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La cena de los espectros

Silencio, sólo silencio, desgranado en mentiras y versos lánguidos de épica y heroica obsoletas. La mansión, lugar de cita y drama, está vacía (de vida); relojes parados y polvo acumulándose como sueños rotos en estanterías vacías y suelos inmundos. Recuerdos que olvidan su lugar en el tiempo, marchito y oscuro es esta perseverancia de la nada.

A la mesa desconchada del comedor del principal, siete sombras sentadas, sin voz, sin más demora que la que tarde la madrugada en presentarse de cuerpo presente, con esa espesura casi líquida que ahoga temperamentos y nos arrastra a un estado de melancolía general, tan bella como implacable.

No hay miradas tras cuencas vacías, no hay palabras tras bocas sin lengua. Sólo hay una cosa cristalina y es la certeza total de que la propia caída a los infiernos será con las trompetas tras de sí anunciando este epílogo. Son siete historias para siete retratos de miseria y perdición, amargos pero con esa suavidad que sólo el toque de una musa moribunda podría otorgar.

Lo irrefrenable, ese impulso que carcome hasta quebrar, se hace paraíso al recordar la piel pálida sobre la que manos y lengua se deslizan en un ir y venir de sombras proyectadas de lujuria. El desenfreno observa pues tras la puerta el resultado de su obra, el ascenso hasta el Sol que explota, y como todo dios que se precie por un instante, la caída posterior al reino de los olvidados. ¿Hasta cuándo liquidaremos el corazón por besos fugaces perdidos entre seda y locura?

¿Sobre qué trono se asientan los impulsos?, ¿sobre qué estómago se deslizan las más jugosas y sugerentes mentiras? Y es que tragamos, sin pudor, siempre hambrientos, arrinconando la templanza en el hueco más degradado de nuestra propia incontinencia, allí donde la incertidumbre pende de un hilo y la gula se acopla a todo un infinito incierto que la alimente de aquello que desea. Cuando la noche es horror y el día aquella lejana luz que nos libera.

Y es que somos antiguos reyes muertos, nuestra avaricia es una joya en sí misma engarzada al corazón. Bajo sepulcros de alabastro reposa el peso de lo inmisericorde, al otro mundo navegó un alma anclada en la sed de reliquias y fortuna, ahora desnuda se encuentra perdida de todo lo que alimentó durante años de búsqueda y poder que se deshacen ante los ojos como castillos de arena arrastrados por la marea de la frustración.

¿Y si caemos ya tan acabados y hundidos en este lugar?, ¿y si no hay más ganas de protestar ante la majestad de lo inevitable? ¿Para qué mover un dedo si el mundo te aplasta con su brazo de plomo? Y así el lecho frío se torna en hogar, la habitación en mundo, y todo sentido que hubiera antes de este desmoronamiento se hace mera casualidad ante la desdicha que atenaza, la pereza que hunde y aprisiona con excelsa venganza.

Quizá en algún resquicio oculto, el orgullo pretenda reaccionar ante tantas desdichas y penurias que se eclipsan ante un carácter explosivo e irrefrenable surgido de los avernos de la conciencia, para cercenar con ira manifiesta todo aquello que se interpuso un día en el camino marcado y decidido. Con gesto de rabia, sin discernir entre amigos y enemigos, cegados por la supernova de la sinrazón en este auténtico funeral masivo de la cordura.

Cuando todo avista el camino final, las reflexiones se solidifican, los sentimientos concentrados tienden a la reflexión, ¿qué habría sido de mí si…? Rápidamente los ojos se posan en caminos paralelos, la atención enfoca y es entonces cuando al ver otros pequeños mundos emerge de las aguas oscuras de la conciencia una puñalada envenenada… Yo quiero eso, vivir así. Llámame envidia, erosionaré tu buen sentir hasta la raíz.

Se acerca el alba y una vez más no hemos aprendido nada, puesto que aquí sólo nos deleitamos con los sinsabores de la marca original de cada uno, con el descrédito sobre los hombros de siglos en los que cada noche es de difuntos, de Noviembre esquelético y afilada escarcha. Somos únicos, esbozos casi invisibles de realidades extremas y en un último gesto, de soberbia quizá, desaparecemos sin rastro de rencor.

