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Pieter Brueghel el Viejo

Breda (Holanda 🇳🇱), Hacia 1525/1530 – Bruselas (Bélgica 🇧🇪), 9 de Septiembre de 1569.

Pieter Brueghel el Viejo, primero de un linaje destacado de artistas flamencos, es considerado acertadamente en la actualidad como uno de los pintores más importantes de la historia del arte. Su importancia radica principalmente en su gran habilidad pictórica y en la variedad de los temas tratados, desde paisajes y naturaleza hasta temas apocalípticos, pasando por los aspectos más cotidianos en la vida de las clases populares, no sin atisbos importantes de crítica social. Estamos sin duda ante uno de los grandes maestros del prolífico Siglo XVI.

Paisaje con la caída de Ícaro (1554 – 1555).

El pez grande se come al pez pequeño (1556).

El combate entre Don Carnal y Doña Cuaresma (1559).

Los proverbios flamencos (1559).

Juego de niños (1560).

Caída de los ángeles rebeldes (1562).

El triunfo de la Muerte (1562).

La Torre de Babel (1563).

Paisaje con la huida a Egipto (Circa 1563).

Camino del Calvario (1564).

(Posible) Autorretrato (Circa 1565).

Cazadores en la nieve (1565).

La cosecha (1565).

Primavera (1565).

Masacre de los Inocentes (Circa 1565 – 1567).

El vino en la fiesta de San Martín (1565 -1568).

Censo en Belén (1566).

La boda campesina (Circa 1566 – 1569).

La danza campesina (Circa 1568).

La parábola de los ciegos (1568).

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Publicado por en 18 abril, 2018 en Arte, Cultura

 

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Los fantasmas del Vuelo 401

Antecedentes.

El vuelo 401 de Eastern Air Lines era un vuelo doméstico de Nueva York a Miami, operado por un Lockheed L-1011 que se estrelló en los Everglades de Florida durante la noche del 29 de Diciembre de 1972, causando la muerte de 101 personas (hubo 77 sobrevivientes, dos de los cuales fallecieron poco después quedando solo 75). El accidente fue causado por un error humano de la tripulación de vuelo, cuyos miembros no se percataron de que el piloto automático había sido desactivado mientras intentaban solucionar un problema con el indicador del tren de aterrizaje delantero. Se cree que también contribuyeron al accidente la fatiga de los tripulantes y falta de conocimientos de CRM (Crew/Cockpit Resource Management – Gestión de recursos de cabina). Como resultado, el avión fue perdiendo altitud gradualmente sin que la tripulación lo notara y finalmente se estrelló. Fue el primer accidente de un avión de fuselaje ancho y, en su momento, el accidente más grave en 12 años en Estados Unidos (la colisión aérea en Nueva York de 1960 había dejado 134 muertos), hasta que fue superado por el vuelo 191 de American Airlines en 1979, con 273 muertos.

Lockheed L-1011 Tristar 1. N310EA (193A-1011). Identificado comúnmente como Vuelo 401 y fotografiado en San Luis (Estados Unidos) semanas antes del accidente.

Accidente.

El vuelo 401 de Eastern Air Lines, un Lockheed L-1011-1 Tristar de cuatro meses (el duodécimo entregado a la empresa) con 163 pasajeros y trece tripulantes a bordo, partió del Aeropuerto John F. Kennedy en Nueva York el Viernes 29 de Diciembre de 1972 a las 9:20 p.m., con destino al Aeropuerto Internacional de Miami. El comandante del vuelo era el Capitán Robert Loft, de 55 años de edad, un piloto veterano de Eastern, acompañado por el Primer Oficial Albert Stockstill, de 39 años y por el Segundo Oficial (ingeniero aeronáutico) Donald Repo, de 51. Un cuarto integrante, el técnico oficial de Eastern Angelo Donadeo (quien estaba regresando a Miami tras un encargo en Nueva York) acompañó a la tripulación durante el vuelo. Los diez tripulantes de cabina de pasajeros del vuelo 401 incluían a: Mercedes Ruiz, Sue Tebbs, Adrienne Hamilton (jefe de cabina), Trudy Smith, Dorothy Warnock, Pat Ghyssels, Beverly Raposa, Patty Georgia, Stephanie Stanich y Sharon Transue. Pat Ghyssels y Stephanie Stanich fallecieron en el accidente.

Azafatas del Vuelo 401 poco antes del accidente.

