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Archivo de la etiqueta: Cementerios

Leones guardianes

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El sueño eterno de los fieles guardianes.

Fotografía y retoques por La Exuberancia de Hades (Cementerio Sacramental de San Isidro, Madrid).

 
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Publicado por en 5 febrero, 2017 en Arte, Cultura, Mis Fotografías

 

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Sepultura del Dr. Farreras y Framis

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“Pain, like icons of our suffering, distilled the works of art”. Ihsahn.

Fotografía y retoques por La Exuberancia de Hades (Cementerio de Montjuic, Barcelona).

 
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Publicado por en 11 diciembre, 2016 en Arte, Cultura, Mis Fotografías

 

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El Beso de la Muerte

Beso de la Muerte

Beso con sabor a última despedida.

Fotografía y retoques por La Exuberancia de Hades (Cementerio de Poblenou, Barcelona).

 
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Publicado por en 21 agosto, 2016 en Arte, Cultura, Mis Fotografías

 

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Cementerio de Poblenou

El Cementerio de Poblenou, situado en el barrio del mismo nombre en la ciudad de Barcelona, también se le conoce como Cementerio General de Barcelona, Cementerio del Este, Cementerio de Levante o Cementerio Viejo.

Se pensó como solución a los problemas de insalubridad ocasionados a los literalmente amontonados habitantes de la ciudad amurallada por las fosas parroquiales que existían en el interior de la misma. Fue inaugurado por el obispo de Barcelona Josep Climent el año 1775 en unos terrenos deshabitados cerca de la playa de la Mar Bella, siendo el primer cementerio de la ciudad construido fuera del perímetro amurallado. Está situado en la actual calle de Taulat Nº 2, en un extremo de la avenida de Icaria, dónde se encuentra la puerta principal de entrada al recinto funerario.

El cementerio fue destruido por las tropas napoleónicas. En 1813, un joven arquitecto italiano llamado Antonio Ginesi fue el encargado de construir el nuevo recinto funerario, bendecido por el obispo Sitjar el 15 de Abril de 1819. Las formas neoclásicas del cementerio de Ginesi, el espacio de entierros igualitarios, el efecto de orden y serenidad, reflejan los gustos estéticos y las aspiraciones políticas de los nuevos grupos de comerciantes y fabricantes adinerados de la ciudad, en particular, los fabricantes de indianas. En 1821 fue utilizado en su totalidad de forma inesperada, debido a la terrible epidemia de cólera-morbo que se desató en Barcelona, y que ocasionó miles de muertos.

Desde su inauguración, el Cementerio de Pueblo Nuevo ha sufrido numerosas modificaciones y ampliaciones. La más importante se produjo en 1849, en ese año Joan Nolla construye el recinto de los panteones, donde se concentra el trabajo de conocidos arquitectos y escultores de la época. En ese nuevo espacio se pone de manifiesto la voluntad de la burguesía barcelonesa de mediados del Siglo XIX de exhibir, hasta en sus tumbas, su opulencia y prestigio social.

En 2004 se creó la “Ruta de los Cementerios” de Barcelona, para dar a conocer el atractivo monumental y turístico de los cementerios de la ciudad. En ella, el Cementerio de Pueblo Nuevo es parte sobresaliente de esta ruta junto con el Cementerio de Montjuïc.Una de la stumbas más visitadas de este cementerio es la Francesc Canals i Ambrós (1877 – 1899), joven de origen humilde, era conocido entre sus vecinos de la plaza de la Lana y por sus compañeros de trabajo como una persona muy caritativa y que tenía un extraño don, tenía sueños premonitorios. murió de tuberculosis en 1899, a la edad de 22 años. Era dependiente de los desaparecidos almacenes El Siglo, de la familia Conde. En aquella época, los almacenes El Siglo estaban situados en Las Ramblas, posteriormente estos almacenes se trasladaron a la calle Pelayo y, tras una crisis, fueron comprados por el propietario de los almacenes El Águila, Julio Muñoz Ramonet.

Al nicho va la gente a pedirle cosas a este “santo” por canonización popular. Dicen que los primeros en depositar flores en el nicho del “Santet” fueron las floristas de Las Ramblas, y que luego, entre el pueblo gitano, empezó a tener fama de casamentero. Todo esto se mueve en la oscura nebulosa de la leyenda, claro está, como la que cuenta que en la primera lápida que se puso en su nicho no cuajaba el cemento y se rompía continuamente, hasta que una donación anónima posibilitó adecentar el nicho, quizá alguien que recibió una “gracia” del “Santet”, porque de eso se trata: al nicho va la gente a pedirle cosas a este “santo” por canonización popular. En el nicho, los encargados del cementerio han tenido que poner un cristal en forma de urna para recoger los papelitos con peticiones, así como vaciar los nichos adyacentes para poder depositar las velas, imágenes, estampitas, fotos y flores que los fieles dejan en el lugar. El apartado de exvotos es bien curioso, porque a las consabidas réplicas en cera de aquellos órganos o extremidades que el solicitante de la gracia deja por haberse curado de una dolencia, o porque pide curarse de ella, digo, que entre los exvotos ya se pueden ver réplicas de casas y viviendas.

Todas las fotografías y retoques por La Exuberancia de Hades (Septiembre 2015).

Fuentes: Wikipedia (Historia del Cementerio), Diario Público (Historia del Santet).

 
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Publicado por en 11 noviembre, 2015 en Arte, Cultura, Historia, Mis Fotografías

 

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Panteón de Hombres Ilustres de Madrid

El Panteón de Hombres Ilustres de Madrid (Calle de Julián Gayarre, Nº 3), emplazado en el solar de la antigua Basílica de Nuestra Señora de Atocha, fue construido entre 1892 – 1899, según el proyecto de Fernando Arbós, en un estilo neomedieval muy característico que recuerda el arte bizantino, como sucede en una de sus conocidas obras, la Iglesia de San Manuel y San Benito, junto al Parque del Retiro.

Este conjunto arquitectónico tenía en el mencionado proyecto carácter de de claustro de una gran basílica. Su edificación fue impulsada por la Real Casa y Patrimonio en 1890, por deseo de la Reina Regente Doña María Cristina de Habsburgo. El templo, que hubiese servido de marco a las celebraciones religiosas oficiales, no se llegó a levantar.

El edificio se sitúa alrededor de un patio central, con naves que cierran los tres lados de este, ciegas al exterior y abiertas al interior. En dicho interior se pueden recorrer seis mausoleos individuales.

Práxedes Mateo Sagasta (1825 – 1903).

Político liberal progresista, ingeniero y periodista. Nacido en 1825 en Torrecilla (La Rioja), murió en 1903, en Madrid. Diputado en Cortes en 1854, fue ministro y Presidente del Consejo de Ministros en varias ocasiones, turnando el cargo con Antonio Cánovas del Castillo, como consecuencia de lo establecido en el “Pacto de el Pardo”, sobre alternancia de los partidos en el poder.

El mausoleo está realizado en mármol, esculpido por Mariano Benlliure en 1904.Sobre tres gradas se levanta un cuerpo arquitectónico en forma de severo túmulo, en el que yace la estatua de Sagasta. Viste levita y ostenta el Toisón de Oro, símbolo de las altas jerarquías en vida alcanzó en su vida política.

En la cabecera del sepulcro está sentada una figura femenina, semidesnuda, que representa a la Historia en actitud de cerrar el libro de la época que termina con la muerte de un gran hombre público. A sus pies está simbolizado el pueblo, mediante un joven obrero que apoya la cabeza sobre su mano izquierda, cuyo brazo descansa sobre los Evangelios, emblema de la Verdad. En la mano derecha, sostiene una espada en cuya empuñadura aparece la figura de la Justicia, mientras una rama de olivo cubre toda la hoja de la espada, representado la Paz.

En los costados del monumento figuran los años que marcaron épocas importantes en la historia política de Sagasta.

Eduardo Dato e Iradier (1856 – 1921).

Político conservador y juriconsulto. Nacido en La Coruña en 1856, fue asesinado en la Puerta de Alcalá de Madrid, en 1921. Fue diputado en la última legislatura de Alfonso XII, ministro de varios ministerios (Gobernación, Gracia y Justicia, Estado, Marina) y Presidente del Consejo de Ministros en diversas épocas. Fue el impulsor de la escuela de criminología de Madrid en 1903.

Su monumento funerario es obra de Mariano Benlliure, realizado en 1928. Sobre alto basamento rectangular se eleva la urna funeraria, en la que yace la escultura en mármol del político asesinado, envuelto en un sudario, con las manos sobre el pecho.

