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Palacio Ca’ Dario, Venecia maldita

Situado en el número 353 del sestiere de Dorsoduro, que da directamente hacia el Gran Canal de Venecia. El edificio es famoso por la presunta maldición que pesaría sobre él: Según la leyenda, sus propietarios están destinados a caer en bancarrota o a morir de manera violenta.

El edificio fue encargado al arquitecto Pietro Lombardo en 1479 por Giovanni Dario como dote nupcial para su hija Marietta, prometida de Vincenzo Barbaro, un rico comerciante de especias propietario del palacio homónimo en el Campo San Vio. Giovanni Dario, un burgués de orígenes dálmatas, ocupó cargos importantes para la República de Venecia: Fue comerciante, notario de la cancillería ducal, secretario ducal y se ganó el apelativo de “salvador de la patria” después de que, en 1479, consiguiera negociar un acuerdo de paz con los turcos.

En 1494, tras la muerte de Giovanni Dario, el palacio fue heredado por su hija Marietta y posteriormente pasó a manos de Vincenzo Barbaro. La familia Barbaro fue propietaria del palacio hasta principios del Siglo XIX, cuando Alessandro Barbaro (1764 – 1839), miembro del último Consejo de los Diez de la República de Venecia y consejero del Tribunal Supremo de Verona, vendió el edificio a Arbit Abdoll, un comerciante armeno de piedras preciosas.

La Ca’ Dario es descrita a menudo como uno de los palacios más característicos de Venecia y comparada frecuentemente con la Ca’ d’Oro. Su extraña belleza suscitó el interés de John Ruskin, que describió sus decoraciones de mármol con gran detalle. La parte trasera del edificio, pintada de rojo, da hacia el Campiello Barbaro.

En 1908 Claude Monet utilizó a la Ca’ Dario como sujeto para una serie de cuadros típicamente impresionistas, todos desde la misma perspectiva pero con diferentes condiciones de luz. Una de las últimas intervenciones de restauración y amueblado de los interiores del edificio fue realizada en 1977 por Giorgio Pes, el decorador de interiores de la película El gatopardo (1963).

Palacio Ca’ Dario.

Arquitectura.

La fachada esbelta y asimétrica hacia el Gran Canal, caracterizada por una anchura limitada de unos diez metros, está inclinada hacia un lado a causa de un hundimiento estructural y presenta elementos de clara inspiración renacentista, en contraste con las otras fachadas, que mantienen el estilo gótico entonces todavía extendido en Venecia. Está completamente decorada con mármoles policromos y piedra de Istria, alternados en ochenta medallones circulares. La planta baja presenta dos monóforas (aberturas o accesos) y un portal al agua, mientras que cada una de las plantas superiores está iluminada por una cuadrífora y una monófora.

Las chimeneas, de típico estilo veneciano, están entre los pocos ejemplares originales de la época que se han conservado hasta nuestros días. El balcón neogótico fue añadido en el Siglo XIX. En la base del edificio está la inscripción VRBIS GENIO IOANNES DARIVS (en latín, “Giovanni Dario, en honor al genio de la ciudad“).

El interior del edificio se caracteriza por un amplio atrio con brocal de pozo de mármol, por una escalera de mármol finamente decorada que conduce a los piani nobili y por una fuente interior de inspiración oriental, colocada en una habitación que sigue el estilo mudéjar en la decoración y en la forma de las ventanas. La fachada posterior, de aspecto claramente gótico remodelado, parece heterogénea: la característica pintura roja hace de pegamento para un conjunto de chimeneas, miradores, ventanas góticas y logias.

Grabado del Palacio Ca’ Dario.

Maldición.

La belleza arquitectónica de la Ca’ Dario contrasta con su fama de «edificio maldito», reputación adquirida debido al trágico destino que ha unido a muchos de sus propietarios. Según la presunta maldición que pesaría sobre la casa, sus propietarios estarían destinados a arruinarse o a morir de manera violenta.

