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Archivos Mensuales: febrero 2015

Plumas de cuervo sobre su tumba

Dobla el cuerpo de dolor para así lamer sus propias heridas y de esa manera, abrir las chirriantes puertas del inframundo que con un suspiro de cueva encantada, invitan a entrar a sus pétreas fauces y no salir ya, salvo como espectro vagabundo. Si estás muriendo en los brazos de la Reina Lamia, suplica ansioso por un final rápido y unas cenizas perfumadas. En el final de este funesto día vampirizado por la sed de la Luna creciente, crees en el ocaso de dulce desesperación que ahora contemplas y en que plumas de cuervo adornen, como lo harían las flores, la tumba de tus malas pesadillas.

Bosque espeso y grandeza del Apocalipsis en manos de un arquitecto loco, hemos perdido tiempo y sangre en labios del rencor que gustoso, extiende su última oportunidad por los cimientos que una vez sostuvieron nuestra dignidad. De pie tambaleante, sin hablar, sin rechistar cuando la amargura arranca el alma de nuestros cuerpos, y todo por un amor de tres segundos y un vago resquicio de luz en catacumbas demasiado profundas como para intentar escapar de ellas. Sí, dulce cariño de tremebundas sombras encantadoras, la enferma soledad ya se ha propagado y su cura aguarda en esta sepultura, para cien años más de sopor y Cristos torturados en clavos oxidados.

Todo vuela si imprimes la suficiente ilusión en ello, ¿el dolor también?… Sí, pregunta en voz alta por si soy capaz de oírte aunque nadie escuche, nadie lea nuestros labios en silencio. La ciudad, bosque de cemento y metal, está desierta como lágrimas en los ojos de Dios. Las luces artificiales que atraviesan las avenidas, languidecen de olvido, no hay romances que destacar con tonalidad de nocturnidad anaranjada. Los amantes “descansan” en mansiones, habitaciones con sofás de viejo cuero rojo y bibliotecas en donde los libros que allí reposan, cuentan, relatan sus historias, describen el vuelo perdido de un cuervo agonizante en poesía perfumada. Los enamorados se sienten atraídos por lo brillante de un rubí que ahora late en sus pechos a modo de corazón.

Este mundo es un espejismo, no hay ciudades así en mi conciencia, conciencia dirigida por el rumbo de un timonel ausente que marca cada uno de mis desvaríos y si algún día la luz brilla sobre mi cabeza, vendrá una sombra de ultratumba para tapar cada resquicio de color a la noche. Y todo ello por este miedo al infierno imponente que abrasa las plantas de mis pies y evita caminar hasta tus brazos, así de crudo, por no depositar esas plumas de cuervo sobre la tumba olvidada, crepitante y absorbida por el verdor de un musgo que tapa la sepultura como si fuera la encarnación de esos malos recuerdos listos para olvidar y de los que renegar. Allí y solamente allí retengo mis espantos por toda la eternidad.

Buscamos piedras preciosas en noches de escarcha flotando en el aire, imploramos un hogar lejos del adiós, soñamos con un rincón para sabios, diván para descorrer nuestros temores y derramar promesas para el nuevo amanecer. Casas con olor a cerrado, libros viejos de hojas amarillentas rebosando estanterías, relatando la grandeza de unos conocimientos hoy desacreditados, como esta sensación interior de crecer y no ser una marioneta más, inservible y sin conciencia. Sobre legajos de lo antiguo, alfombras persas y lámparas viejas yo edifico sin miedo la envoltura de mi corazón, esperando que suene el timbre y seas tú, habrás encontrado así mi morada entre las sombras.

Malos sueños que duermen en lo escondido del bosque, en tumba sin nombre, mientras un cuervo, pájaro de mal agüero, reposa nocturno sobre ella de la manera en la que lo haría el más selecto ramo de flores, poniendo fin así a tanto desasosiego y noches de pesadilla.

Cuervo

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Publicado por en 25 febrero, 2015 en Mis Relatos

 

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Fauna Abisal

La zona abisal o zona abisopelágica es uno de los niveles en los que está dividido el océano según su profundidad, está por debajo de la zona batipelágica y por encima de la hadopelágica y corresponde al espacio oceánico entre 3.000 – 6.000 metros de profundidad. Es una zona oscura donde la luz solar no llega. Esta región se caracteriza por un ambiente frío, presión hidrostática extremadamente elevada, escasez de nutrientes y ausencia total de luz. Una fosa abisal se forma cuando la corteza oceánica subduce bajo la corteza continental con un leve ángulo de inclinación lo que produce ruptura de la litosfera y la formación de una fosa. En el fondo del océano no existe vegetación que realice la fotosíntesis, es decir no existen algas verdes. Esta zona depende en gran parte del particulado de detritos que cae desde la superficie, excepto en las zonas donde se presentan las fuentes hidrotermales, que depende de la energía volcánica, en donde la producción primaria, depende de la quimiosíntesis que es desarrollada por especies bacterianas, presentes sobre el sustrato o en los organismos presentes. Esta zona morfológica de la geografía del fondo marino ocupa más del 70 % del área total de los océanos. No se conoce actualmente cuántas especies distintas habitan estos fondos marinos, pero aquellas que han sido avistadas tienen, generalmente, formas “monstruosas” en relación a los estándares de peces de lugares más superficiales. Además, según los científicos, estos peces son descendientes de los peces superficiales y son así debido a las condiciones en los que ellos viven. Estos tipos de peces tienden al gigantismo debido a las condiciones extremas en las que viven. Crecen muy lentamente, por lo tanto, su metabolismo es también muy lento y viven muchos años. Para salvar la falta de alimento y luz, presentan cambios evolutivos tales como grandes bocas, estómagos deformables, órganos bioluminiscentes, dientes desproporcionados, etc. Desde la superficie apenas llega alimento. Sólo el 5% del movimiento que se produce en la zona iluminada llega hasta su hábitat, y sólo entre el 2% – 7% de la luz solar alcanza esas profundidades, de modo que estos predadores esperan inmóviles a que sus detectores de movimiento les comuniquen la llegada de algo comestible.

Niveles del océano

Cabe destacar que a pesar de la utilización de basticafos modernos (principalmente a partir de 1977) y otros métodos de rastreo e investigación de los fondos marinos, aún se desconocen a un gran número de especies que habitan en esta región de la Tierra y las que se conocidas son un gran misterio para la ciencia ya que su comportamiento y costumbres son elementos prácticamente desconocidos.

Invertebrados.

Calamares de aleta grande (Magnapinnidae).

Los calamares de aleta grande, brazo largo o magnapínidos son un grupo de cefalópodos muy ratos y poco conocidos, los cuales poseen una morfología distintiva. Se han avistado muy pocos ejemplares de esta familia, principalmente en el Océano Atlántico (Golfo de México, costas de Senegal, Ghana y Brasil) y Pacífico (Hawái), a profundidades de más de 2.000 metros, hecho que avala lo difícil de avistarlos y de saber más de ellos. Se cree que la mayoría de los ejemplares vistos son individuos inmaduros, a pesar de ello, muchos científicos creen que estos calamares pueden llegar a medir 7 metros de longitud total. Se sabe muy poco también de sus hábitos alimentarios, cabe la posibilidad de que estos cefalópodos capturen a sus presas arrastrando sus brazos y tentáculos por el fondo del mar.

Magnapinnidae

Calamares de cristal (Cranchiidae).

Los calamares de cristal o cránquidos, son una familia de cefalópodos que comprende 60 especies conocidas. Los cránquidos iluminan parcialmente aguas oscuras donde su transparencia les provee de camuflaje. Se caracterizan por un cuerpo redondeado y de cortas extremidades, con dos filas de ventosas. El tercer par de brazos es alargado. Muchas especies tienen bioluminiscencia con órganos productores de luz a los lados de los ojos, usados para amortiguar su sombra en el piso marino. El tamaño ocular varía ampliamente, desde largos y circulares a telescópicos y saltones. Usan una cámara llena de solución de amonio para ayudar a la flotación. Frecuentemente el único órgano visible a través de los tejidos transparentes es la glándula digestiva semejante a un cigarro, que en los cefalópodos equivale al hígado de los mamíferos. Los cránquidos juveniles viven en aguas superficiales, descendiendo más profundamente al ir madurando. Algunas especies pueden vivir a más de 2.000 m de profundidad. La forma corporal de muchas especies cambia drásticamente entre los estadios fenológicos y muchos especímenes juveniles se confunden entre especies.

Cranchiidae

Calamar vampiro (Vampyroteuthis infernalis).

El calamar vampiro es un cefalópodo de pequeño tamaño (hasta 30 centímetros de largo en total) y de profundidad (900 metros o más) que puede encontrarse en aguas templadas y tropicales de todo el mundo. Su cuerpo gelatinoso varía entre el negro intenso y el rojizo pálido, dependiendo del lugar y las condiciones de luz. Una capa de piel conecta sus ocho brazos, cada uno de ellos forrado con hileras de espinas carnosas o cirros; el interior de esta “capa” es negro. Únicamente la mitad distal de sus brazos (la más alejada del cuerpo) poseen ventosas. Los ojos son límpidos y globulares, y de color rojo o azul, también en función de la iluminación; son proporcionalmente los más grandes del Reino Animal con 2,5 centímetros de diámetro. El calamar vampiro está cubierto enteramente de órganos productores de luz llamados fotóforos. El animal tiene un gran control sobre los órganos, y es capaz de producir flashes de luz que desoriente desde fracciones de segundo a varios minutos de duración. Al igual que muchos cefalópodos de aguas profundas, el calamar vampiro carece de depósitos de tinta. Si se ve amenazado, en lugar de tinta, una pegajosa nube de moco bioluminiscente formada por innumerables bolitas se expulsará desde la punta de sus brazos. Los cromatóforos (órganos pigmentados) comunes en la mayoría de los cefalópodos están pobremente desarrollados en el calamar vampiro, si bien esto significa que el animal no es capaz de cambiar el color de su piel de forma brusca como el resto de los cefalópodos, tal estrategia no es necesaria en las oscuras profundidades en las que vive. El calamar vampiro se alimenta preferiblemente de copépodos, gambas y cnidarios a los que depreda gracias sus tentáculos y tritura con su poderoso pico.

Calamar vampiro

Esponja globo verde (Latrunculia apicalis).

La esponja globo verde ha sido redescubierta y descrita recientemente. Este invertebrado mide alrededor de 12 centímetros de alto y puede ser encontrada a profundidades de hasta 1.200 metros en el Océano Antártico (Mar de Ross, Islas Kerguelen y costa de la Tierra de Wilkes oriental).

Latrunculia apicalis

Gusano de tubo gigante (Riftia pachyptila).

El gusano de tubo gigante es un invertebrado marino que se aloja (como su nombre indica) en el interior de un gran tubo quitinoso blanco. De su extremo superior, emergiendo del tubo, nace una gran pluma branquial roja. También posee un órgano especial en forma de saco llamado trofosoma. Éste alberga miles de millones de bacterias simbióticas que pueden constituir más de la mitad del peso del gusano y que le ayudan a sintetizar su alimento. Puede crecer hasta una altura de 2.7 metros, pero en general es más pequeño, en torno a 1,5 metros y con 4 centímetros de diámetro. Como todos los gusanos de tubo, carece de ojos y de aparato digestivo (boca, estómago, ano). Los gusanos de tubo gigantes viven en grandes grupos en el fondo del Océano Pacífico, a profundidades de 2.000 – 4.000 metros, cerca de fumarolas negras. Toleran condiciones extremas de altas temperaturas y grandes concentraciones de sulfuro. Como otras formas de vida que prosperan alrededor de las fumarolas, los gusanos tubícolas gigantes han desarrollado adaptaciones bioquímicas gracias a las cuales pueden vivir sin luz solar. Se cree que puede vivir hasta 250 años. Fue descubierto en 1977 por el sumergible estadounidense Alvin que surcaba la dorsal de las Galápagos.

Gusano de tubo gigante

Paromola cuvieri.

También conocido como centollo de fondo, es un cangrejo de gran tamaño de la familia Homolidae. De coloración anaranjada, patas rojizas y con un caparazón cubierto de espinas, habita principalmente en el Este del Océano Atlántico (desde Angola a Noruega, Islandia incluida) y en el Mar Mediterráneo, en profundidades que pueden alcanzar los 1.000 metros. Sus ojos son móviles, con pendúnculos estrechos en la base peron ensanchándose en la parte distal. Esta especie posee un dimorfismo sexual bastante acentuado, ya que los machos tienen unas garras más largas y en general un cuerpo de mayor tamaño que el de las hembras. Estos cangrejos rondan los 20 centímetros de largo en su caparazón, mientras que los brazos de las tenazas pueden alcanzar y extenderse hasta 1,2 metros.

Paromola curvieri

Phronima.

Es un género de crustáceos anfípodos de la familia Phronimidae, conocidos vulgarmente como anfípodos pram. Son pequeños y traslúcidos, de mar profundo. Su aspecto físico recuerda al de un camarón con cabeza, ojos, mandíbulas y patas con pinzas. Tal y como se ha mencionado anteriormente, estos crustáceos vive en el mar a grandes profundidades, y usualmente solamente son visto por la tripulación de los submarinos. No suelen medir más de 25 milímetros de largo y son principalmente carnívoros, comiendo plancton. Phronima sedentaria habita frecuentemente en sálpidos muertos, utilizando sus cuerpos con forma de barril como refugio.

Phronima

Grimpoteuthis.

Es un género de pulpos pertenecientes a la familia Opisthoteuthidae y conocidos vulgarmente como “pulpos Dumbo” por sus aletas, parecidas a orejas, que se proyectan sobre su “cabeza” (cuerpo), pareciendo las orejas voladoras del elefante de Walt Disney. Estos pulpos tienen un cuerpo suave o gelatinoso para soportar las altas presiones de las profundidades. Poseen ocho tentáculos fuertemente palmeadas con 60 – 70 ventosas cada uno. Los patrones en ellos distinguen los machos de las hembras por lo que muestran dimorfismo sexual. Aunque la mayoría de los Dumbos alcanzan longitudes de sólo 20 centímetros, ha habido avistamientos de pulpos de este género que superaban el metro de largo. Estos cefalópodos se alimentan principalmente de caracoles, gusanos, bivalvos, crustáceos y copépodos. Cabe destacar que este género de pulpos engulle a su presa de golpe y no la va picoteando como hacen otros octópodos menos raros de avistar. La mayoría de especímenes de pulpo Dumbo han sido encontrados a profundidades extremas que oscilan los 3.000 – 4.000 metros y en aguas de casi todo el mundo.

Grimpoteuthis

Pulpo luminoso (Stauroteuthis syrtensis).

El pulpo luminoso es un cefalópodo abisal que habita a profundidades de entre 1.500 – 2.500 metros, siendo bastante común sobre la plataforma continental de la costa Este de Estados Unidos e Islas Británicas. Este pulpo tiene una textura general gelatinosa, siendo además de color marrón rojizo translúcido, con los órganos internos visibles a simple vista. Presentar una cáscara pequeña e interna y dos aletas en su cabeza. Esta especie tiene un tamaño medio que ronda los 28 – 50 centímetros de largo en total con los tentáculos (todos ellos de distinto tamaño) extendidos. Este animal es bioluminiscente, ya que ciertas células que controlan sus ventosas han sido reemplazadas por fotóforos, órganos que emiten luz de color verdosa. Aunque los científicos no saben exactamente la utilidad de estos órganos, sospechan que la bioluminiscencia podría ayudarles a atraer a sus presas (pequeños crustáceos relacionados con el plancton principalmente) o parejas (hipótesis improbable ya que ambos sexos son capaces de desplegar ese tipo de luz, además de individuos inmaduros) e incluso confundir a sus depredadores.

Pulpo luminoso

Pulpo telescopio (Amphitretus pelagicus).

El pulpo telescopio es un cefalópodo de pequeño tamaño (hasta 9 centímetros de longitud) que se puede encontrar en aguas tropicales del Océano Índico y Pacífico, se cree que puede alcanzar al menos los 2.540 metros de profundidad. Posee ocho brazos y es semitransparente, hecho que hace aún más difícil la posibilidad de avistarlo. Su cuerpo es redondeando, corto y de consistencia gelatinosa. A diferencia de otros pulpos, en esta especie el manto se adhiere a ambos lados del sifón, el cual es muy largo y estrecho.

Pulpo telescopio

Tiburonia granrojo.

La tiburonia granrojo es el nombre de una especie de medusa descubierta hace relativamente poco (2003). Se sabe muy poco de especie del cual solamente se han encontrado 23 individuos, el ejemplar de mayor tamaño encontrado medía unos 15 centímetros de largo. Los científicos creen que habita principalmente en las profundidades (600 – 1.500 metros) del Océano Pacífico (Hawái, Golfo de California, Bahía de Monterrey y Japón). Esta especie alcanza entre los 60 – 90 centímetros de diámetro, siendo muy carnosa y robusta, además posee de cuatro a siete brazos urticantes en la boca que le sirven para obtener sus alimentos, posiblemente otras medusas. Su cuerpo presenta un intenso color rojo oscuro y de ahí debe su nombre.

Tiburonia granrojo

El calamar gigante (Architeuthis dux) y el calamar colosal (Mesonychoteuthis hamiltoni) también habitan en esta región del océano. Para más información: Calamar colosal y calamar gigante.

Vertebrados.

Chauliodus.

Chauliodus es el nombre de un género de peces abisales de la familia Stomiidae y que reciben el nombre común de peces víbora que habitan en aguas templadas y tropicales de casi todo el mundo y a profundidades de hasta unos 1.500 metros. Los peces víbora alcanzan tamaños de 30 – 60 centímetros de largo y varían en color, verde, plata e incluso negro. Como otros peces abisales, los víbora capturan a sus presas atrayéndolas gracias a órganos bioluminiscentes o fotóforos localizadas principalmente en el vientre y parte final de sus aletas y espina dorsal, este último es utilizado a modo de caña de pescar. De cuerpo alargado, los peces víbora poseen unos dientes largos y curvados hacia dentro con los que atrapan e inmovilizan a sus presas (otros peces principalmente), siendo capaces además de estar tiempo prolongado sin ingerir alimento alguno. Se cree que pueden llegar a vivir entre 30 – 40 años en estado salvaje.

Chauliodus

Himantolophidae.

Los peces balón son un género único dentro de la familia Himantolophidae, del que se conocen 19 especies. Se trata de peces marinos distribuidos en el Océano Atlántico, Índico y Pacífico que suelen mantenerse a profundidades de hasta 1.000 metros. El cuerpo de estos animales tiene forma muy redondeada, de ahí el nombre común de esta familia, con un dimorfismo sexual muy grande, pues la hembra mide unos 46 centímetros de longitud máxima mientras que el macho mide 39 centímetros. En ambos sexos faltan los parietales durante toda la vida; el cuerpo de las hembras presenta placas óseas, cada una de ellas con una espina mediana, las hembras difieren de otros ceratícidos (rapes abisales) por tener un hocico corto y romo. Cazan sus presas (peces pelágicos, cefalópodos, camarones) atrayéndolas moviendo el apéndice largo similar a una caña de pesca ubicado en su dorso. Al igual que en otras familias de ceratoideos, los pequeños machos adultos viven unidos a las grandes hembras, que tras su maduración sexual, las buscan y adhieren su cabeza dentro de ella, perdiendo las aletas y convirtiéndose en un órgano seminífero.

Himantolophidae

Idiacanthus antrostomus.

También conocido como dragón negro del Pacífico (Pacific Blackdragon) es un pez de cuerpo alargado y serpentiforme que vive en aguas profundas a más de 1.000 metros de profundidad en aguas del Este del Océano Pacífico, desde California hasta Chile. Presenta un dimorfismo sexual pronunciado ya que las hembras son mucho mayores que los machos (hasta cuatro veces más), pudiendo alcanzar los 60 centímetros de largo. De este pez cabe destacar sus grandes y desarrollados ojos y su poderosa mandíbula, equipada con dientes afilados y largos los cuales le sirven para capturar a sus presas (otros peces principalmente y crustáceos). El cuerpo del Idiacanthus antrostmus es de color muy oscuro y está recubierto de varias hileras de fotóforos que probablemente le sirvan para atraer a su pareja. También cabe destacar que en la mandíbula posee otra serie de fotóforos, en este caso para ayudarle a dar caza a otros peces, mostrando un comportamiento claro de depredador de emboscada. Los machos de esta especie, son mucho más pequeños que las hembras, no pueden alimentarse por sí mismos y nunca abandonan el estado de larva, por lo que únicamente viven el tiempo suficiente para aparearse, ya que poco después mueren.

Idiacanthus antrostomus1

Idiacanthus antrostomus2

Melanocetus johnsonii.

El Melanocetus johnsonii es un pez de aguas tropicales que habita a profundidades que pueden llegar a sobrepasar los 2.000 metros. Se caracteriza por su cuerpo grueso y redondeado de color rojizo oscuro, algo que le hace virtualmente invisible en las aguas en donde vive. Tiene una especie de antena sobre su cabeza que brota de su nariz en forma de caña repleta de bacterias bioluminiscentes que se ilumina como señuelo para atraer a otros peces que confunden este órgano con gusanos u otro organismo siendo al final sus presas, agarrándola con sus grandes dientes para evitar que la presa se escape. Su gran boca que puede tragar ejemplares de más del doble de su propia longitud, siendo una forma ideal de aprovechar la falta de comida en estas zonas. Esta especie muestra un dimorfismo sexual pronunciado, ya que las hembras pueden alcanzar los 20 centímetros de longitud mientras que los machos tienen un máximo conocido de 2,8 centímetros. Para aparearse, el macho muerde el vientre de la hembra y, al cabo de un tiempo, se funde con ella y se convierte en un apéndice de su cuerpo. La hembra le proporciona al macho riego sanguíneo y nutrientes, y el macho le proporciona esperma de forma continua. Las larvas aparecen a una profundidad de 100 metros y descienden con la madurez. Los machos son muy nadadores, al contrario que las hembras que pasan la mayor parte inmóviles, esperando a que se acerque algún animal a su señuelo.

Melanocetus johnsonii

Pez caracol.

Los peces caracol son un género de peces babosos de los que se conoce muy poco al igual que otros animales que habitan en las profundidades abisales. En este caso nos encontramos ante un género de peces (114 especies reconocidas) de la familia Liparidae que se pueden encontrar en el Océano Atlántico y Pacífico oriental a profundidades que pueden llegar a ser superiores a 7.000 metros, de ahí lo complicado de su observación, aunque se cree que normalmente se mantiene en un radio de 1.900 – 3.300 metros. Estos peces muestran dimorfismo sexual, ya que los machos rondan los 12,6 centímetros de largo y las hembras 16,2 centímetros. Los peces caracol se alimentan principalmente de crustáceos, moluscos, gusanos y otros pequeños invertebrados. Recientemente se han descubierto peces caracol en la Fosa de las Marianas (Océano Pacífico), a 8.100 metros de profundidad.

Pez caracol

Pez con colmillos cortos y cortos largos (Anoplogaster brachycera & Anoplogaster cornuta).

El pez con colmillos cortos posee un aspecto terrorífico y es uno de los dos integrantes del género Anoplogaster, perteneciente a la familia Anoplogastiridae. Es de aguas profundas y tropicales, distribuyéndose en gran profundidad (hasta 1.500 metros) en zonas del ecuador del Océano Atlántico y Pacífico. La cabeza es grande, con fauces amplias, plagado de moco con cavidades trazadas por bordes serrados y cubierto por una fina piel. Los ojos son relativamente pequeños en comparación con el tamaño del pez. El cuerpo entero es de un color marrón oscuro a negro y está muy comprimido lateralmente, en el fondo anterior y progresivamente más delgado hacia la cola. Las aletas son pequeñas y simples, las escamas están incrustadas en la piel y adoptan la forma de placas delgadas. Como compensación por la reducción de los ojos, la línea lateral está bien desarrollada y se presenta como un surco a lo largo de los flancos. Esta especie crece hasta unos 6 centímetros de longitud. Sus grandes dientes están curvados hacia dentro por lo que hace que sea prácticamente imposible escapar a sus presas.

Anoplogaster brachycera

El pez con colmillos largos es la otra especie del género Anoplogaster, el cual se encuentra en aguas tropicales y templadas de todo el mundo, a profundidades que pueden rondar los 5.000 metros como máximo, aunque su radió de acción normalmente está en torno a 500 – 2.000 metros. Esta especie crece hasta unos 18 centímetros de longitud, siendo físicamente muy parecido (aunque más grande) a su pariente de colmillos cortos. La larva de este pez, esta cubierta de excrecencias espinosas (crecimientos que están en la superficie de un cuerpo animal o vegetal, como pequeñas espinas, similares a las de un cactus). La reproducción de estos peces, generalmente es similar a los de otras especies. Se cree que los individuos jóvenes se alimentan de crustáceos mientras que los adultos tienen una dieta casi exclusiva de peces. Se tiene constancia de que esta especie puede formar pequeños grupos de varios individuos aunque también puede ir en solitario.

Anoplogaster cornuta

Pez dragón (Stomias boa boa).

El pez dragón es un pez abisal de mediano tamaño que se encuentra a grandes profundidades (más de 1.000 metros) en aguas tropicales y templadas de casi todo el mundo (ausente en el Norte del Océano Pacífico y Noroeste del Océano Atlántico). Posee ojos grandes y transparentes y un cuerpo alargado y serpentiforme, con una cabeza pequeña, la boca destaca porque su mandíbula inferior es predominantemente más grande y está equipada con unos dientes muy largos y puntiagudos, tal es el tamaño de dichos dientes que el pez a veces es incapaz de cerrar la boca. El pez dragón tiene un apéndice carnoso que sobresale de la barbilla al estilo de un tallo largo y pálido, terminado en una especie de “bombilla” que utiliza como anzuelo para capturar a sus presas. La piel del pez dragón está cubierta de pequeñas escamas hexagonales de color plateado y machas iridiscentes. La longitud máxima de este animal es de aproximadamente 32 centímetros. Se alimenta principalmente de otros peces y posiblmente también de crustáceos. El pez dragón posee además grandes órganos fotóforos detrás de los ojos y otros más pequeños repartidos por el resto de su cuerpo, sobre todo en la superficie ventral.

Pez dragón1

Pez dragón2

Pez pelícano (Eurypharynx pelecanoides).

El pez pelícano es un pez abisal que muy raramente ha sido avistado aunque en ocasiones queda atrapado en las redes de los pescadores. El rasgo más distintivo del pez pelícano es su enorme boca, mucho más grande que su cuerpo. La boca está sin apretar mediante una articulación y puede abrirse bastante para engullir a un pez de mayor tamaño que él mismo. La mandíbula inferior, parecida a una bolsa, recuerda a la mandíbula de un pelícano, de ahí su nombre. El estómago puede estirarse y expandirse para alojar comidas grandes. El pez pelícano utiliza una larga cola, con forma de látigo, para moverse; al final de la misma posee un órgano luminoso cuya finalidad es atraer a las presas y que brilla con un color rosáceo, aunque en ocasiones es capaz de emitir destellos de un rojo brillante. El tamaño de este pez ronda los 0,75 metros de longitud. Su estómago puede estirarse y expandirse para acomodar grandes comidas, aunque el análisis de los contenidos estomacales sugiere que comen principalmente pequeños crustáceos, plancton y peces. A pesar del gran tamaño de las mandíbulas, que ocupan alrededor de un cuarto de la longitud total del animal, que sólo tiene pequeños dientes, lo que no sería compatible con una dieta regular de grandes peces. Se le puede encontrar en aguas tropicales y templadas de todo el mundo, a profundidades que rondan los 500 – 3.000 metros.

Pez pelícano1

Pez pelícano2

Regaleco (Regalecus glesne).

También conocido como pez remo gigante o rey de los arenques, es el pez óseo más grande el mundo, pudiendo alcanzar los 11 metros de longitud. Se han reportado especímenes no confirmados de hasta 17 metros pero comúnmente mide en torno a los 3 metros. Su peso máximo registrado para un pez remo gigante es de 272 kilogramos. En su forma es parecido a una cinta, con una aleta dorsal a lo largo de toda su longitud de entre los ojos hasta la punta de su cola. Los radios de las aletas son pequeños y pueden contar hasta 400 o más. El regaleco destaca por su distintiva y llamativa cresta roja. Su aletas pectorales y pélvicas son casi adyacentes, las pectorales son regordetas, mientras que las aletas pélvicas son largas, de una sola raya, algo que recuerda a un remo en forma, con ampliación en la punta. Su cabeza es pequeña, con la mandíbula (sin dientes) protusible (puede extenderse fuera de la boca) típico de los Lampriformes. El regaleco posee entre 40 – 58 branquiespinas. El regaleco tiene una distibución global (en parte debido sus hábitos migratorios), por lo tanto se le puede encontrar en todo el mundo y a profundidades que pueden alcanzar los 1.000 metros. Se alimenta de krill y otros crustáceos pequeños, así como de peces pequeños y calamares. Debido a que no se ven a menudo y a su gran tamaño, cuerpos alargados y apariencia, se presume que el pez remo gigante es el responsable de algunos avistamientos de serpientes de mar. A pesar de no ser divisado con frecuencia, los científicos piensan en la actualidad que es una especie bastante común en los océanos aunque los avistamientos de ejemplares sanos en su hábitat natural siguen siendo extremadamente raros.

Regaleco1

Regaleco2

Saccopharynx.

Saccopharynx es el nombre dado a un género de peces abisales pertenecientes a la familia Saccopharyngidae y que destacan por poseer cuerpos sin escamas y parecidos a los de las anguilas y también por sus grandes bocas, además de estómagos extensibles. Son generalmente de color negro y pueden alcanzar los 2 metros de longitud, aunque la especie de mayor tamaño Saccopharynx ampullaceus, normalmente no supera los 1,61 metros de largo. Se han encontrado a profundidades de 1.800 metros en el Océano Atlántico y Pacífico pero se cree que pueden habitar incluso a 3.000 metros de profundidad. El cerebro y los ojos son muy pequeños y se sitúan en la parte frontal de la cabeza, presentando además órganos olfatorios muy desarrollados. Sus colas acaban en un órgano luminoso con forma de bulbo. El propósito exacto de este órgano es desconocido, aunque es probable que sea utilizado como señuelo para capturar a sus presas, principalmente otros peces que pueden ser incluso mayores en tamaño que el propio Saccopharynx.

Saccopharynx1

Saccopharynx2

Sternoptychidae.

La familia Sternoptychidae engloba a los vulgarmente conocidos como peces-hacha, los cuales están distribuidos ampliamente por aguas abisales del Océano Atlántico, Pacífico e Índico, a profundidades de 200 – 600 metros de media. Tienen el cuerpo muy comprimido lateralmente, con un desproporcionado tamaño del pecho que le da el aspecto de hacha por el que se les da el nombre común que tienen, pecho que está equipado con grandes placas replegadas que pueden estirar mucho para tragar presas hasta más grandes que ellos. Tienen ojos en forma de tubo que todo el tiempo están viendo hacia arriba, esta característica les es útil para poder ver y buscar toda la comida que cae desde arriba. El color de este pez, casi siempre es verde o violeta en tonos muy brillantes, desde su opérculo, mientras que es pálida en la parte superior y oscura en la parte inferior. En su vientre, tiene unas bandas que atraviesan el cuerpo de forma irregular y que son de color café oscuro. El dorso es del mismo color y su zona pectoral es de color amarillo, las aletas son transparentes. Normalmente son peces de pequeño tamaño que rondan los 2,8 – 12 centímetros de longitud, dependiendo de la especie. Al igual que otros animales de las profundidades, los peces.hacha también poseen órganos bioluminiscentes. Sus presas son principalmente pequeños crustáceos (anfípodos, copépodos, krill, etc).

Sternoptychidae

En esta zona también habitan diversas especies de tiburones de profundidad como la cañabota (Hexanchus grisus), el tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus) o el tiburón duende (Mitsukurina owstoni).

Para más información:

Tiburones I

Tiburones II

Fuentes: Wikipedia, National Geographic, Wikifaunia, FishBase, Google (Fotografías), elaboración propia.

 
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Publicado por en 18 febrero, 2015 en Naturaleza

 

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Frederic Edwin Church & Thomas Moran

Hartford, Connecticut (Estados Unidos 🇺🇸), 4 de Mayo de 1826 – Green Port, Nueva York (Estados Unidos 🇺🇸), 7 de Abril de 1900.

Frederic Edwin Church fue un pintor paisajista estadounidense, muy conocido por dar rienda suelta a cuadros con vistas colosales y en ubicaciones exóticas ya que no solamente su producción pictórica se redujo a paisajes de Estados Unidos, sino que también un par de veces a América del Sur en donde retrató los lugares que había visitado, idealizando en ocasiones las escenas de selva.

Tormenta en las montañas

Tormenta en las montañas (1847).

Escenario de Nueva Inglaterra

Escenario de Nueva Inglaterra (1851).

Puente natural, Virginia

Puente natural, Virginia (1852).

Dos casas en Barranquilla, Colombia

Dos casas en Barranquilla, Colombia (1853).

Salto del Tequendama

Salto del Tequendama (1854).

Cotopaxi

Cotopaxi (1855).

Los Andes, Ecuador

Los Andes, Ecuador (Circa 1855).

Cataratas del Niágara

Cataratas del Niágara (1857).

Cruz entre la naturaleza

Cruz entre la naturaleza (1857).

Cayambe

Cayambe (1858).

Mañana en los trópicos

Mañana en los trópicos (Circa 1858).

El corazón de los Andes

El corazón de los Andes (1859).

Paisaje marino con hielo en la distancia

Paisaje marino con hielo en la distancia (1859).

Icebergs

Icebergs (1861).

Nuestra bandera en el cielo

Nuestra bandera en el cielo (1861).

Oosisoak

Oosisoak (Circa 1861).

Cotopaxi

Cotopaxi (1862).

Chimborazo

Chimborazo (1864).

Abedules en otoño

Abedules en otoño (1865).

Aurora Borealis

Aurora Borealis (1865).

Temporada de lluvias en el trópico

Temporada de lluvias en el trópico (1866).

Cataratas del Niágara desde el lado estadounidense

Cataratas del Niágara desde el lado estadounidense (1867).

Atardecer entre la naturaleza

Atardecer entre la naturaleza (1870).

Jerusalén desde el Monte de los Olivos

Jerusalén desde el Monte de los Olivos (1870).

Crepúsculo invernal en Olana

Crepúsculo invernal en Olana (1871).

El Partenón

El Partenón (1871).

Escenario tropical

Escenario tropical (1873).

Petra

Petra, Jazné (1874).

Mar Egeo

Mar Egeo (Circa 1877).

Río de luz

Río de luz (1877).

Salida de la Luna

Salida de la Luna (1889).

El iceberg

El iceberg (1891).

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Bolton (Reino Unido 🇬🇧), 12 de Febrero de 1837 – Santa Bárbara, California (Estados Unidos 🇺🇸), 25 de Agosto de 1926.

Thomas Moran fue un pintor paisajista cuya visión del Oeste estadounidense fue fundamental para la creación del Parque Nacional de Yellowstone. Viajero incansable, Moran pintó paisajes no solamente de Estados Unidos, sino también de Reino Unido. Destacó por ser un talentoso ilustrados y un exquisito colorista.

Paisaje de verano con vacas

Paisaje de verano con vacas (1856).

Casa encantada

Casa encantada (1858).

Torre oscura

Torre oscura (1859).

Alas del anochecer

Alas del anochecer (1860).

Salvator Rosa dibujando a los bandidos

Salvator Rosa dibujando a los bandidos (1860).

Los rápidos del Lago Superior

Los rápidos del Lago Superior (1864).

Tarde en Juanita

Tarde en Juanita (1864).

Bajo los árboles

Bajo los árboles (1865).

Invierno en las Montañas Rocosas

Invierno en las Montañas Rocosas (1867).

Paisaje otoñal

Paisaje otoñal (1867).

Puesta de Sol desde la campiña romana (1867).

Costa de Amalfi

Costa de Amalfi (1868).

Bosque

Bosque (1870).

Pared Este del cañón desde Inspiration Point

Pared Este del cañón desde Inspiration Point (1871).

Cañón de Yellowstone

Cañón de Yellowstone (1872).

La sima del Colorado

La sima del Colorado (1874).

Mosquito Trail

Mosquito Trail (1874).

Cascadas Shoshone, Idaho

Cascadas Shoshone, Idaho (1875).

La hora dorada

La hora dorada (1875).

Acantilados de Green River, Wyoming

Acantilados de Green River, Wyoming (1878).

El mar más rotundo

El mar más rotundo (1884).

Gruta de Fingal en el Islote de Staffa, Escocia

Gruta de Fingal en el Islote de Staffa, Escocia (1884 – 1885).

Niebla en el Cañón Kanab, Utah

Niebla en el Cañón Kanab, Utah (1892).

Gran Cañón del Colorado

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Gran Cañón del Colorado (Circa 1892).

El Gran Cañón de Yellowstone

El Gran Cañón de Yellowstone (1893 – 1901).

Los tres Teton

Los tres Teton (1895).

East Hampton, Long Island

East Hampton, Long Island (1897).

Cascadas Shoshone en el Río Snake

Cascadas Shoshone en el Río Snake (1900).

Entrada al Gran Canal de Venecia

Entrada al Gran Canal de Venecia (1906).

Puesta de Sol en el mar

Puesta de Sol en el mar (Circa 1906).

Dos búhos

Dos búhos (Desconocida).

Escena callejera

Escena callejera (Desconocida).

 
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Publicado por en 11 febrero, 2015 en Arte, Cultura

 

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Mitología asturiana

La mitología asturiana es el conjunto de tradiciones fantásticas y leyendas populares del Principado de Asturias (España). Dichas leyendas y tradiciones poseen relaciones directas con otras mitologías de la Cornisa Cantábrica, aunque ha desarrollado también sus propias características particulares. Se cree que la mitología asturiana se encuentra directamente relacionada con tradiciones paganas de los pueblos precristianos que habitaron en dicha zona.

Vista Satélite Asturias

Nota: El Principado de Asturias posee una superficie de 10.603,57 km² y una población de 1.058.976 habitantes.

“Asturias es, sin disputa, la región española más rica en leyendas y mitos. En ninguna otra ha perdurado más que en ellas las creencias precristianas”.
Mario Roso de Luna, teósofo.

La mitología asturiana es tremendamente rica en leyendas y tradiciones sobre diversas criaturas fantásticas.

Almas en pena: Muy frecuentes son estas apariciones en la tradición asturiana que con sus quejumbrosas peticiones de misas o reparación de faltas, aterrorizan a los familiares. Los relatos sobre almas en pena suspendían el ánimo, inevitablemente, en las reuniones invernales al amor del hogar.

Alma en pena

Ayalgues: Las Ayalgas o les Ayalgues, son ninfas o hadas hechiceras que viven en las cuevas cristalizadas, tienen un pequeño cuerpo con alas como de mariposa, transparentes como el agua, apenas visibles a no ser por su destellos. Son las guardianas de los tesoros que en la antigüedad dejaron escondidos saqueadores y ladrones las cuevas de los montes. También dicen que son doncellas a la que encantaron para dejarlas para dejarlas en cuevas guardando sus botines y que ellas llaman con sus destellos y sus cánticos para atraer a alguien que encuentre el tesoro y así rompa su encantamiento.

Ayalgue

Bruxes: Ancianas feas, arrugadas y de malas intenciones que conocen todos los secretos de la magia y de la brujería. Según la creencia, con sus miradas pueden hacer enfermar a los que las han agraviado o a quienes les caen mal. También se conocen todas las pociones y ungüentos habidos y por haber, que crean en ollas o grandes cacerolas. Suelen vestir siempre de negro, acompañadas por gatos igualmente negros y con escobas que la cultura popular ha dotado del poder de volar. Viven habitualmente solas en una cabaña en mitad del bosque, donde pocos pueden llegar, ya que no les gusta que les molesten si no es estrictamente necesario.

Bruxa

Busgosu: Es un ser híbrido, mitad hombre, mitad carnero. Posee densas caballeras, cuernos, patas de carnero y cara humana al igual que el torso y los brazos. Suele ser representado con un traje y un sombrero verde. Dependiendo de la región asturiana en la que nos encontremos, el mito del Busgosu tiene dos frentes. En la zona oriental es considerado un ser benefactor que ayuda a los pastores cuando se pierden e incluso a reparar sus cabañas. En cambio, en la zona occidental se dice que esta criatura es el señor del bosque y por lo tanto, enemigo acérrimo de los leñadores y los cazadores, a los cuales persigue sin descanso hasta que logra tirarlos por los acantilados. También se cuenta que rapta a las mujeres para llevarlas a su cueva.

Busgosu

Carru de la Muerte: Es un carro que vuela por los cielos nocturnos asturianos buscando a los moribundos para recoger el alma de éstos cuando fallecen. En algunas historias se cuenta que de él baja la Güestia. En otras, el carro va tirado por dos caballos invisibles y vaga por los caminos con ruedas de corcho para que no se le oiga ir por los caminos. Va conducido por la última persona en fallecer ese año en la parroquia, quien se para enfrente de la casa del moribundo y dice la siguiente frase: “Sal fulano que aquí lo buscan”. Si el moribundo sale, lo hace subir al carro, llevándoselo después al Más Allá.

Carro de la Muerte

Cuélebre: Es una serpiente gigantesca con alas y una crin en la cabeza. La leyenda cuenta que estas criaturas son las que guardan los tesoros a las Xanas (les Xanes). Como son inmortales, con el pasar de los siglos las escamas se le vuelven tremendamente gruesas e impenetrables, y le salen alas de murciélago, pareciéndose más a un dragón que a una culebra. No se suele mover mucho del sitio que custodia, cuando lo hace es para comer ganado e incluso seres humanos, habitando principalmente en cuevas y hondonadas de terreno cercanas a zonas de agua como lagos, ríos y manantiales. Se les suele añadir además la capacidad hipnótica e incluso la de hablar. Hay muchas historias en las que se narra cómo los campesinos logran vencerlo mediante engaños y así se ven libres de tener que alimentarlo, como por ejemplo la que cuenta que unos monjes, cansados de tener que darle de comer para evitar que se llevara los cadáveres del convento decidieron darle un pan con alfileres que le causó la muerte. En el pasado el Cuélebre exigía cada cierto tiempo una doncella virgen para devorarla a cambio de no desatar su furia sobre las gentes. Así era hasta que una de las doncellas que iba a ser sacrificada invocó al apóstol Santiago. Este se enfrentó a la bestia y el Cuélebre herido en el pecho, se comenzó a retorcer, soltó una nube de azufre por la boca y herido y humillado, regresó a su cueva no volviendo nunca a pedir tributo a la gente. Cuentan la leyendas que el Cuélebre tras tantos siglos de longevidad ya ha perdido gran parte de sus poderes, especialmente en la mágica Noche de San Juan cuando no son efectivos sus encantamientos. Por el contrario, la noche de San Bartolomé sale de su cueva con sus poderes acrecentados, provocando tempestades y desatando el terror.

Cuélebre

Curuxa: Lechuza que si se posa o ronda la casa de un enfermo significa que este enfermo va a fallecer. También se oye en Asturias que este mensaje lo realiza la corneja y el cuervo. Otra historia cuenta la aparición en el pueblo de un perro negro que nadie había visto antes, que se para delante de la casa de un enfermo y se pone a aullar, ronda la vivienda hasta el fallecimiento del enfermo y luego le acompaña hasta que éste es enterrado, desapareciendo luego para siempre. La Curuxa es también una de las figuraciones de la Guaxa.

Curuxa

Diablecos: Duendes domésticos de pequeño tamaño que pueden realizar tareas imposibles para las personas. Se les concede el poder de adivinar el futuro, pero en caso de volverse en contra de los humanos con los que habita, son lo bastante vengativos para hacerles enfermar a su conveniencia o en casos más graves, de poseerlos como si de un demonio se tratase.

Diablecos

Diañu Burlón: Es uno de los personajes más conocidos de la mitología asturiana. Normalmente se le describe como un caballo pero puede adoptar la forma de otros seres, incluso es capaz de convertirse en humano (al menos en apariencia) de poca estatura. También es descrito como una criatura con patas de cabra y apariencia humana de cintura para arriba. Actúa principalmente por las noches y se dedica a realizar bromas pesadas más que otra cosa. Asustar a caminantes, desorientar a campesinos, estropear las redes de los pescadores, trenzar las crines de los caballos, etc. También deja que el fatigado caminante se monte sobre su lomo, para entonces cabalgar a una velocidad endiablada en ir aumentando en tamaño. El asustado jinete, al realizar una invocación a alguna potencia celestial, por lo general: “¡Xesús, Xosé y María!”, se libera de la siniestra cabalgadura para dar con sus huesos en una riega.

Diañu Burlón

Espumeru: L’espumeru es una especie de pequeño duendecillo, que vive en cuevas en las orillas del mar. Suele vestirse con algas, caracolas y otros objetos que encuentra por la playa. Su pasatiempo favorito es deslizarse sobre las olas o detrás de la estela que dejan los barcos en el agua. A veces cuando el tiempo es malo y la niebla esta baja en la costa, hace sonar una caracola para alertar a quien esté pescando, para avisarles que se acerca una tempestad y que es peligroso acercarse a los arrecifes.

Espumeru

Fiera Cuprecia: Bestia de extraño aspecto parecido a la quimera de la mitología griega, con cuerpo de harpía provisto de cuatro mamas, cola, boca de león y cuernos de toro. Este ser se dedica a asustar a los niños que encuentra por los bosques.

Guaxa: La Guaxa es el vampiro de la mitología asturiana por excelencia. Es descrita como una anciana que en las noches penetra por las cerraduras o las rendijas de las puertas cuando nadie está despierto para clavar su único diente y succionar la sangre de sus víctimas quienes paulatinamente languidecen y enferman con el transcurso del tiempo. Sus víctimas son principalmente mujeres jóvenes y niños. De día se esconde agazapada en cuevas o en los troncos huecos de los árboles. Generalmente es invisible, pero si se deja ver su aspecto es el de una anciana delgada, arrugada y encorvada con ojos como el búho y una gran boca de la que sobresale de su mandíbula superior el diente con que ataca a sus víctimas. La tradición señala que el remedio contra la Guaxa es el uso de amuletos como la higa o cigüa, o mano negra de azabache, amuleto muy usado desde la antigüedad en Asturias, o la piedra de San Pedro o quiastolita, así como rituales como dar a la víctima un preparado a base de alicornio u otro que se elabora dejando al sereno durante nueve noches seguidas una medida de agua en la que se ha puesto a macerar tozos de astas de ciervo y alguna porción de plata.

Guaxa

Güercu: Es la aparición en un lugar de una persona que está viva pero que un futuro cercano será ya un difunto, normalmente de su familia, que más tarde al hablar con este niega reiteradamente que él se encontrase en ese lugar, esto anuncia la muerte de esta persona en los próximos días. Se dice de él que vaga por cementerios, y que a veces adopta la terrorífica forma de un perro negro con cuernos.

Güestia: Se trata de la Santa Compaña de Galicia pero en la tradición asturiana. Estamos ante una larga procesión de espíritus que avisan de la muerte. Portan huesos en vez de velas que misteriosamente desprenden llamas y nadie sabe a dónde se dirigen. Para una persona el hecho de ver esta procesión significaría la futura muerte. Siempre van exclamando “Andai de día que la noche ye mía“, y allá en las casas donde se paran, una muerte en ellas sucede a los pocos días. Quien lleva la procesión, sin embargo, no es un espíritu, sino un vivo que está condenado a salir por las noches a comandarla, y a encontrar a otra persona a quien pasar la maldición antes de que ésta le vaya palideciendo lentamente hasta morir, creándose así un eterno círculo vicioso. En conclusión es un signo de mala suerte y mal augurio, para librarse del fatal destino la persona ha de trazar un círculo en el suelo y meterse dentro de él nada más verla y si la Güestia se cruza por su camino, la persona debe tirarse al suelo delante de ella aunque le pise y le aplaste.

Güestia

Ingalius: Estos duendes de la región de Ibias sienten una especial predilección por molestar a los niños, a los que les impiden crecer mediante una delgadez muy acusada, o volviéndolos muy pálidos. Cuando un niño está encanijado se dice que tiene los ingalius y para curarle se reúne la familia y le atan las piernas con un hilo de lana hilada en casa. Acto seguido, una persona lo lleva a la encrucijada de dos caminos por los cuales haya pasado o pueda pasar el viático. Allí se sienta con el niño entre sus brazos y a la primera persona que pasa le entrega unas tijeras y le dice: “Hombre que vienes con fortuna, corta los ingalius a esta criatura“. El hombre (o mujer) corta el hilo que ata las piernas del niño y con esto queda cortada la enfermedad. Para que la operación surta efecto, ha de hacerse en silencio, y las personas que intervienen en ella tienen que separarse sin despedirse.

L’Home Marín: Un siniestro personaje que merodea por las costas en busca de barcos pesqueros, divirtiéndose con ellos rompiendo sus aparejos de pesca al crear grandes oleajes o aprovechando las tormentas que puedan coger al barco desprevenido antes de que éste pudiese volver a puerto. Otra de sus diversiones es destrozar los propios barcos, dejando a los marineros en mitad del mar.

Llavanderes: Conocidas como Lavandeiras en Galicia, les Llavanderes son mujeres viejas y arrugadas que lavan ropa en los ríos por la noche. Aunque es fácil escucharlas es muy difícil verlas. Aquel que logre verlas será invitado a lavar la ropa con ellas, pero el que rechaza la invitación, o las mira directamente a la cara o lavase la ropa apuntando hacia alguna de ellas, será ahogado en el río por ellas (o apaleado hasta la muerte con las palas de lavar, según otra versión del mito). Tienen una parte positiva al ayudar a apagar incendios en los bosques al desviar los cursos de los ríos.

Llavanderes

Lloberu o Llobera: Hombres y mujeres que se crían entre lobos, llegando a mandar en las manadas. Son distintos a los casos de licantropía, donde el individuo se convierte en lobo. De este último se cuenta que es la maldición de un padre a su hijo por comer demasiada carne, entonces este se va de casa y se revuelca por la tierra, convirtiéndose en lobo, se encarga de que los lobos no se coman el ganado ni ataquen a las personas, pasados siete años, se revuelca de nuevo en la tierra y la maldición se va. Está documentado históricamente el proceso llevado a cabo por el Santo Oficio contra Ana María García, la Llobera de Llanes, fechado en 1648.

Lloberu

Malinos: Espíritus invisibles que pueden adoptar aspecto de sombras u ocultarse en ellas y que no son más grandes que una mosca. A pesar de su diminuto tamaño, pueden realizar casi cualquier tarea, por imposible que parezca. Los Malinos pueden introducirse en el cuerpo de las personas por la boca para después atormentarlas con diversas dolencias y enfermedades como la locura o esquizofrenia e incluso controlando su voluntad. De dichas dolencias no se libran hasta que son sometidos a un exorcismo que logra expulsarlos del cuerpo del poseído, viéndose débilmente como una especie de humo o vapor que sale del cuerpo. Se dice que a los Malinos hay que llamarlos al aire libre y en un lugar solitario, en compañía de varios gatos negros o frente a un tocón de un árbol sobre el que se hayan extendido hojas de helechos. Si se pronuncian los juramentos adecuados, vienen (siete Malinos) y se introducen en una caja de madera que deberemos portar, a partir de ahí realizarán las tareas que les ordenemos. Cuando no pertenecen a nadie, vagan por los bosques cometiendo fechorías.

María Cuchillas: Cuenta la leyenda que María era una joven de clase humilde que vivía en Oviedo en el Siglo XVIII – XIX y que estaba enamorada de un hombre rico, lo que impedía que él se fijase en ella. Para ayudarla, El Diablo se le apareció y le dijo que si quería conquistarlo llevase a su hermano recién nacido a una cueva, donde lo matase a cuchilladas hasta desangrarlo, y con su sangre hacer una pócima o un conjuro para enamorar a su amado. María obedeció pero su hombre fue avisado de lo ocurrido y encontró a María tras cometer el crimen, maldiciéndola y condenándola a limpiar la sangre de la cueva hasta que sus lágrimas se mezclasen el agua de lavar, indicando así su arrepentimiento. Otra versión de la historia la considera patrona de los crímenes sin resolver, y se aparece por las noches portando cuchillos manchados de sangre.

María Cuchillas

Mouros: Los mouros o moros son una raza de seres mágicos que vivían en Asturias desde el principio de los tiempos, por una razón desconocida se vieron obligados a vivir debajo de la tierra, ejerciendo el oficio de la minería, la metalurgia o la orfebrería. Son los constructores de los dólmenes y de los castros, debido a su forma de vida tienen grandes tesoros que son protegidos por cuélebres o por hechizos. Rara vez salen al exterior a no ser para recoger comida, y solo salen al anochecer o por la noche o en días muy señalados como la noche de San Juan. No se suelen mezclar con los humanos, a no ser en encuentros casuales.

Mouros

Nuberu: Es un personaje que según la mitología asturiana (también presente en la gallega y cántabra) domina las tormentas. Controlan el tiempo a su voluntad y se divierten provocando tormentas y tempestades, lanzando centellas a los animales y arruinando las cosechas de los hombres con el granizo. Estos hacedores y rectores de inclemencias no dudarán en utilizar los rayos como armas si son atacados o molestados. El Nuberu viste ropas raídas, un manto de pieles y un sombrero negro de ala ancha. Posee una poblada barba grisácea y se cuenta que al igual que Odín, es tuerto de un ojo. Habitualmente se desplaza montado sobre una nube mientras “pastorea” otras nubes, haciéndolas descargar su contenido a voluntad y sin importarle lo más mínimo las consecuencias. El Nuberu tiene cierta ambivalencia, ya que puede resultar tanto una fuerza maléfica, como cuando descarga granizo sobre las cosechas, como también benéfica, provocando lluvias que ayuden precisamente a los campesinos. Según la tradición popular, la manera más efectiva de alejar al Nuberu es pidiendo ayuda a un sacerdote o haciendo tañer la campana de la iglesia, ya que parece que dicho sonido le resulta extremadamente desagradable. También colocar un carro con las patas hacia el cielo, un hacha con el filo hacia arriba sobre el tejado de la casa o quemar laurel y romero pueden resultar ser métodos efectivos para poner en fuga al Nuberu.

Nuberu

Papón: Tiene su nombre debido a su enorme papada. Tiene el vientre muy hinchado, un gran abdomen y una apariencia bonachona, pero tras esa fachada se oculta un glotón al que le encanta raptar a los niños llorones que no se duermen. Se los lleva de sus casas por las noches, a los que luego se come. Otro personaje emparentado con éste es Xuan Canas, que vive en los pozos de los ríos y si algún niño pasa por allí lo rapta y lo esconde para siempre en el fondo del río.

Papón

Pataricu: Seres gigantescos que viven en la legendaria isla de Eonavia o Eonaviega (entre las costas del Eo y de Navia) que tienen un solo ojo y un finísimo sentido del olfato que les permite detectar náufragos de los cuales se alimentan. La isla solo era accesible para los barcos que habían sufrido un naufragio, llegando a sus costas arrastrados por la marea, de modo que los supervivientes se veían atrapados en la isla al no tener barco con que escapar de ella, siendo también víctimas del hambre de estos enormes cíclopes.

Pataricu

Pesadiellu: Espíritu maligno, que no tiene forma determinada y relacionado con el diablo. Se suele aparecer a los caminantes, que sienten como una presión extrema en el cuerpo que puede llegar al desfallecimiento y debe recurrir a los rezos para deshacerse de él. Otra historia nos cuenta que se presenta como una enorme mano peluda o como un macho cabrío.

Pesadiellu

Príncipe Aliatar: Personaje mítico característico de la época navideña. Presentado como su alteza real el príncipe Aliatar, actúa como mensajero o guía que acompaña o precede a los Reyes Magos, y que visita las ciudades y pueblos días antes que éstos para recoger las peticiones de los niños. En las Cabalgatas de Reyes de Asturias siempre abre paso a los Magos de Oriente este personaje.

Serenes: Son seres híbridos, mitad mujeres mitad pez, viven en el mar y en los ríos cantando hermosas canciones. Suelen tener un carácter negativo y perverso. Se las asocia con la seducción de marineros a los que atraen con sus cantos a las costas peligrosas para que naufraguen o mueran en ellas.

Sirena

Sumiciu: Otro duende burlón de la mitología asturiana aunque menos conocido que el Trasgu pero quizá más maligno y que puede convertir en pesadilla el hecho de convivir con él. El Sumiciu es un duende hogareño relacionado con los despistes y las desapariciones de objetos en las casas siendo muy habitual en Asturias oír la expresión “llevolo el Sumiciu” o “páez obra del Sumiciu”. Es de un tamaño sumamente pequeño o incluso invisible. Pero la acción del Sumiciu no se limita a eso. Este duende es más perverso que el trasgu, llegando incluso su poder a ser capaz de “sumir” a las personas, especialmente a los niños, haciéndolos desaparecer poco a poco. Aun así, la manera de librarse del Sumiciu y recuperar los objetos perdidos es simple: Se dice que hay que rezar una oración a San Antonio pero sin cometer ni un solo error, si no, los objetos perdidos, jamás se recuperarán.

Sumiciu

Trasgu: El Trasgu es el duende hogareño por excelencia de la mitología y tradición asturiana. Vive en las casas y es sumamente travieso, llegando a ocasionar grandes destrozos y causando graves trastornos en la vida familiar en aquellas casas que habita, molestando al ganado, tirando cosas al suelo, impidiendo que las personas duerman por las noches, etc. El Trasgu suele manifestarse normalmente en las primeras horas de oscuridad, cuando la familia se encuentra reunida cenando o junto al fuego, sonarán ruidos extraños, pisadas, pero solamente será cuando los habitantes de la casa duerman el momento en el que este pequeño duende campe a sus anchas. Sin embargo, si se le trata bien, y siempre y cuando este de buen humor, el Trasgu puede recoger y limpiar las casas, aunque suele ser más dañino que benefactor. Es tal la molestia que causa, que en ocasiones las familias tienen que mudarse. No obstante es sumamente difícil deshacerse de él, acompañando normalmente a la familia en la mudanza, suelen anunciarse diciendo: “Yo también ando de casa mudada”. Hay varias maneras según el mito de deshacerse de él, la principal es retarle a ejecutar tareas imposibles aunque también puede resultar el encargarle que traiga agua en una cesta, o que convierta un pellejo de carnero negro en blanco, al no poder hacerlo se marcha avergonzado. Otra manera de deshacerse del Trasgu es dejándole un puñado de grano en el suelo, como no los puede coger porque se le escapa por el agujero de la mano se enfada y se va. El mito del Trasgu está emparentado con otros mitos de duendes comunes en toda Europa y el resto del mundo.

Trasgu

Ventolinos: Parientes del Espumeru, son unos duendes o genios del aire de tamaño diminuto que revolotean por las aldeas, bosques y acantilados durante la noche. Son muy difíciles de ver, se cuenta que solamente pueden ser vistos es a través de los rayos de la Luna, ya que normalmente son invisibles a las personas adultas, solamente los niños (con los que los ventolinos tienen una afinidad especial) son capaces de ver a estas criaturas. Tienen facciones muy agradables y son hermosos, tienen además unas alas transparentes en su espalda. Se cuelan en las casas y entre otras tareas, transportan los suspiros de los amantes por el aire, duermen a los niños con la armonía de sus voces y llevan el último adiós de los padres a los hijos que están lejos. También se cuenta que llevan la inspiración a los poetas al posar sus pequeñas manos sobre sus cabezas mientras duermen. En la Noche de San Juan, los ventolinos cantan a las Xanas para que estas bailen en coro alrededor de la hoguera.

Ventolinos

Xanes: O las Xanas, son unos de los personajes más conocidos en la mitología asturiana. Mujeres hermosas que suelen habitar en zonas de agua pura, cristalina y en movimiento (arroyos, cascadas, etc). Según la tradición, parece que están ligadas a sus fuentes, cuevas y manantiales y no los pueden abandonar, por lo que buscan la ayuda de caminantes, labradores o cazadores que sean capaces de liberarlas. Aparte de muy bellas como se ha mencionado anteriormente, suelen ser descritas como mujeres rubias y de ojos azules o verdes, que ocupan sus días tejiendo urdimbres de oro que amontonan en cestas. La presencia del oro es frecuente en muchas de las leyendas alrededor de las Xanas, atribuyéndoles la posesión de auténticos tesoros que ofrecen como recompensa si son liberadas de su hechizo. También hay que destacar que a pesar de su aspecto agradable, las Xanas pueden castigar de forma cruel e implacable a quienes las traicionan o se acobardan en el último momento en la labor de salvarlas de su encierro.

Hilas y las ninfas

John William Waterhouse – Hilas y las Ninfas (1896).

Xinxinos: Cuenta la leyenda que había un niño que era muy desobediente y maleducado con su propia madre, a la que encantaba fastidiar cuando tenía que ayudarla con las tareas domésticas. En cierta ocasión en que estaban cortando leña, Xinxinos cargó una pila de ella a la espalda y le preguntó a su madre donde debía dejarla, pero la madre, exhausta de la mala conducta de su propio retoño, le exhortó a que la pusiera en los cuernos de la luna. La maldición se hizo efectiva, y el niño fue condenado a vagar por los bosques sin descanso, apareciéndose en las noches de Luna llena cargando con una pila de leña que no sabe dónde dejar.

Xuan de la Borrina: Llamado también Xuan Blancu (Juán el Blanco), Xuan de Madruga (Juan el de la Madrugada), Xuan de Riba (Juán el de Arriba) Xuan Barbudu (Juán el barbudo) o Xuan de la niebla, este venerable anciano merodea por montes y valles acompañado de su perro lanudo y de su esposa, de quien curiosamente se dice que también tiene barba. Se aparecen solo dentro de la niebla como figuras borrosas y algo lejanas, de modo que nadie puede verlos de forma nítida. La leyenda le atribuye el don de traer la niebla así como de hacerla desaparecer, volviéndola hacia el cielo. Los pastores consideran a Xuan una especie de pastor con poder de dominar a la niebla, y al que pedían protección para sus rebaños cuando ésta cubría los valles en donde ellos estaban.

Xuan de la Borrina

Zamparrampa: Mujer de aspecto deforme y cruel, a la que le gusta sembrar todo tipo de caos y desorden en las cosas en donde entra. Le encanta a asustar a los niños y provocar desastres domésticos, volviendo locas a las mujeres de la casa.

Zamparrampa

Anexo (Parques Naturales): El Principado de Asturias es una comunidad montañosa y costera que cuenta con numerosos y conocidos enclaves naturales, algunos de ellos protegidos bajo diferentes figuras.

  • Parque Natural de Las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias: En el parque existe uno de los robledales más extensos de Europa, denominado bosque de Munieḷḷos, el cual se encuentra en el valle del mismo nombre. Se puede encontrar extensión de hayas, abedules, castañales y álamos. El oso cantábrico que antaño presentaba una población de alrededor de 100 ejemplares. Además también están presentes el lobo, el corzo, el jabalí o el rebeco. Entre los de menor tamaño podemos destacar: Zorro, jineta, marta, gato montés o la liebre y el tejón. En cuanto a las aves, el urogallo, azor y gavilán también habitan en esta zona. Su superficie es de 555 km2.

Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias

  • Parque Natural de Las Ubiñas – La Mesa: Ubicado en el área central de la Cordillera Cantábrica, se trata de un terreno de montaña y valles. Todo el parque es una zona de gran diversidad y buen estado de conservación con un tercio de su superficie ocupada por bosques de alto valor ecológico y de una antigüedad apreciable, destacando principalmente los hayedos, robles, tejos, fresnos, arces y alisedas. Presenta una gran biodiversidad: Oso pardo, lobo, zorro, marta, garduña, jineta, liebre, murciélagos, urogallo, buitre, águilas, azor, alimoche, halcón peregrino, ranas, etc. Su superficie es de 451 km2.

Parque Natural de las Ubiñas - La Mesa

  • Parque Nacional de Picos de Europa: El Parque Nacional Picos de Europa se encuentra en las provincias de Cantabria, Asturias y León. La riqueza de la flora y fauna de este recinto protegido puede verse en los distintos tipos de bosques que se encuentran (bosque atlántico caducifolio con especies como: Haya, pino silvestre, avellano, acebo, gran variedad de orquídeas, saxífragas y pequeños bosques de carácter mediterráneo como: Encinas, quejigos, sabinas y madroños). También alberga el único bosque autóctono de tilos. La riqueza faunística del Parque Nacional se puede describir como excepcional porque en él está representada toda la fauna cantábrica. Su superficie es de 646 km2.

Parque Nacional de los Picos de Europa

  • Parque Natural de Ponga: Está ubicado en plena área central de la Cordillera Cantábrica, posee un relieve abrupto. Este parque conserva una gran cantidad de bosques de los que los más representativos son los hayedos. También podemos encontrar a lo largo del territorio que conforma el parque masas boscosas formadas por tejos, robledales, abedulares, fresnedas con arce y alisedas. en esta zona se puede ver de forma esporádica el rey de los bosques asturianos como es el oso pardo, se encuentran también el parque el ciervo, corzo, rebeco cantábrico y el jabalí. El parque tiene gran riqueza en lo que aves se refiere (águila real, buitre leonado, alimoche común y el azor). Posee una superficie de 255 km2.

Parque Natural de Ponga

  • Parque Natural de Redes: Ubicado es el sector más externo del Macizo Hespérico. presenta pequeños ríos y arroyos de montaña que terminan como afluentes del río Nalón que nace en el parque en el puerto de Tarna. Osos, rebecos, lobos, nutrias, ciervos, jabalíes, corzos, urogallos, halcones peregrinos y águilas reales habitan en esta zona. La vegetación está dominada por formaciones boscosas de hayas y robles, sobre todo en las partes altas de las cuencas de los ríos Nalón, Ponga y Sella, donde se encuentran las zonas más frondosas, también posee plantaciones de castaños. Su superficie es de 376 km2.

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  • Parque Natural de Somiedo: Está ubicado en el área central de la Cordillera Cantábrica, siendo una zona principalmente abrupta y su especial fisonomía glaciar ha dado lugar a lagos, lagunas y turberas. Somiedo es naturaleza en estado puro, sus altas cumbres, sus lagos, sus bosques que se pierden de vista, son refugio de multitud de especies animales como urogallos, lobos y osos. Los bosques ocupan casi la cuarta parte de la extensión del parque (Hayas, robles, fresnos, arces y tilos). Su superficie es de 283 km2.

Parque Natural de Somiedo

  • Reserva Natural Integral de Muniellos: Está ubicado en el Suroccidente del Principado de Asturias (entre los concejos de Cangas del Narcea e Ibias). El monte de Muniellos constituye el corazón de la reserva y comprende la cabecera del Río Muniellos, afluente del Narcea. Es el mayor robledal de España y uno de los mejores conservados de Europa. Hayas, avellanos, arces, fresnos, sauces y abedules son abundantes en esta reserva. Osos pardos, ciervos, lobos, jabalíes, gatos monteses, corzos y multitud de aves como los urogallos habitan en esta región. Ocupa una superficie de 59,7 km2.

Bosque de Muniellos

 www.asturias.es

Fuentes: Wikipedia, sobreleyendas.com, mitologiaasturias.blogspot.com.es, elaboración propia.

 

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