El vuelo fue rutinario hasta las 11:32 p.m., cuando comenzó a acercarse al Aeropuerto Internacional de Miami. Después de bajar el tren de aterrizaje, el Primer Oficial Stockstill notó que el indicador de que éste estaba bajo, una luz verde que debía encenderse cuando el tren estuviese asegurado correctamente, no estaba activa. La causa, descubierta después de mucha investigación, fue que el bombillo estaba quemado: el tren de aterrizaje podría haber sido utilizado normalmente. Los pilotos manipularon el indicador de la posición del tren de aterrizaje pero no consiguieron que la luz funcionara. Loft, quien se estaba comunicando por radio a esta altura del vuelo, comunicó que debían abortar el aterrizaje y pidió instrucciones para rodear el aeropuerto. Los controladores le dieron permiso para suspender el descenso, por lo que el avión se elevó a 610 m y luego voló hacia Occidente, sobre la oscura zona de los Everglades.

La tripulación de mando removió las partes que rodeaban el indicador de la posición del tren de aterrizaje y el Segundo Oficial Repo fue enviado debajo de la cabina para realizar comprobaciones, por una pequeña ventana, si el tren estaba bajo. Cincuenta segundos después de alcanzar la altitud asignada, el Capitán Loft le ordenó al Primer Oficial Stockstill que activara el piloto automático. Durante los siguientes ochenta segundos el avión mantuvo su nivel de vuelo. Luego, descendió treinta metros, mantuvo el nivel durante dos minutos más, y comenzó a descender tan gradualmente que los tripulantes no lo notaron. Durante los siguientes setenta segundos el avión perdió solo 76 metros, pero fue suficiente para que sonara la alarma de advertencia de altitud, ubicada debajo de la estación de trabajo del ingeniero. Éste se encontraba debajo de la cabina, y no hay indicaciones por los datos obtenidos en la caja negra de que el comandante haya oído el pitido. En los siguientes cincuenta segundos, el avión quedó a la mitad de su altitud asignada.

La aeronave se estrelló en los Everglades, al noreste de Miami, en las cercanías del aeropuerto. La velocidad era 365 kilómetros por hora cuando se precipitó a tierra. La punta del ala izquierda golpeó primera el suelo, después el motor izquierdo y el tren de aterrizaje del mismo lado, creando tres surcos en el suelo, cada uno de un metro y medio de ancho y más de treinta metros de largo. Cuando el cuerpo principal del fuselaje tocó tierra continuó moviéndose por el pasto y el agua, destrozándose a medida que avanzaba.

El informe final de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte reportó que la causa del accidente fue error del piloto, el cual movió accidentalmente los controles cuando giró para hablar con el ingeniero de vuelo, quien estaba sentado detrás y a la derecha de él. La leve presión sobre la palanca puede haber causado que la aeronave comenzase un descenso lento, mantenido por el sistema automático sin que la tripulación lo notara.

Imagen del siniestro del Vuelo 401.

Fenómenos paranormales.

Después del accidente y de la investigación, algunas partes intactas del avión siniestrado fueron reutilizadas en otros aviones L-1011 de la flota de Eastern. En los meses y años siguientes, los empleados de Eastern Air Lines que trabajaban en estos aviones comenzaron a reportar visiones de los tripulantes muertos circulando por los pasillos. Las visiones de los “espíritus” de Don Repo y Bob Loft circularon entre el personal de Eastern Air Lines hasta tal punto que los gerentes de la aerolínea les advirtieron a sus empleados que podrían ser despedidos si los sorprendían relatando historias de fantasmas.

De izquierda a derecha: Capitán Robert Loft, piloto Albert Stockstill e ingeniero aeronáutico Donald Repo.

Los informes comenzaron a adquirir un matiz mucho más siniestro, al menos a los ojos de los diversos testigos involucrados. En este caso concreto de una pasajera, describió a una persona de aspecto ceniciento sentada en uno de los asientos. Ella lo describió como aturdido e indiferente. Estaba tan preocupada por su apariencia que explicó la situación a un asistente de vuelo para investigar más. El hombre desapareció ante sus propios ojos y los de varios otros pasajeros. El testigo original estaba angustiado por lo que varios de los tripulantes de cabina tuvieron que contenerla por la fuerza. Tomó un tiempo, pero la pasajera finalmente se calmó. Le mostraron fotos de varios miembros del personal de vuelo y eligió a Don Repo. Este no fue el único avistamiento registrado. Otro vuelo fue sometido a controles previos cuando se vio a Bob Loft vagando por el tren de aterrizaje. Loft incluso habló con el equipo de tierra, insistiendo en que no se necesitaban controles ya que él los había realizado ya. El piloto de este vuelo estaba tan nervioso por todo ello que finalmente canceló el vuelo.

