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Entre la bohemia de cuatro candiles

03 Ene

Sinceramente, no te miento y es que no pensaba encontrarme contigo esta noche entre luces cálidas y recuerdos que se desentierran a sí mismos como zombis. 17 de Noviembre, y ya sabemos que 1 más 7 son 8 y de lado infinito, como los besos que se derraman en este instante entre melodías desafinadas y lenguas tan afiladas como indómitas.

A medio camino entre lo romántico y lo trágico, tan de la mano siempre como el corazón que se niega a dejar de sentir y se agarra con todas su fuerzas al último amor correspondido. Y es que estamos jugando con fuego y además pretendemos quemarnos; de cenizas están hechos aquellos que fueron los más grandes sueños, lo sabemos perfectamente.

Como un sonámbulo, aquí, entre la bohemia de cuatro candiles y un sofá con estampado pasado que trae al presente tanto y tan caro precio para el corazón. Las miradas danzan de uno a otro y Sivert ya nos seduce saliendo y sabiendo a años 60 por la vieja radio de válvulas: “En tu habitación de luz agonizante, más allá del alcance de todo, en el santuario de la noche, prefiero ser un hombre sonámbulo…” Contigo.

No sé si es que nos estamos dejando llevar mucho o quizás al mundo ya no le importan las desdichas en las que nos envolvemos para combatir los reveses del invierno que ya viene con el cuchillo entre los labios asediados de carmín rojo. Tú sólo preocúpate de no apuñalarme con tu desazón a base de medias (en las piernas) sonrisas en los labios.

Aunque la corona de la noche ya pese mucho sobre nuestras cabezas, tenemos claro que solamente siendo sombras podremos destacar en esta habitación desnuda e impasible. Damos un último sorbo a la sinrazón que fluye como elixir de goteras encima de nosotros. Te noto más fría que en el pasado, será que mi mente se agarra a ayeres añorados y a la vez se pierde entre el laberíntico presente de tu pálida piel.

Si hay que poner un colofón que sea justo el preciso momento que estuvimos buscando y al final (nos) encontramos. Aquí se seguirá contando la misma historia en toda noche de niebla y luz de gas que se precie, con ganas de seducir con el pálpito de romances en penumbra pero que por dentro dejan quemadura perpetua.

Ree Morton – To each concrete man (1974).

Fotografía y retoques por La Exuberancia de Hades (Museo Reina Sofía, Madrid).

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4 Respuestas a “Entre la bohemia de cuatro candiles

  1. Isabel Giménez

    3 enero, 2018 at 19:31

    Leer un relato tuyo con un café entre las manos siempre es un placer, y en invierno más si cabe. Gracias por compartirlo con nosotr@s! 👏👏👏

     
  2. Lourdes

    5 enero, 2018 at 13:49

    Siento que has entrado en mis recuerdos y vuelvo a vivir sensaciones que creía olvidadas…cómo lo haces?. Maravilloso, como siempre.

     

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