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Archivos Mensuales: enero 2014

Reptiles Voladores Prehistóricos

Dimorphodon (Dientes de dos formas).

Periodo: Jurásico Inferior. Hace 200 – 180 millones de años.

Tamaño: Envergadura de 1,45 metros y longitud total de 1 metro aproximadamente.

Peso: Desconocido.

Localización fósiles: Descrito por Richard Owen en 1859. Se han encontrado restos en Lyme Regis (Inglaterra).

El Dimorphodon fue un reptil volador  y un eficiente depredador. Su cuello corto y flexible, debía ser a la vez resistente para soportar su enorme cabeza (con relación a su cuerpo) de unos 22 centímetros de largo. Se especula con que el cuello del Dimorphodon pudiese tener una bolsa membranosa en su parte inferior. La cabeza de este reptil volador poseía aberturas en el hueso que disminuían considerablemente el peso de su testa, la cual contenía un pequeño cerebro, perfecto ejemplo de uno de sus caracteres primitivos. El pico era fuerte y flexible y pudo tener una bolsa membranosa inferior. No se sabe demasiado de este animal pero se cree que el Dimorphodon posiblemente habitase en regiones costeras, ya que se alimentaba de peces, calamares y pequeños reptiles, aunque también se especula con que podría llegar a alimentarse de insectos ya que a pesar de que su mandíbula podía cerrarse rápidamente, también lo hacía con poca fuerza y escasa penetración de sus dientes. Todo esto, junto con el cráneo corto y alargado, puede sugerir que el Dimorphodon era un insectívoro, aunque en ocasiones también podría devorar pequeños vertebrados y carroña. Su cola terminaba en un apéndice con forma de diamante, esto probablemente habría ayudado al Dimorphodon a la hora de estabilizarse durante el vuelo. Hay muchas dudas acerca de la forma de moverse del Dimorphodon en tierra, se ha sugerido que era bípedo, a pesar de que huellas fósiles de otros pterosaurios indican que eran cuadrúpedos cuando andaban por el suelo pero los modelos de computadora de Sarah Sangster nos confirman esta última hipótesis, por lo que el Dimorphodon se desplazaría en tierra de forma cuadrúpeda.

Dimorphodon

Pterodactylus (Dedo alado).

Periodo: Cretácico Superior (Titoniano). 150,8 – 148, 5 millones de años.

Tamaño: Envergadura de 1,5 metros y una longitud total de 1 metro.

Peso: Desconocido.

Localización fósiles: Descrito por Cosimo Alessandro Collini en 1784. Se han encontrado restos en la Caliza de Solnhofen de Baviera (Alemania).

El Pterodactylus es un género de pequeño pterosaurio muy conocido cuyos miembros son conocidos como pterodáctilos. Fue además el primero en ser nombrado y clasificado como reptil volador. Pterodactylus es conocido a partir de cerca de 27 especímenes fósiles, y aunque muchos de estos son juveniles, muchos preservan esqueletos completos. Los cráneos de los Pterodactylus adultos eran largos y estrechos con cerca de 90 grandes dientes cónicos. Los dientes se extendían desde la punta de ambas mandíbulas, y se volvían más pequeños a medida que se alejaban de las puntas de las mandíbulas (a diferencia de algunos de sus parientes, en los cuales los dientes estaban ausentes en la punta de la mandíbula superior y eran relativamente uniformes en tamaño). El cuello era largo, y cubierto de largas picnofibras parecidas a cerdas. Un saco gular se extendía desde la mitad de la mandíbula inferior hasta la parte superior del cuello. Pterodactylus, como otros pterosaurios, tenía una cresta sobre su cráneo compuesta mayormente de tejidos blandos. En el Pterodactylus adulto, esta cresta se extendía entre el borde posterior de la fenestra anteorbital (la gran abertura en el cráneo) y la parte posterior del cráneo. La parte posterior de la cresta se extendía hacía arriba en una estructura cónica curva vuelta hacia atrás. La cresta estaba compuesta mayormente de largas fibras endurecidas (dobladas juntas en un patrón de espiral dentro de la parte cónica de la cresta), y cubierta de escamas. Las alas era largas, y las membranas alares parecen haber carecido de la cubierta pilosa de picnofibras presente en algunos otros pterosaurios (como Pterorhynchus y Jeholopterus). La membrana del ala se extendía entre los dedos de manos y pies a modo de membrana interdigital, y poseía un uropatagio (una membrana secundaria extendida entre los pies y la cola), así como un propatagio (membrana entre la muñeca y el hombro). Tanto las garras de las manos como de los pies tenían cubiertas de queratina que se extendían y curvaban en afilados garfios más allá de sus núcleos óseos. Como otros pterosaurios (Rhamphorhynchus), los especímenes de Pterodactylus pueden variar considerablemente basándose en su edad o nivel de madurez. Tanto las proporciones de los huesos de las extremidades, el tamaño y forma del cráneo, como el tamaño y número de dientes cambiaban a medida que los animales crecían. Históricamente, esto ha llevado a que varios estadios de crecimiento (incluyendo los estadios de crecimiento de pterosaurios relacionados) hayan sido tomados como nuevas especies de Pterodactylus. El Pterodactylus era carnívoro y probablemente cazaba peces y otros animales pequeños.

