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John Martin, pintor del Apocalipsis

Haydon Bridge (Reino Unido 🇬🇧), 19 de Julio de 1789 – Isla de Man 🇮🇲, 17 de Febrero de 1854.

Pintor, ilustrador y grabador, John Martin es famoso por sus pinturas apocalípticas, basadas en textos bíblicos y en el poema del Paraíso Perdido de John Milton. Célebre en su época, inspiró a un gran número de artistas en su tiempo, aunque tras su muerte su obra fue relegada para finalmente ser reconocida a partir del Siglo XX.

Sadak en busca de las aguas del olvido (1812).

Josué ordenando al Sol detenerse sobre Gabaón (1816).

El bardo (1817).

El Festín de Baltasar (1820).

La destrucción de Pompeya y Herculano (1822).

La expulsión de Adán y Eva del Paraíso (1823).

La Séptima Plaga (1823).

Calvario (1830 – 1840).

La Caída de Babilonia (1831).

El Diluvio (1834).

Destrucción de Tiro (1840).

Ángeles caídos en el Infierno (1841).

La Ciudad Celestial y el Río de la Vida (1841).

Pandemonium (1841).

Las llanuras del Cielo (1851 – 1853).

Destrucción de Sodoma y Gomorra (1852).

El Gran Día de su Ira (Circa 1853).

El Juicio Final (1853).

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Publicado por en 21 febrero, 2018 en Arte, Cultura

 

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Todo al rojo

Si vienes a jugar has de saber que tengo todas las de perder, mientras que tú ganarás un muerto viviente con el corazón incendiado en excelsa llama azul.

Pero no me importa.

Y es que el precio la victoria es la destrucción, el caos y el sentimiento de condena que arrastra la inquietud entre crueles rocas afiladas.

Vienen las sonrisas, el encantamiento que se convierte en maldición, el amanecer que torna en una noche sepulcral y parece que nada llena sin ese tacto pleno.

Así de fácil, con una mala mano, una eterna desgracia. Querer no es poder, y así estamos, entre la intención y el precipicio que le precede.

Somos limbo, de palabras bloqueadas, de disimulos fugaces y efímeros momentos de veneno sin antídoto, de pesadillas sin intención de despertar.

¿Qué hacemos?, este laberinto es nuestro callejón sin salida aquí y ahora, mañana veremos, veremos cómo estamos perdidos y con las manos vacías.

Una y otra vez, jugando de antemano con la apuesta perdida, una y otra vez víctimas del destino y sus muecas de burla.

Pero no me importa.

Con todo el rencor del mundo, aquí parados en el tiempo. Seguramente no desista hasta que gane o lo perdamos todo… Yo apuesto, todo al rojo (es lo único que sí me importa).

PD: Y de regalo una mirada, de esas que digan que si hay que quemarse alguna vez así, que de mí no queden ni las cenizas.

 
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Publicado por en 14 febrero, 2018 en Mis Relatos

 

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Excelsa oscuridad, paupérrimo desamor

Paisaje de excelsa oscuridad extendiéndose como un drama de proporciones bíblicas en el corazón, ya congelado con retazos de un invierno próximo que a base de latigazos cercena el ánimo.

Se pierde la magnificencia entre momentos de locura y absenta, sin miedo a inocular en nosotros ese veneno que trae pesadillas y ecos remotos de derrota y flagelación.

De par en par las criptas abandonadas, dando la bienvenida entre brazos esqueléticos y muecas de eterno olvido, así se vislumbra en sombras este presente imperfecto.

Con el deshonor de reyes caídos en nuestra efigie gris, buscamos las lágrimas allí de donde ya no pueden fluir, porque de pozos secos alimentamos nuestra ansiosa alma.

Desmoronados y aniquilados, prestemos atención porque entre el fogonazo de un relámpago podremos ver la cara del Diablo sonriendo de forma tan fugaz como certera.

Paupérrimo desamor en el que mostramos por las tinieblas, las luces muriendo de agonía y nosotros todavía aferrados a un hilo de esperanza cuya fragilidad es manifiestamente cierta.

