Jeffrey Dahmer (1960 – 1994) fue uno de los asesinos en serie más terribles y prominentes en la historia de la criminología. Conocido mundialmente como el «Caníbal de Milwaukee», Dahmer fue el autor de una serie de horrendos crímenes cometidos entre 1978 y 1991, crímenes que produjeron la muerte de 17 hombres y niños.

Muchos de los asesinatos de Dahmer involucraron posteriormente actos de necrofilia, desmembramiento, canibalismo y la preservación de diversas partes de los cuerpos de sus víctimas (generalmente todo o parte del esqueleto).

El 28 de Noviembre de 1994, Dahmer y otro preso fueron asesinados a golpes de forma casi simultánea con una barra metálica por Christopher Scarver, un compañero de prisión en la Institución Correccional de Columbia en Portage (Wisconsi, Estados Unidos), donde Dahmer cumplía su condena de cadena perpetua.

Jeffrey Dahmer

Jeffrey Dahmer.

Crímenes y víctimas.

Tal y como se ha mencionado anteriormente, Jeffrey Dahmer mató a 17 jóvenes entre 1978 – 1991. De estas víctimas, doce fueron asesinadas en su apartamento de North 25th Street en Milwaukee. Tres víctimas más fueron asesinadas y desmembradas en la residencia de West Allis (también en Milwaukee) de su abuela. Su primera y segunda víctimas fueron asesinadas en la casa de sus padres en Ohio y en el Ambassador Hotel en Milwaukee, respectivamente. Un total de catorce de las víctimas de Dahmer eran de diversas minorías étnicas, y nueve de las mismas eran negras. Dahmer insistió en que la raza de sus víctimas era incidental para él, y que era la forma del cuerpo de una víctima potencial lo que llamaba su atención. Estas afirmaciones han sido apoyadas a través de un estudio de especialistas forenses independientes de la selección de víctimas de Dahmer, el estudio antropológico cuyo análisis reveló que sus víctimas compartían una «similitud morfológica», sugiriendo que Dahmer estaba «psicológicamente atraído por cierto tipo de cuerpo antropométrico».

La mayoría de las víctimas de Dahmer fueron asesinadas por estrangulamiento después de haber sido drogadas con sedantes, aunque su primera víctima fue asesinada por una combinación de golpes y estrangulamiento, y su segunda víctima fue golpeada hasta la muerte, con una víctima más asesinada en 1990, Ernest Miller, muriendo de un combinación de conmoción y pérdida de sangre debido a que le fue cortada la arteria carótida. Cuatro de las víctimas de Dahmer asesinadas en 1991 tenían agujeros perforados en sus cráneos a través de los cuales Dahmer inyectó ácido clorhídrico o, más tarde, agua hirviendo, en los lóbulos frontales, en un penoso intento de inducir un estado permanente, sumiso y sin resistencia. Esto resultó fatal, aunque en cada ocasión, esta no era la intención de Dahmer.

1978.

Steven Mark Hicks (18 años).

1987.

Steven Walter Tuomi (25 años).

1988.

James Edward Doxtator (14 años).

Richard Guerrero (22 años).

1989.

Anthony Lee Sears (24 años).

1990.

Raymond Lamont Smith (32 años).

Edward Warren Smith (27 años).

Ernest Márquez Miller (22 años).

David Courtney Thomas (22 años).

1991.

Curtis Durrell Straughter (17 años).

Errol Lindsey (19 años).

Tony Anthony Hughes (31 años).

Konerak Sinthasomphone (14 años).

Matt Cleveland Turner (20 años).

Jeremiah Benjamin Weinberger (23 años).

Oliver Joseph Lacy (24 años).

Joseph Arthur Bradehoft (25 años).

Detención y registro.

El 22 de Julio de 1991, Tracy Edwards, su última víctima, consiguió escapar esposado. La policía lo vio muy agitado y esta vez decidieron investigar. Fueron al apartamento del hombre que lo había esposado y al revisar la habitación descubrieron varias fotografías de cadáveres, restos humanos y una cabeza en el congelador. Dahmer intentó resitirse a la detención y huir, pero fue detenido en el mismo apartamento.

En el dormitorio, el detective Mueller notó que efectivamente había un cuchillo grande debajo de la cama. También vio un cajón abierto que, después de una inspección más cercana, contenía decenas de fotografías Polaroid, muchas de las cuales eran de cuerpos humanos en diversas etapas de desmembramiento. Mueller notó que la decoración indicaba que habían sido tomadas en el mismo apartamento en el que estaban parados. Mueller entró en la sala de estar para mostrárselos a su compañero,  pronunciando las palabras: «Estos son reales».

Cuando Dahmer vio que Mueller sostenía varias de sus Polaroids, peleó con los oficiales en un esfuerzo por resistirse al arresto. Los oficiales lo dominaron rápidamente, le esposaron las manos a la espalda y llamaron a una segunda patrulla para que los respaldara. En ese momento, Mueller abrió el refrigerador para revelar la cabeza recién cortada de un hombre negro en el estante inferior. Mientras Dahmer yacía inmovilizado en el suelo debajo del agente Rauth, volvió la cabeza hacia los oficiales y murmuró las palabras: «Por lo que hice, debería estar muerto».

Una búsqueda más detallada del apartamento, realizada por la Oficina de Investigación Criminal de la policía de Milwaukee, reveló un total de cuatro cabezas cortadas en la cocina de Dahmer. Se encontraron un total de siete cráneos, algunos pintados, otros blanqueados, en el dormitorio de Dahmer y dentro de un armario. Además, los investigadores descubrieron gotas de sangre recolectadas en una bandeja en la parte inferior de la nevera de Dahmer, además de dos corazones humanos y una porción de músculo del brazo, cada uno envuelto dentro de bolsas de plástico en los estantes. En el congelador de Dahmer, los investigadores descubrieron un torso completo, además de una bolsa de órganos humanos y carne pegada al hielo en el fondo.

En otra parte del apartamento 213, los investigadores descubrieron dos esqueletos completos, un par de manos cortadas, dos penes cortados y conservados, un cuero cabelludo momificado y, en el bidón de 57 galones, otros tres torsos desmembrados que se disolvían en una solución ácida. Finalmente se encontraron un total de 74 fotografías Polaroid que detallan el desmembramiento de las víctimas de Dahmer. En referencia a la recuperación de partes del cuerpo y artefactos en 924 North 25th Street, el médico forense jefe declaró más tarde: «Fue más como desmantelar el museo de alguien que una escena del crimen real».

El altar.

Los investigadores descubrieron que Dahmer estaba montando poco a poco un altar hecho con restos de sus víctimas. El propio Jeffrey lo dibujó de forma tosca sobre una hoja de papel tiempo después tras su detención. Constaría de dos esqueletos completos pintados flanqueando una mesa negra, sobre ella los cráneos pintados de diez de sus víctimas, y encima de los mismos una lámpara de globos que iluminaría con luz azul cada uno de los cráneos que descansaban sobre la mesa. Cortinas azules y una silla de felpa (también azul) completarían el siniestro conjunto. La silla en concreto sería usada por Dahmer para sentarse delante del altar y contempla de alguna forma su «obra» final.

Boceto altar Jeffrey Dahmer

Dibujo del altar fechado y firmado por Dahmer el 14 de Noviembre de 1991.

Dicho altar o santuario parece que pretendía ser un lugar en el que el asesino en serie estaría reunido con los restos de aquellos a quien mató, como un último y definitivo gesto de control sobre sus víctimas. En su mente psicopática y trastornada, incluso en la muerte, seguiría teniendo el poder sobre aquellos a los que quitó la vida.

Dibujo altar Jeffrey Dahmer

Representación moderna del altar de Jeffrey Dahmer realizado por Sunao-chan.

Fuentes: Wikipedia, Psichology Today, elaboración propia.

6 Comments on “El altar de Jeffrey Dahmer

  1. He visto un par de documentales sobre este asesino y es uno de los mas perturbados que ha existido, no es tanto el deseo de asesinar como el deseo de estar con alguien -a cualquier precio – fue un niño no querido y abandonado por sus padres siendo adolescente, no es por disculpar las atrocidades que hizo, pero con una buena atención y tratamiento creo que se habrían evitado éstas muertes, quién sabe…

  2. El irresoluble problema radica en que este tipo de asesinos viven por y para sus fantasías…aquellas en la cuales ellos «controlan» lo que les rodean y hacen…los asesinatos muestran cuando se rompe la fina línea entre realidad y fantasía…la atención y el tratamiento de nada sirven si no se suprimen las fantasías…si no vean el caso de Ed Kemper que iba a sus visitas psiquiátricas con una cabeza de sus víctimas en el maletero de su coche…Asómate al Abismo…mientras el Abismo se asoma a ti…(Nietzsche)

  3. Diez cabezas de sus víctimas, mas dos esqueletos…. en una mesa…. (los doce apóstoles) y èl contemplando todo como un desquiciado y brutal Jesucristo. Increíble la mente humana

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