El Hombre Búho de Cornualles

En el folclore de Cornualles, el Hombre Búho, a veces denominado Hombre Búho de Cornualles, o el Hombre Búho de Mawnan, es una criatura parecida a un búho que se dice que fue vista en 1976 en el pueblo de Mawnan, (Cornualles, Reino Unido).  A veces se compara al Hombre Búho con el Hombre Polilla (Mothman); sin embargo, es probable que un búho real euroasiático (Bubo bubo) sea la fuente de la leyenda.

Búho real

Búho real (Bubo bubo).

La historia se originó cuando Tony «Doc» Shiels afirmó haber investigado un informe de dos niñas que estando de vacaciones en Mawnan, vieron una gran criatura alada flotando sobre la torre de la Iglesia de San Mawnan y San Esteban, en Mawnan, el 17 de Abril de 1976. Según la mayoría de las versiones de la historia, las niñas, identificadas como June y Vicky Melling, estaban tan asustadas al ver un gran «hombre-pájaro emplumado» que su padre Don interrumpió inmediatamente sus vacaciones familiares después de escuchar su historia. Según Shiels, una de las chicas le proporcionó un dibujo de la criatura, a la que llamó «Owlman» (Hombre Búho).

Iglesia de San Mawnan y San Esteban

Iglesia de San Mawnan y San Esteban.

Posteriormente, la historia se relató en un folleto titulado Morgawr: The Monster of Falmouth Bay de Anthony Mawnan-Peller, que circuló por todo Cornualles en 1976. Según Shiels, el Hombre Búho fue avistado nuevamente el 3 de Julio por dos niñas de 14 años. Identificadas como Sally Chapman y Barbara Perry, quienes estaban al tanto de la historia del Hombre Búho. Según el relato de las dos niñas, estaban acampando cuando se encontraron con «un gran búho con orejas puntiagudas, tan grande como un hombre» con ojos brillantes y garras negras en forma de pinza.

En 1978, 1979, 1989 y 1995, circularon afirmaciones esporádicas de avistamientos del Hombre Búho en las cercanías de la iglesia y, según la leyenda, se podía escuchar un «fuerte sonido parecido a un búho» por la noche en el patio de la iglesia de Mullion durante el año 2000.

Hombre Búho dibujos

Distintos dibujos realizados por testigos de los avistamientos del Hombre Búho.

Según el autor Joe Nickell, las torres de las iglesias son lugares comunes de anidación para las lechuzas comunes, que probablemente fueron la fuente de los avistamientos. El autor y presentador de televisión forteano, el reverendo Lionel Fanthorpe, también identifica el avistamiento de un búho real euroasiático como una fuente probable de la leyenda.

El historiador ocultista Gareth Medway sugirió que todo el asunto pudo haber sido un engaño desde el principio de Shiels, quien tenía reputación de mentir. Medway señaló que los testigos que afirmaron haber tenido encuentros con un monstruo legendario similar promovido por Shiels: «Eran Doc Shiels, o amigos de Doc Shiels, o parientes de Doc Shiels, o informaron sus avistamientos a Doc Shiels (y a nadie más), o bien escribieron cartas describiendo lo que habían visto a los periódicos y nunca fueron entrevistados por nadie».

Fuentes: Wikipedia), Cornish Bird Blog, elaboración propia.

La catedral del mar

Mea Culpa (Nuestra)

Aquí es cuando esta dualidad queda mostrada sin discusión. El lado diestro se mantiene estoico entre el mar de calma, mientras que el siniestro, se hace ver frustrado y aburrido de sí mismo, creyendo que su cabeza está coronada por una tiara de cenizas hechas a base de olvido.

Repetición, como modelo a seguir, por no ver que en derredor se derrumba cada pilar, para crear una obra culmen a base de escombros y medios instantes de preclara lucidez en la oscuridad. Con la mirada puesta en el horizonte da espacio para ahogar cada una de las miserias que lleven grabadas un nombre para olvidar.

Mea culpa al atardecer, en el momento preciso en el que desaparecen las ganas de seguir creyendo lo que no se es. Y un acertado brindis porque todos los miedos sean incapaces de conquistar todo aquello que ya hemos derrotado hace tiempo.

Jean-Baptiste Carpeaux - Soledad en el bosque

Jean-Baptiste Carpeaux – Soledad en el bosque (1850 – 1875).

