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Lágrimas de amapola

04 Mar

Soplo de aire templado meciendo lágrimas de amapola, pétalos de sangre goteando sobre campos de trigo manchado con la vida de los héroes que descansan bajo terrenos sagrados en la Antigüedad… Y en la antigüedad de nuestro dolor acuesto mi frustración pasada, mis añoranzas futuras, todo aquello que pierdo en acuosos ríos de desesperanza. Desiertos de labios agrietados y sedientos de oasis por explorar; bajar al infierno es la única posibilidad para caldear el frío de la nada y romper las mordazas que retienen todas esas palabras arremolinadas dispuestas a herir.

Silencio como única amistad, luz como molesta conciencia, noche como inseparable compañera que de negro tapa su rostro y de rojo lleva su corazón palpitante en la mano. No decir nada cuando el velo cubre la visión y los oráculos comienzan a temblar y distorsionar predicciones de caos como pájaros de mal agüero, haciendo hincapié en la necesidad, esa palabra que lo simplifica todo, necesitar libertad en la vida para poder vivirla lejos de tanto paisaje bello como los estigmas de un santo y los éxtasis de una santa demente de amor y sangre sobre su piel.

Arrodillarse sobre este campo de trigo y ser inmortal por un instante, extender los brazos al cielo y recordar infinidad de deshielos de inviernos que son historia, gélidas cicatrices en mi interior abrazado por el frío cuerpo de una noche que se alza victoriosa tras el crepúsculo sangrante que amenaza con estallar de pasión sobre el horizonte, en una danza perfecta y sin preámbulos, solamente disfrutando de esa caída celestial. Intenta creer que mi noche es permanente, que no habrá amanecer que ilumine tu partida hasta mañana, ¿cómo hacerlo cambiar?, ¿cómo ser tu oscuridad y tu corazón arrancado del pecho?.

Cuando sea demasiado tarde, dame el beso de gracia y prende mi locura para expresar en arte los pegotes concentrados de mis sentimientos, mi conciencia derivada en inconsciencia, mis momentos de iluminación sobre tus labios de rojo carmín y negro regusto. No me regales lágrimas de amapola porque de esa forma, no podré volver a dormir ya que esperaré cada segundo de reloj tus jadeos en mi oído, tus promesas de amantísima nocturnidad… Tu majestad en el lado tenebroso del espejo.

Tumbado sobre la tierra con los brazos en cruz, cielo estrellado sobre mí, espigas a mi alrededor, paisaje de ensueño. Noche, que me abrazas con sensual cadencia, monta mi cuerpo fatigado y apaga como velas ahogadas las estrellas que nos hacen brillar para de esa manera, fundirme en ti en mitad de estos campos mecidos como melena de león por la brisa de verano. Derrama mi amor por ti hasta que el amanecer nos haga despertar para hacerme rememorar que cada instante sin ti es una locura que hay que sobrellevar hasta el próximo atardecer, hasta que el Sol no tenga más motivos por los que brillar.

Amapolas

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Publicado por en 4 marzo, 2014 en Mis Relatos

 

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