El Capitán Bob Loft a menudo se le señala como el tema notorio de esta inquietante historia de supuestos fantasmas, pero la verdad es que Don Repo es mucho más activo y más atestiguado en cuanto a avistamientos. En una ocasión, cierta azafata que trabajaba insistió en que vio a un ingeniero trabajando para reparar un horno. Cuando se supo de esto, el único ingeniero a bordo de ese vuelo en particular, negó haber arreglado el horno y llegó a decir que ni siquiera era necesario repararlo. Como en otros informes, la azafata seleccionó la foto de Repo de una elección que le ofrecieron. Otro comandante en un vuelo distinto estaba seriamente preocupado cuando oyó golpes provenientes de debajo de la cabina del piloto. Preocupado porque algo estaba mal con el avión o uno de sus sistemas, el piloto abrió la puerta de la trampa del compartimento. Para su sorpresa, se encontró cara a cara con Don Repo. La situación se convirtió en horror cuando Repo desapareció ante los ojos del testigo. Sin inmutarse, el piloto investigó más y encontró un problema que pudo haber causado un accidente grave si hubiese pasado desapercibido. Repo parecía tener la habilidad de aparecer en los lugares más extraños.

Un espacio debajo de la cabina es una cosa, un horno de cocina es otra muy diferente. Un asistente del Tri-Star 318 se sorprendió tanto al ver a Repo mirándola, que llamó a otros miembros del equipo de la cabina para confirmar el avistamiento. El ingeniero de vuelo de servicio durante este vuelo fue un amigo personal de Repo y reconoció al instante la cara como la de su amigo fallecido. De acuerdo con todos los presentes, Repo les advirtió posteriormente sobre un incendio a bordo. En ese momento, no se notó mucho, sin embargo, más tarde durante el vuelo, los problemas con el motor se debieron a un incendio que nadie conocía. El último tramo del vuelo fue cancelado como resultado de este incendio.

Los testigos incluyen pilotos, otros miembros del personal de Eastern Air Lines y sus pasajeros. Otro testigo también presentó una historia similar que agrega validez a los demás simplemente por quién era en ese momento. Bob Loft apareció ante el Vicepresidente de Eastern Air Lines en First Class. Ambos conversaron brevemente antes de que Loft desapareciera de la vista como en ocasiones anteriores. Al principio, el directivo simplemente asumió que este era el Capitán del vuelo en el que estaba. Cabe destacar que muchos de los reportes de los testigos comparten características similares. Cada vez que Loft o Repo hacen su aparición, tienden a ser realistas y se ven como un individuo normal más de carne y hueso. Más de una persona a menudo ha estado presente en el momento de la aparición. Un aspecto curioso de estos avistamientos es que las personas siempre vieron uno u otro pero Loft y Repo nunca han sido reportados en el mismo vuelo, por los mismos testigos, al mismo tiempo.

También no es menos importante añadir que el director ejecutivo de Eastern Air Lines, Frank Borman, declaró que las historias de fantasmas posteriores al accidente eran “basura” y consideró demandar a los productores de la película The Ghost of Flight 401 (1978) por calumnia y difamación. La compañía cerró en 1991 y tal vez aún sea más conocida por algunos de los encuentros paranormales más convincentes y creíbles hasta la fecha.

Anuncio para la película de TV The Ghost of Flight 401 (1978).

Podcast clásico perteneciente al programa Turno de Noche en donde Juan Antonio Cebrián, Germán de Argumosa y César Cid, comentan en profundidad los pormenores del caso del Vuelo 401.

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Fuentes: Wikipedia, elaboración propia.

 
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Publicado por en 11 abril, 2018 en Fenómenos Paranormales

 

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La revancha es el vivero del que nacen todos los desapegos

Y en el momento preciso, la conciencia toma por fin posesión de la realidad, enfocándose con sabio interés en el mar de dudas. Despejar las ecuaciones más siniestras y enrevesadas se convierte entonces en fácil y sano ejercicio para la mente y el corazón.

Es innecesario fingir más, las evasivas se convierten en artillería pesada y fuego implacable, y es que no hay que esperar más de donde no hubo, de donde parecía y en verdad no. Proporcionar la dosis correcta de olvido será el único y necesario acto de misericordia a practicar.

A base de gotas, una tras otra, el tsunami se hizo imparable; a base de ausencias se creó un espacio en donde colocar odio primero, impasibilidad después. Mantengámonos a la espera del momento preciso para ejecutar un acto de fe que acabe con tanta falsa incertidumbre.

