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Alberto Durero

Núremberg (Alemania 🇩🇪), 21 de Mayo de 1471 – Núremberg (Alemania 🇩🇪), 6 de Abril de 1528.

Alberto Durero es unánimemente considerado uno de los artistas más completos del Renacimiento europeo y sin duda el más destacado en Alemania. Dotado de una gran habilidad, se prodigó en diversas ramas del arte como la pintura, el grabado, el dibujo e incluso escritos sobre arte en general; siempre con éxito y además influyendo a otros artistas muy posteriores a él. Su legado artístico es por lo tanto indudable.

Autorretrato a la edad de trece años (1484).

Autorretrato (1493).

Patio del Castillo de Innsbruck (1494).

San Jerónimo (1495).

Autorretrato (1498).

Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis (1498).

Lamentación por Cristo (1498 – 1500).

Madonna Haller (Circa 1498).

Retrato de Oswolt Krel (1499).

Autorretrato (1500).

Némesis (Circa 1501).

Liebre joven (1502).

La gran mata de hierba (1503).

Adán y Eva (1504).

Retrato de una joven veneciana (1505).

Salvator Mundi (Circa 1505).

Fiesta del Rosario (1506).

Jesús entre los doctores (1506).

Adán y Eva (1507).

Anciana con monedero (1507).

Manos que oran (1508).

La Expulsión del Paraíso (1510).

Adoración de la Trinidad (1511).

Caballero, la Muerte y el Diablo (1513).

Melancolía I (1514).

San Jerónimo en su estudio (1514).

Rinoceronte (1515).

La Virgen con el Niño (1516).

Retrato de Jakob Fugger (Circa 1519).

Retrato de Maximiliano I (1519).

Retrato de un hombre (1521).

Los Cuatro Apóstoles (1526).

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Publicado por en 15 noviembre, 2017 en Arte, Cultura

 

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Monstruos de la Prehistoria

Algunos de los animales más excepcionales e impresionantes que se han paseado por la faz de la Tierra pertenecen a la Prehistoria. Estos antiguos seres vivos han fomentado multitud de leyendas, manteniéndose en el imaginario de la gente y fascinando a los científicos y amantes de la paleontología por encontrarnos ante verdaderos y fascinantes monstruos de la Prehistoria.

Jaekelopterus (Ala de Jaekel).

Periodo: Devónico Medio (Givetiense). Hace 390 millones de años.

Tamaño: Unos 2,5 metros de longitud.

Peso: Más de 100 kilogramos de peso.

Localización fósiles: Descrito por Otto Jaekel en 1914. Se han encontrado restos en Alemania y Estados Unidos (Wyoming).

El Jaekelopterus es un género de artrópodos con quelíceros, el más grande conocido. La forma del cuerpo era similar a la de euriptéridos (“escorpiones” marinos) de la misma familia, un cuerpo alargado con el telson (la cola) expandido (más aplanado que alto), cuatro pares de patas para caminar, un par de patas aplanadas usadas para nadar y un par de quelíceros grandes y alargados. La forma de las quelas y el telson son característicos del género, lo que permite diferenciarlo de otros euriptéridos. Los Jaekelopterus eran unos animales acuáticos principalmente pero el hábitat varía según la especie: Jaekelopterus rhenaniae vivía en ambientes de agua dulce, como ríos y lagos, mientras que Jaekelopterus howelli habitaba en estuarios. Al igual que otros miembros de su familia, Jaekelopterus no habría podido caminar en tierra firme debido a su anatomía. Dado su tamaño, es posible que Jaekelopterus fuera un superdepredador en su ecosistema, alimentándose de peces, otros euriptéridos, trilobites y demás invertebrados.

Dunkleosteus (Huesos de Dunkle).

Periodo: Devónico (Frasniense – Fameniense). Hace 380 – 360 millones de años.

Tamaño: Hasta unos 6 metros de longitud.

Peso: Más de una tonelada de peso.

Localización fósiles: Descrito por John Strong Newberry en 1873. Se han encontrado restos en Estados Unidos (Ohio, California, Pensilvania, Tennessee), Bélgica, Polonia y Marruecos.

