RSS

Vista de Ávila

La perspectiva desde la altura siempre es mejor.

Fotografía y retoques por La Exuberancia de Hades (Ávila).

Anuncios
 
2 comentarios

Publicado por en 23 agosto, 2017 en Mis Fotografías

 

Etiquetas: , ,

De negro y rojo

De nuevos propósitos se alimenta la esperanza, de esbozos con letra luminosa en los que plasmar pensamientos trágicos y grandilocuentes. Negro y hueco es ya la esquina en donde guardamos el corazón para no volver a acordarnos de él hasta el día que falte y la conciencia se despedace en miles de fragmentos hirientes como cristales rotos.

De negro y rojo son estas cicatrices despertadas a mayor gloria de la tragedia, tan vívida allí en mitad de la oscuridad donde necesitaríamos un guía para no hacernos uno con el soplo plomizo de la nada que tanto y tan bien susurra en aquellos oídos que desean ser salvados por un refugio que promete condenación tras el rescate.

Tanto miedo para en definitiva ser hoy víctimas de nuestra propia cobardía, tantas maquinaciones hacia horizontes anexos que no te diste cuenta de que tu palacio ya se iba desmoronando entre el peso del tiempo perdido y una insoportable falta de madurez regada en embriagadora autocompasión.

Si esto va de colores y sentimientos, elijamos el negro para no ver que más allá de la máscara de perfección se esconden pedazos de insensata penuria. No pequemos de ingenuidad, no caigamos en el desagravio de un recuerdo distorsionado por el tiempo y la distancia que nos alejan de esa cordura tan impuesta por la cordialidad.

Porque mientras la hiedra comienza a envolver con su frío abrazo el mármol desnudo de una tumba abandonada, nuestra integridad se resquebraja como hielo de glaciar, somos pues antiguos recuerdos congelados en un momento preciso del tiempo en el que toda la sangre parecía fluir hasta el corazón.

 
2 comentarios

Publicado por en 17 agosto, 2017 en Mis Relatos

 

Etiquetas: ,

Yūrei & Gaki, fantasmas japoneses

Yūrei y Gaki son figuras pertenecientes al folclore japonés y que guardan una importante analogía con las leyendas de fantasmas y malos espíritus occidentales.

sawaki-sushi-yurei

Sawaki Sūshi – Yūrei (1737).

Yūrei.

Los yūrei (幽霊) son fantasmas japoneses. Como sus similares occidentales, se piensa que son espíritus apartados de una pacífica vida tras la muerte debido a algo que les ocurrió en vida, falta de una ceremonia funeraria adecuada, o por cometer suicidio. Usualmente aparecen entre las dos de la madrugada y el amanecer, para asustar y atormentar a aquellos que les ofendieron en vida, pero sin causar daño físico.

Tradicionalmente, son femeninos, y están vestidos con una mortaja, un kimono funerario, blanco y abrochado al revés. Normalmente carecen de piernas y pies (en el teatro tradicional se simula esto con un kimono más largo de lo normal), y frecuentemente están acompañados por dos fuegos fatuos (hi-no-tama), de colores azul, verde o púrpura. Estas llamas fantasmales son partes separadas del fantasma más que espíritus independientes. Los yūrei también suelen tener un trozo triangular de papel o tela (hitaikakushi (額隠?), en su frente. La mayoría de estos fantasmas son representados con cabello largo y negro, siendo otra de sus características principales. Como muchos monstruos del folklore japonés, los yūrei pueden ser repelidos con ofuda (御札?), escrituras sintoístas santificadas.

Dentro de los yūrei hay varias categorías de fantasmas, dependiendo principalmente del modo en el murieron en vida o por su razón en volver a la tierra.

  • Onryō: Son fantasmas vengativos que vuelven del purgatorio por un mal hecho a ellos durante su vida.
  • Ubume: Es el fantasma de una madre que murió durante el parto, o murió dejando niños pequeños. Estos yūrei suelen regresar para cuidar de sus hijos y a menudo les traen dulces.
  • Goryō: Son fantasmas vengativos de la clase aristocrática, en especial aquellos que fueron martirizados.
  • Funayūrei: Son los fantasmas de los que fallecieron en el mar.
  • Zashiki-warashi: Son fantasmas de niños, más traviesos que peligrosos.
  • Fantasmas guerreros: Veteranos de las guerras Genpei que cayeron en batalla. Aparecen casi exclusivamente en el teatro Nō.
  • Fantasmas seductores: Es el fantasma de un hombre o una mujer quienes después de muertos inician un romance con un humano vivo.

maruyama-okyo-el-fantasma-de-oyuki

Maruyama Okyo – El fantasma de Oyuki (1750). Esta es la primera representación artística de un yūrei tradicional.

Algunas de las historias de yūrei más conocidas son:

  • Okiku: Se dice que se aparece en el Castillo de Himeji. La historia cuenta que hace doscientos años, vivía un jefe de policía llamado Aoyama Shuzen que se alojaba en la calle Bansho, en Tokio. Su trabajo consistía en capturar ladrones y pirómanos, y era hombre violento y cruel, sin atisbo de corazón o compasión. Shuzen tenía en su casa una sirviente llamada Okiku. Ella se había educado en su familia desde la infancia y conocía bien el temperamento de su amo. Un día, por accidente, rompió un plato de preciosa porcelana de un conjunto formado por diez. Sabía que pagaría por este descuido, pero pensó que si intentaba esconderlo el castigo sería mucho peor. Así que temblando de miedo, fue a ver a la mujer de su amo y le confesó lo que había hecho. Cuando Shuzen volvió y vio que uno de sus platos preferidos estaba roto, montó en cólera, la ató y la golpeó y cada día le cortaba un dedo. Okiku, agonizante, no podía hacer nada apenas, pero logró finalmente desatarse y escapar al jardín y se tiró a un pozo para ahogarse. Desde ese día, cada noche una voz sale del pozo y cuenta: “Un plato, dos platos, tres platos… hasta nueve, y luego se echa a llorar. Okiku pertenece a la leyenda Banchō Sarayashiki (番町皿屋敷).
  • Oiwa: Es un onryō, fantasma que busca venganza. Su fuerte pasión por la venganza le permite atravesar el puente de regreso al mundo de los vivos. Oiwa comparte las características más comunes del fantasma japonés, incluyendo el vestido blanco que representa el kimono que habría vestido, el cabello largo y desordenado y la cara blanca/violácea propia del fantasma en kabuki. Hay también rasgos específicos que la separan de otros onryō. El rasgo más famoso es su ojo derecho, que cuelga como resultado del veneno que le dio Iemon. Este rasgo es exagerado en kabuki para darle a Oiwa su apariencia particular. Oiwa es también parcialmente calva a consecuencia del veneno que tomó. En una escena espectacular de la obra de kabuki, la Oiwa de carne y hueso se sienta en frente del espejo y peina su cabello que se cae por efecto del veneno. Su cabello se acumula en montones de gran altura, efecto producido por alguien sentado debajo del escenario que empuja más y más cabello a través del suelo. Oiwa aparece en la obra Yotsuya Kaidan, la más famosa historia japonesa sobre fantasmas, escrita en 1825 por Tsuruya Nanboku IV.
  • El famoso Bosque de Aokigahara, situado en la falda Noroeste del Monte Fuji, es una localización popular para el suicidio en Japón y cuenta con numerosas leyendas de apariciones fantasmales y otros fenómenos extraños.  

