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Archivos diarios: 3 julio, 2019

La hora de la ira

El tedio desdibuja su silueta nocturna, temblorosa cual incertidumbre que se filtra en los huesos. Abstraídos en una niebla extendida de colosal espesura, las melodías que ululan en su densidad son lentas y romas, de un calibre ejecutor sin igual.

Hecatombes y piruetas circenses se mezclan en la hora de la ira, a las diez, con todo el infierno vendido y sin ángeles de la guarda a los que suplicar. Tras la cena, el horror, el pintalabios descorrido por los labios agrietados y sedientos de rabia.

El conflicto llegó de forma fría e indiferente, no se asomó acalorado al abismo por miedo a caer y no volver a encadenar un desastre con otro. Se frota las manos, se desangra en mitad de la certeza, la iluminación y su posterior apagón a la cordura.

La máscara mortuoria de la desdicha se derrite entre llamas y palabras flamígeras, se desencadena el Cerbero al anochecer y con él el peso de los años y sus frustraciones, la perspectiva del tiempo fija el camino de rosas (muertas).

Abiertas están las puertas bajo el cielo carmesí, vestimos de escarlata nuestro conflicto, tan fácil como endulzar la tragedia con el inane sabor de la esperanza. Abrazamos con fuerza el momento, porque bien sabemos que tras la ira, no hay nada.

Etéreos, volátiles como fuego fatuo de pantano, ¿se nos vislumbra? Si eres capaz de ver algo es que estamos avistando el final. Prendemos (en un acto suicida), escapamos, despistamos por la más afilada esquina al destino en la hora convenida, en punto.

Luca Giordano – Batalla de los dioses y los gigantes (Circa 1692).

 
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Publicado por en 3 julio, 2019 en Arte, Cultura, Mis Relatos

 

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