Pterodactylus

Ctenochasma (Mandíbula de peine).

Periodo: Jurásico Superior (Titoniano). Hace 150 millones de años.

Tamaño: Envergadura de entre 25 centímetros – 1,2 metros, dependiendo de la subespecie (elegans, roemeri, taqueti).

Peso: Desconocido.

Localización fósiles: Nombrado inicialmente por Christian Erich Hermann von Meyer en 1852 (Ctenochasma roemeri). Se han encontrado restos en la Caliza de Solnhofen de Baviera (Alemania).

El Ctenochasma es un pequeño pterosaurio que se distingue principalmente por sus largos y delgados numerosos dientes (cerca de 400 en los adultos), agrupados muy cerca unos de otros, los cuales se alineaban en un hocico alargado y estrecho. Los dientes estaban tan agrupados que formaban un peine, y en los adultos estos se proyectaban por fuera de las mandíbulas, formando un cesto, el cual era probablemente usado para poder comer por filtración, filtrando agua para poder capturar y comer pequeños invertebrados. El hocico se curvaba levemente hacia arriba y era redondeado en la punta, y los dientes se limitaban a la mitad anterior de las mandíbulas. La especie más pequeña, Ctenochasma elegans, tenía una envergadura de únicamente 25 centímetros. Ctenochasma se distingue por su boca con hasta 260 dientes. Los Ctenochasma adultos tenían una cresta ósea a lo largo de su cráneo, pero esta no se halla en los juveniles. Las comparaciones entre los anillos escleróticos de tanto Ctenochasma elegans como Ctenochasma taqueti con aves y reptiles modernos sugieren que estos taxones pudieron haber sido nocturnos, y pueden haber tenido patrones de actividad similares a los de las actuales aves marinas nocturnas. Esto puede indicar una división de nicho ecológico con pterosaurios contemporáneos que se cree que eran diurnos, como Pterodactylus y Scaphognathus.

Ctenochasma

Rhamphorhynchus (Hocico con pico).

Periodo: Jurásico Superior (Titoniano). Hace 150 – 148 millones de años.

Tamaño: Envergadura de 1,26 metros y una longitud de 1,81 metros.

Peso: Desconocido.

Localización fósiles: Descrito por Richard Owen en 1861. Se han encontrado restos en España, Inglaterra y Tanzania. Los ejemplares mejor preservados proceden de la Caliza de Solnhofen de Baviera (Alemania).

El Rhamphorhynchus es un género extinto de pterosaurio ranforrincoideo que vivió en algunas zonas de Europa y África a finales del Jurásico. Contrariamente a un reporte de 1927 del investigador de pterosaurios Ferdinand Broili, el Rhamphorhynchus carecía de cresta, tanto ósea como de tejido blando, como las vistas en varias especies de pterosaurios pterodactiloides contemporáneos. Broili afirmó haber hallado una cresta de dos milímetros de alto compuesta de hueso delgado que corría a lo largo de la mayor parte de la longitud craneana de un ejemplar de Rhamphorhynchus, evidenciado por una impresión en la roca circundante y unos pocos fragmentos de de la propia cresta. Sin embargo, exámenes subsecuentes de esta espécimen hechos por Wellnhofer en 1975 y Bennett en 2002, usando tanto luz visible como ultravioleta lo hallaron rastro de la cresta, y ambos concluyeron que Broili se equivocó. La supuesta cresta, según concluyeron, era simplemente un artefacto de preservación. Los dientes de Rhamphorhynchus se entrelazan cuando se cierra la mandíbula y sugieren que tenía una dieta piscívora. Había veinte dientes en la mandíbula superior y catorce en la inferior. Menos especializados que sus contemporáneos, los pterodactiloides de cola corta como Pterodactylus, poseía una cola larga, que era rígida gracias a una serie de ligamentos, y acababa en un timón en forma de diamante. Las mandíbulas de Rhamphorhynchus alojaban dientes similares a alfileres, dirigidos hacia adelante, con una punta acabada en un pico curvado y afilado carente de dientes, indicando una dienta consistente sobre todo de peces e insectos, tal y como se ha mencionado anteriormente. Las comparaciones entre los anillos escleróticos de Rhamphorhynchus y las aves y reptiles modernos sugieren que este pudo haber sido nocturno y que pudo haber tenido patrones de actividad similares a los de las actuales aves marinas nocturnas. Esto también podría indicar una división de nicho ecológico con los pterosaurios coétaneos que se cree que eran diurnos, como Scaphognathus y el Pterodactylus. Los Rhamphorhynchus jóvenes tenían cráneos relativamente cortos con grandes ojos, y la punta sin dientes de las mandíbulas eran más cortas que en los adultos, con puntas redondeadas sin filo que eventualmente se volvían más delgadas y aguzadas cuando el animal crecía. Los Rhamphorhynchus adultos también desarrollaban un fuerte “gancho” al final de la mandíbula inferior. El número de dientes permanecía constante a través de la vida del animal, aunque los dientes se volvían relativamente más cortos y robustos en la adultez, posiblemente para capturar presas más grandes y poderosas. La pelvis y la cintura escapular se fusionaban con la edad, siendo obtenida la fusión pectoral total al año de vida La forma del timón de la cola también cambiaba entre los varios grupos por edad de Rhamphorhynchus. En los jóvenes, el timón era relativamente bajo respecto a la cola y más o menos oval, o en “forma de escalpelo”. Según maduraba, el timón de la cola se volvía más en forma de diamante, y finalmente triangular en los mayores individuos. El género Rhamphorhynchus da nombre al grupo de pterosaurios de cola larga, conocidos como ranforrincoideos (Rhamphorhynchoidea).

Rhamphorhynchus

Germanodactylus (Dedo alemán).

Periodo: Jurásico Superior (Titoniano). Hace 148 millones de años.

Tamaño: Envergadura de entre 0,98 – 1,08 metros (dependiendo de la subespecie).

Peso: Poco más de 1 kilogramo aproximadamente (similar a un cuervo actual).

Localización fósiles: Descrito por Plieninger en 1901. Se han encontrado restos en la Caliza de Solnhofen de Baviera (Alemania).

El Germanodactylus fue un pequeño pterosaurio conocido por su cresta de la cabeza, la cual tenía una porción ósea (un borde bajo que corría a lo largo del medio del cráneo, que empezaba desde dos centímetros de la parte trasera de la cabeza hasta casi la mitad del pico) y un recubrimiento de tejido blando que doblaba su altura. La parte ósea no se alzaba tanto sobre la cabeza en Germanodactylus cristatus como en Germanodactylus rhamphastinus. La parte de tejido blando no fue conocida al principio, siendo descrita por primera vez en 2002 por S. Christopher Bennett. Probablemente estaba compuesta de una epidermis córnea. Germanodactylus es el primer género para el cual se reportó un componente de tejido blando de la cresta, pero estructuras similares probablemente eran comunes entre los pterosaurios. El pico era largo y estrecho con pocos o sin dientes; de sus dientes eran cortos en forma de clavija, pero en el extremo del pico no tenía; en lugar de ellos tenía un extremo córneo. Sus especímenes fueron considerados durante mucho tiempo como pertenecientes a Pterodactylus.

Germanodactylus

Tupandactylus (Dedo de Tupan).

Periodo: Cretácico Inferior (Aptiano – Albiano). Hace 112 millones de años.

Tamaño: Envergadura de unos 5 metros aproximadamente.

Peso: Desconocido.

Localización fósiles: Descrito por Kellner & Campos en 2007. Se han encontrado restos en la Formación Santana (Brasil).

El Tupandactylus se basa en el material MCT 1622-R, un cráneo casi completo, encontrado en la Formación Santana. Fue descrito inicialmente como una especie de Tapejara, pero la investigación posterior indicó que era un género aparte. El cráneo era desdentado y tenía una cresta sagital prominente, el frente de la cresta tenía una barra huesuda alta que se extendía para arriba y atrás, la parte posterior de la cresta tenía un hueso proyectado hacia atrás. El bulto de la cresta estaba compuesto de tejido blando similar a la queratina, apoyado por los dos puntales huesudos. Se le describe generalmente como pterosaurio piscívoro. Se suele decir que estos reptiles voladores tomaron lo mejor de los murciélagos y de las aves. Ellos tenían la maniobrabilidad de un murciélago, pero podían planear como un albatros. Nada vivo actualmente se compara con el desempeño y la agilidad de estos animales. Ellos vivieron durante 160 millones de años, por tanto no eran animales tontos. Los cielos eran oscurecidos por bandadas de ellos. Fueron los animales voladores dominantes de su tiempo. Se cree que pudieron realmente “navegar” sobre el viento por muy largos períodos así como volar sobre los océanos. Al alzar sus alas como las velas de un bote, pudieron usar la más leve brisa de la misma manera en que un catamarán se mueve por el agua, de la misma forma, podían despegar rápidamente y volar largas distancias con poco esfuerzo.

Tupandactylus

Pteranodon (Con alas y sin dientes).

Periodo: Cretácico Superior (Santoniano – Campaniano). Hace 86 – 84,5 millones de años.

Tamaño: Más de 6 metros de envergadura y una longitud de unos 2,5 metros.

Peso: Entre 20 – 93 kilogramos aproximadamente.

Localización fósiles: Descrito por Othniel Charles Marsh en 1876. Se han encontrado restos en Estados Unidos (Kansas, Alabama, Nebraska, Wyoming y Dakota del Sur).

El Pteranodon es uno de los mayores pterosaurios (y también de los últimos) o reptiles voladores que jamás hayan existido. Fue considerado en su día como la criatura voladora más grande de todos los tiempos. Sin tener en cuenta su enorme tamaño, el aspecto del Pteranodon era parecido al de los pájaros actuales, dado que su pico no tenía dientes, y sus huesos estaban huecos. Su gran envergadura es equivalente a la de un avión pequeño, lo que le convertía en un verdadero gigante del aire. Su largo y puntiagudo pico era idóneo para zambullirlo en el mar y capturar los peces de los que se alimentaba. Dicho pico y al contrario que el del Pterodactylus, con el que se confundió en su día, no tenía dientes. El Pteranodon tenía dos características destacables: La primera de ellas es que su cola era muy corta (a diferencia de los pterosaurios más antiguos, que poseían largas colas con función de timón), y la segunda es que portaba una cresta ósea muy larga que, en algunos de estos reptiles voladores, duplicaba la longitud de su cabeza. En conjunto, la cabeza y la cresta del Pteranodon medían alrededor de 1,8 metros. Nadie sabe a ciencia cierta la utilidad de dicha cresta, aunque se han formulado diversas hipótesis. Una de ellas nos dice que la cresta del Pteranodon servía de contrapeso de su largo pico, otra asegura que la resta era utilizada a modo de timón y como ayuda para el aterrizaje. Algunos ejemplares de Pteranodon no portaban cresta por lo que podría haber sido una característica exclusiva de los machos, posiblemente para exhibirla en los rituales de apareamiento o simplemente como forma de identificación. El Pteranodon estaba físicamente bien equipado para volar, aunque probablemente pasara la mayor parte del tiempo planeando por los cielos prehistóricos, en vez de moviendo sus enormes alas para impulsarse por el aire. Los huesos huecos del Pteranodon reducían su peso corporal, y las vértebras de su lomo se encontraban unidas a sus costillas, consiguiendo un buen soporte para sus músculos asociados al vuelo. Es probable que, como otros animales polígamos (en los cuales los machos compiten por hacerse con harenes de hembras), Pteranodon viviera principalmente en costa rocosas, donde podían anidar lejos de los depredadores terrestres y alimentarse lejos desde la costa; muchos fósiles de Pteranodon se han hallado en lugares que en esa época, estaban a cientos de kilómetros de la línea costera. Los huesos de peces fosilizados descubiertos en los estómagos de distintos ejemplares de Pteranodon han demostrado que estos eran piscívoros.

Pteranodon

Quetzalcoatlus (Serpiente emplumada).

Periodo: Cretácico Superior (Maastrichtiano). Hace 68 – 65, 5 millones de años. 

Tamaño: Unos 11 metros de envergadura y 7 metros de longitud.

Peso: Alrededor de 100 kilogramos aproximadamente.

Localización fósiles: Descrito por Lawson en 1975. Se han encontrado restos en Estados Unidos (Texas) y Canadá (Alberta).

El Quetzalcoatlus, llamado así por la deidad azteca Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, es un género de pterosaurios pterodactiloideos del Cretácico Superior en Norteamérica, y uno de los mayores animales voladores conocidos de todos los tiempos. Era un miembro de los azdárquidos, una familia de avanzados pterosaurios sin dientes con cuellos rígidos e inusualmente largos. Fue uno de los animales voladores de mayor tamaño que haya visto el mundo, se calcula que solamente su cuello medía 2,4 metros de longitud y que se mantenía rígido mediante fuertes tendones y músculos, permitiendo de esa forma mantener una posición aerodinámica durante el vuelo al Quetzalcoatlus. La cabeza de este reptil volador estaba coronada por una pequeña cresta ósea. Sus alas estaban cubiertas por una membrana coriácea que se extendía hasta su pequeño cuerpo, la parte superior de sus patas y sus alargados cuatro dedos. Es muy probable que el Quetzalcoatlus caminara sobre sus cuatro patas, pero su cuerpo estaba más adaptado para el vuelo, desplegando sus enormes alas para planear sobre corrientes y brisas de aire caliente. Sus huesos huecos y extremadamente ligeros y finos, sostenían su cuerpo, el cual era liviano y aerodinámico. Se cree que vivió en tierras continentales interiores (planicies semiáridas) y probablemente pescara en lagos y ríos aunque se piensa que también podía alimentarse de animales muertos y carroña.

Quetzalcoatlus

Fuentes: Wikipedia, Enciclopedia Dinosaurios (Edimat), elaboración propia.

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Serpientes marinas

Como serpiente marina o dragón marino (término menos utilizado), se considera casi cualquier monstruo marino que sea largo y de forma serpentina, es decir no necesariamente una serpiente. Existen casos ocasionales donde se reportan criaturas alargadas y serpentinas en el océano, en algunas ocasiones son avistamientos donde hay múltiples observadores. Estos seres míticos son objeto de estudio por parte de la criptozoología y su posible existencia sigue siendo objeto de intensos debates tanto por parte de creyentes su realidad de como de detractores.

Los avistamientos de serpientes de mar se han reportado desde hace cientos de años y continúan aún en la actualidad. Solamente el criptozoólogo Bruce Champagne identificó más de 1.200 supuestos avistamientos de serpientes marinas. Actualmente se cree que la mayoría de los avistamientos pueden explicarse de forma natural debido a falsas identificaciones de animales conocidos como el pez remo, diversas especies de ballenas o algunos tiburones (en particular, el tiburón anguila). Ciertos criptozoólogos han sugerido que las serpientes marinas son plesiosaurios, mosasaurios u otros reptiles extintos de la Era Mesozoica, una idea a menudo asociada con monstruos lacustres como el del Lago Ness.

En diversas mitologías se describen las serpientes marinas. Una de las más conocidas es Jörmungandr, perteneciente a la mitología nórdica, serpiente que según se decía rodeaba el mundo entero. Algunos marinos escandinavos confundían una cadena de islas con la espalda de uno de estos enormes seres mitológicos. En el 1028 d.C. se dice que San Olaf mató a una de estas serpientes en Valldal (Noruega), lanzando su cuerpo sobre la montaña Syltefjellet. Las marcas que posee dicha montaña se asocian con esta leyenda. El escritor sueco Olaus Magnus realizó su Carta Marina (el más antiguo, correcto y estético mapa sobre los países nórdicos que contiene detalles y nombres de lugares) en la que incluye multitud de monstruos marinos en ella, incluyendo una inmensa serpiente marina.

Olaus Magnus - Serpiente Marina (1555)

Olaus Magnus - Serpiente Marina (1555)

Ilustraciones de Olaus Magnus representando serpientes marinas (1555).

Olaus Magnus - Carta Marina

Olaus Magnus – Carta Marina (Impresa por primera vez en 1539).

En la Biblia (Antiguo Testamento) es muy conocido el Leviatán, un inmenso monstruo marino con forma de serpiente que se asociaba con frecuencia al propio Satán. El propio término Leviatán ha pasado a la historia como sinónimo de gran monstruo o criatura. Durante la edad de oro de los viajes marinos, los marineros europeos vieron al Leviatán como una gigantesca ballena-monstruo del mar, o generalmente una serpiente marina, que devoraba naves enteras al nadar alrededor de los cascos tan rápidamente creando un torbellino.

A lo largo de la historia ha habido una gran cantidad de supuestos avistamientos de serpientes marinas. Por ejemplo, en la costa de Nueva Inglaterra se documentan avistamientos desde 1638. Un avistamiento particularmente famoso de serpiente marina fue el reportado por los soldados y oficiales del HMS Daedalus en Agosto de 1848 durante un viaje a la Isla de Santa Elena en el Atlántico Sur. La criatura que vieron medía unos 18 metros de largo y llevaba una peculiar “melena” en su cabeza, la cual sacaba por encima el agua. El avistamiento causó un gran revuelo en los periódicos de Londres y el famoso biólogo Sir Richard Owen, proclamó que la bestia era un elefante marino. A este caso en concreto se han sumado un gran número de posibles explicaciones, se ha propuesto por ejemplo que en realidad era una canoa al revés o un calamar gigante.

Serpiente marina Cape Ann (1639)

Ilustración de la serpiente marina vista en Cape Ann (Massachusetts) en 1639.

Serpiente marina Gloucester

Serpiente marina de Gloucester (1817).

Serpiente marina Daedalus1

Serpiente marina Daedalus2

Ilustraciones representando el encuentro del HMS Daedalus con una supuesta serpiente marina.

Otro avistamiento famoso tuvo lugar en 1905 en la costa de Brasil. La tripulación del Valhalla y dos naturalistas, Michael J. Nicoll y EGB Meade-Waldo, vieron un cuello largo terminado en una cabeza similar a la de una tortuga, también poseía una gran aleta dorsal. Basado en dicha aleta dorsal y la forma de su cabeza, algunos (como Bernard Heuvelmans) han sugerido que el animal era una especie de mamífero marino. Algunos escépticos sugieren que el avistamiento fue de un calamar gigante, pero esto es difícil de aceptar ya que los calamares (que se conozca) no nadan con sus aletas o brazos sobresaliendo fuera del agua.

El 25 de Abril de 1977, el barco arrastre japonés Zuiyo Maru, navegando al Este de Christchurch, Nueva Zelanda, atrapó entre sus redes una extraña criatura y aparentemente desconocida. Se tomaron fotografías y muestras de tejido y aunque inicialmente fue identificado como un Plesiosaurio, un análisis posterior indicó que el cuerpo era el cuerpo de un tiburón peregrino en avanzado estado de descomposición.