Marietta, la hija de Giovanni Dario, se suicidó tras el colapso financiero de su marido Vincenzo Barbaro, que murió acuchillado. Trágico final también para su hijo Giacomo, que murió en una emboscada en Heraclión, en la isla de Creta. Estas tres muertes causaron sensación entre los venecianos, que hicieron un anagrama con la inscripción colocada en la fachada, transformándola de VRBIS GENIO IOANNES DARIVS a SVB RVINA INSIDIOSA GENERO (en latín, “Yo genero bajo una insidiosa ruina“).

Los descendientes de la familia Barbaro heredaron el palacio hasta principios del Siglo XIX, cuando Alessandro Barbaro lo vendió a Arbit Abdoll, un comerciante armeno de piedras preciosas, que cayó en bancarrota poco después de haber tomado posesión de su nueva residencia. En 1838, Abdoll se vio obligado a vender la Ca’ Dario por 480 libras al inglés Rawdon Brown, el cual, a su vez, la revendió cuatro años después por falta de dinero para reformarla. El edificio fue adquirido posteriormente por un conde húngaro y a continuación revendido a un rico irlandés, un tal señor Marshall, para ser comprado en 1896 por la condesa Isabelle Gontran de la Baume-Pluvinel, que lo hizo restaurar, y por su amiga Augustine Bulteau.

Alojó al poeta francés Henri de Régnier, invitado por la condesa de la Baume-Pluvinel, hasta que una grave enfermedad interrumpió sus estancias venecianas. En la posguerra la Ca’ Dario fue comprada por Charles Briggs, un multimillonario americano, que sin embargo tuvo que huir de Venecia a causa de los constantes rumores sobre su homosexualidad, refugiándose en México, donde su amante se suicidó.

Tras permanecer un largo tiempo sin propietario, en 1964, entre los posibles compradores dio un paso adelante el tenor Mario Del Monaco, que sin embargo rompió las negociaciones cuando, mientras iba a Venecia para ultimar los detalles del contrato, fue víctima de un grave accidente de tráfico que lo obligó a una larga rehabilitación y lo hizo desistir de la compra. Pocos años después la Ca’ Dario fue adquirida por el conde turinés Filippo Giordano delle Lanze, el cual fue asesinado en 1970 en el interior del palacio por un marinero croata de nombre Raul Blasich, con el cual mantenía una relación. Blasich, a continuación, huyó a Londres, donde fue asesinado.

El edificio fue adquirido posteriormente por Kit Lambert, mánager de la banda de rock The Who, enamorado de su aspecto romántico y melancólico. En este ambiente su dependencia de los estupefacientes se agravó hasta tal punto de minar, en 1974, sus relaciones con la banda, de causar su arresto por posesión de droga y de favorecer su colapso financiero. Pese a sostener que no creía en la «maldición», Lambert había confesado a algunos amigos que dormía en el quiosco de los gondoleros del cercano Hotel Gritti para “huir de los fantasmas que lo perseguían en el edificio”.

En 1978, tres años antes de su muerte, Kit Lambert vendió la Ca’ Dario a un hombre de negocios veneciano, Fabrizio Ferrari, que se trasladó allí con su hermana Nicoletta, la cual murió en un extraño accidente de tráfico sin testigos. Poco tiempo después, Fabrizio Ferrari estuvo involucrado en un crack financiero y también fue arrestado con la acusación de haber golpeado a una modelo. A finales de los años ochenta el palacio fue adquirido por el financiero Raul Gardini, con la intención de regalárselo a su hija. Tras una serie de dificultades económicas y su implicación en el escándalo de Tangentopoli, Gardini se suicidó en 1993 en circunstancias nunca aclaradas totalmente.

Tras la muerte de Gardini nadie quiso comprar la Ca’ Dario, hasta el punto de que la primera sociedad de intermediación que recibió el mandato para la venta renunció al encargo. A finales de los años noventa, el director y actor Woody Allen parecía interesado en la compra del edificio, pero desistió. En 2002, una semana después de haber alquilado la Ca’ Dario para unas vacaciones en Venecia, el bajista John Entwistle murió tras sufrir un infarto. En 2006 la propiedad del inmueble pasó a una sociedad americana en representación de un comprador desconocido y está actualmente en restauración.

