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Monstruos lacustres

La denominación “monstruos lacustres” se refiere a criaturas criptozoológicas que aparecen recurrentemente en el folclore local y en la mitología pero de las que no hay pruebas tangibles de su existencia a pesar de que a lo largo de la historia, e incluso en fechas recientes, multitud de personas afirman haber sido testigos de la aparición de estos (supuestos) extraordinarios animales. Muchos de ellos son descritos como criaturas serpentiformes, con una fisonomía que recuerda mucho a la de los prehistóricos y extintos Plesiosaurus y Elasmosaurus.

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Plesiosaurus.

Muchos escépticos consideran que los monstruos de lago son puramente exageraciones o malinterpretaciones de fenómenos sabidos y naturales, o más fabricaciones y farsas. La mayoría de monstruos de lago no han dejado ninguna evidencia de su existencia fuera de alegó avistamientos y fotografías polémicas, y una gran parte se creen inexistentes para los zoólogos convencionales y otros científicos. Identificaciones erróneas de focas, nutrias, ciervos, aves acuáticas, peces grandes como esturiones gigantes o siluros, troncos, espejismos, distorsiones de luz, estelas de barcos, o los patrones ondulatorios inusuales tienen todo a ser propuestos para explicar informes concretos. Los sociólogos añaden que las descripciones de estas criaturas varían con el tiempo y las culturas locales, siguiendo el patrón de creencias folclóricas y no lo qué se esperaría de encuentros con animales reales.

En el programa River Monsters, el biólogo y pescador profesional Jeremy Wade llegó a la conclusión de que es muy probable que lo que realmente se aparece en el Monstruo del Lago Ness es un tiburón boreal (Somniosus microcephalus), el cual llegaría periódicamente al lago desde el mar por medio de grutas y cuevas subterráneas que comunican tanto el océano como el lago. El tiburón boreal es un escualo de gran tamaño (puede alcanzar o incluso superar, en especímenes excepcionales, los 7 metros de longitud) y posee un color oscuro, compatible con muchos de los testimonios del famoso monstruo. Otra característica de este extraordinario tiburón es su enorme longevidad, está demostrado que algunos individuos han llegado a los 500 años de edad, aunque su esperanza de vida media está en torno a 120 – 392 años, convirtiéndose así en el vertebrado conocido más longevo de la Tierra.

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Tiburón boreal.

Acotado por el autor y naturalista sueco Bengt Sjögren (1980), los monstruos de lago de la actualidad son variaciones de leyendas antiguas de kelpies. Sjögren afirma que las historias de monstruos de lago han cambiado durante historia. Reportes más viejos a menudo hablan sobre criaturas parecidas a caballos, pero los más modernos a menudo son de criaturas  reptilianas y con aspecto de dinosaurio, y Sjögren concluye que los legendarios kelpies evolucionaron en los modernos monstruos con aspecto de saurio desde el descubrimiento de dinosaurios y reptiles acuáticos gigantes y su popularización en los ensayos  científicos y en la cultura.

Otras teorías variadas han sido presentadas por creyentes en el fenómeno, incluyendo una especie desconocida de anguilas de agua dulce gigantes o de reptiles acuáticos prehistóricos supervivientes, como el plesiosauro. La única teoría que soporta los avistamientos de monstruos es una especie de anfibio que generalmente se queda en etapa juvenil toda su vida como el ajolote (Ambystoma mexicanum). El criptozoólogo Bernard Heuvelmans mantuvo durante su vida que el monstruo tipo plesiosauro era de hecho una especie desconocida de foca de cuello largo, el cual también acuña para los avistamientos de serpientes marinas.

En muchas zonas donde supuestamente se aparecen estos monstruos se ha creado una importante industria turística.

Algunos ejemplos de monstruos lacustres son los siguientes:

  • Monstruo del Lago Ness, más conocido como Nessie y el más famoso de los monstruos lacustres. Su primer avistamiento data del 565 y se han ido repitiendo reportes de sus apariciones hasta nuestros días, con especial hincapié desde el Siglo XIX al XX. Más información sobre el Monstruo del Lago Ness.

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Icónica representación del monstruo del Lago Ness.

  • Bunyip: Perteneciente al folclore australiano y que supuestamente habita el Lago Modewarre. Algunas características de descripciones comunes incluyen una cola de caballo, aletas, colmillos de morsa o cuerno y algunos dicen que pelaje negro. De acuerdo con la leyenda, se dice que rondan en pantanos, billabongs, arroyos y ríos. En las noches pueden escucharse sus llamados, mientras devoran cualquier animal que se acerque a sus guaridas.

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Ilustración de un Bunyip (1890).

  • Champ: Monstruo que supuestamente habita en el Lago Champlain, ubicado entre los estados de Nueva York, Vermont y parte de Québec en Canadá. Ya desde 1609 hay diversos reportes de su presencia, los avistamientos se extienden hasta nuestros días. Dos tribus de nativos americanos que viven en la zona, cerca del lago Champlain, los Iroqueses y los Abenaki, ya tenían leyendas sobre una criatura semejante que es descrita con forma serpentiforme. El primer avistamiento reportado por los medios se produjo en 1883 cuando el sheriff Nathan H. Mooney dijo que había visto una “… gigantesca serpiente de agua a unos 45 metros” de donde él estaba en la orilla.

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Fotografía realizada en 1977 por Sandra Mansi del supuesto monstruo del Lago Champlain.

  • Emela-ntouka: Animal mítico en la cultura de las tribus pigmeas del África Central y principalmente de Zambia. Del tamaño de un elefante y color verde pálido, su descripción general recuerda superficialmente a la de un rinoceronte, incluyendo un cuerno (de marfil) de unos dos metros de largo. Su enorme cuerpo está sostenido por cuatro gruesas patas cortas y posee una cola similar a la de los cocodrilos. Sus mandíbulas están armadas con largos y afilados dientes de forma triangular. Los mitos coinciden en situar al animal en los vastos terrenos pantanosos que conforman la cuenca del Río Congo. Es, por lo tanto, de naturaleza anfibia. Las historias coinciden al afirmar que rara vez se lo encuentra reunido en grupos: se lo considera un cazador solitario.

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Representación artística de Emela-ntouka.

  • Gusano de Lagarfljót: Es un monstruo de lago islandés Lagarfljót en Egilsstaðir. Los avistamientos han sido registrados desde 1345 y continúan en Siglo XXI incluyendo un vídeo en 2012 presuntamente mostrando a la criatura nadando. El origen de su leyenda para situarse en la colección de cuentos folclóricos y leyendas islandesas de Jón Árnason publicada en 1862 y 1864. Es descrito con forma serpentiforme y una longitud de unos 12 metros, habiendo sido avistado no solamente en el lago sino también enrollado o deslizándose entre los árboles circundantes.

Vídeo en el que parece observarse una extraña criatura similar a una serpiente de gran tamaño en el agua del Lago Lagarfljót.

  • Issie: Monstruo lacustre japonés que se dice que habita en el Lago Ikeda, en la Isla Kyūshū. Según la mitología, Issie era una yegua blanca que había tenido un potro, y vivían juntos en la orilla del lago Ikeda. Pero cuando el potro fue secuestrado por un samurái e Issie fue incapaz de encontrarlo, saltó al lago y, en su desesperación, se transformó en una gigante, bestia reptil, la cual desde entonces frecuenta la superficie, intentando encontrar su hijo perdido. La criatura fue fotografiada en 1978, hubo unos veinte testigos del avistamiento, el ser fue descrito como un saurio de color negro y 5 metros de longitud que nadaba en el lago.

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Representación artística de Issie.

  • Manipogo: Es el nombre con el que se conoce a un monstruo lacustre que habitaría el Lago Manitoba (Canadá). Los primeros avistamientos de este ser se remontan a 1908 y el último conocido data del año 2009.

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Representación artística del avistamiento de una “joroba”, hecho muy característico en los reportes del Manipogo y de otros monstruos lacustres.

  • Memphré: Monstruo lacustre del Lago Memphremagog en Québec (Canadá). Reportado inicialmente en 1816, su último avistamiento se produjo en 2006. Memphré es descrito de una manera muy similar a la del Monstruo del Lago Ness.

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La similitud del Memphré con el Monstruo del Lago Ness se refleja también en diversas ilustraciones.

  • Mokèle-mbèmbé: Bestia común de la mitología de diversos países de África Central, en cuya creencia están especialmente convencidos los pigmeos de la zona. En este caso nos no encontraríamos ante una criatura principalmente acuática sino ante una bestia que habitaría en los pantanos de las remotas junglas de la República Popular del Congo, pero también en República Centroafricana, Camerún y Gabón. El Mokèle-mbèmbé es una de las criaturas más famosas dentro de la criptozoología y cuya existencia no es absolutamente descartada por algunos científicos. Los relatos y la tradición oral de varias tribus africanas lo describen como un animal de color gris parduzco y de tamaño superior al de un elefante, de unos 4 – 6 metros de alto y 5 – 10 metros de largo. Tiene el cuello largo y flexible y un solo diente, aunque muy grande; otros relatos aseguran que se trata de un cuerno. Unos pocos hablan de una cola musculosa como la de un caimán. Vive en los ríos y trepa a las orillas en pleno día para buscar alimento. Sus huellas se parecen a las del hipopótamo, aunque son mayores y palmeadas; según algunos exploradores, son circulares, del tamaño de una sartén, con tres dedos. Su dieta estaría compuesta mayormente por vegetales, aunque hay reportes de que cazarían humanos e hipopótamos. Es interesante notar que hay una pequeña población de estos últimos en los pantanos del Río Likouala. Ya desde finales del Siglo XVIII (1776) se tiene constancia de leyendas sobre este ser, principalmente conocidas a partir de multitud de sucesivas expediciones (como la de Bonaventure de 1776) a las junglas de África Central y cuenca del Río Congo. Algunas teorías intentan identificar a esta criatura con confusiones producidas al observar un rinoceronte (aunque la jungla no es su hábitat). Científicos más atrevidos exploran la hipótesis de que nos encontremos ante un dinosaurio saurópodo (similar al Apatosaurus, descrito así también en la expedición de Paul Gratz de 1909) que habría sobrevivido hasta nuestros días a la masiva extinción del Cretácico. Ruidos no pertenecientes a ningún animal conocido, huellas extrañas con tres dedos, siluetas de un enorme animal vistas a través de la selva, oscilaciones extrañas en el agua, son algunos de los hechos que han reportado tanto los nativos como los exploradores y científicos que ha visitado la región.

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Ilustración representando al Mokèle-mbèmbé siendo atacado por pigmeos.

  • Monstruo del Gran Lago: Conocido como Storsjöodjuret, se dice que este monstruo habita en las profundidades del Lago Storsjön en Suecia. Ya desde 1635 hay diversos reportes de su presencia. Es descrito como si fuera una serpiente o reptil acuático con aletas por la parte de atrás y con cabeza de perro; puede poseer grandes crestas según otras descripciones. Se dice que mide unos 6 metros de largo. En el año 1986, la junta administrativa de la provincia de Jämtland declaró al monstruo del gran lago como una especie en peligro de extinción y se le otorgó un estado de protección.

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Representación artística de Storsjöodjuret.

  • Monstruo del Lago de Bañolas: Ubicado en Gerona (España), una leyenda cuenta que fueron primero las tropas de Carlomagno quienes, aprovechando su estancia en la ciudad de Gerona, se acercaron a Bañolas para intentar reducir y matar al dragón (conocido como Draga) que habitaba en el lago. El Emperador tuvo que pedir ayuda a San Emeterio, un monje francés que llegó a tierras gerundenses con él para combatir a los moros. Cuando la bestia salió de su refugio se quedó mirando a aquel hombrecillo que no paraba de rezar y, como si de un cachorrillo se tratara, le siguió hasta la plaza. Después de este suceso, el santo milagrero fundó el monasterio de San Esteban de Bañolas, antes de irse a vivir a una cueva en medio de un espeso bosque donde no era posible adivinar si era de día o de noche. El monstruo regresó al lago, donde dicen que aún vive hoy, pero al que nadie ha vuelto a ver. Algunos autores aseguran que hay testimonios de la aparición del monstruo a finales del Siglo XIX y principios del XX, como el ataque a una diligencia que hacía el trayecto Olot – Bañolas. Se ha intentado culpabilizar al supuesto monstruo de varios naufragios con muchas víctimas, desastres ocurridos en el lago en 1913 y 1998. Otra leyenda cuenta que en el fondo del lago habitan las ondinas en un palacio de cristal. Estos seres, también llamados mujeres de agua, salen a la superficie los días de luna llena, y al igual que las sirenas, las ondinas utilizan sus cánticos para atraer a los hombres de la zona y llevárselos a su palacio de cristal.

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Representación artística del Monstruo de Lago de Bañolas.

  • Monstruo del Lago Iliamna: Localizado en Alaska, se dice que un monstruo con cabeza y cola similar a la de los lobos y cuerpo de orca habita en el Lago Iliamna. Los primeros avistamientos datan de 1942 y se han extendido en el tiempo hasta 1988. La escasez de más ha hecho que muchos empiecen a dudar, todavía más, de la existencia real de esta criatura Una vez más el biológo y pescador profesional Jeremy Wade, determinó que es muy posible que este monstruo fuese en realidad un esturión blanco (Acipenser transmontanus), el pez más grande de Norteamérica y que puede alcanzar los 6,1 metros de longitud.

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Esturión blanco (Acipenser transmontanus).

  • Monstruo del Lago Labynkyr: Este lago ubicado en la República de Sajá, al Este de Rusia, es el hogar de un monstruo pavoroso según las leyendas del lugar que se remontan al Siglo XIX. Medio de comunicación rusos aseguraron que tenían evidencias de la presencia de dicho monstruo en el lago, habiéndose encontrado diversos restos esqueléticos; incluso se realizó una expedición en 1999 para buscar más pruebas de su presencia en este remoto y de muy difícil acceso lugar del mundo.

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Fotografiada realizada en el Lago Labynkyr en la que se observa un cuerpo extraño aflorando de las aguas.

  • Monstruo del Lago Tianchi: Ubicado en la cumbre del Monte Paektu, entre China y Corea del Norte, se dice que este lago es la morada de un monstruo o monstruos cuyos avistamientos se remontan a 1903 y prosiguen hasta nuestros días. Ha sido descrito como una especie de búfalo que surge del agua. Reportes más recientes describen al monstruo como teniendo una cabeza humanoide unida a un cuello de 1,5 metros. Se dice que tiene un anillo blanco en la base del cuello y el resto se su piel es gris y lisa. En 2007, un reportero de televisión chino aseguró haber filmado en este lago a unas seis extrañas criaturas con forma de foca.

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Fotografía tomada el 21 de Julio de 2005 de un cuerpo extraño asomando en la superficie del Lago Tianchi.

  • Monstruo del Lago Tortuga: El Lago Tortuga ubicado Saskátchewan (Canadá) es el supuesto hogar de un monstruo que es descrito generalmente como una criatura de entre 3 – 9 metros de longitud, piel cubierta de escamas, sin aleta dorsal, cabeza similar a la de los caballitos de mar, a un perro o incluso un cerdo. Sus primeros avistamientos se reportan con anterioridad a las leyendas de los nativos indios de la zona. Se ha intentado explicar la presencia de este monstruo con una confusión de los testigos, los cuales seguramente habrían visto un esturión de gran tamaño, algo que podría casar con algunas de las descripciones.

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Fotografía tomada entre 2011 – 2012 del supuesto rastro dejado por el Monstruo del Lago Tortuga.

  • Morag: Es el apodo dado al monstruo lacustre del Lago Morag (Escocia). Después de Nessie está entre las criaturas (supuestamente) fantásticas más conocidas de Escocia. El avistamiento más conocido tuvo lugar en 1969, donde estuvieron involucrados dos hombres locales, Duncan McDonnel y William Simpson. Afirmaron haber golpeado accidentalmente a la criatura con su barco, haciendo que los atacara. McDonnel se defendió con un remo, y Simpson abrió fuego con su rifle, lo que causó que la criatura se sumergiera hasta desaparecer. Lo describieron de color marrón, de 7,5 – 9 metros de largo, con piel áspera, tres jorobas dorsales de medio metro cada una que sobresalían por encima de la superficie, y una cabeza de unos 30 centímetros. Se han realizado varias expediciones para localizar al monstruo pero todas han vuelto sin evidencias destacables.

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Representación artística de Morag.

  • Nahuelito: Supuesta criatura desconocida que habitaría en el Lago Nahuel Huapi en la Patagonia (Argentina). Su primer reporte se remonta a 1910 aunque ya existían relatos al respecto previos a la Conquista de América. George Garret aseguró en 1910 que luego de navegar por el lago y a punto de desembarcar, pudo avistar a unos 400 metros de distancia una criatura cuya parte visible medía entre 5 – 7 metros de largo y sobresalía otros 2 metros por encima del agua. En 1988 se publicaron fotos del Nahuelito en una revista del diario Río Negro. Los avistamientos de Nahuelito parece que se suceden hasta nuestros días.

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Supuesta fotografía de Nahuelito tomada en 1988.

  • Ogopogo: Nombre con el que se conoce a un monstruo de lago que supuestamente vive en el Lago Okanagan, en la Columbia Británica (Canadá). En este lugar se ha visto el típico fenómeno de las “jorobas” que se desplazan sobre la superficie del agua, e interpretadas como los emergentes del cuerpo de un gran animal por las teorías que afirman la existencia de estas supuestas criaturas críptidas. Su descripción más común es la de una serpiente marina de 15 – 20 metros de largo. Los primeros avistamientos del Ogopogo datan del Siglo XIX y se extienden hasta nuestros días, siendo uno de los monstruos lacustres más conocidos en el mundo. Es muy posible que algunos de los avistamientos de este monstruo lacustre hayan sido confusiones de los testigos con troncos u otros objetos flotantes e incluso resultado de divisar nutrias y anguilas.

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Estatua de Ogopogo en Kelowna, Columbia Británica (Canadá).

  • Shuswaggi: Nombre con el que se conoce al supuesto monstruo que habita el Lago Shuswap de la Columbia Británica (Canadá). El primer avistamiento es relativamente reciente, el 3 de Junio de 1984, Linda Griffiths que navegaba con sus hijos por el lago dijo haber visto una mancha en el agua. Al cabo de un rato, el agua comenzó a agitarse violentamente y vio que afloraban unas siete jorobas de color marrón grisáceo por encima de la superficie y moviéndose en línea recta. El monstruo que poseía forma serpentina, cruzó por delante de su embarcación antes de sumergirse definitivamente.

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Representación artística de un Basilosaurus, animal extinto pariente cercano de las ballenas actuales que algunos criptozoólogos creen que podría ser el culpable de los avistamientos del Shuswaggi.

  • Tahoe Tessie: Entre Nevada y California se ubica el Lago Tahoe, hogar supuestamente de un monstruo lacustre cuya leyenda se remonta a las historia de tribus indias del Siglo XIX y que se extiende hasta nuestros días. Con una longitud que oscila de los 3 – 24 metros, Tessie es descrito como una criatura serpentiforme, de cuerpo ancho y que habita en túneles y cuevas de las profundidades del Lago Tahoe. A pesar de tener características de reptil, su piel de color negro azabache o turquesa, parece ser de aspecto suave. En la década de 1950, dos agentes de policía fuera de servicio informaron que habían visto un aumento joroba grande en el agua del lago y que se desplazaba a gran velocidad. Avistamientos similares se han ido sucediendo hasta fechas recientes.

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Representación artística de Tahoe Tessie.

A pesar de que muchos de los casos de avistamientos y reportes de monstruos lacustres son debido a confusiones o directamente fraudulentos, no se puede descartar la presencia de criaturas desconocidas en muchos de estos lugares. Se conoce más de la Luna que de las profundidades del océano, y todos los años se descubren nuevas especies animales desconocidas hasta la fecha, ¿por qué no dejar volar un poco la imaginación?, quizá en lo profundo de estos lagos no se escondan únicamente especies ya conocidas y troncos viejos.

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Lago Ness y Castillo de Urquhart (Escocia).

Información sobre serpientes marinas.

Información sobre reptiles marinos prehistóricos:

Parte I

Parte II

Fuentes: Wikipedia, elaboración propia.

 

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Celacanto, fósil viviente

Los celacantimorfos (Coelacanthimorpha) son peces de aletas lobuladas (sarcopterigios) que se creían extintos (se trata también, por tanto, de un relicto) desde el período Cretácico hasta que en 1938 un ejemplar vivo fue capturado en la costa oriental de Sudáfrica. En 1998 se localizó otro ejemplar en la isla de Célebes (Indonesia). Junto con los peces pulmonados son los seres vivos marinos más cercanos de los vertebrados terrestres. Aparecieron en el período Devónico (hace 400 millones de años), aunque la mayor cantidad de restos fosilizados pertenecen al período Carbonífero (hace 350 millones de años). El celacanto presenta unas similitudes morfológicas prácticamente idénticas con su ancestro fósil, por este motivo se le conoce, actualmente, como “fósil viviente”. Este fenómeno es tan sólo una consecuencia de la evolución lenta a la que ha estado sometido, comparado con otros vertebrados.

En la actualidad se han identificado dos especies, la descubierta en 1938: El Celacanto de las Comores (Latimeria chalumnae); y la de 1998: El Celacanto Indonesio (Latimeria menadoensis). Ambas son poblaciones consideradas muy vulnerables. A pesar de ser parientes de los antiguos celacantos, tienen un modo de vida muy diferente de estos, y se han adaptado a vivir a grandes profundidades, en nichos ecológicos que les han dado una oportunidad frente a los modernos teleósteos. No se conoce con exactitud su comportamiento reproductivo. Se cree que la madurez sexual no ocurre antes de los 20 años. La forma de reproducción es ovovivípara, con fecundación interna, y huevos que llegan a medir 10 centímetros de largo y pesar hasta 300 gramos. El período de gestación es de alrededor de 13 meses tras el cual la hembra da a luz entre 5 – 25 crías bastante desarrolladas, capaces de sobrevivir, sobre las cuales no se realiza ningún tipo de cuidado parental. Son peces depredadores. Durante el día habitan en cuevas situadas en zonas profundas (de 150 – 300 metros), subiendo por las noches a la superficie, donde se alimentan de peces de arrecife.

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Celacanto de las Comores (Latimeria chalumnae).

Tamaño: Entre 1,5 – 1,8 metros, aunque algunos ejemplares pueden superar los 2 metros de largo.

Peso: Una media de 80 kilogramos aproximadamente. Algunos ejemplares alcanzan los 95 kilogramos de peso.

Distribución: Océano Índico, principalmente en las Islas Comores y Sudáfrica, también parece estar presente en aguas de Madagascar y Mozambique.

Reproducción: A pesar de una gran falta de datos al respecto, se sabe que el celacanto es ovovivíparo. Sus huevos son grandes, de hasta 9 centímetros, y las crías al nacer miden entre 35 – 38 centímetros y al igual que los tiburones, son réplicas idénticas a sus padres pero en miniatura.

Estado de conservación: En peligro crítico.

El celacanto de las Comores presenta una coloración negra, un poco azulada, con manchas blancas y ligeramente rosas. Tiene una complexión de depredador al acecho, ya que no está adaptado a la velocidad, siendo un animal bastante lento de movimientos. A pesar de ser un pez sarcopterigio, con una base muscular de las aletas, no se arrastra por el fondo marino, sino que nada lentamente. Su cola es trilobulada, una característica insólita. Sus escamas son duras, grandes y gruesas. Posee una segunda aleta dorsal cercana a la cola. Su cabeza es grande, con una boca ancha y ojos grandes y negros. El cráneo posee bisagras y su cerebro es extraordinariamente pequeño, sólo ocupa el 1% de la cavidad craneal. La vejiga natatoria no es funcional y está llena de grasa. Es un pez que pare a sus crías, tras un largo período de gestación, aunque su reproducción sigue siendo un misterio. Las hembras son más grandes que los machos (dimorfismo sexual). Este celacanto habita en cuevas rocosas y fondos volcánicos, entre 70 – 700 metros de profundidad. De hábitos carnívoros, parece que sus presas predilectas son otros peces y los calamares, aunque también caza anguilas y tiburones pequeños. Es probable que en la actualidad la población total de celacanto de las Comores sea inferior a 500 ejemplares, un número escaso que pone en peligro el futuro y la sostenibilidad de esta extraordinaria especie.

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Debido a que no se había encontrado un fósil de este pez en todo el Cenozoico (aunque sí en el Mesozoico), se creía a principios del Siglo XX que este pez estaba extinto. Sin embargo, en verano de 1938 se telefoneó a Marjorie Courtenay-Latimer, directora del Museo de East London (Sudáfrica). Se le comunicaba que se había capturado un extraño pez azul nunca antes visto. Tras observarlo, el espécimen se llevó a museo, donde se envolvió en formalina, aunque el pez no se conservó bien. James Leonard Brierley Smith, ictiólogo de la universidad Rhodes, en Grahamstown, consiguió llegar al museo, tras varios meses, y le dio al pez su nombre científico. Tras 14 años de exhaustiva búsqueda, en invierno de 1952, se encontró el segundo espécimen de celacanto en las islas Comores. Si por una parte el hallazgo conmocionó a la comunidad científica, por otra los habitantes del archipiélago ya estaban familiarizados con la existencia de esta especie. Varias capturas más se hicieron en aguas de Comores a lo largo del Siglo XX. En Octubre del año 2000, en Sudáfrica se encontró una nueva población de esta especie. Estos hallazgos sugieren que el celacanto pudiera estar más extendido en el Índico de lo que se pensaba.

Celacanto Indonesio (Latimeria menadoensis).

Tamaño: Se cree que su tamaño medio se sitúa en torno a 1,4 – 1,5 metros de longitud.

Peso: Supera los 30 kilogramos.

Distribución: Aguas de la Isla de Célebes (Indonesia).

Reproducción: Sin datos. Es de suponer que guarde semejanzas con la de su pariente el celacanto de las Comores.

Estado de conservación: Vulnerable.

Descrita en 1999, esta especie de reciente descubrimiento. El 18 de Septiembre de 1997 fue observado un pez de apariencia extraña en un mercado de Manado Tua, en la Isla de Célebes, Indonesia, del cual se pensó se trataba de un celacanto de Comores; sin embargo, difería de este por su coloración marrón a nivel del dorso. Un segundo ejemplar, de 1,2 metros de longitud y 29 kilogramos de peso, fue capturado con vida el 30 de Julio de 1998. Permaneció vivo durante seis horas permitiendo que se lo fotografiara y se documentara su color, movimiento de las aletas y comportamiento en general. El espécimen fue preservado y donado al Museo de Zoología de Bogor. Las pruebas de ADN revelaron que el espécimen difería genéticamente de la población de Comores. Se cree que esta especie habita en aguas cálidas entre 150 – 200 metros de profundidad, entrando en ocasiones en cuevas submarinas. En su apariencia, los celacantos indonesios, llamados localmente raja laut (rey del mar), son similares a los celacantos de las Comores, excepto por la coloración del dorso de tono marrón-grisáceo en lugar de azulado. En 2005, un estudio de ADN mitocondrial estimó la separación de las dos especies entre hace 30 y 40 millones de años.

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Fuentes: Wikipedia, FishBase, Laurent Ballesta & Google (fotografías), elaboración propia.

 
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Publicado por en 18 enero, 2017 en Naturaleza

 

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Estanque

Estanque Jardín Botánico

Paz en verde.

Fotografía y retoques por La Exuberancia de Hades (Real Jardín Botánico, Madrid).

 
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Publicado por en 18 septiembre, 2016 en Mis Fotografías, Naturaleza

 

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Kraken

El Kraken es una criatura marina de la mitología escandinava descrita comúnmente como un tipo de pulpo o calamar gigante que, emergiendo de las profundidades, atacaba barcos y devoraba a los marineros. La leyenda puede realmente haberse originado de avistamientos de calamares gigantes reales que de forma estimada tendrían de 13 – 15 metros de largo, incluyendo los tentáculos. Se dice que esta criatura emergía de las profundidades para atacar a toda embarcación que se le cruzara y luego devorar a los marinos que caían al mar. Los pocos sobrevivientes de estos trágicos naufragios, relataban que este monstruo marino solía aparecer junto a las costas de Noruega e Islandia. Incluso, algunas versiones señalaban que el monstruo era tan grande que parecía una isla cuando dormía, debido a que tenía una inmensa joroba en su espina dorsal y a que sus tentáculos flotaban como flecos de algas. Los marinos que desembarcaban por error sobre su cuerpo, encontraban una terrible muerte.

Pierre Dénys de Montfort - Calamar gigante

Pierre Dénys de Montfort – Pulpo colosal atacando una nave mercante (1810).

Kraken es la forma en artículo definitivo de krake, una palabra escandinava que designa un animal enfermizo, o algo retorcido. En el alemán moderno, Krake (plural y declinado en singular: Kraken) significa pulpo, pero puede también referirse al legendario Kraken. El nombre de Kraken suele asociarse popularmente a la especie de calamar gigante Architeuthis dux, de la cual hoy en día poco se sabe, debido a la gran profundidad a la que habita.

Los primeros indicios históricos de la existencia del Kraken, datan del siglo XII, refiriéndose a una criatura del tamaño de una isla avistada en Noruega, en ellas también se encuentran descripciones de un calamar gigante. En 1555, Olaus Magnus escribió sobre unos peces monstruosos, que sin ser el Kraken, tenían formas terribles, de cabezas cuadradas y cubiertas de espinas, y con cuernos filosos y largos.

Aunque el nombre Kraken nunca aparece en las sagas noruegas, hay monstruos marinos similares, el hafgufa y lyngbakr, ambos descritos en la saga Örvar-Oddr y en los textos noruegos de 1250, Konungs skuggsjá. Carlos Linneo incluyó al Kraken como cefalópodo con el nombre científico de Microcosmus marinus en la primera edición de su Systema Naturae (1735), una clasificación taxonómica de organismos vivos, pero excluyó al animal en ediciones posteriores. El Kraken también es extensivamente descrito por Erik Ludvigsen Pontoppidan, obispo de Bergen, en su Historia Natural de Noruega (Copenhague, 1752 – 1753).

Cuentos antiguos, incluyendo los de Pontoppidan, describen al Kraken como un animal “del tamaño de una isla flotante” (se decía que el dorso de un Kraken adulto tenía una longitud de 2,4 kilómetros), cuyo verdadero peligro para los marineros no es la criatura misma, sino el remolino que crea después de sumergirse rápidamente en el océano. Sin embargo, Pontoppidan también describe el potencial destructivo de la gran bestia: “Se dice que si se aferra al mayor buque de guerra, podría tirar de él hasta el fondo del océano” (Sjögren, 1980). El Kraken fue siempre distinto de las serpientes marinas, también comunes en la tradición escandinava (Jörmungandr por ejemplo).

Más información sobre serpientes marinas.

Según Pontoppidan, los pescadores noruegos a menudo corrían el riesgo de atrapar a los peces sobre el Kraken, cuando la pesca era tan buena. Si un pescador tenía una inusualmente buena pesca, uno le decía al otro, “debes haber pescado sobre un Kraken”. Si, por otra parte, el fruto de la pesca eran, en lugar de peces, los así llamados gigantopólipos resplandecientes, el fin de su vida estaba próximo, pues según la leyenda los mencionados pólipos habitan por toda la eternidad sobre el lomo del Kraken, siendo su función la de crear un espejismo celestial, una farsa destinada a las criaturas más torturadas del abismo las cuales, según la leyenda popular, tienen el rango suficiente de inteligencia como para sufrir el existencialismo: “Hartos del vagabundeo eterno por el inmenso tedio de la fauce marina, deseosos de la salvación y de la Himmelslicht, acuden como lanzas hacia la propia perdición” (Panorama Cultural, 1962). Así, todo pescador que ose interrumpir esta sentencia del determinismo caería en desgracia, siendo éste el aspecto más negativo de pescar sobre un Kraken. Pontoppidan también alegó que el monstruo a veces es confundido con una isla, y que en algunos mapas se incluyen islas que sólo a veces eran visibles e indicaban un Kraken. Pontoppidan también propone que un joven espécimen de un monstruo fue hallado muerto en tierra en Alstahaug.

La mayoría de historias difundidas entre los más veteranos marineros de esta región, señalan que en ciertos puntos de altamar, al mirar hacia abajo desde la superficie, se pueden observar los enormes ojos del Kraken, rojos como si de un incendio se tratara. Estas historias también mencionan que los excrementos de este monstruo emanan un olor agradable y van formando pequeños islotes flotantes alrededor del monstruo, lo cual atrae a gran cantidad de peces. Cuando hay una suficiente cantidad de peces, la criatura comienza a alimentarse de ellos.

Pulpo gigante atacando una nave mercante

Pierre Dénys de Montfort – Pulpo colosal atacando una nave mercante (1810).

El autor Jacob Wallenberg describió al kraken en la obra de 1781 Min son pá galejan (Mi hijo en el galera): “Kraken, también llamado pez-cangrejo, que no es tan grande, en cabezas y colas contadas, no es más grande que ancho es nuestro Oland (es decir, menos de 16 kilómetros) permanece en el fondo marino, constantemente rodeado por innumerables peces pequeños, que le sirven como comida y son alimentados por él a cambio: Para su comida, (si recuerdo correctamente lo que escribe E. Pontoppidan) no dura más de tres meses, y necesita otros tres para digerirla. Sus excrementos crían posteriormente a un ejército de peces menores, y por esta razón, los pescadores pescan en su lugar de descanso… Gradualmente, el Kraken asciende a la superficie, y cuando se encuentra a diez a doce brazas, es mejor que los barcos se muevan de su vecindad, ya que en breve estallará, como una isla flotante, expulsando agua de sus terribles orificios nasales y haciendo olas circulares a su alrededor que pueden alcanzar muchas millas. ¿Podría alguien dudar que este es el Leviatán de Job?”.

Kraken atacando un barco

Kraken atacando y levantando un barco.

Desde fines del Siglo XVIII, el Kraken se ha representado en varias formas, principalmente como grandes criaturas similares a pulpos, y a menudo se ha afirmado que el Kraken de Pontoppidan podría haberse basado en observaciones de marineros de calamares gigantes. En las primeras descripciones, sin embargo, las criaturas eran más similares a cangrejos parecidos a pulpos y, en general, poseen rasgos que se asocian con las grandes ballenas en lugar de con los calamares gigantes. Algunos rasgos del Kraken se asemejan a las actividades volcánicas submarinas que ocurren en la región de Islandia, incluida el agua burbujeante, las corrientes peligrosas y la aparición de nuevos islotes.

En 1802, el francés malacologista Pierre Dénys de Montfort reconoce la existencia de dos tipos de pulpos gigantes en Histoire Naturelle Générale et Particulière des Mollusques, una descripción enciclopédica de moluscos. Montfort afirma que el primer tipo, el pulpo kraken, ha sido descrito por los marineros noruegos y balleneros de América, así como antiguos escritores como Plinio el Viejo. Sobre la segunda categoría más grande, el pulpo colosal, se informó acerca de un ataque a un buque velero de Saint-Malo, frente a las costas de Angola.

Montfort luego se atrevió a hacer más afirmaciones. Él propuso que diez barcos de guerra británicos (incluyendo el navío de línea Ville de Paris) que misteriosamente desaparecieron una noche en 1782 debieron ser atacados y hundidos por pulpos gigantes. Desafortunadamente para Montfort, los británicos fueron hundidos por un huracán cerca de la costa de la isla de Terranova tal y como se supo a través del relatteuthis duxo de los supervivientes del Ville de París. La carrera de Pierre Dénys de Montfort nunca se recobró y murió hambriento y pobre en París alrededor de 1820 (Sjögren, 1980). En defensa de Pierre Dénys de Montfort, cabe señalar que muchas de sus fuentes, para el “pulpo kraken” probablemente describen al verdadero calamar gigante, cuya existencia se probó en 1857.

En 1830, posiblemente influido por el trabajo de Pierre Denys de Montfort, Alfred Tennyson publicó su popular poema El Kraken (esencialmente un soneto irregular), que difundió al Kraken en el idioma inglés con su posición superflua de the. El poema, en sus tres últimas líneas, también tiene similitudes con la leyenda del Leviatán, un monstruo marino, que subiría a la superficie en el final de los días.

La descripción de Tennyson aparentemente influyó en Julio Verne que imaginó al famoso calamar gigante en Veinte mil leguas de viaje submarino de 1870. Verne también hace numerosas referencias al Kraken y al obispo Pontoppidan en la novela.

Kraken

Representación moderna del Kraken.

Hoy en día se han encontrado varias pruebas de existencia de calamares gigantes en las profundidades del mar, de aproximadamente 15 – 20 metros. Se han encontrado picos de calamares gigantes en estómagos de cachalotes y cicatrices de ventosas en la piel de dichos cetáceos que indican que cefalópodos de más de 20 metros de largo podrían habitar las profundidades de los océanos. Según la cultura popular sabemos más de Marte que de lo que hay en el fondo del mar. Bernard Heuvelmans, un zoólogo, piensa que el mundo está lleno de criaturas aún no descubiertas.

Todo parece indicar pues que la mayoría de los avistamientos del Kraken podrían estar relacionados directamente con calamares gigantes, calamares colosales o pulpos gigantes de un extraordinario tamaño.

Información sobre calamar gigante (Architeuthis dux) y calamar colosal (Mesonychoteuthis hamiltoni).

Calamar gigante

Calamar gigante captado por el zoólogo Tsunemi Kubodera en 2006.

Fuentes: Wikipedia, republica.com.

 
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Publicado por en 10 agosto, 2016 en Criptozoología, Historia, Naturaleza

 

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Mamíferos Prehistóricos II

Glyptodon (Diente tallado).

Periodo: Pleistoceno (Hace 2 millones de años- 10 000 años.).

Tamaño: Unos 3,3 metros de largo y 1,5 metros de altura.

Peso: Alrededor de 1,4 toneladas.

Localización fósiles: Estados Unidos, Uruguay, Argentina y Brasil.

El Glyptodon era un animal estrechamente emparentado con los armadillos actuales, y al igual que ellos, poseía un caparazón rígido en la espalda que le servía a modo de defensa contra los depredadores. Tenía también una protección en las patas y en el cuello para aumentar aún más su defensa, unas garras en las patas parecidas a cascos y una cola acorazada con pequeñas espinas. Es muy posible que su cuerpo estuviese recubierto de pelo. El Glyptodon era herbívoro, se alimentaba de hierba, plantas duras y plantas acuáticas y, por su constitución, se supone que no fue muy ágil sino más bien lento de movimientos. Las diferentes especies se distinguen por los patrones y tipos de caparazones. Durante milenios, muchos de esos caparazones vacíos permanecieron diseminados a lo largo de las planicies de Uruguay, Río Grande del Sur y de Argentina, probablemente sirviendo de refugio para los humanos primitivos de la región. El Glyptodon formaba pequeños grupos con las crías, los machos eran animales muy agresivos que no dudan en atacar y defenderse ante los depredadores.

Glyptodon

Megatherium (Gran bestia).

Periodo: Plioceno y Plesitoceno (Hace 2 millones de años – 8 000 años).

Tamaño: Hasta 8 metros de longitud y 6 metros de altura.

Peso: Un máximo de unas 6 toneladas aproximadamente.

Localización fósiles: Sudamérica (Argentina principalmente).

El Megatherium es uno de los mayores mamíferos terrestres que han existido y el más grande perezoso del que se tiene constancia, con un tamaño muy similar al de los elefantes actuales. Poseía un esqueleto robusto con una gran cintura pélvica y una ancha y musculosa cola. Su enorme tamaño le permitía alimentarse a alturas a las que no tenían acceso otros herbívoros contemporáneos. Elevándose sobre sus poderosas patas traseras y usando su cola para formar un trípode, Megatherium podía soportar su enorme peso corporal mientras usaba sus garras curvas de sus largos brazos para acercarse las ramas de los árboles. Este perezoso, al igual que los actuales osos hormigueros, caminaba sobre los lados de sus pies y manos, debido a que sus garras evitaban que pudiera poner las palmas y plantas de los mismos sobre el suelo. Aunque era principalmente cuadrúpedo, sus huellas fosilizadas muestran que tenía cierta capacidad de realizar una marcha bípeda. Los análisis biomecánicos también sugieren que tenían adaptaciones para el bipedalismo. Algunos expertos creen que su mandíbula puede haber alojado una larga lengua, la cual hubiera usado para llevarse las hojas a su boca, de manera similar a los perezosos arborícolas actuales, aunque otros científicos descartan esta posibilidad. Aunque se cree que era principalmente herbívoro, no se descarta que fuese omnívoro, debido a la forma de algunos de sus dientes, lo que podría sugerir que el Megatherium se alimentaría de carne en algunas ocasiones para completar su dieta. Este animal habitó en zonas de praderas con árboles y regiones selváticas del actual Amazonas.

Megatherium

Dripotodon (Dos dientes delanteros).

Periodo: (Hace 1,6 millones de años – 46 000 años).

Tamaño: 3 metros de largo y 2 metros de altura.

Peso: Unas 2,8 toneladas aproximadamente.

Localización fósiles: Australia.

El Dripotodon es un género de marsupiales, los más grandes que jamás hayan existido, con un tamaño similar al de los más grandes rinocerontes de la actualidad. Este animal vivió en Australia y eran parientes de los modernos koalas y wombats. Sus hábitos eran más parecidos a los de estos últimos. Con un aspecto parecido a los osos o a los osos panda, con cuerpos bastante musculados y dentadura de roedor, eran animales que se alimentaban de sustancias vegetales blandas. Posiblemente, tuvieron un metabolismo bajo y unos movimientos lentos, que les ayudarían a necesitar pocos recursos pero que a la llegada del ser humano harían de ellos una presa fácil. Se desplazaba en grandes rebaños en búsqueda de alimento. A pesar de tener unas fuertes mandíbulas y un cráneo enorme, tenía el cerebro de un tamaño muy reducido. Habitaban en zonas boscosas y montañosas, el bosque abierto, áreas arboladas y los pastizales, en zonas abiertas cerca del agua, lagos y ríos Manteniéndose cerca del agua y comiendo hojas, arbustos y pastos.

Diprotodon

Gigantopithecus (Mono gigante).

Periodo: Pleistoceno (Hace 1 millón de años – 100 000 años).

Tamaño: 3 metros de altura.

Peso: 600 kilogramos.

Localización fósiles: Asia (India, China, Vietnam).

Las evidencias fósiles sugieren que el Gigantopithecus fue el primate más grande que habitó el planeta. Probablemente haya sido cuadrúpedo y herbívoro, con una dieta similar a la del panda gigante basada en el bambú, y posiblemente suplementada con frutas de estación. Se cree que su pariente más cercano es el moderno orangután, pero Gigantopithecus era demasiado grande para vivir en los árboles, por lo que seguramente se comportaba como un gorila. Aunque se desconoce el porqué de la extinción de Gigantopithecus, se supone que las razones principales fueron los cambios climáticos y la competencia por los recursos con especies mejor adaptadas (pandas u hombres primitivos). Durante años, la medicina china ha trabajado con fósiles de Gigantophitecus, conocidos como “huesos de dragón”. El valor económico que poseen ha llevado a que los habitantes de estas regiones los recolecten produciendo su desaparición de muchos sitios donde podrían haberse encontrado.

Gigantopithecus

Rinoceronte Lanudo (Coelodonta antiquitatis).

Periodo: Pleistoceno hasta el último periodo glacial (Hace 550 000 – 12 000 años).

Tamaño: Entre 3 – 3,8 metros de longitud y 2 metros de altura.

Peso: Entre 2.700 – 3.200 kilogramos.

Localización fósiles: Eurasia (Desde España hasta Mongolia y Sur de Siberia, Islas Británicas incluidas).

Siendo el último y más especializado miembro del linaje evolutivo de los rinocerontes del Pleistoceno, el rinoceronte lanudo estaba bien adaptado a su ambiente. Los miembros cortos y su grueso pelaje lanudo le permitían vivir al ambiente de estepa-tundra que prevalecía a través de la ecozona paleárctica durante las glaciaciones del Pleistoceno. La apariencia externa de los rinocerontes lanudos es conocida a partir de individuos momificados de Siberia así como de pinturas rupestres, siendo más parecido al rinoceronte blanco actual, aunque análisis de ADN han demostrado que este animal está más emparentado con el actual rinoceronte de Sumatra. Tenía dos cuernos compuestos de queratina, con el cuerno anterior sobre la nariz alcanzando los 61 centímetros de longitud, y un cuerno posterior más pequeño entre sus ojos. Los cuernos eran excepcionalmente largos y lateralmente aplanados, sobre todo el primero, que podía alcanzar un metro de longitud, y aplanados, tan diferentes de los de otros rinocerontes que cuando se descubrieron los primeros cuernos aislados y congelados en Siberia en el Siglo XIX, fueron clasificados inicialmente como zarpas de aves gigantescas. Tenía pelo largo y grueso, orejas pequeñas, patas cortas y gruesas, y un cuerpo robusto. Las pinturas rupestres sugieren que tenían una banda oscura ancha de pelaje entre sus patas delanteras y traseras, pero la representación de este rasgo no es universal, y la identificación de los rinocerontes ilustrados como rinocerontes lanudos es incierta. Sus premolares anteriores eran de pequeño tamaño y los molares tenían la corona alta, además carecía de incisivos y tenía el septo nasal osificado. El rinoceronte lanudo usaba sus cuernos para propósitos defensivos y para atraer parejas en la época de celo, y además servían para apartar la nieve durante el invierno y acceder así a la hierba oculta bajo ella. Gracias a esta característica, los rinocerontes lanudos no tenían que emigrar a otras regiones para conseguir alimento en los periodos invernales como sí debían hacer otros animales de su entorno. La evidencia más reciente sugiere que los rinocerontes lanudos vivían en el Ártico durante el último máximo glacial consumiendo volúmenes aproximadamente iguales de herbáceas tales como Artemisia y gramíneas.

Rinoceronte lanudo

León de las Cavernas (Panthera leo spelaea).

Periodo: Pleistoceno hasta la última glaciación (Hace (370 000 – 10 000 años).

Tamaño: 2,1 metros de largo (sin la cola) y 1,2 metros de altura.

Peso: Hasta unos 360 kilogramos aproximadamente.

Localización fósiles: Eurasia y América del Norte.

El león de las cavernas es una subespecie extinta de león conocida a partir de restos fósiles y muchos ejemplos de arte prehistórico. Los científicos creen que sería un 8% – 10 más grande que los leones actuales, convirtiéndolo en su época en el depredador más de dominante. Recibe su nombre común del hecho de que grandes cantidades de sus restos han sido hallados en cavernas, pero es dudoso que hayan vivido en estas. Tenía una amplia tolerancia ambiental, pero probablemente prefería bosques de coníferas y praderas, en los que aparecían herbívoros medianos y grandes. Huellas fósiles de leones, las cuales han sido halladas junto a las de renos, demuestran que los leones alguna vez habitaron incluso en climas subpolares. La presencia de esqueletos adultos de leones totalmente articulados, en lo profundo de madrigueras del oso de las cavernas, indica que los leones pudieron haberse adentrado en estas para cazar osos cavernarios en hibernación, muriendo algunos de ellos en el intento. Otros restos de leones pudieron haber sido llevados a las cuevas por hienas de las cavernas que llevaban los cadáveres a sus cubiles para devorarlos. Estos carnívoros activos probablemente cazaban a los mayores animales herbívoros de su tiempo, incluyendo caballos, ciervos, renos, bisontes e incluso mamuts viejos, heridos o jóvenes. Las presas pequeñas eran por lo general derribadas con un golpe de la pata delantera y mantenidas así con las dos patas delanteras. El animal era finalmente muerto con una mordida con sus colmillos, en la nuca, en la región de la garganta o incluso en el pecho. Un león de las cavernas usualmente no correría tan rápido como sus presas, pero podría abalanzarse sobre estas por detrás o correr junto a ella y derribarlas con las patas. De esta manera podría muy fácilmente hacer perder el equilibrio de un animal corriendo. En Octubre de 2015 se hallaron dos cachorros de león de las cavernas congelados en Yakutia, Siberia en el permafrost; se estima su edad en 10.000 años. La investigación preliminar de estos especímenes, nombrados Uyan y Dina, indica que los cachorros probablemente tenían apenas una semana de edad al momento de sus muertes, ya que sus dientes de leche aún no habían erupcionado completamente. Evidencia adicional muestra que los cachorros, como los de los leones modernos, se ocultaban en una madriguera hasta que tuvieran edad suficiente para unirse al grupo. Los investigadores también creen que los cachorros quedaron atrapados y fueron muertos por un deslizamiento de tierra, y sin aire, estos fueron preservados en buenas condiciones. Se planea una segunda expedición al sitio en donde se produjo el hallazgo de estos especímenes para 2016, con el fin de encontrar los restos de otro cachorro o inclusive la madre de los mismos.

León de las cavernas

Oso de las Cavernas (Ursus spelaeus).

Periodo: Plesitoceno hasta la última glaciación (Hace 250 000 – 10 000 años).

Tamaño: Cerca de los 3 metros de largo y 1,3 metros de alto a la cruz.

Peso: Entre 440 – 600 kilogramos aproximadamente.

Localización fósiles: Bosques de Europa.

Es una de las especies de osos prehistóricos más conocida del mundo y uno de los más grandes que ha existido. Los osos de las cavernas evolucionaron a partir de la especie Ursus deningeri, hallada en muchos yacimientos del Pleistoceno Medio europeo, y de la que también derivan los osos pardos actuales. Los osos cavernarios son fáciles de diferenciar de los osos pardos (con quienes convivieron durante casi toda su existencia) por su morro menos pronunciado y su frente abrupta y hundida. Los caninos, aunque bien desarrollados, no lo están tanto en comparación con sus poderosos molares, evidencia de una dieta fundamentalmente herbívora y con menor aporte cárnico que en la mayoría de los osos. Las extremidades delanteras son más largas y robustas que las traseras. Como los osos pardos, los osos cavernarios eran animales solitarios. Despertaban en primavera del largo letargo invernal y pasaban el buen tiempo alimentándose, fundamentalmente de hierbas, frutos y hojas que machacaban con sus potentes molares. El acoplamiento debía producirse en verano, pues los hallazgos fósiles indican que los oseznos también nacían durante el invierno, como en las demás especies de osos actuales. A finales del otoño, los osos buscaban cuevas en las que pasar el invierno. Si el año había sido malo, no era raro que el oso muriera de hambre durante la hibernación al estar bajo de reservas. Es precisamente en el fondo de las cuevas donde se han encontrado la mayoría de los restos de osos cavernarios, razón por la que han recibido su nombre popular. Los osos cavernarios debían combatir con multitud de animales para hacerse con un refugio donde pasar el invierno, entre ellos grandes carnívoros como osos pardos, hienas gigantes y leones. Las cuevas también les eran disputadas por los hombres primitivos, tanto neandertales como los de nuestra propia especie. De todos los homínidos que los conocieron, los neandertales parecen haber sido quienes tuvieron una relación más estrecha con los osos cavernarios. En yacimientos como, por ejemplo, la cueva de Regordou (Departamento de la Dordoña, Francia), se han encontrado unas extrañas estructuras de piedra a modo de “sarcófagos” excavados en la pared, que albergaban en su interior uno o varios cráneos de osos de las cavernas, convenientemente alineados. Los paleoantropólogos todavía discuten cuál podrían ser el significado de tales construcciones, y algunos han sugerido que se trataba de una posible muestra de culto de los neandertales a este animal.

Oso de las cavernas

Bisonte Gigante (Bison latifrons).

Periodo: Pleistoceno (Hace 240.000 – 21.000 años).

Tamaño: Hasta ,6 metros de largo y 2,5 metros de altura a la cruz.

Peso: Unas 2,7 toneladas.

Localización fósiles: América del Norte.

El Bison latifrons o bisonte gigante, es una especie extinta de la familia de los bóvidos, que vivió en Norteamérica durante el Pleistoceno. También conocido como el bisonte gigante, o bisonte de la era de hielo, y alcanzaba unas dimensiones superiores a las de los bisontes moderno; su cráneo era más corto, por lo que tenía un mejor olfato para detectar a los grandes depredadores. Se cree que este gran herbívoro vivía en pequeños grupos familiares, paciendo en las Grandes Llanuras y también devorando hojas en los bosques de Norteamérica. Sus patas eran algo cortas pero eran fuertes, aunque su gran peso le impedía correr demasiado rápido, por lo que se defendía con los cuernos. Al igual que al actual bisonte, tenía una joroba en la que almacenaba grasa para el frío invierno glacial. Vivían en grupos más pequeños que los modernos bisontes porque eran más agresivos y grandes, por lo que no necesitaban tanta protección. Su grueso pelaje les protegía del frío. Los grandes y gruesos cuernos de los machos pueden haber sido empleados como un elemento disuasorio contra los grandes carnívoros como el felino dientes de sable Smilodon, el oso de cara corta, y también para establecer la jerarquía en peleas con otros machos por el derecho a aparearse.

Bisonte gigante

Mamut Lanudo (Mammuthus primigenius).

Periodo: Pleistoceno (Hace 150.000 – 1.700 años).

Tamaño: Unos 5 metros de largo y entre 2,8 – 3,4 metros de altura.

Peso: 6 toneladas de peso.

Localización fósiles: Eurasia y América del Norte.

El mamut lanudo es una especie de mamífero proboscídeo de la familia de los elefántidos que habitaba principalmente en zonas de praderas. Con su cubierta de largo pelo enmarañado, era una especie adaptada al clima extremo de la edad de hielo. Su nombre proviene de su gruesa capa de pelo lanudo de hasta 90 centímetros de largo, dispuesto en forma similar al pelambre del actual buey almizclero. Bajo la piel poseía una capa de grasa de 8 – 10 centímetros de espesor que fortalecía su adaptación al frío. Sus orejas de 30 cm de longitud, eran mucho más pequeñas que las de los elefantes actuales (las de un elefante africano alcanzan 180 centímetros). Presentaban un abombamiento en forma de cúpula sobre el cráneo y una alta joroba sobre los hombros. Los machos adultos alcanzaban 2,80 – 3,40 metros de alzada y 6 toneladas de peso. Los colmillos encontrados alcanzan hasta 4,2 metros de longitud y 84 kilogramos de peso, pero en promedio tienen 2,5 metros y 45 kilogramos. Sus dientes estaban adaptados a las plantas de la tundra, pero habitaba también la estepa herbosa, musgo y la presencia de ramas de árboles en los estómagos de los ejemplares encontrados, indica que también recorrían los bosques. Al igual que los elefantes modernos, los mamuts lanudos eran probablemente muy sociales, permaneciendo en grupos matriarcales, hechos que los fósiles encontrados avalan. La mayoría de especies extintas se conoce por medio de restos fosilizados o huesos conservados en circunstancias particulares. En el caso del mamut lanudo, se han encontrado además restos congelados, debido a la persistencia por milenios de climas con temperaturas muy bajas y glaciares o áreas congeladas y además, al gran tamaño de los especímenes. Aunque los casos de congelamiento de cuerpos fueran inusuales, ocurrieron durante miles de años. Para que un evento de este tipo se presentara, se requería que el animal quedara atrapado o sepultado rápidamente en un líquido helado, comúnmente el agua o en semi-sólidos tales como fango o légamo, que desde entonces se congelaron. Los restos así preservados han permitido estudiar la piel, pelo, músculos y multitud de tejidos y órganos del animal. Los seres humanos modernos coexistieron con los mamuts lanudos durante el Paleolítico Superior período en que los seres humanos entraron en Europa de África entre hace 30.000 y 40.000 años. Antes de esto, los neandertales habían coexistido con los mamuts durante el Paleolítico Medio, y estos humanos ya utilizado huesos de mamut para la fabricación de herramientas y materiales de construcción. Los mamuts lanudos fueron muy importantes para los seres humanos en la Edad de Hielo, y la supervivencia humana pueden haber dependido de mamut en algunas áreas.

Mamut lanudo

Fuentes: Wikipedia, Prehistoria Wiki, elaboración propia.

 

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Mamíferos Prehistóricos I

Arsinoitherium (Bestia de Arsínoe).

Periodo: Oligoceno (Hace 36 – 27 millones de años).

Tamaño: 3 metros de largo y 1,75 metros de altura.

Peso: 2,5 toneladas.

Localización fósiles: Norte de África y Etiopía.

El Arsinotherium se asemejaba a un rinoceronte, su rasgo más distinguible era un par de enormes cuernos similares (posiblemente cumplían una función reproductora, para atraer a las hembras) a conos con núcleos óseos que se proyectaban desde la parte superior de la nariz, inmediatamente seguidos de otro par de cuernos más pequeños, a modo de protuberancias. El esqueleto es muy robusto pero muestra que descendía de un ancestro cursorial, y el animal puede haber sido capaz de correr si necesitaba hacerlo, como los elefantes o rinocerontes modernos. El Arsinoitherium era un animal anfibio, debido a que donde vivía era una gran zona de islas con vegetación, también con mangles, este animal los comía, además de otros tipos de algas y vegetación.

Arsinoitherium

Paraceratherium (Bestia casi cornuda).

Periodo: Oligoceno y Mioceno (30 – 16,6 millones de años).

Tamaño: 8 metros de largo y 7 metros de altura (hasta la cabeza).

Peso: 15 toneladas aproximadamente.

Localización fósiles: India, Pakistán, Kazajistán, Mongolia y China.

Los paraceraterios son los mamíferos terrestres mayores conocidos. Se diferencian de otros ceratomorfos de su tiempo en la forma y posición inusuales de sus dos incisivos superiores, que tienen el aspecto de pequeños colmillos inclinados hacia abajo. Por otro lado, los incisivos inferiores se inclinaban hacia adelante. Esta adaptación de los incisivos era muy útil para arrancar hojas de los árboles. Sus patas y su cuello eran largos y, habiéndose adaptado para llegar a las hojas más altas de los árboles. Además de permitirles llegar a la vegetación más alta, sus robustas patas les podrían haber servido para defenderse de los depredadores. Debido a su gran tamaño y, por consecuente, menor relación superficie-volumen, es muy probable que tuvieran muy poco pelo y una piel clara como la de los rinocerontes actuales, para facilitar la pérdida de calor y evitar sobrecalentarse. El Paraceratherium era un animal totalmente herbívoro, como demuestran sus dientes aplanados. Se alimentaba de las hojas más tiernas de los árboles, situadas en las copas, pero también comía matorrales bajos y las hierbas, que hacía poco que habían aparecido. Se cree que estos animales eran solitarios, y solo se reunían en la época de celo mediante unas feromonas que producía la hembra. Estas informaban a los machos de su disponibilidad y le indicaba la dirección a donde habían ido, de forma que los machos se reunían con las hembras al poco tiempo de entrar en celo. El Paraceratherium solía vivir en entornos áridos y semiáridos con poca vegetación, lo que obligaba a un animal tan grande a realizar grandes migraciones en busca de alimentos. El clima era muy seco, con poca precipitación concentrada en los meses de verano.

Paraceratherium

Daeodon (Diente hostil).

Periodo: Oligoceno y Mioceno (Hace 29 – 19 millones de años).

Tamaño: 3,6 metros de largo y 1,8 metros de altura aproximadamente.

Peso: Alrededor de 780 kilogramos.

Localización fósiles: Estados Unidos.

Daeodon shoshonensis es el entelodóntido más grande conocido. Se diferencia de otros entelodóntidos por un conjunto único de características dentales, la forma y el relativamente pequeño tamaño de las proyecciones óseas de sus mejillas comparadas a las de Archaeotherium, el pequeño tamaño de la “verruga” ósea en su barbilla (varía de pequeña a ausente en los individuos conocidos) así como características de su carpo y tarso y la fusión de los huesos de su pierna inferior. Como todos los entelodóntidos, sus extremidades eran largas y delgadas y los huesos del antebrazo estaban fusionados en uno solo y sólo tenía dos dedos en cada pata; su cuello era relativamente grácil comparado con el tamaño de su cabeza, la cual era sostenida mayormente por músculos y tendones anclados a las altas espinas de las vértebras torácicas, las cuales semejaban aquellas de los bisontes y el rinoceronte blanco. Existe una controversia sobre su dieta, pues se han hallado restos de rinocerontes como el Aphelops con las marcas de dientes de este animal, pero sus dientes caninos estaban bastante desgastados, quizás porque comía raíces o porque rompía los huesos para acceder al tuétano, que es muy nutritivo.

Daeodon

Zygolophodon.

Periodo: Mioceno Y plioceno (28 – 2,2 millones de años).

Tamaño: Hasta 4,1 metros de altura y 7 metros de longitud

Peso: Alrededor de 14 – 16 toneladas.

Localización fósiles: Global (Eurasia, África y América).

El Zygolophodon era un animal emparentado lejanamente con el mamut, y de hecho, antes se creyó que era una especie de mamut, el Mammut borsoni, pero luego se supo que era un Zygolophodon con unos enormes colmillos, de 3,5 metros de largo, lo que sugiere que al menos ese ejemplar, andaba con la cabeza horizontal. Como no se han encontrado más restos aparte del cráneo y los colmillos, se sabe poco de este animal, salvo que vivió entre el Oligoceno tardío y el Plioceno tardío.

Zygolophodon

Megistotherium (Gran bestia quebrantahuesos).

Periodo: Mioceno (Hace 23 millones de años).

Tamaño: Alrededor de los 3 metros de largo y 1,5 metros de altura.

Peso: Hasta 500 kilogramos aproximadamente.

Localización fósiles: África (Kenia, Egipto, Libia, Namibia y Uganda).

El Megistotherium es el mayor mamífero carnívoro terrestre que ha existido nunca. tenía un tamaño incluso mayor que Andrewsarchus. Era más alto que un oso gris actual y tenía el cráneo mucho más grande que el de un tigre. Es bastante probable que atacara a los aimales más grandes, como proboscídeos. Los dientes carnasiales de Megistotherium (como los de otros Creodonta) eran los primeros molares superiores, superponiéndose a sus contrapartes de la mandíbula inferior a modo de tijeras, formando una formidable y poderosa acción de corte. La tierra que es ahora el desierto del Sahara era mucho más fértil en el Mioceno. Había una considerable abundancia de pastos y lluvias. Lagos y estanques proveían agua para la fauna mayor, de cuya abundancia y diversidad vivían Megistotherium y otros depredadores. Hienodóntidos gigantes como éste pudieron haber evolucionado tanto como depredadores especializados como carroñeros de los grandes herbívoros africanos. Huesos de mastodontes han sido hallados con sus fósiles, indicando que Megistotherium pudo haberlos cazado para alimentarse.

Megistotherium

Deinotherium (Bestia terrible).

Periodo: Mioceno y Pleistoiceno (Hace 8 – 2 millones de años).

Tamaño: 9 metros de largo y entre 4 – 4,5 metros de altura.

Peso: Entre 12 – 14 toneladas.

Localización fósiles: Europa, Asia y África.

En vida se asemejó probablemente a los elefantes modernos, salvo que su trompa no era probablemente igual de larga, y tenía colmillos curvados hacia abajo en la mandíbula inferior. Este animal ha sido el segundo mamífero terrestre más grande, solamente superado por el Paraceratherium. Se ha sugerido que los fósiles de dinoterios encontrados en las épocas griegas y romanas ayudaron a generar mitos de seres gigantes arcaicos. Un diente de un dinoterio encontrado en la isla de Creta, en sedimentos marinos bajos, induce a pensar que o bien Creta estuvo conectada al continente durante ese tiempo, o bien que el dinoterio compartió la capacidad natatoria que tienen los elefantes modernos. La manera que Deinotherium utilizó sus colmillos (curvados hacia atrás) se ha discutido mucho. Pudo haber arrancado con ellos raíces y tubérculos del suelo, tirar hacia abajo las ramas para alcanzar las hojas, o pelar la corteza blanda de troncos de árboles. El Deinotherium. al igual que los elefantes actuales, formaba grandes manadas en jerarquía social . Las crías se juntaban con las hembras y el grupo lo lideraba una matriarca que conocía mejor el terreno mientras que los machos vivían en solitario. Cuando llegaba la época de apareamiento del Deinotherium, los machos formaban pequeños grupos cerca de los de hembras y peleaban entre sí usando sus más que destacables colmillos.

Deinotherium

Josephoartigasia monesi.

Periodo: Plioceno y Pleistoceno (Hace 4 – 2 millones de años).

Tamaño: 2,5 metros de largo y 1,2 metros de altura.

Peso: Alrededor de una tonelada.

Localización fósiles: Uruguay.

Tenía el aspecto de un conejillo de indias con el tamaño de un búfalo y usaba sus incisivos como colmillos de elefante, para buscar comida y defenderse. Fue un gigantesco roedor prehistórico del Plioceno, el mayor conocido hasta la fecha. No se tienen muchos datos al respecto de este animal pero se cree que habitaba en zonas húmedas como alrededores de deltas o estuarios, donde se alimentaba principalmente de vegetación blanda. Recientes estudios indican que el Josephoartigasia monesi tenía una potencia en la mordedura tres veces superior a la de los tigres actuales, lo que le convertía en un animal magnífico y peligroso si se veía amenazado.

Josephoartigasia

Smilodon (Diente de cuchillo).

Periodo: Plioceno y Pleistoceno (Hace 2,5 millones de años – 5.000 años).

Tamaño: Entre 1,90 – 3 metros de largo y 1,35 metros de altura, dependiendo de la subespecie.

Peso: Entre 55 – 420 kilogramos dependiendo de la subespecie.

Localización fósiles: Estados Unidos (Oklahoma y Nuevo México), América Central y Sudamérica.

El Smilodon, también conocido como “tigre dientes de sable”, fue un gran felino cuyo signo más destacado era el enorme tamaño de sus colmillos. Los felinos suelen matar a las presas mordiéndolas en la nuca, fracturándoles la columna cervical. Para hacerlo, los grandes felinos utilizan colmillos especialmente adaptados para romper huesos. En cambio, la finalidad de los dientes de sable no era esta, ya que por su longitud eran relativamente frágiles y susceptibles de romperse si el animal los utilizaba para partir huesos. Es mucho más probable que tuviesen una utilidad letal doble; Smilodon los utilizaría para morder el cuello de las presas, bloqueándoles el flujo respiratorio por la tráquea y cortándoles las principales arterias que irrigan el cerebro. Para que esta operación no supusiera un riesgo para los dientes de sable, el animal debía mantener inmovilizada a la presa. Se alimentaba de una gran variedad de presas, en las que se encontraban bisontes, alces, ciervos, camellos americanos, perezosos gigantes, crías de mamuts y mastodontes. A pesar que tenía una constitución más fuerte comparado con los otros grandes felinos, la mordedura de Smilodon era más débil. El comportamiento social de este felino es incierto. Según algunos paleontólogos, el hallazgo de fósiles con heridas graves es una prueba de que Smilodon vivía en grupos, ya que el análisis de los huesos muestra que éstos se encontraban curando. Esto resultaría imposible si se tratara de un cazador solitario, pues habría muerto mucho antes. Esto evidencia que los Smilodon cuidaban de los compañeros heridos o, como mínimo, que compartían el alimento con ellos. Además, vivir en grupos también habría ayudado a competir contra los leones americanos, Homotherium serum, osos de cara corta, osos pardos, negros y los lobos Canis dirus y grises. El Smilodon vivía en las grandes planicies que existían tanto en Norteamérica como en Sudamérica. La abundancia y la calidad de los alimentos vegetales permitía que prosperaran especies de mamíferos grandes; la flora del Pleistoceno era especialmente nutritiva debido a que el clima severo obligaba a las plantas a acumular fibras y carbohidratos para poder sobrevivir. El Smilodon dependía de estos grandes mamíferos para alimentarse, pues su fisiología y su método de caza estaban especializados para atrapar presas de gran tamaño.

Smilodon

Megaloceros giganteus (Cuerno grande).

Periodo: Plioceno y Pleistoceno (Hace 2,4 millones de años – 5.200 años).

Tamaño: 3 metros de largo y 2,2 metros de altura.

Peso: 730 kilogramos aproximadamente.

Localización fósiles: Europa y Asia.

El Megaloceros fue uno de los géneros de ciervos más grandes que han existido. Destaca especialmente por el enorme tamaño de sus cuernos, que, de punta a punta, medían más que un hombre adulto. De todos ellos, el Megaloceros giganteus era el mayor y más grande, semejante a un gamo de gran tamaño. Los ciervos gigantes eran animales pastadores que se nutrían de abundante hierba y plantas arbustivas en las grandes y frías llanuras que cubrían Eurasia durante gran parte del Pleistoceno. Es probable que en los periodos más fríos del invierno se retirasen ligeramente hacia las zonas más australes de su área de distribución. Los individuos adultos sólo contaban con el león de las cavernas, el hombre de Neandertal y el hombre moderno como depredadores habituales. Los individuos jóvenes o enfermos también podían caer víctimas de lobos, hienas y osos. Como demuestra su fuerte dimorfismo sexual, los ciervos gigantes eran polígamos. Al igual que otros cérvidos, es probable que los machos reuniesen harenes de hembras en la época de celo tras luchar cabeza contra cabeza con otros machos rivales, y que al final del invierno estos grupos se disolviesen, siendo la hembra la única cuidadora de su única cría. El arte rupestre muestra posibles evidencias de cambios en la coloración y longitud del pelo según la época del año. Parece que en verano el pelo era más corto y de color pardo, rojizo o leonado; en invierno, con la cornamenta plenamente desarrollada, se volvía pardo oscuro en cuello, patas y lomo, siendo blanco o amarillento en cara, garganta y vientre. En los hombros se extendía una zona más oscura que se extendía dibujando dos líneas laterales hacia el cuello, que se cruzaban formando un “collar” oscuro en medio del mismo, y otras dos hacia los costados.

Megaloceros

Fuentes: Wikipedia, Prehistoria Wiki, elaboración propia.

 

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Vista al mar

Cabo de Palos

Mirada a un infinito azul turquesa.

Fotografía y retoques por La Exuberancia de Hades (Cabo de Palos, Murcia).

 
 

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