Veranos en el arte

La más calurosa estación del año no quitó la inspiración a los artistas a lo largo de la historia, quedando plasmada de forma magistral en obras que han pasado a la posteridad.

La cosecha

Peter Brueghel el Viejo – La cosecha (1565).

Mujer con sombrilla en un jardín

Pierre-Auguste Renoir – Mujer con sombrilla en un jardín (1875).

Berthe Morisot - Día de verano

Berthe Morisot – Día de verano (1879).

Claude Monet - Vétheuil en verano

Claude Monet – Vétheuil en verano (1880).

Día de verano

Arnold Böcklin – Día de verano (1881).

Georges Seurat - Un baño en Asnières

Georges Seurat – Un baño en Asnières (1884).

Vincent van Gogh - Campo de trigo con cipreses

Vincent van Gogh – Campo de trigo con cipreses (1889).

Winslow Homer - Noche de verano

Winslow Homer – Noche de verano (1890).

Paul Gauguin - Ia Orana María

Paul Gauguin – Ia Orana María (1891).

Frederic Leighton - Sol ardiente de Junio

Frederic Leighton – Sol ardiente de Junio (1895).

valentine-cameron-prinsep-ante-la-primera-caricia-del-invierno-el-verano-se-desvanece

Valentine Cameron Prinsep – Ante la primera caricia del invierno el verano se desvanece (1897).

Richard Bergh - Noche de verano nórdico

Richard Bergh – Noche de verano nórdico (1899 – 1900).

Edvard Munch - Noche de verano en la playa

Edvard Munch – Noche de verano en la playa (1902 – 1903).

Joaquín Sorolla - Paseo a orillas del mar

Joaquín Sorolla – Paseo a orillas del mar (1909).

Edward Hopper - Noche de verano

Edward Hopper – Noche de verano (1947).

OVNIS, extraterrestres y fenómenos extraños en Conil

El conocido como «Caso Conil» es uno de los más célebres sucesos (supuestamente) ufológicos sucedidos en España, y más concretamente en la playa de los Bateles de Conil de la Frontera (Cádiz).

OVNI Conil posición

Diagrama (por Juan Bermúdez) de las distintas posiciones durante el avistamiento de los supuestos extraterrestres de Conil.

Según los hechos relatados por los cinco testigos del caso (Isabel Sánchez (17), Lázaro Sánchez (14), Pedro Sánchez (19), Loli Bermúdez (23) y Pedro González (21), el 29 de Septiembre de 1989 acuden a la mencionada playa porque hacía ya varios días que habían estado observando desde el pueblo la evolución de extrañas luces en el cielo cerca de la costa.

Testigos OVNI Conil

Testigos del OVNI de Conil.

Bajaron pues a la playa cuando ya estaba desierta, alrededor de las 20:45 pudieron observar un OVNI con forma de media luna (con unas luces rojas en el interior). El semicírculo se dirigió en silencio hacia el pueblo. Al poco, también sobre las cabezas de los muchachos, surge otra luz. Esta lleva a cabo una serie de fogonazos a lo que responde una tercera luz ubicada sobre el puerto.

Los jóvenes contemplan los tres OVNIS con unos prismáticos de 7×50 aumentos. Hacia las 21 horas, sentados en la arena y a unos cincuenta metros del agua, los testigos ven aparecer en la orilla a dos seres de unos 2,15 – 2,5 metros de altura, vestidos con una especie de túnicas blancas. No pudieron distinguirles en ningún caso rasgos faciales.

Los seres, con los brazos pegados al cuerpo y unos andares torpes, se dirigen hacia el grupo. Cunde entonces el pánico y los jóvenes huyen. Los humanoides se detienen y, al poco, los muchachos hacen otro tanto. Se hallan a veinte o treinta metros. Los seres giran y dan la espalda a los cinco testigos. Parecen observar la luz roja que permanece inmóvil sobre el puerto de Conil. En esos instantes, los vecinos ven caer lo que denominan una «estrella fugaz». Es una luz pequeña, como una pelota de tenis y de un color blanco-azulado. Surge a escasos metros sobre las cabezas de los seres y se esfuma cuando parecía que iba a chocar contra ellos. Acto seguido, y sin inmutarse, los dos seres se sientan en la arena y excavan un pequeño montículo a su alrededor. La «muralla» tiene forma de herradura.

Segundos después, según los testigos, «se dejan caer de espaldas, siempre tiesos como palos». Aparece entonces una esferita azul (como una pelota de tenis) y los seres empiezan a pasársela de uno a otro. La secuencia se prolonga durante cinco o diez segundos. De pronto, uno de los jóvenes, que seguía la escena con los prismáticos, sale huyendo. Cuando otro de los testigos consigue detenerlo, aquel le explica que ha visto un tercer ser, al pie de los que se hallaban tumbados en la arena observaron cómo aparecía, más alto que los otros dos, de unos 3 metros de envergadura, dotado de una enorme cabeza blanca con forma de pera invertida, con el cuerpo negro y sin rasgos distinguibles. Segundos después los dos seres de blanco reaparecen, pero en esta ocasión transformados en una pareja «humana» normal de guiris de la zona.

Extraterrestre Conil

Dibujo (por Juan Bermúdez) del extraterrestre de 3 metros avistado por los jóvenes de Conil.

Así pues, surgió un hombre rubio vestido con vaqueros y una mujer morena con falda. Ambos se marcharon de la playa sin decir nada, mientras el tercer humanoide se quedó en la playa envuelto en una especie de neblina. Algunos gaditanos investigaron después quién podría ser esa pareja, y lo que descubrieron les inquietó todavía más. Resultó que eran dos turistas alemanes que estaban hospedados en un hotel del pueblo. Esas identidades, sin embargo, correspondían en efecto a una pareja alemana, la cual no había viajado en jamás a nuestro país.

Dos de los muchachos salieron tras el enorme ser enfundado en negro, pero la persecución duraría poco. El resto de los testigos, lógicamente alarmado, reclamó a gritos a sus compañeros. Estos se detuvieron y el ser hizo otro tanto, dando la cara a los jóvenes. «Estaríamos a cincuenta o sesenta metros cuando giró hacia nosotros», manifestaron. «Los ojos eran como dos huevos negros y la cabeza, enorme, parecía una pera al revés. El espanto nos obligó a huir…» El ser de negro se perdió en la oscuridad (iba deslizándose por el suelo flotando a escasos centímetros del mismo) y las luces que habían permanecido en lo alto, intercambiando destellos, desaparecieron igualmente. Eran las 21.30 horas, aproximadamente.

En la playa quedaron las marcas de aquella estancia de estos seres y unas huellas, eran huellas extrañas de pie «desnudo» de unos 45 centímetros de longitud por 15 centímetros en su parte ancha. Destacaba como en la anatomía del pie, su puente, aparecía curvado y con el dedo pulgar más desproporcionado que el resto. Las huellas presentaban el mismo grado de impresión en la arena, como si el «hombre» tuviera el mismo peso que la «mujer».

Dibujo OVNIS Conil

Dibujo de los OVNIS observados por los testigos.

Los cinco chicos aseguraron una y otra vez que ni habían bebido ni consumido drogas, ya que tras explicar en el pueblo lo que había observado, fueron incluso objeto de vigilancia por parte de la policía local, para saber si los jóvenes eran asiduos al consumo de sustancias psicotrópicas o alucinatorias. Dichas pesquisas quedaron en nada, también jugó a favor de los chichos el hecho de que todos ellos mantuvieron la misma versión de los hechos incluso a lo largo de los años.

Pesquisas posteriores.

Unos quince días más tarde, un policía e investigador llamado Jesús Borrego, se hizo cargo de la investigación del caso. Mientras entrevistaba a los cinco testigos, aseguró haber visto él mismo a los mencionados seres en la playa: «Unos seres de más de dos metros, con una frente muy grande y una melena larga. Yo me quedo entumecido en unas décimas de segundo y miro a una de las chicas que unos días antes había tenido la experiencia del primer avistamiento. Le pregunté: Loli, tú que piensas de esto, y ella me contestó que eran los mismo que habían ellos días antes”.

Borrego y los chicos fueron testigos de cómo la pareja de seres se dirigía hacia el mar desapareciendo en el proceso, pero dejando tras de sí huellas de pie muy grandes en la playa, y que se perdían en el agua. Investigaciones posteriores sostienen que lo que habían visto aquellos gaditanos eran en realidad dos operarios británicos de una red de telefonía que estaban trabajando, no obstante, dicha versión fue totalmente desacreditada por diversos ufólogos de renombre como el propio J. J. Benítez.

En efecto, se aseguraba que el buque cablero británico C. S. Monarch, se hallaba ese 29 de septiembre de 1989 frente a las costas de Conil. No obstante Benítez averiguó que el buque se encontraba a unos cincuenta y cinco kilómetros al Oeste de la playa de Los Bateles. Es decir, imposible de distinguir desde el lugar donde se encontraban los cinco testigos. Conviene recordar que la línea del horizonte, con la mejor visibilidad, se pierde a partir de unos 12,8 kilómetros, y que no usaban buzos, por lo que los testigos no podrían haber confundido a hombres rana con los seres humanoides que dijeron haber visto esa noche.

Diario Cádiz Conil operarios

Se informó de que los «extraterrestres» de Conil eran operarios británicos del buque cablero Monarch.

Caso Vorónezh.

Da la coincidencia de que el mismo día que sucedían los extraños avistamientos de Conil pero unas horas antes, en la ciudad rusa de Vorónezh ocurría uno de los casos más célebres de la ufología mundial. En la mencionada ciudad soviética se produjo el supuesto avistamiento de un OVNI y posterior aterrizaje del mismo en un parque infantil, además, de la nave bajaron tres seres de unos 3 metros de altura y un pequeño robot. Los testigos se quedaron paralizados. Uno de los niños además fue abducido por los visitantes, apareciendo minutos después en otro punto del parque totalmente aturdido y sin recordar nada de lo sucedido.

Lo curioso de este caso de Vorónezh es que fue noticia en la Agencia TASS, altavoz oficial por aquel entonces del gobierno de la Unión Soviética.

OVNI Vorónezh diario

El caso Vorónezh fue ampliamente publicitado en medios de comunicación de todo el mundo.

Isabel Sánchez dibujo

Isabel Sánchez plasmó en diversos dibujos lo que pudo observar aquella noche en Conil.

El Caso Conil sería pues, de ser absolutamente cierto, un extraordinario caso de supuesta «infiltración» alienígena en nuestra sociedad. Algo tan extraño como perturbador, y a la vez difícil de creer, la veracidad de los testimonios parece jugar a favor con el caso. No obstante, a fecha de hoy sigue contando también con sus detractores, los cuales se basan en el hecho de que en aquellas fechas, tanto el CESID (actualmente CNI) como el BND alemán estaban muy operativos en la zona de Conil, antes, durante y después de los acontecimientos narrados por los jóvenes. Esto podría, o no, explicar los fenómenos observados por aquellos testigos en esa inquietante noche del 29 de Septiembre de 1989 en Conil.

Fuentes: Milenio3, PlanetaBenítez, CádizDirecto (José Manuel García Bautista), El Español, elaboración propia.

Nepomuk

Sol negro

La calma entona un Do sostenido en el tiempo, tan intenso que hace el absoluto silencio en derredor. Es como un círculo de protección que aísla del ruido intenso, del rechinar de dientes del pasado y sus terribles recuerdos, cada vez más difuminados.

La inspiración ha mantenido demasiado tiempo la pluma en parálisis; entre medias, me perdí por multitud de calles desconocidas hasta entonces, descubriendo ante mis ojos una majestuosidad que creía haber olvidado entre futuribles, de esos que por un momento ya había creído imposibles.

La realidad es terca, la eterna desazón del genio ha desaparecido, como si nunca hubiera existido o aprisionado mis manos con crueldad hacia los brazos de la angustia. Ahora al caer la noche sólo se escucha un rutilante silencio, ya no retumban las paredes a golpe de pensamiento.

Nada más, nada menos, nada más que los senderos del tiempo, y un horizonte en el que se vislumbran (cada vez más difícilmente) esas sombras diciendo alegremente adiós, con la felicidad de quien se sabe lejos (por fin) de la prisión que lo aniquilaba.

Fue el lugar de mi muerte, y mi vida… Ahora lo sé, su luz extinta ya no perturba más sueños de medianoche con su monótona sinfonía de pesar. El reloj de arena concedió el tiempo suficiente para que grano a grano, mis ojos se tiñeran de azul eterno.

La claridad ahora ilumina el pensamiento; las cartas a medio escribir, los pensamientos impensados, vuelan, vuelan tan alto como cuervos hacia Odín. Vuelven a casa, a su lugar de procedencia, de donde jamás debieron haber salido.

Las letras toman forma de nuevo, se recupera el pulso, las musas prometen más pero sin dolor. ¿Cómo es posible? Me regalan lo inalcanzable. La pluma resurge, directa, sin adornos; es la influencia del resurgir, el momento del letargo ya pasó hace mucho, estamos adentro del momento de ser.

Hay un Sol negro aquí, majestuoso, eterno, en mitad del camino, marcando un nuevo orden. Este ahora lo es todo, por lo tanto, sólo procede estar bajo su corona como reyes de nuestro propio dominio. La iluminación no entiende de colores, sólo de mente y corazón unidos en uno solo. Ave.

Sol negro

Jean-Léon Gérôme

Vesoul (Francia 🇫🇷), 11 de Mayo de 1824 – París (Francia 🇫🇷), 10 de Enero de 1904.

Jean-Léon Gérôme es una de las figuras más destacadas del Academicismo francés, considerado en su época como «el artista vivo más importante del mundo en 1880». Con él la pintura académica llegó a un clímax artístico, lo que le valió también para ejercer como maestro de una larga lista de célebres autores.

La pelea de gallos

La pelea de gallos (1846).

Ave César, los que van a morir te saludan

Ave César, los que van a morir te saludan (1859).

El duelo tras la mascarada

El duelo tras la mascarada (1859).

El Rey Candaules

El Rey Candaules (1859).

Friné ante el Areópago

Friné ante el Areópago (1861).

Napoleón en Egipto

Napoleón en Egipto (Circa 1863).

Jóvenes griegas en la mezquita

Jóvenes griegas en la mezquita (1865).

La muerte de César

La muerte de César (1867).

Bonaparte ante la Esfinge

Bonaparte ante la Esfinge (1867 – 1868).

En el desierto

En el desierto (Circa 1867).

Bashi-Bazouk

Bashi-Bazouk (1869).

El harén en el quiosco

El harén en el quiosco (Circa 1870 – 1875).

Un arnaut

Un arnaut (Circa 1870).

La oración en la mezquita

La oración en la mezquita (1871).

Pollice Verso

Pollice Verso (1872).

Marco Bozzari

Marco Bozzari (1874).

Carrera de carros

Carrera de carros (1876).

Desplegando la bandera sagrada

Desplegando la bandera sagrada (1876).

El baño en el harén

El baño en el harén (1876).

Mujer circasiana con velo

Mujer circasiana con velo (1876).

El encantador de serpientes

El encantador de serpientes (Circa 1879).

La última oración de los mártires cristianos

La última oración de los mártires cristianos (1883).

Las dos majestades

Las dos majestades (1883).

El baño

El baño (1880 – 1885).

León observando

León observando (Circa 1885).

Mujer en el balcón

Mujer en el balcón (1887 – 1888).

El mercader de alfombras

El mercader de alfombras (Circa 1887).

Tigre observando

Tigre observando (Circa 1888).

El guardia

El guardia (1889).

Los centinelas en la tumba del sultán

Los centinelas de la tumba del sultán (1890).

La aflicción de el Bajá

La aflicción de el Bajá (1890).

Pigmalión y Galatea

Pigmalión y Galatea (1890).

Trabajando en mármol

Trabajando en mármol (1890).

Taller de tanagra

Taller de tanagra (1893).

Leda y el Cisne

Leda y el Cisne (1895).

Moisés en el Monte Sinaí

Moisés en el Monte Sinaí (1895 – 1900).

Tarde de verano en un lago

Tarde de verano en un lago (Circa 1895).

La verdad saliendo de un pozo armada con un látigo para castigar a la humanidad

La verdad saliendo de un pozo armada con un látigo para castigar a la humanidad (1896).

Androcles

Androcles (Circa 1902).

Japonés implorando a una deidad

Japonés implorando a una deidad (Desconocida).

Los siete «globos» de Pori

Con el nombre de «Los siete globos de Pori» se conoce un caso OVNI finlandés ocurrido 1969. El misterio de la formación compuesta por siete objetos con forma de «globo» (o plato) aún no está claro, aunque hay diversas teorías al respecto..

El 12 de Abril de 1969, la Fuerza Aérea Finlandesa detectó la presencia de siete objetos esféricos amarillos sobre el aeropuerto de Pori. Jouko Kuronen, que servía como piloto en la Fuerza Aérea, rodaba en su Fouga Magister de dicho aeropuerto para realizar un vuelo planificado a Kuopio con su compañero en la cabina. Mientras circulaba por la pista para despegar siguiendo las instrucciones del respectivo controlador de tráfico aéreo, escuchó como éste había contactado por radio con el también piloto de caza Tarmo Tukeva, que estaba en misión de entrenamiento en otro Fouga Magister, para que detuviera su recorrido y observara unos «globos» sobre el aeropuerto. Estaban estacionados a una altitud estimada de 1.500 – 3.000 metros. Kuronen también quería observar por sí mismo qué eran esa esferas y viró su avión para ver siete objetos en forma de bola o plato flotando sobre el aeropuerto, así como al Fouga Magister que se ya se acercaba a las misteriosas bolas. El radar del avión de Kuronen, así como el control de tráfico aéreo, detectaron los extraños objetos en la pantalla, además de verlos físicamente desde sus aviones.

Cuando Tukeva tuvo los objetos en su línea de visión, también descubrió que tenían una forma redonda en general, pero no podía estimar la distancia a los mismos en ausencia de puntos fijos. Posteriormente, los OVNIS se asentaron en la formación y aceleraron hacia el Norte, el fuerte viento en contra no tuvo efecto alguno en su enorme aceleración. El controlador informó a Tukeva que ya no podía alcanzar a los objetos, al igual que el otro avión que se acercaba a ellos a una velocidad de 700 kilómetros por hora, a pesar de ello, parecía permanecer en el mismo lugar mientras los OVNIS desaparecían hacia el Norte. La gran velocidad de los objetos también está confirmada por el hecho de que los siete «globos» fueron vistos a menos de 200 kilómetros de distancia de Vaasa en el mismo minuto.

El caso Pori es el único caso OVNI cuya autenticidad ha sido reconocida por la Fuerza Aérea de Finlandia. Según confirmó la propia Fuerza Aérea, el avistamiento de objetos no identificados suele coincidir cuando se producen ejercicios militares sobre grandes masas de agua, es relativamente común, y pueden deberse a «aviones o aeronaves espía transnacionales».

«No puedo explicar la observación de ninguna manera y casi nadie podrá hacerlo», dijo Kuronen, el cual tiempo después fue nombrado gerente del aeropuerto de Lappeeranta.

Formación OVNI

*Nota: En la grabación conocida como «GIMBAL», obtenida por pilotos de cazas asociados al grupo de combate del portaviones USS Theodore Roosevelt y desclasificada por el Pentágono de Estados Unidos,  se escucha a un miembro de la tripulación del caza decir «mira esa cosa», en referencia a un objeto volador no identificado que, según dijeron, parecía ir contra el viento con total facilidad, al igual que los objetos observados en Pori años antes.

Grabación GIMBAL.

Fuentes: Wikipedia, Yle, elaboración propia.

El altar de Jeffrey Dahmer

Jeffrey Dahmer (1960 – 1994) fue uno de los asesinos en serie más terribles y prominentes en la historia de la criminología. Conocido mundialmente como el «Caníbal de Milwaukee», Dahmer fue el autor de una serie de horrendos crímenes cometidos entre 1978 y 1991, crímenes que produjeron la muerte de 17 hombres y niños.

Muchos de los asesinatos de Dahmer involucraron posteriormente actos de necrofilia, desmembramiento, canibalismo y la preservación de diversas partes de los cuerpos de sus víctimas (generalmente todo o parte del esqueleto).

El 28 de Noviembre de 1994, Dahmer y otro preso fueron asesinados a golpes de forma casi simultánea con una barra metálica por Christopher Scarver, un compañero de prisión en la Institución Correccional de Columbia en Portage (Wisconsi, Estados Unidos), donde Dahmer cumplía su condena de cadena perpetua.

Jeffrey Dahmer

Jeffrey Dahmer.

Crímenes y víctimas.

Tal y como se ha mencionado anteriormente, Jeffrey Dahmer mató a 17 jóvenes entre 1978 – 1991. De estas víctimas, doce fueron asesinadas en su apartamento de North 25th Street en Milwaukee. Tres víctimas más fueron asesinadas y desmembradas en la residencia de West Allis (también en Milwaukee) de su abuela. Su primera y segunda víctimas fueron asesinadas en la casa de sus padres en Ohio y en el Ambassador Hotel en Milwaukee, respectivamente. Un total de catorce de las víctimas de Dahmer eran de diversas minorías étnicas, y nueve de las mismas eran negras. Dahmer insistió en que la raza de sus víctimas era incidental para él, y que era la forma del cuerpo de una víctima potencial lo que llamaba su atención. Estas afirmaciones han sido apoyadas a través de un estudio de especialistas forenses independientes de la selección de víctimas de Dahmer, el estudio antropológico cuyo análisis reveló que sus víctimas compartían una «similitud morfológica», sugiriendo que Dahmer estaba «psicológicamente atraído por cierto tipo de cuerpo antropométrico».

La mayoría de las víctimas de Dahmer fueron asesinadas por estrangulamiento después de haber sido drogadas con sedantes, aunque su primera víctima fue asesinada por una combinación de golpes y estrangulamiento, y su segunda víctima fue golpeada hasta la muerte, con una víctima más asesinada en 1990, Ernest Miller, muriendo de un combinación de conmoción y pérdida de sangre debido a que le fue cortada la arteria carótida. Cuatro de las víctimas de Dahmer asesinadas en 1991 tenían agujeros perforados en sus cráneos a través de los cuales Dahmer inyectó ácido clorhídrico o, más tarde, agua hirviendo, en los lóbulos frontales, en un penoso intento de inducir un estado permanente, sumiso y sin resistencia. Esto resultó fatal, aunque en cada ocasión, esta no era la intención de Dahmer.

1978.

Steven Mark Hicks (18 años).

1987.

Steven Walter Tuomi (25 años).

1988.

James Edward Doxtator (14 años).

Richard Guerrero (22 años).

1989.

Anthony Lee Sears (24 años).

1990.

Raymond Lamont Smith (32 años).

Edward Warren Smith (27 años).

Ernest Márquez Miller (22 años).

David Courtney Thomas (22 años).

1991.

Curtis Durrell Straughter (17 años).

Errol Lindsey (19 años).

Tony Anthony Hughes (31 años).

Konerak Sinthasomphone (14 años).

Matt Cleveland Turner (20 años).

Jeremiah Benjamin Weinberger (23 años).

Oliver Joseph Lacy (24 años).

Joseph Arthur Bradehoft (25 años).

Detención y registro.

El 22 de Julio de 1991, Tracy Edwards, su última víctima, consiguió escapar esposado. La policía lo vio muy agitado y esta vez decidieron investigar. Fueron al apartamento del hombre que lo había esposado y al revisar la habitación descubrieron varias fotografías de cadáveres, restos humanos y una cabeza en el congelador. Dahmer intentó resitirse a la detención y huir, pero fue detenido en el mismo apartamento.

En el dormitorio, el detective Mueller notó que efectivamente había un cuchillo grande debajo de la cama. También vio un cajón abierto que, después de una inspección más cercana, contenía decenas de fotografías Polaroid, muchas de las cuales eran de cuerpos humanos en diversas etapas de desmembramiento. Mueller notó que la decoración indicaba que habían sido tomadas en el mismo apartamento en el que estaban parados. Mueller entró en la sala de estar para mostrárselos a su compañero,  pronunciando las palabras: «Estos son reales».

Cuando Dahmer vio que Mueller sostenía varias de sus Polaroids, peleó con los oficiales en un esfuerzo por resistirse al arresto. Los oficiales lo dominaron rápidamente, le esposaron las manos a la espalda y llamaron a una segunda patrulla para que los respaldara. En ese momento, Mueller abrió el refrigerador para revelar la cabeza recién cortada de un hombre negro en el estante inferior. Mientras Dahmer yacía inmovilizado en el suelo debajo del agente Rauth, volvió la cabeza hacia los oficiales y murmuró las palabras: «Por lo que hice, debería estar muerto».

Una búsqueda más detallada del apartamento, realizada por la Oficina de Investigación Criminal de la policía de Milwaukee, reveló un total de cuatro cabezas cortadas en la cocina de Dahmer. Se encontraron un total de siete cráneos, algunos pintados, otros blanqueados, en el dormitorio de Dahmer y dentro de un armario. Además, los investigadores descubrieron gotas de sangre recolectadas en una bandeja en la parte inferior de la nevera de Dahmer, además de dos corazones humanos y una porción de músculo del brazo, cada uno envuelto dentro de bolsas de plástico en los estantes. En el congelador de Dahmer, los investigadores descubrieron un torso completo, además de una bolsa de órganos humanos y carne pegada al hielo en el fondo.

En otra parte del apartamento 213, los investigadores descubrieron dos esqueletos completos, un par de manos cortadas, dos penes cortados y conservados, un cuero cabelludo momificado y, en el bidón de 57 galones, otros tres torsos desmembrados que se disolvían en una solución ácida. Finalmente se encontraron un total de 74 fotografías Polaroid que detallan el desmembramiento de las víctimas de Dahmer. En referencia a la recuperación de partes del cuerpo y artefactos en 924 North 25th Street, el médico forense jefe declaró más tarde: «Fue más como desmantelar el museo de alguien que una escena del crimen real».

El altar.

Los investigadores descubrieron que Dahmer estaba montando poco a poco un altar hecho con restos de sus víctimas. El propio Jeffrey lo dibujó de forma tosca sobre una hoja de papel tiempo después tras su detención. Constaría de dos esqueletos completos pintados flanqueando una mesa negra, sobre ella los cráneos pintados de diez de sus víctimas, y encima de los mismos una lámpara de globos que iluminaría con luz azul cada uno de los cráneos que descansaban sobre la mesa. Cortinas azules y una silla de felpa (también azul) completarían el siniestro conjunto. La silla en concreto sería usada por Dahmer para sentarse delante del altar y contempla de alguna forma su «obra» final.

Boceto altar Jeffrey Dahmer

Dibujo del altar fechado y firmado por Dahmer el 14 de Noviembre de 1991.

Dicho altar o santuario parece que pretendía ser un lugar en el que el asesino en serie estaría reunido con los restos de aquellos a quien mató, como un último y definitivo gesto de control sobre sus víctimas. En su mente psicopática y trastornada, incluso en la muerte, seguiría teniendo el poder sobre aquellos a los que quitó la vida.

Dibujo altar Jeffrey Dahmer

Representación moderna del altar de Jeffrey Dahmer realizado por Sunao-chan.

Fuentes: Wikipedia, Psichology Today, elaboración propia.

Reflejo

El triunfo de la noche infinita

Con una Luna titilante en el cielo se dibuja el perfil del castillo abandonado en mitad de lo profundo del bosque. El fúnebre y persistente sonido de los grillos acompaña el zumbido de las hojas movidas por el viento nocturno. La niebla cae, y la asfixiante espesura ya empieza a cubrir piedra y ramas por igual, a modo de una siniestra mortaja.

No lo sabes, pero ese silencio intermitente es el latido de la oscuridad. Anunciando que el ángel destructor ya marchó entre el aleteo de los cuervos sobre esta tierra pagana regada con la sangre del infortunio, y de las últimas ilusiones encerradas tras aquellas almenas que hacen de féretros para las estrellas.

Derribados, como héroes olvidados de una contienda inútil, encontramos el descanso entre una bohemia tenebrosa que amenaza con boicotear cada recoveco de cordura. Tendremos, el premio, nuestra corona de espinas y un trono de mármol para consumirnos sobre él, y ver así como el mundo se deshace en una miríada de noches sin amanecer.

No me preguntes por qué perdimos la esperanza, sólo asegúrate de recuperarla por mí. Aguantaremos, quizás, el asalto final sobre este crepúsculo; las fuerzas flaquean cuando tu recuerdo es devorado por el musgo y las hojas marchitas, sepultados como un recuerdo recurrente que se resiste a morir en el último beso.

Si podremos o no, quién sabe, porque las respuestas se escapan como espectros de sus tumbas en el páramo, mientras que las preguntas se arremolinan a toda prisa como un vendaval de venganza. No lo supimos pero esta es nuestra “odal”, tierra entre sombras y las cenizas de los dioses, la eterna constelación que marca el destino.

Así descansamos en este clímax hecho madrugada trágica, pero con una sonrisa hierática en los labios. Sabed que congelados en el tiempo, aguardamos la llamada; sabed que llegado el momento, acudiremos a ella.

Ernst Ferdinand Oehme - Castillo de Scharfenberg por la noche

Ernst Ferdinand Oehme – Castillo de Scharfenberg por la noche (1827).

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