Claude Monet – Palacio Ca’ Dario, Venecia (1908).

Fuentes: Wikipedia, elaboración propia.

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Iván Aivazovsky & Iván Shishkin

Feodosia (Crimea, Ucrania/Rusia 🇺🇦🇷🇺), 19 de Julio de 1817 – Feodosia (Crimea, Ucrania/Rusia 🇺🇦🇷🇺), 2 de Mayo de 1900.

De origen armenio (🇦🇲), Iván Aivazovsky (Ива́н Айвазо́вский) es considerado uno de los pintores paisajistas del Romanticismo más destacados de la historia del arte. Se especializó principalmente en la plasmación de marinas, siendo nombrado pintor principal de la Armada Rusa, pero también escenas de batallas, obras costumbristas inspiradas en sus orígenes armenios y retratos. Tremendamente prolífico, se calcula que a lo largo de su vida llegó a pintar unas 6.000 obras. Además del éxito en Rusia, Aivazovsky también tuvo exposiciones individuales en Europa y Estados Unidos.

Vista de Constantinopla con luz del atardecer (1846).

Mar tempestuoso en la noche (1849).

Novena ola (1850).

Muelle de Grafskaya, Sebastopol (1852).

Vista de Constantinopla (1856).

Atardecer en el Cuerno de Oro (1866).

La Gran Pirámide de Guiza (1871).

El naufragio (1875).

Bósforo (1878).

Paisaje invernal (1881).

Vista con Luna llena del Bósforo (1884).

Ola (1889).

Noche en Gurzuf (1891).

Paso de los judíos a través del Mar Rojo (1891).

Cataratas del Niágara (1893).

Entre las olas (1898).

~

Yelabuga (Rusia 🇷🇺), 25 de Enero de 1832 – San Petersburgo (Rusia 🇷🇺), 20 de Marzo de 1898.

Iván Shishkin (Ива́н Ши́шкин) es uno de los pintores (también grabador) paisajistas más importantes del Realismo ruso. Adquirió gran notoriedad por sus paisajes forestales, y reveló tener además grandes dotes para el dibujo técnico y el grabado. Sus obras destacan por la poética descripción de las diferentes estaciones del año en los bosques y en los campos. Se le asocia con el movimiento Peredvízhniki (Los Ambulantes), una asociación cooperativa de pintores rusos que se desarrolló en la década de 1870 siguiendo la pauta del Realismo crítico iniciado años antes por otros artistas.

Ruinas de Bulgar, Casa Blanca (1861, Izquierda) / Ruinas de la tumba de Khan y el pequeño minarete, Bulgaria (1861, Derecha).

Bosque de Teutoburgo (1865).

Cabaña en el bosque (Circa 1870).

Amanita (1878).

Campo de centeno (1878).

Mañana en un bosque de pinos (1881).

Atardecer (1882).

Río en la linde del bosque (1882).

Arroyo en un bosque de abedules (1883).

Horizontes boscosos (1884).

Paisaje de Polesia (1884).

Pino en la arena (1884).

Robledal (1887).

Invierno (1889).

El salvaje Norte (1891).

Lluvia en un bosque de robles (1891).

 
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Publicado por en 6 febrero, 2019 en Arte, Cultura

 

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La maldición del Zafiro Púrpura de Delhi

Cuando el conservador Peter Tandy descubrió una amatista púrpura sin importancia en un gabinete de piedras preciosas del Museo de Historia Natural, no tenía idea de la extraña historia que estaba a punto de desarrollarse. Identificado incorrectamente como un zafiro en el Siglo XIX, el zafiro púrpura de Delhi había permanecido intacto durante treinta años después de su entrega al museo. Cuando Peter sacó la gema de su caja, encontró una nota escondida debajo, lo que esa nota reveló fue una increíble historia de tragedia. La piedra de aspecto inocente fue descrita como “maldita” y se convertiría en una de las exhibiciones más intrigantes de la historia del museo.

Inicios de la maldición.

