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Leyenda de La Casa de las Siete Chimeneas

Historia.

La Casa de las Siete Chimeneas es un edificio de Madrid (España), ya existente antes de 1570. Aunque hay huecos documentales se ha atribuido la obra a Juan Bautista de Toledo y Antonio Sillero, y ampliada por Juan de Herrera (arquitecto del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial). Se encuentra situada en la Plaza del Rey esquina a la Calle de las Infantas.

Ha sido hogar del Marqués de Esquilache (célebre por el motín homónimo) en el Siglo XVIII, ministro de Carlos III, sede del Banco de Castilla, sede del Lyceum Club Femenino, sede del Banco de Urquijo para acabar perteneciendo al Ministerio de Educación y Cultura en la actualidad. Ha sido objeto de multitud de reformas a lo largo de su historia, las últimas en los siglos XIX y XX, la más reciente fue realizada por Fernando Chueca Goitia y José Antonio Domínguez Salazar en 1957. En 1995 es declarada Bien de Interés Cultural.

Durante las primeras obras de reforma acaecidas en el Siglo XIX para ser sede del Banco de Castilla, los obreros encontraron en el sótano un esqueleto de mujer con un montón de monedas de oro acuñadas en el Siglo XVI. Posteriormente, ya durante la reforma del Siglo XX, se halló el esqueleto de un hombre emparedado en un muro de la casa.

En la actualidad no han sido pocos los testigos que afirman haber vivido hechos extraños en la Casa de las Siete Chimeneas, muchos de los testimonios se refieren a supuestas apariciones espectrales, fuertes ruidos de procedencia no identificada, voces extrañas, sensación de presencias, bajadas de temperatura y malos olores localizados en lugares muy concretos de la casa, etc.

Leyendas.

En cuanto a las leyendas que rodean esta casa nos debemos remontar al Siglo XVI. Un capitán llamado Zapara y una joven de la corte de nombre Elena iban a casarse. Se dice que pocos días antes de la ceremonia, el capitán tuvo que partir a luchar en la Batalla de San Quintín, en la cual murió no sin antes recordar en voz alta el nombre de su esposa. Al enterarse del destino de su prometido, Elena se encerró en sus aposentos durante meses, la servidumbre la oía llorar y lamentarse pero nadie hizo nada hasta que una mañana apareció muerta sobre la cama con una sonrisa en los labios. Inexplicablemente, el cadáver desapareció y todos acusaron al padre del roo del mismo. El padre ahogado por las acusaciones, se ahorcó en una de las vigas de la casa.

Felipe II ordenó investigar los hechos pero nadie consiguió aclarar lo sucedido sin éxito. Tiempo después, empezó a correrse el rumor de que en algunas noches, tras el toque de ánimas, aparecía en el tejado de la casa la figura de una dama vestida de blanco cuyos ropajes alumbraban a modo de antorcha , caminando por las tejas con aparente seguridad, hasta situarse en la parte más cercada al Palacio Real. Allí se arrodillaba y se daba golpes en el pecho hasta desaparecer.

Una de las explicaciones a esta leyenda nos dice que la joven era amante del rey que se casó o iba a casarse con uno de sus capitanes, al que el monarca mandó asesinar por celos ya que ésta se negaba a corresponder los requerimientos de su majestad. Otros hablan de un celoso pare que no dudó en matar a su hija para ocultar un delito incestuoso que a la poste le llevaría al suicidio. Otra leyenda nos dice que la joven fantasmal no puede abandonar este mundo por la trágica muerte de su amado.

Otra de las historias “semilegendarias” que se cuentan sobre la Casa de las Siete Chimeneas nos habla de un rico hacendado de las Indias que decidió desposarse con una joven amiga del rey. Cuando terminó la boda, el hombre marchó a la alcoba y no encontró a su esposa, tras buscarla por toda la casa, finalmente la encontró muerta en el sótano, con un puñal clavado en el pecho y las arras de la ceremonia, regalo del mismísimo Rey, esparcidas por el suelo. Se creyó que fue un suicidio.

Se dice que la presencia de esas siete chimeneas en el tejado de la casa, hace referencia a una analogía sobre los siete pecados capitales.

La Casa de las Siete Chimeneas (Fotografía por La Exuberancia de Hades).

Fuentes: Wikipedia, Guía de la España Misteriosa (Pedro Amorós), elaboración propia.

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Acueducto de Segovia

Piedra sobre piedra se edifica el mundo.

Fotografía y retoques por La Exuberancia de Hades (Segovia).

 
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Publicado por en 15 mayo, 2019 en Arte, Historia, Mis Fotografías

 

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Ven, Las Vegas

Las luces de la ciudad agonizan en este horizonte extendido. Tras el cristal, la bruma exige su fantasmagoría nocturna, trayendo un recado de misterio incrustado en lo más hondo de la noche que se cree eterna pero tiene las horas contadas.

Como un sonámbulo intranquilo en mitad de la paz, la realidad desciende al más primitivo de los infiernos, el de la soledad. Perpetua en su significado, precisa en su sentir, se yergue como la némesis imbatible que todo lo puede y a todo coloso derriba.

Resistimos, en un sueño insalvable al despertar, tu recuerdo, el mío, derivados y aislados en el mismo momento y lugar. Creemos que nada nos haría más fuertes, hasta que vino el limbo a enseñarnos lo que es sentir sin paliativos, sin ignorante anestesia.

Se despliegan las estrellas, la nostalgia se vuelve eufórica ante el recuerdo de una noche lo entregó todo para quedarse después con las manos vacías y el sabor de un beso en los labios. No basta, no basta con añorar cuando el vacío es compañía.

Sé que la sombra que dibuja su ausencia es una oda a la perfección perdida, su voz, la reverberación de un silencio atronador que hace de la espera, un momento exhausto en el que lo superficial acaba perdido y sin rumbo. Es este el instante de iluminación buscado.

Paso a paso, la longitud aumenta, las luces se esfuman. La lluvia mientras, a raudales, apaga el fuego del deseo que una vez quiso eternizarse más allá de sus posibilidades, más allá de la insensatez de (al menos) intentarlo.

La esperanza se desnuda y es agridulce, no colma las expectativas, y ahora cuando todo está en su lugar y un mar de distancia separa tu océano del mío es cuando quizá podremos decir: Ven, Las Vegas, frívolos al despertar, entregados al anochecer, juntos.

“¿Qué tienes en el corazón? A ti”.

 
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Publicado por en 8 mayo, 2019 en Mis Relatos

 

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Noche de Walpurgis

La Noche de Walpurgis (Walpurgisnacht, 30 de Abril – 1 de Mayo) en la que, según las antiguas creencias, el Diablo andaba suelto; en la que se abrían las tumbas y los muertos salían a pasear; en la que todas las cosas maléficas de la tierra, el mar y el aire celebraban su reunión. Se celebra principalmente en Europa Central y Septentrional.

Esta noche es oposición a la fiesta de Todos los Santos (1 de Noviembre), ya que celebrar ritos paganos seis meses después, o sea, del otro lado del año, es una manera ritual de darle vuelta a su significado. Durante siglos, se conservó la creencia de que esa noche las brujas volaban sobre escobas, gatos o cabras hacia Brocken, la montaña más alta de la Sierra del Harz (en el Estado alemán de Sajonia-Anhalt), para celebrar sus rituales. De ahí que la noche de Walpurgis sea conocida también como “la noche de las brujas”.

El origen de la festividad procede de antiguas celebraciones paganas germanas, adorando e invocando a los dioses de la fertilidad la noche del 30 de Abril. La tradición señala esta fecha como de transición de la primavera al verano, la festividad de Beltane en honor a Belenos, dios del fuego, prendiendo hogueras para renovar con el humo a los pueblos y a sus habitantes. La festividad resultó adoptada en algunos puntos para usos de brujería; luego fue absorbida por la llegada del cristianismo, atribuyéndole vagos orígenes relacionados con un supuesto cumpleaños de Satanás.

En la antigua Roma, el mes de Mayo estaba consagrado a los antepasados (maiores). Era un mes en que en toda Europa y Asia se creía que los aparecidos hacían sus incursiones entre los vivos. Durante la Antigüedad y la Edad Media, se perpetua una gran prohibición: Hay que evitar casarse en Mayo porque durante ese período se corre el riesgo de contraer matrimonio con una aparecida o con una mujer embrujada del otro mundo.

En la mitad septentrional de Europa estaba muy extendida la creencia de que existía una “divinidad” que protegía a las brujas y que las reunía una vez al año en una montaña. Estos conciliábulos se confundían con los de seres míticos y la fecha de la reunión, “la noche de las calendas de Mayo”, está relacionada con las Valquirias vikingas. Otro elemento de carácter mitológico es que se decía que las brujas salían de sus casas formando cortejos, lo que recuerda la creencia de que “en determinadas noches es posible oír los estrépitos que producen ejércitos misteriosos, cortejos de almas y espíritus, sobre todo en la época del solsticio de invierno”.

Las reuniones, según la leyenda, tenían lugar en las inmediaciones de la sierra del Harz (en concreto en su cima más alta, el Brocken). Así lo relata un autor de principios del Siglo XVII:

Con relación a lo que pueden hacer las brujas, se dice que untándose con ciertos ungüentos, hechos con grasa de gato o de lobo o leche de burra, pueden salir de sus casas montadas en palos o escobas por una vía común e incluso por un agujero angosto y volar por los aires, y así transportarse de un lugar a otro hasta donde celebran sus festines y francachelas con diablos. Circula la idea de que las brujas de toda Germania, después de hacer su unto, son llevadas en cortísimo tiempo, durante la noche de las calendas de Mayo, al monte llamado Blocksberg y Heinberg, en tierras de los bructeros, llevadas por sus demonios familiares y dilectos, que adoptan las formas de macho cabrío, puerco, ternero y otros animales semejantes. Trepados en ellos a horcajadas y tomando un báculo, pasan toda la noche en juegos, comilonas y danzas con sus amantes.

Con el devenir de los tiempos, la fecha aproximada de la celebración católica de la canonización de la Santa Walpurgis (Valborg o Walburga) se trasladó del 25 de Febrero (fecha de su nacimiento) al 1 de Mayo, denominándose Noche de Walpurgis por coincidir la fecha de celebración con el día de Santa Walpurgis en el calendario sueco, debido a que el 1 de Mayo de 870 d. C. fueron trasladadas sus reliquias. Dicha fecha pasó a ser el día de la celebración de esta santa en algunos calendarios, coincidiendo con el Día del Trabajador.

Para finalizar, fue durante la Noche de Walpurgis de 1776 cuando Adam Weishaupt fundó en los bosques bávaros la secta de los Illuminati.

“Cuando hubimos salido de la ciudad le dije, tras indicarle que se detuviera:

-Dígame, Johann, ¿qué noche es hoy?

Se persignó al tiempo que contestaba lacónicamente:

-Walpurgis Nacht”.

Bram Stoker – El Invitado de Drácula (1914).

 

“Porque los muertos viajan deprisa”.

Bram Stoker – El Invitado de Drácula (1914).

Norman Mills Price – Primera Noche de Walpurgis (1910).

Fuentes: Wikipedia, elaboración propia.

 

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Golem

Un golem es, en el folclore medieval y la mitología judía, un ser animado fabricado a partir de materia inanimada (normalmente barro, arcilla o un material similar). Normalmente es un coloso de piedra. En hebreo moderno, el nombre proviene de la palabra “guélem” (גלםgélem), “materia”; por otra parte, en dicho idioma, la expresión “jómer guélem” (חומר גלםḥomer gélem) a su vez significa “materia prima”.

La palabra gólem se da en la Biblia (Salmos 139:16) y en la literatura talmúdica para referirse a una sustancia embrionaria o incompleta. Como motivo, la figura del golem forma parte del imaginario hebraico centroeuropeo y pertenece por consiguiente al arte asquenazí (el que es desarrollado por las comunidades judías del centro y Este europeo desde la Edad Media hasta el Siglo XX).

El relato folclórico más famoso relativo al golem involucra al ilustre Rabbi Judah Loew (1512 – 1609), Judah Loew ben Bezalel, conocido como el Maharal de Praga, un conocido rabino del Siglo XVI. Se le atribuye haber creado al golem para defender el gueto de Praga de ataques antisemitas, así como para atender también el mantenimiento de la Sinagoga Vieja-Nueva (Altneuschul).

Sin embargo, el golem habría sido creado en varias ocasiones y por diversos rabinos ilustres a lo largo de toda la Edad Media. Es más, la primera existencia del golem se remontaría a los orígenes mismos de la humanidad, donde un golem habría sido creado por una persona creyente y cercana a Dios. Como Adán, el golem habría sido creado a partir del barro, insuflándole después una chispa divina que le habría dado la vida. Así, la creación de Adán es en principio inspiradora y referente de la creación de todo golem. Desde este punto de vista, mediante el mencionado acto, toda persona con un cierto grado de santidad y acercamiento a Dios podría adquirir algo de la sabiduría y el poder divinos. E importante como poder es aquel de insuflarle vida a la materia inerte. Crear un golem es entonces expresión patente de sabiduría y santidad. Pero, más allá del grado de santidad que tuviera el creador de un golem, el ser creado nunca sería más que una sombra de aquel creado por Dios, ya que, significativamente y por definición, todo golem carece de alma.

Mikoláš Aleš – Rabino Loew dando vida al golem (1899).

La existencia de un golem presenta entonces ventajas y desventajas. El golem es fuerte, pero no inteligente. Si se le ordena llevar a cabo una tarea, la llevará a cabo de un modo sistemático, lento y ejecutando las instrucciones de un modo literal, sin cuestionamiento ninguno. Famosa en este sentido es una anécdota, según la cual la esposa del rabino le pidió al golem que fuera “al río a sacar agua” a lo que el golem accedió pero al pie de la letra: fue al río, y comenzó a sacar agua del mismo sin parar, hasta que terminó por inundar la ciudad.

Según sostiene una leyenda, la incapacidad principal del golem era la de hablar. Además, para hacerlo funcionar había que meterle un papel con una orden por la boca u otro orificio. Otra manera de hacerlo funcionar era inscribiendo alguno de los Nombres de Dios o bien la palabra Emet (אמת—”verdad” en hebreo). Al borrar la primera letra de Emet (alef) de su frente y quedar en ella solo met (מת—”muerte” en hebreo), el golem podía ser desactivado y volvía a ser una masa de barro inerte.

Sinagoga Vieja-Nueva (Praga).

En su obra La cábala y su simbolismo, Gershom Scholem escribe que el golem es una figura que cada treinta y tres años aparece en la ventana de un cuarto sin acceso en el gueto de Praga. De acuerdo con la leyenda checa, los restos del golem están aún guardados en un ataúd en el ático del Altneuschul en Praga, y, el mismo puede ser devuelto a la vida, de ser ello necesario.

En cuanto al cine, la figura del golem inspiró algunas películas, la más destacada es sin duda El Golem (Der Golem, wie er in die Welt kam – 1920), dirigida por Carl Boese y Paul Wegener. Cuenta la historia de un Golem de arcilla hecho por un rabino de Praga. A pesar de que la novela homónima de Gustav Meyrink se suele citar como la fuente de la historia, ambas obras no tienen en común más que la presencia del Golem.

Cartel de El Golem (1920).

Fotograma de El Golem (1920).

Fuentes: Wikipedia, Europa en fotos, elaboración propia.

 

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Arnold Böcklin

Basilea (Suiza 🇨🇭), 16 de Octubre de 1827 – Fiesole (Italia 🇮🇹), 16 de Enero de 1901.

Böcklin fue uno de los pintores simbolistas más importantes y destacados de la historia del arte, el cual influyó con fuerza en el movimiento surrealista posterior. Trató durante su carrera tanto temas mitológicos, como diversos paisajes y retratos. Recibió fuertes influencias del Romanticismo, con gran interés por el mundo de la fantasía, usando además temática más propia de los prerrafaelitas, todo ello le convierte sin duda en un artista único.

Retrato de Alexander Michelis (1846).

Abetos (1849).

Paisaje a la luz de la Luna con ruinas (1849).

Campiña romana (1852).

Fauno silbando a un mirlo (1864 – 1865).

Amantes (1866).

El lamento del pastor, Amarilis (1866).

Fuego fatuo (1866).

Ruggiero liberando a Angélica (1873).

Villa junto al mar (1871 – 1874).

Autorretrato con la Muerte tocando el violín (1872).

Venus Anadiomena (1872).

Batalla de los centauros (1872 – 1873).

Vestal (1874).

El Descendimiento (1876).

Campos Elíseos (1877).

Medusa (Circa 1878).

Rompeolas, el sonido (1879).

Lápida (Circa 1880).

La Isla de los Muertos (1880).

Día de verano (1881).

Paisaje (1882).

El juego de las olas (1883).

La Isla de los Muertos (1883).

Santuario de Hércules (1884).

Autorretrato con vaso de vino (1885).

Arboleda sagrada (1886).

El juego de las Nereidas (1886).

Vuelta a casa (1887).

La isla de la vida (1888).

Batalla del puente (1889).

Odiseo y Polifemo (1896).

La Peste (1898).

Castillo en ruinas con dos águilas volando en círculos (Desconocida).

 
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Publicado por en 17 abril, 2019 en Arte, Cultura

 

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Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis

Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis se describen en el último libro del Nuevo Testamento de la Biblia, llamado el Libro de la Revelación de Jesucristo a Juan de Patmos , en 6: 1-8 . El capítulo habla de un libro o pergamino en la mano derecha de Dios que está sellado con siete sellos. El Cordero de Dios abre los primeros cuatro de los siete sellos, lo que convoca a cuatro seres que cabalgan sobre caballos blancos, rojos, negros y pálidos. La visión apocalíptica cristiana es que los Cuatro Jinetes deben establecer un Apocalipsis divino sobre el mundo como precursores del Juicio Final.

Los jinetes representarían de forma simbólica y alegórica la Conquista o Pestilencia, Guerra, Hambre y Muerte.

Caballo Blanco.

San Ireneo, teólogo del Siglo II d. C. fue uno de los primeros en interpretar a este Jinete como el mismo Cristo, su caballo blanco representando la difusión exitosa del evangelio. Varios eruditos han apoyado esta noción, citando la aparición posterior, en Apocalipsis 19, de Cristo montado en un caballo blanco, apareciendo como La Palabra de Dios . Además, antes en el Nuevo Testamento, el Libro de Marcos indica que el avance del evangelio puede preceder y predecir el Apocalipsis. El color blanco también tiende a representar la rectitud en la Biblia, y Cristo en otros casos es retratado como un conquistador. Sin embargo, las interpretaciones opuestas argumentan que el primero de los Cuatro Jinetes probablemente no sea el jinete de Apocalipsis 19. Se describen de maneras significativamente diferentes, y el papel de Cristo como el Cordero que abre los siete sellos hace que sea poco probable que también sea uno de ellos. las fuerzas liberadas por los sellos. Según otra interpretación, el primer jinete se llama Peste, y está asociado con enfermedades infecciosas y plagas. Aparece por lo menos ya en 1906, cuando se menciona en la Enciclopedia judía . La interpretación es común en las referencias de la cultura popular a los cuatro jinetes.

Cuando abrió el primer sello, oí al primer ser viviente, que decía: Ven. Miré y vi un caballo blanco, y el que montaba sobre él tenía un arco, y le fue dada una corona, y salió vencedor, y para vencer.

Apocalipsis 6,2.

Caballo Rojo.

El jinete del segundo caballo se toma a menudo para representar la Guerra (suele ser mostrado sosteniendo una espada hacia arriba como si estuviera listo para la batalla ) o masacre masiva. El color de su caballo es rojo (πυρρός, desde πῦρ, fuego); y en algunas traducciones, el color es específicamente un rojo “ardiente”. El color rojo, así como la posesión de una gran espada por parte del jinete, sugieren la sangre que debe derramarse. La espada sostenida hacia arriba por el segundo Jinete puede representar una guerra o una declaración de guerra, como se ve en la heráldica. En el simbolismo militar, las espadas hacia arriba, especialmente las espadas cruzadas hacia arriba, significan la guerra y entran en la batalla.

Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente que decía: «Ven». Entonces salió otro caballo, rojo; al que lo montaba se le concedió quitar de la tierra la paz para que se degollaran unos a otros; se le dio una espada grande.

Apocalipsis 6,3-4.

Caballo Negro.

El tercer Jinete cabalga sobre un caballo negro y se lo conoce popularmente como Hambruna ya que el Jinete lleva un par de balanzas o básculas, que indican la forma en que el pan habría sido pesado durante una hambruna. Otros autores interpretan al tercer Jinete como el “Señor como un Dador de la Ley” que sostiene Escamas de Justicia. En el pasaje, se lee que el precio indicado del grano es aproximadamente diez veces más normal (por lo tanto, la popularidad de la interpretación del hambre), con el salario de un día completo (un denario) comprar suficiente trigo para una sola persona o suficiente cebada menos nutritiva para tres, para que los trabajadores tengan problemas para alimentar a sus familias.

De los cuatro jinetes, el caballo negro y su jinete son los únicos cuya apariencia va acompañada de una pronunciación vocal. Juan escucha una voz, no identificada pero que viene de entre las cuatro criaturas vivientes, que habla de los precios del trigo y la cebada, y que también dice “y no hagas daño al aceite y al vino”. Esto sugiere que la hambruna del caballo negro aumentará el precio del grano, pero no afectará el suministro de aceite y vino (aunque esté fuera del alcance del trabajador ordinario). Una explicación para esto es que los cultivos de grano habrían sido más naturalmente susceptibles a los años de hambruna o plagas de langostas que los olivos y las vides, que se arraigan más profundamente.

Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: «Ven». Miré, y vi un caballo negro. El que lo montaba tenía una balanza en la mano.

Apocalipsis 6,5.

Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: “Dos libras de trigo por un denario y seis libras de cebada por un denario, pero no dañes el aceite ni el vino”.

Apocalipsis 6,6.

Caballo Bayo o Pálido.

El cuarto y último Jinete se llama Muerte. Conocido como Θάνατος/Thanatos, de todos los jinetes, él es el único a quien el texto explícitamente le da un nombre. A diferencia de los otros tres, no se describe que lleve un arma u otro objeto, sino que es seguido por Hades (el lugar de descanso de los muertos). Sin embargo, las ilustraciones comúnmente lo representan llevando una guadaña (como La Parca), espada, u otro objeto de similares características.

El color del caballo de la Muerte está escrito como khlōros (χλωρός) en el griego Koine original, que puede significar verde/amarillo verdoso o pálido/pálido.

Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: “Ven”.
Miré, y vi un caballo bayo. El que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades lo seguía: Y les fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra.

Apocalipsis 6,7-8.

Una lectura relaciona a los Cuatro Jinetes con la historia del Imperio Romano posterior a la época en que se escribió el Libro del Apocalipsis. Es decir, son una profecía simbólica de la historia posterior del Imperio.

Alberto Durero – Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis (1498).

Fuentes: Wikipedia, miniaturas medievales anónimas (Siglo XIII), elaboración propia.

 
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Publicado por en 10 abril, 2019 en Arte, Cultura, Historia

 

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