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El Jardín de las Delicias

El Jardín de las delicias es la creación más compleja y enigmática del Bosco. Para Falkenburg, el tema general del Jardín de las delicias es el destino de la humanidad, el mismo que el del Carro de heno, aunque el Bosco lo visualice de distinta manera, mucho más explícita en la tabla central del Carro de heno que en la del Jardín. Para aproximarnos al significado de la obra, es necesario identificar lo que se representa en cada tabla. En el tríptico cerrado el Bosco reprodujo en grisalla el tercer día de la Creación del mundo, cuando se separaron las aguas de la tierra y se creó el Paraíso terrenal. Arriba, a la izquierda, aparece Dios Padre como Creador, según indican dos inscripciones en latín, una en cada tabla: Él mismo lo dijo y todo fue hecho; Él mismo lo ordenó y todo fue creado (Salmos 33, 9 y 148, 5). En el tríptico abierto, de brillantes colores que contrastan con la grisalla, el pintor incluyó tres escenas que tienen como único denominador común el pecado, que se inicia en el Paraíso del panel izquierdo, con Adán y Eva, y recibe su castigo en el Infierno del panel derecho. El panel central muestra un Paraíso engañoso a los sentidos, un falso Paraíso entregado al pecado de la lujuria. Contribuye también a ese engaño el hecho de que esta tabla central parezca una continuación de la del Paraíso terrenal, al utilizar el pintor un paisaje unificado, al que dota de una línea de horizonte muy elevada que favorece el amplio desarrollo de la composición, distribuida en tres planos superpuestos, tanto en estas dos tablas del Paraíso y el Jardín como en la del Infierno.

Aunque el pecado es el nexo que une las tres escenas representadas, es necesario profundizar más en la iconografía de la tabla del Paraíso para poder avanzar en su significado. Al comienzo del proceso creativo el Bosco había incluido la Creación de Eva en la tabla izquierda, pero en una segunda fase la sustituyó por la Presentación de Eva a Adán por Dios Padre. Este tema, muy poco frecuente, se asocia a la institución del Matrimonio, como se detalla en los textos de Falkenburg y Vandenbroeck (El Bosco, 2016). Para este último autor, la tabla central representaría el falso Paraíso del amor al que en los Siglos XV y XVI se denominaba Grial –distinto al del ciclo del Rey Arturo-, y que supondría una interpretación del mandato instituido por Dios en el matrimonio: Creced y multiplicaos, en clave lujuriosa. Los hombres y las mujeres que el Bosco representó en el Jardín creen vivir en un Paraíso para amantes, pero este es falso, y no tienen más destino que el del castigo en el Infierno. El mensaje que se transmite -enormemente pesimista- es el de la fragilidad y el carácter efímero de la felicidad o el goce de esos placeres pecaminosos.

En el panel central que da nombre al tríptico, el Bosco ha representado un gran número de figuras humanas desnudas, salvo la pareja del ángulo inferior derecho, que se suele identificar con Adán y Eva tras su expulsión del Paraíso. Hombres o mujeres, blancos o negros, aparecen en general en grupos o en parejas, manteniendo relaciones -algunas contra natura- con una fuerte carga erótica alusiva al tema que domina la tabla, el pecado de la lujuria. Los animales, reales o fantásticos, muestran dimensiones muy superiores a las normales. De entre ellos se ha hecho hincapié en los dos búhos (en realidad un cárabo y un mochuelo), que evocan la maldad. En posición frontal, dirigen su inquietante mirada al espectador a uno y otro extremo de la tabla, en un plano algo retrasado respecto al inicio del cuadro. Tampoco faltan las plantas o frutas, que presentan en muchos casos una escala mayor de lo habitual. Por toda la composición se esparcen frutos rojos que contrastan con otros azules, grandes y pequeños, los dos colores dominantes en la escena. A diferencia de la aparente confusión que reina en el primer plano, en el plano medio y en el del fondo se impone la geometría. En el primero, el Bosco ha representado un estanque lleno de mujeres desnudas. A su alrededor, en sentido contrario al de las agujas del reloj, gira un grupo de hombres sobre distintas cabalgaduras -algunas de ellas exóticas o fantásticas- que se han asociado con distintos Pecados Capitales. Al fondo de la escena, el Bosco ha incluido cinco construcciones fantásticas sobre el agua, la central similar a la fuente de los Cuatro Ríos del panel del Paraíso, aunque resquebrajada para simbolizar su fragilidad, así como el carácter efímero de las delicias de las que gozan los hombres y mujeres que pueblan este jardín. La lechuza representada en el interior de la fuente en la tabla del Paraíso se sustituye aquí por figuras humanas en actitudes sexuales explicitas.

En el panel derecho se representa el Infierno, el más impresionante de los conocidos del pintor, denominado en ocasiones Infierno musical por la importante presencia que tienen estos instrumentos a la hora de torturar a los pecadores que se dejaron llevar por la música profana. Si en el panel central dominaba la lujuria, en el Infierno se castigan todos los Pecados Capitales. Buen ejemplo de ello es el demonio teriomórfico, con cabeza de pájaro -una especie de búho-, sentado sobre una suerte de silla-orinal infantil, que devora hombres al tiempo que los expulsa por el ano -son los avaros-. A los glotones -a la gula- alude sin duda la escena de taberna situada en el interior del hombre-árbol, donde los personajes desnudos sentados a la mesa esperan a que los demonios les sirvan sapos y otros animales inmundos, al igual que el suplicio del agua helada se destina a los envidiosos. Tampoco faltan castigos para los vicios censurados por la sociedad de la época, como el juego, o para algunas clases sociales, como el clero, tan desprestigiado entonces, según se constata en el cerdo con toca de monja que abraza a un hombre desnudo en el ángulo inferior derecho de la tabla.

Aunque este tríptico del Prado no está firmado, nunca se ha puesto en duda su atribución al Bosco. Sobre su datación, en cambio, no ha existido unanimidad. El resultado de la dendrocronología permitiría que se hubiera hecho en los primeros años de actividad del pintor, hacia 1480 – 1485, como ha afirmado sin fundamento Vermet. Su proximidad estilística al Tríptico de la Adoración de los Magos del Prado, que desde el año 2004 -cuando Duquenne identificó a sus comitentes como Peeter Scheyfve y Agneese de Gramme, de Amberes-, puede datarse con seguridad hacia 1494, confirma que debió ejecutarse en la década de 1490 y no con posterioridad a 1505, como sostuvieron la mayoría de los estudiosos antes del hallazgo de Duquenne. Recientemente se ha afirmado que tuvo que hacerse a partir de 1494 por considerar que la imagen de Dios Padre creando el mundo en el reverso de las tablas debió inspirarse en el grabado de Michel Wolgemut y con el mismo texto de los Salmos incluido en la Schedelsce Weltchronik de Hartman Schedel, editada en Núremberg en 1493.

Gracias a las investigaciones realizadas en 1967 por Gombrich y Steppe se pudo vincular el Jardín de las delicias a la familia Nassau. Por el relato de Antonio de Beatis, que acompañó como secretario al cardenal Luis de Aragón en su viaje a los Países Bajos, consta que el 30 de julio de 1517 la obra se encontraba en el Palacio de Coudenberg en Bruselas, propiedad de los Nassau, donde De Beatis pudo admirarla. Dada la datación tardía que se le otorgaba entonces, posterior a la muerte de Engelbrecht II de Nassau en 1504, se juzgó que el comitente había sido Hendrik III de Nassau (1483-1538), sobrino y heredero de Engelbrecht. Ahora, tras confirmarse que la obra debió ejecutarse en la década de 1490, se corrobora que quien se la encargó al Bosco fue Engelbrecht, que debió destinarla al ya citado Palacio de Coudenberg.

En definitiva, es una obra de contenido simbólico, sobre el que se han ofrecido variadas interpretaciones, como El carro de heno o la Mesa de los pecados capitales, obras, todas ellas, adquiridas por el rey Felipe II de España, gran admirador del pintor, y guardadas durante algún tiempo en el Monasterio de El Escorial. Obedece a una intención moralizante y satírica que iba a hacer fortuna ya en su época, como demuestra la temprana aparición de copistas e imitadores. Considerada como una de las obras más fascinantes, misteriosas y atrayentes de la historia del arte, el cuadro forma parte de los fondos de exposición permanente del Museo del Prado de Madrid, donde ingresó como depósito del Patrimonio Nacional en 1939.

El Jardín del Edén.

El Jardín de las Delicias.

Infierno.

Fuentes: Museo del Prado, elaboración propia.

 
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Publicado por en 20 mayo, 2020 en Arte, Cultura, Historia

 

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Las Nueve Musas

Las Musas (μοῦσαι, “mousai”) son, según los escritores de la Antigüedad, las inspiradoras de las Artes, susurrando e inspirando a los artistas a lo largo del mundo. Son hijas de Zeus y de Mnemósine, compañeras del séquito de Apolo, dios olímpico de la música y patrón de las “bellas artes”. Apolo tuvo romance y descendencia con ellas.

El poeta Hesíodo, considerado el primer filósofo de la Antigua Grecia fue el primero en poner nombre a cada una de las musas:

Mosaico que representa a las nueve musas, fue encontrado en una villa romana de Moncada (Valencia).

Calíope (Καλλιόπη, “la de la bella voz”): Musa de la elocuencia, belleza y poesía épica o heroica (canción narrativa). Representada con una corona de laurel, estilete y portando una lira. Madre de Orfeo.

Clío (Κλειώ, “la que ofrece gloria”): Musa de la Historia (epopeya). Su función era mantener vivos los actos generosos y los triunfos. Se la representa con una trompeta, pergaminos, un libro abierto y corona de laurel.

Erató (Ἐρατώ, “la amorosa”): Musa de la poesía lírica-amorosa (canción amatoria). Coronada con rosas, se la representa portando una kithara (instrumento de cuerda perteneciente a la familia de los instrumentos de cuerda pulsada, similar a la lira pero con caja de resonancia).

Euterpe (Εὐτέρπη, “la muy placentera”): Musa de la música, especialmente del arte de tocar la flauta. Se representaba con un aulós (especie de flauta doble), flauta de Pan y coronada de flores.

Melpómene (Μελπομένη, “la melodiosa”): Musa de la tragedia. La tragedia como “difícil arte que despierta el ingenio y la imaginación”. Se representa ricamente vestida y portando una máscara trágica como su principal atributo.

Polimnia (Πολυμνία, “la de muchos himnos”): Musa de los cantos sagrados y la poesía sacra (himnos). Se representaba vestida de blanco (velo) y con uvas.

Talía (Θάλεια o Θαλία, “la festiva”): Musa de la comedia y de la poesía bucólica. Presidía los banquetes y otras festividades, otorgando dones de abundancia. Se la representa con una máscara de comedia.

Terpsícore (Τερψιχόρη, “la que deleita en la danza”): Musa de la danza y poesía coral. Representada sentada con una lira (principalmente) y guirnaldas.

Urania (Οὐρανία, “la celestial”): Musa de la astronomía, poesía didáctica y las ciencias exactas. Se la representa portando un globo terráqueo, el cual mide con un compás.

En el Siglo IV d. C., previo a la Edad Media, y con el abandono del paganismo y el triunfo del (cristianismo), la adoración de la musas, como de todas las deidades, quedaron abandonadas. En una época má tardía se volvió a considerar a las musas (cuyo número se redujo a siete), asociándolas con las llamadas artes liberales.

Anton Raphael Mengs – Parnaso (Circa 1750 – 1760).

Fuentes: Wikipedia, elaboracion propia.

 
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Publicado por en 24 julio, 2019 en Arte, Cultura, Historia

 

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La Fuente de la Gracia (Taller de Jan van Eyck)

Realizada al óleo sobre tabla de roble, pertenece a la escuela de los primitivos flamencos, no se ha podido establecer con seguridad su autor, aunque se suele asignar al taller de Jan van Eyckcabiendo la posibilidad de que la tabla haya sido ejecutada por algún anónimo discípulo o seguidor suyo. Actualmente se conserva en el Museo del Prado de Madrid.

Se estima que su fecha de ejecución se encuentra entre los años 1430 – 1455. Se han manejado diversas hipótesis acerca de su autoría. La obra se ha puesto en relación con el viaje que realizó Jan van Eyck por la Península Ibérica en 1428 y ya desde el Siglo XIX los estudiosos advirtieron las semejanzas con El Políptico del Cordero Místico por lo que se atribuyó el óleo a Jan van Eyck o a su hermano Hubert van Eyck, pero estudios posteriores evidenciaron que el uso del color y otros aspectos pictóricos de la obra eran inferiores en calidad a los de otras obras de ambos maestros. Por ello, una de las hipótesis que se han manejado es que se trata de una copia de un original de Jan van Eyck perdido. Otra hipótesis lo considera una creación del taller de Jan van Eyck a partir de un diseño del maestro antes del Políptico de GanteY, por último, la teoría más difundida es considerar la tabla madrileña como una creación del entorno de Jan van Eyck que es posterior al Políptico de Gante y toma como base a esta última obra.

La pintura es una alegoría teológica y responde a un punto de vista medieval, eclesiástico y maniqueísta (). Presenta un contraste simbólico y antinómico que expresa la centralidad de la Eucarístia para la Iglesia, pero recurriendo al antijudaísmo. La representación está realizada en tres planos. En el superior se encuentra Cristo en el trono, entre la Virgen y San Juan Evangelista, con el Cordero a los pies, de donde brota un manantial. En el medio aparecen ángeles músicos y cantores. En el plano inferior se representan a la izquierda reyes, nobles, papas, teólogos, y a la derecha varios judíos confusos y en fuga, uno de ellos con los ojos vendados. Las Sagradas Formas que manan con el agua dan al tema un claro significado eucarístico y convierten el agua en símbolo de Gracia, que ilumina a la Iglesia Triunfante y ciega a la Sinagoga, es decir, a los judíos que no reconocen a Cristo.

La obra se localiza en España desde mediados del Siglo XV cuando fue donada por Enrique IV al Monasterio del Parral de Segovia.

*Maniqueísmo: Nombre que recibe la religión universalista fundada por el sabio persa Mani, quien decía ser el último de los profetas enviados por Dios a la humanidad. El maniqueísmo se concibe desde sus orígenes como la fe definitiva, por cuanto pretende completar e invalidar a todas las demás.

Fuentes: Wikipedia, Museo del Prado.

 
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Publicado por en 21 noviembre, 2018 en Arte, Cultura

 

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Peter Paul Rubens & Jan Brueghel el Viejo, los cinco sentidos

Los cinco sentidos es un grupo de cinco alegorías pintadas en tablas mediante la técnica del óleo por Jan Brueghel el Viejo en colaboración con Peter Paul Rubens en los Países Bajos Españoles, siendo Rubens el responsable de pintar las figuras y Brueghel el encargado de los paisaje y los objetos. Actualmente se encuentran expuestas en el Museo del Prado (Madrid).

La vista (1617).

El oído (1617 – 1618).

El olfato (1617 – 1618).

El gusto (1618).

El tacto (1618).

 
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Publicado por en 19 septiembre, 2018 en Arte, Cultura

 

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Pieter Brueghel el Viejo

Breda (Holanda 🇳🇱), Hacia 1525/1530 – Bruselas (Bélgica 🇧🇪), 9 de Septiembre de 1569.

Pieter Brueghel el Viejo, primero de un linaje destacado de artistas flamencos, es considerado acertadamente en la actualidad como uno de los pintores más importantes de la historia del arte. Su importancia radica principalmente en su gran habilidad pictórica y en la variedad de los temas tratados, desde paisajes y naturaleza hasta temas apocalípticos, pasando por los aspectos más cotidianos en la vida de las clases populares, no sin atisbos importantes de crítica social. Estamos sin duda ante uno de los grandes maestros del prolífico Siglo XVI.

Paisaje con la caída de Ícaro (1554 – 1555).

El pez grande se come al pez pequeño (1556).

El combate entre Don Carnal y Doña Cuaresma (1559).

Los proverbios flamencos (1559).

Juego de niños (1560).

Caída de los ángeles rebeldes (1562).

El triunfo de la Muerte (1562).

La Torre de Babel (1563).

Paisaje con la huida a Egipto (Circa 1563).

Camino del Calvario (1564).

(Posible) Autorretrato (Circa 1565).

Cazadores en la nieve (1565).

La cosecha (1565).

Primavera (1565).

Masacre de los Inocentes (Circa 1565 – 1567).

El vino en la fiesta de San Martín (1565 -1568).

Censo en Belén (1566).

La boda campesina (Circa 1566 – 1569).

La danza campesina (Circa 1568).

La parábola de los ciegos (1568).

 
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Publicado por en 18 abril, 2018 en Arte, Cultura

 

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