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Incidente OVNI sobre Washington de 1952

09 Dic

El “incidente OVNI sobre Washington” o la “flotilla OVNI sobre Washington”, fue una serie de avistamientos e informes OVNI durante el 12 y el 29 de Julio de 1952 sobre Washington D.C. Los avistamientos más publicitados ocurrieron durante los fines de semana de 19 al 20 de Julio y del 26 al 27 de Julio.

Aeropuerto Nacional de Washington

Vista Aérea del Aeropuerto Nacional de Washington.

Sucesos de 19 – 20 de Julio.

En el Sábado 19 de Julio de 1952 a las 23:40, Edward Nugent, un controlador de tránsito aéreo en el Aeropuerto Nacional de Washington (hoy Aeropuerto Nacional Ronald Reagan de Washington), vio siete objetos en su radar. Los objetos se encontraban a 24 kilómetros al Sur-Suroeste de la ciudad; no había ningún avión conocido en la zona y los objetos no estaban siguiendo las trayectorias de vuelo establecidas. El superior de Nugent, Harry Barnes, un controlador de alto nivel de tráfico aéreo del aeropuerto, vio los objetos en la pantalla de radar de Nugent. Más tarde escribió: “Supimos de inmediato que existía una situación muy extraña… Sus movimientos eran completamente radicales en comparación con las de los aviones ordinarios”.

Barnes envió a dos controladores más a comprobar el radar de Nugent, estos reportaron que estaba funcionando normalmente. Barnes llamó entonces a otro centro de radar del aeropuerto, el controlador de allí, Howard Cocklin, dijo a Barnes que él también tenía los objetos en su pantalla de radar. Además, Cocklin afirmó que al mirar por la ventana de la torre de control podía ver uno de los objetos, y más en concreto: “Una luz de color naranja brillante. No puedo decir lo que está detrás de ella”.

En este punto de la noche, otros objetos aparecieron en todos los sectores de la pantalla del radar; cuando se movieron sobre la Casa Blanca y el Capitolio de Estados Unidos, Barnes llamó a la base Andrews de la Fuerza Aérea, ubicada a 16 kilómetros del Aeropuerto Nacional. Aunque Andrews informó que no tenían objetos inusuales en su radar, un aviador pronto llamó a la torre de control de la base para informar del avistamiento de un objeto extraño. Airman William Brady, que estaba en la torre, vio un “objeto que parecía ser como una bola naranja de fuego, arrastrando una cola o estela… Se diferencia de cualquier cosa que yo había visto nunca antes.” Cuando Brady intentó alertar a los otros miembros del personal en la torre, el extraño objeto “despegó a una velocidad increíble.” Mientras tanto, otra persona en la torre de control del aeropuerto nacional informó haber visto “un disco de color naranja cerca a unos 900 metros de altura.” En uno de las pistas del aeropuerto, S. C. Pierman, un piloto de Capital Airlines, estaba esperando el permiso para despegar en la cabina de su DC-4. Después de divisar lo que él cree que es un meteorito, se le dijo que en el radar de la torre de control se habían detectado objetos desconocidos cerca de su posición. Pierman observó seis objetos: “Blanco, sin cola, con luces de rápido movimiento”. A lo largo de un período de 14 minutos, Pierman estuvo en contacto por radio con Barnes durante su avistamiento, este último relató más tarde que “cada avistamiento coincidió con una luz que se podía ver cerca de su avión. Cuando él informó que la luz desaparecía a una velocidad muy alta, también lo hizo de nuestro radar”.

Por su parte en la base de la Fuerza Aérea de Andrews, el personal de la torre de control estaba rastreando en el radar lo que creían que eran objetos desconocidos, pero otros sospechaban, y en un caso fueron capaces de demostrar, que eran simplemente estrellas y meteoros. Sin embargo, el sargento Charles Davenport observó una luz de color rojo anaranjado hacia el Sur: “La luz parece haberse detenido, y luego ha realizado un cambio brusco en la dirección y la altitud… esto sucedió varias veces.” En un momento dado, los dos centros de radar del Aeropuerto Nacional y el de la Base de la Fuerza Aérea de Andrews estaban siguiendo un objeto flotando sobre una radiobaliza. El objeto desapareció en los tres centros de radar al mismo tiempo. A las 3 de la mañana, poco antes que dos cazas F-94 Starfire de la Fuerza Aérea de la Base de New Castle en Delaware llegaran a Washington, todos los objetos desaparecieron del radar del aeropuerto nacional. Sin embargo, cuando los aviones tuvieron que volver a repostar, los objetos volvieron, lo que convenció a Barnes de que “los OVNIS estaban monitorizando el tráfico aéreo y comportándose en consecuencia.” Los objetos fueron detectados por última vez en el radar a las 5:30. Cerca del amanecer, E. W. Chambers, un ingeniero de radio civil de los suburbios de Washington, observó “cinco discos enormes dando vueltas en una formación suelta. Se inclinaban hacia arriba y hacia la izquierda en un ascenso empinado”.

OVNIS radar

OVNIS radar

OVNIS radar

Señales en el radar de los OVNIS sobre Washington de 1952.

OVNIS 19 Julio 1952 Capitolio Washington

Fotografía realizada el 19 de Julio de 1952 en la que se pueden avistar varias luces en formación sobre el Capitolio.

Publicidad y reacción de la Fuerza Aérea.

Los avistamientos de 19 al 20 de Julio de 1952 fueron noticia de primera plana en los periódicos de todo el país. Un ejemplo típico fue el titular de Cedar Rapids Gazette, en Iowa, el cual decía: “Enjambre de platillos sobre la capital”, en letras grandes de color negro. Por coincidencia, el capitán Edward J. Ruppelt, supervisor de la Fuerza Aérea del Proyecto Libro Azul sobre investigación de avistamientos de OVNI, se encontraba en Washington en esos días. Sin embargo, no supo nada acerca de los avistamientos hasta el Lunes 21 de Julio cuando leyó los titulares de un periódico en el área de Washington. Después de hablar con los oficiales de inteligencia del Pentágono sobre los avistamientos, Ruppelt pasó varias horas tratando de obtener una coche oficial para que pudiera viajar por Washington para investigar los avistamientos, pero fue rechazado, ya que sólo los generales y coroneles de alto nivel podían utilizar los coches del personal. Se le dijo que podía alquilar un taxi con su propio dinero; en dicho momento, Ruppelt estaba tan frustrado que dejó Washington y voló de regreso a la sede del Proyecto Libro Azul, la Base de Wright-Patterson, en Ohio. Antes de salir de Washington, Ruppelt habló con un especialista de radar de la Fuerza Aérea, el capitán Roy James, quien consideró que ciertas condiciones climáticas inusuales podrían haber causado la aparición de dichos objetivos en las pantallas de radar.

Sucesos de 26 – 27 de Julio.

A las 20:15 del Sábado 26 de Julio de 1952, un piloto y una azafata de un vuelo de National Airlines rumbo Washington observaron algunas extrañas luces por encima de su avión. En cuestión de minutos, los dos centros de radar del Aeropuerto Nacional, y el radar de la Base de Andrews, ya estaban rastreando dichos objetos desconocidos. Un sargento de Andrews pudo observar visualmente los objetos, tiempo más tarde dijo que “estas luces no tienen las características de las estrellas fugaces. No hubo estelas… viajaban más rápido que cualquier estrella fugaz que haya visto en mi vida.”

Mientras tanto, Albert M. Chop, el portavoz de prensa del Proyecto Libro Azul, llegó al Aeropuerto Nacional y, por razones de seguridad, negó las solicitudes de varios periodistas de fotografiar las pantallas de radar. Luego él mismo se unió al personal del centro de radar. En dicho momento (21:30), el centro del radar estaba recogiendo objetos desconocidos en todos los sectores. En ocasiones, los misteriosos objetos volaban lentamente, otras veces inviertían la dirección y se movían a través de la pantalla de radar a velocidades calculadas de algo más de 11.000 kilómetros por hora. A las 23:30 de la tarde, dos aviones de combate de la fuerza aérea F-94 Starfire de la Base de New Castle en Delaware, llegaron sobre Washington. El capitán John McHugo, jefe del vuelo, voló hacia las señales que aparecían en el radar pero no vio nada a pesar de sus repetidos intentos. Sin embargo, su compañero de ala, el teniente William Patterson, si pudo observar cuatro objetos blancos brillantes y los persiguió. De pronto, los “brillos” parecieronn girar y rodear su caza. Patterson preguntó a la torre de control del Aeropuerto Nacional qué debía hacer; según Chop, la respuesta de la torre fue un “silencio de asombro”. Según Patterson, los cuatro “objetos brillantes” se alejaron de su caza y desaparecieron.

Después de la medianoche del 27 de Julio, el mayor Dewey Fournet, enlace del Proyecto Libro Azul en el Pentágono, y el teniente John Holcomb, especialista de radar de la Marina de los Estados Unidos, llegaron al centro de radar del Aeropuerto Nacional de la capital. Durante la noche, el teniente Holcomb recibió una llamada desde la estación Meteorológica Nacional de Washington. Le dijeron que una ligera inversión de la temperatura estaba presente sobre la ciudad, pero Holcomb sintió que la inversión no era “lo suficiente fuerte como para explicar los extraños retornos en las pantallas de radar”. Fournet transmitió que todos los presentes en la sala de radar estaban convencidos de que los objetivos fueron muy probablemente causados por objetos metálicos sólidos. Había objetivos en las pantallas de radar producidas por el tiempo, pero esto era algo que ocurría de forma cotidiana y los controladores no los prestaron atención. Otros dos F-94 de la Base de New Castle despegaron durante la noche en misión de interceptación. Uno de los pilotos no vio nada inusual, el otro piloto se dirigió hacia una luz blanca, que “desapareció” cuando estaba cerca de ella. Un vuelo Capital Airlines que despegó de Washington observó “luces extrañas” que permanecieron visibles durante unos doce minutos. Al igual que el 20 de Julio, los avistamientos y los ecos de radar desconocidos terminaron al amanecer.

Ilustración OVNI Washington

Historieta ilustrada representando algunos de los hechos sucedidos en el mes de Julio sobre avistamientos OVNI en Washington.

Preocupación de la Casa Blanca y “orden de derribo”.

Los avistamientos del 26 – 27 de Julio también fueron noticia de primera plana, e incluso llevaron al presidente Harry Truman a llamar personalmente al capitán Ruppelt para pedir una explicación de dichos sucesos. Ruppelt, recordando la conversación que tuvo con el capitán James, le dijo al presidente que los avistamientos podrían haber sido causados por una inversión de temperatura, en la que una capa de aire cálido y húmedo cubre una capa de aire frío y seco más cerca del suelo. Esta condición puede causar que las señales de radar se doblen y den falsos retornos. Sin embargo, Ruppelt aún no había entrevistado a ninguno de los testigos o llevado a cabo una investigación formal sobre el caso.

El historiador de la CIA, Gerald Haines, en su historia 1997 de la participación de la CIA con los OVNIS, también menciona la preocupación de Truman. “Una acumulación masiva de avistamientos en los Estados Unidos en 1952, sobre todo en Julio, alarmó a la administración Truman. El 19 y 20 de Julio, los radares del Aeropuerto Nacional de Washington y de la Base Andrews de la Fuerza Aérea rastrearon una serie señales misteriosas. El 27 de Julio, las extrañas señales reaparecieron.

La preocupación de la Casa Blanca posiblemente pudo dar lugar a la orden de derribar los OVNIS, publicado por International News Service el 29 de Julio de 1952. Por ejemplo, una de esas historias informó que “los pilotos de combate estaban bajo una alerta roja de 24 horas”, con órdenes de derribarlos si estos ignoran las órdenes de aterrizar”. Un oficial de información pública de la Fuerza Aérea, el teniente coronel Moncel Monte, confirmó dicha directiva declarando: “Los pilotos de combate están, y han estado bajo órdenes de investigar objetos no identificados y derribarlos si no se preparan para aterrizar”.

Sin embargo, el cuartel general de la Fuerza Aérea también acalló las declaraciones que aseguraban que los objetos voladores no identificados suponían alguna amenaza para los Estados Unidos y no que no estaban controlados por “mentes racionales”.

Harry S. Truman

Harry S. Truman, 33º Presidente de los Estados Unidos.

Washington orden derribo OVNIS

Nota de prensa en la que se especifica la orden dada a los pilotos de derribar a los OVNIS.

Explicación de la Fuerza Aérea.

En respuesta a las historias del International News Service acerca de derribar los objetos y para calmar el aumento de la ansiedad pública, además de responder a preguntas de los medios de comunicación acerca de los avistamientos y, con suerte, para frenar el número de informes sobre OVNIS enviados al Proyecto Libro Azul, que estaban saturando los canales de inteligencia normales, el mayor de la Fuerza Aérea, los generales John Samford, Director de Inteligencia de la Fuerza Aérea, y Roger Ramey, Director de Operaciones de la Fuerza Aérea, celebraron una conferencia de prensa muy concurrida en el Pentágono el 29 de Julio de 1952. Fue la mayor conferencia de prensa en el Pentágono desde la Segunda Guerra Mundial. La prensa calificó a Samford y Ramey como los dos mayores expertos en OVNIS de la Fuerza Aérea.

Samford fue fuertemente influenciado por el capitán. Roy James, que había discutido los avistamientos con él al principio del día y que también habló en la conferencia. Samford declaró que las observaciones visuales sobre Washington podrían ser explicadas como fenómenos aéreos identificado erróneamente (estrellas o meteoros). Samford también declaró que los objetivos desconocidos en el radar podrían explicarse debido a la inversión térmica, que estaba presente en el aire sobre Washington en ambas noches y de la que también informaron los ecos de radar.

Además, Samford argumentó que los contactos de radar no fueron causados por objetivos materiales sólidos, y por lo tanto, no representaban una amenaza para la seguridad nacional. En respuesta a una pregunta sobre si la Fuerza Aérea había obtenido contactos de radar de OVNIS similares previos al incidente Washington, Samford admitió que había habido “cientos” de este tipo de contactos, donde interceptores de combate de la Fuerza Aérea habían despegado a su encuentro, pero declaró que dichas intercepciones resultaron finalmente “infructuosas”. La conferencia resultó ser un éxito “en conseguir alejar a la prensa de nuestras espaldas”, escribió Ruppelt más tarde.

Entre los testigos que apoyaron la explicación de Samford estaba la tripulación de un bombardero B-25, que había estado volando sobre Washington durante los avistamientos del 26 al 27 de Julio. El artillero fue alertado en varias ocasiones por el Aeropuerto Nacional sobre objetivos desconocidos en las pantallas de radar, pero la tripulación no pudo ver nada inusual. Por último, tal como relató un miembro de la tripulación, “el radar tenía un objetivo, que resultó ser el barco de vapor Wilson Lines navegando hacia Mount Vernon… el radar estaba seguro totalmente de que era el barco de vapor”. El capitán de la Fuerza Aérea Harold May estaba en el centro de radar de la Base de Andrews durante los avistamientos del 19 al 20 de Julio. Al enterarse de que el radar del Aeropuerto Nacional había recogido un objeto desconocido partió en su dirección, May pudo observar “una luz que estaba cambiando de rojo a naranja a verde a rojo otra vez… a veces descendía repentinamente y parecía perder altura”. Sin embargo, pudo llegar a la conclusión de que simplemente estaba viendo una estrella que era distorsionada por la atmósfera, y que su “movimiento” era una ilusión. A las 3 de la mañana del 27 de Julio, un vuelo de Eastern Airlines sobre Washington fue avisado de que un objeto desconocido estaba en sus proximidades, pero la tripulación no pudo ver nada inusual. Cuando se les dijo que el objeto se había trasladado directamente detrás de su avión, comenzaron un giro brusco para tratar de ver el objeto, pero se les dijo por el centro de radar del Aeropuerto Nacional de que el objeto había “desaparecido” cuando empezaron el giro. A petición de la Fuerza Aérea, el Centro de Evaluación y Desarrollo Técnico de la Autoridad Civil Aeronáutica realizó un análisis de las observaciones por radar. Su conclusión fue que “se había indicado una inversión de temperatura en casi todos los casos en que se había informado de objetivos de radar no identificados u objetos visuales”. El Proyecto Libro Azul eventualmente etiquetó los objetivos de radar de Washington como “efectos de espejismo causados por doble inversión” y las señales visuales como “meteoros acoplados a la normal excitación de los testigos”. En los últimos años, dos prominentes escépticos en temas OVNI, el doctor Donald Menzel, un astrónomo de la Universidad de Harvard y Philip Klass, un editor senior de la revista Aviation Week, argumentaron también a favor de la hipótesis de inversión de temperatura y espejismo.

F-94

F-94 Starfire.

Críticas a la explicación de la Fuerza Aérea.

Casi desde el momento de la conferencia de prensa del general Samford, los testigos, los investigadores sobre OVNIS y el personal de la Fuerza Aérea, se adelantaron a criticar la explicación de la inversión y del espejismo. El capitán Ruppelt señaló que el mayor Fournet y el Teniente Holcomb, quien no estuvo de acuerdo con la explicación de la Fuerza Aérea, no estuvieron presentes en la conferencia de prensa de Samford. El propio Ruppelt descubrió que “difícilmente hubo una noche en Junio, Julio y Agosto en 1952 en la que no sucediera una inversión de temperatura en Washington, sin embargo, los objetivos sólidos y de movimiento lento en el radar aparecieron únicamente en un par de noches”.

Según un artículo impreso por el International News Service, el Servicio Meteorológico de Estados Unidos también estuvo en desacuerdo con la hipótesis de la inversión de temperatura, un funcionario aseguró que “una inversión de tales magnitudes normalmente aparecería en una pantalla de radar como una línea continua, en lugar de objetos individuales, tal y como fueron avistados en la pantalla de radar del aeropuerto”.

También, según Ruppelt, cuando fue capaz de entrevistar a los operadores de radar y al personal de control de la torre en el Aeropuerto Nacional de Washington, ni una sola persona estaba de acuerdo con la explicación de la Fuerza Aérea. Michael Wertheimer, un investigador del Comité Condon investigó el caso en 1966. Encontró que los testigos de radar aún discrepaban de la explicación dada por la Fuerza Aérea, pero eso no impidió que el informe de acuerdo con la explicación de inversión de temperatura/espejismo quedara como oficial. Ruppelt relató que el 27 de Julio, la torre de control del Aeropuerto Nacional había llamado a la torre de control de la Base de Andrews y les notificó que tenía en su radar un objeto desconocido, justo al Sur de la torre de Andrews, directamente sobre la estación de radio rango de la misma. Según Ruppelt, cuando el personal de la torre de control de Andrews miraron en aquella dirección, todos ellos vieron “una enorme esfera de fuego-naranja” que se cernía sobre la estación de rango. Cuando Ruppelt entrevistó al personal de la torre varios días más tarde, se insistió en que se habían equivocado y lo que habían visto era simplemente una estrella brillante. Sin embargo, cuando Ruppelt comprobó una carta astronómica, se encontró con que no había estrellas brillantes sobre la estación en esa noche, y que había “oído de buena fuente que los hombres de la torre habían sido ligeramente persuadidos por los oficiales superiores para afirmar que su avistamiento fue meramente una estrella”.

También hubo testigos que afirmaron ver naves perfectamente estructuradas y no meros “brillos” o luces brillantes. El 19 de Julio un oficial de artillería del Ejército, José Gigandet, estaba sentado en el porche de su casa en Alexandria, Virginia, al otro lado del Río Potomac de Washington. A las 21:30 afirmó ver “un objeto rojo en forma de cigarro”, que sobrevolaba lentamente por encima de su casa. Gigandet estima el tamaño del objeto como comparable a un avión DC-7 y que volaba a unos 3 kilómetros de altitud, también afirmó que el objeto tenía un “set de luces muy juntas unas de las otras” en sus laterales. El objeto con el tiempo voló por encima de su casa por segunda vez, lo que llevó a Gigandet asumir que estaba rodeando la zona. Cuando el objeto sobrevoló por segunda vez, se volvió de un color rojo más profundo y se trasladó entonces a la ciudad de Washington; esto ocurrió menos de dos horas antes de que Edward Nugent viera por primera vez los objetos desconocidos en su radar de Washington. Gigandet afirmó que su vecino, un agente del FBI, también vio el objeto. El doctor James E. McDonald, un físico de la Universidad de Arizona y un prominente ufólogo en la década de 1960, hizo su propio análisis de los avistamientos de Washington. Después de entrevistar a cuatro testigos piloto y cinco miembros del personal de radar, McDonald argumentó que la explicación de la Fuerza Aérea era “físicamente imposible.” Harry Barnes comentó a McDonald que los objetivos de radar “no eran manchas informes como el que se obtiene de los retornos de tierra bajo propagación anómala”, y que estaba seguro de que los repuntes desconocidos en el radar eran blancos sólidos; Howard Cocklin estuvo también de acuerdo con Barnes.

Wahington Post

Washington Post del 28 de Julio de 1952.

El Grupo Robertson.

El extremadamente elevado números de informes OVNI en 1952 perturbaron tanto a la Fuerza Aérea como a la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Ambos grupos consideraron que una nación enemiga podría inundar deliberadamente los Estados Unidos con falso informes OVNI, provocando el pánico en masa, lo que les permitiría lanzar un ataque sorpresa. El 24 de Septiembre de 1952, la Oficina de Inteligencia Científica (OSI) de la CIA envió un memorando a Walter B. Smith, director de la propia CIA. En la nota se indica que “la situación platillo volador… Tiene implicaciones de seguridad nacional… La preocupación del público por los fenómenos… aumenta la posibilidad de ataques de histeria colectiva y de pánico”. El resultado de este memorándum fue la creación en Enero de 1953 del denominado “Grupo Robertson”. El doctor Howard P. Robertson, físico, presidió el grupo, el cual consistía en científicos prominentes y que pasó cuatro días examinando los “mejores” casos de OVNIS recogidos por el Proyecto Libro Azul. El comité rechazó casi todos los casos de OVNIS que examinó, los que no representaban nada inusual o amenazante para la seguridad nacional. El grupo consideró, no sin cierta polémica, que la Fuerza Aérea y el Proyecto Libro Azul necesitaban gastar menos tiempo en el analizar y estudiar informes de OVNIS y más tiempo en desacreditarlos públicamente. El comité recomendó que la Fuerza Aérea y el Proyecto Libro Azul debían tomar medidas para “despojar a los objetos voladores no identificados de la situación especial que se les ha dado y el aura de misterio que por desgracia habían adquirido”. A raíz de la recomendación del comité, el Proyecto Libro Azul raramente volvió a dar a conocer algún caso OVNI que no hubiese sido etiquetado como “resuelto”; de la misma forma, casos no explicados fueron raramente mencionados por la Fuerza Aérea.

A fecha de hoy podemos considerar los avistamientos OVNI de Julio de 1952 como uno de los casos más importantes de la historia de la ufología. Caso el cual es bastante complicado darle una respuesta racional, mostrando una vez más como el fenómeno de los objetos voladores no identificados es tan fascinante como misterioso.

Fuentes: Wikipedia, planetabenitez.com, Nicap.org, Los Visitantes (JJ Benítez), elaboración propia.

 
3 comentarios

Publicado por en 9 diciembre, 2015 en Fenómenos Paranormales, Ufología

 

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3 Respuestas a “Incidente OVNI sobre Washington de 1952

  1. specialk

    29 enero, 2016 at 14:34

    Nunca quedan mis sentidos indiferentes ante la fotografía de esos objetos volantes no identificados sobre el Capitolio. Imagen memorable y gran entrada de blog.
    Un saludo.

     
    • laexuberanciadehades

      29 enero, 2016 at 14:59

      Nada mejor que los casos clásicos de OVNIS, misterio en estado puro. Muchas gracias por leer y valorar, un saludo.

       
  2. Erick

    24 marzo, 2016 at 07:48

    U.S.A se encontraba en plena carrera espacial contra la extinta U.R.S.S y necesitaba volcar la atención del país hacia ese tema , la Nasa es un organismo sustentado gracias a el presupuesto nacional que es a su vez alimentado por LOS IMPUESTOS de la gente común , que más convincente (y conveniente) que una demostración asi sobre el Capitolio? llama la atención que a estas alturas aún no hay pruebas tangibles y comprobables de la existencia de Extraterrestres salvo el deseo de alguna gente solitaria de creer en ello.

     

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