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Carcharodon megalodon

06 May

Megalodón (Carcharodon megalodon o Carcharocles megalodon).

Periodo: Cenozoico (Mioceno – Plioceno). Hace 23 – 2,6 millones de años aproximadamente.

Tamaño: Debido a lo fragmentado de sus restos y a que la mayoría de ellos son dientes, es complicada la estimación de su tamaño. Originalmente pensaron que podría estar cerca de los 30 metros de longitud, un tamaño muy similar al de la actual ballena azul, sin embargo en la actualidad hay un consenso científico que nos dice que el Megalodón alcanzaba una longitud total de más de 16 metros, con un máximo quizá de unos 20,3 metros.

Peso: Según el modelo de Gottfried, un Megalodón de 15,9 metros habría tenido un peso de 47 toneladas, uno de 17 metros pesaría 59 toneladas y uno de 20,3 metros llegaría a las 103 toneladas. Todo ello le convertiría de largo en el mayor escualo que jamás haya habitado el planeta y uno de los peces más grandes que han existido.

Distribución: Aguas costeras y oceánicas de prácticamente todo el mundo, dependiendo de su etapa vital. Los ejemplares jóvenes seguramente preferirían aguas pocos profundas (zonas costeras), mientras que los individuos adultos se moverían principalmente en aguas profundas y oceánicas. Sus áreas de cría estarían en regiones de aguas costeras cálidas, donde los peligros potenciales eran menores y las fuentes de alimento abundantes.

Estado de conservación: Extinto.

Localización de los fósiles: Descrito por Louis Agassiz en 1835. Se han encontrado restos fósiles en numerosas partes del mundo pero principalmente en: Europa, América del Norte y del Sur, zona del Caribe, África, India, Japón. Ello nos indica que este animal tuvo una distribución cosmopolita.

El Megalodón (diente grande), es una especie extinta de tiburón que vivió durante el periodo Cenozoico. Es considerado uno de los mayores y más poderosos depredadores vertebrados que nunca hayan existido en el planeta. Se cree que tenía una aspecto muy parecido al del actual tiburón blanco (Carcharodon carcharias), ya que la carencia de esqueletos completos de Megalodón han obligado a los científicos a basarse en la morfología de su actual pariente para su reconstrucción.

Carcharodon megalodon

El condrocráneo de C. megalodon debió de tener una apariencia más compacta y robusta que el del gran tiburón blanco, para así reflejar funcionalmente sus mandíbulas y dentadura más macizas en comparación. Los dientes de este tiburón (principal evidencia fósil del mismo) son excepcionalmente robustos y serrados, la mayoría de ellos de unos 18 centímetros de largo. Su fuerza de mordida (108 – 180 Newton) según varios estudios, era 10 veces mayor que la del actual tiburón blanco y unas 5 veces superior que la del Tyrannosaurus Rex. Sus aletas también debieron haber sido muy probablemente proporcionalmente más grandes y gruesas comparadas con las del gran tiburón blanco debido a que las aletas relativamente grandes son necesarias para la propulsión y control de movimientos en un tiburón mayor. A través del escrutinio de las vértebras parcialmente preservadas de un espécimen de C. megalodon hallado en Bélgica, parece ser que éste tenía un número mayor de vértebras que los hallados en cualquier espécimen grande de los tiburones conocidos. Sólo el número de vértebras del gran tiburón blanco se aproxima en cantidad, simbolizando los cercanos vínculos anatómicos entre las dos especies. Sobre la base de las características mencionadas antes, Gottfried y colaboradores (1996) reconstruyeron un esqueleto completo de un individuo juvenil de Megalodón de 11,5 metros de longitud, el cual se exhibe en el Museo Marino Calvert en la isla Solomons (Maryland, Estados Unidos). El equipo hizo hincapié en que las diferentes proporciones al compararlo con el esqueleto de un gran tiburón blanco están basadas en los mismos patrones ontogenéticos de crecimiento del propio gran tiburón blanco actual.

Mandíbulas Megalodón

Mandíbulas reconstruidas de Carcharodon megalodon en el Museo Nacional de Baltimore (Estados Unidos).

Esqueleto Carcharodon megalodon

Reconstrucción de un esqueleto de un Carcharodon megalodon en el Museo Marino Calvert de Solomons (Maryland, Estados Unidos).

