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Los fantasmas del Vuelo 401

Antecedentes.

El vuelo 401 de Eastern Air Lines era un vuelo doméstico de Nueva York a Miami, operado por un Lockheed L-1011 que se estrelló en los Everglades de Florida durante la noche del 29 de Diciembre de 1972, causando la muerte de 101 personas (hubo 77 sobrevivientes, dos de los cuales fallecieron poco después quedando solo 75). El accidente fue causado por un error humano de la tripulación de vuelo, cuyos miembros no se percataron de que el piloto automático había sido desactivado mientras intentaban solucionar un problema con el indicador del tren de aterrizaje delantero. Se cree que también contribuyeron al accidente la fatiga de los tripulantes y falta de conocimientos de CRM (Crew/Cockpit Resource Management – Gestión de recursos de cabina). Como resultado, el avión fue perdiendo altitud gradualmente sin que la tripulación lo notara y finalmente se estrelló. Fue el primer accidente de un avión de fuselaje ancho y, en su momento, el accidente más grave en 12 años en Estados Unidos (la colisión aérea en Nueva York de 1960 había dejado 134 muertos), hasta que fue superado por el vuelo 191 de American Airlines en 1979, con 273 muertos.

Lockheed L-1011 Tristar 1. N310EA (193A-1011). Identificado comúnmente como Vuelo 401 y fotografiado en San Luis (Estados Unidos) semanas antes del accidente.

Accidente.

El vuelo 401 de Eastern Air Lines, un Lockheed L-1011-1 Tristar de cuatro meses (el duodécimo entregado a la empresa) con 163 pasajeros y trece tripulantes a bordo, partió del Aeropuerto John F. Kennedy en Nueva York el Viernes 29 de Diciembre de 1972 a las 9:20 p.m., con destino al Aeropuerto Internacional de Miami. El comandante del vuelo era el Capitán Robert Loft, de 55 años de edad, un piloto veterano de Eastern, acompañado por el Primer Oficial Albert Stockstill, de 39 años y por el Segundo Oficial (ingeniero aeronáutico) Donald Repo, de 51. Un cuarto integrante, el técnico oficial de Eastern Angelo Donadeo (quien estaba regresando a Miami tras un encargo en Nueva York) acompañó a la tripulación durante el vuelo. Los diez tripulantes de cabina de pasajeros del vuelo 401 incluían a: Mercedes Ruiz, Sue Tebbs, Adrienne Hamilton (jefe de cabina), Trudy Smith, Dorothy Warnock, Pat Ghyssels, Beverly Raposa, Patty Georgia, Stephanie Stanich y Sharon Transue. Pat Ghyssels y Stephanie Stanich fallecieron en el accidente.

Azafatas del Vuelo 401 poco antes del accidente.

El vuelo fue rutinario hasta las 11:32 p.m., cuando comenzó a acercarse al Aeropuerto Internacional de Miami. Después de bajar el tren de aterrizaje, el Primer Oficial Stockstill notó que el indicador de que éste estaba bajo, una luz verde que debía encenderse cuando el tren estuviese asegurado correctamente, no estaba activa. La causa, descubierta después de mucha investigación, fue que el bombillo estaba quemado: el tren de aterrizaje podría haber sido utilizado normalmente. Los pilotos manipularon el indicador de la posición del tren de aterrizaje pero no consiguieron que la luz funcionara. Loft, quien se estaba comunicando por radio a esta altura del vuelo, comunicó que debían abortar el aterrizaje y pidió instrucciones para rodear el aeropuerto. Los controladores le dieron permiso para suspender el descenso, por lo que el avión se elevó a 610 m y luego voló hacia Occidente, sobre la oscura zona de los Everglades.

La tripulación de mando removió las partes que rodeaban el indicador de la posición del tren de aterrizaje y el Segundo Oficial Repo fue enviado debajo de la cabina para realizar comprobaciones, por una pequeña ventana, si el tren estaba bajo. Cincuenta segundos después de alcanzar la altitud asignada, el Capitán Loft le ordenó al Primer Oficial Stockstill que activara el piloto automático. Durante los siguientes ochenta segundos el avión mantuvo su nivel de vuelo. Luego, descendió treinta metros, mantuvo el nivel durante dos minutos más, y comenzó a descender tan gradualmente que los tripulantes no lo notaron. Durante los siguientes setenta segundos el avión perdió solo 76 metros, pero fue suficiente para que sonara la alarma de advertencia de altitud, ubicada debajo de la estación de trabajo del ingeniero. Éste se encontraba debajo de la cabina, y no hay indicaciones por los datos obtenidos en la caja negra de que el comandante haya oído el pitido. En los siguientes cincuenta segundos, el avión quedó a la mitad de su altitud asignada.

La aeronave se estrelló en los Everglades, al noreste de Miami, en las cercanías del aeropuerto. La velocidad era 365 kilómetros por hora cuando se precipitó a tierra. La punta del ala izquierda golpeó primera el suelo, después el motor izquierdo y el tren de aterrizaje del mismo lado, creando tres surcos en el suelo, cada uno de un metro y medio de ancho y más de treinta metros de largo. Cuando el cuerpo principal del fuselaje tocó tierra continuó moviéndose por el pasto y el agua, destrozándose a medida que avanzaba.

El informe final de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte reportó que la causa del accidente fue error del piloto, el cual movió accidentalmente los controles cuando giró para hablar con el ingeniero de vuelo, quien estaba sentado detrás y a la derecha de él. La leve presión sobre la palanca puede haber causado que la aeronave comenzase un descenso lento, mantenido por el sistema automático sin que la tripulación lo notara.

Imagen del siniestro del Vuelo 401.

Fenómenos paranormales.

Después del accidente y de la investigación, algunas partes intactas del avión siniestrado fueron reutilizadas en otros aviones L-1011 de la flota de Eastern. En los meses y años siguientes, los empleados de Eastern Air Lines que trabajaban en estos aviones comenzaron a reportar visiones de los tripulantes muertos circulando por los pasillos. Las visiones de los “espíritus” de Don Repo y Bob Loft circularon entre el personal de Eastern Air Lines hasta tal punto que los gerentes de la aerolínea les advirtieron a sus empleados que podrían ser despedidos si los sorprendían relatando historias de fantasmas.

De izquierda a derecha: Capitán Robert Loft, piloto Albert Stockstill e ingeniero aeronáutico Donald Repo.

Los informes comenzaron a adquirir un matiz mucho más siniestro, al menos a los ojos de los diversos testigos involucrados. En este caso concreto de una pasajera, describió a una persona de aspecto ceniciento sentada en uno de los asientos. Ella lo describió como aturdido e indiferente. Estaba tan preocupada por su apariencia que explicó la situación a un asistente de vuelo para investigar más. El hombre desapareció ante sus propios ojos y los de varios otros pasajeros. El testigo original estaba angustiado por lo que varios de los tripulantes de cabina tuvieron que contenerla por la fuerza. Tomó un tiempo, pero la pasajera finalmente se calmó. Le mostraron fotos de varios miembros del personal de vuelo y eligió a Don Repo. Este no fue el único avistamiento registrado. Otro vuelo fue sometido a controles previos cuando se vio a Bob Loft vagando por el tren de aterrizaje. Loft incluso habló con el equipo de tierra, insistiendo en que no se necesitaban controles ya que él los había realizado ya. El piloto de este vuelo estaba tan nervioso por todo ello que finalmente canceló el vuelo.

