados en vida purgando con terror esa vanagloria de pecados desatados que tan bien lucían en el espejo pero tan obscenamente se traducían en tu lienzo particular. El final del pasillo aguarda, entre polvo, madera carcomida y una alfombra pisoteada por los años de ese olvido que traduce en lágrimas tu melancolía.

Desata toda esta miseria con amor y ternura, arrebata el poder al Inframundo y escapa de tu propio yo antes que la verdad te alcance definitivamente y desmorone el frágil castillo de naipes de tu conciencia. Con todo el miedo a equivocarte, ilusiona este momento de inspiración y traduce todas estas negras palabras en un último intento por perdurar más allá de ti.

Sin mirar atrás tus recuerdos, como espectros descarriados de cadena y bola, buscando respuestas al infortunio, a la dicha. Corre y reza porque no se haga demasiado tarde.

camino-bosque

 
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Publicado por en 29 marzo, 2017 en Mis Relatos

 

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Magia negra

Esta espesa niebla ofusca el ambiente con su velo denso y sofocante. Humo espectral surgiendo de tumbas abandonadas, cubiertas de naturaleza devoradora y pagana para regocijo de una noche de Luna que se desparrama sin control.

Surgimos de la pegajosa niebla como telaraña con la marca del caos en la frente, entregando el raciocinio a los brazos de la oscuridad. Esta hermandad dual de tinieblas crea lazos en derredor del pentagrama invertido trazado en el suelo con sangre coagulada y cenizas frías.

Apartados y degradados, como confusos ángeles caídos en su funeral, alzamos las manos a un cielo indiferente. Testigos serán las estrellas tintineantes de lo imperfecto de estos sentimientos prohibidos y tan cargados de atmósferas de ventisca y olvido.

En el momento en el que probé tus labios, magia negra se apoderó de mí, imágenes de Baphomet en majestad mostrando los arcanos que tan cerca estaban ahora de mi comprensión, como asomarme a un libro abierto a la verdad o a una ventana de par en par a la fe.

Hiedra y musgo cubriendo cenotafios olvidados de piedra desgastada, tu escenografía favorita siempre fue este cementerio perdido, tu palabra predilecta siempre será aquella en la que entregue el corazón a las fauces de tu amor.

Dios nos maldiga por encontrar la divinidad entre pasión cómplice y entrega indefinida. No hay nada de celestial en esta fantasmagoría, solamente una comunión perfecta entre dos desterrados de la luz que buscan su propia iluminación. Yo la encontré en ti.

cementerio-gotico

 
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Publicado por en 1 marzo, 2017 en Mis Relatos

 

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Reise

Lo bueno de las meras coincidencias es que terminan desnudando verdades ocultas. Lo malo de algunas máscaras es que ignoran que Carnaval no dura eternamente. Y es que a veces debemos asumir sin más el riesgo de abrir los ojos ante el eco de la tragedia.

Lo bueno de la mentira es que adormece el corazón en la comodidad tan alejada al desencanto. Lo malo de la verdad es que retrata de principio a fin aquello que igual no hubieses preferido saber. Al final todo se resume en tener valor en el momento adecuado.

Y así la historia se deja llevar por meandros trágicos y sombras claras ante los ojos de la frustración. Ni con cien mentiras puedes construir una sola verdad que se inmiscuya en esta absoluta mentira que de ir tanto a la deriva, perdió para siempre su propio rumbo.

Buscamos profundas raíces entre augurios trágicos de violenta ventisca. Con los labios cortados y aliento pausado deslizaremos palabras que sean transportadas por el vendaval, más allá de este lecho de serpientes que amenaza con acabar con nuestros sueños de grandeza.

Anhelamos manos impregnadas de tierra húmeda de nuestros ancestros, con los ojos deseosos ya de respuestas y fijados en un horizonte preclaro que desnuda el oscuro limbo de mentiras en el que a veces quedamos anclados sin remedio ni provecho.

Viaje, hacia donde los hombres se hacen héroes; viaje, hacia donde los hechos se convierten en sagas que contar y las leyendas describen actos de honor con los que alentar en veladas alrededor del fuego y noches rotas por los aullidos de Fenrir a la Luna de invierno.

