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El Ente

05 Oct

Todos los amantes del cine de terror conocen la película de El Ente (1982), largometraje de terror estadounidense dirigido por Sidney J. Furie y protagonizado por Barbara Hershey, quien interpretó a Carla Moran, una mujer californiana que era atormentada por un ente invisible. Supuestamente, el filme está basado en la vida de Doris Bither, también conocida como “Doris D”, pseudónimo de la verdadera Carla (Carlotta) Moran. Dicha película está basada a su vez en la novela The Entity, escrita por Frank de Felitta en 1978. El hijo adolescente en la vida real de Doris Bither sufrió un ataque mientras trataba de proteger a su madre de una agresión espectral, pero fue lanzado y golpeado, rompiéndose el brazo en el acto. Curiosamente el actor David Labiosa, que representaba al hijo adolescente de Doris, durante el rodaje de la escena en la que la entidad le rompe su brazo, sufrió un extraño accidente rompiéndole el brazo y teniendo la misma lesión que el hijo de Doris. Esto no se supo hasta años más tarde y no se utilizó para promocionar la película.

El Ente libro

Portada del libro The Entity de Frank De Felitta.

El Ente

Póster de la película El Ente (1982).

Historia del caso.

Sucedió como un encuentro casual en una librería de California el 22 de Agosto de 1974, que con el tiempo se revelaría uno de los casos paranormales más terribles de la historia americana. Bither, madre de cuatro hijos (una niña de 6 y tres varones de 10, 13 y 16 años), se encontraba en una librería cuando escuchó a dos hombres realizando una conferencia sobre casas encantadas e investigación paranormal y se acercó a ellos para decirles que su casa y ella también eran acosadas por fuerzas paranormales. Aunque desconocido para Doris en ese momento, uno de los hombres era Kerry Gaynor, un investigador paranormal y su asociado, el Dr. Barry Taff de la UCLA. Anteriormente, Bither había buscado ayuda psiquiátrica, sin haber recibido más allá que un diagnóstico de normalidad.

Doris Bither

Doris Bither.

Doris Bither se había trasladado a California con su familia a los diez años. Poco se sabe sobre su vida temprana, pero con la contundencia con la que hablaba a los investigadores en 1974, en ese momento su vida se estaba cayendo a pedazos. Bither era madre soltera a sus años 30, tuvo cuatro hijos, una niña y tres niños por cuatro padres diferentes, también sufrió de alcoholismo y de graves problemas emocionales. Bither parece haber soportado una relación abusiva tras otra, ahora Doris y sus hijos según los informes, eran atacados por un trío de entidades violentas e invisibles. El Dr. Taff y sus asociados tenían serias dudas sobre las afirmaciones de Bither, teniendo en cuenta sus numerosos problemas personales. Sin embargo, después de considerar todos los factores que intervenían en el caso, el Dr. Taff decidió visitar la casa de Bither para evaluar de forma directa la situación.

El Dr. Taff y Gaynor llegaron a la casa de Bither ubicada en el 11547 de Braddock Drive, el 22 de Agosto de 1974. Desde el exterior de la pequeña casa de Culver City (Los Ángeles, California) que parecía ser perfectamente normal, el interior de la casa era en cambio muy diferente. Al entrar en la casa, Taff fue recibido por una visión totalmente caótica. La casa apestaba a basura podrida, platos sin lavar se apilaban en el fregadero, la casa estaba sucia en todos los sentidos. Era obvio que Doris no era capaz de realizar su papel como madre y los niños fueron dejados a su suerte. Teniendo en cuenta que Doris había pedido ayuda, lo que más desconcertó al Dr. Taff es que la mujer estaba siendo muy poco cooperativa. Sin su ayuda la investigación no podría continuar. La actitud de Bither cambiaría pronto y se hizo con una llamada telefónica a la oficina del Dr. Taff, afirmando que la situación había empeorado mucho y necesitaba ayuda rápida.

11547 Braddock Dr, Culver City

Imagen reciente de Google Street View de la casa donde se produjeron los hechos relacionados con Doris Bither y “El Ente” (Culver City, California).

Durante los siguientes meses, los investigadores intentaron documentar las notificaciones de Doris y su familia. Se creía que había cuatro manifestaciones en el hogar que eran las responsables de una serie de fenómenos paranormales de muy distinto tipo. Desde, fantasmogénesis, agresiones sexuales a la propia Bither, movimiento de objetos (poltergeist), cierre repentino y posterior bloqueo de puertas, etc. Uno de los fenómenos reportados fue visto de forma regular por todos los miembros de la familia, se aparecía como un hombre viejo y parecía ser inofensivo. El supuesto fantasma de dicho hombre fue visto con tanta frecuencia que los niños lo nombraron “Mr. Whose-it”. La familia cree que “Mr. Whose-it” era el espíritu del abuelo recientemente fallecido de los niños. Pero no todas las apariciones en el hogar de Bither y sus hijos eran igual de amistosas.

Mientras que los fenómenos observados en el hogar incluyen muchas instancias del tipo de actividad comúnmente reportado en casos extraordinarios, desde el fenómeno poltergeist hasta el de casa encantada, el hogar de los Bither parecía haber llegado a un estado de infestación en la actividad casi implacable. Habían levitando ollas y sartenes, se habían producido sonidos extraños, olores y objetos lanzados por fuerzas invisibles. El aspecto más preocupante del caso Doris Bither sin embargo, no era la actividad habitual de tipo poltergeist, ya que pronto se hizo evidente para todos que había algo realmente maligno en la casa y que estaba atacando físicamente a la familia.

Se creía que eran tres entidades malévolas en el hogar y eran agresivas hacia todos los miembros de la familia. Doris sin embargo era la que parecía ser el blanco principal de los ataques más violentos. Mientras que los niños fueron empujados y tirados en ocasiones, era Doris la que afirmó que una de las entidades, la más grande, estaba abusando sexualmente de ella por las noches y que las otras dos entidades más pequeñas la sujetaban. En concreto: La tocaba, la forzaba violentamente contra su cama y después la golpeaba y abusaba sexualmente de ella, sintiendo entonces al ente espectral como un cuerpo sólido, dichas agresiones dejaban posteriomente marcas visibles en su cuerpo. Era difícil de creer su afirmación pero hubo testigos presenciales del momento en el que se produjeron algunas de estas agresiones. Aunque nadie vio a la entidad, los testigos sí pudieron observar como Doris era atacada por una fuerza invisible que le dio un puñetazo y una bofetada, tirándola contra una pared, como si unas manos fantasmagóricas la estuvieran agarrando. Doris también mostró lesiones comunes en víctimas de violación.

A medida que la investigación continuaba, el Dr. Taff organizó un grupo de investigadores de lo paranormal, así como de fotógrafos profesionales y operadores de cámara para ir a la casa de Bither y tratar durante varias noches de documentar el caso, ya que los fenómenos parecían acrecentarse a cada día que pasaba, temiendo que debido a ello la propia Doris pudiese caer en un episodio irreversible de esquizofrenia. El grupo se reunió en la habitación de Doris Bither y esperó para registrar los eventos. Después de un período de tiempo en el que nada parecía estar sucediendo, el Dr. Taff sugirió que Doris gritase a las entidades invisibles para tratar de provocarlas a actuar. Cuando todos miraban atentamente, una niebla verde se empezó a formar en la habitación y en poco tiempo una especie de figura difusa pudo ser visto en la niebla, cada vez más densa a medida que el tiempo pasaba. Se describió a dicha figura como un gran torso humano, muy musculoso, sin ninguna otra característica, como brazos o piernas. Tal vez no es de extrañar que cuando se examinó la película a partir de las numerosas cámaras, había poco que ver como ocurre a menudo, por desgracia, en el caso de la actividad paranormal. La única fotografía de interés es una en la que aparece Doris sentada en su cama con una luz extraña con forma de arco sobre su cabeza. La luz no podría haber sido creada por la iluminación de la habitación y está realmente por encima de Doris, no en la pared, ya que no se dobla con la esquina de la habitación. También se reportó la presencia de esferas luminosas, una de ellas (la más grande) era verde-amarillenta y las otras dos de luz blanca, las cuales parecían deambular por toda la casa.

Ante aquellas fotografías cuya fama ha llegado a trascender fronteras, los escépticos hablaron de reflejos en el lente de la cámara y la comunidad científica no las aceptó aunque nunca se demostró ni que fuese un montaje ni el producto de reflejos en el cristal de la cámara. Fue en la segunda visita a la casa de Doris cuando los investigadores empezaron a ver cosas que les demostraron de manera contundente que lo que estaba ocurriendo no podía reducirse a algún intrincado problema psíquico del sueño. “Empezamos a ver pequeños estallidos de luz, sucedían rápidamente. Intentamos fotografiarlos, pero aparecían demasiado rápido, y no conseguimos fijar ninguno. Con la Polaroid tomamos la foto más interesante de todas. Doris dijo textualmente, -está delante de mi cara-, y entonces tomamos la instantánea. En la foto puedes ver con claridad los botones de su ropa y las cortinas, sin embargo su cara aparece totalmente borrada. Repetimos la operación con idéntico resultado, y cuando ella dijo que ya se había ido, hicimos una foto de control y todo apareció normalmente”.

Kerry Gaynor

Kerry Gaynor mostrando una de las fotografías obtenidas durante las sesiones de investigación.

Dr. Barry Taff

Dr. Barry Taff.

Los investigadores terminaron bautizando al acosador espectral con el nombre de “El Ente”. A la tercera noche los expertos realizaron en el dormitorio la investigación: “Le pedí al ente que si realmente estaba allí que apareciese, y entonces la luz salió de la pared y se desplazó hasta el medio de la habitación. Empezó a girar y a expandirse en todas direcciones. Teníamos a nueve fotógrafos profesionales distribuidos por la habitación disparando sus cámaras desde todos los ángulos. Fue increíble, ¡esa cosa flotaba en medio de la estancia y era dimensional! Es imposible falsificar algo así sin disponer de sofisticados sistemas de laser”. Taff contó que en realidad había “tres esferas de luz”. “Nosotros vimos bolas de luz. De algún modo las cámaras recogieron arcos luminosos… pero lo que nosotros vimos eran bolas de luz”. Todo este episodio había ocurrido después de que Doris (golpeada y con marcas azules y negruzcas por el cuerpo) avisara a medianoche a Gaynor de que había sido agredida por tres criaturas invisibles, dos de ellas la sujetaban las piernas mientras que el tercero actuaba. Doris también aseguró que la entidad acosadora había cobrado solidez mientras la violaba y que, a través del contacto con la misma, pudo darse cuenta con claridad, aún más que en anteriores episodios, de que la entidad tenía la anatomía de un hombre fornido y de que en efecto era un espectro pues, inmediatamente después de saciar su desaforada libido, simplemente “se evaporó”. Finalmente y a pesar de que cuando los investigadores llegaron no presenciaron ningún ataque sexual de El Ente, sí pudieron ver algo que les heló la sangre, algo que le hizo ver a Gaynor que, en efecto, Doris parecía estar en lo cierto cuando dijo que el abusador invisible tenía la morfología de un hombre. Cuenta así Gaynor lo siguiente: “Primero vimos cómo se formaba la cabeza y seguidamente los hombros. Después la luz fue descendiendo hasta que una silueta se dibujó entera. Era una luz verde-amarillenta. Cuando todo pasó, nos miramos unos a otros… No podíamos ni hablar”. Y Taff añade: “Cuando la aparición se esfumó, dos jóvenes ayudantes se desmayaron y hubo que sacarlos fuera del dormitorio…”

Después de las sesiones en casa de Doris y sobre todo porque no habían podido hallar una respuesta clara y la condición de ella empeoraba, los investigadores trasladaron a Doris al laboratorio de la Universidad de California, donde se le hizo una especie de casa de cristal en la que, por cierto tiempo, Doris vivió constantemente vigilada por las lentes de las cámaras y los ojos de los doctores. Allí Doris sufrió la agresión más intensa hasta la fecha, ante los numerosos presentes, el cuerpo de Doris empezó a moverse como si alguien, contra su voluntad, la sujetase y la empujase a la vez. Sin embargo, las cámaras no fueron capaces de captar (como en otras ocasiones) prácticamente nada de lo que había sucedido. En total los investigadores fueron testigos de fenómenos poltergeist durante más de dos meses y medio.

A pesar de todos sus problemas Doris Bither siguió luchando contra sus demonios, tanto mentales como paranormales. No se sabe si alguna vez se ha recibido ningún tipo de tratamiento para su alcoholismo o problemas emocionales, pero no parece que recibiera mucha ayuda. Doris finalmente se mudó junto a sus hijos de la casa Culver City, para terminar viviendo en Texas antes de regresar a California, realizando multitud de viajes, produciéndose un descenso en la frecuencia de los ataques, hasta que un día y de una forma tan repentina como había aparecido, cesaron totalmente. Taff afirmó que Doris viajó de Culver City a Carson (California), de Carson a San Bernardino (California), de San Bernardino a Texas y finalmente de Texas a San Bernardino de nuevo. Su hijo Brian Harris sin embargo afirma que Doris nunca vivió en San Bernardino; tras abandonar Culver City y Carson, se dirigió a Texas y de ahí tiempo más tarde de vuelta a California, en concreto a Lawndale y Torrance. Durante todo este tiempo Doris Bither afirmó en al menos tres ocasiones que se había quedado embarazada por la entidad, algo que posteriormente tras unos análisis resultó no ser cierto (posible embarazo psicológico). De acuerdo con Brian Harris, hijo de Doris quien tenía 13 años en 1974, Doris Bither murió de insuficiencia pulmonar en 1995. Otras fuentes aseguran sin embargo que falleció de cáncer (mieloma múltiple) el 25 de Julio del 2006, sin embargo parecen más fiables las fuentes que afirman que su deceso se produjo efectivamente en 1995. El verdadero nombre de Doris Bither era Doris Mcgowan según su hijo Brian.

Doris Bither Ente

La fotografía más conocida de las sesiones realizadas a Doris Bither, nótese como un extraño arco de luz flota sobre la cabeza de la mujer.

Ente

Otra de las fotografías realizadas durante las sesiones por los investigadores.

Teorías y epílogo.

Algunos investigadores quisieron dar su explicación, muchos de ellos sostienen que Doris Bither podría haber sido extremadamente psíquica o “sensible, al igual que su hijo mayor, el cual parecía mostrar también un elevado grado de sensibilidad y percepción ante fenómenos extraños. Ella misma podría haber manifestado el poltergeist que le atacaba. Otra de las teorías sería que Doris, la cual tenía claro problemas con el alcohol, potenciaría de esa forma la atracción de los tres espíritus inmundos a su vida. Su turbulenta vida, así como la energía de sus hijos podría haber manifestado sus sentimientos en algo muy negativo a nivel metafísico. Es sabido que una persona que desconoce sus habilidades puede tener unos efectos a nivel energético devastadores. Incluso este caso podría ser relacionado con las historias de íncubos y súcubos, suyo origen se remonta a los anales de historia. Cabe destacar un dato curioso y es que según el testimonio del Dr. Taff, el hijo mayor de Doris afirmó que los ataques a su madre parecían acentuarse cuando él se ponía a escuchar ciertos tipo de música, en concreto Black Sabbath y Uriah Heep. 

Evidentemente, este tipo de teorías no pueden ser comprobadas y tienen una base científica bastante dudosa, por no decir inexistente. Desde la psicología y psiquiatría, la autosugestión, el alcohol y los traumas de Doris (posiblemente abusos sexuales en su infancia tal y como se dio constancia en una sesión de hipnosis) como con sus complicadas relaciones personales, podrían haber sido un desencadenante de muchos de los hechos supuestamente paranormales que ella relató. Se llegó a especular que Doris podría haber recibido abusos por parte de tres hombres importantes en su vida: Padre, tío y abuelo.

A fecha de hoy, el debate en torno a este espectacular caso continúa. La casa en la que se produjeron los hechos ha tenido nuevos dueños, sin que ninguno de ellos haya reportado hasta la fecha algún tipo de actividad extraordinaria o paranormal.

Fuentes: Wikipedia, Before It’s News, demonologia.net, mundoesotericoparanormal.com, ghosttheory.com, Google (fotografías), elaboración propia.

 

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4 Respuestas a “El Ente

  1. specialk

    5 octubre, 2016 at 15:14

    Este caso siempre me dio mucho miedo.
    No quiero pensar en la angustia de esa mujer.
    Buen trabajo, gracias por compartir.

     
    • laexuberanciadehades

      5 octubre, 2016 at 15:31

      Es un caso fascinante aunque muy trágico por muchos factores. La película en sí es muy recomendable también.

      Muchas gracias 🙂

       
  2. Superduque777

    5 octubre, 2016 at 21:37

    Excelenre film e interesantísimo caso real que se prolongó bastante tiempo después de cambiar de casa la víctima del “polstergeist”.

     

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