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El demonio tras la ventana

09 Nov

Chorrean los cristales de lluvia, lágrimas de lluvia y mejillas de vidrio, descargando la ira en miradas a un horizonte brumoso y gris en el que se levanta la niebla como venda para cubrir los ojos. La insensibilidad es el lazo que hace que esta realidad peque menos de soberbia al hundir todos y cada uno de nuestros sueños en pozos de barro.

Descorcha la tormenta en brazos de la naturaleza, desde el océano, entre truenos y sombras transcurre el diálogo interior de aquel que solamente observa por entrometerse entre los deseos de un poder mayor, sin llamar la atención, sin ni siquiera pestañear ante el mismo infierno que se alza de su pútrida caverna para llevarse consigo todo resquicio de libertad.

La sensible quietud de un hogar abandonado es una recompensa sabrosa para la soledad de esta introspección que pierde la curiosidad entre hojas temblorosas por el golpeteo sin cesar del aguacero, como si sonriesen con cada impacto húmedo, así transcurren los minutos del otoño entre un clímax de melancolía y promesa cercana de invierno cruel.

Gota a gota se borran las huellas del camino, ¿será igual con los pecados?, ¿habrá una lluvia mágica que borre su marca de la piel?, ¿podrán los pensamientos dejar de doler cuando el temporal se disipe?. No hay promesa de un amanecer tranquilo, si temes ser un monigote en mitad de la tempestad, busca refugio o corre sin sentido y acaba siendo un recuerdo vagabundo.

No hay más que traspasar un dintel de valor para ser sinfonía de silencio, nocturno de noche desgarrado entre dedos voraces de sensibilidad, y así acompañar a la sombra densa que se asomaba a la ventana llamando, prometiendo un hombro comprensivo en el que recostar todas las amarguras desbordadas que sobrecargan la espalda y nos doblan hasta tronchar.

Porque la redención viene a veces en inercia de las más hospitalarias e inesperadas manos; entre azul divino y rojo visceral, negro luminoso.

ventana-lluvia

 
8 comentarios

Publicado por en 9 noviembre, 2016 en Mis Relatos

 

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8 Respuestas a “El demonio tras la ventana

  1. BERKANALUZ

    9 noviembre, 2016 at 13:08

    Una belleza de palabras, mezcla de relato, poesía, me encantó…saludos

     
  2. @specialkll96

    9 noviembre, 2016 at 14:30

    Me ha trasladado allí, donde el relato te lleva. A una atmósfera de tempestad interior reflejada tras esos cristales.
    Fantástico relato digno de pertenecer a otros tiempos de sentir del Romanticismo.
    Felicidades.

     
  3. Isa

    9 noviembre, 2016 at 17:54

    Precioso relato, profundo como el océano e insondable como lo es a menudo el mundo de los sentimientos. Gracias por compartirlo.

     
  4. Lourdes

    15 noviembre, 2016 at 18:46

    Es un relato inquietante que nos lleva a las tormentas y miedos interiores que todos tenemos, y la fotografía es exactamente ese lugar dónde nadie llega, solo nosotros…

     

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