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Golem

24 Abr

Un golem es, en el folclore medieval y la mitología judía, un ser animado fabricado a partir de materia inanimada (normalmente barro, arcilla o un material similar). Normalmente es un coloso de piedra. En hebreo moderno, el nombre proviene de la palabra “guélem” (גלםgélem), “materia”; por otra parte, en dicho idioma, la expresión “jómer guélem” (חומר גלםḥomer gélem) a su vez significa “materia prima”.

La palabra gólem se da en la Biblia (Salmos 139:16) y en la literatura talmúdica para referirse a una sustancia embrionaria o incompleta. Como motivo, la figura del golem forma parte del imaginario hebraico centroeuropeo y pertenece por consiguiente al arte asquenazí (el que es desarrollado por las comunidades judías del centro y Este europeo desde la Edad Media hasta el Siglo XX).

El relato folclórico más famoso relativo al golem involucra al ilustre Rabbi Judah Loew (1512 – 1609), Judah Loew ben Bezalel, conocido como el Maharal de Praga, un conocido rabino del Siglo XVI. Se le atribuye haber creado al golem para defender el gueto de Praga de ataques antisemitas, así como para atender también el mantenimiento de la Sinagoga Vieja-Nueva (Altneuschul).

Sin embargo, el golem habría sido creado en varias ocasiones y por diversos rabinos ilustres a lo largo de toda la Edad Media. Es más, la primera existencia del golem se remontaría a los orígenes mismos de la humanidad, donde un golem habría sido creado por una persona creyente y cercana a Dios. Como Adán, el golem habría sido creado a partir del barro, insuflándole después una chispa divina que le habría dado la vida. Así, la creación de Adán es en principio inspiradora y referente de la creación de todo golem. Desde este punto de vista, mediante el mencionado acto, toda persona con un cierto grado de santidad y acercamiento a Dios podría adquirir algo de la sabiduría y el poder divinos. E importante como poder es aquel de insuflarle vida a la materia inerte. Crear un golem es entonces expresión patente de sabiduría y santidad. Pero, más allá del grado de santidad que tuviera el creador de un golem, el ser creado nunca sería más que una sombra de aquel creado por Dios, ya que, significativamente y por definición, todo golem carece de alma.

Mikoláš Aleš – Rabino Loew dando vida al golem (1899).

La existencia de un golem presenta entonces ventajas y desventajas. El golem es fuerte, pero no inteligente. Si se le ordena llevar a cabo una tarea, la llevará a cabo de un modo sistemático, lento y ejecutando las instrucciones de un modo literal, sin cuestionamiento ninguno. Famosa en este sentido es una anécdota, según la cual la esposa del rabino le pidió al golem que fuera “al río a sacar agua” a lo que el golem accedió pero al pie de la letra: fue al río, y comenzó a sacar agua del mismo sin parar, hasta que terminó por inundar la ciudad.

Según sostiene una leyenda, la incapacidad principal del golem era la de hablar. Además, para hacerlo funcionar había que meterle un papel con una orden por la boca u otro orificio. Otra manera de hacerlo funcionar era inscribiendo alguno de los Nombres de Dios o bien la palabra Emet (אמת—”verdad” en hebreo). Al borrar la primera letra de Emet (alef) de su frente y quedar en ella solo met (מת—”muerte” en hebreo), el golem podía ser desactivado y volvía a ser una masa de barro inerte.

Sinagoga Vieja-Nueva (Praga).

En su obra La cábala y su simbolismo, Gershom Scholem escribe que el golem es una figura que cada treinta y tres años aparece en la ventana de un cuarto sin acceso en el gueto de Praga. De acuerdo con la leyenda checa, los restos del golem están aún guardados en un ataúd en el ático del Altneuschul en Praga, y, el mismo puede ser devuelto a la vida, de ser ello necesario.

En cuanto al cine, la figura del golem inspiró algunas películas, la más destacada es sin duda El Golem (Der Golem, wie er in die Welt kam – 1920), dirigida por Carl Boese y Paul Wegener. Cuenta la historia de un Golem de arcilla hecho por un rabino de Praga. A pesar de que la novela homónima de Gustav Meyrink se suele citar como la fuente de la historia, ambas obras no tienen en común más que la presencia del Golem.

Cartel de El Golem (1920).

Fotograma de El Golem (1920).

Fuentes: Wikipedia, Europa en fotos, elaboración propia.

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