La forma más fácil de exorcizar un yūrei es ayudar a cumplir su propósito. Cuando la razón de la fuerte unión del espíritu a la tierra y la emoción se ha ido, el yūrei está satisfecho y puede seguir adelante. Tradicionalmente esto se logra por miembros de la familia ejerciendo venganza sobre el yūrei acosador, o cuando el fantasma consuma su pasión/amor con su amante previsto, o cuando sus restos se descubren y se les da un entierro adecuado con todos los ritos necesarios realizados. Las emociones del onryō son particularmente fuertes, y ellos son los menos propensos a ser pacificado por estos métodos de “exorcismo”.

Monjes budistas y ascetas son en ocasiones contratados para llevar a cabo rituales en aquellas muertes inusuales o desgraciadas que pueden llevar a la aparición de un fantasma vengativo, de un modo similar a un exorcismo. En ocasiones estos fantasmas son deificados para aplacar sus espíritus.

tsukioka-yoshitoshi-shimobe-fudesuke-y-el-fantasma-de-la-mujer-en-la-cascada

Tsukioka Yoshitoshi – Shimobe Fudesuke y el fantasma de la mujer en la cascada (Circa 1865).

Tsukioka Yositoshi - Yūrei

Tsukioka Yositoshi – Yūrei (Desconocida).

Con el nombre de Yurei-zu (幽霊図) se conoce al género japonés que consiste en pinturas o grabados de fantasmas, demonios y otros seres sobrenaturales. Estas obras alcanzaron su cumbre de fama durante mediados y finales del Siglo XIX.

Los yūrei han sido protagonistas de multitud de películas japonesas de gran éxito dentro y fuera del país nipón. El Círculo (Ringu リング, 1998), Dark Water (仄暗い水の底から, 2002), Ju-on: The Grudge (呪怨, 2003), son algunas de las más destacadas, entre otras.

Gaki.

En el marco de las mitologías budista, hinduista y jaina, un preta es un tipo de espíritu atormentado (el alma de un fallecido) que soporta más sufrimientos que los humanos, particularmente del hambre y de la sed en un grado extremo. La palabra sánscrita preta deriva de pra-ita, literalmente “alguien que se ha ido”. Originalmente se refería a los espíritus de los muertos. Más tarde en la época puránica y budista, el término quedó confinado a un tipo de espíritu malvado e infeliz.

En la mitología budista, el reino de los pretas, también conocido como el “reino de los espíritus hambrientos”, se basa en el estado de ser posesivo y en el deseo. A partir del chino se traducen a menudo como ‘espíritus hambrientos’, lo que a su vez deriva de las fuentes indias tardías, generalmente seguidas por el budismo Mahāyāna. En textos más antiguos del budismo (como el Petavatthu), son mucho más variados. Las descripciones de abajo se aplican principalmente a su contexto restringido.

Se cree que un preta fue una persona envidiosa o avara durante su vida previa como ser humano. Como resultado de su karma, padece un hambre insaciable de una sustancia determinada o por un objeto (tradicionalmente, algo repugnante o humillante, como cadáveres humanos o materia fecal, aunque en historias más recientes puede ser cualquier cosa estrambótica). En las versiones tibetanas del texto Bhavacakra son dibujados con cuellos delgados para representar esta condición.

gaki

Representación treadicional de un Gaki.

En Japón, la palabra preta es traducida como gaki 餓鬼 (fantasma hambriento). Desde el año 657, algunos budistas japoneses guardan un día especial a mediados de Agosto para recordar a los gaki. Se cree que, a través de ofrendas y oraciones (segaki), los pretas pueden ser liberados de su tortura eterna. Considerados la reencarnación de aquellas personas que fueron codiciosas durante su vida que renacen como fantasmas famélicos con grandes vientres hinchados pero completamente vacíos, una joroba, una pequeña boca fruncida y un delgado cuello por el cual se hace imposible tragar. Invisibles al ojo humano en principio, merodean alrededor de las casa y buscan desechos en callejones y cementerios, devorando cosas repugnantes como cosas repugnantes como cuerpos en descomposición o heces de animales, también son notorias sus ansias por la sangre, pero por más que lo intenten no logran ingerir nada.

pergamino-fantasmas-hambrientos

Pergamino japonés que muestra a fantasmas hambrientos y la manera de aplacarlos (Museo Nacional de Kioto, Siglo XII).

Fuentes: Wikipedia, elaboración propia.

 

Etiquetas: , , , , , ,

El Arca de la Alianza

La palabra hebrea aron, usada para denotar el Arca de la Alianza, no nos recuerda una construcción grande, como en el caso del Arca de Noé, sino más bien un cofre o baúl. Generalmente el texto sagrado determina el uso de la palabra; así leemos del Arca del Testimonio (Éxodo 25, 16.22; 26, 33, etc.), el Arca del Testamento (Éxodo 30, 26), el Arca de la Alianza de Yahveh (Números 10, 33; Deuteronomio 10, 8, etc.), el Arca de la Alianza (Josué 3,6, etc.), el Arca de Dios (1 Samuel 3,3, etc.), el Arca de Yahveh (1 Samuel 4, 6, etc.). De todas estas expresiones, la que se ha vuelto más familiar es el “Arca de la Alianza”.

El Arca de la Alianza era una especie de cofre que medía dos codos y medio de largo, codo y medio de ancho y medio codo de alto (medida de longitud equivalente a 45 centímetros). Estaba hecha de madera de acacia, revestida por dentro y por fuera con el oro más puro y tenía a su alrededor una moldura o reborde de oro. Para transportarla tenía en las cuatro esquinas, probablemente en el borde superior, cuatro anillas doradas, a través de las cuales se pasaban dos varales de madera de acacia revestidos de oro, los cuales debían permanecer siempre en las anillas, aun cuando el Arca fuese colocada en el Templo de Salomón. La tapa del Arca, llamada “propiciatorio” (la palabra hebrea correspondiente significa tanto “cubrir” como “hacer la expiación”), era también del oro más puro (Éxodo 25, 10-17).

