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El Santo Grial

10 Jun

El Santo Grial, objeto entre la historia y la leyenda, es la copa que Jesús usó en la primera Eucaristía, durante la Última Cena. Según el cristianismo, de este cáliz tomaron los discípulos el vino, símbolo de la sangre de Cristo, para hacerse partícipes de su gracia y de su salvación. Una copa, que por su significado y por el misterio que la envuelve ha sido objeto de estudio y de ambición, perseguido durante siglos como un intento de comprobar su existencia, y la existencia real de Dios.

La relación entre el Grial, el Cáliz y José de Arimatea procede de la obra de Robert de Boron Joseph d’Arimathie, publicada en el Siglo XII. Según este relato, Jesús, ya resucitado, se aparece a José para entregarle el Grial y ordenarle que lo lleve a la isla de Britania. Siguiendo esta tradición, autores posteriores cuentan que el mismo José usó el cáliz para recoger la sangre y el agua emanadas de la herida abierta por la lanza del centurión en el costado de Cristo y que, más tarde, en Britania, estableció una dinastía de guardianes para mantenerlo a salvo y escondido. La búsqueda del Santo Grial es un importante elemento en las historias relacionadas con el Rey Arturo (el Ciclo Artúrico o Materia de Bretaña) donde se combinan la tradición cristiana con antiguos mitos celtas referidos a un caldero divino.

La otra versión de la historia del Grial mantiene que el apóstol Marcos, dueño de la casa donde se celebró la Última Cena, entregó el Grial a San Pedro, y éste lo llevó a Roma. Allí sus sucesores lo guardaron, hasta que el peligro por las persecuciones del emperador romano Valeriano hizo que el Papa Sixto II encomendara a San Lorenzo la misión de esconder el Sagrado Cáliz.

Martin Schongauer - Crucifixión con cuatro ángeles

Martin Schongauer – La Crucifixión con cuatro ángeles (Desconocida). Obsérvese el detalle que uno de las ángeles recoge la sangre de Cristo en una copa o cáliz.

La palabra grial, parece ser una adaptación del término latino gradalis que implica la idea de un plato, escudilla o bandeja con viandas que es llevado a la mesa en diferentes momentos (gradus) de una comida. En algunos textos de la Baja Edad Media aparece trascrito como “San Gréal” lo que ha dado lugar a interpretaciones esotéricas según las cuales el nombre derivaría de una supuesta forma “Sang Réal“, es decir, “sangre real“. Según los defensores de esta idea, que no es aceptada por los medievalistas, la mención de la sangre no se refiere a la recogida del cuerpo de Cristo, como sostienen unánimemente los textos, sino a sus supuestos descendientes. Tal hipótesis se desarrolla en el libro de Richard Leigh y Henry Lincoln: El enigma sagrado (The Holy Blood and the Holy Grail) utilizado como fuente por Dan Brown para su novela El Código Da Vinci.

El primer autor en mencionar al Grial es, entre 1181 – 1191, el poeta Chrétien de Troyes en su narración Perceval, también llamada Le Conte du Graal. La obra, presentada como tomada de un libro antiguo, habla de la visita de Perceval, quien aspira a ser caballero del Rey Arturo, al castillo del Rey Pescador, en el cual le es mostrado un grial. Dentro del mismo hay una especie de oblea que, milagrosamente, alimenta al herido padre del Rey. Perceval no pregunta por el significado de este objeto, lo cual le es reprochado más tarde.

Aunque posee un claro simbolismo cristiano, Chrétien no explica en qué consiste el grial, y la obra se interrumpe bruscamente. El autor no lo denomina “santo“, ni lo designa como “el grial“, sino simplemente como “un grial” y considera más importante su contenido, la hostia consagrada del catolicismo, que el recipiente. De hecho, teniendo en cuenta la etimología de la palabra, es muy posible que Chrétien aludiera a una sencilla bandeja.

La obra de Chrétien de Troyes marcaría el comienzo de la leyenda, pero serían Robert de Boron y Wolfram von Eschenbach quienes la desarrollarían de la manera que la conoció la Europa medieval. Robert de Boron, en Joseph d’Arimathie y Estoire del San Graal, es el responsable de transformar el “grial” de Chrétien en “El Santo Grial“. Este autor inglés espiritualiza el simple plato mencionado por el francés y lo convierte en la copa de la Última Cena, la misma que, según sostenían las leyendas, José de Arimatea usó después para recoger la sangre de las heridas durante la crucifixión de Cristo. De Boron es también el primero en afirmar que José y su familia llevaron el Grial a partes no especificadas de Britania.

Edward Burne-Jones - El Logro - La visión del Santo Grial a Sir Galahad, Sir Bors y Sir Perceval

Edward Burne-Jones – El Logro: La visión del Santo Grial a Sir Galahad, Sir Bors y Sir Perceval (1895 – 1896). El Santo Grial es uno de los elementos más importantes en las leyendas artúricas.

La búsqueda e identificación del Grial ha sido de siempre uno de los grandes objetivos de la arqueología mundial, junto con el Arca de la Alianza o la Tumba de Alejandro Magno. Cabe destacar que la Ahnenerbe, sección ocultista de las SS nazis, siguió el rastro en nuestro país del Arca de la Alianza y el Cáliz de Cristo. En las ruinas de Montsegur, lo buscó infructuosamente uno de los miembros más destacados de la Ahnenerbe, el ocultista Otto Rahn. Tras el fracaso de este gurú del esoterismo nazi, Himmler visitó el monasterio de Montserrat y preguntó por el Cáliz. Como señala Rámila, el “reichführer” quiso visitar los pasadizos subterráneos de la montaña, muy cercana a Montsegur, pero el padre Ripol, que hacía de anfitrión, rechazó la solicitud. Miguel G. Aracil cuenta en Himmler en Montserrat: En busca del Grialque el líder de las SS exigió ver todos los documentos del monasterio que estuviesen relacionados con el Cáliz. Ante la negativa del padre Ripol, Himmler gritó: “¡Todo el mundo en Alemania sabe que el Grial está en Montserrat!”.

A lo largo de la historia muchos cálices (alrededor de 200) a lo largo de Europa principalmente, han sido supuestamente identificados como el verdadero Grial de la Última Cena según diversos datos históricos y leyendas. Uno de los más interesantes es el Cáliz de la Catedral de Valencia y que la tradición aragonesa identifica con el Santo Grial, este cáliz está compuesto de dos piezas (una copa tallada a partir de una piedra de calcedonia y fechada en el Siglo I y un pie que habría sido añadido posteriormente). En los viajes realizados a Valencia por los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI usaron este cáliz al celebrar sus misas multitudinarias. Esto se considera un apoyo de la Iglesia a favor de la autenticidad de esta reliquia, aunque jamás ha sido formulado un comentario oficial. Un detalle curioso es que este cáliz es el representado por el pintor valenciano Juan de Juanes en su pintura La Santa Cena (Museo del Prado), pintada en 1560. En dicha pintura se representa la copa con el pie con asas, lo cual no se ciñe a la teoría de que estas que fueron añadidas posteriormente.

Juan de Juanes - La Santa Cena

Juan de Juanes – La Santa Cena (1562).

Cáliz de la Catedral de Valencia

Cáliz de la Catedral de Valencia.

Datos muy recientes nos dicen sin embargo que el llamado Cáliz de Doña Urraca ubicado en la Colegiata de San Isidoro de León, sería el auténtico Grial. Dos pergaminos egipcios originales fechados en el Siglo XIV y encontrados en la Universidad de al-Azhar (El Cairo), han servido para que los historiadores medievales Margarita Torres Sevilla y José Miguel Ortega aseguren que el Santo Grial se encuentra en la basílica de San Isidoro de León. “La copa que las comunidades cristianas consideraron que era la Copa de Cristo es la que se trasladó a León en el siglo XI procedente de Egipto y después de pasar por Denia”. Los dos documentos relatan el traslado de la Copa a España; donada por el califa fatimí en 1054 al emir de la taifa de Denia y éste la regaló a al Rey de León Fernando I el Grande o el Magno en el Siglo XI, después de haber sido saqueado de la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, donde había permanecido hasta entonces y desde el Siglo IV. El cáliz de Doña Urraca se compone de dos copas o cuencos de ónice de origen greco-romano y, según la nota periodística, a los investigadores siempre les llamó la atención que Urraca entregara a los orfebres algo que materialmente no tenía gran valor y además era un objeto de uso pagano. Los orfebres de León hicieron un trabajo artístico excepcional, convirtiendo lo que en su día fue objeto pagano en un cáliz digno de admiración. Las piezas de ónice están recubiertas de oro en la copa, nudo y peana, dejando al descubierto parte de la copa y casi toda la peana. El interior de la copa también está revestido de oro. Este metal está trabajado con gran delicadeza en filigranas que forman dibujos, arquillos, espirales y pequeños caracoles. En los huecos se incrustaron perlas, esmeraldas, amatistas y zafiros. Hay también incrustado un mascarón hecho de vidrio imitando un camafeo, que es posterior a la obra de la composición del cáliz. En la peana y antes del nudo hay una inscripción que dice: IN NOMINE DNI. VRRACA FREDINANDI.

Cáliz de Doña Urraca

Cáliz de Doña Urraca.

Fuentes: Wikipedia, alu.ua.es, abc.es, elaboración propia.

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1 comentario

Publicado por en 10 junio, 2014 en Arqueología, Arte, Cultura, Historia

 

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Una respuesta a “El Santo Grial

  1. Miguel Rolando Quispe Durand

    18 octubre, 2015 at 04:30

    esta historias son muy importantes para conocimiento y cultura .. que todos debemos de saber

     

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