El Capitán Bob Loft a menudo se le señala como el tema notorio de esta inquietante historia de supuestos fantasmas, pero la verdad es que Don Repo es mucho más activo y más atestiguado en cuanto a avistamientos. En una ocasión, cierta azafata que trabajaba insistió en que vio a un ingeniero trabajando para reparar un horno. Cuando se supo de esto, el único ingeniero a bordo de ese vuelo en particular, negó haber arreglado el horno y llegó a decir que ni siquiera era necesario repararlo. Como en otros informes, la azafata seleccionó la foto de Repo de una elección que le ofrecieron. Otro comandante en un vuelo distinto estaba seriamente preocupado cuando oyó golpes provenientes de debajo de la cabina del piloto. Preocupado porque algo estaba mal con el avión o uno de sus sistemas, el piloto abrió la puerta de la trampa del compartimento. Para su sorpresa, se encontró cara a cara con Don Repo. La situación se convirtió en horror cuando Repo desapareció ante los ojos del testigo. Sin inmutarse, el piloto investigó más y encontró un problema que pudo haber causado un accidente grave si hubiese pasado desapercibido. Repo parecía tener la habilidad de aparecer en los lugares más extraños.

Un espacio debajo de la cabina es una cosa, un horno de cocina es otra muy diferente. Un asistente del Tri-Star 318 se sorprendió tanto al ver a Repo mirándola, que llamó a otros miembros del equipo de la cabina para confirmar el avistamiento. El ingeniero de vuelo de servicio durante este vuelo fue un amigo personal de Repo y reconoció al instante la cara como la de su amigo fallecido. De acuerdo con todos los presentes, Repo les advirtió posteriormente sobre un incendio a bordo. En ese momento, no se notó mucho, sin embargo, más tarde durante el vuelo, los problemas con el motor se debieron a un incendio que nadie conocía. El último tramo del vuelo fue cancelado como resultado de este incendio.

Los testigos incluyen pilotos, otros miembros del personal de Eastern Air Lines y sus pasajeros. Otro testigo también presentó una historia similar que agrega validez a los demás simplemente por quién era en ese momento. Bob Loft apareció ante el Vicepresidente de Eastern Air Lines en First Class. Ambos conversaron brevemente antes de que Loft desapareciera de la vista como en ocasiones anteriores. Al principio, el directivo simplemente asumió que este era el Capitán del vuelo en el que estaba. Cabe destacar que muchos de los reportes de los testigos comparten características similares. Cada vez que Loft o Repo hacen su aparición, tienden a ser realistas y se ven como un individuo normal más de carne y hueso. Más de una persona a menudo ha estado presente en el momento de la aparición. Un aspecto curioso de estos avistamientos es que las personas siempre vieron uno u otro pero Loft y Repo nunca han sido reportados en el mismo vuelo, por los mismos testigos, al mismo tiempo.

También no es menos importante añadir que el director ejecutivo de Eastern Air Lines, Frank Borman, declaró que las historias de fantasmas posteriores al accidente eran “basura” y consideró demandar a los productores de la película The Ghost of Flight 401 (1978) por calumnia y difamación. La compañía cerró en 1991 y tal vez aún sea más conocida por algunos de los encuentros paranormales más convincentes y creíbles hasta la fecha.

Anuncio para la película de TV The Ghost of Flight 401 (1978).

Podcast clásico perteneciente al programa Turno de Noche en donde Juan Antonio Cebrián, Germán de Argumosa y César Cid, comentan en profundidad los pormenores del caso del Vuelo 401.

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Fuentes: Wikipedia, elaboración propia.

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Publicado por en 11 abril, 2018 en Fenómenos Paranormales

 

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El Monstruo de Flatwoods

Con los nombres de Monstruo de Flatwoods, Monstruo del Condado de Braxton o Fantasma de Flatwoods se conoce a una supuesta entidad paranormal avistada en la ciudad de Flatwoods, ubicada en el Condado de Braxton (Virginia Occidental, Estados Unidos), el 12 de Septiembre de 1952. Muchos investigadores de la ufología consideran este avistamiento como un encuentro en la tercera fase.

La mayoría de las descripciones dadas de la entidad nos hablan de una criatura de al menos 2,1 metros de altura, cuerpo negro y cara oscura pero con dos ojos (no humanos) que resplandecían intensamente. Los testigos describieron la cara del ser como alargada y de grandes proporciones, al parecer con una capucha que le cubría parte de la cabeza y con forma similar a la de un as de picas. El cuerpo de la criatura fue descrito como “inhumano”, vestido con una especie de túnica o exoesqueleto con forma de falda, oscuro y plisado. Algunos relatos indicaron que el supuesto ser no tenía brazos visibles, mientras que otros informaron de unos largas extremidades superiores, que sobresalían de la parte delantera de su cuerpo, extremidades acabadas en largos dedos con forma de garra.

Dibujo del Monstruo de Flatwoods tal y como fue descrito por los testigos.

Avistamiento.

Todo comenzó la noche del 12 de Septiembre d 1962, a las 7:15 de la tarde-noche, dos hermanos, Edward y Fred May, y su amigo Tommy Hyer (de 13, 12 y 10 años, respectivamente) presenciaron un objeto brillante cruzando el cielo. Dicho objeto pareció detenerse en la propiedad del agricultor local G. Bailey Fisher. Al ver el supuesto OVNI, los muchachos fueron a la casa de la madre de los hermanos May, Kathleen May, donde contaron la historia de que habían observado un OVNI aterrizar en las colinas. A partir de ahí, la Sra. May, acompañada por los tres niños, los niños locales Neil Nunley (14) y Ronnie Shaver (10), y Eugene Lemon, guardia nacional de Virginia Occidental de 17 años, se dirigieron a la granja Fisher en un esfuerzo por localizar lo que fuese que los muchachos habían visto.

El perro de Lemon se alejó de la vista del grupo y empezó a ladrar, poco después regresó con el rabo entre las piernas. Después de recorrer unos 400 metros, el grupo llegó a la cima de una colina, donde, según diversos informes, vieron una gran y pulsante “bola de fuego” de alrededor de 15 metros de diámetro a su derecha. También detectaron una niebla penetrante que hizo que sus ojos y narices ardieran de forma muy incómoda. Lemon notó entonces dos pequeñas luces a la izquierda del objeto, debajo de un roble cercano y dirigió su linterna hacia ellos, revelando a la supuesta criatura, criatura que May aseguró que se dirigía hacia ellos. Otras fuentes nos hablan de que el extraño ser emitó un agudo silbido antes de deslizarse hacia el grupo, antes de cambiar repentinamente la dirección marchando hacia la luz roja. En este punto el grupo huyó por el pánico.

Al regresar a casa, la Sra. May contactó con el Sheriff local Robert Carr y con A. Lee Stewert, co-propietario del Braxton Democrat, un periódico local. Stewert realizó una serie de entrevistas y regresó al sitio con Lemon más tarde esa noche, donde informó que “había un olor enfermizo, quemado y metálico que aún prevalecía”. El Sheriff Carr y su diputado Burnell Long registraron el área por separado, pero informaron que no encontraron ningún rastro del encuentro aparte del olor. Temprano a la mañana siguiente del 13 de Septiembre, Stewert visitó por segunda vez el sitio del encuentro y descubrió dos huellas alargadas en el barro, así como rastros de un espeso líquido negro. Inmediatamente los denunció como posibles signos del aterrizaje de un platillo volante basado en la premisa de que la zona no había sido sometida a tráfico de vehículos durante al menos un año. Más tarde se reveló que las pistas probablemente fueron las de una camioneta Chevrolet de 1942 conducida por el ciudadano local Max Lockard, que había ido al sitio para buscar a la criatura unas horas antes del descubrimiento de Stewert.

Después del evento, William y Donna Smith, investigadores asociados a Civilian Saucer Investigation (Los Ángeles, California), obtuvieron una serie de relatos de testigos que afirmaron haber experimentado un fenómeno similar o relacionado. Estos testimonios incluyeron la historia de una madre y su hija de 21 años, quienes afirmaron haber encontrado una criatura con el mismo aspecto y olor una semana antes del incidente del 12 de Septiembre. Según los informes, el encuentro afectó tanto a la hija que estuvo confinada en el Hospital de Clarksburg durante tres semanas. También recogieron una declaración de la madre de Eugene Lemon, en la que dijo que, en el momento aproximado del accidente, su casa había sido sacudida violentamente y su radio se había cortado durante unos 45 minutos.