Sobre el propiciatorio se colocaron dos querubines de oro macizo, uno de cara al otro, con las alas extendidas de modo que cubrieran ambos lados del propiciatorio. Es imposible determinar qué eran exactamente estos querubines; sin embargo, por la analogía con el arte religioso egipcio, se puede suponer que eran imágenes de personas aladas, arrodilladas o de pie. Vale la pena señalar que ésta es la única excepción a la Ley que prohibía a los israelitas hacer imágenes talladas, una excepción tanto más inofensiva a la fe de los israelitas en un Dios espiritual porque el Arca regularmente se mantendría detrás del velo del santuario.

La forma del Arca de la Alianza probablemente fue inspirada por algún artículo del mobiliario de los templos egipcios; pero no debe ser representada como uno de aquellos bari sagrados, o bricbarcas (barco de tres palos), en los que se transportaba solemnemente en procesión a los dioses egipcios; probablemente fue modelada como el patrón de las naos de oro, plata o madera preciosa que contenían las imágenes de los dioses y emblemas sagrados. Según algunos historiadores de Israel modernos, el Arca, de todos modos análoga a los bari usados en la riveras del Nilo, contenían los objetos sagrados venerados por los hebreos, quizás alguna piedra sagrada, meteórica u otra. Tal declaración procede de la opinión que durante su vida nacional temprana los israelitas eran dados no sólo a la idolatría, sino a su forma más tosca, el fetichismo; que primero adoraron a Yahveh en las cosas inanimadas, luego lo adoraron en el toro, como en Dan y Betel, y que sólo alrededor del Siglo VII se elevaron a su concepción de un Dios invisible y espiritual. Pero esta descripción de la historia religiosa israelita no concuerda con las conclusiones más recientes derivadas de los textos. La idolatría de los hebreos no se puede probar más que su politeísmo; por lo tanto el Arca, lejos de ser vista como en la opinión antedicha, debe más bien ser considerada como una señal de la elección que Yahveh había hecho de Israel como su pueblo, y un signo visible de su presencia invisible en medio de su amada nación.

Arca de la Alianza

Réplica del Arca de la Alianza realizada por la empresa Hasbro (Transformers).

Al principio el Arca estaba destinada a contener el testimonio, es decir, las Tablas de la Ley (Éxodo 40, 20; Deuteronomio 10, 5). Luego se le ordenó a Moisés colocar en el tabernáculo, cerca del Arca, una vasija dorada conteniendo un gomor de maná (Éxodo 16, 34), y la vara de Aarón que había florecido (Números 17, 23). Según el autor de la Epístola a los Hebreos (9,4) y las tradiciones judías, éstas fueron puestas dentro del Arca misma. Algunos comentadores, con Calmet, afirman que el libro de la Ley escrito por Moisés había sido asimismo incluido en el Arca; pero el texto dice sólo que el susodicho libro estaba colocado “al lado del Arca” (Deuteronomio. 31,26); además, no está claro cómo se debe interpretar este libro, si era el Pentateuco completo, o el Deuteronomio, o parte de él, aunque el contexto parece favorecer las últimas interpretaciones. Como quiera que sea, sabemos por 1 Reyes 8,9, que cuando el Arca fue colocada en el Templo de Salomón, contenía sólo las Tablas de la Ley.

La parte más sagrada del Arca parece haber sido el oráculo, es decir, el lugar desde donde Yahveh hacía sus prescripciones a Israel. “Allí”, el Señor le había dicho a Moisés, “me encontraré contigo, desde encima del propiciatorio, de en medio de los dos querubines colocados sobre el arca del Testimonio, te comunicaré todo lo que haya de ordenarte para los israelitas. (Éxodo 25, 22). Y de hecho leemos en Números 7, 89 que Moisés “entraba a la Tienda del Encuentro para hablar con Él, oía la voz que le hablaba de lo alto del propiciatorio que está sobre el arca del Testimonio, de entre los dos querubines.”

Yahveh solía hablar a su siervo en una nube sobre el oráculo (Levítico 16, 2). Probablemente, ese era también el modo en que se comunicaba con Josué después de la muerte del primer líder de Israel (Josué 7, 6-11). El oráculo era, por así decirlo, el corazón mismo del santuario, el lugar de la morada de Dios; de ahí que leemos en algunos pasajes del Antiguo Testamento que Yahveh “se sentaba sobre (o más bien, por) el querubín”.

En los últimos años de la historia de Israel los rabinos judíos, con motivo de la reverencia a la santidad de Dios, evitaban pronunciar cualesquiera de los nombres que designaban a la Divinidad en el lenguaje hebreo, tales como El, Elohim, etc., y mucho menos Yahveh, el nombre inefable, es decir, un nombre impronunciable para ninguna lengua humana; en lugar de éstos, ellos usaban metáforas o expresiones que hacían referencia a los atributos divinos. Entre éstos, se volvió muy popular la palabra shekinah, la cual significaba la presencia divina (de shakhan, habitar), de ahí la gloria divina, y había sido sugerida por la creencia en la presencia de Dios en una nube sobre el propiciatorio. El Arca no sólo significaba la presencia en medio de su pueblo, sino que también indicaba las empresas belicosas de Israel; en consecuencia, no podía caer un mayor mal sobre la nación que la captura del Arca por sus enemigos como vemos que sucedió hacia el final del período de los Jueces y quizás también en la toma de Jerusalén por el ejército babilonio en 587 a. C.

Biblia de Maciejowski - David llevando el Arca a Jerusalén

Biblia de Maciejowski – David llevando el Arca a Jerusalén (Siglo XIII).

Las muy ricas horas del Duque de Berry – El Arca transportada al templo (Siglo XV).

Historia.

Según la narrativa sagrada registrada en Éxodo 25, 10-22, Dios mismo había dado la descripción del Arca de la Alianza, así como la del tabernáculo y todos sus accesorios. La orden de Dios fue cumplida al pie de la letra (Éxodo 37, 1-9) por Besalel, uno de los hombres diestros nombrados “para concebir y realizar proyectos en oro, plata y bronce, para labrar piedras de engaste, tallar la madera y ejecutar cualquier otra labor de artesanía” (Éxodo 35, 32-33). Ese día Dios mostró su complacencia al llenar el tabernáculo del testimonio con su gloria, y al cubrirla con la nube que desde entonces sería para su pueblo una señal que los guiaría en sus viajes. No todos los levitas estaban autorizados a guardar el santuario y el Arca, sino que este oficio se le confió a los parientes de Quehat (Números 3, 28).

