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Archivo de la etiqueta: Surrealismo

Bellatrix

Mirando a Orión recibo el reflejo de tu recuerdo, el aroma de la derrota impregna la noche con férreo sabor a sangre en la boca. Alzo las manos al cielo nocturno con la cobriza culpa que fluye entre estas plegarias, esperando una luz que brille más que ayer, un tormento que duela menos que mañana.

Y ya que no hay redención, al menos que se conceda el deseo de volver a verme cubierto de la inocencia de un pasado que no es casi perfecto solamente por el hecho de yacer hoy en el hueco más hondo de un pensamiento tan repetitivo como hiriente.

Entre tú y yo confesamos que la indolencia fue el veneno que acabó con las expectativas, marchitando el verde (des)esperanza y tornándolo de un resolutivo ocre que amenaza con cubrirlo todo con su insípida e insoportable presencia.

Confieso que he amado a todas las estrellas del cielo, pero al final el único brillo que perdura es el tuyo. Retorceremos la realidad para que finalmente adopte el rostro que buscamos, aunque nada será lo mismo con estas cicatrices marcando el latido de cada solitaria noche.

Sonámbulos y perdidos, congelados y sedientos, la oscuridad se persigna ante nosotros; es el Apocalipsis que traemos tras nuestra el peso que derrumba a Faetón de los cielos y hace desierto de la esperanza que un día, no muy lejano, bebió de estos labios hoy secos.

Ya que tú mandas en cada pálpito, haz que esto acabe, de una forma rápida y certera, que sólo quede tiempo para amar o renunciar para siempre al corazón. Y mañana que sea como esa efeméride en la que recordar que un día todo se perdió porque al intentar caminar sobre el agua acabamos hundidos.

Sombras de guerra combaten contra mis dudas, el terreno es ya de por sí baldío en esperanza pero fértil en metáforas. Amazona, empecemos una vez más, si hay que caer que sea con todo, que así sea, de los cielos al infierno en un último acto de fe incontrolado.

No habría mayor fanatismo que dejar escapar esta oportunidad. Las páginas que no pueden ser escritas desde la necedad están ya sobre la mesa, y es que siempre lo han estado, es hora de firmar hoy y dejarlo así para siempre.

Francis Picabia – Los amantes, después de la lluvia (Circa 1924 – 1925).

 
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Publicado por en 31 octubre, 2018 en Arte, Cultura, Mis Relatos

 

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Dime corazón si en el olvido hay lugar para los dos

Dime corazón si en el olvido hay lugar para los dos, porque si hay que callar para siempre, no esperes que silencie estos labios ante la avalancha que está por venir.

Hay una oscuridad aquí cerca que debemos sentir, no obstante, puede que sea la última que abandonemos su calor para adentrarnos en el frío de la ausencia.

¿No ves estas heridas?, están hechas a medida para ti y para mí, y aun así seguimos azuzando con sal su dolor y con erráticas fantasías el recuerdo de ese pasado secuestrado que no volverá.

La noche eclipsa la inspiración que como unos viejos amantes, reconocen la derrota ante la adversidad y lo afrontan con una sonrisa amplia y el cianuro más dulce.

Aquí, con las manos rojas y el corazón negro, lúgubres herejes que sabemos que la escapatoria es difusa y la solución no se encuentra en turbios posos de rencor.

Nos queda una oportunidad para el milagro y así resurgir en mitad de una Luna llena de Grimshaw, plenos y con las expectativas exorbitadas como Venus en Mayo.

Hagamos de este epílogo algo épico digno de recordar y escucha, porque si vamos a volver ser mártires del azar del amor, que nos atrape libres de toda efímera duda.

Dime corazón, sin mirarme, sólo dime que a veces lates al mismo ritmo que yo.

René Magritte – Los amantes (1928).

 
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Publicado por en 3 octubre, 2018 en Arte, Cultura, Mis Relatos

 

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Salvador Dalí i Domènech

Figueres (España 🇪🇸), 11 de Mayo de 1904 – Figueres (España 🇪🇸), 23 de Enero de 1989.

Resulta imposible describir a una figura como Salvador Dalí aunque la que más se le aproxima sin duda es la de genio. Excéntrico y genuino maestro del surrealismo, capaz de impactar al máximo con sus imágenes oníricas cargadas de simbolismos pero siempre con un marcado estilo propio. Dalí nunca causó indiferencia y siempre supo atraer al gran público hacia su arte imperecedero.

Paisaje cerca de Figueres

Paisaje cerca de Figueres (1910).

Vilabertran

Vilabertran (1913).

Fiesta en Figueres

Fiesta en Figueres (1916).

Viejo crepuscular

Viejo crepuscular (1918).

El campanario de Vilabertran

El campanario de Vilabertran (1919).

Puerto de Cadaqués, noche

Puerto de Cadaqués, noche (1919).

Autorretrato con cuello rafaelesco

Autorretrato con cuello rafaelesco (1920 – 1921).

Autorretrato

Autorretrato (1921).

Nocturno madrileño

Nocturno madrileño (1922).

Naturaleza muerta purista

Naturaleza muerta purista (1924).

Figura en una ventana (1925).

Pierrot tocando la guitarra

Pierrot tocando la guitarra (1925).

Retrato de mi padre

Retrato de mi padre (1925).

Naturaleza muerta al claro de Luna (1926 – 1927).

Rostro del Gran Masturbador (1929).

El juego lúgubre

El juego lúgubre (1929).

La memoria de la mujer-niña (1929).

El hombre invisible (1929 – 1932).

La persistencia de la memoria (1931).

Sensación de velocidad (1931).

Huevos al plato sin plato

Huevos al plato sin plato (1932).

Ángelus arquitectónico de Millet

Ángelus arquitectónico de Millet (1933).

El espectro del sex-appeal

El espectro del sex-appeal (1934).

Espectros

Espectros (1934).

Construcción blanda con judías hervidas (1937).

Metamorfosis de Narciso (1937).

Aparición de un rostro y un florero en la playa

Aparición de un rostro y un florero en la playa (1938).

El enigma sin fin

El enigma sin fin (1938).

El momento sublime (1938).

El enigma de Hitler (1939).

El rostro de la guerra

El rostro de la guerra (1940).

La miel es más dulce que la sangre

La miel es más dulce que la sangre (1941).

Niño geopolítico observando el nacimiento del hombre nuevo

Niño geopolítico observando el nacimiento del hombre nuevo (1943).

Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar y Galarina

Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar y Galarina (1944).

Tristán e Isolda

Tristán e Isolda (1944).

La tentación de San Antonio

La tentación de San Antonio (1946).

Retrato de Picasso

Retrato de Picasso (1947).

Leda Atómica

Leda Atómica (1949).

La Madonna de Port Lligat

La madonna de Port Lligat (1950).

Cristo de San Juan de la Cruz (1951).

La Última Cena

La Última Cena (1955).

Naturaleza muerta viviente

Naturaleza muerta viviente (1956).

El retrato de mi hermano muerto

El retrato de mi hermano muerto (1963).

Atleta cósmico

Atleta cósmico (1968).

El torero alucinógeno

El torero alucinógeno (1970).

Pomona, otoño

Pomona, otoño (1973).

La armonía de las esferas

La armonía de las esferas (1978 – 1979).

 
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Publicado por en 14 enero, 2014 en Arte, Cultura

 

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Pablo Ruiz Picasso

Málaga (España 🇪🇸), 25 de Octubre de 1881 – Mougings (Francia 🇫🇷), 8 de Abril de 1973.