El Dunkleosteus fue un género de peces primitivos con placas óseas. Se caracterizaba principalmente por su cabeza acorazada y su mandíbula repleta de cuchillas dentales hechas de hueso (el resto de su cuerpo era escamoso), lo que le convertía en un depredador extraordinario, probablemente en la cima de la cadena trófica en la época en que vivió. El cráneo, más el escudo torácico, medía 1,3 metros a su punto más amplio, y las placas de su armadura 5 centímetros de grosor. Algunos fósiles del cráneo y escudo torácico demuestran que Dunkleosteus presentaba tendencias caníbales, ya que se hallaron marcas de mordidas que coinciden con su misma “dentadura” y que posteriormente no se curaron, algo que demuestra el carácter extremadamente feroz y agresivo de este depredador. Es frecuente encontrar fósiles de Dunkleosteus junto a huesos semidigeridos y poco masticados de otros peces, de los que se especula que rutinariamente los “vomitaba”, en vez de digerirlos. A partir de varios especímenes, se desarrolló un modelo en computadora con el que se comprobó que Dunkleosteus poseía una mordida realmente poderosa, que fue quizás la más mortífera de todos los peces, solamente sobrepasada por grandes cocodrilos y dinosaurios como el Tyrannosaurus Rex. Los científicos creen que el Dunkleosteus habitaba en regiones costeras y poco profundas, en donde cazaba tiburones, otros peces acorazados, moluscos, artrópodos y acantodios.

Liopleurodon (Dientes de lados lisos).

Periodo: Jurásico Medio (Calloviano). Hace 160 – 155 millones de años.

Tamaño: Entre 7 – 10 metros de longitud según varias estimaciones.

Peso: Alrededor de 2,5 toneladas de peso.

Localización fósiles: Descrito por Henry Émile Sauvage en 1873. Se han encontrado restos en Inglaterra, Francia, Alemania y Rusia.

El Liopleurodon fue uno de los superdepredadores de los mares del Jurásico en Europa. Este poderoso reptil marino del suborden Pliosauroidea (clado de plesiosaurios de cuello corto), ocupaba uno de los puestos más altos en la cadena alimentaria marina. Era un animal feroz que se alimentaba de peces, plesiosaurios de menor tamaño, ictiosaurios y tiburones (es posible que atacase a sus víctimas surgiendo desde aguas más profundas). Su alargado cráneo alcanzaba el metro y medio de longitud, y a él se le sujetaban los músculos que le permitían morder con tal fuerza que seguramente podría triturar los huesos de cualquier animal con sus dientes largos y cónicos. El Liopleurodon podría haber nadado con sus mandíbulas abiertas, permitiendo que el agua entrase en las aberturas de sus fosas nasales (narinas), situadas ambas en la parte superior de su boca, de esa forma, el Liopleurodon podría haber detectado el aroma de sus presas en el agua. Cuatro enormes aletas impulsaban su cuerpo por el medio acuático, aportándole la potencia necesaria para acelerar rápidamente cuando acechaba a sus potenciales víctimas. Un estudio que utilizó un robot nadador ha demostrado que aunque de esta forma de propulsión no es especialmente eficiente, provee una muy buena aceleración.

Pliosaurus (Más cercano al lagarto).

Periodo: Jurásico Superior (Kimeridgiano). Hace 150 millones de años.

Tamaño: Entre 12 – 15 metros de largo (algunas estimaciones hablan de hasta 20 metros de longitud).

Peso: Entre 10 – 45 toneladas de peso aproximadamente según diversos estudios.

Localización fósiles: Descrito por Richard Owen en 1841. Se han encontrado restos en gran parte de Europa (Desde Inglaterra hasta Rusia).

El Pliosaurus fue sin una de los mayores depredadores que han existido en nuestro planeta. Se trataba de un gigantesco reptil marino emparentado con el Liopleurodon y el Kronosaurus. Su alimentación consistiría en peces, calamares y otros reptiles marinos. El Pliosaurus tenía la forma básica de todos los pliosaurios consistente en: Una cabeza grande, cuello corto y un tronco muy grueso (en comparación con los plesiosaurios, que en su mayoría tenían cuerpos elegantes, cabezas pequeñas y cuellos largos). El Pliosaurus resultaría un animal temible para casi cualquier otro ser que habitase el océano, este enorme reptil marino contaba además con una serie de dientes con aspecto triangular en corte transversal a diferencia de otros pliosaurios. El Pliosaurus y el resto de congéneres de su familia del período Jurásico, dieron paso millones de años más tarde a los mosasaurios, más rápidos, más ágiles y simplemente unos reptiles marinos mejor equipados que prosperaron ampliamente durante finales del periodo Cretácico.

Aves del Terror.

Periodo: Paleoceno – Plioceno. Hace 62 – 2 millones de años.

Tamaño: Alrededor de 1 – 2,5 metros de altura.

Peso: Podían alcanzar los 150 kilogramos de peso.

Localización fósiles: Descrito por Florentino Ameghino en 1887. Se han encontrado restos en América y África.

Con el nombre de Aves del Terror se conoce a la familia extinta de Phorusrhacidae, aves de gran tamaño, carnívoras y no voladoras, siendo los depredadores dominantes y más temibles en América del Sur durante el Cenozoico. Se caracterizaban por tener unas patas muy largas que les permitían correr a gran velocidad. Dichas patas delanteras eran más largas que las de las demás aves terrestres, y algunas formas bastante tardías como el Titanis walleri desarrollaron unos cortos “brazos” en vez de alas. Sus cuellos eran largos para resistir los impactos que realizaban con sus enormes y potentes picos curvados, algunos de los cuales podían alcanzar los 40 centímetros de longitud. Las aves del terror eran principalmente depredadores de sabana que vieron como la competencia en la caza de presas aumentó tras el surgimiento del Istmo de Panamá, algo que parece estar relacionado directamente con su extinción.