Apretando dientes con la rabia de los dioses antiguos, ansiando tres noches de aparente inmortalidad por toda una eternidad de infierno. Nunca fuimos buenos negociadores.

Noche en majestad, alzándose, esgrimiendo su negro y opaco filo que secciona cualquier inseguridad pasada. Nos dejamos ir, nos sumergimos, inunda hasta el último rincón con densas sombras. Paz.

Jean-Luc Almond – Janet (2016).

 
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Publicado por en 7 febrero, 2018 en Mis Relatos

 

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El Monstruo de Flatwoods

Con los nombres de Monstruo de Flatwoods, Monstruo del Condado de Braxton o Fantasma de Flatwoods se conoce a una supuesta entidad paranormal avistada en la ciudad de Flatwoods, ubicada en el Condado de Braxton (Virginia Occidental, Estados Unidos), el 12 de Septiembre de 1952. Muchos investigadores de la ufología consideran este avistamiento como un encuentro en la tercera fase.

La mayoría de las descripciones dadas de la entidad nos hablan de una criatura de al menos 2,1 metros de altura, cuerpo negro y cara oscura pero con dos ojos (no humanos) que resplandecían intensamente. Los testigos describieron la cara del ser como alargada y de grandes proporciones, al parecer con una capucha que le cubría parte de la cabeza y con forma similar a la de un as de picas. El cuerpo de la criatura fue descrito como “inhumano”, vestido con una especie de túnica o exoesqueleto con forma de falda, oscuro y plisado. Algunos relatos indicaron que el supuesto ser no tenía brazos visibles, mientras que otros informaron de unos largas extremidades superiores, que sobresalían de la parte delantera de su cuerpo, extremidades acabadas en largos dedos con forma de garra.

Dibujo del Monstruo de Flatwoods tal y como fue descrito por los testigos.

Avistamiento.

Todo comenzó la noche del 12 de Septiembre d 1962, a las 7:15 de la tarde-noche, dos hermanos, Edward y Fred May, y su amigo Tommy Hyer (de 13, 12 y 10 años, respectivamente) presenciaron un objeto brillante cruzando el cielo. Dicho objeto pareció detenerse en la propiedad del agricultor local G. Bailey Fisher. Al ver el supuesto OVNI, los muchachos fueron a la casa de la madre de los hermanos May, Kathleen May, donde contaron la historia de que habían observado un OVNI aterrizar en las colinas. A partir de ahí, la Sra. May, acompañada por los tres niños, los niños locales Neil Nunley (14) y Ronnie Shaver (10), y Eugene Lemon, guardia nacional de Virginia Occidental de 17 años, se dirigieron a la granja Fisher en un esfuerzo por localizar lo que fuese que los muchachos habían visto.

El perro de Lemon se alejó de la vista del grupo y empezó a ladrar, poco después regresó con el rabo entre las piernas. Después de recorrer unos 400 metros, el grupo llegó a la cima de una colina, donde, según diversos informes, vieron una gran y pulsante “bola de fuego” de alrededor de 15 metros de diámetro a su derecha. También detectaron una niebla penetrante que hizo que sus ojos y narices ardieran de forma muy incómoda. Lemon notó entonces dos pequeñas luces a la izquierda del objeto, debajo de un roble cercano y dirigió su linterna hacia ellos, revelando a la supuesta criatura, criatura que May aseguró que se dirigía hacia ellos. Otras fuentes nos hablan de que el extraño ser emitó un agudo silbido antes de deslizarse hacia el grupo, antes de cambiar repentinamente la dirección marchando hacia la luz roja. En este punto el grupo huyó por el pánico.

