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Archivos Mensuales: marzo 2019

Nació del dolor

Nació del dolor, de mi último reducto de cordura atado con hilo de oro al desastre. Y ahora que mi verdadera cara quedó al aire, dame paz total, de negro y opaco luto, para que no vuelva más a contemplarme abriendo tus heridas.

Derrotado e inane, como un héroe que lo dio todo para al final ser víctima de las falsas expectativas. Así se vislumbra un futuro sin obstáculos, sin misterio, sin mí; por mucho que rece tus lágrimas no se pueden borrar, ni dejan de saber a mi nombre.

La verdad nunca será presuntuosa por mucho que desnude con cruel eficacia y exactitud cada centímetro de realidad. Así que respeta esta voluntad superior que hoy nos arranca del más cálido de los abrazos, aunque no queramos.

El pasado actúa como navaja roma, notas la presión, pero cuando llega el momento de derrumbarse, lo acoges simplemente con una sonrisa en los labios y el corazón roto. Y es que la sangre de estas manos no se limpia, igual que los recuerdos no indultan nuestra pena.

Perdona si en algún momento quise tocar la Luna y quedarme en ella teniendo al Sol a mi lado. Sobran palabras y hechos no tengo, deja que parta por si un día puedo volver a ser lo suficientemente bueno como para volver. Qué decir, (lo) Siento.

Léon Spilliaert – Autorretrato ante el espejo (1908).

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Publicado por en 27 marzo, 2019 en Arte, Cultura, Mis Relatos

 

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Ángel de Monteverde

Modelado en mármol de carrara en 1883 por el escultor naturalista Giulio Monteverde (1837 – 1917), el conocido como Ángel de Monteverde se encuentra en el panteón de los Marqueses de la Gándara del Cementerio Sacramental de San Isidro (Madrid). Es una de las obras escultóricas más bellas que pueden encontrarse en toda la Comunidad de Madrid, y el hecho de estar algo escondido no hace más que aumentar el aura de belleza que envuelve a esta espectacular escultura.

Paz eterna, belleza inmortal.

Fotografía y retoques por La Exuberancia de Hades (Cementerio Sacramental de San Isidro, Madrid). *La foto aquí mostrada es anterior a la restauración que ha devuelto la escultura a todo su esplendor.

 
 

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Incidente OVNI de Kecksburg

El incidente OVNI de Kecksburg es un suceso ocurrido el 9 de Diciembre de 1965 en la localidad pensilvana del mismo nombre, al Noreste de los Estados Unidos. Un gran bola de fuego fue vista por miles de personas en por lo menos seis estados de los Estados Unidos y en la provincia canadiense de Ontario. Pasó fugazmente sobre el área de las ciudades de Detroit (Michigan) y Windsor (Ontario), supuestamente arrojando restos de metal caliente sobre el estado de Michigan y el Norte del de Ohio. La prensa generalmente asumió que se trataba de un meteoro, y así lo informó en esos días (descartando otras alternativas como un avión estrellado, un misil errante o basura espacial proveniente de un satélite artificial). Sin embargo, varios testigos oculares de la pequeña villa de Kecksburg, ubicada a unos 50 kilómetros al Sudeste de la ciudad de Pittsburgh, afirmaron que algo se había estrellado en los bosques cercanos, habiendo sido testigos del avistamiento de humo azul, además de haber notado grandes vibraciones y un sonoro golpe.

Según la historia inicial publicada en Greensburg Tribune-Review: “El área donde cayó el objeto se cerró de inmediato por orden de los oficiales del Ejército y la Policía Estatal de los Estados Unidos. Según se informa, en previsión de una “inspección cercana de lo que haya caído”. Los oficiales de la policía estatal ordenaron que el área fuera acordonada para esperar la llegada de los ingenieros del Ejército de los Estados Unidos, y de posiblemente científicos civiles”. Cuando los policías estatales y el personal de la Fuerza Aérea buscaron en el bosque, no encontraron “absolutamente nada”. Una edición posterior en Tribune-Review llevaba el título: “Los buscadores no encuentran el objeto”.

Las autoridades descartaron las explicaciones propuestas, como un accidente aéreo, una prueba de misiles errantes o el reingreso de desechos de satélites y, en general, lo consideraron un meteoro. El astrónomo Paul Annear dijo que la bola de fuego probablemente era un bólido que entraba en la atmósfera terrestre. El geofísico George Wetherilo descartó las especulaciones de que se trataba de escombros de un satélite y acordó que los informes probablemente se debieron a un meteoro. Los astrónomos William P. Bidelman y Fred Hess dijeron que, sin duda, era un bólido de meteorito. Un portavoz del Departamento de Defensa en Washington dijo que los primeros informes indicaban que la bola de fuego reportada era un fenómeno natural.

No obstante llegó a informarse de la recogida de restos metálicos en el lugar del impacto del objeto. Los incendios de pasto asociados con los restos que caían fueron ampliamente informados en reportes de prensa elaborados por la conocidas agencias de noticias AP (Associated Press) y UPI (United Press International) en Elyria y el municipio de Eaton, cerca de la ciudad de Columbus (las tres en el estado de Ohio), y cerca de Lapeer (Michigan), unos 65 kilómetros al norte de la ciudad de Detroit los testigos también informaron de humo en los bosques relacionado a lo que cayó cerca de Kecksburg y causó estampidos sónicos en la parte occidental del estado de Pensilvania. Los testigos y la prensa también informaron de la presencia de humo en los bosques cercanos a Kecksburg.

Réplica del supuesto OVNI estrellado en Kecksburg.

Testigos.

Mabel Mazza, ex directora administrativa de la oficina de la radio WHJB recuerda: “La gente me contaba que algo había caído en Kecksburg, algunos decían que era un meteorito, otros que un avión se había estrellado, recibimos muchas llamadas y los teléfonos seguían sonando, cuando alguien dijo que había visto un OVNI en las afueras de Kecksburg le pasé la llamada al director John Murphy”, quien se dirigió al área de inmediato. En una entrevista grabada en terreno esa noche por el periodista Murphy, un niño de 8 años dijo haber visto (cuando estaba junto a su madre) caer un objeto en el bosque que “parecía una estrella en llamas”, entonces el periodista formula otras preguntas: “¿Y viste en qué parte del bosque cayó?”, – “Justo allá abajo” – “¿Allá abajo?, ¿Y viste salir humo de él?”, – “Si”.

Bulebush, camionero retirado, declaró: “Escuchaba en la radio a unos tipos de Ohio comentando que habían visto esa cosa yendo también hacia el Este y se preguntaban qué sería, de pronto sentí un sonido semejante a un siseo y levanté la mirada y lo vi volar sobre mí chisporroteando. Me bajé del vehículo para verlo mejor, lo observé y era como una gran bola de fuego en el cielo y se dirigía hacia la montaña, luego retrocedió un buen trecho y vi que cambiaba de dirección y descendía hacia Kecksburg. Me detuve en lo alto de la colina y puse las luces, pude verlo allá abajo en el valle, en aquellos árboles, allí es donde aterrizó, chocó en la copa de los árboles. Me quedé unos 15 – 20 minutos observándolo. Lo vi a unos 3 – 4 metros desde atrás de un árbol grande, porque me preocupaba que pudiera estallar, y olía a azufre o a huevos podridos y tenía la forma de una bellota enorme, más o menos del tamaño de un Volkswagen. Su color era de un naranja brillante, estaba quemado desde adelante hasta atrás, se podía ver el anillo que tenía detrás, que parecía escritura egipcia, no tenía ventanas ni junturas, ni marcas de remaches, parecía que era de una sola pieza”.

William Weaber, entonces de 19 años, declaró: “La luz del atardecer se desvanecía pero podíamos verlo allá abajo, yo era muy curioso y me adentré para ver si algo había aterrizado allí… era como si lo hubiesen plantado o algo así, irradiaba una luz azul como de un soplete, no sé si por delante, por atrás, o por un lado, se hacía muy brillante y luego más débil, iba y venía”.

Robert Blystone, entonces de 16 años, recuerda: “Era una bola de fuego redonda, con llamas todo alrededor, dejando un rastro de vapor de diferentes colores, y comenzó a frenar como si lo controlase/n, y luego percibió que está detrás de la colina donde ya no puedo verlo, pero empiezo a ver como humo o polvo subiendo de los árboles, así que lo que supuse fue que el objeto en cuestión se había estrellado”.

Los testigos además informaron que una intensa presencia militar, sobre todo de parte de miembros del Ejército de los Estados Unidos, identificables por las estrellas blancas en sus vehículos y por su particular uniforme. Mabel Mazza afirma haber recibido llamadas ese día de parte de mandos militares, “que me preguntaron cómo llegar a Kecksburg, y también qué era lo que yo sabía”. Ellos y la policía local aseguraron el área, ordenando que los civiles se retirasen. Blystone afirma que vio como un camión militar, con remolque plano, había ingresado al área para luego retirarse con un objeto de proporciones similares cubierto con una lona.

El Tribune-Review de la cercana localidad de Greensburg mandó un reportero a la escena; la portada del periódico al día siguiente decía “Objeto Volador No Identificado cae cerca de Kecksburg – El Ejército acordona el área” (Unidentified Flying Object Falls near Kecksburg — Army Ropes off Area). Poco tiempo después, no obstante, los militares afirmaron que habían buscado en el bosque y encontrado “absolutamente nada”. La explicación oficial de la muy vista bola de fuego fue que se trató de un meteoro. El capitán Joseph Dussia de la policía estatal de Greensburg dijo haber buscado “sin descubrir absolutamente nada.” Él atribuyó la historia del impacto a la imaginación de jóvenes muchachos.

Robert R. Young, astrónomo aficionado y profesor en un planetario de Pensilvania, ha investigado el caso y cree que los testimonios directos que presentan el caso como un misterio son en verdad escasos y parecen idealizaciones o magnificaciones de lo sucedido. Publicó sus conclusiones en “Skeptical Enquirer, Extraterrestial Inteligence”. En una entrevista a Ed Myers, quien fue jefe de bomberos en Kecksburg en 1965, este le narró que, “mientras buscaba, y había mucha gente allí, no se encontró nada, y que no había muchos militares, algunos muchachos disparaban flashes mientras sacaban fotografías, y eso explica los destellos azules”. Luego de revisar 150 entrevistas en los periódicos y hacer las suyas propias, concluye que la explicación oficial del meteorito sale favorecida.

Sin embargo, la especulación acerca de la verdadera identidad del objeto de Keckburg (si es que hubo uno) también varían, desde un meteorito, a basura espacial, a los posibles restos posteriores al reingreso orbital del Cosmos 96 (Kosmos 96), un satélite artificial soviético, hasta una supuesta nave alienígena. Algunos incluso han trazado similitudes entre el incidente de Kecksburg y el mundialmente famoso Caso de Roswell, llevando a que el primero comenzase a ser conocido como el “Roswell de Pensilvania”.

Recorte de periódico en el que se informaba del accidente de un OVNI cerca de Kecksburg.

Símbolos desconocidos descritos por los testigos que supuestamente poseía el OVNI en su fuselaje.

Objeto.

El reportero y director de noticias de la radio FM local WHJB, John Murphy llegó al lugar de los hechos antes de que las autoridades lo hiciesen, en respuesta a varias llamadas a su estación de radio, provenientes de ciudadanos alarmados. Realizó entrevistas con testigos y tomó varias fotografías, pero estas nunca han sido halladas, su anterior esposa Bonnie Milslagle posteriormente afirmó que a su esposo se le había confiscado el rollo de película por parte de los militares o alguna autoridad. Contradiciendo ese testimonio, Mabel Mazza, entonces gerente de la radio WHJB, afirmó haber visto una de esas fotos y la describió con las siguientes palabras: “Estaba muy oscuro y había muchos árboles alrededor y todo. Y no sé qué tan lejos estaba él del sitio. Pero vi la imagen de una suerte de cosa con forma de cono. Es la única vez en que la vi”.

Durante las siguientes semanas, Murphy se centró o interiorizó en el incidente, y escribió un documental radial llamado Object in the Woods (Objeto en el bosque), el cual mostraría sus experiencias personales y las entrevistas que había realizado durante aquella noche. Sin embargo, poco antes de que el documental fuese emitido, recibió la inesperada visita en su estación de radio de dos hombres vestidos con trajes negros, quienes se identificaron a sí mismos como funcionarios gubernamentales. Solicitaron hablar con él detrás de la puerta cerrada de una habitación trasera. La reunión duró unos 30 minutos. Una entonces empleada de la WHJB, de nombre Linda Foschia, recordó que los hombres confiscaron algunas de las cintas de audio de Murphy de esa noche, y nadie sabe qué les sucedió a las restantes fotografías. Una semana después de la visita, un agitado Murphy emitió una versión censurada del documental, la cual él afirmó en su introducción que había tenido que ser editada debido a que algunos entrevistados habían solicitado que sus declaraciones fuesen eliminadas de la transmisión por miedo a meterse en problemas con la policía y el Ejército. La nueva versión no contenía nada revelador, e incluso no mencionaba ningún objeto para nada. Mazza, y también la esposa de Murphy, recuerdan que el documental emitido era totalmente diferente de lo que el propio Murphy había escrito originalmente. Luego de la emisión, Murphy se volvió extrañamente desanimado y dejó de realizar cualquier investigación adicional sobre el caso y se negó a hablar con nadie sobre aquél otra vez, aunque nunca dio claras razones acerca de por qué decidió no hacerlo.

En Febrero de 1969 (poco más de tres años después del incidente de Kecksburg), mientras estaba cruzando una carretera, Murphy fue atropellado mortalmente por un automóvil no identificado cuyo conductor se dio a la fuga. El accidente ocurrió cerca de la ciudad californiana de Ventura, mientras Murphy se encontraba de vacaciones. Los ufólogos y teóricos de conspiración atribuyen a este accidente sin conexión aparente un acto para hacer desaparecer a un testigo ocular de un encuentro extraterrestre.

Reconstrucción artística de la sonda Kosmos 96 estrellándose en los alrededores de Kecksburg.

Investigaciones posteriores.

En el año 2003, el canal de televisión estadounidense Sci Fi Channel patrocinó un estudio científico del área y de los registros oficiales relacionados al incidente, con la ayuda de la ONG The Coalition for Freedom of Information.

El hallazgo más importante del equipo científico fue una línea de árboles dañados cuyas copas habían sido rotas, que llevaban hacia el sitio donde algunos testigos oculares habían dicho que el objeto se incrustó en el suelo junto al daño asociado a los árboles. Aún más, las muestras dendrocronológicas dataron el daño hacia 1965. Esto proveyó una prueba física de que algo que volaba podría haberse estrellado en el bosque en ese tiempo, después de haberse abierto paso impactando a través de algunos árboles, lo que contradiría la historia oficial de los militares de que nada se había encontrado. También se encontraron menores muestras adulteradas del suelo en el supuesto sitio en el objeto se estrelló. Esto podría apoyar la tesis de un supuesto aterrizaje suave controlado y eliminar el históricamente propuesto impacto de un objeto como un meteorito u otro objeto grande que hubiese golpeado el suelo pasivamente, el cual naturalmente habría creado un cráter de un tamaño más bien grande, además de daños de una cierta magnitud. No obstante, uno de los científicos del equipo de investigación por su parte sugirió que el hielo podría haber sido lo que habría dañado los árboles

Varios testigos oculares hablaron de una extendida presencia militar allí, acordonando el área y a veces amenazándolos, incluso a punta de pistola. El programa radial también emitió al aire las afirmaciones de algunos testigos, quienes habrían escuchado un fuerte y terrorífico grito mientras los soldados armados se aproximaban al objeto.

También hubo presión sobre la NASA para que liberase sus documentos históricos relacionados o pertinentes a dicho caso o incidente. Unas 40 páginas de estos documentos fueron liberadas el 1 de Noviembre de 2003, pero las mismas no fueron muy reveladoras. Sin embargo, existen documentos del Proyecto Libro Azul (Blue Book Project) de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos que indican que un equipo compuesto por militares y solo tres hombres de la Fuerza Aérea habría sido enviado desde una instalación de radar de la USAF cercana a la ciudad de Pittsburg para investigar el supuesto impacto de un meteorito en Elyra (no menciona directamente a Kecksburg). Estos informaron a los investigadores del Blue Book Project que no se había encontrado objeto alguno.

En Diciembre de 2005, justo antes del 40 aniversario del incidente OVNI de Kecksburg, la NASA emitió una declaración respecto de que habían examinado fragmentos metálicos del objeto y ahora la agencia espacial estadounidense afirmaba que eran o provenían de un “satélite soviético” que reingresaba a la atmósfera. David Steitz, portavoz de la NASA, además afirmó que se habían perdido los registros relacionados. Según un informe publicado por la agencia de noticias Associated Press Seitz dijo: “El objeto parecía ser un satélite ruso que reingresó en la atmósfera y se destruyó”

Esta nueva explicación de la NASA contradice la explicación oficial de 1965 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos acerca de una bola de fuego proveniente de un meteoro y de que no se había logrado encontrar nada en Kecksburg. Aún más, tal afirmación contradice lo que Nicholas L. Johnson, el principal científico de la NASA especializado en restos orbitales, le dijo a la periodista Leslie Kean en 2003.

En Febrero de 2009 el programa UFO Hunters, emitido por el canal de cable de origen estadounidense The History Channel investigó este clásico incidente OVNI, junto a otro similar que habría sucedido en la localidad californiana de Needles. Entrevistaron a testigos, usaron equipos que no se habían usado en la investigación realizada en 2003 por el Sci Fi Channel, pero tampoco lograron encontrar nada nuevo o particularmente revelador. Por el contrario, el principal tema abordado por el documental fue la aparente gran presencia militar y el supuesto encubrimiento gubernamental.

Recreación artística del supuesto OVNI de Kecksburg.

Fuentes: Wikipedia, elaboración propia.

 

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Retablo de Doña María de Aragón (El Greco)

El Retablo de doña María de Aragón es la denominación historiográfica de un retablo encargado a El Greco para la iglesia del Colegio de la Encarnación de Madrid (llamado también Colegio de doña María de Aragón y actual sede del Senado). Fue realizado entre los años 1596 – 1599. Aunque se ha especulado mucho sobre los cuadros que componían este retablo, en la actualidad hay bastante consenso en que estaba formado por seis lienzos de gran tamaño y un séptimo desaparecido. Cinco de esos cuadros se conservan en el Museo del Prado y el sexto en el Museo Nacional de Arte de Bucarest (Rumanía).

En 1596 el Greco, se comprometió a realizar el retablo de la iglesia del colegio, un seminario de la orden agustina. El nombre popular alude a María de Córdoba y Aragón, la mecenas que pagó las obras, dama de la reina Ana de Austria e hija de don Álvaro de Córdoba, caballerizo mayor de Felipe II. El Greco recibió el encargo del Consejo de Castilla, que se había hecho cargo de las obras después de la muerte de doña María. Existen documentos que atestiguan que debía realizarse en tres años y se valoró el trabajo en algo más de sesenta y tres mil reales, el precio más alto que consiguió en su vida. Sin embargo no hay referencias del número de cuadros que lo formaban, ni de la estructura del retablo, ni de la temática tratada. Ceán Bermúdez, dos siglos después, dijo que las pinturas trataban el ciclo de la vida de Cristo.

El colegio se cerró en 1808 – 1809, pues según dos decretos de José Bonaparte en esas fechas se redujeron los conventos existentes y posteriormente se eliminaron las órdenes religiosas. El edificio se transformó en Salón de Cortes en 1814 y entre 1820 – 1823; periodo en el que el retablo permaneció desmontado. Aunque desde 1823 el local recuperó su función de iglesia, únicamente se debió montar el lienzo central de la Anunciación. En 1835 volvió a utilizarse como sede de una institución política: El Estamento de Próceres, posteriormente denominado Senado. Con diferentes vicisitudes, esa función se ha mantenido hasta la actualidad.

El conjunto de pinturas debió ser trasladado en 1813 al convento agustino de San Felipe el Real y a la Casa de la Inquisición. Posteriormente a la Real Academia de San Fernando, y de allí al Museo de la Trinidad, creado con obras de arte requisadas en virtud de la Ley de Desamortización. Dicho museo se fusionó con el Museo del Prado en 1872 y de esta forma cinco de los lienzos del retablo terminaron en esta institución. Durante estos traslados se perdería la mazonería del retablo; mientras que el sexto lienzo, la Adoración de los pastores, fue vendido y, después de varios cambios de propiedad, terminó en la colección real rumana en 1888, de donde pasó en 1948 al Museo Nacional de Arte de Rumanía de Bucarest.

La ausencia de documentos sobre el encargo que describan los cuadros han originado distintas hipótesis sobre el número de cuadros y los temas en ellos tratados. La estructura de este retablo estaría compuesta en el piso inferior por la Anunciación en el centro con el Bautismo y la Adoración de los pastores de Bucarest a cada lado. Mientras que en el piso superior en el centro se dispondría la Crucifixión y a sus lados la Resurrección y el Pentecostés. Según José Milicua esta organización tiene coherencia histórico-teológica subrayando el sentido redentorista del retablo, pues la Crucifixión (piso superior) sería el momento culminante de la redención iniciada en la encarnación de María (piso inferior). La Adoración y la Resurrección serían la aparición y despedida del Salvador entre los hombres, mientras que el Bautismo y Pentecostés ilustrarían el descenso del Espíritu Santo sobre Cristo y sobre la comunidad apostólica.

Fuentes: Wikipedia, Museo del Prado, elaboración propia.

 
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Publicado por en 6 marzo, 2019 en Arte, Cultura, Historia

 

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