Titanoboa (Boa titánica).

Periodo: Paleoceno. Hace 60 – 58 millones de años.

Tamaño: Unos 12,8 metros de longitud.

Peso: Alrededor de 1.135 kilogramos de peso.

Localización fósiles: Descubierta por una expedición internacional de científicos en 2009. Se han encontrado restos en la Formación Cerrejón (Colombia).

La Titanoboa es la serpiente más grande encontrada hasta la actualidad. A pesar de su enorme tamaño, se cree que esta boa tenía hábitos principalmente piscívoros, aunque otros científicos aseguran que su comportamiento (al igual que su aspecto) era similar al de serpientes actuales, como la boa constrictor, que cazan enrollándose en el cuerpo de sus presas, provocando su asfixia y luego tragándolas enteras. La Titanoboa habitaba en junglas tropicales y húmedas de la actual Colombia. La mayor parte de los restos fósiles encontrados de Titanoboa pertenecen a sus vértebras.

Basilosaurus (Repil rey).

Periodo: Eoceno tardío. Hace 40 – 34 millones de años.

Tamaño: Entre 15 – 18 metros de longitud.

Peso: Unas 20 toneladas de peso aproximadamente.

Localización fósiles: Descrito por Richard Harlan en 1834. Se han encontrado restos en Estados Unidos (Alabama, Luisiana, Mississippi), Egipto, Jordania y Pakistán.

El Basilosaurus es un género extinto de grandes cetáceos, con una difusión amplia y pieza fundamental en la evolución de estos mamíferos marinos. Dos de sus rasgos más interesantes son el grado de elongación de su cuerpo en comparación con el de las ballenas actuales y las dos patas posteriores vestigiales que poseían, las cuales medían 60 centímetros y con tres dedos. Se extinguieron debido a un importante cambio climático producido hace 36 millones de años conocido como Grande Coupure. Los Basilosaurus destacan, como se ha mencionado anteriormente, por su extremadamente alargado cuerpo, siendo producto de un proceso de elongación de sus vértebras, que parecen haber estado llenas de un fluido. Esto implicaría que el Basilosaurus sólo podría haber funcionado en dos dimensiones a la superficie del mar, en contraste con el funcionamiento tridimensional de la mayoría del resto de cetáceos. A partir de la musculatura axial y los huesos gruesos de las patas, se puede inferir que el Basilosaurus no era capaz de nadar o sumergirse durante periodos largos de tiempo. También se piensa que no tenía ningún tipo de capacidad de desplazarse a tierra firme. Estos grandes cetáceos se encontraban en la cima de la cadena trófica de su tiempo, alimentándose de  sirenios, tortugas y otros cetáceos más pequeños, además de peces y tiburones. Su mordida era realmente impresionante (una de las más fuertes de los mamíferos conocidos), unido a una mandíbula con forma de cono y equipada con más de cuarenta dientes triangulares y afilados. De hábitos costeros de mares tropicales y subtropicales, este animal parece que era solitario y solamente se reunía con otros individuos de su especie para aparearse o cuidar de sus crías.

Megalodón (Carcharodon megalodon o Carcharocles megalodon).

Periodo: Cenozoico (Mioceno – Plioceno). Hace 23 – 2,6 millones de años aproximadamente.

Tamaño: Debido a lo fragmentado de sus restos y a que la mayoría de ellos son dientes, es complicada la estimación de su tamaño. Originalmente pensaron que podría estar cerca de los 30 metros de longitud, un tamaño muy similar al de la actual ballena azul, sin embargo en la actualidad hay un consenso científico que nos dice que el Megalodón alcanzaba una longitud total de más de 16 metros, con un máximo quizá de unos 20,3 metros.

Peso: Según el modelo de Gottfried, un Megalodón de 15,9 metros habría tenido un peso de 47 toneladas, uno de 17 metros pesaría 59 toneladas y uno de 20,3 metros llegaría a las 103 toneladas. Todo ello le convertiría de largo en el mayor escualo que jamás haya habitado el planeta y uno de los peces más grandes que han existido.

Distribución: Aguas costeras y oceánicas de prácticamente todo el mundo, dependiendo de su etapa vital. Los ejemplares jóvenes seguramente preferirían aguas pocos profundas (zonas costeras), mientras que los individuos adultos se moverían principalmente en aguas profundas y oceánicas. Sus áreas de cría estarían en regiones de aguas costeras cálidas, donde los peligros potenciales eran menores y las fuentes de alimento abundantes.