Durante la vida en el desierto, cuando se levantaba el campamento, Aarón y sus hijos iban al tabernáculo de la alianza y al Santo de los Santos, descolgaban el velo protector que colgaba en la puerta, cubrían con él el Arca del Testimonio, le ponían una cubierta de cuero fino, luego un paño todo de púrpura, y le ponían los varales (Números 4, 5-6). Cuando el pueblo plantaba sus tiendas para acampar por algún tiempo en algún lugar, todo se colocaba de nuevo en su orden usual. Durante los viajes el Arca iba antes que el pueblo; y cuando era levantada ellos decían: “Levántate, Yahveh, que tus enemigos se dispersen, huyan delante de ti los que te odian.” Y cuando se detenían decían: “Vuelve, Yahveh, a las miríadas de Israel.” (Números 10, 33-36). Así el Arca presidía sobre todos los viajes y estaciones de Israel durante su vida nómada en el desierto.

Como se ha dicho antes, el cofre sagrado era el signo visible de la presencia y protección de Dios. Esto se mostró del modo más impactante en diferentes circunstancias. Cuando los espías que habían sido enviados a explorar la Tierra Prometida regresaron y dieron su informe, surgieron murmuraciones en el campamento, que ni las amenazas ni incluso la muerte de los autores pudieron calmar. Contra la voluntad de Dios, muchos israelitas subieron a la montaña para enfrentarse a los amalecitas y cananeos: “ni el arca de la alianza de Yahveh ni Moisés se movieron del campamento” (Números 14, 44). Y los enemigos bajaron y batieron y destrozaron a los presuntuosos hebreos a quienes Dios no ayudaba. Las próximas dos manifestaciones del poder de Yahveh a través del Arca ocurrieron bajo el liderazgo de Josué. Cuando el pueblo estaba a punto de cruzar el Jordán, “los sacerdotes llevaban el arca de la alianza a la cabeza del pueblo. Y en cuanto los que llevaban el arca llegaron al Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca tocaron la orilla de las aguas… las aguas que bajaban de arriba se detuvieron y formaron un solo bloque a gran distancia… mientras que las que bajaban hacia el mar de la Arabá, o Mar de la Sal, se separaron por completo, y el pueblo pasó frente a Jericó. Los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza de Yahveh se estuvieron a pie firme, en seco; en medio del Jordán, hasta que toda la gente acabó de pasar el Jordán.” (Josué 3, 14-17).

Pocos días después, Israel sitió a Jericó. Por orden de Dios el Arca fue cargada en procesión alrededor de la ciudad durante siete días, hasta que las murallas se derrumbaron al sonido de las trompetas y los gritos del pueblo, dándole así al ejército atacante una abertura al lugar (Josué 6, 6-21). Luego, después de tomar e incendiar a Ay, vemos que el Arca ocupa el lugar más prominente en la solemne reunión del pueblo realizada entre el Monte Garizim y el Monte Ebal (Josué 8, 33).

Arca de la Alianza cubierta

El arca cubierta es portada por sacerdotes levitas con varas de oro, mientras otros sacerdotes hacen sonar las trompetas durante el asedio de Jericó (Grabado del Siglo XVIII).

Al establecerse los israelitas en la Tierra Prometida, se hizo necesario escoger un lugar para erigir el tabernáculo y mantener el Arca de la Alianza; se seleccionó a Silo, en el territorio de Efraín, cerca del centro del territorio conquistado (Josué 18, 1). Allí, de hecho, encontramos la “Casa del Señor” (Jueces 18, 31; 20, 18), durante el período obscuro que precedió al establecimiento del Reino de Israel, con su sumo sacerdote, a cuyo cuidado se había confiado el Arca. ¿Se quedó permanentemente en Silo el precioso paladión de Israel, o era sacado de allí cuando una emergencia lo requería, como, por ejemplo, durante expediciones guerreras? Este punto apenas se puede afirmar. Sea como fuere, la narrativa que cierra el Libro de los Jueces supone la presencia del Arca en Betel. Es cierto que algunos comentadores, siguiendo a San Jerónimo, traducen aquí la palabra Betel como si fuese un nombre común (casa de Dios); pero su opinión parece apenas reconciliable con los otros pasajes donde se halla el mismo nombre, pues los mismos se refieren indudablemente a la ciudad de Betel.

Este no es el lugar para discutir en detalle las diversas explicaciones presentadas para zanjar la dificultad; base decir que no autoriza al lector a concluir, como han hecho muchos, que probablemente existían varias Arcas dispersas por el territorio de Israel. Este señalamiento, de que el Arca era transportada aquí y allá según lo requirieran las circunstancias, es demostrado por lo que leemos en la narración de los eventos que produjeron la muerte de Elí. Los filisteos le habían hecho la guerra a Israel, cuyo ejército en el primer encuentro le dio la espalda al enemigo, fueron derrotados completamente y sufrieron grandes pérdidas. A partir de esto los ancianos del pueblo sugirieron que el Arca de la Alianza fuese traída ante ellos para salvarlos de manos de sus enemigos. Así que el Arca fue traída de Silo y la recibieron en el campamento tales aclamaciones de los israelitas que los corazones de los filisteos se llenaron de pánico. Confiando en que la presencia de Yahveh en medio de su ejército significaba cierta victoria, el ejército hebreo emprendió de nuevo la batalla, para encontrarse con una derrota aún más desastrosa que la primera, y lo que completó la catástrofe fue que el Arca de Dios cayó en manos de los filisteos (1 Samuel 4).

Según la narrativa bíblica, comenzaron para el cofre sagrado una serie de memorables peregrinaciones a través de las ciudades del sur de Palestina, hasta que fue llevada solemnemente a Jerusalén, y nunca más regresó a su antiguo lugar en Silo. Los filisteos opinaron que la toma del Arca significaba una victoria de sus dioses sobre el Dios de Israel, por lo tanto la llevaron a Asdod y la colocaron como un trofeo en el templo de Dagón. A la mañana siguiente hallaron que Dagón había caído de bruces en tierra delante del Arca; lo levantaron y lo colocaron de nuevo en su lugar, y a la mañana siguiente hallaron de nuevo a Dagón en el piso, malamente mutilado. Al mismo tiempo una cruel enfermedad (quizás la plaga bubónica) azotó a los asdodeos, mientras que una terrible invasión de ratas afligió a todo el territorio circundante. Muy pronto se le atribuyeron estos castigos a la presencia del Arca dentro de las paredes de la ciudad, y los consideraron como un juicio directo de Yahveh. Por lo tanto la asamblea de los gobernantes filisteos decidió remover el Arca de Asdod y llevarla a otro lugar. Fue llevada sucesivamente a Gat y a Ecrón, a donde el Arca llevó consigo los mismos azotes que habían causado su remoción de Asdod. Finalmente, luego de siete meses, por sugerencia de sus sacerdotes y adivinadores, los filisteos decidieron renunciar a su pavoroso trofeo.

