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Abducciones

07 Ene

Con el término abducción alienígena, o fenómeno de abducción se describe el presunto secuestro de una persona por seres extraterrestres que en contra de la voluntad del sujeto, lo toman, llevándolo a un lugar determinado, generalmente a una (también supuesta) nave espacial. Debido a la escasez de evidencias físicas al respecto, la mayoría de científicos tiende a asegurar que el fenómeno de abducción es consecuencia de sugestiones, síndrome de memoria falsa, parálisis del sueño y otras patologías de tipo mental. Dicho lo cual, los investigadores de lo extraño y expertos en ufología, afirman que el fenómeno de la abducción es real, como resultado de la interacción de fuerzas y seres extraterrestres en los seres humanos.

Aunque el fenómeno de las abducciones parece en cierta medida reciente, el caso del profeta Ezequiel, o de Elías (ascendiendo al Cielo a través de un carro de fuego que provenía del cielo), o incluso Jesucristo (subiendo al cielo a través de una nube), hace lanzar a algunos ufólogos la idea de que el fenómeno no es solamente actual, sino que existió a través de los siglos, incluso en la más remota antigüedad. Frente a estos argumentos, los críticos, la comunidad científica y los escépticos, indican que la hipótesis de la abducción no deja de ser una explicación ad hoc, ya que las nubes y carros de fuego podrían ser metáforas para un relato religioso y no hay ninguna evidencia de que esos relatos deban ser interpretados de otra manera. Desde el punto de vista historiográfico, se trataría de hipótesis y argumentos desde la ignorancia, pues los que realizan tales interpretaciones ufológicas ignoran a qué se refieren esas historias, el significado de tales imágenes en la cultura y la cosmovisión de los autores. Ezequiel, por ejemplo, describe un típico carro-trono adornado con querubines, al más puro estilo fenicio, tal cual es representado en relieves y monedas de la época, solo que de enormes dimensiones dada la importancia del dios que está sentado en él.

Visión de Ezequiel

Visión de Ezequiel.

Casos.

El caso de Travis Walton es uno de los famosos en cuanto a supuestas abducciones extraterrestres. Todo sucedió el 5 de Noviembre de 1957 cerca de Snowflake (Arizona). Walton, empleado forestal del Parque Nacional de Sitgreaves asegura que esa noche él y seis miembros del equipo (Mike Rogers, Ken Peterson, John Goulette, Steve Pierce, Allen Dallis y Dwayne Smith) se trasladaban en camioneta de regreso a sus casas luego de un arduo día de labor. Cuando se encontraron con una intensa luminosidad que ellos creyeron se trataba de un incendio, pero al acercarse el objeto se veía algo parecido a un platillo flotando sobre la tierra a unos 300 metros de altura. El extraño objeto estaba emitiendo un agudo sonido. Travis Walton salió de la camioneta y se acercó a él con curiosidad, esperando que al acercarse el objeto se alejara, pero el objeto comenzó a moverse y emitir muchos sonidos, lo cual lo aterrorizó. Cuando estuvo bajo él, un rayo de luz apareció de pronto en la parte inferior de la nave y lo golpeó contra la tierra, dejándolo aparentemente inconsciente, luego afirmó haber experimentado una clase de choque eléctrico, que lo paralizó. Los otros seis hombres se espantaron y se alejaron a toda prisa en su camioneta. Poco después sus compañeros de trabajo volvieron al lugar sólo para darse cuenta de que Travis había desaparecido.

Aunque los leñadores informaron del incidente a la policía en el pueblo Snowflake, Arizona y relataron el hecho tal como había sucedido, la versión no logró ser lo suficientemente veraz por lo que la desaparición de Travis fue considerada como un hecho policial más que un fenómeno de naturaleza inexplicable. Las principales hipótesis apuntaban a homicidio por parte de uno de los leñadores, el cual presentaba antecedentes penales anteriores. La policía buscó a Travis intensamente durante 3 días usando una gran partida de perros y helicópteros, pero todo fue en vano porque fueron incapaces de encontrarlo o encontrar alguna pista, incluso llegaron a pensar que podía haber sufrido una hipotermia lo cual era lo más probable. Aunque nada se pudo comprobar con certeza, los cinco días posteriores a la desaparición de Travis Walton, fueron un verdadero infierno para el grupo. Acusados de homicidio, juzgados legal y socialmente por toda la nación y con la firme certeza que la abducción era un fraude para ocultar un crimen, fueron sometidos al detector de mentiras en la oficina de seguridad pública del estado de Arizona, con el más alto cuidado de administrarlo para tomar la prueba porque los hombres habían sido acusados de asesinato. Cabe destacar que los miembros del grupo pasaron la prueba del polígrafo.

Al quinto día de la desaparición, la familia de Travis, recibió una llamada telefónica, desde un teléfono público, el interlocutor decía ser Travis Walton. Mike Rogers, el mejor amigo de Travis, no se lo podía creer y partió en su búsqueda junto con la familia de éste. Travis recuperó la consciencia, se encontraba en un pavimento frío al oeste de Heber, Arizona. Cuando llegaron al lugar que se mencionaba en el llamado, un teléfono público ubicado en una gasolinera, encontraron a Travis al lado de dicho teléfono, apenas hablaba y se encontraba en un estado físico y psicológico muy deteriorado. Al día siguiente la policía y toda la opinión pública tuvo que retractarse sobre lo ocurrido y el caso, al menos policial y legalmente, fue descartado.

Según el relato de Walton sobre lo que sucedió, después de haber sido golpeado contra la tierra, despertó en un cuarto parecido a un hospital, todo de metal, estaba extendido de espaldas y fue recuperando la consciencia lentamente sintiendo mucho dolor en la cabeza y la zona del pecho. Era observado por extrañas criaturas con cabezas calvas de no más de un metro y medio. Travis describe a éstas criaturas de apariencia muy blanca, sin cabello, sin pestañas ni cejas y con cabezas y ojos muy grandes; con narices, bocas y orejas pequeñas. Se puso histérico, los golpeó alejándolos y saltó de la mesa, pero empezaron a ir hacia él por lo que agarró un objeto de los que había allí y los amenazó. Los seres, se dieron la vuelta y dejaron la sala. Como Travis tenía miedo de que los seres volvieran, salió de allí y entró a otra sala donde había una especie de proyección como de una mapa de estrellas y en frente una silla; mientras intentaba encontrar una salida un hombre de apariencia humana más alto que él, más grande, más musculoso, con pelo castaño rubio y ojos color avellana y con un casco entró a la sala. Travis intentó hablarle a éste hombre pero él no lo aceptó y lo dejó a las afueras de la nave en la que se encontraba, la cual estaba aparentemente dentro de una gran sala o construcción o probablemente una nave más grande. Éste lo dejó entrar en otra sala dónde otros humanos como el anterior mencionado le pusieron una máscara de plástico sobre su cara y lo dejaron inconsciente. Lo siguiente que recuerda era que estaba tendido en la autopista viendo al platillo volador despegando hacia arriba rápidamente. Sólo era capaz de recordar unas pocas horas del tiempo que desapareció y se sorprendió mucho cuando le dijeron que habían transcurrido 5 días. Walton dice que lo que más le impactó fueron “esos ojos” que al mirarlos parecían observar a través de él.

Travis Walton

Travis Walton.

Uno de los primeros casos documentado de abducción del que se tienen constancia es el del secuestro del brasileño Antônio Vilas-Boas, ocurrido el 16 de Octubre de 1957. Según Vilas-Boas, dicho día apareció una luz roja en el cielo, se acercó a él y pronto se dio cuenta de que era una nave espacial. Según Vilas-Boas, él se acercó más con su tractor, pero éste dejó de andar así que siguió caminando hasta que fue raptado por un humanoide de cinco pies de altura el cual lo introdujo en la nave. Vilas-Boas describió a estos seres como parecidos a los humanos, más pequeños y con los ojos azules. Contó a su vez que lo encerraron en una habitación y le echaron una especie de gas, y poco después apareció una atractiva mujer de esa raza con la que mantuvo relaciones sexuales en la habitación. Al salir de esa habitación, Vilas-Boas cuenta que siguió en la nave algún tiempo más viajando sin rumbo con los seres extraterrestres. Vilas-Boas aseguraba que los seres tenían tecnología más avanzada que la nuestra en la nave, y que intentó agarrar una especie de reloj avanzado pero dichos seres no se lo permitieron. Cuando volvió a su casa Vilas-Boas se dio cuenta de que solo habían pasado cuatro horas, las cuales le habían parecido dos días.

Antônio Vilas-Boas

Antônio Vilas-Boas.

Sin duda el caso de abducción más famoso de todos es el de Betty y Barney Hill, un matrimonio estadounidense que afirma haber sido secuestrados por alienígenas entre el 19 – 20 de Septiembre de 1961. Todo comenzó con el avistamiento de una luz en el cielo mientras conducían de regreso a la localidad de Portsmouth tras unas vacaciones en Canadá y el estado de Nueva York.  Inicialmente pensaron que estaban observando una estrella fugaz, sólo que luego se dieron cuenta de que “caía” hacia arriba, antes de detenerse cerca de la entonces Luna creciente. Mientras que Barney se estaba desplazando por la Ruta 3 de los Estados Unidos, Betty pensó que ella estaba observando un satélite artificial, y le pidió a Barney que detuviese el auto para mirarlo más de cerca, así como para pasear a su perro Delsey. Preocupado acerca de la posible presencia de osos en el área, Barney sacó la pistola que había escondido en el baúl o maletero del vehículo.

Betty, cuya hermana le había confesado haber tenido un avistamiento de un platillo volador varios años antes, observó el objeto mediante binoculares a medida que este se movía delante de la cara de la luna, emitiendo luces multicolores centelleantes. Barney, quien no había observado la nave, pensó que la luz provenía de una aeronave convencional. Por su parte, Betty se sentía perpleja acerca de la naturaleza no convencional del objeto. Los Hill informaron posteriormente que habían continuado conduciendo sobre la aislada y casi abandonada carretera, desplazándose muy lentamente para poder observar el objeto a medida que éste se les acercaba cada vez más. Aunque el objeto era esporádicamente oscurecido por los picos de las montañas cercanas, parecía moverse al unísono con la topografía de la región. También bajó frente a los picos y descendió lentamente en su dirección. En determinado momento el objeto pareció aterrizar sobre la cima de la montaña Cannon, pero luego rápidamente volvió a moverse. Por momentos, parecía el patrón de vuelo de una pelota en un juego de paleta, rápidamente aproximándose al vehículo de los Hill y entonces retrocendiendo.

Aproximadamente 1,5 kilómetros al Sur de la pequeña localidad de Indian Head, la gigantesca nave rápidamente descendió hacia el vehículo de los Hill, causando que Barney se detuviese directamente en el medio de la autopista. Después de abrir la puerta de auto para observar el objeto más de cerca, puso su pistola en un bolsillo y tomó sus binoculares. La nave descendió a unos 25 – 30 metros sobre el coche, un Chevrolet Bel Air de 1957, y llenaba todo el campo de visión del parabrisas, a través del cual Betty lo estaba observando. Barney se apartó del vehículo y se movió más cerca del objeto, el cual oscilaba como un péndulo desde el lado izquierdo del auto, hacia el área derecha sobre el campo adyacente. Usando los binoculares, Barney afirmó haber visto entre unas 8 – 11 figuras humanoides que estaban mirando desde las ventanas de la nave, pareciendo mirarlo curiosa o inquisitivamente.

De repente, con precisión militar, todas menos una de las figuras se movieron hacia lo que parecía ser un panel de instrumentos, como si fuesen a realizar una tarea importante. La figura restante continuó mirando a Barney y le comunicó un mensaje a éste último: “Quédate donde estás y sigue mirando”. En ese instante, de lo que parecían ser aletas como alas de murciélago comenzaron a aparecer luces rojas por los lados de la nave y una larga estructura descendió de la parte inferior de la misma. La silenciosa nave se aproximó a una distancia que Barney estimó entre unos 15 – 25 metros sobre su cabeza, y unos 15 – 30 metros de distancia de él. De repente, y abrumado por el miedo, Barney se quitó rápidamente los binoculares de su vista y corrió de regreso hacia su auto, gritando: “¡Nos van a capturar!”. Antes de ingresar al automóvil, observó el objeto nuevamente cambiar de ubicación, hasta posicionarse directamente sobre el automóvil. Se dieron a la fuga a alta velocidad, mientras Barney le decía a Betty que mirase hacia el cielo buscando la posición del objeto. Ella bajó la ventanilla y miró hacia arriba, pero sólo vio oscuridad sobre ellos. Fue entonces cuando Barney tuvo miedo de que el objeto podía encontrarse realizando un vuelo estacionario sobre el auto, bloqueándole a Betty la visión de las estrellas.

Casi inmediatamente, una serie de sonidos mecánicos, lo suficientemente ruidosos como para hacer vibrar el vehículo, parecieron venir de la parte trasera del automóvil. Betty tocó el metal de la puerta del acompañante, esperando sentir una descarga eléctrica, pero sólo sintió la vibración. Los Hill dirían después que experimentaron los síntomas de un estado de conciencia alterado que había dejado sus mentes atontadas (o adormecidas), y que también sintieron una sensación de hormigueo (tingling) a través de sus cuerpos. Cuando pasaron a través de la localidad de Plymouth, otra serie de sonidos tipo “bip” parecían provenir de la parte trasera del auto. Barney detuvo el vehículo y condujo erráticamente de lado a lado de la carretera para intentar reproducir aquel zumbido. No obstante, no pudo recrearlo. Cuando el extraño sonido hubo terminado, Betty le preguntó a su pareja: ¿Ahora crees en los platillos voladores?”. Irritado, Barney le contestó: “No seas ridícula”. Luego de llegar a su hogar cerca del amanecer, los Hill afirmaron que tenían algunas extrañas sensaciones e impulsos que no podían explicar del todo. Betty insistía en que el equipaje debía ser colocado cerca de la puerta trasera, más que en el frente de la casa. Barney notó que la tira de cuero de los binoculares estaba torcida, aunque no recordaba haberla dejado así. Barney además dijo que se sentía compelido a examinar sus genitales en el baño, aunque no encontró nada inusual en ellos. Tomaron largas duchas para remover toda la posible contaminación a la que habrían sido expuestos y luego cada uno de ellos realizó un dibujo de lo que habían observado. Sus ilustraciones eran extrañamente similares.

Perplejos, los Hill dijeron que habían tratado de reconstruir la cronología de los sucesos después de haber observado al OVNI por primera vez y de haber conducido de regreso a su hogar. Pero inmediatamente después de haber escuchado el anteriormente mencionado zumbido (que Betty más tarde describiría como “microondas”), sus respectivas memorias se habían vuelto incompletas o fragmentadas, y no podían determinar una cadena de eventos continua. Barney recordó haber dicho: “Oh, no, no otra vez”, aunque no logró ubicar dicho comentario en contexto. Luego de dormir durante algunas horas, Betty se despertaba y colocaba los zapatos y ropa que había usado durante el viaje en su armario, observado que el vestido estaba doblado en el área del forro, del dobladillo y del cierre cremallera. Temerosa de haber sido expuesta a radiación, Betty dijo que nunca más volvió a usar esas prendas. Después, cuando Betty las volvió a sacar de su ropero, notó un polvo rosáceo sobre su vestido, pero no tenía idea acerca de dónde éste podría haber provenido. Inicialmente se deshizo de dicha prenda, pero luego cambió de opinión, recuperándolo y colgándolo en un perchero. El polvo se desvaneció en el viento, aunque Betty comentó que quedaron algunas manchas rosadas sobre el vestido. Con el paso de los años, cinco laboratorios realizaron análisis químicos y forenses al vestido.

Dos semanas después del supuesto encuentro OVNI, Betty alegó haber comenzado a sufrir de pesadillas recurrentes. Ellas ocurrían casi siempre de noche, y eran tan vívidas que su mente estaba ocupada pensando en dichos sueños durante el resto del día. El 26 de Septiembre, Betty le escribió a Keyhoe al respecto. Ella relató la supuesta historia completa, incluyendo los detalles acerca de las figuras humanoides que previamente se había negado a relatar a la Fuerza Aérea. Betty escribió que ella y Barney estaban molestos en gran medida por sus aparentemente incompletos recuerdos del encuentro OVNI y que estaban considerando el uso de hipnosis para ayudarlos a recordar que les habría sucedido. Su carta finalmente llegó a Walter N. Webb, un astrónomo de la ciudad de Boston y miembro del NICAP.

Como su ansiedad aumentaba, los Hill decidieron buscar ayuda médica. Un clínico de su pueblo les recomendó que consultaran a un eminente psiquiatra de Boston, Benjamín Simon, para ver si mediante regresión hipnótica podrían revelar el misterio que rodeaba a la noche del 19 de Septiembre y retomar sus vidas. El tratamiento psiquiátrico comenzó en Diciembre de 1963, más de dos años después del supuesto encuentro con el ovni. Bajo un estado profundo de hipnosis, Barney y Betty narraron una historia mucho más extraña que la que aparentemente se encontraba en su nivel consciente. El doctor Simon tuvo encendido su grabador todo el tiempo que le llevó a Barney Hill describir su secuestro a manos de raptores extraterrestres.

Hill aseguró: “Podía sentir cómo me revisaban con sus manos… Miraron mi espalda, y los podía sentir tocando mi piel…, como si estuvieran contando mi columna vertebral… y luego me dieron vuelta, y de nuevo me revisaron. Me abrieron la boca, y yo podía sentir dos dedos que la cerraban. Después oí como si vinieran más hombres, y los podía sentir que se desplazaban por el costado de la mesa en que yo me encontraba. Algo me raspó con suavidad, como un palito contra mi brazo izquierdo. Y luego esos hombres se fueron. Al rato volvieron, me pusieron los zapatos, y pude bajar de la mesa. Pienso que me sentí bien porque supe que había terminado… Bajé por la rampa y abrí mis ojos y seguí caminando. Vi mi coche… y Betty venía caminando por la ruta, y luego abrió la puerta.”

Su mujer contó una historia similar sobre el examen físico. A ella le pareció que tomaron muestras para luego analizarlas. “Al entrar en esa habitación (comenzó su relato) vienen con un hombre que habla inglés. Se queda por un minuto, no sé quiénes son; creo que tal vez sea la tripulación… y entra otro hombre. No lo he visto antes. Creo que es un médico. Traen la máquina… es algo parecido a un microscopio, pero un microscopio con gran lente. Me dio la idea de que estaban tomando una fotografía de mi piel. Luego toman algo similar a un abrecartas, pero no lo era, y rasparon mi brazo aquí… había como un trozo de celofán o plástico, o algo así, ellos rasparon y colocaron lo que sacaron en ese plástico”.

En 1968 Marjorie Fish, una entonces una maestra primaria y astrónoma aficionada (amateur) que vivía en la localidad de Oak Harbor (Ohio) leyó el libro “Interrupted Journey” de Fuller. Intrigada por el mapa estelar, Fish se preguntó si éste podría ser descifrado para determinar de qué sistema estelar el OVNI provendría. Asumiendo que una de las 15 estrellas del mapa debía representar a nuestro propio Sol, Fish construyó un modelo tridimensional de estrellas cercanas similares al mismo mediante hilo y bolitas, basándose en las distancias estelares publicadas en el Catálogo Estelar Gliese de 1969. Estudiando miles de puntos estelares durante varios años, el único que parecía coincidir con el mapa de los Hill era el sistema estelar binario de Zeta Reticuli. Por lo tanto, ella llegó a la conclusión que el supuesto OVNI habría provenido de un planeta que orbita a Zeta Reticuli. Como resultado de la hipótesis de Fish, algunos comenzaron a apodar lo relatado por los Hill como “El Incidente Zeta Reticuli”. No obstante, la mayoría de los ufólogos continúan prefiriendo “Abducción de los Hill” (Hill abduction) o alguna frase similar. La información relativa a la distancia necesitada para hacer coincidir tres estrellas, formando el distintivo triángulo que Hill decía que recordaba, no estuvo en general disponible hasta la publicación en 1969 del Catálogo Gliese.

La comunidad escéptica, asegura, en relación al caso de Betty y Barney Hill, que fueron víctimas de una alucinación y de un exceso de imaginación, añadiendo que las sesiones de hipnosis realizadas dos años más tarde no tienen validez y que únicamente provocaron la adición de datos erróneos o falsos.

Betty y Barney Hill

Betty y Barney Hill.

Dibujos Betty y Barney Hill

Dibujos realizados a partir de las descripciones dadas por hipnosis por el matrimonio Hill.

Otro caso altamente conocido es el del escritor Whitley Strieber, el cual en su libro Communion (1987), reveló que mantuvo una experiencia cercana del tercer tipo. En 1985 se encontraba de vacaciones con su familia en una casa a las afueras de Nueva York. En la madrugada del 26 de Diciembre, escuchó ruidos, por lo que decidió inspeccionar el lugar para descartar que se tratara de un ladrón. En su recámara lo esperaban varias criaturas que lo tomaron de los brazos y lo llevaron a un bosque para, de ahí, trasladarlo a una recámara. Strieber dice haber sido sometido a dos experimentos. En el primero, le clavaron dos agujas en el cerebro y le introdujeron una cánula, semejante a una malla de alambre. Aunque asegura que estos procesos fueron un tanto dolorosos, considera que los alienígenas solo quieren ayudar a la humanidad. Por lo general, se interpreta que el libro es un testimonio sobre las abducciones extraterrestres, aunque el propio Strieber no ha querido extraer conclusiones sobre la naturaleza de su experiencia. Se refiere a estos seres como “los visitantes”, un nombre neutral que deja abierta la posibilidad de que no se trate de un contacto extraterrestre, sino de otra cosa. Repetidamente ha expresado su frustración hacia lo que considera frases y afirmaciones incorrectas que se le han atribuido.

Whitley Strieber - Communion

Portada del libro “Communion” de Whitley Strieber.

Descripción:

Desde los años cincuenta, los relatos de abducciones suelen incluir la descripción de una sala semejante a un laboratorio en la cual los extraterrestres realizan algún tipo de experimento o investigación sobre el individuo secuestrado. El relato (subjetivo) del secuestro suele incluir la idea de que el mismo estaría precedido por la pérdida de la voluntad y de la conciencia en el instante anterior al momento del transporte. Quienes refieren haber sido víctimas de una abducción aseguran que durante el rapto habrían padecido un lapso importante de “tiempo perdido”, es decir, la sensación de haber pasado un tiempo prolongado, pero sin poder recordar casi nada de ese lapso transcurrido. El interior de la nave a la cual serían conducidos los abducidos por lo general es descrito como una sala redonda, con cúpula, iluminada por una luz difusa que parece salir de las paredes y del suelo. Tras ser retornados de la abducción, algunos comentan tener alguna anomalía en su organismo, tales como la presencia de objetos metálicos desconocidos dentro del cuerpo.

Otros puntos en común serían:

  • Pesadillas reiterativas.

  • Cicatrices o marcas corporales de origen desconocido.

  • Parestesia (sensación anormal de los sentidos o de la sensibilidad general que se traduce por una sensación de hormigueo, adormecimiento, acorchamiento, etc., producido por una patología en cualquier sector de las estructuras del sistema nervioso central o periférico).

  • Fobias repentinas a objetos, olores o ruidos.

En el fenómeno de las abducciones se repiten una serie de puntos en común con la mayoría de casos y testimonios. Son los siguientes:

  • Captura: El abducido es de alguna manera incapaz de resistir y evitar su “secuestro”, siendo tomado de un entorno terrestre a una aparente nave extraterrestre. Más información sobre las distintas fases de avistamiento y contacto con OVNIS y supuestos extraterrestres en: Encuentro cercano.

  • Examen y procedimientos: El abducido es sometido a procedimientos físicos y psicológicos invasivos, supuestos exámenes médicos y como en el caso de Villas-Boas, relaciones sexuales. Los órganos sexuales y la reproducción en general son elementos que se repiten una y otra vez en muchos casos de abducción. Diversos informes referentes a varios casos, indican que la “entidad” que parece estar a cargo de las operaciones es a menudo más alto que las otras personas involucradas, y algunas veces se describe como que parece ser de una especie diferente. Con frecuencia (aunque no siempre), los “examinadores” son descritos con un tipo muy en particular de supuestos extraterrestres, los “Grises“.

  • Conferencia: Los supuestos extraterrestres se dirigen al abducido y se comunican con él, principalmente de forma telepática aunque en algunos casos usan el habla materna del secuestrado.

  • Recorrido: Los supuestos extraterrestres conducen al abducido por su nave espacial. Este elemento es bastante discutido por los investigadores ufológicos en referencia a las abducciones en concreto. Los llamados “contactados”, reportan en más ocasiones el haber “disfrutado” de un recorrido estelar a bordo de un OVNI que los abducidos.

  • Pérdida de tiempo: Los abducidos a menudo sienten una especie de hueco temporal, olvidando con rapidez su experiencia, ya sea como resultado del miedo, la intervención “médica” que sufrieron, o ambas a la vez.

  • Retorno: Los abducidos son de vueltos a la Tierra, en ocasiones en un lugar diferente al lugar de donde fueron tomados, apareciendo desaliñados, con lesiones y la ropa rota.

  • Teofanía: Coincidiendo con su regreso inmediato, los abducidos pueden tener un profundo sentido de amor, similar a los provocados por ciertos medicamentos, o una “experiencia mística”, acompañado de un sentimiento de unidad con Dios, el universo, o sus secuestradores. Si esto es el resultado de un cambio metafísico, el Síndrome de Estocolmo, o la manipulación médica previa a menudo no es controlada por los abducidos en el momento.

  • Consecuencias: El abducido debe hacer frente a los efectos psicológicos, físicos y sociales producidos por dicha experiencia.

La conferencia, viaje y teofanía suelen ser elementos menos comunes en las descripciones de fenómenos de abducción.

Grises

 

Representación habitual de los denominados “Grises”.

Tal y como se ha comentado con anterioridad, la mayoría de las personas que alegan las abducciones alienígenas reportan exámenes invasivos de sus cuerpos y algunos atribuyen trauma psicológico a sus experiencias. Los presuntos secuestrados afirman que sus recuerdos de los eventos de secuestro han causado trastorno de estrés postraumático.

El Centro para Estudios OVNI (CUFOS), fundado por el famoso profesor Josef Allen Hynek, realizó una tabla que define las características de un abducido según varios puntos:

  • Una persona es tomada: Contra su voluntad, de entornos terrestres y por seres no humanos.

  • Los seres deben de llevar a la persona a: Un lugar cerrado, no de apariencia terrestre, asumido o conocido por ser una nave extraterrestre.

  • En este lugar, la persona debe: Ser objeto de un examen, recibir o participar de comunicación (verbal o telepática).

  • Estas experiencias pueden ser recordadas: Conscientemente, o a través de métodos de concentración enfocada como puede ser la hipnosis.

Explicaciones.

Científicamente la explicación más plausible de las supuestas abducciones sucedidas durante el sueño es que los relatos surgen como explicación a episodios psicóticos o de parálisis del sueño o en sueños lúcidos no controlados. En general las alucinaciones que se tienen durante la parálisis del sueño, serían sueños con algunas de las características de los sueños lúcidos, que se perciben reales mientras sucede el fenómeno; pero que sin embargo al despertar las personas que creen haber sido víctimas, recuerdan el hecho como real, llegando incluso a reconocerlo como un acontecimiento vivido realmente durante el resto de sus vidas. En relación a los casos de quienes relatan haber sido abducidos mientras caminaban, trabajaban, o incluso cuando conducían su automóvil (como es el caso de los célebres Betty y Barney Hill) se explicarían por el papel de las influencias culturales. Esta explicación se basa en que los relatos de abducciones se han incrementado después de que las historias sobre extraterrestres y las abducciones empezasen a aparecer en el cine y la televisión. La historia de los Hill fue popularizada por el periodista John G. Fuller, dando comienzo a una era de supuestas abducciones que seguían un patrón similar al descrito por los Hill, hoy en día asumido culturalmente. Esto dificulta el trabajo de los ufólogos, ya que deben descartar los casos en los que se demuestra que la “víctima” sólo tuvo un episodio paranoico, por lo que resulta más complicado dar con casos en los que aparentemente sí sucedió un rapto real.

En cualquier caso, la posibilidad de “episodio paranoico” es anecdótico: No es necesario en absoluto sufrir algún tipo de inestabilidad mental para sufrir episodios de parálisis de sueño y autoconvencerse de haber sido raptado por algún tipo de entidad. Realmente, los episodios de parálisis de sueño no dan lugar sólo a interpretaciones del tipo abducción, también son interpretados como visitas de ángeles, posesiones demoníacas o presencias fantasmales. Igualmente muchos de los individuos que dicen haber sido secuestrados, se les ha hecho recordar el supuesto suceso mediante hipnosis, lo cual puede permitir que el individuo sea sugestionado o autosugestionado por la propia hipnosis, induciéndole, voluntaria o involuntariamente, falsos recuerdos. No obstante, algunos otros casos causan dudas y son más difíciles de explicar, como aquellos en lo que se manifiesta la presencia de objetos metálicos en los cuerpos de los supuestos abducidos, dichos objetos son a menudo identificados como chips, algunos de ellos incluso parecen fabricados con materiales raros y poco frecuentes en la Tierra o incluso totalmente desconocidos. Por lo tanto, no se puede aseverar de ninguna forma que el 100% son producidos por causas naturales y explicables, quizá dentro de unos años sepamos lo que se esconde realmente detrás de este inquietante e interesantísimo fenómeno de las abducciones.

the-fourth-kind

Nota: Una película muy recomendable y que refleja de una manera muy interesante el fenómeno de las abducciones es La Cuarta Fase (The Fourth Kind, 2009).

Como en otros tantos sucesos y fenómenos de difícil explicación, el misterio prosigue y los casos siguen produciéndose.

Abducción

Fuentes: Wikipedia, mysteryplanet.com.ar, mundoparanormal.com, elaboración propia.

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