Pablo Picasso, incansable y eterno en su labor dentro del mundo del arte, abarcando multitud de géneros. Consiguió traspasar barreras y estereotipos de la época para dotar a sus creaciones de una dimensión nunca vista hasta entonces, convirtiéndose en un referente artístico ya perpetuo.

La madre del artista

La madre del artista (1896).

Ciencia y caridad

Ciencia y caridad (1897).

Autorretrato

Autorretrato (1900).

Ramón Casas

Ramón Casas (1900).

Arlequín acodado - 1901

Arlequín acodado (1901).

Busto de mujer sonriente (1901).

Le Gourmet - 1901

Le Gourmet (1901).

Mujer en azul (1901).

El guitarrista ciego (1903).

El bebedor de absenta

El bebedor de absenta (1903).

La sopa

La sopa (1903).

La Celestina (1904).

Acróbata con balón (1905).

Los saltimbanquis (1905).

Maternidad

Maternidad (1905).

Muchacho con pipa (1905).

Chico dirigiendo un caballo

Chico dirigiendo un caballo (1906).

Autorretrato (1907).

Las señoritas de Avignon (1907).

Casa en un jardín

Casa en un jardín (1908).

Fábrica de Horta de Ebro (1909).

Fruta en un vaso

Fruta en un vaso (1909).

Retrato de Daniel-Henry Kahnweiler

Retrato de Daniel-Henry Kahnweiler (1910).

Ma Jolie (1911 – 1912).

Retrato de Olga en un sillón (1917 – 1918).

Dos mujeres desnudas

Dos mujeres desnudas (1920).

Tres Músicos

Los tres músicos (1921).

El beso

El beso (1925).

Crucifixión (1930).

Mujer con flor

Mujer con flor (1932).

Desnudo, hojas verdes y busto (1932).

El sueño (1932).

Muchacha joven delante de un espejo (1932).

Joven dormida (1935).

La musa

La musa (1935).

El Guernica (1937).

Mujer llorando

Mujer llorando (1937).

Retrato de Marie Thérèse Walter con guirnalda

Retrato de Marie Thérèse Walter con guirnalda (1937).

Gallo

Gallo (1938).

Dora Maar au chat

Dora Maar au chat (1941).

Mujer desnuda

Mujer desnuda (1941).

Naturaleza muerta con cráneo de buey

Naturaleza muerta con cráneo de buey (1942).

Cacerola esmaltada

Cacerola esmaltada (1945).

Retrato de niña

Retrato de niña (1951).

Don Quijote

Don Quijote (1955).

Mujeres de Argel (Versión O – 1955).

Jacqueline en el estudio

Jacqueline en el estudio (1956).

Las Meninas (1957).

Los pichones (1957).

Retrato de Jacqueline con flores

Retrato de Jacqueline con flores (1961).

El Rapto de las Sabinas

El Rapto de las Sabinas (1962).

Un artista

Un artista (1967).

Mujer con collar

Mujer con collar (1968).

Hombre sentado con pipa (1969).

El beso (1969).

Matador

Matador (1970).

 
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Publicado por en 20 junio, 2012 en Arte, Cultura

 

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La Persistencia de la Memoria

Una mirada recluida en suave ámbar se incrusta en tus ojos arrojados a la eternidad de un mar estático que amenaza con asolar la tranquilidad incontrolable de la misma calma. El tiempo, dulce como el néctar, ya se desliza entre tus manos como espesas lágrimas de terciopelo y gozo, mostrando la manera en que la realidad escapa del alcance limitado de tus pensamientos ablandados con el paso de amargos días, tan pesados como bloques de granito carcomido. La amordazada extravagancia se viste hoy de multicolor arlequín y nos indica con el dedo que la paranoia y la ternura pueden hallarse en el vuelo de una (no tan simple) impertérrita mosca.

La persistencia de la memoria

Salvador Dalí – La persistencia de la memoria (1931).

 
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Publicado por en 16 junio, 2012 en Arte, Cultura, Mis Relatos

 

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