Dibujo de Fred May del Monstruo de Flatwoods.

Después de encontrarse con la criatura, varios miembros del grupo del 12 de Septiembre, informaron haber sufrido síntomas similares, que persistieron durante algún tiempo y que atribuyeron a haber sido expuestos a la niebla emitida por la criatura. Los síntomas incluyeron irritación de la nariz e hinchazón de la garganta. Lemon sufrió vómitos y convulsiones durante toda la noche, y tuvo dificultades y malestar en su garganta durante varias semanas después del “encuentro”. Un médico que trató a varios de los testigos informó que algunos de los síntomas eran similares a los de víctimas de gas mostaza, aunque tales síntomas son también comúnmente encontrados en pacientes de histeria, pudiendo ser provocados por exposición a un evento traumático o muy impactante. Esta última explicación es ampliamente aceptada entre los escépticos de este caso.

Kathleen May junto a un dibujo del Monstruo de Flatwoods.

Recorte de periódico hablando sobre el encuentro con el supuesto Monstruo de Flatwoods.

Monstruo de Frametown.

El 13 de Septiembre d 1952, un día después del avistamiento del Monstruo de Flatwoods, una pareja que conducía por las montañas de Frametown (Virginia Occidental) sufrieron un percance, su automóvil se detuvo inexplicablemente y se negaba a arrancar de nuevo. Momentos más tarde, un olor de azufre quemado engulló el área y enfermó al hombre y la esposa, observando cómo extrañas cargas eléctricas llenaron el aire, observando cómo un OVNI aparecía en mitad de la noche, y detrás de él una extraña criatura de aspecto “reptiliano” se les aproximaba. El ser de cintura para abajo era muy similar al Monstruo de Flatwoods pero de cintura hacia arriba tenía el mencionado aspecto de reptil. A esta criatura se la conoce con el nombre de Monstruo de Frametown.

Recreación del Monstruo de Frametown.

Posibles explicaciones.

En el año 2000, Joe Nickell del grupo de investigación paranormal CSICOP (Committee for the Scientific Investigation of Claims of the Paranormal) concluyó que la luz brillante en el cielo reportada por los testigos el 12 de Septiembre probablemente fue meteorito, que la luz roja pulsante era quizá una señal de navegación y alerta de peligro de alguna aeronave y que la criatura descrita por los testigos se parecía mucho a una lechuza. Las conclusiones de Nickell son compartidas por varios otros investigadores, inclusive por la Fuerza Aérea estadounidense.

Cabe destacar que la noche del 12 de septiembre se avistó un meteoro que había sido observado a través de tres estados, Maryland, Pensilvania y Virginia Occidental, y había sido erróneamente reportado como un avión estrellado al lado de una colina en Elk River; aproximadamente 17 kilómetros al Suroeste de la ubicación del avistamiento de Flatwoods. Tres destellos de señalización aérea rojos fueron también visibles en área de los avistamientos, justificando posiblemente la luz roja palpitante vista por los testigos, y el tinte rojo de la cara de la criatura.

La forma, el movimiento, y los sonidos informados por testigos fueron también coherentes con la silueta, con la pauta de vuelo, y con el sonido de una lechuza asustada encaramada en una rama; llevando a los investigadores a concluir que el follaje debajo del búho puede haber creado la ilusión de las porciones bajas de la criatura (descrita como una falda verde plisada). Los investigadores concluyeron también que la incapacidad de los testigos para convenir en si la criatura tenía armamentos, combinado con el informe de Kathleen May que aquello tenía “pequeñas manos, como garras” que “extendió frente a él” emparejó también la descripción de una lechuza con sus garras agarradas a una rama del árbol.

Hubo explicaciones alternativas incluidas posteriormente por los medios locales; de que el grupo del 12 de septiembre había presenciado el impacto de un meteoro que tuvo como resultado una nube de vapor hecha por el hombre, y de que Kathleen May y sus hijos (recordada algún tiempo después del incidente) habían visto alguna clase de avión secreto de gobierno.

Algunos investigadores han querido ver similitudes entre este caso con el del Mothman y con el caso de los Duendes de Hopkinsville, siendo estos tres unos de los expedientes más célebres en la ufología pero también en lo referente a la criptozoología en Estados Unidos y en el mundo.

Fuentes: Wikipedia, elaboración propia.

 

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Cortijo Jurado

Historia.

El Cortijo Jurado es una hacienda agrícola-burguesa de mediados del Siglo XIX, situada en una loma junto a la carretera de entrada a la barriada de Campanillas de la ciudad de Málaga (Andalucía, España). Las edificaciones se erigen en dos partes bien diferenciadas, la zona burguesa usada como casa de recreo, y la zona para el campesinado, con un par de casas de viviendas y establos para ganado, animales de labranza (hoy en día desaparecidos).

Construido en un estilo que podría definirse como estilo gótico inglés, conjuga elementos del neogótico inglés con alguna que otra decoración de tintes nórdicos en los detalles, y una disposición interior, descentrada hacia la izquierda; zona que constituía la zona noble del conjunto, escalera principal, acceso interior a la capilla, etc. Tiene una planta rectangular con dos alas laterales, que sobresalen por la parte frontal para envolver la puerta de entrada. Destacan entre otras muchas cosas, la capilla (actualmente en un mal estado de conservación, aunque conserva su elemento principal, el retablo de yeso neogótico), torre mirador, salones y estancias interiores. Hasta hace poco, en el pasillo de la planta superior había dos columnas de hierro forjado, con fustes lisos abombados en el centro y capiteles corintios, con decoraciones vegetales de hojas de acanto y cuatro volutas en las esquinas (Actualmente desaparecidas y expoliadas). A consecuencia del robo, la viga maestra que sustentaban estas columnas cedió, derrumbándose sobre el pasillo la estructura de la terraza superior, llevándose consigo parte del artesonado del tejado central y dañando gravemente otras estancias de la parte baja.

En el año 2004 se aprobó un proyecto para la rehabilitación del edificio con el fin de convertirlo en un hotel de cuatro estrellas. Dichas obras estuvieron varios años paralizadas debido a la explosión de la burbuja inmobiliaria y la crisis que se desencadenó al mismo tiempo. Finalmente tras reanudar y acabar las obras, el inmueble se puso a la venta en el año 2015 por un precio de salida de 16 millones de euros.

Manuel Heredia, primer propietario del Cortijo Jurado con su familia.

Leyendas.

El Cortijo Jurado lleva consigo una leyenda realmente extraña, cargada de misterios, rumores y de supuestos fenómenos paranormales. Una de las leyendas más extendidas es la que nos habla de la desaparición de muchachas jóvenes en Málaga durante 1890 – 1920, jóvenes que supuestamente eran usadas en macabros rituales de índole satánico, asesinadas y posteriormente enterradas a gran profundidad en el propio terreno del cortijo. Los Heredia, primeros propietarios del edificio, fueron sospechosos de las desapariciones ya que se creía que siendo practicantes de la masonería, también lo eran de otro tipo de rituales. Algunos de los cuerpos de las jóvenes desaparecidas (cinco en concreto de entre 18 – 21 años) aparecieron posteriormente en la rivera de un río que fluye cercano a la finca. Los cuerpos mencionados aparecían tras varios días de desaparición, aunque no hay constancia de que tuviesen algún tipo de signo de rituales satánicos o abusos sexuales, además es sabido que en aquella época los propietarios originales del Cortijo Jurado y del Cortijo Colmenares habían fallecido ya.

En cuanto a los supuestos túneles que comunicaban ambos cortijos, dicha leyenda se basa en el testimonio de un vecino de la zona llamado Manuel Martín, que según cuenta, siendo él un mozo en el año 1932, se coló en el Cortijo cuando no estaban sus moradores, como signo de valentía ante sus amigos. Según su testimonio, topó con un viejo pozo en el patio trasero que le condujo a una caverna subterránea, recorrió dos kilómetros por el túnel hasta que llegó a una puerta cerrada a cal y canto, (supuesto cortijo de los Larios), en la vuelta se introdujo en otros pasadizos en los que encontró todo tipo de máquinas y aparatos de tortura, nichos y huesos desperdigados. Décadas después y siguiendo sus indicaciones, con pico y pala se ha intentado buscar la entrada a ese túnel sin encontrar ningún rastro de su existencia.

El Cortijo Jurado a mediados del Siglo XX.

Fenómenos paranormales.

Algunos vecinos de Campanillas afirman haber visto luces en mitad de la noche en los alrededores del edificio, sin que ninguna mano conocida sea la causante de dicha iluminación. También ha sido frecuente escuchar golpes y ruidos extraños en el cortijo. Según la misma leyenda, después del abandono del edificio; todavía hubo casos de desapariciones de menores de edad. La mansión poseería unos sótanos ocultos en los que se decía que había máquinas de tortura, dichos túneles estarían comunicados con el vecino Cortijo de Colmenares (actual Club de Golf Guadalhorce), habitado en aquel entonces por los Larios y situado junto al río.

A lo largo de los años numerosos curiosos e investigadores se han acercado hacia el vetusto edificio con el ánimo de fotografiar y recorrer sus habitáculos. Algunas de estas personas aseguran haber escuchado gritos en el interior del edificio. En una ocasión, cierto grupo que curioseaba en el cortijo afirmó haber oído a una voz metálica decir “venid”. No sólo eso, dicho grupo también cree que fue testigo de la aparición de una forma espontánea blanca y brillante que tomó la apariencia de ropajes de una mujer. Incluso una de las chicas que formaban parte del grupo dijo sentir como una mano se aferraba a ella por la cadera, dificultando su marcha a la carrera del Cortijo Jurado. Uno de los chicos también logró grabar esa misma noche como en una de las ventanas de la planta superior se podría apreciar perfectamente una mano blanca brillante que se se deslizaba de un lado a otro del marco.

También se cuenta que un grupo de teatro independiente de Málaga, reproduciendo un relato de H. P. Lovecraft en el que dos ladrones intentan robar en la casa equivocada, estuvieron en el cortijo grabando tomas de sus exteriores para la obra. Poco después, uno de los actores que asumía el papel de maléfico anciano, sufrió un grave accidente al caer por el hueco del ascensor de su domicilio, algo que le llevó a la UCI. También se produjo un incendio en un local que fue usado por el grupo de teatro para realizar otras tomas de interiores, fuego el cual solamente asoló el establecimiento y no a los comercios vecinos. Lo curioso fue que nadie vio humo, ni hubo rastro de fuego en la fachada. Semanas después de todos estos hechos, cuando el grupo se encontraba en el domicilio donde estaban realizando las tareas de montaje, descubrieron que el disco duro del ordenador donde guardaban las grabaciones se había “autoformateado” solo de forma inexplicable.

Capilla sucesivamente profanada del Cortijo Jurado.

El Cortijo Jurado tal y como se encontraba antes de la restauración.

Conclusiones y anotación final.

Aunque las leyendas en torno al Cortijo Jurado son amplias y están muy extendidas, la realidad es que buena parte de todo lo que se dice y se sospecha no tiene prácticamente ninguna base real y se “sustenta” en gran medida en el único testimonio de Manuel Martín, el joven que se coló en la casa. Tampoco hay pruebas de que los Heredia o los Larios fuesen los asesinos responsables de las desapariciones de varias muchachas de Málaga. Es verdad que en el interior del cortijo se han obtenido abundantes psicofonías y otras inclusiones paranormales, pero esto también ocurre en otros lugares que no tienen ninguna fama de estar encantados. En cuanto a fotografías misteriosas en las que aparecen extrañas neblinas u orbes, tampoco estaríamos ante pruebas irrefutables de presencia paranormal en el lugar, muchas de esas fotos no tienen calidad suficiente y son susceptibles de producir pareidolias en el observador. Los ruidos extraños escuchados en el cortijo, sobre todo antes de su restauración, bien podrían haber sido fruto del muy mal estado del propio edificio e incluso a la presencia de animales pequeños como roedores o aves.

Bien es cierto y es de recibo decirlo, que hay multitud de testimonios de personas que aseguran haber vivido en el interior del Cortijo Jurado y en sus alrededores, fenómenos paranormales de muy diversa índole. Podría estar la sugestión detrás de varios de esos testimonios, es posible, pero habría que estudiar detenidamente caso por caso para afirmar o descartar la veracidad de los mismos.

Finalmente no queda de más decir a modo de anotación personal, que buena parte del abandono y saqueo sufrido por el Cortijo Jurado se debe efectivamente al paso del tiempo y a la falta de mantenimiento a lo largo de décadas, pero también a multitud de “grupos de investigación” que en su afán vano de encontrar los famosos túneles, realizaron auténticos destrozos en el interior del cortijo. Con toda desfachatez y sin permiso se picaron paredes y suelos, todo ello evidentemente sin ningún tipo de permiso, lo que no dice nada bueno de este tipo de “investigadores”. Desde aquí la mayor censura hacia estos personajes que no ayudan en nada al mundo del misterio sino que lo dejan en muy mal lugar con sus actos. En cuanto al cortijo en sí, sólo queda desear que tenga un futuro más luminoso y tranquilo que su (supuestamente) agitado pasado.

El Cortijo Jurado durante la finalización de las obras de restauración y consolidación en 2015.

Fuentes: Revista Más Allá (Monográfico Casas Encantadas), José Manuel Frías, Cuarto Milenio, elpensante.com, Diariosur.es, elaboración propia.

 

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Poltergeist en el Baúl del Monje

El poltergeist del Baúl del Monje es uno de los casos paranormales más importantes y más y mejor investigados en nuestro país. El lugar de los hechos, ubicado en la Calle Marqués de Monasterio, Nº 10 de Madrid. El lugar donde sucedieron los hechos ya tenía de antes una historia negra ya que un abogado murió ahogado por el humo que provocó un cigarrillo mal apagado que prendió un colchón.

Tiempo más tarde el lugar se convirtió en una almoneda (venta particular y voluntaria de alhajas y trastos que se hace sin intervención de la justicia), negocio regentado por Noel y Ángela, que bautizaron el sitio como Baúl del Monje debido a un antiguo baúl que se encontraba en una de las habitaciones de la casa y en donde se realizaban restauraciones. El lugar en sí era muy anárquico en orden, ya que podían encontrarse multitud de objetos distintos colocados prácticamente sin ningún tipo de orden. Había: Cuadros, espejos, muebles, platería, esculturas, jarrones, muñecas de porcelana, medallas y hasta un fonógrafo; y otras antigüedades de todo tipo.

Lugar exacto donde se ubicaba el antiguo anticuario de El Baúl del Monje. (Fotografía por La Exuberancia de Hades).

Fenómenos extraños en el Baúl del Monje.

Todo era normal hasta que llegó la primavera de 1998, el lugar pareció cobrar vida propia y el famoso Grupo Hepta, capitaneado por el jesuita José María Pilón, fue testigo directo de los extraños y espectaculares sucesos. Todo comenzó parece ser con una llave que salió disparada de su cerradura sin ninguna justificación. También un vaso de agua que se encontraba sobre una mesa estalló repentinamente en mil pedazos. En un armario de tres cuerpos, podían distinguirse misteriosos golpes y se producían extrañas sacudidas. La cabeza de un carnero tallada en terracota, se “paseaba” con toda tranquilidad por el local, cambiando de ubicación de forma totalmente antinatural e inexplicable. Los dueños hartos de estos fenómenos y ya también con una importante carga de miedo encima, tiraron a la basura en la calle dicha escultura pero a la mañana siguiente, la cabeza apareció en mitad del pasillo del local. Cabe destacar también los hechos relacionados con las piezas de un ajedrez de jade que se colocaban solas en casillas imposibles indicando que no “sabían” las reglas del juego. Otras veces salían “volando” por las habitaciones asustando al personal. También las bombillas de ciertos apliques se desenroscaban solas y seguían los movimientos de los presentes.

