RSS

El Caso de la Mano Cortada

12 Nov

El Caso de la Mano Cortada es uno de los más interesantes y misteriosos de toda España y en el que se mezclan la presencia de personajes fascinantes y bizarros, crímenes extraños, rituales e incluso fenomenología paranormal. Para poner en antecedentes. cabe decir que la principal protagonista de esta historia fue la Señora Margarita Ruiz de Lihory, Marquesa de Villasante, Baronesa de Alcalahí, Duquesa de Valdeáguilas y Vizcondesa de la Mosquera. Sin duda una mujer con una historia realmente atrayente en todos los sentidos. Hay que resaltar como detalle importante, que según la revista El Caso (Nº 92), la cual trató profusamente el conocido como “Caso de la Mano Cortada”, la señora Ruiz de Lihory no era la auténtica titular de dichos, valga la redundancia, títulos nobiliarios, sino que lo era una hermana mayor suya, María Soledad Ruiz de Lihory y Resino Pardines y de la Bastida, XII Baronesa de Alcalahí y VII Marquesa de Villasante, consorte además de Don Manuel de la Villa y Masip.

Fuese o no la poseedora de dichos títulos, la vida de Margarita Ruiz de Lihory no es menos interesante. Ya para empezar, su fecha de nacimiento es poco clara, 1893 según ella misma, 1892 según su segundo esposo y 1885 según sus propios hijos. A la temprana edad de 17 años contrajo matrimonio con Ricardo Shelly (valenciano de origen irlandés), con el que tuvo cuatro hijos, tres varones y una hija, la enfermiza Margot, la cual sería una de las principales protagonistas en el caso de la mano cortada. Margarita Ruiz de Lihory era una mujer muy inteligente, poseía la carrera de derecho, además de haber estudiar dos años de medicina e idiomas, algo totalmente inusual para una fémina de su época. Además de ello, poseía fuertes convicciones feministas y tras separarse de su marido, decidió vivir diversas aventuras y gracias a varios de sus contactos políticos, logró una credencial de prensa y la corresponsalía en Marruecos para el periódico “La Correspondencia de España”. Allí en el Norte de África ejerció como espía y agente doble, convirtiéndose, según se cuenta, en la amante del líder rifeño Abd-el-Krim. Durante sus estancias en Marruecos, la Marquesa entablaría una gran amistad con uno de sus contactos en la zona, un prometedor militar que más tarde jugaría un importante papel en la historia de España, Francisco Franco. Tras Marruecos, la Marquesa pasó algún tiempo en Estados Unidos ejerciendo como conferenciante feminista y pintora, para luego pasar cinco años en París, antes de volver de nuevo a España, donde años después contraería matrimonio civil por segunda vez, en esta ocasión José María Bassols-Iglesias, el cual dirigió en su día un próspero bufete de abogados en Barcelona.

Margarita Ruiz de Lihory

Margarita Ruiz de Lihory de joven.

La Marquesa fijó su residencia en la Calle Princesa de Madrid, Nº 72, 3º Derecha, aunque no cesó de visitar otras de sus residencias, entre ellas su palacio albaceteño, casa conocida como La Bastida y que ocupaba parte de una manzana entre la calle Mayor y la del Tinte. Los macabros hechos acontecidos en su domicilio madrileño están relacionados a las personas que habitaron durante un tiempo la casa albaceteña, que fueron presentados por la propia marquesa como médicos daneses y que, según diversos investigadores, “eran con toda probabilidad nazis refugiados en nuestro país”. Doña Margarita además profesaba un amor desmedido por los animales, manteniendo en dicho domicilio de la Calle Princesa a 17 perros, 3 gatos, 10 ó 12 canarios y 2 tórtolas.