Así pues, dejemos que la lluvia arrastre esta costra negra de imposibilidad y que las aves de rapiña levanten el vuelo porque ya no hay más embustes que devorar y la verdad se abre paso a bocados de franqueza, llevándonos de la mano a donde los valientes viven para siempre.

Pensamiento y recuerdo ya se elevan entre plumas negras. Viajemos.

helvegen

 
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Publicado por en 1 febrero, 2017 en Mis Relatos

 

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Año Nuevo

Ya era demasiado tarde incluso en Año Nuevo, los susurros retumbaban como ecos de una vergüenza imposible de ocultar y por si eso fuera poco, ya no quedaban lugares para ocultarnos de la luz del Sol, siempre dispuesta a quemar piel y las esperanzas a partes iguales.

La noche se llevó lo mejor de nosotros. Escuchar las palabras más dolorosas jamás dichas es una tortura, aquí, en el refugio de los amantes, acompañando la melancolía con una inseparable deriva al fin que nunca nos atreveríamos a pronunciar.

Están rotos los corazones, no se pueden reparar, pero no importa, no los necesitamos aunque estemos acabados. Aquí uno junto al otro, el mundo pierde su significado ante el nuestro propio y la unión de dos alientos unidos por labios impetuosos.

Un amor criminal que retuerce nuestro deseo, delicia a la que somos incapaces de calificar si no es con sangre en las manos y bocas sedientas. Hace mucho que dejamos atrás el verano para perdernos en el invierno y así arder aún más entre nuestro propio calor.

La noche nos da la oscuridad con la que divisamos el camino del ruego al destino, para continuar, para amar en un filo de navaja que amenaza cada día con segar nuestros cuellos y verter la sangre que hierve cuando la ausencia se atreve a acercarse a nuestra puerta.

Y el tiempo llora como un reloj de arena roto, para decir adiós al terror y hola a esta inmensa fragilidad. No quiero tocar nada por si rompo el sueño en el que estamos envueltos cada día, cada hoja de calendario, marchitas y llevadas por el viento del Norte.

En silencio soñaremos hasta que nos despierte el verano y confundamos el calor con las ansias de arrebatarnos a la pasión. La fiebre que inunda nuestros cuerpos no tiene parangón, la decisión que nos empuja, tampoco.

Matamos a cada instante el temor para poder vivir un día más en la más perfecta imperfección, en esta burbuja irrompible de champagne, dulce al paladar, amargo en el pesar; por un brindis, por un Año Nuevo.

El mundo se termina, nuestro amor no tiene fin cuando todo vuelve a empezar.

palacete

 
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Publicado por en 4 enero, 2017 en Mis Relatos

 

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En nuestros pedazos

Si se despluma el amor entre un torbellino de pensamientos es porque hemos percibido que esta historia tiembla ante el más incierto de los futuros y la más certera de las realidades. Con compasión rasgamos en la cara un gesto de desaprobación, no queda mucho para dejar de creer en el infinito caduco que se despliega una vez más ante nosotros.

Perder es la (más)cara de una moneda que lleva vendiendo azar por besos al caer el Sol. No necesitamos respuestas puesto que tu corazón ya está abierto de par en par a este holocausto de sentimientos. Siendo yo el interesado, no me hacen falta escribas que relaten la gesta de destrozar un corazón en mitad de una madrugada aterrorizada de frío.

Ahora a dejar que los buenos modales se pierdan camino abajo, llama a la puerta con los nudillos ensangrentados de golpear barricadas de rencor. En este recoveco somos desaparecidos de la razón, en busca y captura por el amor, cazados en conformismo ante el remordimiento  arañado insensiblemente en la piel.

Hemos perdido la cara ante la tormenta y esta nos ha golpeado con toda su descontrolada fuerza, exhaustos y derrotados, prestamos nuestras últimas fuerzas a la venganza y sus armas secretas. No entendemos otro lenguaje que el que necesitar lo que no tenemos y expulsar aquello que ya poseemos, sin percatarnos que nuestro mayor error es creernos indispensables.

Ahora que estamos rotos, que recojan nuestros pedazos y nos arrojen al mismo olvido frágil, porque aunque no te necesite y no depare atentamente en ello, cada centímetro de tu recuerdo es en sí mismo un infinito que me hace estar más cerca de ti y ese es un lujo que quiero permitirme en este limbo sordo, tan trágico como esperanzador.

¿O no?.

copa-cristal-rota

 
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Publicado por en 7 diciembre, 2016 en Mis Relatos

 

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El demonio tras la ventana

Chorrean los cristales de lluvia, lágrimas de lluvia y mejillas de vidrio, descargando la ira en miradas a un horizonte brumoso y gris en el que se levanta la niebla como venda para cubrir los ojos. La insensibilidad es el lazo que hace que esta realidad peque menos de soberbia al hundir todos y cada uno de nuestros sueños en pozos de barro.

Descorcha la tormenta en brazos de la naturaleza, desde el océano, entre truenos y sombras transcurre el diálogo interior de aquel que solamente observa por entrometerse entre los deseos de un poder mayor, sin llamar la atención, sin ni siquiera pestañear ante el mismo infierno que se alza de su pútrida caverna para llevarse consigo todo resquicio de libertad.

La sensible quietud de un hogar abandonado es una recompensa sabrosa para la soledad de esta introspección que pierde la curiosidad entre hojas temblorosas por el golpeteo sin cesar del aguacero, como si sonriesen con cada impacto húmedo, así transcurren los minutos del otoño entre un clímax de melancolía y promesa cercana de invierno cruel.

Gota a gota se borran las huellas del camino, ¿será igual con los pecados?, ¿habrá una lluvia mágica que borre su marca de la piel?, ¿podrán los pensamientos dejar de doler cuando el temporal se disipe?. No hay promesa de un amanecer tranquilo, si temes ser un monigote en mitad de la tempestad, busca refugio o corre sin sentido y acaba siendo un recuerdo vagabundo.

No hay más que traspasar un dintel de valor para ser sinfonía de silencio, nocturno de noche desgarrado entre dedos voraces de sensibilidad, y así acompañar a la sombra densa que se asomaba a la ventana llamando, prometiendo un hombro comprensivo en el que recostar todas las amarguras desbordadas que sobrecargan la espalda y nos doblan hasta tronchar.

Porque la redención viene a veces en inercia de las más hospitalarias e inesperadas manos; entre azul divino y rojo visceral, negro luminoso.

ventana-lluvia

 
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Publicado por en 9 noviembre, 2016 en Mis Relatos

 

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Insomnio

Madrugada de tormenta sin poder dormir, esta lluvia de recuerdos afina la entonación de unos latidos entregados al caos de la emoción perdida en el limbo de la oscuridad. Sintiendo cierta deriva trasnochada de aquellas palabras que hoy diluvian sobre la cama como un aguacero de cenizas amargas dispuestas a enterrar cada centímetro de cordura.

Como una navaja oxidada apuntando amenazadora al cuello, la angustia se apodera de este miedo enclaustrado en cuatro paredes miserables en las que rememorar el obsoleto discurso de todas aquellas cartas que hablaban de algo más allá de un fruto podrido y una desdicha generosa entre nosotros dos.

Y todos estos fantasmas que me acosan no son más que incómodas rémoras enganchadas a la estela de la nostalgia, sin más ánimo que el de reconcomer por unos instantes los ecos de la memoria. Todo se hace frustración por no recibir la respuesta correcta al otro lado del velo se minimiza como mentiras en el Infierno.

Cadena y bola para ahorcar la simiente de una lujuria proscrita y divina, que tu memoria sea nada más que fugaz desdicha y efímera llama azul. No me hagas volver al laberinto en el que perdí la razón pero encontré el motivo para no volver la mirada hacia aquellos cielos tenebrosos que auguraban pesadillas y noches en vela.

En cada perdida, en cada ruptura de la realidad he renacido entre alas negras y amarga excelencia para torcer el gesto de la desesperación y conducir esta pasión insomne al lugar que le corresponde entre olvido y polvorientos deseos. Por tu culpa ahora los sueños son espejos rotos reflejando una y otra vez el distante y desnudo perfil de tu adiós.

Habitación gótica

 
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Publicado por en 12 octubre, 2016 en Mis Relatos

 

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