Los fenómenos de aportes que sucedían eran espectaculares: Cenizas de madera quemada, chinchetas, monedas, botones y cristales se materializaban sin explicación en distintas habitaciones del Baúl del Monje. En varias ocasiones se materializó la cabeza quemada de una muñeca de plástico y en la que se habían introducido trozos de algún mineral negruzco y verdoso. Esta cabeza de muñeca sobresaltó en varias ocasiones  los integrantes del Grupo Hepta, tanto en sus apariciones como en sus desapariciones inexplicables.

Cabeza chamuscada de una muñeca que se materializó sin explicación delante de los investigadores (Imagen obtenida por el Grupo Hepta).

Los investigadores mientras realizaban una ouija durante sus investigaciones, fueron testigos de cómo se materializó un hierro dorado y retorcido bajo sus dedos, surgiendo de repente y que parecía que rayaría la madera del tablero. Un reloj sin cuerda, ni llave para dársela, empezó a girar sus manecillas recorriendo las 24 horas en un par de minutos. Las lámparas de arañas de cristal se movían de un lado para otro en intensos vaivenes, destacando el hecho de que en ciertas ocasiones, se movían los chupones de uno solo de los lados de la lámpara, mientras el resto permanecían inalterables. Entre otros fenómenos más que sucedían en el Baúl del Monje podemos destacar que los grifos del comercio se abrían solos, en ocasiones parecía como si se cayera una vajilla contra el suelo, muchas otras veces surgía un olor (clariesencia) a podrido que se transformaba en un aroma a rosas increíble. Relacionado con esto último, olía a pelo quemado en el interior de algunos de los armarios del local.

Pasillo del interior del Baúl del Monje (Imagen obtenida por el grupo Hepta).

Un Cristo “errante”.

Entre los mil y un objetos que parecían guardarse en dicha tienda, el que más llamó la atención a los integrantes del Grupo Hepta fue un Cristo de calamina clavado en una madera. En el transcurso de los meses en los que los investigadores estuvieron desplazados en la tienda, el Cristo fue resquebrajando la madera con sus continuos espasmos. Hasta que quedó libre de ella y entonces se dedicó a aparecer y desaparecer misteriosamente en las distintas estancias del loca. Para evitar dichos desplazamientos, el dueño decidió clavarlo directamente en la pared pero para susto de todos, una noche se arrancó de ella ante los ojos de los investigadores y después de recorrer una trayectoria absurda, terminó aterrizando a los pies de Piedad Cavero y Lorenzo Plaza (miembros del Grupo Hepta).

En otra ocasión, un cabecero de cama de madera muy pesado, se atravesó en el dintel de una de las habitaciones impidiendo el paso. Además de esto, desde el techo del cuarto que estaba cerrado al paso, surgió de la nada y se proyectó hacia abajo con mucha fuerza un cortapuros que terminó cayendo sobre la barra de un toallero que había sobre una mesa de cristal. Estas imágenes fueron filmadas en vídeo por el Grupo Hepta, así como también pudieron registrar el ruido que producía el cabecero de la cama al arrastrarse por el suelo sin explicación.

Imagen obtenida por el grupo Hepta en donde se puede observar el Cristo que se desclavó sólo de la pared en donde estaba, volando varios metros antes de caer al suelo.

Otros puntos de la investigación.

A pesar de la espectacularidad de algunos de los fenómenos acaecidos en el Baúl del Monje, los aparatos electrónicos usados durante la investigación en el lugar no captaron grandes anomalías como psicofonías o cambios bruscos de temperatura (termogénesis). Lo único destacable fue una medición de campo (realizada con magnetómetro) de 0,08 gauss en el rincón de una de las saletas del local, algo extraño (prácticamente imposible) puesto que las mediciones más bajas suelen ser de 0,2 gauss.

En cuanto a la investigación psíquica, la famosa sensitiva Paloma Navarrete dictaminó que efectivamente el abogado que tiempo atrás ocupaba lo que entonces era el Baúl del Monje, había fallecido por inhalación de humo pero que antes de su deceso, había protagonizado un altercado con alguien que pretendía la entrega de unos documentos, y que ante la negativa del letrado, le propinó un gran empujón. Navarrete también realizó varios ejercicios de psicometría con los objetos que se materializaron a lo largo de la investigación y que no pertenecían al local. A través de ellos “vio” un salón de principios del Siglo XX en el que dos niñas y un niño jugaban con una caja llena de cristales.

Conclusiones.

Después de muchos meses de investigaciones, el Grupo Hepta barajó varias hipótesis con las que intentar esclarecer los fenómenos extraños que se sucedían en el interior del Baúl del Monje. Barajaron la hipótesis de que el fantasma del abogado fue el artífice de los hechos que ocurrían en la tienda; también que un campo magnético inusual pudiese ser una puerta espacio-temporal que siguiendo los razonamientos de la teoría Rosen-Einstein, se hubiera convertido en un canal por el que transitasen los distintos objetos que aparecían y desparecían repentinamente del local. También se puso sobre la mesa la hipótesis de la impregnación, que podría haber justificado los fenómenos por el cúmulo de distintas experiencias que acumulaban los objetos depositados en el Baúl del Monje.

No obstante, todas estas hipótesis anteriores fueron finalmente descartadas y el Grupo Hepta elaboró una teoría después de saber que el dueño del local había protagonizado fenómenos poltergeist tanto en diversas reuniones como en su anterior puesto de trabajo. En una ocasión las luces del local se encendieron repentinamente cuando el dueño entró en el comercio, por lo que descartando la casualidad, parecía estar relacionado de alguna forma con los hechos misteriosos que ocurrían en su negocio. Los investigadores sin embargo no pudieron realizar un mayor seguimiento del “sospechoso” de provocar estos episodios paranormales por lo que el dueño parece que se llevó con él a otro lado el verdadero misterio de este famoso caso.

El Baúl del Monje desapareció finalmente tiempo después y ya no se encuentra en su antigua y céntrica ubicación de la Calle Marqués de Monasterio de Madrid.

El Grupo Hepta fue fundado en 1987 por el jesuita José María Pilón, licenciado en Filosofía y en Teología. Sol Blanco-Soler (licenciada en Ciencias de la Información), Paloma Navarrete (licenciada en Farmacia y Psicología), Piedad Cavero (experta en medios audiovisuales y empresaria), Lorenzo Plaza (licenciado en Ciencias Físicas y exdirector del Instituto de Óptica) y José Luis Ramos (licenciado en Ciencias Físicas y en Medicina) fueron junto con el padre Pilón sus miembros originales.

Miembros originales del Grupo Hepta.

Programa de Cuarto Milenio en donde se habla en profundidad del caso del Baúl del Monje con varios de los integrantes del Grupo Hepta que allí estuvieron investigando.

http://www.mitele.es/programas-tv/cuarto-milenio/57b0f36ac915da1a258b489c/player 

Fuentes: Revista Más Allá (Monográfico Casas Encantadas), Sol Blanco-Soler, Cuarto Milenio, Grupo Hepta,  elaboración propia.

 

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Fotografía espírita

La fotografía espírita o fotografía de espíritus es un tipo de fotografía cuyo intento principal es el de capturar imágenes de fantasmas y otras entidades espirituales. Tiene una larga historia que se remonta a finales del Siglo XIX, principalmente con el auge de las sesiones espiritistas o séances en reuniones de sociedad. Estaba practicada esencialmente por pseudocientíficos agrupados en asociaciones, y en algunos casos por meros aficionados.

La fotografía de espíritus fue utilizada por primera vez por William H. Mumler en la década de 1860. Mumler descubrió la técnica por accidente, después de observar un efecto de doble exposición en una foto. Al ver que había un mercado para ello, Mumler comenzó a trabajar como un médium, tomando fotografías de personas y adulterando los negativos para añadir a perdidos a seres queridos en ellos (en su mayoría utilizando otras fotografías como base). El fraude de Mumler fue descubierto después de que puso como espíritus en sus fotografías falsas a residentes de Boston perfectamente identificables.

Otros fotógrafos espírita también comenzaron a vender las fotografías, como por ejemplo Fred A. Hudson, que tomó muchas fotografías de espíritus para espiritistas en 1872. Desde la década de 1880 hasta principios del Siglo XX, la fotografía espírita siguió siendo popular, con defensores notables de este método como Arthur Conan Doyle y William Crookes. William Stainton Moses, otro espiritualista, afirmó que la fotografía de espíritus operaba por medio de una sustancia líquida viscosa llamada ectoplasma, en el que los espíritus toman forma. Algunos autores espiritualistas escribieron libros apoyando este tipo de fotografía como es el caso de Georgiana Houghton y su Chronicles of the Photographs of Spiritual Beings and Phenomena Invisible to the Material Eye (1892) y James Coates con Photographing the Invisible (1911).

Uno de los fotógrafos espírita más tardíos fue William Hope (1863 – 1933). El célebre investigador psíquico Harry Price reveló que las fotografías de Hope eran fraudes. El investigador examinó las placas fotográficas que William Hope iba a utilizar (marcadas a pedido con la insignia del Dry Plate Co.), y secretamente imprimió doce puntos con una aguja. Harry Price examinó los movimientos del fotógrafo, asunto para nada sencillo en un cuarto apenas iluminado por una luz roja. Creyó detectar un pequeño acto de ilusionismo, por el cual William Hope cambiaba las placas colocando unas de su propia cosecha. Finalmente cuando las fotografías fueron reveladas mostraron la presencia asombrosa de un espíritu, y una placa sin los puntos marcados con la aguja.

Hope todavía tuvo cierto reconocimiento de otros espiritualistas como Charles Lakeman Tweedale autor de Man’s Survival After Death (1920), así como del autor y espiritualista Arthur Conan Doyle, que se negaron a aceptar ninguna evidencia de que las fotografías de Hope eran productor un fraude, tomándose un gran esfuerzo a limpiar su nombre, incluyendo la redacción de un libro de apoyo a su fotografía espírita, The Case for Fotografía Spirit (1922).  En su libro Cincuenta años de investigación psíquica, Price elaboró un listado de muchos fotógrafos espírita que habían realizado fraudes. Price, el cual había pasado la mayor parte de su vida al estudio de los fenómenos psíquicos escribió que “No hay ninguna evidencia de que una fotografía espíritu nunca se ha producido”. Lo que es también la opinión de la mayoría de los investigadores psíquicos”.

Harry Price.

Otros fotógrafos espírita desenmascarados por Price como farsantes son David Duguid y Edward Wyllie. Ronald Pearsall expuso los trucos de la fotografía espírita en su libro The Table-Rappers (1972).

Fotografía realizada por William Hope en la que aparece el supuesto fantasma flotante de una mujer entre una pareja mayor.

Fotografía realizada por William Hope en el que una mesa levita por la acción de un brazo fantasmal.

Famosa fotografía de William H. Mumler en la que aparece Mary Todd Lincoln con el supuesto fantasma de su marido, Abraham Lincoln.

Fotografía realizada con doble exposición por G. Maerkl en la que un supuesto fantasma ataca con una espada a un hombre.

Fotografía realizada por Eugène Thiébault de Henri Robin atacado por un fantasma.

Fotografía de David Duguid en el que aparece Mora Duguid acompañada de un supuesto fantasma flotante.

Fotografía de Edward Wylie en el que aparece Miss Bentley y el supuesto espíritu de su hermana fallecida.

Helen Duncan en trance con “fantasmas” y un supuesto ectoplasma fluyendo de ella.

Otras fotos.

*Las dos primeras fotos de esta galería pertenecen también a William Hope.

Fuentes: Wikipedia, Google (fotografías), Daily News, London Stereoscopic Company, Museo de Orsay, elaboración propia.

 

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Fantasmas en la Diputación de Granada

La antigua sede de la Diputación de Granada (donde hoy se ubica el Catastro) es uno de los edificios con historias fantasmales más conocidos en la historia de lo paranormal en España. Testigos de fenómenos extraños han reportado sombras por los pasillos, puertas que se abren y se cierran solas, objetos que cambian de lugar sin explicación, etc. Todo ello provocó la alerta y la angustia del personal administrativo, empleados de limpieza, conserjes y guardas de seguridad, lo que posteriormente desencadenó una investigación avalada por los responsables gubernativos de la época en 1986.

Catastro Granada

Actual edificio del Catastro de Granada, antigua Diputación.

En dicho año, la Asociación Parapsicológica Omega de Granada tuvo conocimiento de la existencia de fenómenos paranormales en el edificio que servía de sede a la Diputación de dicha ciudad, ubicada en la céntrica Calle Mesones. La investigación histórica que se realizó en el lugar permitió saber que dichos sucesos no eran precisamente una novedad, puesto que venían ocurriendo desde hace muchos años. En su origen, el edificio de la Diputación había sido un palacete árabe, posteriormente en dicho lugar se alzó la Iglesia de la Magdalena con su correspondiente cementerio. Dicho edificio religioso desapareció en el Siglo XX, y sobre sus cimientos se erigieron los almacenes Magdalena, establecimiento en el cual se produjeron varios extraños suicidios de empleados que en la época se aseguró en algunos medios de comunicación que estaban relacionados con los fenómenos extraños que ocurrían en el lugar y que angustiaban sobremanera a dichas personas.

Ya durante los años sesenta, los almacenes fueron demolidos para levantar un gran edificio para la marca Woolworth. En esta época es donde los fenómenos extraños comenzaron a cobrar una fuerza inusitada. Durante el levantamiento de esta tienda, los operarios descubrieron esqueletos en algunas de las estancias. El arquitecto jefe Antonio Rodríguez explica: “Aparecieron varios esqueletos de niños recién nacidos junto al de un adulto. Lo curioso es que antes de introducir los taladros, yo advertí que había ladrillos que no pertenecían a la construcción original. Los originales habían sido sustituidos por otros, que, a mi parecer, databan de principios de siglo”.

En dicho muro se encontraron restos humanos durante la rehabilitación del edificio.

En 1985 finalmente se ubicó en dicho lugar la sede de la Diputación de Granada. En esta época multitud de trabajadores de este centro oficial fueron testigos de hechos inexplicables. Las máquinas de escribir funcionaban solas, las puertas de los despachos de abrían y cerraban sin aparente explicación, los armarios se movían solos, los teléfonos no operaban correctamente y algunos empleados advertían de extrañas presencias en los pasillos y de luces en el patio del edificio, algo que les provocaba una profunda sensación de miedo en inseguridad. También algunas trabajadoras afirmaron haber recibido violentos tirones de pelo en los lavabos de la Diputación.

El investigador y director de la Asociación Parapsicológica Omega, Juan Burgos, tuvo acceso al testimonio directo de varios protagonistas como es el caso del jefe de mantenimiento del centro: “Me hallaba reclinado en un sofá de recepción, pasadas las doce de la noche, cuando un aura luminosa y chisporroteante se posó sobre mí. Intenté levantarme, pero aquello me lo impedía. Creí que había llegado mi fin. ¡Qué mal lo pasé! Por fin pude levantarme y aquello entonces desapareció. Salí del despacho a la calle y no regresé hasta que amaneció”.

La investigación.

El grupo Omega (hoy extinto), bajo estrictas medidas de seguridad y con el permiso y autorización del vicepresidente de la Diputación, pernoctó en el recinto durante las noches del 21, 22, y 23 de Diciembre de 1986. Ya durante la primera jornada de estudio, sus integrantes fueron testigos de diversos hechos: “Fuimos todos para arriba. Yo vi luces que iban y venían. Pensé que se trataba de las luces de los coches de la calle, pero era imposible porque no había ventanas. Tenía una pitillera a mis espaldas que salió volando por los aires y fue haciendo zigzag hasta que le dio en la cara a nuestro compañero Juan burgos”, relata Pilar Perri.

Uno de los resultados más destacados de las investigaciones fue la grabación de una psicofonía impactante y estremecedora por parte de Mariano Carmona. Un registro sonoro que ha sido tomado por los expertos en la materia como auténtico y que ha pasado a la historia de la TCI (Transcomunicación Instrumental).

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“Necesito ayuda… Enviadla… En la primera… Tengo una lengua… Os arrepentiréis”, susurra una quejosa voz. Esta psicofonía, como otras tantas, admite un gran número de interpretaciones.

Al mismo tiempo que se registraba esa inclusión paranormal, el propio Juan Burgos sufría una especie de “agresión fantasmal” al percibir claramente dos pequeños mordiscos realizados por una fuerza invisible. En su piel quedaron además lar marcas de dos mandíbulas infantiles parece ser y según dictaminó un estudio médico posterior realizado por el doctor Juan Rodríguez Galindo.

Juan Burgos.

Encuentro espectral.

La noche del 23 de Diciembre el propio Juan Burgos se topó con un ser fantasmal que surgió de la pared en la cual años atrás se habían encontrado los mencionados esqueletos humanos. Burgos describió su “encuentro” de esta forma: “En esta última estancia en el edificio, dispusimos con rigor científico, como siempre, la colocación del material técnico, y éste ocupaba sólo las dependencias donde habíamos descubierto al posibilidad de detectar fenómenos extraños. Una vez puestos en marcha todos los aparatos, nos retiramos todos al salón de actos, con el resto de investigadores que ya estaban allí. Durante dos horas, de 1:15 a 3:15 (de la madrugada), los aparatos estuvieron a merced de lo que pudieran registrar. Pasado ese tiempo dispusimos su retirada precintándolos para otorgar la máxima garantía a las pruebas”. Concluida esta etapa de la investigación, Burgos se dispuso a realizar lecturas de fluctuaciones magnéticas con el medidor de campo en la abertura del citado muro. Ya varios metros antes de llegar al lugar “el medidor empezó a detectar alteraciones. Se disparó la señal acústica y el indicador magnético enloqueció”.

La sorpresa fue mayor poco después, a menos de dos metros del muro, algo impresionante sucedió: “Un inesperado arco voltaico salió de la pared, impactando contra el medidor de tal forma que lo arrancó de mis manos. No sé aún si por el sobresalto que experimenté o por la acción del propio rayo, el aparato cayó al suelo, quedando completamente roto. Lo recogí y le volví a colocar la tapa, que se había desprendido en la caída”. Unos segundos más tarde, ya con la serenidad algo más recobrada, Juan Burgos intentó proseguir la medición cuando “un dolor agudo, en el ángulo que forman los dedos índice y pulgar, me obligó a soltar el aparato, que, esta vez sí, quedó roto en el suelo. Miraba asombrado las señales punzantes que habían quedado en mi mano, cuando algo aún más increíble sucedió: Quedamos estupefactos al ver claramente algo como una figura luminosa”.

Según el propio Burgos, la citada figura surgió del muro y, pegada a la pared, se fue desplazando poco a poco hasta que finalmente alcanzó una pequeña habitación que servía de archivo. “Se trataba de un ser con aspecto de hombre, de unos cuarenta y cinco años de edad, con pelo canoso, ojos pequeños y hundidos, con nariz recta y labios finos. La distancia existente entre la nariz y el labio superior de la boca era mayor de lo habitual. La fisonomía daba al rostro una expresión de tristeza, aunque la imagen, en general, era plana”, según el relato y descripción de Juan Burgos.

Escaleras donde los testigos afirmaron que se apareció el espectro.

¿Quién era el fantasma?

El caso había cobrado una gran notoriedad y los periodistas Juan Jesús Hernández y Juan Enrique Gómez, del rotativo Ideal de Granada, comenzaron a realizar amplias crónicas del incidente. También los medios de comunicación nacionales se hicieron eco del suceso. Comenzó entonces a gestarse la “leyenda negra” del lugar. En base a las declaraciones de los testigos. Andrés Soria, dibujante del periódico Ideal, realizó un retrato robot del presunto fantasma, que fue publicado también en Tribuna y salió además en televisión. En ese momento surgió la sorpresa y según Enrique Gómez: “Una señora se puso en contacto con Juan Burgos y le afirmó que aquel rostro correspondía al de un familiar suyo ya fallecido. Aquel hombre era, ni más ni menos, que el padre Benito, el último párroco de la desaparecida Iglesia de la Magdalena”.

Artículo Diputación de Granada

Artículo que hace referencia a los fenómenos paranormales de la Diputación de Granada.

Padre Benito

Retrato Robot del supuesto fantasma del Padre Benito.

Fragmento de Cuarto Milenio en donde se repasa la historia del fantasma de la Diputación de Granada 30 años después de los hechos acaecidos.

http://www.cuatro.com/cuarto-milenio/arrepentireis-anos-fantasma-Diputacion-Granada_2_2271705046.html

Programa de Milenio 3 en donde se trata en profundidad el caso de la Diputación de Granada.

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El caso de la Diputación de la Granada es uno de los más famosos y misteriosos de la historia de lo paranormal en España. Abarca un gran abanico de distintos fenómenos extraños que van desde hechos poltergeist (movimiento de objetos, apertura y cierre de puertas, mal funcionamiento de aparatos electrónicos), TCI (por la famosa psicofonía obtenida), espectrogénesis o fantasmogénesis (supuesta aparición del ente fantasmal del conocido como padre Benito) y otros fenómenos más propios de casas encantadas. 30 años después tampoco se han obtenido avances significativos en la investigación y por lo tanto tampoco hay respuestas ante unos hechos tan excepcionales y de los que dieron cuenta multitud de testigos.

Fuentes: Revista Más Allá (Monográfico Casas Encantadas), Francisco Contreras Gil, Cuarto Milenio, elaboración propia.

 

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Yūrei & Gaki, fantasmas japoneses

Yūrei y Gaki son figuras pertenecientes al folclore japonés y que guardan una importante analogía con las leyendas de fantasmas y malos espíritus occidentales.

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Sawaki Sūshi – Yūrei (1737).

Yūrei.

Los yūrei (幽霊) son fantasmas japoneses. Como sus similares occidentales, se piensa que son espíritus apartados de una pacífica vida tras la muerte debido a algo que les ocurrió en vida, falta de una ceremonia funeraria adecuada, o por cometer suicidio. Usualmente aparecen entre las dos de la madrugada y el amanecer, para asustar y atormentar a aquellos que les ofendieron en vida, pero sin causar daño físico.

Tradicionalmente, son femeninos, y están vestidos con una mortaja, un kimono funerario, blanco y abrochado al revés. Normalmente carecen de piernas y pies (en el teatro tradicional se simula esto con un kimono más largo de lo normal), y frecuentemente están acompañados por dos fuegos fatuos (hi-no-tama), de colores azul, verde o púrpura. Estas llamas fantasmales son partes separadas del fantasma más que espíritus independientes. Los yūrei también suelen tener un trozo triangular de papel o tela (hitaikakushi (額隠?), en su frente. La mayoría de estos fantasmas son representados con cabello largo y negro, siendo otra de sus características principales. Como muchos monstruos del folklore japonés, los yūrei pueden ser repelidos con ofuda (御札?), escrituras sintoístas santificadas.

Dentro de los yūrei hay varias categorías de fantasmas, dependiendo principalmente del modo en el murieron en vida o por su razón en volver a la tierra.

  • Onryō: Son fantasmas vengativos que vuelven del purgatorio por un mal hecho a ellos durante su vida.
  • Ubume: Es el fantasma de una madre que murió durante el parto, o murió dejando niños pequeños. Estos yūrei suelen regresar para cuidar de sus hijos y a menudo les traen dulces.
  • Goryō: Son fantasmas vengativos de la clase aristocrática, en especial aquellos que fueron martirizados.
  • Funayūrei: Son los fantasmas de los que fallecieron en el mar.
  • Zashiki-warashi: Son fantasmas de niños, más traviesos que peligrosos.
  • Fantasmas guerreros: Veteranos de las guerras Genpei que cayeron en batalla. Aparecen casi exclusivamente en el teatro Nō.
  • Fantasmas seductores: Es el fantasma de un hombre o una mujer quienes después de muertos inician un romance con un humano vivo.

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Maruyama Okyo – El fantasma de Oyuki (1750). Esta es la primera representación artística de un yūrei tradicional.

Algunas de las historias de yūrei más conocidas son:

  • Okiku: Se dice que se aparece en el Castillo de Himeji. La historia cuenta que hace doscientos años, vivía un jefe de policía llamado Aoyama Shuzen que se alojaba en la calle Bansho, en Tokio. Su trabajo consistía en capturar ladrones y pirómanos, y era hombre violento y cruel, sin atisbo de corazón o compasión. Shuzen tenía en su casa una sirviente llamada Okiku. Ella se había educado en su familia desde la infancia y conocía bien el temperamento de su amo. Un día, por accidente, rompió un plato de preciosa porcelana de un conjunto formado por diez. Sabía que pagaría por este descuido, pero pensó que si intentaba esconderlo el castigo sería mucho peor. Así que temblando de miedo, fue a ver a la mujer de su amo y le confesó lo que había hecho. Cuando Shuzen volvió y vio que uno de sus platos preferidos estaba roto, montó en cólera, la ató y la golpeó y cada día le cortaba un dedo. Okiku, agonizante, no podía hacer nada apenas, pero logró finalmente desatarse y escapar al jardín y se tiró a un pozo para ahogarse. Desde ese día, cada noche una voz sale del pozo y cuenta: “Un plato, dos platos, tres platos… hasta nueve, y luego se echa a llorar. Okiku pertenece a la leyenda Banchō Sarayashiki (番町皿屋敷).
  • Oiwa: Es un onryō, fantasma que busca venganza. Su fuerte pasión por la venganza le permite atravesar el puente de regreso al mundo de los vivos. Oiwa comparte las características más comunes del fantasma japonés, incluyendo el vestido blanco que representa el kimono que habría vestido, el cabello largo y desordenado y la cara blanca/violácea propia del fantasma en kabuki. Hay también rasgos específicos que la separan de otros onryō. El rasgo más famoso es su ojo derecho, que cuelga como resultado del veneno que le dio Iemon. Este rasgo es exagerado en kabuki para darle a Oiwa su apariencia particular. Oiwa es también parcialmente calva a consecuencia del veneno que tomó. En una escena espectacular de la obra de kabuki, la Oiwa de carne y hueso se sienta en frente del espejo y peina su cabello que se cae por efecto del veneno. Su cabello se acumula en montones de gran altura, efecto producido por alguien sentado debajo del escenario que empuja más y más cabello a través del suelo. Oiwa aparece en la obra Yotsuya Kaidan, la más famosa historia japonesa sobre fantasmas, escrita en 1825 por Tsuruya Nanboku IV.
  • El famoso Bosque de Aokigahara, situado en la falda Noroeste del Monte Fuji, es una localización popular para el suicidio en Japón y cuenta con numerosas leyendas de apariciones fantasmales y otros fenómenos extraños.  

La forma más fácil de exorcizar un yūrei es ayudar a cumplir su propósito. Cuando la razón de la fuerte unión del espíritu a la tierra y la emoción se ha ido, el yūrei está satisfecho y puede seguir adelante. Tradicionalmente esto se logra por miembros de la familia ejerciendo venganza sobre el yūrei acosador, o cuando el fantasma consuma su pasión/amor con su amante previsto, o cuando sus restos se descubren y se les da un entierro adecuado con todos los ritos necesarios realizados. Las emociones del onryō son particularmente fuertes, y ellos son los menos propensos a ser pacificado por estos métodos de “exorcismo”.

Monjes budistas y ascetas son en ocasiones contratados para llevar a cabo rituales en aquellas muertes inusuales o desgraciadas que pueden llevar a la aparición de un fantasma vengativo, de un modo similar a un exorcismo. En ocasiones estos fantasmas son deificados para aplacar sus espíritus.

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Tsukioka Yoshitoshi – Shimobe Fudesuke y el fantasma de la mujer en la cascada (Circa 1865).

Tsukioka Yositoshi - Yūrei

Tsukioka Yositoshi – Yūrei (Desconocida).

Con el nombre de Yurei-zu (幽霊図) se conoce al género japonés que consiste en pinturas o grabados de fantasmas, demonios y otros seres sobrenaturales. Estas obras alcanzaron su cumbre de fama durante mediados y finales del Siglo XIX.

Los yūrei han sido protagonistas de multitud de películas japonesas de gran éxito dentro y fuera del país nipón. El Círculo (Ringu リング, 1998), Dark Water (仄暗い水の底から, 2002), Ju-on: The Grudge (呪怨, 2003), son algunas de las más destacadas, entre otras.

Gaki.

En el marco de las mitologías budista, hinduista y jaina, un preta es un tipo de espíritu atormentado (el alma de un fallecido) que soporta más sufrimientos que los humanos, particularmente del hambre y de la sed en un grado extremo. La palabra sánscrita preta deriva de pra-ita, literalmente “alguien que se ha ido”. Originalmente se refería a los espíritus de los muertos. Más tarde en la época puránica y budista, el término quedó confinado a un tipo de espíritu malvado e infeliz.

En la mitología budista, el reino de los pretas, también conocido como el “reino de los espíritus hambrientos”, se basa en el estado de ser posesivo y en el deseo. A partir del chino se traducen a menudo como ‘espíritus hambrientos’, lo que a su vez deriva de las fuentes indias tardías, generalmente seguidas por el budismo Mahāyāna. En textos más antiguos del budismo (como el Petavatthu), son mucho más variados. Las descripciones de abajo se aplican principalmente a su contexto restringido.

Se cree que un preta fue una persona envidiosa o avara durante su vida previa como ser humano. Como resultado de su karma, padece un hambre insaciable de una sustancia determinada o por un objeto (tradicionalmente, algo repugnante o humillante, como cadáveres humanos o materia fecal, aunque en historias más recientes puede ser cualquier cosa estrambótica). En las versiones tibetanas del texto Bhavacakra son dibujados con cuellos delgados para representar esta condición.

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Representación treadicional de un Gaki.

En Japón, la palabra preta es traducida como gaki 餓鬼 (fantasma hambriento). Desde el año 657, algunos budistas japoneses guardan un día especial a mediados de Agosto para recordar a los gaki. Se cree que, a través de ofrendas y oraciones (segaki), los pretas pueden ser liberados de su tortura eterna. Considerados la reencarnación de aquellas personas que fueron codiciosas durante su vida que renacen como fantasmas famélicos con grandes vientres hinchados pero completamente vacíos, una joroba, una pequeña boca fruncida y un delgado cuello por el cual se hace imposible tragar. Invisibles al ojo humano en principio, merodean alrededor de las casa y buscan desechos en callejones y cementerios, devorando cosas repugnantes como cosas repugnantes como cuerpos en descomposición o heces de animales, también son notorias sus ansias por la sangre, pero por más que lo intenten no logran ingerir nada.

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Pergamino japonés que muestra a fantasmas hambrientos y la manera de aplacarlos (Museo Nacional de Kioto, Siglo XII).

Fuentes: Wikipedia, elaboración propia.

 

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