Al regresar a casa, la Sra. May contactó con el Sheriff local Robert Carr y con A. Lee Stewert, co-propietario del Braxton Democrat, un periódico local. Stewert realizó una serie de entrevistas y regresó al sitio con Lemon más tarde esa noche, donde informó que “había un olor enfermizo, quemado y metálico que aún prevalecía”. El Sheriff Carr y su diputado Burnell Long registraron el área por separado, pero informaron que no encontraron ningún rastro del encuentro aparte del olor. Temprano a la mañana siguiente del 13 de Septiembre, Stewert visitó por segunda vez el sitio del encuentro y descubrió dos huellas alargadas en el barro, así como rastros de un espeso líquido negro. Inmediatamente los denunció como posibles signos del aterrizaje de un platillo volante basado en la premisa de que la zona no había sido sometida a tráfico de vehículos durante al menos un año. Más tarde se reveló que las pistas probablemente fueron las de una camioneta Chevrolet de 1942 conducida por el ciudadano local Max Lockard, que había ido al sitio para buscar a la criatura unas horas antes del descubrimiento de Stewert.

Después del evento, William y Donna Smith, investigadores asociados a Civilian Saucer Investigation (Los Ángeles, California), obtuvieron una serie de relatos de testigos que afirmaron haber experimentado un fenómeno similar o relacionado. Estos testimonios incluyeron la historia de una madre y su hija de 21 años, quienes afirmaron haber encontrado una criatura con el mismo aspecto y olor una semana antes del incidente del 12 de Septiembre. Según los informes, el encuentro afectó tanto a la hija que estuvo confinada en el Hospital de Clarksburg durante tres semanas. También recogieron una declaración de la madre de Eugene Lemon, en la que dijo que, en el momento aproximado del accidente, su casa había sido sacudida violentamente y su radio se había cortado durante unos 45 minutos.

Dibujo de Fred May del Monstruo de Flatwoods.

Después de encontrarse con la criatura, varios miembros del grupo del 12 de Septiembre, informaron haber sufrido síntomas similares, que persistieron durante algún tiempo y que atribuyeron a haber sido expuestos a la niebla emitida por la criatura. Los síntomas incluyeron irritación de la nariz e hinchazón de la garganta. Lemon sufrió vómitos y convulsiones durante toda la noche, y tuvo dificultades y malestar en su garganta durante varias semanas después del “encuentro”. Un médico que trató a varios de los testigos informó que algunos de los síntomas eran similares a los de víctimas de gas mostaza, aunque tales síntomas son también comúnmente encontrados en pacientes de histeria, pudiendo ser provocados por exposición a un evento traumático o muy impactante. Esta última explicación es ampliamente aceptada entre los escépticos de este caso.

Kathleen May junto a un dibujo del Monstruo de Flatwoods.

Recorte de periódico hablando sobre el encuentro con el supuesto Monstruo de Flatwoods.

Monstruo de Frametown.

El 13 de Septiembre d 1952, un día después del avistamiento del Monstruo de Flatwoods, una pareja que conducía por las montañas de Frametown (Virginia Occidental) sufrieron un percance, su automóvil se detuvo inexplicablemente y se negaba a arrancar de nuevo. Momentos más tarde, un olor de azufre quemado engulló el área y enfermó al hombre y la esposa, observando cómo extrañas cargas eléctricas llenaron el aire, observando cómo un OVNI aparecía en mitad de la noche, y detrás de él una extraña criatura de aspecto “reptiliano” se les aproximaba. El ser de cintura para abajo era muy similar al Monstruo de Flatwoods pero de cintura hacia arriba tenía el mencionado aspecto de reptil. A esta criatura se la conoce con el nombre de Monstruo de Frametown.

Recreación del Monstruo de Frametown.

Posibles explicaciones.

En el año 2000, Joe Nickell del grupo de investigación paranormal CSICOP (Committee for the Scientific Investigation of Claims of the Paranormal) concluyó que la luz brillante en el cielo reportada por los testigos el 12 de Septiembre probablemente fue meteorito, que la luz roja pulsante era quizá una señal de navegación y alerta de peligro de alguna aeronave y que la criatura descrita por los testigos se parecía mucho a una lechuza. Las conclusiones de Nickell son compartidas por varios otros investigadores, inclusive por la Fuerza Aérea estadounidense.

Cabe destacar que la noche del 12 de septiembre se avistó un meteoro que había sido observado a través de tres estados, Maryland, Pensilvania y Virginia Occidental, y había sido erróneamente reportado como un avión estrellado al lado de una colina en Elk River; aproximadamente 17 kilómetros al Suroeste de la ubicación del avistamiento de Flatwoods. Tres destellos de señalización aérea rojos fueron también visibles en área de los avistamientos, justificando posiblemente la luz roja palpitante vista por los testigos, y el tinte rojo de la cara de la criatura.

La forma, el movimiento, y los sonidos informados por testigos fueron también coherentes con la silueta, con la pauta de vuelo, y con el sonido de una lechuza asustada encaramada en una rama; llevando a los investigadores a concluir que el follaje debajo del búho puede haber creado la ilusión de las porciones bajas de la criatura (descrita como una falda verde plisada). Los investigadores concluyeron también que la incapacidad de los testigos para convenir en si la criatura tenía armamentos, combinado con el informe de Kathleen May que aquello tenía “pequeñas manos, como garras” que “extendió frente a él” emparejó también la descripción de una lechuza con sus garras agarradas a una rama del árbol.

Hubo explicaciones alternativas incluidas posteriormente por los medios locales; de que el grupo del 12 de septiembre había presenciado el impacto de un meteoro que tuvo como resultado una nube de vapor hecha por el hombre, y de que Kathleen May y sus hijos (recordada algún tiempo después del incidente) habían visto alguna clase de avión secreto de gobierno.

Algunos investigadores han querido ver similitudes entre este caso con el del Mothman y con el caso de los Duendes de Hopkinsville, siendo estos tres unos de los expedientes más célebres en la ufología pero también en lo referente a la criptozoología en Estados Unidos y en el mundo.

Fuentes: Wikipedia, elaboración propia.

 

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Ebullición bajo cero

Sí, se acabó, caretas fuera y ya mismo sentimientos bajo cero. El amor se crispó en pleno acto de exaltación y no quedará absolutamente nada de él cuando llegue el alba. Íntimos y desconcertantes fueron esos momentos perdidos de dualidad y deseo compartido, y al mismo tiempo como una farsa que se representa con la única intención de caer y desbordarse en lo absurdo.

¿Qué pasó?, creo que aquí se regala silencio para de forma inútil acallar el ruido hecho por el portazo que dejó tras de sí la oportunidad perdida. Y en el fondo no hay que temer, no hay reproches, ni rostros torcidos por la sorpresa o el ácido trago atravesado que apuñala la garganta con certera indiferencia. Sólo queda ese vacío encantador que todavía es capaz de seducir con su presencia ausente.

Un vago recuerdo no calma al monstruo alimentado durante este tiempo, y aunque hace tanto que el corazón no se inmuta, cuesta creer que pueda mantenerse indiferente a esta simple y vulgar decadencia. Y al final ahí estará la incertidumbre, siempre tan hábil en desnudar cada centímetro de paciencia, como recordatorio de lo imposible.

Ahora en la noche, los segundos son ese peso acumulado que discurre entre un último vistazo al pasado y esas rendijas de luz que (quizá) se adivinan más adelante. No hay bofetada que duela y a la larga calme más que la de la sinceridad, y toca ponerla ya en escena con ese guión que hace acabar la historia en una incómoda penumbra de decepción.

Si vas ahora a levantar un muro entre ambos, al menos que mi parte dé de cara al Infierno, por si tengo la más mínima tentación de hacer memoria de por qué hemos llegado hasta aquí. Empañado y opaco ha quedado el paisaje, y es que por muy cómplice que fuese al inicio, ahora no es más que un deambular directo y precipitado a la insignificancia.

Toca perder y toca olvidar, y ambas cosas proporcionarán el antídoto ansiado, es tan fácil como añadir unas gotas de insensibilidad a esa desatada poción de erróneo latir. Y si algún día vuelves a verme, no sentirás nada más que frío bajo tu piel y calma en la sangre que hace tan poco tiempo decía estar en ebullición. El corazón dijo NO, y yo le aplaudo (irónicamente).

Edvard Munch – Separación (1896).

La ausencia es al amor lo que el viento es al fuego; apaga el pequeño, enciende el grande.

Roger de Rabutin.

 
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Publicado por en 24 enero, 2018 en Arte, Mis Relatos

 

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L’Enfer

La almohada de la ira ahoga el amor, sin pausa pero con decisión, para convertirnos en víctimas del corazón y sus cadenas. Y cuando todo acabe (si es que algún día lo hace), vamos a descorchar el tapón del rencor y brindar con su manifiesta sensación de impotencia, esa falsa superioridad cuando se sabe que todo está hundido y sepultado bajo toneladas de propósitos y promesas estériles. Víctimas del deseo, estamos tan cerca pero ya no sentimos, y la realidad se difumina como niebla de cementerio.

No queda rincón ya en donde esparcir las cenizas de la furia, todos los sueños transmutaron en pesadillas, y todas las pesadillas se hicieron infierno para torturar piel impoluta y sentimientos virginales. Olvido para calmar, para resarcirnos de ese eco que se repite como una constante, visceral y prologado dilatando la agonía que ya se asoma a las puertas del cielo y aunque insensibilidad y cobardía suelen ir de la mano, no queda otra que entregarse a esta vorágine sin fin aparente.

Arrinconados y exhaustos, la negatividad expuesta es prosa de cáustica intención para regalar los oídos con intenciones desencaminadas y esperanzas que rinden cuenta sólo ante las llamas que las asolan. Sin rodeos, sin falsas expectativas, el incendio se ha creado y las consecuencias muestran su cara más rastrera e implacable, retrato trágico y perturbador de la calamidad cuyo nombre pronunciado es erotismo y crueldad a partes iguales. No te disculpes por cercenar con cristales rotos los hilos que nos unían a la cordura.

Quizás es que con las manos vacías y el corazón ausente del pecho perdemos la perspectiva del caos en derredor y su dulce veneno, de la oportunidad y la tentación consecuente que le sigue. Sólo una vez pidieron los muertos un efímero instante de emoción para un futuro escabroso y dubitativo, y es este, el precio para resucitar el corazón entre trompetas y ángeles caídos de reputación cuestionable. Une estas miradas con un tacto imposible y moriremos aquí mismo de embriaguez y arrebato.

Ya diluvia para redimir, condenado y ejecutado el sentimiento pervive entre las indisimuladas sonrisas de un ego desbordado. Dame, regálame ya retazos de infierno para hacer con ellos, en un acto magistral, mi propio paraíso de belleza y amargura en conyugal dualidad. No temas, viene aquello que siempre esperamos con la cautela de lo furtivo, exigiendo un par de latidos como acto de fe en pecado y comunión. Entre susurros damos la bienvenida a la noche y con ella a la llama que se desliza por nuestra espalda. Sentimos… vamos al país de las maravillas en L’Enfer.

Giacomo del Pò – A las puertas del Infierno (1703 – 1708).

 
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Publicado por en 17 enero, 2018 en Arte, Mis Relatos

 

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Cortijo Jurado

Historia.

El Cortijo Jurado es una hacienda agrícola-burguesa de mediados del Siglo XIX, situada en una loma junto a la carretera de entrada a la barriada de Campanillas de la ciudad de Málaga (Andalucía, España). Las edificaciones se erigen en dos partes bien diferenciadas, la zona burguesa usada como casa de recreo, y la zona para el campesinado, con un par de casas de viviendas y establos para ganado, animales de labranza (hoy en día desaparecidos).

Construido en un estilo que podría definirse como estilo gótico inglés, conjuga elementos del neogótico inglés con alguna que otra decoración de tintes nórdicos en los detalles, y una disposición interior, descentrada hacia la izquierda; zona que constituía la zona noble del conjunto, escalera principal, acceso interior a la capilla, etc. Tiene una planta rectangular con dos alas laterales, que sobresalen por la parte frontal para envolver la puerta de entrada. Destacan entre otras muchas cosas, la capilla (actualmente en un mal estado de conservación, aunque conserva su elemento principal, el retablo de yeso neogótico), torre mirador, salones y estancias interiores. Hasta hace poco, en el pasillo de la planta superior había dos columnas de hierro forjado, con fustes lisos abombados en el centro y capiteles corintios, con decoraciones vegetales de hojas de acanto y cuatro volutas en las esquinas (Actualmente desaparecidas y expoliadas). A consecuencia del robo, la viga maestra que sustentaban estas columnas cedió, derrumbándose sobre el pasillo la estructura de la terraza superior, llevándose consigo parte del artesonado del tejado central y dañando gravemente otras estancias de la parte baja.

En el año 2004 se aprobó un proyecto para la rehabilitación del edificio con el fin de convertirlo en un hotel de cuatro estrellas. Dichas obras estuvieron varios años paralizadas debido a la explosión de la burbuja inmobiliaria y la crisis que se desencadenó al mismo tiempo. Finalmente tras reanudar y acabar las obras, el inmueble se puso a la venta en el año 2015 por un precio de salida de 16 millones de euros.

Manuel Heredia, primer propietario del Cortijo Jurado con su familia.

Leyendas.

El Cortijo Jurado lleva consigo una leyenda realmente extraña, cargada de misterios, rumores y de supuestos fenómenos paranormales. Una de las leyendas más extendidas es la que nos habla de la desaparición de muchachas jóvenes en Málaga durante 1890 – 1920, jóvenes que supuestamente eran usadas en macabros rituales de índole satánico, asesinadas y posteriormente enterradas a gran profundidad en el propio terreno del cortijo. Los Heredia, primeros propietarios del edificio, fueron sospechosos de las desapariciones ya que se creía que siendo practicantes de la masonería, también lo eran de otro tipo de rituales. Algunos de los cuerpos de las jóvenes desaparecidas (cinco en concreto de entre 18 – 21 años) aparecieron posteriormente en la rivera de un río que fluye cercano a la finca. Los cuerpos mencionados aparecían tras varios días de desaparición, aunque no hay constancia de que tuviesen algún tipo de signo de rituales satánicos o abusos sexuales, además es sabido que en aquella época los propietarios originales del Cortijo Jurado y del Cortijo Colmenares habían fallecido ya.

En cuanto a los supuestos túneles que comunicaban ambos cortijos, dicha leyenda se basa en el testimonio de un vecino de la zona llamado Manuel Martín, que según cuenta, siendo él un mozo en el año 1932, se coló en el Cortijo cuando no estaban sus moradores, como signo de valentía ante sus amigos. Según su testimonio, topó con un viejo pozo en el patio trasero que le condujo a una caverna subterránea, recorrió dos kilómetros por el túnel hasta que llegó a una puerta cerrada a cal y canto, (supuesto cortijo de los Larios), en la vuelta se introdujo en otros pasadizos en los que encontró todo tipo de máquinas y aparatos de tortura, nichos y huesos desperdigados. Décadas después y siguiendo sus indicaciones, con pico y pala se ha intentado buscar la entrada a ese túnel sin encontrar ningún rastro de su existencia.

El Cortijo Jurado a mediados del Siglo XX.

Fenómenos paranormales.

Algunos vecinos de Campanillas afirman haber visto luces en mitad de la noche en los alrededores del edificio, sin que ninguna mano conocida sea la causante de dicha iluminación. También ha sido frecuente escuchar golpes y ruidos extraños en el cortijo. Según la misma leyenda, después del abandono del edificio; todavía hubo casos de desapariciones de menores de edad. La mansión poseería unos sótanos ocultos en los que se decía que había máquinas de tortura, dichos túneles estarían comunicados con el vecino Cortijo de Colmenares (actual Club de Golf Guadalhorce), habitado en aquel entonces por los Larios y situado junto al río.

A lo largo de los años numerosos curiosos e investigadores se han acercado hacia el vetusto edificio con el ánimo de fotografiar y recorrer sus habitáculos. Algunas de estas personas aseguran haber escuchado gritos en el interior del edificio. En una ocasión, cierto grupo que curioseaba en el cortijo afirmó haber oído a una voz metálica decir “venid”. No sólo eso, dicho grupo también cree que fue testigo de la aparición de una forma espontánea blanca y brillante que tomó la apariencia de ropajes de una mujer. Incluso una de las chicas que formaban parte del grupo dijo sentir como una mano se aferraba a ella por la cadera, dificultando su marcha a la carrera del Cortijo Jurado. Uno de los chicos también logró grabar esa misma noche como en una de las ventanas de la planta superior se podría apreciar perfectamente una mano blanca brillante que se se deslizaba de un lado a otro del marco.