La tarde-noche del Sábado 30 de Enero de 1954 saltó el escándalo. Un joven llamado Luis Shelly se presentó en el Juzgado de Instrucción número 14 de Madrid, donde interpuso una denuncia contra su propia madre, la  Marquesa Margarita Shelly Ruiz de Lihory. Su relato fue por demás extraño, manifestó que su madre, de 67 años de edad, habría realizado diversas mutilaciones al cuerpo de su hermana, Margot Shelly, refiriéndose en concreto a los siguientes hechos: El pasado día 19 de Enero, a la una menos diez de la tarde, había muerto en el domicilio de su madre, una hija de la denunciada y hermana del declarante, llamada Margarita (Margot) Shelly, de 42 años de edad, posiblemente por leucemia. Margot era “feúcha, pasilarga y distraída”, pero a pesar de ello, era la hija favorita de la Marquesa. Por la noche y hallándose en la casa un reducido grupo de amigos, entre ellos dos médicos, fueran vista sobre la cama donde yacía el cadáver, unas tijeras y unas pinzas de las utilizada por Doña Margarita en la disección de los animales, lo cual causó en todos los presentes, una desagradable impresión, aumentada por las palabras de doña Luisa, criada de la casa, quien dijo a los presentes: “Tengan ustedes cuidado con la señora, no vaya a hacer esta noche algo raro”. Me ha pedido la garrafa grande de alcohol y el paquete grande de algodón. Y ha manifestado que quiere quedarse sola con el cadáver esta noche”. Esa noche y el día siguiente (20 de Enero) transcurrieron con tranquilidad, quedándose en la habitación del cadáver únicamente Doña Margarita y Don José María Bassols-Iglesias. Al siguiente día, 21 de Enero, el féretro permaneció cerrado y la madre no permitió que fuese abierto a pesar de que llegaron algunos familiares y amigos de Albacete e hicieron dicho ruego. A las 11 de la mañana de ese día, el ataúd fue sacado para su conducción al Cementerio de San Isidro. Después, apareció en la sala donde había estado, un cuchillo muy largo y afilado y bajo la cama, una tabla corriente de cortar carne. Don Luis Shelly Ruiz de Lihory terminó declarando manifestando que por todos esos detalles, sospechaba que su madre podía haber realizado sobre el cuerpo de su difunta hermana algún hecho anormal. El denunciante también aseguraba que su madre diseccionaba a sus mascotas que morían, arrancándoles el pellejo, cortándoles la lengua y sacándoles el corazón.

Ante la denuncia del joven, el juez instructor ordenó un registro en casa de la Marquesa. Registro que realizó un grupo de la Brigada Criminal, mandado por el inspector jefe señor Fernández Ruvas e integrado por los inspectores Alcocer, Gallego, Ruiz, Barroso, Ojeda y Arés. Durante cuatro horas (el registro comenzó a las 23:30 del día 30 de Enero y se extendió hasta las 3:30 de la madrugada del día siguiente) los investigadores se dedicaron a buscar algún miembro u órgano humano en el piso del Nº 72 de la Calle Princesa. La casa, ricamente alhajada, poseía abundancia de cuadros en las paredes. Durante las dos primeras horas de registro, los inspectores recorrieron diversas habitaciones sin encontrar nada digno de interés. Solamente cuando llegaron a la alcoba de Doña Margarita y abrieron uno de los armarios, vieron allí una pequeña hacha de carnicero. A partir de ese momento, extremaron su minuciosidad en la búsqueda, que finalmente dio fruto. En el mismo armario, en un rincón, encontraron una vasija de plástico conteniendo un líquido transparente y una mano derecha. La vasija era una especie de lechera, de un litro aproximadamente de capacidad. El líquido, seguramente alcohol, la llenaba completamente, bañando por entero la mano. Esta se encontraba con los dedos hacia arriba y había sido cortada por la muñeca. Había también en el mismo mueble, dos toallas de felpa rosada manchadas de sangre y tres fundas de almohadas con manchas similares.

Mano cortada

La mano cortada de Margot Shelly tal y como fue encontrada en la lechera de plástico.