En 1857, la India se sumió en la confusión cuando un levantamiento contra los británicos trajo caos y destrucción al país. Eventualmente, el levantamiento fue reprimido por el ejército británico, pero no antes de que se disipara el caldo de resentimiento y odio y se perdieran muchas vidas. En última instancia, obligó a los británicos a examinar su actitud hacia las costumbres y tradiciones de otros países. Sin embargo, en el corto plazo, el ejército británico quería enviar un mensaje claro y vengarse de la población de la India.

Durante este período, no era inusual que se saquearan los templos y palacios de la India y que los soldados británicos se llevaran objetos de valor y tesoros a casa. Uno de estos lugares expoliados fue el Templo de Indra en Cawnpore (Kanpur). El templo estaba dedicado al dios hindú de la guerra y las tormentas eléctricas, Indra. Antes de abandonar la India, un Caballero de Bengala, el coronel W. Ferris, tomó lo que él creía que era un zafiro púrpura del templo. Luego regresó a casa con su familia. Tan pronto como regresó a Inglaterra, Ferris comenzó a sufrir una serie de desgracias financieras que llevaron a la familia al borde del colapso. Al principio, Ferris culpó a su pobre criterio, pero cuando todos los miembros de la familia también sufrieron una serie de enfermedades debilitantes, sus pensamientos se volvieron hacia la gema. Sus temores se confirmaron cuando prestó la piedra a un amigo de la familia que inexplicablemente se suicidó.

Dios Indra.

En manos de Edward Heron-Allen.

En 1890 la gema entró en posesión de Edward Heron-Allen. Heron-Allen fue uno de los eruditos más respetados de su tiempo. Escritor y científico, sus intereses eran amplios y sus talentos abundantes, por lo que ciertamente no era un hombre que estaría bajo la influencia de la superstición. Tal vez porque era un hombre tan racional, aceptó la custodia de la piedra en 1890 del hijo asediado de Ferris. Poco después de tomar posesión de la gema, este científico abandonó toda razón y comenzó a atribuir una serie de eventos desafortunados a la maldición de la piedra. En un intento por neutralizar el poder de la maldición, Heron-Allen lo hizo atar con un anillo de plata formado como una serpiente de doble cabeza. También añadió dos escarabajos a la amatista e inscribió el anillo con los símbolos del zodíaco. En los años que siguieron, la piedra estaba tranquila, el único indicio de que estaba maldito fue la aparición de un yogui hindú que acechaba a Heron-Allen, el cual entró en el estudio de la casa familiar buscando desesperadamente el zafiro.

Prosigue la maldición.

En 1902, Heron-Allen aceptó a regañadientes prestar el el Zafiro de Delhi a un amigo. Dicha amistad fue entonces acosada de inmediato por una serie de eventos desafortunados. Le devolvió la gema a Heron-Allen, quien casi de inmediato comenzó a sufrir desgracias nuevamente. Frustrado, arrojó la piedra al Regent’s Canal. Heron-Allen debió haber creído que se había librado de la maldición de una vez por todas. Desafortunadamente, el zafiro tenía otras ideas. Algunos meses después, la joya fue dragada del canal y llevado a un joyero local. El joyero inmediatamente reconoció la piedra como la que había montado en un anillo para Heron-Allen. Creyendo que estaba haciendo una obra de bondad, devolvió el zafiro. Cuando un amigo le pidió prestada la joya, Heron-Allen la prestó una vez más. Esta vez la desafortunada destinataria fue una cantante profesional que nunca volvió a cantar después de llevar la gema maldita. Exasperado, Heron-Allen empacó el zafiro de Delhi en siete cajas llenas de amuletos. Luego lo depositó en la caja fuerte de su banco con instrucciones de que no se abriera hasta después de su muerte.

Edward Heron-Allen.

Legado.

En 1944, Heron-Allen murió. A pesar de insistir en que la caja que contiene el zafiro de Delhi no debe abrirse durante 33 años después de su muerte, la hija de Heron-Allen se deshizo de ella con prudencia lo más rápido que pudo y la envió al Museo de Historia Natural. Allí permaneció hasta 1972, languideciendo en un cajón hasta que el conservador Peter Tandy descubrió el zafiro y la extraña carta adjunta:

“A – Quienquiera que sea el futuro poseedor de esta amatista. Estas líneas se dirigen en luto antes de que él, o ella, asuma la responsabilidad de poseerlo.

Esta piedra está terriblemente maldita y manchada de sangre, y el deshonor de todos los que alguna vez la han tenido. Fue obtenido de los tesoros del templo del dios Indra en Cawnpore durante el motín de la India en 1855 y trajo a este país por el coronel W. Ferris de la Caballería de Bengala. Desde el día en que lo poseyó, fue desafortunado y perdió salud y dinero. Su hijo, que tenía que después de su muerte, sufrió la más persistente mala fortuna hasta que acepté la piedra de él en 1890. Él había dado una vez a un amigo, pero el amigo poco después se suicidó y dejó de nuevo a él por voluntad .

Desde el momento en que lo tuve, las desgracias me atacaron hasta que lo tuve atada con una serpiente de doble cabeza que había sido un anillo de Heydon el astrólgo, unida con placas zodiacales y neutralizada entre la magia de Heydon Tau y dos escarabajos de amatista del período de la Reina Hatasu, traídos de Der el-Bahari (Tebas). Permaneció así silenciosamente hasta 1902, aunque no solo yo, sino que mi esposa, la profesora Ross, W. H. Rider y la señora Hadden, vieron con frecuencia en mi biblioteca el yogui hindú, que persigue la piedra tratando de recuperarla. Se sienta sobre los talones en un rincón de la habitación, hurgando en el suelo con las manos, en busca de eso.

En 1902, como protesta, se lo di a un amigo, que se vio desbordado por todos los desastres posibles. A mi regreso de Egipto en 1903, descubrí que me lo había devuelto, y después de que otra gran desgracia cayera sobre mí, la arrojé al Regent’s Canal. Tres meses después me lo compró un comerciante de Wardour St. que lo había comprado con una draga. Luego se lo di a una amiga que era cantante, a su sincero deseo. La próxima vez que intentó cantar, su voz estaba muerta y nunca ha cantado desde entonces.

Siento que está ejerciendo una influencia funesta sobre mi hija recién nacida, así que ahora la estoy empacando en siete cajas y la deposito en mis banqueros, con instrucciones de que no volverá a ver la luz hasta que haya muerto treinta y tres años. Quien quiera que lo abra, primero debe leer esta advertencia, y luego hacer lo que le plazca con la joya. Mi consejo para él o ella es arrojarlo al mar. Estoy prohibido por el Juramento Rosacruz para hacer esto, o lo hubiera hecho hace mucho tiempo”.

(Firmado) Edward Heron-Allen.

Museo de Historia Natural (Londres).

En la actualidad.

Todavía reside en el museo y a menudo se exhibe públicamente, intriga y fascina al público en igual medida. El museo en sí es de la creencia de que Heron-Allen fabricó gran parte de la historia que luego puso en su libro, The Purple Sapphire escrito bajo el nombre de la pluma Christopher Blayre. Sin embargo, abunda el rumor de que la gema ejerce una influencia maligna sobre los que están cerca de ella. En 2004, se le pidió a John Whittaker, comisario del museo, que trasladara la piedra a una conferencia en la Sociedad Heron-Allen. Durante el viaje, Whittaker y su esposa quedaron atrapados en una terrible tormenta y escaparon de una lesión grave. La segunda vez que se le pidió que lo transportara, se puso violentamente enfermo y la tercera vez colapsó en agonía, solo para pasar un cálculo renal unas horas más tarde. ¿Maldición o coincidencia?

El Zafiro Púrpura de Delhi se ha ganado el nombre de Gem of Sorrow (Gema de la Amargura). ¿Está realmente maldito o es la mala suerte lo que parece seguirlo hacia una profecía autocumplida? Algunos, por supuesto, tal y como se ha mencionado anteriormente, creen que toda la historia fue fabricada por Heron-Allen, pero, curiosamente, su nieto Ivor se niega a tocar la gema. Por ahora esta amatista ordinaria descrita erróneamente como un zafiro, vive en una vitrina en Londres. Tal vez la maldición sólo termine cuando sea devuelta al lugar al que verdaderamente pertenece, un templo hindú a un mundo de distancia en la India.