En la cabecera, fundida en bronce, una elegante y espigada figura de mujer enlutada, eleva la cruz en alto. A los pies de la urna, dos amorcillos flanquean el escudo de España.

Antonio de los Ríos Rosas (1812 – 1873).

Político liberal-conservador y orador. Nacido en Ronda (Málaga) en 1812, murió en Madrid en 1873. Fue diputado en 1836, embajador en Roma, ministro de la Gobernación y Presidente del Congreso de los Diputados.

Su monumento funerario fue realizado en 1905, obra del artista catalán Pedro Estany. El cadáver de Ríos Rosas, al igual que los de Prim, Castaños, Palafox y Gutiérrez de la Concha, estuvo enterrado originalmente en la Basílica de Atocha y entró en el Panteón en Julio de 1902, cuando se inauguró oficialmente la obra de Fernando Arbós.

Es un sepulcro monumental tipo retablo. Sobre un basamento de mármol se eleva el sarcófago del difunto, en bronce con decoración de damasquinados en oro. Un joven genio alado, que flota sobre una nube, ofrece una rama de laurel al busto de Ríos Rosas, en mármol y enmarcado también en una corona de laurel, todo de bronce. La figura de una mujer se tiende desconsoladamente sobre el sarcófago.

Antonio Cánovas del Castillo (1828 – 1897).

Político conservador y literato. Nacido en Málaga en 1828, fue asesinado por un anarquista italiano en el Balneario de Santa Águeda (Mondragón, Guipúzcoa) en 1897. Elegido diputado en las constituyentes de 1854, fue uno de los artífices de la restauración monárquica de Alfonso XII. Fue ministro en varias ocasiones, Presidente del Consejo de Ministros, turnando con Práxedes Mateo Sagasta, en aplicación de lo establecido en el “Pacto de el Pardo”.

Su monumento funerario es uno de los más suntuosos del Panteón, en mármol blanco, fue realizado por Agustín Querol en 1906, a instancias de los sobrinos del fallecido. Es de tipo retrablo, adosado al muro. Se compone de una urna rectangular, enriquecida por seis hornacinas de arco de medio punto con la efigie en alto relieve de las siguientes virtudes: Templanza, Sabiduría, Justicia, Elocuencia, Prudencia y constancia.

Sobre la mencionada urna yace una estatua que representa al difunto. En su cabecera, una figura femenina, que simboliza la Patria, llora. Otras dos figuras femeninas, la historia y el arte, encuadran la composición del fondo, donde se representa en suave relieve a Cristo Resucitado, rodeado de plañideras y figuras asombradas ante su aparición.

José Canalejas (1854 – 1912).

Político liberal y literato. Nacido en 1854, en El Ferrol, fue asesinado en la Puerta del Sol de Madrid en 1912. A los 27 años fue elegido diputado. Ministro en diversas ocasiones y Presidente del Consejo de Ministros.

Su monumento funerario está realizado en mármol blanco por el artista valenciano Mariano Benlliure, y representa el traslado del cadáver hasta su última morada. Este mausoleo fue inaugurado el 12 de Noviembre de 1915.

Sobre basamento de mármol, dos jóvenes, ayudados por una mujer, sostienen el cadáver de Canalejas, mientras le conducen hacia la puerta de la cripta funeraria.

Sobre el dintel, la imagen del redentor con los brazos abiertos, como una aparición divina. En el lado posterior de este bloque de piedra, se dibuja una cruz latina y dos guirnaldas de hojas de laurel y de encina, símbolo de la inmortalidad.

Manuel Gutiérrez de la Concha e Irigoyen, Marqués del Duero (1806 – 1874).

Héroe liberal de las sucesivas guerras carlistas. Nacido en 1806 en Córdoba de Tucumán, murió en 1874 en Montemuro-Abarzuza (Navarra). Mandó el ejército que pasó a Portugal para defender los derechos de la Reina Doña María de la Gloria, por lo que se le otorgó el título de Marqués del Duero. Ejercía el cargo de Jefe del Éjercito del Norte cuando cayó en el campo de batalla de Estella (Navarra).

Excepto la estatua que sostiene la efigie del Marqués, obra de Elías Martín, todo el sepulcro, incluidos los detalles decorativos en piedra, fue esculpido por el arquitecto Arturo Mélida y Alinari, quien lo concluyó en 1880.

Se trata de un enterramiento mural, en forma de retablo, bajo un gran arco de medio punto que cobija la figura del genio de la guerra. Este, en actitud meditativa, sostiene en la mano un medallón con el busto de perfil del glorioso militar. A los pies de dichas figuras, un león, guardián y símbolo de la inmortalidad, en piedra rojiza, vela el sueño eterno del difunto.

En la parte exterior de la rosca del arco, están grabados los nombres y fechas de las batallas en las que se distinguió este general.

Mausoleo conjunto.

Fue construido por suscripción popular después de unos cuantos años de trabajo de la comisión constituida en 1853, presidida por Evaristo San Miguel, en la que figuraba también Pascual Madoz.

Para realizar el monumento funerario se convocó un concurso público en 1854 en el que concurrieron 24 opositores y fue premiada la creación del arquitecto Federico Aparici, quien todavía era alumno de la Escuela de Arquitectura de Madrid. Tras su ejecución, se inauguró el 20 de Febrero de 1857 y se colocó en el patio del Cementerio de San Nicolás, situado en la Calle del Sur, entre el Paseo de las Delicias y el Paseo de Atocha. Este cementerio fue derribado por orden del Ministerio de la Gobernación , a principios del Siglo XX y en Abril de 1912 el panteón, denominado “Monumento a la Libertad”, fue trasladado a un ángulo del patio del Panteón de Hombres Ilustres.

El monumento consta de un cuerpo cilíndrico terminado en un cono recubierto de escamas rematado todo ello por una Alegoría de la Libertad, obra del escultor Ponciano Ponzano.

Bajo la cornisa de perfil clásico se desarrolla un friso con relieves al modo jónico. El monumento lleva tres estatuas de Sabino Medina, sobre los sarcófagos de los ilustres personajes allí enterrados: Argüelles, Calatrava y Mendizábal, y representan la Pureza, el Gobierno y la Reforma.

En un principio el mausoleo estaba únicamente destinado para albergar los restos de Mendizábal, Argüelles y Calatrava, pero en fechas posteriores fue acogiendo a otros personajes que tenían en común con los anteriores el haberse distinguido en la vida pública como defensores del régimen constitucional y parlamentario y de los principios liberales y progresistas como Diego Muñoz Torrero, Francisco Martínez de la Rosa y Salustiano de Olózaga.

Mausoleo conjunto

Todas las fotografías y retoques por La Exuberancia de Hades, Julio de 2015.

Fuentes: Patrimonio Nacional y Eduardo Valero (Historia del Panteón y descripciones de los distintos mausoleos), elaboración propia.

 

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Cementerio de la Almudena

El Cementerio de Nuestra Señora de La Almudena está situado en Madrid (España), concretamente en el barrio de Ventas del distrito de Ciudad Lineal. Con 120 hectáreas de extensión, es el cementerio más grande de la ciudad y uno de los mayores de Europa occidental. El número de personas inhumadas en él a lo largo de su historia (aproximadamente cinco millones) sobrepasa al de los actuales habitantes de la ciudad. Recibe su nombre de la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid. Se encuentra delimitado por las avenidas de Daroca y de Las Trece Rosas y la carretera M-23.

En realidad el Cementerio de La Almudena surgió en 1884 como camposanto provisional junto a la entonces en construcción Necrópolis del Este, aunque actualmente bajo su nombre se engloba todo el conjunto, integrado también por los cementerios civil y hebreo, situados al otro lado de la avenida de Daroca, en el barrio de Pueblo Nuevo del mismo distrito.

Fue el cementerio principal de la capital desde 1884 a 1973. Desde los años 20, y hasta la construcción del Cementerio Sur (distrito de Carabanchel), siendo el único camposanto existente en la ciudad para la mayoría de la población, con la excepción de algunas Sacramentales de diferentes cofradías.

Ya desde el reinado de Carlos III de España se quiso trasladar los cementerios a las afueras de las ciudades, aunque esta pretensión chocó con los deseos de la Iglesia. A comienzos del Siglo XIX, con José Bonaparte en el trono, se comienzan a construir los primeros cementerios extramuros. Según la real orden del 28 de Agosto de 1850, los cementerios madrileños no podían situarse a menos de 1.500 varas de la ciudad por el lado Norte y, en el cuartel Sur (la división administrativa de la época), no podía situarse ningún camposanto en la orilla izquierda del Río Manzanares.

Posteriormente, por una ley municipal de 1868, los ayuntamientos debían encargarse de la administración y conservación de los cementerios, por lo que el 28 de Mayo de 1876 se creó una comisión encargada de la construcción de la llamada Necrópolis del Este, que estaría ubicada en la parte oriental de la ciudad, en el entonces pueblo, y hoy distrito de la capital, de Vicálvaro, para lo cual el ayuntamiento compró los terrenos denominados de La Elipa, que se incluyeron en el municipio de Madrid. También existía el proyecto de construir la Necrópolis del Oeste, aunque no llegó a realizarse.

Los arquitectos Fernando Arbós y Tremanti y José Urioste y Velada ganaron el concurso de construcción de la necrópolis, que comenzó al año siguiente. El proyecto tenía en cuenta la topografía del terreno, una loma con el punto más alto situado a 695 metros, para que la construcción resultara menos cara por el menor movimiento de tierras y para que se produjera, por razones higiénicas, una buena circulación de aire. Con influencias de los cementerios de Génova y Viena, el cementerio se dividía en cinco bancales, cada uno cinco metros por debajo del anterior. En los muros de contención se ubicaban los nichos. La capacidad original de esta necrópolis era de 62.291 sepulturas, admitiendo 7.000 enterramientos al año, casi la mitad de la mortandad anual de la ciudad en esa época, que era de 15.000 personas.

Durante 1884 y 1885, estando todavía en construcción la necrópolis, hubo una epidemia de cólera en la ciudad, por lo que se decidió habilitar un cementerio provisional, llamado “de epidemias”, que comenzó a funcionar el día 15 de Junio de 1884 y que se denomino Cementerio de Nuestra Señora de La Almudena. El 1 de Septiembre dejaron de funcionar siete de los once cementerios de la ciudad, perviviendo sólo los de las sacramentales de San Isidro, San Justo, Santa María y San Lorenzo.

Durante los primeros años del Siglo XX se siguió con el proyecto de construcción a la vez que se preparaban nuevas ampliaciones. Así por ejemplo, en 1916 el arquitecto municipal Francisco García Nava, encargado de las obras desde 1905, aumentó las sepulturas a 81.638, con capacidad para 885.000 enterramientos (17.700 al año). En 1925 se inauguró oficialmente la necrópolis. Dos años después, García Nava, teniendo en cuenta los planes de ampliación y el índice de mortandad, calculó que el cementerio tendría capacidad hasta el año 2000, aunque tan sólo treinta años después ya tuvo que ampliarse.

La necrópolis fue inicialmente proyectada por Arbós y Urioste. La entrada principal está situada en el vértice Noroeste del recinto, que tiene forma triangular, en la confluencia de las avenidas de Daroca y de las Trece Rosas, donde hay unos jardines. A continuación se encuentra el pórtico de entrada. Éste es de estilo modernista con influencia neomudéjar, utilizando el ladrillo, granito para el basamento y piedra caliza para las columnas. Tiene en el centro tres arcos de entrada, delimitados por columnas dobles terminadas en altos pináculos, y cubiertos por sendas cúpulas. Sobre el arco central está representada la figura de Dios Padre. A ambos lados continúa el pórtico con otros ocho arcos iguales, uno más con gruesas columnas y bóveda, otros cuatro que giran noventa grados el conjunto y sendos edificios de oficinas. Detrás del pórtico hay unos jardines y dos edificios más.

La necrópolis tiene forma basilical, de cruz griega, con sus cuatro lados formados por otros tantos ábsides trilobulados inscritos a su vez en otros semicirculares exteriores. Sólo el lóbulo central del ábside situado a los pies es cóncavo, diferente al resto, dejando así en su interior, frente a los jardines de entrada, espacio para la capilla de la necrópolis. Esta también es de planta de cruz griega y del mismo estilo que el pórtico de entrada, con una torre en la pared sureste.

La zona central de la necrópolis, un círculo de 75 metros de diámetro, aprovecha la elevación del terreno como si se tratara de la cúpula de la basílica. Para la zona central de este círculo se proyectó originalmente un monumento con una cripta, con toda el área ocupada por enterramientos de personajes célebres. Desde aquí el terreno desciende en gradas concéntricas denominadas mesetas.

Hacia el Este de la necrópolis se encuentra el primitivo cementerio de Nuestra Señora de La Almudena, inaugurado provisionalmente en 1884 con motivo de la epidemia de cólera. Su capacidad era de 23.808 enterramientos y posteriormente se incluyó en el proyecto general de la necrópolis, a la que acabó dando nombre.

A estas dos partes hay que añadir la ampliación realizada en 1955, en la que en los años setenta se inauguró el horno crematorio.

En el Cementerio de la Almudena hay varios monumentos conmemorativos.

Monumento a los Caídos de la División Azul

Monumento a los Caídos de la División Azul: La 250.ª División de Voluntarios españoles, más conocida como División Azul, fue una unidad militar de voluntarios españoles que sirvió al III Reich entre 1941 – 1943, durante la II Guerra Mundial.

Monumento a los Caídos de la Legión Cóndor

Monumento a los Caídos de la Legión Cóndor: La Legión Cóndor fue el nombre dado a la fuerza aérea que el III Reich envió como ayuda a las fuerzas sublevadas del general Franco durante la Guerra Civil Española.

Monumento a los Caídos en el Cuartel de la Montaña: El asedio y asalto del Cuartel de la Montaña en Madrid fue uno de los episodios de la sublevación militar de Julio de 1936, que dio comienzo a la Guerra Civil Española. La toma del cuartel, realizada el 20 de Julio por las fuerzas del orden fieles al gobierno republicano y milicias obreras, fue determinante para el fracaso de la sublevación en Madrid. Fallecieron alrededor de 200 personas. El Cuartel de la Montaña estaba ubicado en la Montaña de Príncipe Pío, justo donde hoy se levanta el Templo de Debod.

Monumento a los Héroes de Cuba y Filipinas: Del 25 de Abril al 18 de Agosto de 1898 se desató la Guerra Hispano-Estadounidense que terminaría con derrota española. Ello provocaría la independencia de Cuba y la cesión de Filipinas, Guam y Puerto Rico a Estados Unidos.

Monumento a las Trece Rosas

Monumento a las Trece Rosas: Nombre colectivo que se le dio a un grupo de trece jóvenes, la mitad de ellas miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), fusiladas por el régimen franquista en Madrid, el 5 de Agosto de 1939, poco después de finalizar la Guerra Civil Española. Sus edades estaban comprendidas entre los 18 y los 29 años.

Monumento a los fallecidos del Teatro Novedades: El Teatro Novedades fue construido en 1849, estando ubicado en la Calle Toledo (Madrid), justo en frente de la Plaza de la Cebada. Sufrió un pavoroso incendio el 23 de Septiembre de 1928 en el que fallecieron 80 personas, 67 en un primer momento y 13 días más tarde del siniestro. Alrededor de 200 personas resultaron heridas de diversa gravedad.

Hombres Ilustres y Panteón de Quintana: Manuel José Quintana y Lorenzo (1772 – 1857) fue un poeta español de la Ilustración y una de las figuras literarias más importantes de la transición al Romanticismo.

Otras sepulturas.

Tumba de Alberto Aguilera

Tumba de Alberto Aguilera (Alcalde de Madrid en varias ocasiones durante 1901 – 1910, Ministro de la Gobernación de España 1894).

Tumba de Enrique Tierno Galván

Tumba de Enrique Tierno Galván (Alcalde de Madrid 1979 – 1986).

Tumba de El Yiyo

Tumba de José Cubero Sánchez “El Yiyo” (Torero).

Esculturas de Antonio y Lola Flores, anexas al panteón en donde reposan sus restos junto a los de Antonio González “El Pescaílla”.

Tumba madre Estrellita Castro

Tumba de la madre de Estrellita Castro (Cantante y actriz).

Entrada principal.

Capilla Cementerio de la Almudena

Capilla.

Paredón del Cementerio de la Almudena.

Panteones.

Jardín del recuerdo

Jardín del recuerdo.

Otros rincones del Cementerio de la Almudena.

Todas las fotografías y retoques por La Exuberancia de Hades (Abril 2014).

Fuentes: Wikipedia (Historia del cementerio).

 
 

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Cementerios de Madrid

Fotografías realizadas en los Cementerios Sacramentales de San Isidro, San Justo, Santa María, Cementerio de la Almudena, Cementerio Civil todos ellos ubicados en Madrid capital.

Todas las fotografías y retoques por La Exuberancia de Hades (2010 – 2011).

 
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Publicado por en 17 septiembre, 2013 en Arte, Cultura, Historia, Mis Fotografías

 

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