Somos gladiadores del tedio por la espera eterna al hecho que nunca llega. Y es que dos mundos distintos no tienen por qué estar destinados a conocerse, sino quizá a destruirse entre ellos entre reproches que ya sólo arrancan muecas de indiferencia.

Esta decadencia haría las delicias de cualquier romántico con ínfulas de poeta embriagado de pesadillas y absenta, con una pluma tan ligera como afilada. Ya veo que Eros acertó, tu costado sangra como Venus profanada a la espera de un nuevo renacer.

Nada que temer, la revancha es el vivero del que nacen todos los desapegos, incluidos los míos. Permite marchar a lo que nunca llegó y deja un trono vacío para otro que quiera arriesgar su tiempo en volátiles deseos y esperanzas discutibles. He ahí la bendición del olvido.

Nathalia Suellen – Earth.

 
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Publicado por en 4 abril, 2018 en Mis Relatos

 

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Descanso

Hay momentos en los que uno debe parar y descansar, a veces rodeado solamente de perfecta y salvaje belleza.

Fotografía y retoques por La Exuberancia de Hades (Madrid).

 
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Publicado por en 28 marzo, 2018 en Mis Fotografías, Naturaleza

 

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El Apostolado del Prado (José de Ribera)

Xátiva (España 🇪🇸), 12 de Enero de 1591 – Nápoles (Italia 🇮🇹), 2 de Septiembre de 1652.

José de Ribera es, cronológicamente, el primero de los grandes maestros españoles que surgieron en las décadas centrales del Siglo XVII. Cultivó un estilo naturalista y tenebrista propio de Caravaggio en sus inicios, para después variar hacia una estética más colorista y con mayor luminosidad. Dotado de una extraordinaria habilidad para el dibujo y la plasmación mediante ello de diferentes texturas, Ribera es sin duda uno de los pintores españoles más destacados de su época.

El Apostolado del Prado es un conjunto de 11 obras realizadas por José de Ribera, “El Españoleto (Lo Spagnoletto)”, cuya temática común son los Apóstoles y Cristo Salvador. De características y dimensiones muy parecidas fueron pintadas al óleo sobre lienzo entre los años 1630 – 1635, aunque la datación de algunas de las pinturas es debatida y parece algo posterior en ciertos casos concretos como en San Andrés.

En su origen la serie constaba de 13 cuadros (12 apóstoles más la figura de Cristo) pero las telas de San Matías y San Juan Evangelista están perdidas. El Apostolado de Ribera se cita por primera vez en las Colecciones Reales a finales del Siglo XVIII y está integrada por cuadros de muy distinta calidad, de manera que se mezclan en ellas obras con amplia intervención del taller con piezas que son elaborados estudios de gran precisión retratística en los que el pintor ha acertado a legarnos auténticos arquetipos de Apóstoles.

Actualmente esta serie de pinturas se conserva en el Museo del Prado de Madrid.

El Salvador (Circa 1630).

San Pedro (Circa 1630).

San Pablo (1630 – 1635).

San Bartolomé (1630 – 1635).

San Felipe (1630 – 1635).

San Judas Tadeo (1630 – 1635).

San Simón (1630 – 1635).

Santiago el Mayor (1630 – 1635).

Santiago el Menor (1630 – 1635).

Santo Tomás (1630 – 1635).

San Andrés (1641).

 
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Publicado por en 21 marzo, 2018 en Arte, Cultura, Historia

 

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Spring Heeled Jack

Spring Heeled Jack (Jack “Piedemuelle” o Jack el Saltarín) es una famosa y misteriosa entidad del folclore inglés y más en concreto de la época victoriana. Su primer avistamiento data de 1837, más tarde se reportaron frecuentes observaciones en Londres y sus suburbios, Sheffield, Liverpool, Midlands y Escocia.

Spring Heeled Jack fue muy famoso en su época debido a su extraña apariencia y a su aparente capacidad de dar saltos increíbles, muy por encima de las posibilidades de una persona. Según testigos diversos, este ser era descrito con una apariencia espantosa y aterradora, una fisionomía diabólica que incluía garras metálicas afiladas en sus dedos y ojos que “parecían bolas de fuego rojo2. Un informe afirmaba que, bajo una capa negra, llevaba un casco y una prenda ajustada blanca como “hule”. Muchas historias mencionan también un aspecto demoníaco. Se decía que Spring Heeled Jack era alto y delgado, añadiendo algunos informes que podía exhalar llamas azules y blancas. Al menos dos personas afirmaron que podía hablar un inglés comprensible.

Precedentes.

A principios del Siglo XIX, había numerosos informes de fantasmas que acechaban las calles de Londres, todo unido al auge de la Metapsíquica y a multitud de reuniones (séances) en donde se pretendía contactar con los espíritus. Estas figuras humanas se describían como pálidas; creyéndose que acechaban y perseguían a peatones solitarios. Las historias contadas de estas figuras formaron parte de una tradición distinta del fantasma en Londres que, algunos escritores han discutido, formaron la creación de la leyenda posterior de Spring Heeled Jack.

La más importante de estas primeras entidades fue el Fantasma de Hammersmith, que entre 1803 – 1804 fue reportado en Hammersmith en las franjas occidentales de Londres; más tarde reaparecería en 1824. Otra aparición, el conocido como Fantasma de Southampton, también fue reportado como autor de varias agresiones a distintos individuos en la noche. Este espíritu en particular llevaba muchas de las características de Spring Heeled Jack, y se decía que podía saltar de casa en casa y que medía unos 3 metros de altura.

Spring Heeled Jack en una ilustración de un Penny Dreadful (1904).

Informes iniciales.

Los primeros avistamientos atribuidos a Spring Heeled Jack se produjeron en Londres en 1837 y el último parece que se produjo en Liverpool en 1904. Según muchos relatos posteriores, en Octubre de 1837, una niña con el nombre de Mary Stevens se dirigía a Lavender Hill donde trabajaba como sirvienta después de visitar a sus padres en Battersea. En su camino a través de Clapham Common, una extraña figura saltó sobre ella desde un callejón oscuro. Después de inmovilizarla con sus brazos, comenzó a besarle el rostro mientras rasgaba su ropa y tocaba la carne de la muchacha con sus garras, que según su declaración, eran “frías y húmedas como las de un cadáver”. En pánico, la chica gritó, haciendo que el atacante huyera rápidamente de la escena. La conmoción trajo a la escena de los hechos a varios residentes que inmediatamente lanzaron una búsqueda para dar con el agresor, que no pudo ser encontrado.

Al día siguiente, se dice que el personaje “saltador” eligió a una víctima muy diferente cerca de la casa de Mary Stevens, inaugurando un método que volvería a aparecer en informes posteriores: Saltó en el camino de un carro que pasaba en ese momento, haciendo que el cochero perdiese el control del mismo y resultase gravemente herido. Varios testigos alegaron que el extraño individuo escapó saltando sobre una pared alta de unos 2,7 metros mientras reía de forma aguda y balbuceaba palabras ininteligibles. Poco a poco, la noticia del carácter extraño de estos ataques y de su autor se extendió, y pronto la prensa y el público le dieron el conocido nombre de Spring Heeled Jack.

En los primeros informes, la representación de Spring Heeled Jack era más parecida a las de los demonios tradicionales.

Reconocimiento oficial.

Pocos meses después de estos primeros avistamientos, el 9 de Enero de 1838, Sir John Cowan (Lord Mayor de Londres) reveló en una sesión pública celebrada en Mansion House una queja anónima que había recibido algunos días antes, y que había retenido con la esperanza de obtener más información. El remitente, que había formado de la carta como “un residente de Peckham”, escribió lo siguiente:

“Parece que algunos individuos (de, como cree el autor, las mejores clases) han hecho una apuesta con un compañero travieso y temerario, sobre que no se atrevería a encargarse de visitar muchos de los pueblos cercanos a Londres con tres disfraces diferentes: un fantasma, un oso y un diablo; y más aún, que no entraría en los jardines de la gente con el objeto de alarmar a los habitantes de la casa. La apuesta, sin embargo, ha sido aceptada, y el infantil villano ha logrado hacer desmayar a siete señoras, dos de las cuales probablemente no se recuperarán, sino que se convertirán en cargas para sus familias. En una casa el hombre tocó el timbre, y cuando la sirviente fue a abrir la puerta, encontró a este animal vestido de forma no menos espantoso que un espectro. La consecuencia fue que la pobre chica se desvaneció inmediatamente, y nunca desde este momento ha recuperado la razón. El asunto ha continuado por algún tiempo y, aunque resulte extraño, los periódicos siguen en silencio al respecto. El autor tiene razones para creer que tienen la historia completa en la punta de sus dedos pero, debido a motivos interesados, han sido convencidos para permanecer en silencio”.

Aunque el Lord Mayor parecía bastante escéptico, un miembro de la audiencia confirmó que “jóvenes criadas de Kensington, Hammersmith y Ealing cuentan espantosas historias sobre este fantasma o diablo”. El asunto fue publicado en The Times el 9 de Enero y en otros diarios nacionales el 10, y al día siguiente (11 de enero) el Lord Mayor enseñó a un abarrotado auditorio una pila de cartas procedentes de varios lugares de Londres y alrededores quejándose de parecidas “bromas malvadas”. La cantidad de cartas que llegó a Mansion House sugiere que las historias estaban muy difundidas en los suburbios londinenses. Un remitente afirmaba que varias jóvenes de Hammersmith habían sido asustadas hasta “estados peligrosos”, y algunas “gravemente heridas por una especie de garras que el desaprensivo llevaba en las manos”. Otro afirmaba que en Stockwell, Brixton, Camberwell y Vauxhall varias personas habían muerto de miedo y obras había sufrido ataques; mientras, otro contaba que el bromista había sido visto repetidas veces en Lewisham y Blackheath.

El propio Lord Mayor tenía dos opiniones sobre el asunto: pensaba que se habían hecho “las mayores exageraciones” y que era bastante imposible “que el fantasma realice las proezas de un demonio sobre la tierra”, pero por otra parte alguien en quien confiaba le había hablado de una criada en Forest Hill que había sido asustada hasta sufrir un ataque por una figura con piel de oso, por lo que estaba seguro de que la persona o personas involucradas en esta “exhibición de pantomima” serían atrapadas y castigadas. Se ordenó a la policía que buscase al individuo responsable, y se ofrecieron recompensas.

Spring Heeled Jack saltando sobre una reja, ilustración del serial Spring-heel’d Jack: The Terror of London (Siglo XIX).

Los informes de Scales y Alsop.

Quizá los más famosos incidentes relacionados con Spring Heeled Jack sean los supuestos ataques que sufrieron dos adolescentes, Lucy Scales y Jane Alsop. El de Alsop fue ampliamente cubierto por los periódicos de la época, mientras que sólo uno informó del de Scales, presumiblemente porque Alsop procedía de una familia bien acomodada y Scales de una familia de comerciantes. Este influjo mediático alimentó la histeria colectiva que ya de por sí envolvía el caso.

Se informó que el 20 de Febrero, la joven de 18 años Jane Alsop abrió la puerta del hogar paterno en el distrito londinense de Bow a un hombre que afirmaba ser oficial de policía, quien le pidió que trajese una luz porque él y otro oficial habían “atrapado a Spring Heeled Jack aquí en la calle”, pero este hombre lo que hizo fue atacarla repentinamente, rasgándole el vestido y tirándole del pelo hasta que otros miembros de la familia acudieron a ayudarla. Alsop contó a los investigadores de la policía de Lambeth que “llevaba una especia de casco, y un disfraz blanco ajustado con aspecto de hule. Su cara era espantosa y sus ojos como bolas de fuego. Tenía garras en las manos de algún material metálico, y vomitaba llamas azules y blancas”.

El informe de Scales es como sigue: Cinco días después, el 28 de Febrero de 1838, la muchacha de 18 años Lucy Scales y su hermana volvían a casa tras visitar a su hermano, un carnicero que vivía en una zona respetable de Limehouse. Ligeramente adelantada a su hermana, Lucy estaba a mitad de camino de Green Dragon Alley cuando un personaje que parece que había estado esperando en un rincón del pasaje apareció y la atacó. La figura respiró fuego en la cara de Lucy y entonces huyó mientras la muchacha caía al suelo, presa de violentos espasmos que duraron varias horas. Unos pocos días después, el 6 de Marzo, Lucy y su hermana prestaron declaración en la comisaría de policía de Lambeth Street acompañadas por su hermano, William. El muchacho afirmó que en la noche en cuestión había oído los fuertes gritos de una de sus hermanas momentos después de que habían salido de su casa y corriendo por el callejón del Dragón Verde encontró a su hermana Lucy en el suelo en mitad de un ataque, con su otra hermana tratando de sostenerla y apoyarla. La hermana describió al agresor de Lucy como de aspecto alto, delgado, cubierto con un gran manto o capa y llevando una pequeña lámpara o linterna similar a las usadas por la policía. El individuo no habló ni trató de poner las manos sobre ellos, sino que caminó rápidamente lejos de la escena del crimen. Todos los esfuerzos realizados por la policía para descubrir al autor de estos y otros ultrajes similares fueron en vano; varias personas fueron interrogadas pero liberadas finalmente sin cargos.

La leyenda se extiende.

The Times informó del supuesto ataque sobre Jane Alsop bajo el titular “Atrocidad en Old Ford”. A esto siguió el relato del juicio de un tal Thomas Millbank, quien, inmediatamente tras el ataque sobre Jane Alsop, se había jactado en el Morgan’s Arms de ser Spring Heeled Jack. Fue arrestado y juzgado en la corte de Lambeth Street. El oficial que le arrestó fue James Lea, que antes había atrapado a William Corder, el asesino de Red Barn. Millbank había estado vistiendo un mono blanco y un abrigo, que había dejado fuera de la casa, donde también se halló la vela que había dejado caer. Eludió la condena sólo porque Jane Alsop insistió en que su atacante había respirado fuego, y Millbank admitió que no podía hacer tal cosa. La mayoría de los demás relatos fueron escritos mucho más tarde de la fecha, no mencionándolos los periódicos contemporáneos.

Tras estos incidentes, Spring Heeled Jack se convirtió en uno de los personajes más populares de la época. Sus supuestas “hazañas” fueron recogidas por los periódicos y se convirtió en protagonista de varios penny dreadfuls y obras teatrales representadas en los teatros baratos que abundaban por entonces. Pero, a medida que crecía su fama, los informes sobre sus apariciones se hicieron más infrecuentes. Sin embargo, en 1843 una oleada de avistamientos volvió a inundar el país. Un informe de Northamptonshire le describía como “la misma imagen del propio diablo, con cuernos y ojos en llamas”, y en Anglia Oriental las noticias de ataques sobre conductores de coches de correo se volvieron comunes.

Spring Heeled Jack representado en un Penny Dreadful de (Circa 1860).

Últimos informes.

A principios de los años 1870, Spring Heeled Jack fue supuestamente visto de nuevo en varios lugares distantes entre sí. En Noviembre de 1872, el News of the World informó que Peckham estaba en estado de shock debido a lo que se conocía como “Fantasma de Peckham”, una figura misteriosa, de apariencia “bastante alarmante”. El editorial señalaba que no era otro que “Spring Heeled Jack, quien aterrorizó a la anterior generación”. Historias parecidas fueron publicadas en las Illustrated Police News. En Abril y Mayo de 1873 sucedieron numerosos avistamientos del “Fantasma del Parque” en Sheffield, que los lugareños llegaron a identificar con Spring Heeled Jack.

A esta noticia siguieron más supuestos avistamientos hasta Agosto de 1877, siendo uno de los más notables el protagonizado por un grupo de soldados del cuartel de Aldershot. Un centinela de servicio en el Campamento Norte miraba a la oscuridad, donde le había llamado la atención una peculiar figura brincando por la carretera hacia él. El soldado le dio el alto, que fue ignorado, y la figura desapareció de la vista unos momentos. Cuando el soldado volvía a su puesto, la figura reapareció junto a él y le propinó varias bofetadas con “una mano tan fría como la de un cadáver2. Uno de los guardias le disparó, sin efecto visible, si bien algunas fuentes afirman que el soldado pudo haberle disparado cartuchos de fogueo, usados sólo para hacer disparos de advertencia.

En otoño del mismo año, Spring Heeled Jack volvió a ser visto en Newport Arch (Lincolnshire), llevando una piel de oveja. Una multitud enfadada le habría perseguido y acorralado, y al igual que en Aldershot, le habrían disparado sin lograr efecto alguno. Muchos testigos afirmaron que los disparos le alcanzaron, sonando como si golpeasen un objeto metálico hueco como un “cubo vacío”. Como de costumbre, se decía que hizo uso de sus habilidades saltarinas para escapar de la multitud y desaparecer una vez más.

A finales del Siglo XIX, los supuestos avistamientos de Spring Heeled Jack se fueron desplazando hacia el oeste de Inglaterra. En Septiembre del 1904, en Everton, al norte de Liverpool, Spring Heeled Jack habría aparecido en el tejado de la Iglesia de San Francisco Javier, en Salisbury Street. Los testigos contaron que súbitamente saltó y cayó al suelo, aterrizando tras una casa cercana. Cuando corrieron a este punto, sigue la historia, se enfrentaron a un hombre alto y musculoso, vestido completamente de blanco y llevando un casco “con forma de huevo”, que les esperaba de pie. Rió histéricamente a la multitud y se abalanzó sobre ella, haciendo que varias mujeres se desmayasen. Librándose de ellos de un salto gigante, desapareció tras las casas vecinas.

El 18 de Junio de 1953, una figura parecida a algunas descripciones de Spring Heeled Jack fue avistada en un pecán en el patio de un edificio de apartamentos de Houston (Texas). Hilda Walker, Judy Meyers y Howard Phillips describieron a un hombre con “capa negra, pantalones ajustados y botas altas”, además de “ropas ajustadas grises o negras”.

Spring Heeled Jack en un Penny Dreadful de 1886.

Teorías.

Como finalmente nadie pudo atrapar o identificar nunca al conocido como Spring Heeled Jack, lo que combinado con las extraordinarias habilidades que se le atribuyen y el largo periodo durante el que se informó de avistamientos, ha llevado a la exposición de todo tipo de teorías sobre su naturaleza e identidad. Mientras varios investigadores buscan una explicación racional a estos sucesos, otros autores exploran los detalles más fantásticos de las historias para proponer varias teorías paranormales diferentes.

  • Escépticas.

La explicación más extendida a este respecto es la de la histeria colectiva y al de un mito o leyenda urbana exagerada y ampliada por los propios testimonios de la época. Tampoco se puede descartar el hecho de que Spring Heeled Jack no fuese una sola persona sino varias, el propio Lord Mayor acusaba a un grupo de jóvenes aristócratas envueltos en una irresponsable apuesta como culpables de las andanzas macabras de Jack.

En 1840, diversos rumores pusieron su foco sobre el noble irlandés Henry de La Poer Beresford, tercer Marqués de Waterford. El marqués apareció frecuentemente en noticias de finales de los años 1830 por reyertas de borrachos, bromas crueles y vandalismo, y se decía que hacía cualquier cosa por una apuesta. Su comportamiento irregular y su desdén hacia las mujeres le ganaron el apodo de “El Marqués Loco”, y también se sabe que estuvo en la zona de Londres en la época en la que ocurrieron los primeros incidentes. Pero The Waterford Chronicle pudo informar de su presencia en la baile del día de San Valentín en el castillo Waterford, dándole una coartada para los ataques sobre Jane Allsop y Lucy Scales que son cruciales para la supuesta existencia de Jack. Sin embargo, en 1880 fue calificado de culpable por el reverendo E. C. Brewer, quien aseguró que el marqués “solía entretenerse abalanzándose sobre viajeros desprevenidos, asustándolos, y de cuando en cuando otros han seguido su ridículo ejemplo”. En 1842 el marqués de Waterford se casó y se estableció en Curraghmore House (Irlanda), y se sabe que llevó una vida ejemplar hasta su muerte en accidente ecuestre en 1859. Spring Heeled Jack siguió activo varias décadas después, lo que lleva a los partidarios de su culpabilidad a la misma conclusión que Brewer.

  • Paranormales.

Demonio: Invocado accidentalmente o no por practicantes de ocultismo de la época.

Visitante de otra dimensión: Ser que podría haber entrado en nuestro plano a partir de una puerta dimensional.

Entidad extraterrestre: Creencia que explicaría los brillantes ojos de Spring Heeled Jack y su flamígera respiración, además de su agilidad sobrehumana.

Fuentes: Wikipedia, RPartridge (ilustración moderna), elaboración propia.

 
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Publicado por en 14 marzo, 2018 en Criptozoología, Historia

 

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Epitafios

Palabras, son sólo palabras sin respuesta escritas en el éter, como súplicas desesperadas ante un caos viviente que se derrama sobre la piel. Así es cómo la mácula anega cada rincón, cada lugar en el esconderse del vendaval despertado.

Se deshace la conciencia entre lo bueno, lo malo y aquello por hacer y cuyo devenir es simple y condenadamente fracasado. No hay resquicio de valentía al que aferrarse aquí, ni ganas quedan de adivinar que el siguiente paso es una caída a los infiernos.

Puesto que estas heridas son autoinflingidas, no perdamos más tiempo en acabar de una vez por todas. Tan simple como cortar del hilo pendiente y cerrar de par en par cada puerta que esperaba tu regreso, a cal y canto.

En este ambiente trágico que se esperanza con señales difusas y promesas vacías, cabría destacar el influjo que hace el desencanto en esta farsa desafinada. Cuando el corazón se eclipsa en su propia estupidez arruina cualquier bacanal que se precie.

Esta locura de inspiración no tiene nombre, ni ganas de inflamar el ego a alguien lo suficientemente necio como para creerse responsable de unas palabras y un sentir que traspasan más allá de las simples letras.

Epitafios, vuelven a ser sólo eso, resquicios elegantes que definen un momento en lo inevitable, esbozando trazos de un todo borroso con ánimos de eternidad. Así, con sobriedad y elegancia indisimulada, damnatio memoriae al sentir.

Caspar David Friedrich – Cementerio bajo la nieve (1826).

 
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Publicado por en 7 marzo, 2018 en Arte, Mis Relatos

 

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