En un ángulo de la cama también se descubrieron dos pieles de perro (según diversos conocidos de la Marquesa, esta poseía muchas mascotas pero extrañamente, sus perros fallecían casi siempre al poco tiempo de tenerlos). En otro armario de la misma habitación se encontraron: Una palangana con manchas de sangre en el fondo y que contenía además tres trozos de algodón manchados con sangre, diez o doce pares de tijeras de diversos tamaños, pinzas y otros instrumentos quirúrgicos, además de un tensiómetro, un fonendoscopio, una probeta llena de sangre y una garrafa de alcohol de dos litros de capacidad. Dentro de una canasta para la fruta hallaron un sobre y en su interior un moño de pelo largo de color castaño caoba, otro puñado de pelo más corto y dos peinecillos. En el comedor, sobre un trinchero, dentro de una sopera cerrada los inspectores encontraron dos cabezas de perro a las que les habían quitado la piel. En uno de los cuartos de baños el hallazgo fue el de un barreño con vísceras de animales, igualmente sumergidas en alcohol. En el registro también se dio con una lengua y unos ojos humanos. La cosa no terminó ahí, ya que los mismos inspectores practicaron posteriormente otro registro en el hotel en el que Doña Margarita tenía en Ciudad Lineal, al cuidado de una guardesa, y en el que hallaron los cadáveres momificados de dos perros y numerosas pieles de estos mismos animales.

Ante este hallazgo se ordenó la exhumación inmediata del cuerpo de Margot, descubriéndose que todos los miembros amputados pertenecían a la hija de la Marquesa. La misma morbosa pericia que la Marquesa había demostrado con la disección de sus perros, y que sin duda se debía a sus estudios de medicina, había sido empleada para amputar la mano, los ojos y la lengua del cadáver de su hija. Que además había rasurado de vello completamente, siguiendo la costumbre islámica. Durante sus largas permanencias en Marruecos, Doña Margarita había tenido contacto con diversas sectas islámicas de las que quizá, aprendió dichas prácticas, totalmente insólitas para la España de los años 50.

Ya durante el registro, la Marquesa había dado muestras de extrañeza, asegurando que no sabía nada del hallazgo de la mano en el recipiente de plástico: “Esto es una infamia de mi hijo Luis, para vengarse de mí”. A las preguntas del juez, respondió en el mismo sentido. No sabía que la mano estuviera allí, y mucho menos podía admitir que la hubiera cortado ella. Achacaba el acto a su hijo Luis, con el que no se hablaba hacía tiempo, ya que había cometido numerosas estafas utilizando el nombre de ella y habiendo estado más de una vez en la cárcel y hallándose reclamado por la justicia en varios juzgados de Barcelona. Doña Margarita manifestó también que el de la día de la muerte de su hija, por la tarde, salió con el Señor Bassols-Iglesias y recorrió tres cementerios, porque deseaba enterrarla en tierra y no en un nicho. Mas como no pudo encontrar lo que buscaba, al final decidió darle sepultura en un nicho del Cementerio de San Isidro, donde más adelante haría construir un mausoleo. Cuando llegó el turno de declaración del Señor Bassols, sus declaraciones estuvieron totalmente de acuerdo con las de Doña Margarita, sin que nada nuevo añadiera. Tampoco gran cosa dijeron los criados, que no hicieron mención de las frases que en su denuncia atribuía Luis Shelly a Luisa Ballery sobre sus temores de que la señora cometiese alguna barbaridad.

Margarita Ruiz de Lihory Periódico

Periódico de la época con declaraciones de la Marquesa.

Tanto la Marquesa como su pareja, Jose María Bassols, fueron puestos a disposición policial y conducidos al Psiquiátrico Penitenciario de Carabanchel, para ser sometidos a diferentes pruebas psíquicas. Si bien Don José María Bassols tuvo que permanecer algún tiempo encerrado, la Marquesa recuperó la libertad casi inmediatamente. Quizá alguien importante estaba en deuda con ella tras los servicios prestados en Marruecos durante varios años. A pesar de todo ello, la “Mata Hari” española murió en la ruina, malvendiendo poco a poco sus propiedades, para  poder comer, y para terminar con sus huesos en la parte más antigua del Cementerio Virgen de los Llanos de Albacete. Justo al fondo del cementerio a mano derecha, exactamente en las Galerías de San José, tercer patio, fila 147, segundo nicho desde arriba. Muriendo en la más absoluta miseria, Margarita Ruiz de Lihory fue enterrada en un nicho que durante veinte años permaneció sin lápida ni referencia alguna. Actualmente una austera lápida de “Mármoles Beneyto” presenta el siguiente epitafio:

Excelentísima Señora.

Dª Margarita Ruiz-De Lihory y Resino.

Marquesa de Villasante-Baronesa de Alcahalí.

Murió el 15 de Mayo de 1968.

Descanse en Paz.

La sentencia condenatoria de Margarita Ruiz de Lihory rezaba textualmente (ABC, 16 Mayo de 1964): “Por conformidad del fiscal y la defensa, ratificada por los procesados, se declaró probado que la fallecida, una hija de la procesada, ésta, horas antes de efectuarse el entierro, y en unión del otro procesado (José María Bassols), mutilaron el cadáver separando del mismo la mano derecha, extirpándole los ojos y cortándole el tercio anterior de la lengua, y guardaron todo ello en diversos recipientes en su propio domicilio, donde también conserva gran número de cabezas y vísceras de perros y pájaros. Tales hechos los realizaron con el fin de conservar aquellos miembros como un recuerdo”. La Audiencia de Madrid condenó a la Marquesa y a José María Bassols como autores de un delito de profanación de cadáveres y otro contra la salud pública, con la agravante de parentesco respecto a la procesada. Pero las penas fueron menores.

Las motivaciones que llevaron a la Marquesa a mutilar el cuerpo de su difunta hija siguen siendo desconocidas. Según ella misma durante el juicio, aseguró en su defensa que su hija “era una santa y quise conservar partes de su cuerpo como reliquias. ¿Acaso los católicos no veneran con respeto la lengua de san Antonio en Padua, el brazo de san Vicente Ferrer en Valencia o el famoso brazo de santa Teresa?”. A pesar de sus declaraciones, nadie la creyó y el misterio persiste a fecha de hoy. Según algunos investigadores, la clave del secreto puede estar en el palacete que la aristócrata poseía en la calle Mayor de la ciudad Albacete. Según su mayordomo, Andrés Gómez Honrubia, allí sucedían cosas muy extrañas. Este confidente afirmó que el palacete era el “cuartel general” de la marquesa, donde estaba el “cuarto del moro”, un sótano al cual se descendía a través de una trampilla de hierro que sólo podía levantarse entre dos personas. En él permanecía muchas horas; no sé exactamente lo que hacía allí, pero sí sé que con frecuencia subía con una palidez cadavérica”, contó al periódico Levante en Febrero de 1954. La marquesa criaba en sus domicilios de Madrid, Valencia, Barcelona y Albacete a unos 80 perros, 20 gatos y otros animales. Una de las perras llevaba un collar de oro. Otra tuvo un parto sobre una cama de matrimonio. Pese a estas excentricidades, la aristócrata mantenía a la mayoría de los animales en pésimas condiciones higiénicas y alimentarías. Muchos estaban enfermos y esqueléticos. A veces el hambre era tal que se comían los cadáveres de sus semejantes. Cuando alguno de los animales moría, Margarita Ruiz de Lihory tenía la morbosa costumbre de fotografiarse junto al cadáver, después los disecaba o experimentaba con ellos.

Margarita Ruiz de Lihory Mascotas

Margarita Ruiz de Lihory con algunas de sus mascotas.

El misterio en relación al Caso de la Mano Cortada sin embargo no termina aquí, tornándose tremendamente rocambolesco. El presidente de la Sociedad Castellano-Manchega de Parapsicología, insiste en el misterioso papel que habrían jugado esa pareja de científicos mencionados con anterioridad en el caso de la mano cortada: “De hecho, estos siniestros personajes, a los que se veía con frecuencia en el desaparecido bar El Nido de nuestra capital, desaparecieron del país nada más ocurrir los hechos”. Posteriormente, estos mismos individuos fueron considerados extraterrestres, circunstancia que dio mayor repercusión al caso a nivel internacional, incluso la CIA llegó a enviar a Albacete un agente para que arrojase luz sobre los hechos. La idea de que éstos fueran alienígenas (procedentes de un hipotético planeta llamado Ummo) es rocambolesca y cobró cuerpo a raíz de la publicación de unas cartas (la primera fechada el 6 de Agosto de 1971) cuya supuesta autoría correspondía al profesor Jesús Jordán Peña, vinculado a un grupo esotérico que se reunía en La Ballena Alegre de Madrid. En una de las cartas fechadas en 1971, se decía que Margot Shelly realmente fue infectada por un virus que había escapado al control de los supuestos ummitas, infectando de forma accidental a la hija de la Marquesa. En cualquier caso, este nuevo giro en los hechos fue la cortina de humo perfecta para evitar ahondar en la auténtica naturaleza de estos personajes, presuntamente vinculados al III Reich, y que habrían estado viviendo de incógnito en Albacete.

Por si esto fuera poco, el famoso palacete de la Marquesa en Albacete fue demolido y sobre su solar se edificó la Conserjería de Industria de Castilla-La Mancha. En dicho lugar se dice que suceden algunos fenómenos paranormales y hasta se han grabado unas supuestas psicofonías (Mamá, frío, miedo; yo soy Dios), obtenidas por el investigador José Luis Tajada Herráiz y su equipo, psicofonías que a pesar de su espectacularidad, recuerdan en gran medida a las falsas parafonías del Palacio de Linares obtenidas por Carmen Sánchez de Castro, ya que se percibe golpe de glotis y una muy clara respiración pegada al micrófono de la grabadora, algo que en principio, parece mucho más terrenal que paranormal. De todas formas, desde La Exuberancia de Hades y al no tener pruebas definitivas para aclarar las dudas de un modo u otro al respecto, se respeta la opinión de los investigadores que aseguran que dichas inclusiones parafónicas se obtuvieron de forma seria y rigurosa.

Escudo Casa Labastida

Escudo que presidía el palacete de la Marquesa en Albacete.

Programa de Íñigo en Directo en donde se cuentan los detalles sobre el Caso de la Mano Cortada y se emiten las psicofonías obtenidas por José Luis Tajada y su grupo de investigación en el antiguo palacete de la Marquesa.

Revista El Caso, el misterio de la mano cortada

Famosa portada del Nº 92 de la revista El Caso, el cual trataba de forma pormenorizada los hechos relativos al Caso de la Mano Cortada.

Nota: Ummo sería el nombre de un exoplaneta del que hipotéticamente procedería la “civilización ummita” que habría contactado con diversas personas de la Tierra. La información llegó en forma de documentos y cartas (también llamadas telefónicas en las que el supuesto interlocutor alienígena tenía una voz extraordinariamente gangosa) enviados a grupos de personas creyentes en el fenómeno OVNI y gozó de cierta popularidad en España y Francia en los años 60 y 70. Germán de Argumosa y Valdés, introductor de la parapsicología en España, fue uno de los receptores de dichas y misteriosas cartas, pero tal y como dijo en el desaparecido programa Turno de Noche de Juan Antonio Cebrián, nunca creyó en la veracidad del Caso UMMO y tampoco en la de las mencionadas cartas, calificando sus textos como un “prestidigitado paranoide” y un “sinsentido”. Son muy famosas las fotografías realizadas el 1 de Junio de 1967 en San José de Valderas (Madrid) de supuestos OVNIS que tenían grabado en su fuselaje un símbolo extraño. Aunque a fecha de hoy el caso es considerado como fraudulento, algunos investigadores como Juan José Benítez, aseguran que es posible que algo de cierto exista en torno a este extraño Caso UMMO.

OVNI UMMO San José de Valderas

Famosa fotografía del OVNI de UMMO obtenida el 1 de Junio de 1976 en San José de Valderas (Madrid).

Fuentes: El Caso, El Archivo del Crimen (Manuel Carballal), La Tribuna de Albacete, Wikipedia, elaboración propia.

Anuncios
 

Etiquetas: , , , , , ,

3 Respuestas a “El Caso de la Mano Cortada

  1. Dolli

    14 noviembre, 2014 at 17:18

    Buf, pues vaya historia, la verdad es que en España tenemos bastantes historias de estas o similares, macabras, raras, paranormales o como quieras llamarlas, y me alegra ir leyéndote algunas de ellas.

    Un saludo

     

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: