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Cuando la oscuridad es lo más bello

17 Ago

Cae la noche lentamente sobre el cementerio, todos en silencio… A estas horas ya hay muchas penas por contar que se pierden por calles interminables y opacas ventanas sin cristales. Estamos anclados en el abismo de las plegarias no dichas para recordar lo que nunca se dijo. Es siniestramente retorcido regodearse en el último aliento de un affaire de niebla y anonimato que incluso duele y además llueve, porque no para de llover, hasta ahogar el último rastro de esperanza de estos ojos al tiempo que una mano acaricia su mejilla fría y húmeda. Lo sé, labios morados que saben a muerte de un amor extinto serán besados esta noche sin temor.

Ciudad de silencio, mentiras a miles vertidas en desagües repletos de agua verde y pútrida como el corazón que late al ritmo del viejo afilador. No es la solución guardar un cuchillo debajo de la almohada y un demonio tras la puerta del armario para poder matar algo cuando la desesperación hace mella en nosotros como la erosión en la piedra. Deberíamos exorcizar el amor, pues es el demonio que posee hasta el último resquicio de nuestro contorsionado interior, ya que encantadoramente hemos vendido el alma al corazón para jamás volver a recuperar el pasado y aquello que fuimos.

¿Recordamos?, ¿sí?, fantasmas, delirios de rosas secas y anillos consagrados a la bendición de morir entre brazos del amante, que se aferra como irrompibles lazos en la caja de un regalo que nunca se abrirá, porque dentro de él tenemos nuestro corazón ensangrentado y de cuerpo presente. Memorias de una gloria digna de una ópera magna, sin sueños que romper porque ya han estallado todos, con suavidad, pero que hoy se clavan en nuestros pies al caminar por un sendero desconocido que conduce a la negación, al impedimento y a la confusión de una indecisión tremendamente temblorosa.

Cuando la oscuridad es lo bello, lo único presente, es que hemos perdido la esperanza en una luz que no enardece, ni despierta el color de tus labios encogidos de frío al anochecer. Despierta ya, estoy haciendo ruido, cada golpe de mi puño en mi pecho debe retumbar en tus oídos porque el dolor y la apatía me inflaman. Aquí no hay musas lánguidas, no lo permito, las mejillas deben ser cálidas y los labios arder a cada beso para que la reputación del infierno se consuma de envidia. ¿Romántico?, ¿dime qué puede haber más romántico que vivir por amor y ser un maldito loco del corazón?.

Maldiciendo la divinidad de cada beso y la salvación en cada mirada aunque estemos rodeados de las más profundas y densas sombras… Hay que entender y no olvidar que cuando la oscuridad es lo más bello, nosotros lo somos más aún.

Cráneo rosas

 
4 comentarios

Publicado por en 17 agosto, 2016 en Mis Relatos

 

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4 Respuestas a “Cuando la oscuridad es lo más bello

  1. Isa

    17 agosto, 2016 at 18:28

    Qué hermoso relato, cuánto duele el (des)amor. Gracias por dejarnos leerte, besos.

     
  2. lourdes

    17 agosto, 2016 at 21:48

    Maravilloso. No se puede decir mas

     

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