James Jacques Joseph Tissot - Moisés y Josoué arrodillados ante el Arca (Circa 1896 - 1902)

James Jacques Joseph Tissot – Moisés y Josoué arrodillados ante el Arca (Circa 1896 – 1902).

La narrativa bíblica adquiere aquí un interés especial para nosotros, por la visión que obtenemos del espíritu religioso entre los pueblos antiguos. Construyeron una carreta nueva, tomaron dos vacas que estaban criando, las uncieron a la carreta y encerraron sus becerros en el establo. Pusieron el Arca sobre la carreta, junto con una pequeña caja que contenía ratas doradas e imágenes de sus tumores. Entonces las vacas por sí mismas tomaron el camino derecho hacia el territorio de Israel. Tan pronto los betsemitas reconocieron el Arca sobre la carreta que venía hacia ellos, fueron gozosos a su encuentro. Cuando la carreta llegó al campo de un cierto Josué, se detuvo allí, y como allí había una gran piedra, astillaron la madera de la carreta y ofrecieron las vacas en holocausto a Yahveh. Con este sacrificio terminó el exilio del Arca en la tierra de los filisteos. Sin embargo, el pueblo de Bet Semes no disfrutó por largo tiempo la estancia del Arca entre ellos. Algunos de ellos no se alegraron cuando la vieron, por lo cual Dios los castigó severamente: setenta hombres fueron castigados por su atrevimiento (el texto generalmente aceptado dice setenta hombres y cincuenta mil del pueblo, pero esto es apenas creíble pues Bet Semes era sólo un pequeño lugar en el campo). Asustados por esta señal de la ira divina, los betsemitas enviaron mensajeros a los habitantes de Quiryat Yearim para decirles que los filisteos habían devuelto el Arca, y los invitaron a llevarla a su propio pueblo. Así los hombres de Quiryat Yearim vinieron y se llevaron el Arca a la casa de Abinadab, a cuyo hijo Eleazar consagraron a su servicio (1 Samuel 7,1).

El texto hebreo real, así como la Vulgata y todas las traducciones que dependen de ella, insinúan que el Arca estaba con el ejército de Saúl en la famosa expedición contra los filisteos, narrada en 1 Samuel 14. Este es un error debido probablemente a algún escriba quien, por razones teológicas, sustituyó el “Arca de Dios” por el efod. La traducción griega da aquí la variante correcta; en ningún otro sitio, de hecho, en la historia de Israel, oímos del Arca de la Alianza como un instrumento de adivinación. Por lo tanto, se puede afirmar con certeza que el Arca permaneció en Quiryat Yearim hasta la época de David. Es natural que después que ese príncipe tomó a Jerusalén y la hizo capital de su reino, el desearía hacerla también su centro religioso, con cuyo propósito desearía llevar allí el Arca de la Alianza. De hecho, el Arca indudablemente gozaba de gran veneración entre el pueblo; era vista como el paladión con el cual se asociaba hasta ese entonces tanto la vida religiosa como política de Israel. Por lo tanto, nada pudo realizar más adecuadamente el deseo de David que tal traslado.

Benjamin West - Josué pasando el Río Jordán con el Arca de la Alianza

Benjamin West – Josué pasando el Río Jordán con el Arca de la Alianza (1800).

Leemos en la Biblia dos relatos de tan solemne evento: el primero se halla en el capítulo 6 del Segundo Libro de Samuel; en el otro, de fecha muy posterior, el cronista recopiló la mayor parte del relato anterior con algunos elementos que reflejan las ideas e instituciones de su propio tiempo (1 Crónicas 13). Según la narración de 2 Samuel 6, que es la que seguiremos, David fue con gran pompa a Baalá de Judá, o Quiryat Yearim, para llevarse de allí el Arca de Dios. Fue puesta sobre una carreta nueva y sacada de la casa de Abinadab. Ajyó y Uzzá, hijos de Abinadab, guiaban la carreta, el primero al frente y el segundo al lado, mientras que el rey y el pueblo que estaban con él, escoltaban el cofre sagrado bailando, cantando y tocando instrumentos. Sin embargo, ese día, como el de la venida del Arca a Bet Semés, fue entristecido por la muerte. En cierto punto de la procesión los bueyes resbalaron, Uzzá inmediatamente extendió la mano para sujetar el Arca, pero cayó muerto al instante. David, asustado por este incidente, y ahora renuente a llevar el Arca a Jerusalén, la hizo llevar a la casa de Obededom de Gat, que estaba probablemente en las cercanías de la ciudad. La presencia del Arca fue una fuente de bendición para la casa donde estaba.

Estas noticias animaron a David a completar la obra comenzada. Tres meses después del traslado, por lo tanto, vino de nuevo con gran solemnidad y removió el Arca de la casa de Obededom a la ciudad, donde fue colocada en su lugar en medio del tabernáculo que David había hecho levantar para ella. Una vez más fue sacada el Arca de Jerusalén cuando David tuvo que huir debido a la rebelión de Absalón. Mientras el rey estaba en el valle del Cedrón, el pueblo pasaba ante él hacia el desierto. Entre ellos estaban Sadoq y Abiatar, llevando el Arca; cuando David los vio, les ordenó devolver el Arca a la ciudad: “Si he hallado gracia a los ojos de Yahveh, me hará volver y me permitirá ver el Arca y su morada”. Cumpliendo esta orden, Sadoq y Abiatar devolvieron el Arca a Jerusalén (2 Samuel 15, 24-29). Sin embargo, la tienda que David había levantado para guardar el Arca no sería su última morada. El rey de hecho había pensado en un templo más digno de la gloria de Yahveh. Aunque la construcción de ese edificio sería obra de su sucesor, David mismo se tomó a pecho la consecución y preparación de los materiales para su erección.

Desde el mismo comienzo del reinado de Salomón, éste mostró la mayor reverencia hacia el Arca, especialmente después del misterioso sueño en que Dios le contestó su petición de sabiduría prometiéndole sabiduría, riquezas y honor, él ofreció holocaustos y sacrificios de comunión ante el Arca de la Alianza de Yahveh. (1 Reyes 3, 15). Cuando el Templo y todos sus accesorios hubieron sido terminados, Salomón, antes de la dedicación, reunió a los ancianos de Israel, para que trasladaran solemnemente el Arca desde el lugar donde David la había colocado hasta el Santo de los Santos. De vez en cuando se sacaba de allí, ya sea para acompañar expediciones militares, o para aumentar el esplendor de las celebraciones religiosas, quizás también para cumplir los deseos impíos de reyes malvados. No importa cómo haya sido, el cronista nos dice que Josías ordenó a los levitas regresarla a su lugar en el Templo, y les prohibió sacarla de allí en el futuro (2 Crónicas 35, 3). Pero la memoria de este carácter sagrado pronto pasaría. En una de sus profecías referentes a los tiempos mesiánicos, Jeremías anunció que sería olvidada completamente: “no se hablará más del Arca de la Alianza de Yahveh, no vendrá en mientes, no se acordarán ni se ocuparán de ella, ni será reconstruida jamás.” (Jeremías 3, 16).

James Jacques Joseph Tissot - El Arca de la Alianza

James Jacques Joseph Tissot – El Arca de la Alianza (Circa 1896 – 1902).

Localización actual.

Oculta en el Monte Nebo: Antes de la invasión de los babilonios se dice que el Profeta Jeremías la hizo enterrar en el Monte Nebo (Jordania).

Llevada a Zimbabue: La tribu africana Lemba, la cual presume de ascendencia israelita, ha afirmado en sus tradiciones que sus antepasados, cuando llegaron al sur de África, trajeron consigo una reliquia sagrada llamada Ngoma lungundu o “la voz de Dios”, la cual estuvo un tiempo escondida en una cueva profunda en las montañas Dumghe, su hogar espiritual hasta que fue llevada a un museo, donde se encuentra actualmente.

Oculta en la Iglesia de Santa María de Sion en Aksum: En 1989, un periodista británico, Graham Hancock, aseguró que la legendaria arca perdida no se encontraba perdida, sino a salvo en un templo de Etiopía. Posteriormente han aparecido pruebas arqueológicas que han sustentado esta teoría. Esta teoría se basa en relatos pertenecientes a la iglesia cristiana Copta en Etiopía, que indican que el arca de la Alianza habría sido trasladada secretamente hacía más de 1000 años. Cuenta el libro sagrado de Etiopía, el Kebra Nagast, que en tiempos de Salomón, la Reina de Saba visitó Jerusalén atraída por la sabiduría de su Rey. La Reina de Saba comenzó a ejercer una irresistible atracción sobre el hijo de David, quien pese a sus riquezas e inteligencia no lograba seducir a la bella soberana. Llegaba la hora de que partiera Saba y Salomón consiguió arrancarle una promesa: que en el caso de que se llevase consigo algún bien preciado del reino, consentiría a cambio yacer con él una sola noche. La víspera del viaje, Salomón ofreció a su invitada una cena de exquisitos manjares. Astutamente ordenó que se sazonaran con abundante sal y picantes especias. Tras los postres, la reina tuvo que beber abundante agua para calmar la sed. La reina de Saba cumplió y de aquella única unión nació Menelik I, futuro rey de Etiopía. Relatos indican que años más tarde el joven Menelik fue enviado para recibir educación a casa de su padre en Jerusalén. Pocos años después, a pesar de los esfuerzos de Salomón para que su hijo se quedara, Menelik regresó a Etiopía. La tradición cuenta que, seducido por sus ayudantes, se llevó consigo el arca (algunas teorías postulan que para poder llevarse el arca existió un posible cambio del arca original por el de una copia del arca que Menelik debía llevarse; siendo posiblemente que esa copia sea el arca que se dice fue ocultada en Jordania; otras teorías, en cambio, postulan la posible existencia de dos arcas originales o que tenían la misma importancia, en donde en cada una se guardó posiblemente una de las Tablas de la Ley, siendo una de ellas la que fue llevada a Etiopía). Posteriormente los relatos indican que permaneció primeramente en un templo en la isla de Elefantina del río Nilo. Luego se relata cómo el arca de la Alianza habría sido colocada en una especie de tabernáculo en la isla de Tana Cherkos (Tana Kirkos), ubicada en el lago Tana (lago Tano), donde permaneció durante 800 años. Los relatos señalan que pasado estos 800 años, el rey Ezana de Etiopía decidió trasladar el arca a Axum, siendo finalmente guardada en la Iglesia de Nuestra Señora de Sion. Según los etíopes, es el lugar en donde hasta hoy en día aún permanece y es cuidada por un sacerdote. Este sacerdote, según sus tradiciones, sería un descendiente de uno de los levitas, quienes ayudaban a trasladar y cuidar el arca en sus viajes. Este sacerdote es la única persona a quien se le permite ver el arca de la Alianza guardada en la iglesia de Nuestra Señora de Sion, al igual que ocurría con los levitas según la tradición judía; es por ello que no se ha podido ratificar su permanencia real en esta iglesia, aunque todas las pruebas arqueológicas indicarían que esta teoría sería auténtica. Escondida en el Pozo del Dinero de la Isla del Roble: Una teoría (de la que no hay muchas pruebas) asegura que después de la Tercera Cruzada, los Caballeros Templarios (lo más probable es que haya sido un grupo francés de esta orden) se la habrían llevado a Escocia, donde la familia noble Sinclair los habría ayudado a trasladarla a un lugar más alejado y por tanto más seguro. Este lugar sería una isla cerca de Nueva Escocia llamada Isla del Roble o Oak Island (en inglés). En esa isla se encuentra un pozo, apodado el pozo del dinero, famoso por la inaccesibilidad de su fondo y el misterio que lo rodea, ya que nadie sabe con certeza quién lo construyó o cuándo, aunque se propone que fueron integrantes de la flota naval francesa, cosa que sería viable dada la gran influencia templaria en esa zona.

Iglesia de Santa María de Sion

Oculta bajo el Monte Calvario: Ron Wyatt (1933-1999), un arqueólogo bíblico aficionado famoso por afirmar haber descubierto numerosos lugares y artefactos relacionados con la arqueología bíblica, la ubica en lo que se denomina el Jardín de la Tumba, en el Monte de la Calavera de Jerusalén. Su descubrimiento ha sido desmentido por científicos, historiadores y eruditos bíblicos por varios motivos como la total ausencia de pruebas (grabaciones o fotografías) y dar una descripción demasiado parecida a la ofrecida por el libro del Éxodo, pese a los miles de años transcurridos sin restauración ni mantenimiento alguno, además de discordar con la descripción existente en el Deuteronomio. Sin embargo, el trabajo de Wyatt sigue teniendo algunos seguidores entre grupos fundamentalistas cristianos.