La mayoría de los científicos proponen al megalodón como el carnívoro más formidable que jamás haya existido. Su gran tamaño, capacidad de nado y poderosas mandíbulas, le habrían colocado en la cúspide de la pirámide alimenticia de su tiempo. Diversas evidencias fósiles nos indican que se habría alimentado principalmente de cetáceos como delfines, marsopas y ballenas, además de pinípedos (focas, morsas) y grandes tortugas marinas. Muchos huesos de ballenas contemporáneas al megalodón se han encontrado con profundas marcas de mordidas hechas por este tiburón. Incluso se han encontrado dientes de megalodón en yacimientos de restos masticados de ballenas. Es posible que este enorme escualo también fuese piscívoro y es muy creíble a su vez que tuviese también cierta tendencia al canibalismo.

Los paleontólogos han realizado un estudio de los fósiles para determinar los patrones de ataque de C. megalodon en sus presas. los restos de una ballena de 9 metros de largo (de un taxón sin identificar), proporcionó la primera oportunidad de analizar cuantitativamente el comportamiento predatorio de C. megalodon. Este cazador se enfocaba principalmente en atacar las partes con más hueso (por ejemplo, hombros, aletas, costillas y la columna vertebral) de la presa, las cuales los grandes tiburones blancos generalmente evitan. El Megalodón trataba de destrozar los huesos y dañar los delicados órganos (el corazón y los pulmones) alojados en la caja torácica de las presas. Con un ataque pudo haber inmovilizado a la presa, la cual moriría rápidamente debido a las heridas en estos órganos vitales. Estos hallazgos también hacen claro por qué este tiburón prehistórico necesitaba unos dientes más robustos que los de los grandes tiburones blancos. Su fuerza de mordida estaría en torno a los 108.514 newton para un ejemplar de cerca de 16 metros, lo que le convierte en uno de los seres con una mayor potencia al respecto que han existido jamás en la Tierra.

La evidencia fósil sugiere que las áreas de cría preferidas por C. megalodon eran ambientes de aguas costeras cálidas, donde los peligros potenciales eran menores y las fuentes de alimento abundantes. Se han identificado algunos sitios de cría por fósiles encontrados en la Formación Gatún de Panamá, la Formación Calvert en Maryland, el Banco de Concepción en las Islas Canarias y la Formación Bone Valley de Florida. Como en el caso de muchos tiburones, C. megalodon probablemente también daba a luz crías vivas. El tamaño de los dientes de C. megalodon neonatos indica que las crías medían entre 2 – 3 metros de largo al nacer. Sus preferencias dietarias exhibían un cambio ontogenético. Los jóvenes C. megalodon comúnmente cazaban peces, tortugas marinas, dugones y pequeños cetáceos; los C. megalodon maduros se desplazaban mar adentro en áreas frecuentadas por grandes cetáceos, que eran su fuente principal de alimento. Sin embargo, hay un caso excepcional de un supuesto C. megalodon joven que trató de atacar a una ballena grande, un rorcual. Este incidente ocurrió en el Plioceno, hace 3  – 4 millones de años, en Carolina del Norte (Estados Unidos).

Diente de Megalodón

Diente de Megalodón en comparación con dos dientes de tiburón blanco actual.

No se sabe muy bien aún las causas de la extinción del Megalodón aunque se especula con diversas teorías, principalmente:

  • Enfriamiento oceánico y caída de los niveles del mar: El cierre del Istmo de Panamá cambió fundamentalmente la circulación oceánica global. Este evento permitió el inicio a una glaciación en el Hemisferio Norte, y más tarde, también facilitó el enfriamiento del planeta entero. Adicionalmente, la expansión de la glaciación durante el Plioceno retuvo grandes volúmenes de agua en forma de capas de hielo, lo que resultó en una significativa caída en los niveles del mar. A consecuencia de esto, durante el Plioceno tardío y el Pleistoceno hubo varias edades del hielo, que enfriaron los océanos significativamente. La principal razón citada para la extinción del C. megalodon es el declive en las temperaturas de los océanos a escala global durante el Plioceno. Esta tendencia al enfriamiento impactó de forma adversa a C. megalodon, ya que prefería aguas cálidas y como resultado, se volvió una especie extremadamente rara hasta su extinción final durante el Pleistoceno. No hay evidencia fósil de C. megalodon en regiones alrededor del mundo en las que la temperatura del agua había caído significativamente durante el Plioceno. Más aun, estos cambios oceanográficos pueden haber limitado muchos de los sitios de aguas cálidas que servían de área de cría para C. megalodon, obstaculizando el mantenimiento de su población. Las áreas de cría son esenciales para el mantenimiento de una especie.
  • Declive de las fuentes de alimentos: Los cetáceos alcanzaron su mayor diversidad durante el Mioceno, con cerca de 20 géneros reconocidos en comparación a los seis géneros vivientes. Dicha diversidad representaba el marco ideal para mantener a un superdepredador como C. megalodon. Después del cierre del Istmo de Panamá, muchas especies de cetáceos se extinguieron y muchas especies sobrevivientes desaparecieron de los trópicos. Los patrones de migración de las ballenas del Plioceno se han reconstruido a partir del registro fósil, sugiriendo que muchas especies sobrevivientes mostraron una tendencia a dirigirse hacia las regiones polares. Las temperaturas del agua más fría durante el Plioceno impidieron a C. megalodon llegar a las regiones polares, y las mayores presas ya no estaban “dentro del rango” del Megalodón después de dichas migraciones. Estos sucesos disminuyeron la fuentes de alimentos de C. megalodon en las regiones que éste habitaba en el Plioceno, principalmente el latitudes medias a bajas. El Megalodón estaba adaptado a un estilo de vida especializado, el cual fue perturbado como resultado de estos cambios. Además, la escasez de presas en los trópicos durante los tiempos del Plio-Pleistoceno puede haber impulsado el canibalismo en los C. megalodon. Los individuos jóvenes estarían en un creciente riesgo de ataques de los adultos durante las épocas de hambruna.
  • Competencia ecológica de nuevas especies: La aparición y amplia distribución de los grandes delfínidos depredadores del género Orcinus durante el Plioceno, llenó probablemente el vacío ecológico dejado a fines del Mioceno por la desaparición de los cachalotes superdepredadores. Una interpretación minoritaria indica que estos delfínidos pudieron haber superado la competencia ecológica con los últimos representantes de C. megalodon en el nicho de depredador superior. Sin embargo, muchos expertos han inferido que factores como la tendencia al enfriamiento en los océanos y la disminución de presas durante el Plioceno pueden haber jugado un papel muy significativo en el declive y extinción de C.megalodon. Otros depredadores superiores también parecen haberse beneficiado de la desaparición de esta especie. El registro fósil indica que estos delfínidos aparecen comúnmente en latitudes altas durante el Plioceno, indicando que pudieron hacer frente a las condiciones de aguas frías que se estaban volviendo predominantes, aunque también se han encontrado en los trópicos (como Orcinus sp. en Sudáfrica). Grandes marcas de mordidas en restos fósiles de delfínidos indican que C. megalodon los cazaba. Sin embargo, el paleontólogo Albert Sanders sugiere que C. megalodon se había vuelto demasiado grande como para sustentarse de las fuentes de alimentación disponibles en los trópicos.

Comparación Carcharodon megalodon

Comparación de tamaño entre el Carcharodon Megalodon, tiburón ballena (Rhincodon typus), tiburón blanco (Carcharodon carcharias) y hombre.

Carcharodon megalodon vs Tiburón blanco

Reconstrucción de un Megalodón junto a un tiburón blanco actual.

Supuesta foto de la presencia de un megalodón en aguas de Sudáfrica (1942).

Aunque los expertos consideran que no hay ninguna evidencia disponible que indique que el megalodón no está extinto, la idea de que una población superviviente pudiese seguir existiendo en la actualidad parece haberse asentado en el imaginario público aunque sin pruebas concluyentes acerca de su veracidad. A este respecto podríamos destacar una foto aparecida en un documental de Discovery Channel, en la que aparecen dos submarinos nazis en aguas de Sudáfrica, y también una enorme aleta dorsal seguida de la punta de la aleta caudal. Dicha foto aparentemente fechada en 1942, es para el citado documental de Discovery Channel una muestra de la posible existencia del megalodón en la actualidad. No obstante, la instantánea resulta cuanto menos problemática por varias razones:

  • Los nazis no solían colocar una marca de agua con esvástica en sus fotografías.
  • El tono sepia tampoco se utilizaba salvo para fotos de familia y más antiguas, siendo el blanco y negro el color predominante en la época.
  • Las aletas no crean oleaje a su alrededor en dicha imagen.
  • 64 pies (19,5 metros) es un tamaño ligeramente superior a la mayoría de estimaciones actuales sobre la longitud del megalodón, estimaciones las cuales están en torno a algo más de 16 – 18 metros de largo.

Documental de National Geographic sobre el Megalodón (Gracias a pococteam por el vídeo).

Fuentes: Wikipedia, Canal de Historia, elaboración propia.

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3 Respuestas a “Carcharodon megalodon

  1. Tristan Arzac (@tris9669)

    31 mayo, 2014 at 23:46

    Siempre me han fascinado los escualos y que decir del “Megalodón” para mí éste es un artículo indispensable para quien quiera leer un trabajo bien hecho sobre la materia en cuestión.

     

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