Olvídanos, haz como si nunca nos hubieses conocido y todo acabará como empezó, entre recuerdos ahogados por el polvo y silencio, pero con la sensación de ser libre por fin. Tú decides si amanece.


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Publicado por en 25 octubre, 2017 en Mis Relatos

 

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Sobre pociones de amor y olvido

Aquí no tenemos pociones para corazones rotos;  y es que podríamos pasar la vida buscando los ingredientes, la mezcla perfecta para dejar de caer en tromba hacia el suelo y no la encontraríamos. Conocer esta verdad destroza desde la férrea voluntad marcada por oídos sordos y palabras engoladas de miseria lúgubre y falsa sonrisa.

Ríe aunque vas a morir en la orilla, sin remedio, tienes un objetivo pero tu propósito ni te necesita ni te espera. Entiéndelo porque aunque no haya nada personal en esto, la última estocada que recibirás vendrá con placer en la ejecución y el desenlace, principio y fin para que el olvido acabe agrandándose ante tus ojos.

¿Y ahora qué?, la voluntad y lo inamovible se besan, eso sí que es amor (por la destrucción). Nada más lejos de la propia nada, recolectando limbo, precipicio, caída infinita… Vértigo y soberbia unidos en un baile de cadáveres sin tumba ni reposo en este caos desencadenado por una idea y una fogosidad tan intensa y breve como la llama de una cerilla.

La única certeza llegados a este punto, es rezar a lo prohibido, anhelando lo que tanto y tan firmemente te han negado. Más allá del bosque, donde las ruinas góticas ocultan altares profanados de sangre para los infiernos e ira para los cielos; sí, aquí. Reposa tu enajenación y deja que los espectros olvidados susurren su dulce calvario en tus oídos.

Y serás un ciego hablando para sordos, atesorando tiempo perdido y frustración, ambas alzándose como una plaga bíblica. Un día más sin ver más allá de tu orgullo herido, mientras tu derredor es un erial de corazones rotos; a cada uno de ellos le regalaste un agravio y ahora te van a pagar con (su) dolor y una sonrisa en tu caída.

Al final todo se centra en saber (querer) olvidar a tiempo.

Evelyn de Morgan – La poción de amor (1903).

 
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Publicado por en 18 octubre, 2017 en Arte, Mis Relatos

 

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Apokálypsis

Ya está, las trompetas del Apocalipsis retumban en los cielos para desgarrar cordura y serenidad a partes iguales, para hacernos recordar la llegada de lo tan imposible como esperado. Y es que en mitad de tiempos de tribulación, la única certeza es que la ira acumulada de eones acabará derramándose sin piedad sobre nosotros.

Siglos de mentiras y lenguas bífidas inoculando su veneno entre soflamas inquietantes para oídos débiles y mentes hechas para la esclavitud, sin capacidad alguna de ver al demonio creciendo  tras tantas palabras disfrazadas de belleza cautivadora y mortal certidumbre. Cuando lo inevitable sonríe, nosotros sólo podemos más que asentir.

Es una revelación, estamos hechos para ser destruidos, y cuando nuestros cadáveres calcinados y petrificados yazgan en el suelo como un recuerdo pompeyano de nuestra propia torpeza, el silencio se apoderará de la escena y en el teatro de los sueños (pesadillas) sólo se representará la obra de la nada, cuya escena final es la de la propia extinción.

Deja que reine la paz tras la destrucción, el sigilo tras el ruido ensordecedor, sigilo que ya se desliza tras las cortinas mecidas por el viento gélido, como testigo fugaz de un arrebato con sabor a melancolía, de propósitos insatisfechos y agoreros cuyas predicciones retumban con el eco de pesadas goteras en nuestra conciencia.

Todo explotó, se derrumbó el telón y nos atrapó bajo su peso, nos silenció, sí, pero con una sonrisa en los labios, ya que no hay nada más directo, preciso, justo y uniforme que un Apocalipsis. Y si hay redención más allá de lo carnal, será momento de buscarla entre ruinas olvidadas y marchitos bosquejos de insólita brillantez.

Amor mío, mira cómo la noche se diluye entre sinfonías lóbregas de nostálgica belleza, para así devolvernos un resquicio de esperanza por el que mirar y observar que no sólo el Sol nos devuelve a la luz sino también las palabras adecuadas en el momento preciso, en el corazón adecuado. ¿Podremos volver a soñar sin miedo?, ¿podremos despertar por fin?

Miénteme, pero dime que sí.

Ilustración por Zdzisław Beksiński.

 
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Publicado por en 11 octubre, 2017 en Mis Relatos

 

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OVNI sobre Madrid de 1968

El avistamiento OVNI sobre Madrid del 5 de Septiembre de 1968 es el primer y más documentado caso de este calibre sobre la capital de España. Ese día el Sol estaba a punto de esconderse por el horizonte de la capital cuando un objeto volador no identificado se alza en el cielo. El extraño cuerpo tiene forma de un globo esférico, permanece estático e iluminado. Conforme el tiempo pasa, los conductores y transeúntes madrileños se aglomeran. Nadie sabe de qué se trata. La noche empieza a caer, pero parece imposible retirar la vista del firmamento y el asombro del gentío termina por provocar un gigantesco atasco paraliza Gran Vía.

Dos testigos notifican a las 20:05 horas y a las 20:30 horas al Jefe de Servicio del EMA la presencia “de un objeto muy brillante, con cambios de intensidad luminosa, al Suroeste de Madrid. No hacen referencia a movimiento apreciable, tamaño o forma”. La primera llamada procede del barrio de las Avenidas y en ella se comunica que a una altura de entre unos 40 – 50.000 pies (unos 15.000 metros de altura) hay un objeto muy brillante con cambios de intensidad luminosa. La segunda de las llamadas, realizada 30 minutos después, proviene de la Plaza de Cristo Rey por parte de una señora de la que se desconoce su identidad que asegura “hay un objeto muy brillante con destellos”.

Los vientos de la troposfera superior y la baja estratosfera soplaban del Este y del Sureste respectivamente, mientras que el objeto parecía desplazarse lentamente hasta el sureste. “Ello hace suponer que poseía un movimiento propio, se movía contra el viento o que su altura era mucho mayor”, explicaba el redactor del ABC en su crónica de aquel día. “Indudablemente se trata de un OVNI”, declaraba entonces un portavoz del Observatorio de Meteorología. Según su versión no se trataba de un globo meteorológico, ni ningún globo cautivo experimental, ya que los sondeos realizados desde el aeropuerto de Barajas no lo habían detectado. Tampoco dejó un rastro visible para los aparatos de la base de Torrejón de Ardoz. Ni desde Robledo de Chavela se había podido precisar la identidad del objeto. Lo más extraño de todo era que ni tan siquiera el radar de Paracuellos del Jarama había captado la señal de este OVNI.

Investigación y datos de J. J. Benítez.

El famoso escritor e investigador ufológico Juan José Benítez recabó información sobre este caso que no concuerda en algunos datos (principalmente en la forma del OVNI) con el expediente que el Ejército del Aire hizo a tenor de este caso y del que hablaremos más adelante en sus conclusiones. Según Benítez, el misterioso objeto permaneció sobre los cielos de la capital de España por espacio de 65 minutos. Tiempo más que suficiente como para que pudiera ser observado con prismáticos, telescopios de todo tipo y, por supuesto, fotografiado. Al cabo de ese tiempo, la “pirámide flotante” desapareció por detrás de una nube. También asegura Benítez que la Fuerza Aérea Española sacó a un caza F-104, que se dirigió hacia el objeto. Cuando el reactor había llegado a los 50.000 pies (unos 15.000 metros) de altura, el piloto comunicó que el ovni se hallaba mucho más arriba y que regresaba a la base puesto que se le agotaba el combustible. El informe del piloto militar fue ratificado por otro avión que volaba a 36.000 pies (unos 11.000 metros) de altura. Y según mis noticias, las pantallas de radar del Ejército del Aire llegaron a precisar que el OVNI se movía muy lentamente.

Lockheed F-104 Starfighter del Ejército del Aire español.

Según J. J. Benítez, el objeto pudo ser observado también desde el observatorio astronómico de Madrid. Allí, un periodista dio fe de la “luz cegadora” que emitía el ovni. “Su forma, afirmaron desde el observatorio, es triangular. A primera vista parece sólido por una de sus caras, aunque resulta traslúcido por otros lados”. Desde zonas próximas a Madrid, como fue el caso de la estación meteorológica de Cuenca, el objeto pudo ser observado también con claridad y por espacio de varias horas. Días después de este avistamiento se produjeron muchos más a lo largo de la geografía española, entre ellos el de un farmacéutico que en su regreso por carretera a Dueñas (Palencia) dijo haber sido seguido durante varios kilómetros por un objeto con forma ovoide, silencioso y que emitía distintos colores.

Fotografía realizada por un testigo del OVNI que surcó el cielo de Madrid el 5 de Septiembre de 1968.

Expediente oficial del Ejército del Aire.

En el expediente (681211A) desclasificado por el Ejército del Aire en relación a este caso concreto se afirma lo siguiente: “No se aprecian datos que introduzcan suficientes elementos de extrañeza en la observación como para descartar la hipótesis de que se trata de un astro brillante (Venus). El hecho de que una observación tan poco significativa sea comunicada a un organismo oficial podría indicar que la apreciación subjetiva del tamaño de la luz era inusualmente grande, aunque parece mucho más probable que se deba a la psicosis generalizada durante 1968 en torno a la aparición de OVNIS”.

El expediente se refiere a la “ola” de OVNIS sobre España de 1968, la cual fue tan intensa que en ese mismo otoño, la oficina de prensa del Ministerio del Aire Español hacía pública una nota en la que solicitaba a cuantos ciudadanos pudieran ser testigos de uno de estos objetos, lo comunicara al correspondiente Sector Aéreo. Aquella nota oficial iba a ser el primer “reconocimiento” indirecto por parte de las autoridades aeronáuticas hispanas de la existencia de los OVNIS. Cabe destacar que en otro informe oficial fechado el 3 de Junio de 1967, el Ejército del Aire explicaba el intento de interceptación de otro OVNI con forma de “pirámide” por parte de dos Sabres (F-86) españoles.

Según el diario La Vanguardia de 7 de Septiembre de 1968 el Ministerio del Aire dio en aquellas fechas la explicación de que el OVNI había sido en realidad una sonda meteorológica de forma tetraédrica: “Aunque se carece de datos fidedignos, parece ser que podría tratarse de una sonda meteorológica para el estudio de la baja mesosfera (capa de la atmósfera terrestre que se extiende entre los 50 y los 80 kilómetros de altitud aproximadamente), zona de interés para futuros vuelos supersónicos”. En este punto resulta llamativo que la explicación dada en su día por el Ministerio del Aire no coincide con las conclusiones plasmadas en el expediente correspondiente a este caso.

Este avistamiento OVNI permanece sin una explicación firme a fecha de hoy y sigue siendo uno de los grandes clásicos de la ufología española.

Varios testigos del OVNI visto en Madrid la tarde del 5 de Septiembre de 1968.

Fuentes: ABC, El Mundo, La Vanguardia, planetabenitez.com, elaboración propia.

 

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Les Diableries

Con el nombre de Les Diableries se conoce a un grupo de tarjetas estereoscópicas publicadas en París desde 1860 hasta 1900 aproximadamente. Su originalidad radica sobre todo en la temática que tratan y en la tecnología de la época utilizada para su realización. Estas tarjetas fotográficas retratan escenas cotidianas en el Infierno en donde los esqueletos, demonios, ninfas, sátiros y otros seres campan a sus anchas, reflejando a modo de sátira la corrupción y decadencia del Segundo Imperio francés (1852 – 1870) de Napoleón III y también del declive en el estilo de vida de la burguesía.

Se sabe de al menos tres escultores que han creado viñetas de la serie: Louis Alfred Habert, Pierre Adolph Hennetier y Louis Edmond Cougny. La serie fue originalmente publicada por François Benjamin Lamiche pero más tarde se hizo cargo y se expandió gracias el editor Adolph Block. Un total de 72 escenas fueron publicadas por Block. Muchas “stereoviews” salieron a la luz más tarde aunque eran de menor calidad, en este caso fueron publicadas por un competidor de Adolph Block llamado Jules Marinier. Por lo herético y subversivo de las imágenes, Les Diableries fueron publicadas de manera anónima.

Las escenas representadas en estas Diableries fueron esculpidas en barro, sobre una mesa, y posteriormente se fotografiaron con una cámara estéreo. El resultado se imprimió en fino papel a la albúmina, aplicándose acuarelas en la parte posterior de las impresiones, y enmarcándose todo el conjunto en cartón grueso sin respaldo. El resultado, preparado para ser visto a través de un estereoscopio, es una escena en tres dimensiones, que se colorea de manera sorprendente al encender una luz detrás. Los ojos de los esqueletos resaltan tanto contra la luz porque están perforados y rellenos con gel o barniz de color rojo y verde.

La estereoscopía es cualquier técnica capaz de recoger información visual tridimensional y/o crear la ilusión de profundidad mediante una imagen estereográfica, un estereograma, o una imagen 3D (tridimensional). La ilusión de la profundidad en una fotografía, película, u otra imagen bidimensional se crea presentando una imagen ligeramente diferente para cada ojo, como ocurre en nuestra forma habitual de ver.

Reproducción del estereoscopio de Oliver Wendell Holmes, creado originalmente alrededor de 1860.

Diferencia entre una “Diableries” con su aspecto normal y vista con el estereoscopio.

Más información en: Diableries, Stereoscopic Adventures in Hell por Denis Pellerin, Brian May, Paula Fleming (2013).

Galería de Diableries en orden numérico aquí.

Durante finales del Siglo XIX también se pusieron de moda en París unos cabarets con decoración muy similar a la mostrada en Les Diableries.

Galería con algunos ejemplos de Les Diableries.

Nota: Todas las fotografías son propiedad de sus autores y únicamente se exponen aquí con fines culturales y divulgativos.

Fuentes: Wikipedia, Las Gatas Madrileñas, London Stereoscopic Company (Diableries, Stereoscopic Adventures in Hell por Denis Pellerin, Brian May, Paula Fleming), Cine-Graphics, Google & Pinterest (fotografías), elaboración propia.

 
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Publicado por en 27 septiembre, 2017 en Arte, Cultura, Entretenimiento, Esoterismo, Historia

 

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Genios

Los genios o yinn (جن) son seres fantásticos de la mitología semítica, fundamentalmente árabe. No debe confundirse esta palabra con otra idéntica que procede del latín genius. En ocasiones en vez de genio se usa el término árabe, usualmente transcrito jinn o djinn, de acuerdo con la transcripción francesa o inglesa. Por lo general, estos seres son invisibles, aunque por momentos pueden adoptar diferentes formas (antropomorfas, plantas, o animales) y tienen la capacidad de influir espiritual y mentalmente en el ser humano (posesión psíquica), pero no necesariamente utilizan estos poderes.

En la mitología mesopotámica, están asociados al ámbito divino, aunque no pueden considerarse dioses, sino principalmente, guardianes o seres tutelares de lugares donde los hombres no debían tener acceso. Se piensa que su representación tendría un valor apotropaico (fenómeno cultural que se expresa como mecanismo de defensa mágico o sobrenatural evidenciado en determinados actos, rituales, objetos o frases formularias, consistente en alejar el mal o protegerse de él, de los malos espíritus o una acción mágica maligna en particular.). En las tradiciones más antiguas, los genios eran los espíritus de pueblos desaparecidos, que actuaban de noche y se escondían al despuntar el día. Otras tradiciones dicen que son seres de fuego. En todos los casos se trata de seres con características de duendes y otros seres mitológicos elementales de la naturaleza, que pueden, según su talante, atacar o ayudar al ser humano.

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Genio con flor de amapola. Bajo relieve del palacio de Sargón II en Dur Sharrukin, Asiria (actual Khorsabad, Irak), 716 – 713 a. C.

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Genio alado. Relieve del Palacio del Rey Sargón II en Dur Sharrukin, Asiria (actual Khorsabad, Irak), 716 – 713 a. C.

El islam incorporó parcialmente la antigua creencia en los genios, y de este modo son hoy personajes presentes en las tradiciones de todos los pueblos del área islámica. Es prácticamente seguro, sin embargo, que esos genios no responden únicamente a los genios semíticos originales, ya que la extensión del mensaje del Corán impuso un mismo nombre a muchas manifestaciones distintas propias de los países islamizados. Así, en lugares donde el mazdeísmo hizo mella antes que el islam los genios son protagonistas de diversas prácticas mágicas alejadas de la ortodoxia sunní; para los tuareg, son tentadores del desierto y ladrones nocturnos, así como para los musulmanes de la India pueden ser molestos invasores del hogar que deben ser expulsados usando ciertas suras del Corán, en una ceremonia no muy distinta del exorcismo católico (referencia).

El islam considera a los genios seres creados de fuego sin humo, dotados como el ser humano de libre albedrío y que pueden obedecer a Dios o bien a Iblís, el demonio, a quien a veces se describe como tal, es decir como ángel caído, y a veces es considerado genio:

Hemos creado al hombre de barro, de arcilla moldeable

Antes, del fuego ardiente habíamos creado a los genios.

(Corán, 15, 26-27).

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Alí (Abu l-Hasan Ali Ibn Abi Tálib, أبو الحسن علي بن أبي طالب) vence a los yinn (Ahsan-ol-Kobar, 1568).

Los genios son, pues, la tercera clase de seres creada por Dios, junto a los hombres y los ángeles. La creencia en esta tercera raza marca una diferencia respecto a las otras dos religiones monoteístas (cristianismo y judaísmo).

Los genios, a diferencia de los ángeles, comparten el mundo físico con los seres humanos y son tangibles, aunque sean invisibles o adopten formas diversas. Los genios y los humanos pueden casarse y procrear. Por esta razón, la jurisprudencia islámica medieval llegó a regular las condiciones relativas a matrimonio, descendencia y herencia entre genios y humanos. Fueron muchos los pensadores musulmanes medievales que dudaron de la existencia de los genios (no así de la de los ángeles) o directamente la negaron, como Avicena, Al-Farabi o Ibn Jaldún.

La creencia popular en los genios sigue estando muy extendida en las áreas rurales de algunos países islámicos y es muy frecuente su aparición en la literatura popular. En occidente son conocidos sobre todo los genios malignos del tipo ifrit, a través de los cuentos de Las mil y una noches (ألف ليلة وليلة) y sus adaptaciones cinematográficas. Las mil y una noches es una célebre recopilación medieval en lengua árabe de cuentos tradicionales del Oriente Medio, que utiliza en estos la técnica del relato enmarcado. El núcleo de estas historias está formado por un antiguo libro persa llamado Hazâr afsâna (mil leyendas). El compilador y traductor de estas historias folclóricas al árabe es, supuestamente, el cuentista Abu Abd-Allah Muhammad el-Gahshigar, que vivió en el Siglo IX. La historia principal sobre Scheherezade (شهرزاد), que sirve de marco a los demás relatos, parece haber sido agregada en el Siglo XIV.

Una muestra a la vez de la creencia popular en los genios y de que pueden ser seres dignos de devoción e imitación la encontramos en Marruecos, donde, en el marco del muy popular culto a los morabitos o santones, se inscribe el culto a un personaje que no es humano sino genio. Se trata del morabito Sidi Shamharush, situado en la aldea del mismo nombre en el Atlas, y al cual acude la gente de la zona en peregrinación para ganarse la baraka o bendición divina por intercesión del santón. El culto es similar al que se prodiga a otros morabitos, salvo por el hecho de que en este caso no gira alrededor de una tumba, ya que Sidi Shamharush no está muerto: Vive de día bajo la forma de perro negro y por la noche adopta apariencia humana.

Los genios son una especie maliciosa, pero no necesariamente maligna. En sus más benignas formas de comportamiento, suelen ser bromistas y embaucadores. Tienen una miríada de atributos, debido al efecto aglutinante que tuvo la extensión del islam respecto a las leyendas y supersticiones locales de los pueblos islamizados. Pueden ser invisibles o cambiar a voluntad de forma, haciéndose pasar por animales o presentándose con la apariencia de una mujer hermosa para visitar a los hombres por la noche, hacerles el amor y robarles la energía, como si se tratara de súcubos. Pueden también ser dominados a través de un objeto (como la lámpara maravillosa de Aladino) y convertirse así en esclavos de quien posea dicho objeto.

Los genios pueden ser causantes de ciertas formas de locura. La palabra árabe que designa al “loco” es maynun, que etimológicamente significa poseído por los genios. Pueden atravesar sólidas paredes sin dejar de tocar lo material y a los vivos, desplazarse a grandes velocidades, transfigurarse en seres humanos y suplantar a familiares y conocidos. El estado normal de un genio es el de invisible para los humanos, ya que Dios les proporcionó muchas habilidades, pero dificultó de esta forma que pudiéramos relacionarnos normalmente con ellos. Cuenta la tradición que al final de los días esta situación se invertirá y seremos nosotros quienes podamos verlos, obteniendo la ventaja que desde el principio del mundo atesoraron.

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Al-Malik al-Aswad, el Rey Negro de los yinn. Ilustración perteneciente al Libro de las Maravillas (كتاب البلهان, Siglo XIV).

Los genios tienen dinastías y jerarquías, no desmereciendo de la misma demonología católica en este punto. En otras culturas, como en la Mitología guanche (Tenerife, Canarias, España), también existía la creencia en seres que calificaríamos como genios, como los llamados Dioses paredros o Maxios (genios domésticos y de la naturaleza), los Tibicenas (genios malignos) y también el demonio Guayota (dios o diablo del mal aborigen), al que, al igual que al Iblís árabe, se le identifica a veces con un genio. Se especula que la cultura guanche era de origen bereber, provenientes del norte de África, lo que reforzaría la hipótesis de un parentesco entre los genios africanos y este panteón isleño.

En la actualidad se define a un genio como una criatura mágica que suelen ser bromistas y de aspecto humano o casi humano que generalmente es más poderoso que cualquier brujo, hechicero, mago o hada. Son las únicas criaturas mágicas que pueden conceder tres deseos pero solo cuando no son libres, cuando están prisioneros de su lámpara mágica esperando a alguien que sea su amo para concederles tres deseos, en general una lámpara mágica se encuentra en lugares casi imposibles de acceder y únicamente un genio puede ser liberado si se lo pides de corazón como deseo. Cuando es libre te puedes hacer amigo de él, un genio libre ya no depende de su lámpara mágica y es completamente inmortal, conserva todo su poder pero pierde la capacidad de conceder tres deseos.

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Zulqarnayn (ذو القرنين) con la ayuda de algunos yinn contruye el Muro de Hierro para proteger a los pueblos civilizados de los bárbaros Gog y Magog. Miniatura persa del Siglo XVI.

Dentro de los yinn hay un subgrupo conocido como ifrit (عفريت), estos ifrit son considerados un tipo de genios dotados de gran poder y capaces de realizar tanto acciones benignas como malignas, con lo que presentan un carácter dual que no comparten los otros genios.

Llamados “la semilla de Iblís” en Las mil y una noches, estos monstruosos genios reciben este nombre (que significa literalmente, “poderosos”) porque según la tradición árabe fueron los primeros en ser creados. Se consideran superiores a la raza humana porque, a diferencia del ser humano, creado de arcilla, ellos provenían “del mismísimo vaho de Dios”. El más emblemático entre todos ellos es Eblís o Iblís, “El Mentiroso” (después conocido como Shaitan), quien se negó a postrarse frente a Adán cuando lo ordenó Alá, porque consideraba al hombre ulterior e inferior, por haber sido creado de la tierra:

Entonces, cuando el Creador lo creó y le dio forma, Él ordenó a los ángeles postrarse ante Adán; y se postraron, pero no Iblís. (Allah) Dijo : “¿Qué te retiene de postrarte cuando te lo ordeno?” Él contestó: “No es mejor que yo: Tú me creaste del fuego, y a él de la arcilla”.

Corán, 7:10-12.

Los ifrit destacan por su fuerza y astucia. Un ifrit es una enorme criatura alada de fuego, ya sea hombre o mujer, que vive bajo tierra y frecuenta ruinas. Los ifrit viven en una sociedad estructurada entre las tribus árabes antiguos, completar con reyes, tribus y clanes. Por lo general, se casan entre sí, pero también pueden casarse con los seres humanos. Si bien las armas y las fuerzas ordinarias no tienen poder sobre ellos, son susceptibles a la magia, que los seres humanos pueden utilizar para matar o capturar y esclavizarlos. Al igual que con otros genios, un ifrit puede ser un creyente o un incrédulo, bueno o malo, pero más a menudo se representa como un ser malvado y despiadado.

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Maján, que se halla en un jardín encantado, es abrazada por un ifrit. Ilustración de 1648, obra de un artista de Bujará, para un manuscrito iluminado del poema Hamsa, de Nezamí Ganyaví.

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Un ifrit llamado Arghan Div da a Hamza un cofre con armadura (1562 – 1577).

Más allá de la simple mitología, algunos investigadores de lo paranormal consideran que estos genios son entidades ocultas que desempeñan un papel importante en una variedad de sucesos extraños. Considerando que seres de una dimensión paralela a la nuestra, pero que tienen la capacidad de acceder a nuestra dimensión a través de portales dimensionales e interactuar con nosotros, incluso nos observan cuando no podemos verlos. Según estos creyentes en lo paranormal, los yinn se comunican con los humanos a través de diversas formas psíquicas, como en sueños, visiones, fuertes sentimientos, intuiciones. Las personas que han afirmado tener contacto con esto seres han afirmado escuchar susurros o encontrarse objetos de otros tiempos, y a medida que han ido aumentando los diferentes métodos de comunicación, algunas personas han podido llegar a ver su genio particular en forma humana. Pero también cabe decir que son casos extremos ya que normalmente son vistos en sueños, como manifestaciones brumosas, orbes, rayas de la luz, o incluso como una especie neblina.

En la cultura popular actual, los yinn aparecen con mucha frecuencia y casi siempre concediendo deseos a la gente, como en la película Aladdín (1992), y también en juegos de cartas como el famoso Magic The Gathering, en donde una de las características caprichosa de los djinn (como así son nombrados en el juego) es una de sus principales cualidades en el juego, tanto para bien como para favorecer al jugador como para perjudicarlo.

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Carta de Djinn Mahamoti del juego Magic The Gathering (4ª Edición).

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Fuentes: Wikipedia, mundoesotericoparanormal.com, elaboración propia.

 

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Trató de devolver su corazón a la vida

En páramos secos y pérfidas áreas de olvido, debate la soledad sobre el método más acertado de cercenar las esperanzas, siempre por supuesto a medio camino entre dialéctica vacía y recargada inspiración. Constantemente buscando el hueco por el que enviar la flor acertada que llegue hasta ella, la carta anónima por debajo de la puerta que haga estremecer.

Porque el tiempo se divide entre lo compartido y el tedio hasta volver a enterrar la espera entre sus brazos. Ciertamente es un crimen no guardar todos estos tesoros bajo llave y aunque vivir de recuerdos es una manera de revivir, llega un momento en el que los sentimientos se licuan y se deslizan como hiedra salvaje por ese muro impertérrito que se propuso separarnos.

No hay elixires de felicidad extrema, ni cenizas que se recompongan en lo que se ha perdido. Si el destino está entre las manos, ¿por qué tantas ansias por escapar? Ícaro ya demostró la gravedad de querer acercarse al Sol. Y es que la luz perpetua es una penitencia, porque en el fondo es preferible descubrir las imperfecciones en total oscuridad a cegarse de brillantez.

Sin más invenciones ni exquisitos despropósitos, la noche se hizo fuerte entre muebles viejos y recuerdos carcomidos, cada vez más presos tanto de la amnesia como del polvo. Revivir en paisajes desolados es por tanto un acto de misericordia que las tinieblas tienen a bien de degustar sin alardes, tan sólo sosteniendo un viejo cráneo entre las manos: Ser (por fin) o no ser, el uno para el otro.

Cerrando los ojos, escuchando el ulular del viento, estremeciéndose con la corriente que revoluciona las pesadas cortinas, la (fría) cena ya está servida para comensales de espectral naturaleza. Así es como la belleza se filtra en los huesos, con elegante penumbra y cadavérica quietud, alzando y hundiendo los brazos en la furiosa tormenta que se ha de desatar.

Finalmente la historia cuenta que trató de devolver su corazón a la vida de noche, cuando las poesías cobran más sentido, siempre de negras galas e impía voluntad. Cuando las tormentas insuflan vida a carne entumecida y mente congelada en tiempos marchitos destinados a florecer (en otoño) por fin. Ella, mis tinieblas favoritas.

 
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Publicado por en 13 septiembre, 2017 en Mis Relatos

 

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