Escondida en el Pozo del Dinero de la Isla del Roble: Una teoría (de la que no hay muchas pruebas) asegura que después de la Tercera Cruzada, los Caballeros Templarios (lo más probable es que haya sido un grupo francés de esta orden) se la habrían llevado a Escocia, donde la familia noble Sinclair los habría ayudado a trasladarla a un lugar más alejado y por tanto más seguro. Este lugar sería una isla cerca de Nueva Escocia llamada Isla del Roble. En esa isla se encuentra un pozo, apodado el pozo del dinero, famoso por la inaccesibilidad de su fondo y el misterio que lo rodea, ya que nadie sabe con certeza quién lo construyó o cuándo, aunque se propone que fueron integrantes de la flota naval francesa, cosa que sería viable dada la gran influencia templaria en esa zona.

Oculta dentro del Templo de Jerusalén: Un grupo de rabinos afirma que tras la caída de Jerusalén, que devino en la destrucción y saqueo del Primer Templo a manos babilónicas, el arca habría sido enterrada en el monte Moriá, donde se habría ubicado el antiguo templo. Según estos religiosos, el cofre sagrado no se menciona entre los tesoros devueltos por los persas, por lo que debió sobrevivir al saqueo al ser enterrado por los levitas. Estos habrían muerto en la caída de la ciudad sin dar la ubicación del arca. Hoy su búsqueda es casi imposible porque en ese sitio se alza el Domo de la Roca. En una entrevista para The Telegraph, el rabino Chaim Richman, director del Instituto del Templo cuya finalidad es fomentar la reconstrucción del Templo de Salomón en Israel, señaló que el Arca del Pacto o Arca de la Alianza estaría oculta a un kilómetro de allí, en cámaras subterráneas, cavadas en los días de Salomón.

Indiana Jones En Busca del Arca Perdida

El Arca de la Alianza tal y como fue representada en la famosa y aclamada película de Indiana Jones En Busca del Arca Perdida (1981).

Fuentes: Enciclopedia Católica Online, Wikipedia, elaboración propia.

 

Etiquetas: , , ,

Río verde

Remanso de paz escondido entre luces y sombras (en verde).

Fotografía y retoques por La Exuberancia de Hades (Aranjuez).

 
4 comentarios

Publicado por en 26 julio, 2017 en Mis Fotografías, Naturaleza

 

Etiquetas: , , ,

Tenebris

Es oscuridad lo que traspasa tu ventana, lo que incide en tu núcleo del dolor y derrama después las lágrimas que creías olvidadas. Todo cae, el suelo se profana con los huesos de los ángeles del Apocalipsis, negros como el carbón que mantiene encendido el fuego del infierno.

Y es que somos paisajes desolados en universos de silencio y quietud, reclamos para una espesura que fluye a paso lento. Quedan rincones olvidados en los que descansar los ojos de tanta nada, cargando pesadamente sobre los párpados los recuerdos de un pasado ignoto.

Callamos puesto que no hay nada que decir, y si el ánimo de los labios es el de dibujar un susurro en el viento helado, que pase desapercibido como una estrella negra en mitad del vacío, como espectros en noches de Morfeo.

Estamos decididos a ser algo en la nada, a traspasar tanto silencio, aunque los dioses ya hayan caído sobre esta tundra de cenizas que cubren el atrio de la misericordia. Cuando lo negro baña todo, no hay color, ni estímulo que vibre más en estos páramos.

Desgarbados, retorcidos, entre ruinas miserables de épocas doradas al gusto de la vanidad, marchita y sin color. El cataclismo mide la conciencia allí donde ser perdió y nunca tuvo el ánimo de volver a ser encontrada. Desaparecimos sin querer.

No hay precipicio porque más bajo ya no se puede caer, nada se oculta bajo los pies más que promesas a medio camino y recuerdos que se desnudan entre miradas. Sin amargura, sin sabor, discernimos el precio de ser dioses olvidados a los que nadie reza ya.

Nos quedan estas ruinas de silencio que están hechas para ser amadas, porque a pesar de que vaciamos el corazón hace mucho tiempo, todavía guardamos la posibilidad de llenarlo aquí. Porque podemos, porque queremos, porque no hay más remedio.

Yaroslav Gerzhedovich – The Fallen King.

 
2 comentarios

Publicado por en 20 julio, 2017 en Mis Relatos

 

Etiquetas: ,

Clinton Road, la carretera del horror

Clinton Road es una carretera que se encuentra en West Milford, Condado de Passaic, Nueva Jersey (Estados Unidos). Recorre en una dirección generalmente Norte-Sur, a partir de la Ruta 23, cerca de Newfoundland y alargándose aproximadamente 16 kilómetros hasta su término norteño en Greenwood Lake, atravesando durante todo su recorrido una región densamente boscosa.

clinton-road-google-earth

Vista desde Google Earth de Clinton Road y sus alrededores.

La zona a su alrededor ha ganado notoriedad en los últimos años como un área plagada de muchas leyendas de sucesos paranormales tales como avistamientos de fantasmas, criaturas extrañas y reuniones de brujas, satanistas e incluso del Ku Klux Klan. También se rumorea que asesinos profesionales ocultan cuerpos resultantes de sus crímenes en los bosques de los alrededores, con un caso registrado de que esto realmente ha sucedido. Este punto ha sido un tema constante de debate en la revista Weird NJ, que en una ocasión dedicó un número entero a ella. En palabras de un jefe de policía local: “Es un tramo largo, solitario y hace que la imaginación se vuelva loca”.

Hay muy pocas casas a lo largo de la carretera y gran parte de la propiedad adyacente no está desarrollada, los bosques son de propiedad pública (ya sea de la ciudad de Newark, de las cuencas hidrográficas y del propio estado). La propia carretera es estrecha, posee dos carriles y recibe poco mantenimiento, ya que no es parte del sistema de rutas del condado de New Jersey e incluso hasta hace relativamente poco tiempo algunos de sus tramos estaban sin pavimentar, ya que conecta dos zonas población escasa  el crecimiento mínimo, tiene poco tráfico, incluso en las horas punta del día.

Esta carretera es también famosa por tener el semáforo con más larga duración del país en espera. Esto ocurre en una doble intersección donde la ruta 23 cruza la carretera. Las dos luces rojas pueden causar que los automovilistas esperen hasta cinco minutos en total. La larga espera fue el resultado de los planificadores de tráfico que dan mayor prioridad a la Ruta 23 para reducir los atascos en horas punta pero que causa enfados en otros conductores: http://www.nj.com/news/index.ssf/2010/06/nj_motorists_continue_to_be_fr.html

La carretera como el embalse y el arroyo del área, reciben el nombre del asentamiento de Clinton (hoy desmantelado) que se ubicaba donde la calzada cruza hoy el arroyo.

clinton-road

Vista de un tramo de Clinton Road.

Tenemos multitud de leyendas en esta zona, así como una gran cantidad de reportes de multitud de personas que aseguran haber sido testigos de sucesos extraños (con mayor o menos grado de paranormalidad) tanto en la propia carretera como en su área circundante:

  • El niño fantasma del puente: En uno de los puentes sobre el Arroyo Clinton (la Curva del Muerto). Si alguien pone una moneda de 25 centavos sobre la línea amarilla del camino y se queda esperando, a medianoche la moneda le será devuelta por el fantasma de un niño. Hay dos versiones sobre el chico: O se ahogó nadando en el arroyo, o se cayó al agua mientras estaba sentado en el borde del puente. Hay quien asegura que el niño fue atropellado por un auto y que aparece para recrear esa situación: cuando alguien presencia la escena e intenta salvarlo, el fantasma, ingrato, lo empuja al agua.

  • Otros fantasmas: Hay testigos que afirman haberse topado con los fantasmas de dos guardabosques fallecidos en 1939 en el bosque que rodea Clinton Road, más concretamente en Terrace Pond. También se dice que en ocasiones se ha visto a gente extrañamente vestida que aparece y desaparece sin previo aviso por el arcén y alrededores de la carretera.

  • Camión y otros vehículos fantasma: Hay diversos testimonios de personas que aseguran haber sido acosados en esta carretera por vehículos extraños, desde coches hasta camiones e incluso faros flotantes. Estos “vehículos” supuestamente aparecen como de la nada para luego terminar desapareciendo sin previo aviso cuando los conductores llegan al final de Clinton Road. Uno de los casos más famosos es el de un Camaro conducido por una chica que falleció en 1988 en un accidente en Clinton Road. Se dice que el fantasma de esta chica se aparece solamente si alguien menciona la leyenda mientras se conduce por esta zona. Hay informaciones de conductores aparentemente sin cabeza que se aparecen por esta calzada.

  • Templo druida: Una estructura cónica destaca al Este de la carretera y Sur del embalse. Se decía que era un lugar donde los druidas realizaban sus rituales e incluso que atrapaban a gente que se acercaba demasiado para luego someterlos a terribles torturas, pero en realidad estas leyendas no son exactas. La edificación en realidad es una planta de fundición (horno) en desuso desde la Guerra de Independencia y la Guerra de 1812.  Fue incluido en el registro nacional de lugares históricos como Horno de Clinton en 1976.

horno-de-clinton-road

cartel-del-horno-clinton

Cartel que señala el lugar donde se ubicaba el horno-fundición de Clinton.

  • Cross Castle: En 1905 un hombre llamado Richard Cross construyó un castillo para su esposa y tres hijos. Años más tarde la edificación sufrió un incendio por lo que quedó prácticamente en ruina, convirtiéndose así en un lugar frecuentado por excursionistas que buscan zonas apartadas para acampar. Varios visitantes de las ruinas de Cross Castle han reportado diversos sucesos extraños como convulsiones repentinas, cardenales en el cuerpo sin haberse golpeado con nada, visiones inquietantes, etc. También se habla de inscripciones y dibujos satánicos en el interior de las paredes del viejo castillo.

cross-castle

Cross Castle.

cross-castle-pintadas-satanicas

Pintadas satánicas en el interior de Cross Castle.

  • OVNIS: Se han avistado luces extrañas sobre el agua de varios de los lagos que hay a lo largo de Clinton Road.

  • Otras criaturas: Se dice que se han visto de noche desde perros extraños, hasta criaturas con forma de mono e híbridos no identificables en la zona de Jungle Habitat en West Milford, donde en el pasado hubo un safari y parque temático, clausurado en 1976. Muchos creen que tras el cierre del parque algunos animales escaparon al bosque circundante y que estos animales serían los causantes de algunos de los avistamientos. También corre la leyenda de los caníbales en Clinton Road, se dice que si cuando vas conduciendo te encuentras con un tronco cortando la carretera, des media vuelta y huyas lo más rápido posible para no caer en la trampa de estos seres que supuestamente habitan el bosque.

jungle-habitat

Restos del desaparecido Jungle Habitat.

  • El Hombre de Hielo: “The Iceman”, con este apodo se conocía a Richard Kuklinski, psicópata y asesino a sueldo de la mafia, contratado principalmente por las Cinco Familias de Nueva York (asociado a la Familia Gambino) y por la Familia criminal DeCavalcante (radicada en Newark, New Jersey). En Mayo de 1983 un ciclista encontró un buitre devorando los restos de un cadáver. La autopsia reveló que era un hombre y que había sido asesinado, pero también descubrió algo muy singular: había cristales de hielo en sus venas más cercanas al corazón. Como consecuencia, sus órganos se habían descompuesto mucho más lentamente que su piel. La conclusión de los médicos fue que habían congelado el cuerpo después de matarlo para confundir a la policía sobre la hora de su muerte. La investigación posterior condujo al arresto del mencionado anteriormente, Richard Kuklinski.

richard-kuklinski

Fotografía policial de Richard Kuklinski en 1982. Falleció con 70 años el 5 de Marzo de 2006 en el ala de seguridad del centro médico de St. Francis en Trenton (Nueva Jersey), donde había sido traslado por motivos de salud de la cárcel donde cumplía una doble cadena perpetua por cinco asesinatos. Se cree que durante su actividad criminal pudo asesinar en torno a 100 – 250 personas por cuenta propia y por diversos contratos con la mafia.

A lo largo de Clinton Road hay carteles que advierten de que está prohibido entrar sin permiso en los bosques que se extienden a ambos lados de la carretera, a pesar de ella es una zona frecuentada en ocasiones por amantes de lo paranormal, tanto aficionados como profesionales. Aunque muchos escépticos afirman que la mayoría de hechos reportados en Clinton Road son fruto de meras leyendas urbanas, no es menos cierto que l caso más terrorífico sucedido en sus alrededores sea cierto, como es el de los asesinatos de Kuklinski, el infame sicario de la mafia. No obstante, la zona densamente arbolada que rodea Clinton Road le otorga un aura de misterio innata, es de esos lugares en donde lo imposible quizá sí se hace realidad.

clinton-road

Fuentes: Wikipedia, New York Daily News, Weird NJ, National Paranormal Association, elaboración propia.

 

Etiquetas: , , ,

 
A %d blogueros les gusta esto: