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Descabezados

Si prendes el fuego debes atener a las consecuencias, un incendio, un catástrofe desde el corazón hasta la piel. El terreno es yermo y está lleno de locuras por el camino, perderse es fácil si pones los labios entre los míos y el infierno.

La inspiración, agotada de gritar y no ser escuchada, es necesario dar un paso más para caer del todo o subir allá donde espera el éxtasis. Son decisiones al fin y al cabo, las que marcan la nada de la corona de laurel sobre tu cabeza.

Si estás aquí no hace falta más, si marchas será necesario todo para cubrir y malvivir, si es que esa posibilidad existe más allá de tu cuerpo y el mío. Sólo un retazo más con el que recordar que en un solo segundo podemos pasar de reyes a desterrados.

No hay coronas ni tronos que reclamar, el ambiente es glacial y la tormenta se aproxima con una navaja de hielo entre los dientes. Es el cielo el que se desploma sobre nosotros y todos los sueños que pudieron ser no son más que recuerdos a los que aferrarse hasta sangrar.

Directos y sinceros, no hay nada lejos de esas certezas, nada, para cuando llegue el momento saber distinguir si alguien más reza por nosotros y así seguir manteniendo la cabeza sobre el corazón y el corazón sobre los hombros. Sí, soñemos.

 
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Publicado por en 31 julio, 2019 en Libros, Mis Relatos

 

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Golem

Un golem es, en el folclore medieval y la mitología judía, un ser animado fabricado a partir de materia inanimada (normalmente barro, arcilla o un material similar). Normalmente es un coloso de piedra. En hebreo moderno, el nombre proviene de la palabra “guélem” (גלםgélem), “materia”; por otra parte, en dicho idioma, la expresión “jómer guélem” (חומר גלםḥomer gélem) a su vez significa “materia prima”.

La palabra gólem se da en la Biblia (Salmos 139:16) y en la literatura talmúdica para referirse a una sustancia embrionaria o incompleta. Como motivo, la figura del golem forma parte del imaginario hebraico centroeuropeo y pertenece por consiguiente al arte asquenazí (el que es desarrollado por las comunidades judías del centro y Este europeo desde la Edad Media hasta el Siglo XX).

El relato folclórico más famoso relativo al golem involucra al ilustre Rabbi Judah Loew (1512 – 1609), Judah Loew ben Bezalel, conocido como el Maharal de Praga, un conocido rabino del Siglo XVI. Se le atribuye haber creado al golem para defender el gueto de Praga de ataques antisemitas, así como para atender también el mantenimiento de la Sinagoga Vieja-Nueva (Altneuschul).

Sin embargo, el golem habría sido creado en varias ocasiones y por diversos rabinos ilustres a lo largo de toda la Edad Media. Es más, la primera existencia del golem se remontaría a los orígenes mismos de la humanidad, donde un golem habría sido creado por una persona creyente y cercana a Dios. Como Adán, el golem habría sido creado a partir del barro, insuflándole después una chispa divina que le habría dado la vida. Así, la creación de Adán es en principio inspiradora y referente de la creación de todo golem. Desde este punto de vista, mediante el mencionado acto, toda persona con un cierto grado de santidad y acercamiento a Dios podría adquirir algo de la sabiduría y el poder divinos. E importante como poder es aquel de insuflarle vida a la materia inerte. Crear un golem es entonces expresión patente de sabiduría y santidad. Pero, más allá del grado de santidad que tuviera el creador de un golem, el ser creado nunca sería más que una sombra de aquel creado por Dios, ya que, significativamente y por definición, todo golem carece de alma.

Mikoláš Aleš – Rabino Loew dando vida al golem (1899).

La existencia de un golem presenta entonces ventajas y desventajas. El golem es fuerte, pero no inteligente. Si se le ordena llevar a cabo una tarea, la llevará a cabo de un modo sistemático, lento y ejecutando las instrucciones de un modo literal, sin cuestionamiento ninguno. Famosa en este sentido es una anécdota, según la cual la esposa del rabino le pidió al golem que fuera “al río a sacar agua” a lo que el golem accedió pero al pie de la letra: fue al río, y comenzó a sacar agua del mismo sin parar, hasta que terminó por inundar la ciudad.

Según sostiene una leyenda, la incapacidad principal del golem era la de hablar. Además, para hacerlo funcionar había que meterle un papel con una orden por la boca u otro orificio. Otra manera de hacerlo funcionar era inscribiendo alguno de los Nombres de Dios o bien la palabra Emet (אמת—”verdad” en hebreo). Al borrar la primera letra de Emet (alef) de su frente y quedar en ella solo met (מת—”muerte” en hebreo), el golem podía ser desactivado y volvía a ser una masa de barro inerte.

Sinagoga Vieja-Nueva (Praga).

En su obra La cábala y su simbolismo, Gershom Scholem escribe que el golem es una figura que cada treinta y tres años aparece en la ventana de un cuarto sin acceso en el gueto de Praga. De acuerdo con la leyenda checa, los restos del golem están aún guardados en un ataúd en el ático del Altneuschul en Praga, y, el mismo puede ser devuelto a la vida, de ser ello necesario.

En cuanto al cine, la figura del golem inspiró algunas películas, la más destacada es sin duda El Golem (Der Golem, wie er in die Welt kam – 1920), dirigida por Carl Boese y Paul Wegener. Cuenta la historia de un Golem de arcilla hecho por un rabino de Praga. A pesar de que la novela homónima de Gustav Meyrink se suele citar como la fuente de la historia, ambas obras no tienen en común más que la presencia del Golem.

Cartel de El Golem (1920).

Fotograma de El Golem (1920).

Fuentes: Wikipedia, Europa en fotos, elaboración propia.

 

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Es

No es posible contabilizar las lágrimas a través de la lluvia, igual que no es posible determinar la próxima vez en la que podré indagar los dictámenes del infierno a través de tus ojos. Estos sentimientos rezagados anegan de silencio la cripta en donde una vez descargamos las ganas de caer en nuestra propia fantasía.

Con la mesa puesta y el corazón sobre ella, a cuchillo y tenedor esperamos y esperamos la mesura que no vendrá, el recuerdo que lo cambie todo, ese significado oculto tras el pincel que pinte un retrato lo más acertado posible al sin sentido, para que la niebla que entierra en preguntas sin respuesta estos besos sea bendecida con silencio.

Un momento antes de la tormenta el corazón se acelera, lo que está por llegar quiere cambiarlo todo por un beso en los labios y un adiós con sabor a infinito. Será que el día se resiste a morir para brindarnos unas horas más en el paraíso, y es que si la eternidad de su vacío está tras la puerta, que espere ahí.

Muecas exageradas y retorcidas en la oscuridad, me transformo sin remedio con el devenir insustancial de las horas. Este silencio incómodo conspira contra la cordura, derivándome a un estado de alerta permanente en el que cada rincón puede ser el lugar preciso en donde hallar la magia que creía haber encontrado y ahora se ausenta sin fecha de retorno.

No es que sea reacio a morir de (des)amor, sólo que el tiempo que discurra hasta la certeza imposible de tu abrazo, prefiero pasarlo allí donde la piel se funde y el juicio se pierde. La gente quizás hablará, haremos oídos sordos; y el camino, allí, se abrirá entre la incertidumbre que provoca lo imprevisible de un único sentir a medianoche.

No será lo que tenga que ser, ya es.

 
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Publicado por en 26 septiembre, 2018 en Cine, Mis Relatos

 

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Fotografía espírita

La fotografía espírita o fotografía de espíritus es un tipo de fotografía cuyo intento principal es el de capturar imágenes de fantasmas y otras entidades espirituales. Tiene una larga historia que se remonta a finales del Siglo XIX, principalmente con el auge de las sesiones espiritistas o séances en reuniones de sociedad. Estaba practicada esencialmente por pseudocientíficos agrupados en asociaciones, y en algunos casos por meros aficionados.

La fotografía de espíritus fue utilizada por primera vez por William H. Mumler en la década de 1860. Mumler descubrió la técnica por accidente, después de observar un efecto de doble exposición en una foto. Al ver que había un mercado para ello, Mumler comenzó a trabajar como un médium, tomando fotografías de personas y adulterando los negativos para añadir a perdidos a seres queridos en ellos (en su mayoría utilizando otras fotografías como base). El fraude de Mumler fue descubierto después de que puso como espíritus en sus fotografías falsas a residentes de Boston perfectamente identificables.

Otros fotógrafos espírita también comenzaron a vender las fotografías, como por ejemplo Fred A. Hudson, que tomó muchas fotografías de espíritus para espiritistas en 1872. Desde la década de 1880 hasta principios del Siglo XX, la fotografía espírita siguió siendo popular, con defensores notables de este método como Arthur Conan Doyle y William Crookes. William Stainton Moses, otro espiritualista, afirmó que la fotografía de espíritus operaba por medio de una sustancia líquida viscosa llamada ectoplasma, en el que los espíritus toman forma. Algunos autores espiritualistas escribieron libros apoyando este tipo de fotografía como es el caso de Georgiana Houghton y su Chronicles of the Photographs of Spiritual Beings and Phenomena Invisible to the Material Eye (1892) y James Coates con Photographing the Invisible (1911).

Uno de los fotógrafos espírita más tardíos fue William Hope (1863 – 1933). El célebre investigador psíquico Harry Price reveló que las fotografías de Hope eran fraudes. El investigador examinó las placas fotográficas que William Hope iba a utilizar (marcadas a pedido con la insignia del Dry Plate Co.), y secretamente imprimió doce puntos con una aguja. Harry Price examinó los movimientos del fotógrafo, asunto para nada sencillo en un cuarto apenas iluminado por una luz roja. Creyó detectar un pequeño acto de ilusionismo, por el cual William Hope cambiaba las placas colocando unas de su propia cosecha. Finalmente cuando las fotografías fueron reveladas mostraron la presencia asombrosa de un espíritu, y una placa sin los puntos marcados con la aguja.

Hope todavía tuvo cierto reconocimiento de otros espiritualistas como Charles Lakeman Tweedale autor de Man’s Survival After Death (1920), así como del autor y espiritualista Arthur Conan Doyle, que se negaron a aceptar ninguna evidencia de que las fotografías de Hope eran productor un fraude, tomándose un gran esfuerzo a limpiar su nombre, incluyendo la redacción de un libro de apoyo a su fotografía espírita, The Case for Fotografía Spirit (1922).  En su libro Cincuenta años de investigación psíquica, Price elaboró un listado de muchos fotógrafos espírita que habían realizado fraudes. Price, el cual había pasado la mayor parte de su vida al estudio de los fenómenos psíquicos escribió que “No hay ninguna evidencia de que una fotografía espíritu nunca se ha producido”. Lo que es también la opinión de la mayoría de los investigadores psíquicos”.

Harry Price.

Otros fotógrafos espírita desenmascarados por Price como farsantes son David Duguid y Edward Wyllie. Ronald Pearsall expuso los trucos de la fotografía espírita en su libro The Table-Rappers (1972).

Fotografía realizada por William Hope en la que aparece el supuesto fantasma flotante de una mujer entre una pareja mayor.

Fotografía realizada por William Hope en el que una mesa levita por la acción de un brazo fantasmal.

Famosa fotografía de William H. Mumler en la que aparece Mary Todd Lincoln con el supuesto fantasma de su marido, Abraham Lincoln.

Fotografía realizada con doble exposición por G. Maerkl en la que un supuesto fantasma ataca con una espada a un hombre.

Fotografía realizada por Eugène Thiébault de Henri Robin atacado por un fantasma.

Fotografía de David Duguid en el que aparece Mora Duguid acompañada de un supuesto fantasma flotante.

Fotografía de Edward Wylie en el que aparece Miss Bentley y el supuesto espíritu de su hermana fallecida.

Helen Duncan en trance con “fantasmas” y un supuesto ectoplasma fluyendo de ella.

Otras fotos.

*Las dos primeras fotos de esta galería pertenecen también a William Hope.

Fuentes: Wikipedia, Google (fotografías), Daily News, London Stereoscopic Company, Museo de Orsay, elaboración propia.

 

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Les Diableries

Con el nombre de Les Diableries se conoce a un grupo de tarjetas estereoscópicas publicadas en París desde 1860 hasta 1900 aproximadamente. Su originalidad radica sobre todo en la temática que tratan y en la tecnología de la época utilizada para su realización. Estas tarjetas fotográficas retratan escenas cotidianas en el Infierno en donde los esqueletos, demonios, ninfas, sátiros y otros seres campan a sus anchas, reflejando a modo de sátira la corrupción y decadencia del Segundo Imperio francés (1852 – 1870) de Napoleón III y también del declive en el estilo de vida de la burguesía.

Se sabe de al menos tres escultores que han creado viñetas de la serie: Louis Alfred Habert, Pierre Adolph Hennetier y Louis Edmond Cougny. La serie fue originalmente publicada por François Benjamin Lamiche pero más tarde se hizo cargo y se expandió gracias el editor Adolph Block. Un total de 72 escenas fueron publicadas por Block. Muchas “stereoviews” salieron a la luz más tarde aunque eran de menor calidad, en este caso fueron publicadas por un competidor de Adolph Block llamado Jules Marinier. Por lo herético y subversivo de las imágenes, Les Diableries fueron publicadas de manera anónima.

Las escenas representadas en estas Diableries fueron esculpidas en barro, sobre una mesa, y posteriormente se fotografiaron con una cámara estéreo. El resultado se imprimió en fino papel a la albúmina, aplicándose acuarelas en la parte posterior de las impresiones, y enmarcándose todo el conjunto en cartón grueso sin respaldo. El resultado, preparado para ser visto a través de un estereoscopio, es una escena en tres dimensiones, que se colorea de manera sorprendente al encender una luz detrás. Los ojos de los esqueletos resaltan tanto contra la luz porque están perforados y rellenos con gel o barniz de color rojo y verde.

La estereoscopía es cualquier técnica capaz de recoger información visual tridimensional y/o crear la ilusión de profundidad mediante una imagen estereográfica, un estereograma, o una imagen 3D (tridimensional). La ilusión de la profundidad en una fotografía, película, u otra imagen bidimensional se crea presentando una imagen ligeramente diferente para cada ojo, como ocurre en nuestra forma habitual de ver.

Reproducción del estereoscopio de Oliver Wendell Holmes, creado originalmente alrededor de 1860.

Diferencia entre una “Diableries” con su aspecto normal y vista con el estereoscopio.

Más información en: Diableries, Stereoscopic Adventures in Hell por Denis Pellerin, Brian May, Paula Fleming (2013).

Galería de Diableries en orden numérico aquí.

Durante finales del Siglo XIX también se pusieron de moda en París unos cabarets con decoración muy similar a la mostrada en Les Diableries.

Galería con algunos ejemplos de Les Diableries.

Nota: Todas las fotografías son propiedad de sus autores y únicamente se exponen aquí con fines culturales y divulgativos.

Fuentes: Wikipedia, Las Gatas Madrileñas, London Stereoscopic Company (Diableries, Stereoscopic Adventures in Hell por Denis Pellerin, Brian May, Paula Fleming), Cine-Graphics, Google & Pinterest (fotografías), elaboración propia.

 
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Publicado por en 27 septiembre, 2017 en Arte, Cultura, Entretenimiento, Esoterismo, Historia

 

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