Localización de los fósiles: Descrito por Louis Agassiz en 1835. Se han encontrado restos fósiles en numerosas partes del mundo pero principalmente en: Europa, América del Norte y del Sur, zona del Caribe, África, India, Japón. Ello nos indica que este animal tuvo una distribución cosmopolita.

Más información sobre el Megalodón en el enlace.

Argentavis magnificens (Ave Argentina Magnífica).

Periodo: Mioceno Superior. Hace 8 – 6 millones de años.

Tamaño: Hasta 8 metros de longitud de envergadura alar. Recientemente se estima que su envergadura media sería de 5 – 6 metros, con 1,5 – 2 metros de longitud.

Peso: Unos 70 kilogramos de peso.

Localización fósiles: Descrito por Campbell & Tonni en 1980. Se han encontrado restos en Argentina.

Argentavis es una especie extinta de ave, posiblemente una de las mayores que ha habitado la Tierra a lo largo de su historia. Argentavis parece estar emparentada con los actuales buitres americanos y al igual que ellos, sus hábitos alimenticios estaban enfocados a la carroña y al oportunismo, devorando presas anteriormente cazadas por otros depredadores a los que ahuyentaría con su enorme tamaño. Según los modelos computarizados a partir del estudio de los fósiles, la enorme ave podía levantar el vuelo de modo semejante a los actuales planeadores y, sobre todo, de modo semejante a las actuales alas delta y parapentes; en el primero de los casos efectuaría cortas carreras contra el viento y con las alas extendidas, en el segundo de los casos se lanzaría desde lomas y colinas, una vez en el aire, de un modo semejante a los actuales cóndores aprovecharía las columnas de corrientes térmicas ascendentes con las cuales seguiría planeando fácilmente hasta los 2.000 metros sin necesidad de batir sus alas, luego efectuaría un vuelo libre en grandes círculos. Se cree que Argentavis ponía 1 – 2 huevos cada dos años, huevos los cuales serían muy similares a los de las avestruces actuales y pesarían alrededor un kilogramo de peso.

Megalania (Gran errante).

Periodo: Pleistoceno. Hace 40.000 – 30.000 años.

Tamaño: Unos 5,5 metros de longitud. Otras estimaciones aumentan hasta los 7 metros de largo.

Peso: En torno a 330 – 575 kilogramos de peso.

Localización fósiles: Descrito por Sir Richard Owen en 1859. Se han encontrado restos en Australia.

Megalania es una especie extinta de lagarto gigante, el mayor conocido que jamás haya existido. Al juzgar por su tamaño, Megalania pudo haberse alimentado mayormente de animales de talla media a grande, incluyendo a algunos marsupiales gigantes como Diprotodon junto con otros reptiles, pequeños mamíferos, y aves y sus huevos y polluelos. Su cuerpo y extremidades eran de constitución robusta y tenía un gran cráneo con una cresta pequeña entre los ojos, y una mandíbula llena de dientes aserrados en forma de cuchillo. Los estudios han mostrado que otros miembros del género Varanus, como el Dragón de Komodo y el varano arborícola, poseen glándulas venenosas a lo largo de la línea mandibular. Se ha sugerido que es posible que otros varánidos, incluyendo a Megalania, probablemente posean glándulas similares, sí esto fuera así, Megalania habría sido el mayor vertebrado venenoso conocido. A pesar de algunos reportes relativamente recientes acerca de su supervivencia en la actualidad, no existe evidencia científica creíble de la existencia de una población sobreviviente.

Fuentes: Wikipedia, Prehistoria Wiki, elaboración propia.

 
 

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Fotografía espírita

La fotografía espírita o fotografía de espíritus es un tipo de fotografía cuyo intento principal es el de capturar imágenes de fantasmas y otras entidades espirituales. Tiene una larga historia que se remonta a finales del Siglo XIX, principalmente con el auge de las sesiones espiritistas o séances en reuniones de sociedad. Estaba practicada esencialmente por pseudocientíficos agrupados en asociaciones, y en algunos casos por meros aficionados.

La fotografía de espíritus fue utilizada por primera vez por William H. Mumler en la década de 1860. Mumler descubrió la técnica por accidente, después de observar un efecto de doble exposición en una foto. Al ver que había un mercado para ello, Mumler comenzó a trabajar como un médium, tomando fotografías de personas y adulterando los negativos para añadir a perdidos a seres queridos en ellos (en su mayoría utilizando otras fotografías como base). El fraude de Mumler fue descubierto después de que puso como espíritus en sus fotografías falsas a residentes de Boston perfectamente identificables.

Otros fotógrafos espírita también comenzaron a vender las fotografías, como por ejemplo Fred A. Hudson, que tomó muchas fotografías de espíritus para espiritistas en 1872. Desde la década de 1880 hasta principios del Siglo XX, la fotografía espírita siguió siendo popular, con defensores notables de este método como Arthur Conan Doyle y William Crookes. William Stainton Moses, otro espiritualista, afirmó que la fotografía de espíritus operaba por medio de una sustancia líquida viscosa llamada ectoplasma, en el que los espíritus toman forma. Algunos autores espiritualistas escribieron libros apoyando este tipo de fotografía como es el caso de Georgiana Houghton y su Chronicles of the Photographs of Spiritual Beings and Phenomena Invisible to the Material Eye (1892) y James Coates con Photographing the Invisible (1911).

Uno de los fotógrafos espírita más tardíos fue William Hope (1863 – 1933). El célebre investigador psíquico Harry Price reveló que las fotografías de Hope eran fraudes. El investigador examinó las placas fotográficas que William Hope iba a utilizar (marcadas a pedido con la insignia del Dry Plate Co.), y secretamente imprimió doce puntos con una aguja. Harry Price examinó los movimientos del fotógrafo, asunto para nada sencillo en un cuarto apenas iluminado por una luz roja. Creyó detectar un pequeño acto de ilusionismo, por el cual William Hope cambiaba las placas colocando unas de su propia cosecha. Finalmente cuando las fotografías fueron reveladas mostraron la presencia asombrosa de un espíritu, y una placa sin los puntos marcados con la aguja.

Hope todavía tuvo cierto reconocimiento de otros espiritualistas como Charles Lakeman Tweedale autor de Man’s Survival After Death (1920), así como del autor y espiritualista Arthur Conan Doyle, que se negaron a aceptar ninguna evidencia de que las fotografías de Hope eran productor un fraude, tomándose un gran esfuerzo a limpiar su nombre, incluyendo la redacción de un libro de apoyo a su fotografía espírita, The Case for Fotografía Spirit (1922).  En su libro Cincuenta años de investigación psíquica, Price elaboró un listado de muchos fotógrafos espírita que habían realizado fraudes. Price, el cual había pasado la mayor parte de su vida al estudio de los fenómenos psíquicos escribió que “No hay ninguna evidencia de que una fotografía espíritu nunca se ha producido”. Lo que es también la opinión de la mayoría de los investigadores psíquicos”.

Harry Price.

Otros fotógrafos espírita desenmascarados por Price como farsantes son David Duguid y Edward Wyllie. Ronald Pearsall expuso los trucos de la fotografía espírita en su libro The Table-Rappers (1972).

Fotografía realizada por William Hope en la que aparece el supuesto fantasma flotante de una mujer entre una pareja mayor.

Fotografía realizada por William Hope en el que una mesa levita por la acción de un brazo fantasmal.

Famosa fotografía de William H. Mumler en la que aparece Mary Todd Lincoln con el supuesto fantasma de su marido, Abraham Lincoln.

Fotografía realizada con doble exposición por G. Maerkl en la que un supuesto fantasma ataca con una espada a un hombre.

Fotografía realizada por Eugène Thiébault de Henri Robin atacado por un fantasma.

Fotografía de David Duguid en el que aparece Mora Duguid acompañada de un supuesto fantasma flotante.

Fotografía de Edward Wylie en el que aparece Miss Bentley y el supuesto espíritu de su hermana fallecida.

Helen Duncan en trance con “fantasmas” y un supuesto ectoplasma fluyendo de ella.

Otras fotos.

*Las dos primeras fotos de esta galería pertenecen también a William Hope.

Fuentes: Wikipedia, Google (fotografías), Daily News, London Stereoscopic Company, Museo de Orsay, elaboración propia.

 

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La cena de los espectros

Silencio, sólo silencio, desgranado en mentiras y versos lánguidos de épica y heroica obsoletas. La mansión, lugar de cita y drama, está vacía (de vida); relojes parados y polvo acumulándose como sueños rotos en estanterías vacías y suelos inmundos. Recuerdos que olvidan su lugar en el tiempo, marchito y oscuro es esta perseverancia de la nada.

A la mesa desconchada del comedor del principal, siete sombras sentadas, sin voz, sin más demora que la que tarde la madrugada en presentarse de cuerpo presente, con esa espesura casi líquida que ahoga temperamentos y nos arrastra a un estado de melancolía general, tan bella como implacable.

No hay miradas tras cuencas vacías, no hay palabras tras bocas sin lengua. Sólo hay una cosa cristalina y es la certeza total de que la propia caída a los infiernos será con las trompetas tras de sí anunciando este epílogo. Son siete historias para siete retratos de miseria y perdición, amargos pero con esa suavidad que sólo el toque de una musa moribunda podría otorgar.

Lo irrefrenable, ese impulso que carcome hasta quebrar, se hace paraíso al recordar la piel pálida sobre la que manos y lengua se deslizan en un ir y venir de sombras proyectadas de lujuria. El desenfreno observa pues tras la puerta el resultado de su obra, el ascenso hasta el Sol que explota, y como todo dios que se precie por un instante, la caída posterior al reino de los olvidados. ¿Hasta cuándo liquidaremos el corazón por besos fugaces perdidos entre seda y locura?

¿Sobre qué trono se asientan los impulsos?, ¿sobre qué estómago se deslizan las más jugosas y sugerentes mentiras? Y es que tragamos, sin pudor, siempre hambrientos, arrinconando la templanza en el hueco más degradado de nuestra propia incontinencia, allí donde la incertidumbre pende de un hilo y la gula se acopla a todo un infinito incierto que la alimente de aquello que desea. Cuando la noche es horror y el día aquella lejana luz que nos libera.

Y es que somos antiguos reyes muertos, nuestra avaricia es una joya en sí misma engarzada al corazón. Bajo sepulcros de alabastro reposa el peso de lo inmisericorde, al otro mundo navegó un alma anclada en la sed de reliquias y fortuna, ahora desnuda se encuentra perdida de todo lo que alimentó durante años de búsqueda y poder que se deshacen ante los ojos como castillos de arena arrastrados por la marea de la frustración.

¿Y si caemos ya tan acabados y hundidos en este lugar?, ¿y si no hay más ganas de protestar ante la majestad de lo inevitable? ¿Para qué mover un dedo si el mundo te aplasta con su brazo de plomo? Y así el lecho frío se torna en hogar, la habitación en mundo, y todo sentido que hubiera antes de este desmoronamiento se hace mera casualidad ante la desdicha que atenaza, la pereza que hunde y aprisiona con excelsa venganza.

Quizá en algún resquicio oculto, el orgullo pretenda reaccionar ante tantas desdichas y penurias que se eclipsan ante un carácter explosivo e irrefrenable surgido de los avernos de la conciencia, para cercenar con ira manifiesta todo aquello que se interpuso un día en el camino marcado y decidido. Con gesto de rabia, sin discernir entre amigos y enemigos, cegados por la supernova de la sinrazón en este auténtico funeral masivo de la cordura.

Cuando todo avista el camino final, las reflexiones se solidifican, los sentimientos concentrados tienden a la reflexión, ¿qué habría sido de mí si…? Rápidamente los ojos se posan en caminos paralelos, la atención enfoca y es entonces cuando al ver otros pequeños mundos emerge de las aguas oscuras de la conciencia una puñalada envenenada… Yo quiero eso, vivir así. Llámame envidia, erosionaré tu buen sentir hasta la raíz.

Se acerca el alba y una vez más no hemos aprendido nada, puesto que aquí sólo nos deleitamos con los sinsabores de la marca original de cada uno, con el descrédito sobre los hombros de siglos en los que cada noche es de difuntos, de Noviembre esquelético y afilada escarcha. Somos únicos, esbozos casi invisibles de realidades extremas y en un último gesto, de soberbia quizá, desaparecemos sin rastro de rencor.

Olvídanos, haz como si nunca nos hubieses conocido y todo acabará como empezó, entre recuerdos ahogados por el polvo y silencio, pero con la sensación de ser libre por fin. Tú decides si amanece.


 
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Publicado por en 25 octubre, 2017 en Mis Relatos

 

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Sobre pociones de amor y olvido

Aquí no tenemos pociones para corazones rotos;  y es que podríamos pasar la vida buscando los ingredientes, la mezcla perfecta para dejar de caer en tromba hacia el suelo y no la encontraríamos. Conocer esta verdad destroza desde la férrea voluntad marcada por oídos sordos y palabras engoladas de miseria lúgubre y falsa sonrisa.

Ríe aunque vas a morir en la orilla, sin remedio, tienes un objetivo pero tu propósito ni te necesita ni te espera. Entiéndelo porque aunque no haya nada personal en esto, la última estocada que recibirás vendrá con placer en la ejecución y el desenlace, principio y fin para que el olvido acabe agrandándose ante tus ojos.

¿Y ahora qué?, la voluntad y lo inamovible se besan, eso sí que es amor (por la destrucción). Nada más lejos de la propia nada, recolectando limbo, precipicio, caída infinita… Vértigo y soberbia unidos en un baile de cadáveres sin tumba ni reposo en este caos desencadenado por una idea y una fogosidad tan intensa y breve como la llama de una cerilla.

La única certeza llegados a este punto, es rezar a lo prohibido, anhelando lo que tanto y tan firmemente te han negado. Más allá del bosque, donde las ruinas góticas ocultan altares profanados de sangre para los infiernos e ira para los cielos; sí, aquí. Reposa tu enajenación y deja que los espectros olvidados susurren su dulce calvario en tus oídos.

Y serás un ciego hablando para sordos, atesorando tiempo perdido y frustración, ambas alzándose como una plaga bíblica. Un día más sin ver más allá de tu orgullo herido, mientras tu derredor es un erial de corazones rotos; a cada uno de ellos le regalaste un agravio y ahora te van a pagar con (su) dolor y una sonrisa en tu caída.

Al final todo se centra en saber (querer) olvidar a tiempo.

Evelyn de Morgan – La poción de amor (1903).

 
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Publicado por en 18 octubre, 2017 en Arte, Mis Relatos

 

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Apokálypsis

Ya está, las trompetas del Apocalipsis retumban en los cielos para desgarrar cordura y serenidad a partes iguales, para hacernos recordar la llegada de lo tan imposible como esperado. Y es que en mitad de tiempos de tribulación, la única certeza es que la ira acumulada de eones acabará derramándose sin piedad sobre nosotros.

Siglos de mentiras y lenguas bífidas inoculando su veneno entre soflamas inquietantes para oídos débiles y mentes hechas para la esclavitud, sin capacidad alguna de ver al demonio creciendo  tras tantas palabras disfrazadas de belleza cautivadora y mortal certidumbre. Cuando lo inevitable sonríe, nosotros sólo podemos más que asentir.

Es una revelación, estamos hechos para ser destruidos, y cuando nuestros cadáveres calcinados y petrificados yazgan en el suelo como un recuerdo pompeyano de nuestra propia torpeza, el silencio se apoderará de la escena y en el teatro de los sueños (pesadillas) sólo se representará la obra de la nada, cuya escena final es la de la propia extinción.

Deja que reine la paz tras la destrucción, el sigilo tras el ruido ensordecedor, sigilo que ya se desliza tras las cortinas mecidas por el viento gélido, como testigo fugaz de un arrebato con sabor a melancolía, de propósitos insatisfechos y agoreros cuyas predicciones retumban con el eco de pesadas goteras en nuestra conciencia.

Todo explotó, se derrumbó el telón y nos atrapó bajo su peso, nos silenció, sí, pero con una sonrisa en los labios, ya que no hay nada más directo, preciso, justo y uniforme que un Apocalipsis. Y si hay redención más allá de lo carnal, será momento de buscarla entre ruinas olvidadas y marchitos bosquejos de insólita brillantez.

Amor mío, mira cómo la noche se diluye entre sinfonías lóbregas de nostálgica belleza, para así devolvernos un resquicio de esperanza por el que mirar y observar que no sólo el Sol nos devuelve a la luz sino también las palabras adecuadas en el momento preciso, en el corazón adecuado. ¿Podremos volver a soñar sin miedo?, ¿podremos despertar por fin?

Miénteme, pero dime que sí.

Ilustración por Zdzisław Beksiński.

 
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Publicado por en 11 octubre, 2017 en Mis Relatos

 

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OVNI sobre Madrid de 1968

El avistamiento OVNI sobre Madrid del 5 de Septiembre de 1968 es el primer y más documentado caso de este calibre sobre la capital de España. Ese día el Sol estaba a punto de esconderse por el horizonte de la capital cuando un objeto volador no identificado se alza en el cielo. El extraño cuerpo tiene forma de un globo esférico, permanece estático e iluminado. Conforme el tiempo pasa, los conductores y transeúntes madrileños se aglomeran. Nadie sabe de qué se trata. La noche empieza a caer, pero parece imposible retirar la vista del firmamento y el asombro del gentío termina por provocar un gigantesco atasco paraliza Gran Vía.

Dos testigos notifican a las 20:05 horas y a las 20:30 horas al Jefe de Servicio del EMA la presencia “de un objeto muy brillante, con cambios de intensidad luminosa, al Suroeste de Madrid. No hacen referencia a movimiento apreciable, tamaño o forma”. La primera llamada procede del barrio de las Avenidas y en ella se comunica que a una altura de entre unos 40 – 50.000 pies (unos 15.000 metros de altura) hay un objeto muy brillante con cambios de intensidad luminosa. La segunda de las llamadas, realizada 30 minutos después, proviene de la Plaza de Cristo Rey por parte de una señora de la que se desconoce su identidad que asegura “hay un objeto muy brillante con destellos”.

Los vientos de la troposfera superior y la baja estratosfera soplaban del Este y del Sureste respectivamente, mientras que el objeto parecía desplazarse lentamente hasta el sureste. “Ello hace suponer que poseía un movimiento propio, se movía contra el viento o que su altura era mucho mayor”, explicaba el redactor del ABC en su crónica de aquel día. “Indudablemente se trata de un OVNI”, declaraba entonces un portavoz del Observatorio de Meteorología. Según su versión no se trataba de un globo meteorológico, ni ningún globo cautivo experimental, ya que los sondeos realizados desde el aeropuerto de Barajas no lo habían detectado. Tampoco dejó un rastro visible para los aparatos de la base de Torrejón de Ardoz. Ni desde Robledo de Chavela se había podido precisar la identidad del objeto. Lo más extraño de todo era que ni tan siquiera el radar de Paracuellos del Jarama había captado la señal de este OVNI.

Investigación y datos de J. J. Benítez.

El famoso escritor e investigador ufológico Juan José Benítez recabó información sobre este caso que no concuerda en algunos datos (principalmente en la forma del OVNI) con el expediente que el Ejército del Aire hizo a tenor de este caso y del que hablaremos más adelante en sus conclusiones. Según Benítez, el misterioso objeto permaneció sobre los cielos de la capital de España por espacio de 65 minutos. Tiempo más que suficiente como para que pudiera ser observado con prismáticos, telescopios de todo tipo y, por supuesto, fotografiado. Al cabo de ese tiempo, la “pirámide flotante” desapareció por detrás de una nube. También asegura Benítez que la Fuerza Aérea Española sacó a un caza F-104, que se dirigió hacia el objeto. Cuando el reactor había llegado a los 50.000 pies (unos 15.000 metros) de altura, el piloto comunicó que el ovni se hallaba mucho más arriba y que regresaba a la base puesto que se le agotaba el combustible. El informe del piloto militar fue ratificado por otro avión que volaba a 36.000 pies (unos 11.000 metros) de altura. Y según mis noticias, las pantallas de radar del Ejército del Aire llegaron a precisar que el OVNI se movía muy lentamente.

Lockheed F-104 Starfighter del Ejército del Aire español.

Según J. J. Benítez, el objeto pudo ser observado también desde el observatorio astronómico de Madrid. Allí, un periodista dio fe de la “luz cegadora” que emitía el ovni. “Su forma, afirmaron desde el observatorio, es triangular. A primera vista parece sólido por una de sus caras, aunque resulta traslúcido por otros lados”. Desde zonas próximas a Madrid, como fue el caso de la estación meteorológica de Cuenca, el objeto pudo ser observado también con claridad y por espacio de varias horas. Días después de este avistamiento se produjeron muchos más a lo largo de la geografía española, entre ellos el de un farmacéutico que en su regreso por carretera a Dueñas (Palencia) dijo haber sido seguido durante varios kilómetros por un objeto con forma ovoide, silencioso y que emitía distintos colores.

Fotografía realizada por un testigo del OVNI que surcó el cielo de Madrid el 5 de Septiembre de 1968.

Expediente oficial del Ejército del Aire.

En el expediente (681211A) desclasificado por el Ejército del Aire en relación a este caso concreto se afirma lo siguiente: “No se aprecian datos que introduzcan suficientes elementos de extrañeza en la observación como para descartar la hipótesis de que se trata de un astro brillante (Venus). El hecho de que una observación tan poco significativa sea comunicada a un organismo oficial podría indicar que la apreciación subjetiva del tamaño de la luz era inusualmente grande, aunque parece mucho más probable que se deba a la psicosis generalizada durante 1968 en torno a la aparición de OVNIS”.

El expediente se refiere a la “ola” de OVNIS sobre España de 1968, la cual fue tan intensa que en ese mismo otoño, la oficina de prensa del Ministerio del Aire Español hacía pública una nota en la que solicitaba a cuantos ciudadanos pudieran ser testigos de uno de estos objetos, lo comunicara al correspondiente Sector Aéreo. Aquella nota oficial iba a ser el primer “reconocimiento” indirecto por parte de las autoridades aeronáuticas hispanas de la existencia de los OVNIS. Cabe destacar que en otro informe oficial fechado el 3 de Junio de 1967, el Ejército del Aire explicaba el intento de interceptación de otro OVNI con forma de “pirámide” por parte de dos Sabres (F-86) españoles.

Según el diario La Vanguardia de 7 de Septiembre de 1968 el Ministerio del Aire dio en aquellas fechas la explicación de que el OVNI había sido en realidad una sonda meteorológica de forma tetraédrica: “Aunque se carece de datos fidedignos, parece ser que podría tratarse de una sonda meteorológica para el estudio de la baja mesosfera (capa de la atmósfera terrestre que se extiende entre los 50 y los 80 kilómetros de altitud aproximadamente), zona de interés para futuros vuelos supersónicos”. En este punto resulta llamativo que la explicación dada en su día por el Ministerio del Aire no coincide con las conclusiones plasmadas en el expediente correspondiente a este caso.

Este avistamiento OVNI permanece sin una explicación firme a fecha de hoy y sigue siendo uno de los grandes clásicos de la ufología española.

Varios testigos del OVNI visto en Madrid la tarde del 5 de Septiembre de 1968.

Fuentes: ABC, El Mundo, La Vanguardia, planetabenitez.com, elaboración propia.

 

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