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Archivo de la etiqueta: Pintura

Carl Blechen

Cottbus (Alemania 🇩🇪), 29 de Julio de 1798 – Berlín (Alemania 🇩🇪), 23 de Julio de 1840.

Pintor alemán especializado en paisajes profundamente influenciados por el Romanticismo imperante en su época, pero con pinceladas a su vez de Realismo. No valorado en su época, hoy se le considera uno de los más importantes pintores paisajistas alemanes, junto a otras grandes figuras del movimiento como Caspar David Friedrich.

Fauno durmiendo (Circa 1820).

Paisaje romántico con ruinas (Circa 1820 – 1824).

Ruinas de Oybin (1822).

Estudio de monumento funerario (Circa 1824 – 1827).

Autorretrato (1825).

Cañón montañoso en invierno (1825).

Mar tormentoso con faro (1826).

Iglesia gótica en ruinas (Circa 1826).

Foro de Roma (1828).

Rocas de Tiberio en Capri (Circa 1828 – 1829).

La Bahía de Rapallo (1829 – 1830).

Iglesia gótica en ruinas (1829 – 1831).

El taller de laminación Neustadt-Eberswalde (1830).

En el parque de la Villa de Este (1830).

La torre en ruinas del castillo de Heidelberg (Circa 1830).

Garganta cerca de Amalfi (1831).

Construyendo el Puente del Diablo (1830 – 1832).

Interior de la Casa de las Palmeras (1832 – 1834).

Vista de Asís (1832 – 1835).

Galgenberg (1833).

Paso de los Alpes en invierno con monjes (1833).

Molino en un valle (Circa 1833).

Camino en el bosque cerca de Spandau (Circa 1835).

Vista de los tejados y jardines (Circa 1835).

Bañistas en el Parque de Terni (1836).

Paisaje invernal romántico con Luna llena (Circa 1836).

Interior del bosque con estanque (Desconocida).

Paisaje boscoso con castillo (Desconocida).

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Publicado por en 21 agosto, 2019 en Arte, Cultura

 

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Arnold Böcklin

Basilea (Suiza 🇨🇭), 16 de Octubre de 1827 – Fiesole (Italia 🇮🇹), 16 de Enero de 1901.

Böcklin fue uno de los pintores simbolistas más importantes y destacados de la historia del arte, el cual influyó con fuerza en el movimiento surrealista posterior. Trató durante su carrera tanto temas mitológicos, como diversos paisajes y retratos. Recibió fuertes influencias del Romanticismo, con gran interés por el mundo de la fantasía, usando además temática más propia de los prerrafaelitas, todo ello le convierte sin duda en un artista único.

Retrato de Alexander Michelis (1846).

Abetos (1849).

Paisaje a la luz de la Luna con ruinas (1849).

Campiña romana (1852).

Fauno silbando a un mirlo (1864 – 1865).

Amantes (1866).

El lamento del pastor, Amarilis (1866).

Fuego fatuo (1866).

Ruggiero liberando a Angélica (1873).

Villa junto al mar (1871 – 1874).

Autorretrato con la Muerte tocando el violín (1872).

Venus Anadiomena (1872).

Batalla de los centauros (1872 – 1873).

Vestal (1874).

El Descendimiento (1876).

Campos Elíseos (1877).

Medusa (Circa 1878).

Rompeolas, el sonido (1879).

Lápida (Circa 1880).

La Isla de los Muertos (1880).

Día de verano (1881).

Paisaje (1882).

El juego de las olas (1883).

La Isla de los Muertos (1883).

Santuario de Hércules (1884).

Autorretrato con vaso de vino (1885).

Arboleda sagrada (1886).

El juego de las Nereidas (1886).

Vuelta a casa (1887).

La isla de la vida (1888).

Batalla del puente (1889).

Odiseo y Polifemo (1896).

La Peste (1898).

Castillo en ruinas con dos águilas volando en círculos (Desconocida).

 
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Publicado por en 17 abril, 2019 en Arte, Cultura

 

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Nació del dolor

Nació del dolor, de mi último reducto de cordura atado con hilo de oro al desastre. Y ahora que mi verdadera cara quedó al aire, dame paz total, de negro y opaco luto, para que no vuelva más a contemplarme abriendo tus heridas.

Derrotado e inane, como un héroe que lo dio todo para al final ser víctima de las falsas expectativas. Así se vislumbra un futuro sin obstáculos, sin misterio, sin mí; por mucho que rece tus lágrimas no se pueden borrar, ni dejan de saber a mi nombre.

La verdad nunca será presuntuosa por mucho que desnude con cruel eficacia y exactitud cada centímetro de realidad. Así que respeta esta voluntad superior que hoy nos arranca del más cálido de los abrazos, aunque no queramos.

El pasado actúa como navaja roma, notas la presión, pero cuando llega el momento de derrumbarse, lo acoges simplemente con una sonrisa en los labios y el corazón roto. Y es que la sangre de estas manos no se limpia, igual que los recuerdos no indultan nuestra pena.

Perdona si en algún momento quise tocar la Luna y quedarme en ella teniendo al Sol a mi lado. Sobran palabras y hechos no tengo, deja que parta por si un día puedo volver a ser lo suficientemente bueno como para volver. Qué decir, (lo) Siento.

Léon Spilliaert – Autorretrato ante el espejo (1908).

 
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Publicado por en 27 marzo, 2019 en Arte, Cultura, Mis Relatos

 

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Retablo de Doña María de Aragón (El Greco)

El Retablo de doña María de Aragón es la denominación historiográfica de un retablo encargado a El Greco para la iglesia del Colegio de la Encarnación de Madrid (llamado también Colegio de doña María de Aragón y actual sede del Senado). Fue realizado entre los años 1596 – 1599. Aunque se ha especulado mucho sobre los cuadros que componían este retablo, en la actualidad hay bastante consenso en que estaba formado por seis lienzos de gran tamaño y un séptimo desaparecido. Cinco de esos cuadros se conservan en el Museo del Prado y el sexto en el Museo Nacional de Arte de Bucarest (Rumanía).

En 1596 el Greco, se comprometió a realizar el retablo de la iglesia del colegio, un seminario de la orden agustina. El nombre popular alude a María de Córdoba y Aragón, la mecenas que pagó las obras, dama de la reina Ana de Austria e hija de don Álvaro de Córdoba, caballerizo mayor de Felipe II. El Greco recibió el encargo del Consejo de Castilla, que se había hecho cargo de las obras después de la muerte de doña María. Existen documentos que atestiguan que debía realizarse en tres años y se valoró el trabajo en algo más de sesenta y tres mil reales, el precio más alto que consiguió en su vida. Sin embargo no hay referencias del número de cuadros que lo formaban, ni de la estructura del retablo, ni de la temática tratada. Ceán Bermúdez, dos siglos después, dijo que las pinturas trataban el ciclo de la vida de Cristo.

El colegio se cerró en 1808 – 1809, pues según dos decretos de José Bonaparte en esas fechas se redujeron los conventos existentes y posteriormente se eliminaron las órdenes religiosas. El edificio se transformó en Salón de Cortes en 1814 y entre 1820 – 1823; periodo en el que el retablo permaneció desmontado. Aunque desde 1823 el local recuperó su función de iglesia, únicamente se debió montar el lienzo central de la Anunciación. En 1835 volvió a utilizarse como sede de una institución política: El Estamento de Próceres, posteriormente denominado Senado. Con diferentes vicisitudes, esa función se ha mantenido hasta la actualidad.

El conjunto de pinturas debió ser trasladado en 1813 al convento agustino de San Felipe el Real y a la Casa de la Inquisición. Posteriormente a la Real Academia de San Fernando, y de allí al Museo de la Trinidad, creado con obras de arte requisadas en virtud de la Ley de Desamortización. Dicho museo se fusionó con el Museo del Prado en 1872 y de esta forma cinco de los lienzos del retablo terminaron en esta institución. Durante estos traslados se perdería la mazonería del retablo; mientras que el sexto lienzo, la Adoración de los pastores, fue vendido y, después de varios cambios de propiedad, terminó en la colección real rumana en 1888, de donde pasó en 1948 al Museo Nacional de Arte de Rumanía de Bucarest.

La ausencia de documentos sobre el encargo que describan los cuadros han originado distintas hipótesis sobre el número de cuadros y los temas en ellos tratados. La estructura de este retablo estaría compuesta en el piso inferior por la Anunciación en el centro con el Bautismo y la Adoración de los pastores de Bucarest a cada lado. Mientras que en el piso superior en el centro se dispondría la Crucifixión y a sus lados la Resurrección y el Pentecostés. Según José Milicua esta organización tiene coherencia histórico-teológica subrayando el sentido redentorista del retablo, pues la Crucifixión (piso superior) sería el momento culminante de la redención iniciada en la encarnación de María (piso inferior). La Adoración y la Resurrección serían la aparición y despedida del Salvador entre los hombres, mientras que el Bautismo y Pentecostés ilustrarían el descenso del Espíritu Santo sobre Cristo y sobre la comunidad apostólica.

Fuentes: Wikipedia, Museo del Prado, elaboración propia.

 
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Publicado por en 6 marzo, 2019 en Arte, Cultura, Historia

 

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In absentia

Sólo dos palabras surcaban la imaginación en el momento en que la certeza tomaba asiento. Ahí está, delante, innegable y precisa en el sentir, desmitificando el ruido ya probado por la desconexión entre el corazón y la mente.

La devoción, los dioses caídos huyen delante de ti, no son consuelo cuando el fuego nos rodea con avidez. Esta ausencia, el limbo, son el regalo más grande que puedes ofrecer, una rutina de silencio con la que calmar la falta de sensaciones de este tiempo.

Ya no tienes nada que dar, ni yo ganas de dar más, sin acritud, la piel se acostumbró al tacto perdido. Nadie echa tanto menos como aquel que no sabe separar el mero consuelo de la libertad, al fin, encontrada y adorada hasta la extenuación.

Eternamente, en aquel rincón donde destrozas la vajilla por simple desahogo, sin tiempo, puesto que mirar hacia delante  para no volver a caer ocupa ahora la mayor atención posible. No hay lluvia que borre lo vivido pero tampoco niebla que vuelva a devorar el juicio.

La alfombra, el viejo chester, la lámpara de luz amarillenta, las persianas bajadas, cerrados de par en par escenificamos esta tragicomedia con la mejor de las interpretaciones. Atrapados en espíritu, alejados en cuerpo, deshojando con mutismo día tras día.

Fluyendo en ríos opuestos, desembocando en mares remotos, la angustia se acaba con la última pesadilla al amanecer. Entre luces y sombras, entre tu realidad y la mía, un mundo separando, y entremedias, el quizá que lo determina todo.

El dulce sonido de la puerta al cerrar lo hace todo más personal. Ahora que sabes que somos fuego, llega el momento en donde apagas de un soplido los últimos rescoldos mientras susurras esas dos palabras tan evocadoras: In absentia.

Vilhelm Hammershøi – Interior con dos velas (1904).

 
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Publicado por en 20 febrero, 2019 en Mis Relatos

 

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Palacio Ca’ Dario, Venecia maldita

Situado en el número 353 del sestiere de Dorsoduro, que da directamente hacia el Gran Canal de Venecia. El edificio es famoso por la presunta maldición que pesaría sobre él: Según la leyenda, sus propietarios están destinados a caer en bancarrota o a morir de manera violenta.

El edificio fue encargado al arquitecto Pietro Lombardo en 1479 por Giovanni Dario como dote nupcial para su hija Marietta, prometida de Vincenzo Barbaro, un rico comerciante de especias propietario del palacio homónimo en el Campo San Vio. Giovanni Dario, un burgués de orígenes dálmatas, ocupó cargos importantes para la República de Venecia: Fue comerciante, notario de la cancillería ducal, secretario ducal y se ganó el apelativo de “salvador de la patria” después de que, en 1479, consiguiera negociar un acuerdo de paz con los turcos.

En 1494, tras la muerte de Giovanni Dario, el palacio fue heredado por su hija Marietta y posteriormente pasó a manos de Vincenzo Barbaro. La familia Barbaro fue propietaria del palacio hasta principios del Siglo XIX, cuando Alessandro Barbaro (1764 – 1839), miembro del último Consejo de los Diez de la República de Venecia y consejero del Tribunal Supremo de Verona, vendió el edificio a Arbit Abdoll, un comerciante armeno de piedras preciosas.

La Ca’ Dario es descrita a menudo como uno de los palacios más característicos de Venecia y comparada frecuentemente con la Ca’ d’Oro. Su extraña belleza suscitó el interés de John Ruskin, que describió sus decoraciones de mármol con gran detalle. La parte trasera del edificio, pintada de rojo, da hacia el Campiello Barbaro.

En 1908 Claude Monet utilizó a la Ca’ Dario como sujeto para una serie de cuadros típicamente impresionistas, todos desde la misma perspectiva pero con diferentes condiciones de luz. Una de las últimas intervenciones de restauración y amueblado de los interiores del edificio fue realizada en 1977 por Giorgio Pes, el decorador de interiores de la película El gatopardo (1963).

Palacio Ca’ Dario.

Arquitectura.

La fachada esbelta y asimétrica hacia el Gran Canal, caracterizada por una anchura limitada de unos diez metros, está inclinada hacia un lado a causa de un hundimiento estructural y presenta elementos de clara inspiración renacentista, en contraste con las otras fachadas, que mantienen el estilo gótico entonces todavía extendido en Venecia. Está completamente decorada con mármoles policromos y piedra de Istria, alternados en ochenta medallones circulares. La planta baja presenta dos monóforas (aberturas o accesos) y un portal al agua, mientras que cada una de las plantas superiores está iluminada por una cuadrífora y una monófora.

Las chimeneas, de típico estilo veneciano, están entre los pocos ejemplares originales de la época que se han conservado hasta nuestros días. El balcón neogótico fue añadido en el Siglo XIX. En la base del edificio está la inscripción VRBIS GENIO IOANNES DARIVS (en latín, “Giovanni Dario, en honor al genio de la ciudad“).

El interior del edificio se caracteriza por un amplio atrio con brocal de pozo de mármol, por una escalera de mármol finamente decorada que conduce a los piani nobili y por una fuente interior de inspiración oriental, colocada en una habitación que sigue el estilo mudéjar en la decoración y en la forma de las ventanas. La fachada posterior, de aspecto claramente gótico remodelado, parece heterogénea: la característica pintura roja hace de pegamento para un conjunto de chimeneas, miradores, ventanas góticas y logias.

Grabado del Palacio Ca’ Dario.

Maldición.

La belleza arquitectónica de la Ca’ Dario contrasta con su fama de «edificio maldito», reputación adquirida debido al trágico destino que ha unido a muchos de sus propietarios. Según la presunta maldición que pesaría sobre la casa, sus propietarios estarían destinados a arruinarse o a morir de manera violenta.

Marietta, la hija de Giovanni Dario, se suicidó tras el colapso financiero de su marido Vincenzo Barbaro, que murió acuchillado. Trágico final también para su hijo Giacomo, que murió en una emboscada en Heraclión, en la isla de Creta. Estas tres muertes causaron sensación entre los venecianos, que hicieron un anagrama con la inscripción colocada en la fachada, transformándola de VRBIS GENIO IOANNES DARIVS a SVB RVINA INSIDIOSA GENERO (en latín, “Yo genero bajo una insidiosa ruina“).

Los descendientes de la familia Barbaro heredaron el palacio hasta principios del Siglo XIX, cuando Alessandro Barbaro lo vendió a Arbit Abdoll, un comerciante armeno de piedras preciosas, que cayó en bancarrota poco después de haber tomado posesión de su nueva residencia. En 1838, Abdoll se vio obligado a vender la Ca’ Dario por 480 libras al inglés Rawdon Brown, el cual, a su vez, la revendió cuatro años después por falta de dinero para reformarla. El edificio fue adquirido posteriormente por un conde húngaro y a continuación revendido a un rico irlandés, un tal señor Marshall, para ser comprado en 1896 por la condesa Isabelle Gontran de la Baume-Pluvinel, que lo hizo restaurar, y por su amiga Augustine Bulteau.

Alojó al poeta francés Henri de Régnier, invitado por la condesa de la Baume-Pluvinel, hasta que una grave enfermedad interrumpió sus estancias venecianas. En la posguerra la Ca’ Dario fue comprada por Charles Briggs, un multimillonario americano, que sin embargo tuvo que huir de Venecia a causa de los constantes rumores sobre su homosexualidad, refugiándose en México, donde su amante se suicidó.

Tras permanecer un largo tiempo sin propietario, en 1964, entre los posibles compradores dio un paso adelante el tenor Mario Del Monaco, que sin embargo rompió las negociaciones cuando, mientras iba a Venecia para ultimar los detalles del contrato, fue víctima de un grave accidente de tráfico que lo obligó a una larga rehabilitación y lo hizo desistir de la compra. Pocos años después la Ca’ Dario fue adquirida por el conde turinés Filippo Giordano delle Lanze, el cual fue asesinado en 1970 en el interior del palacio por un marinero croata de nombre Raul Blasich, con el cual mantenía una relación. Blasich, a continuación, huyó a Londres, donde fue asesinado.

El edificio fue adquirido posteriormente por Kit Lambert, mánager de la banda de rock The Who, enamorado de su aspecto romántico y melancólico. En este ambiente su dependencia de los estupefacientes se agravó hasta tal punto de minar, en 1974, sus relaciones con la banda, de causar su arresto por posesión de droga y de favorecer su colapso financiero. Pese a sostener que no creía en la «maldición», Lambert había confesado a algunos amigos que dormía en el quiosco de los gondoleros del cercano Hotel Gritti para “huir de los fantasmas que lo perseguían en el edificio”.

En 1978, tres años antes de su muerte, Kit Lambert vendió la Ca’ Dario a un hombre de negocios veneciano, Fabrizio Ferrari, que se trasladó allí con su hermana Nicoletta, la cual murió en un extraño accidente de tráfico sin testigos. Poco tiempo después, Fabrizio Ferrari estuvo involucrado en un crack financiero y también fue arrestado con la acusación de haber golpeado a una modelo. A finales de los años ochenta el palacio fue adquirido por el financiero Raul Gardini, con la intención de regalárselo a su hija. Tras una serie de dificultades económicas y su implicación en el escándalo de Tangentopoli, Gardini se suicidó en 1993 en circunstancias nunca aclaradas totalmente.

Tras la muerte de Gardini nadie quiso comprar la Ca’ Dario, hasta el punto de que la primera sociedad de intermediación que recibió el mandato para la venta renunció al encargo. A finales de los años noventa, el director y actor Woody Allen parecía interesado en la compra del edificio, pero desistió. En 2002, una semana después de haber alquilado la Ca’ Dario para unas vacaciones en Venecia, el bajista John Entwistle murió tras sufrir un infarto. En 2006 la propiedad del inmueble pasó a una sociedad americana en representación de un comprador desconocido y está actualmente en restauración.

Claude Monet – Palacio Ca’ Dario, Venecia (1908).

Fuentes: Wikipedia, elaboración propia.

 

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Iván Aivazovsky & Iván Shishkin

Feodosia (Crimea, Ucrania/Rusia 🇺🇦🇷🇺), 19 de Julio de 1817 – Feodosia (Crimea, Ucrania/Rusia 🇺🇦🇷🇺), 2 de Mayo de 1900.

De origen armenio (🇦🇲), Iván Aivazovsky (Ива́н Айвазо́вский) es considerado uno de los pintores paisajistas del Romanticismo más destacados de la historia del arte. Se especializó principalmente en la plasmación de marinas, siendo nombrado pintor principal de la Armada Rusa, pero también escenas de batallas, obras costumbristas inspiradas en sus orígenes armenios y retratos. Tremendamente prolífico, se calcula que a lo largo de su vida llegó a pintar unas 6.000 obras. Además del éxito en Rusia, Aivazovsky también tuvo exposiciones individuales en Europa y Estados Unidos.

Vista de Constantinopla con luz del atardecer (1846).

Mar tempestuoso en la noche (1849).

Novena ola (1850).

Muelle de Grafskaya, Sebastopol (1852).

Vista de Constantinopla (1856).

Atardecer en el Cuerno de Oro (1866).

La Gran Pirámide de Guiza (1871).

El naufragio (1875).

Bósforo (1878).

Paisaje invernal (1881).

Vista con Luna llena del Bósforo (1884).

Ola (1889).

Noche en Gurzuf (1891).

Paso de los judíos a través del Mar Rojo (1891).

Cataratas del Niágara (1893).

Entre las olas (1898).

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Yelabuga (Rusia 🇷🇺), 25 de Enero de 1832 – San Petersburgo (Rusia 🇷🇺), 20 de Marzo de 1898.

Iván Shishkin (Ива́н Ши́шкин) es uno de los pintores (también grabador) paisajistas más importantes del Realismo ruso. Adquirió gran notoriedad por sus paisajes forestales, y reveló tener además grandes dotes para el dibujo técnico y el grabado. Sus obras destacan por la poética descripción de las diferentes estaciones del año en los bosques y en los campos. Se le asocia con el movimiento Peredvízhniki (Los Ambulantes), una asociación cooperativa de pintores rusos que se desarrolló en la década de 1870 siguiendo la pauta del Realismo crítico iniciado años antes por otros artistas.

Ruinas de Bulgar, Casa Blanca (1861, Izquierda) / Ruinas de la tumba de Khan y el pequeño minarete, Bulgaria (1861, Derecha).

Bosque de Teutoburgo (1865).

Cabaña en el bosque (Circa 1870).

Amanita (1878).

Campo de centeno (1878).

Mañana en un bosque de pinos (1881).

Atardecer (1882).

Río en la linde del bosque (1882).

Arroyo en un bosque de abedules (1883).

Horizontes boscosos (1884).

Paisaje de Polesia (1884).

Pino en la arena (1884).

Robledal (1887).

Invierno (1889).

El salvaje Norte (1891).

Lluvia en un bosque de robles (1891).

 
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Publicado por en 6 febrero, 2019 en Arte, Cultura

 

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