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La caída de un imperio

25 Mar

El misterio de la desgracia está en la cara oculta de la Luna, aupado por la psicofonía que murmura sobre un ruido blanco de desdichas y delirios elevados en alas de inocencia. En escombros perfumados con el rastro de tus besos nos precipitamos al abismo.

Mi caída el fin de tu imperio, el comienzo de un despertar prendido en llamas de purificación, pintado con pinceladas de odio y desprecio. No sabré más de ti, la comunicación con el Infierno hace tiempo que cesó y ya no quiero volver a recordar su dolor.

Culpa, ninguna. Desprecio, todo el mundo pueda abarcar en el abrazo más vil que pueda darse. Espaldas cubiertas de puñaladas por coser, mi amor, eres destierro en cercanía, hogar en lejanía, un vasto resquicio de infame cordura que no soportaré más.

Buenas noches al pasado, buenos días al futuro, en este mundo tétrico y pérfido. Tus labios se vuelven azules, besos cianóticos que me pierden en un mar de destellos de iracunda pasión. Vivo entre esas dos tierras, porque te odiaré mientras te digo: “Te amo”.

Las miradas no mienten, en este espantajo en blanco y negro no hay héroes, solamente niebla cubriendo la valentía que un día nos caracterizó. No vuelve el pundonor necesario para mirarnos a los ojos y desangrarnos en la espera de una mirada de ternura, no existe.

Y ahora que la cripta, las telarañas, la densa niebla, las rosas secas y los corazones marchitos nos abren el ataúd de la resignación, rompemos en un llanto silencioso, sin hablar con la visión perdida y el desafecto en paradero desconocido.

A cada segundo nos cubrimos con la escarcha de aquellos momentos en los que no fuimos capaces de decir verdades que alimentasen el fuego que agonizaba. Somos culpables y hoy nos dejamos morir porque en algún momento del camino simplemente perdimos el rumbo.

Ocho eternos segundos de silencio y una sensación fugaz palpita allí donde una vez latía el corazón uno para el otro, grabando certezas en la mente: Uno sin el otro, desaparecer en una miseria de recuerdos dolorosos y frases inacabadas.

Perdemos el sentido, colapsamos cuando la noche llega y nos sumerge en la oscuridad, en la fragancia de jazmín y el frescor de dos memorias que recuperan la cordura, la voluntad de compartir instantes de lucidez… y que las lágrimas digan el resto.

La arquitectura de nuestra dualidad ya no nos susurra cientos de maneras para derrumbarnos entre cascotes de despecho. Hemos superado los momentos de terror y ahora somos más que antes, finalmente, somos uno.

Egipto sumergido (Cleopatra)

 
4 comentarios

Publicado por en 25 marzo, 2015 en Mis Relatos

 

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4 Respuestas a “La caída de un imperio

  1. Laura

    26 marzo, 2015 at 04:10

    Me encantó esto, me encanta este blog.

     
  2. Enigma

    26 marzo, 2015 at 14:01

    Muy bueno.

     

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