También se cuenta que un grupo de teatro independiente de Málaga, reproduciendo un relato de H. P. Lovecraft en el que dos ladrones intentan robar en la casa equivocada, estuvieron en el cortijo grabando tomas de sus exteriores para la obra. Poco después, uno de los actores que asumía el papel de maléfico anciano, sufrió un grave accidente al caer por el hueco del ascensor de su domicilio, algo que le llevó a la UCI. También se produjo un incendio en un local que fue usado por el grupo de teatro para realizar otras tomas de interiores, fuego el cual solamente asoló el establecimiento y no a los comercios vecinos. Lo curioso fue que nadie vio humo, ni hubo rastro de fuego en la fachada. Semanas después de todos estos hechos, cuando el grupo se encontraba en el domicilio donde estaban realizando las tareas de montaje, descubrieron que el disco duro del ordenador donde guardaban las grabaciones se había “autoformateado” solo de forma inexplicable.

Capilla sucesivamente profanada del Cortijo Jurado.

El Cortijo Jurado tal y como se encontraba antes de la restauración.

Conclusiones y anotación final.

Aunque las leyendas en torno al Cortijo Jurado son amplias y están muy extendidas, la realidad es que buena parte de todo lo que se dice y se sospecha no tiene prácticamente ninguna base real y se “sustenta” en gran medida en el único testimonio de Manuel Martín, el joven que se coló en la casa. Tampoco hay pruebas de que los Heredia o los Larios fuesen los asesinos responsables de las desapariciones de varias muchachas de Málaga. Es verdad que en el interior del cortijo se han obtenido abundantes psicofonías y otras inclusiones paranormales, pero esto también ocurre en otros lugares que no tienen ninguna fama de estar encantados. En cuanto a fotografías misteriosas en las que aparecen extrañas neblinas u orbes, tampoco estaríamos ante pruebas irrefutables de presencia paranormal en el lugar, muchas de esas fotos no tienen calidad suficiente y son susceptibles de producir pareidolias en el observador. Los ruidos extraños escuchados en el cortijo, sobre todo antes de su restauración, bien podrían haber sido fruto del muy mal estado del propio edificio e incluso a la presencia de animales pequeños como roedores o aves.

Bien es cierto y es de recibo decirlo, que hay multitud de testimonios de personas que aseguran haber vivido en el interior del Cortijo Jurado y en sus alrededores, fenómenos paranormales de muy diversa índole. Podría estar la sugestión detrás de varios de esos testimonios, es posible, pero habría que estudiar detenidamente caso por caso para afirmar o descartar la veracidad de los mismos.

Finalmente no queda de más decir a modo de anotación personal, que buena parte del abandono y saqueo sufrido por el Cortijo Jurado se debe efectivamente al paso del tiempo y a la falta de mantenimiento a lo largo de décadas, pero también a multitud de “grupos de investigación” que en su afán vano de encontrar los famosos túneles, realizaron auténticos destrozos en el interior del cortijo. Con toda desfachatez y sin permiso se picaron paredes y suelos, todo ello evidentemente sin ningún tipo de permiso, lo que no dice nada bueno de este tipo de “investigadores”. Desde aquí la mayor censura hacia estos personajes que no ayudan en nada al mundo del misterio sino que lo dejan en muy mal lugar con sus actos. En cuanto al cortijo en sí, sólo queda desear que tenga un futuro más luminoso y tranquilo que su (supuestamente) agitado pasado.

El Cortijo Jurado durante la finalización de las obras de restauración y consolidación en 2015.

Fuentes: Revista Más Allá (Monográfico Casas Encantadas), José Manuel Frías, Cuarto Milenio, elpensante.com, Diariosur.es, elaboración propia.

 

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