Zafiro Púrpura de Delhi.

Fuentes: Fuentes: Exemplore, elaboración propia.

 

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Chalet del Corcho

Fotografía y retoques por La Exuberancia de Hades (Jardines del Campo del Moro, Madrid).

 

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Parabellum

La guerra está hecha para los valientes, o al menos para aquellos suficientemente insensatos para perder del todo el juicio por una causa de dudosa razón de ser y estar. El riesgo, ya se mide a seis pies bajo tierra de este amor.

Aquí estamos frente a frente, a ras de vena, el tintero, la sangre, el arma que escribe ese adiós con sabor a metal y destrozo, midiendo cada latido como la distancia que separa tu raciocinio del mío trastornado y anclado en una sola sensación.

Atrás las noches, las luces, las miradas perdidas en lo superficial de la discrepancia, y el corazón enterrado a plomo en el asfalto. Insensibles, hieráticos, anclados en un momento pasado que arrastra tras de sí todo el presente.

Esta oportunidad se medía en las ganas de pervivir cuando todo gritaba en contra. Cada frustración, un disparo que muerde por dentro y retuerce por fuera; el infierno en contra y la pasión desatada entre sábanas que resoplan.

Vacía el cargador de besos y fuego, exhaustos, ya hemos impactado en el silencio, esta es la sensación que buscaba. Una derrota total, para ti, para mí. Y por fin, esa tentación indispensable que sentir al caer el día para mantener caliente el recuerdo.

¿Para cuándo la revancha? Otra oportunidad más, sentir.

Si vis pacem, para bellum.

 
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Publicado por en 16 enero, 2019 en Mis Relatos

 

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Lawrence Alma-Tadema

Dronrijp (Holanda 🇳🇱), 8 de Enero de 1836 – Wiesbaden (Alemania 🇩🇪), 25 de Junio de 1912.

Lawrence Alma-Tadema es uno de los máximos exponentes de la pintura que destacó durante la época vitoriana, en la cual se puso de moda el mundo antiguo y su suntuosidad pero a la vez decadencia (principalmente del Imperio Romano), expresada en multitud de obras al respecto. Figuras con gran detalle, fabulosos interiores, mucha luz, marcan buena parte de su obra, la cual sólo fue apreciada en consecuencia a partir de 1960.

Naturaleza muerta con tulipanes (Circa 1850).

La educación de los hijos de Clodoveo (1861).

La siesta o escena pompeyana (1868).

El festival de la vendimia (1871).

La viuda egipcia (1872).

Ninfa de la cascada (Circa 1874).

El tepidarium (1881).

Rivales inconscientes (1881).

Safo y Alceo (1881).

Las mujeres de Ámfisa (1887).

Las rosas de Heliogábalo (1888).

Sacerdotisa de Apolo (Circa 1888).

Consagración a Baco (1889).

Un saludo silencioso (1889).

Un silencio elocuente (1890).

En un jardín de rosas (Circa 1890).

Retrato de Ignacy Jan Paderewski (1891).

Primavera (1894).

La fortuna de la favorita (1895).

Un rincón aventajado (1895).

Bajo el techo del clima jónico azul (1898 – 1901).

El hallazgo de Moisés (1904).

No me preguntes más (1906).

Una tradición favorita (1909).

Flores de primavera (1911).

Peonías japonesas (Circa 1912).

 
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Publicado por en 9 enero, 2019 en Arte, Cultura

 

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Mi 2018 en Instagram

Magnífico año fotográfico este 2018 que ya ha marchado, multitud de lugares y rincones encontrados con un encanto especial. Hacer una selección de fotos al respecto ha sido complicado, muchas son y cada una cuenta una historia y un momento distintos, pero al final lo importante es no perder nunca el entusiasmo por seguir descubriendo, aprendiendo y plasmando.

Más votadas (Enlace).

Selección personal (Enlace).

Mi Instagram: Hades_Exuberante 

 

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