Zuiyo Maru

Restos del tiburón peregrino atrapado en las redes del Zuiyo Maru que fue confundido con un monstruo marino.

Aunque la mayoría de criptozoólogos reconocen que al menos algunos informes son simples errores de identificación, también afirman que muchas de las criaturas descritas por aquellos que han visto parecen en nada a especies conocidas y que frecuentemente son presentadas por los escépticos para desmontar dichos avistamientos. Por su parte, los escépticos no están convencidos, precisando que incluso en ausencia de engaños absolutos, la imaginación tiene una manera de torcer e inflar la información relativa a ciertos avistamientos, hasta que todo ello se convierte en algo extraordinario.

A fecha de hoy, el misterio prosigue.

Serpiente marina peluda

Ilustración de una rara serpiente marina peluda.

Fuentes: Wikipedia, elaboración propia.

 

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Salvador Dalí i Domènech

Figueres (España 🇪🇸), 11 de Mayo de 1904 – Figueres (España 🇪🇸), 23 de Enero de 1989.

Resulta imposible describir a una figura como Salvador Dalí aunque la que más se le aproxima sin duda es la de genio. Excéntrico y genuino maestro del surrealismo, capaz de impactar al máximo con sus imágenes oníricas cargadas de simbolismos pero siempre con un marcado estilo propio. Dalí nunca causó indiferencia y siempre supo atraer al gran público hacia su arte imperecedero.

Paisaje cerca de Figueres

Paisaje cerca de Figueres (1910).

Vilabertran

Vilabertran (1913).

Fiesta en Figueres

Fiesta en Figueres (1916).

Viejo crepuscular

Viejo crepuscular (1918).

El campanario de Vilabertran

El campanario de Vilabertran (1919).

Puerto de Cadaqués, noche

Puerto de Cadaqués, noche (1919).

Autorretrato con cuello rafaelesco

Autorretrato con cuello rafaelesco (1920 – 1921).

Autorretrato

Autorretrato (1921).

Nocturno madrileño

Nocturno madrileño (1922).

Naturaleza muerta purista

Naturaleza muerta purista (1924).

Muchacha en la ventana

Muchacha en la ventana (1925).

Pierrot tocando la guitarra

Pierrot tocando la guitarra (1925).

Retrato de mi padre

Retrato de mi padre (1925).

Naturaleza muerta al claro de Luna

Naturaleza muerta al claro de Luna (1926 – 1927).

El gran masturbador

El gran masturbador (1929).

El juego lúgubre

El juego lúgubre (1929).

La persistencia de la memoria

La persistencia de la memoria (1931).

Sensación de velocidad

Sensación de velocidad (1931).

Huevos al plato sin plato

Huevos al plato sin plato (1932).

Ángelus arquitectónico de Millet

Ángelus arquitectónico de Millet (1933).

El espectro del sex-appeal

El espectro del sex-appeal (1934).

Espectros

Espectros (1934).

Construcción blanda con judías hervidas

Costrucción blanda con judías hervidas (1937).

Metamorfosis de Narciso

Metamorfosis de Narciso (1937).

Aparición de un rostro y un florero en la playa

Aparición de un rostro y un florero en la playa (1938).

El enigma sin fin

El enigma sin fin (1938).

El momento sublime

El momento sublime (1938).

El enigma de Hitler

El enigma de Hitler (1939).

El rostro de la guerra

El rostro de la guerra (1940).

La miel es más dulce que la sangre

La miel es más dulce que la sangre (1941).

Niño geopolítico observando el nacimiento del hombre nuevo

Niño geopolítico observando el nacimiento del hombre nuevo (1943).

Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar y Galarina

Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar y Galarina (1944).

Tristán e Isolda

Tristán e Isolda (1944).

La tentación de San Antonio

La tentación de San Antonio (1946).

Retrato de Picasso

Retrato de Picasso (1947).

Leda Atómica

Leda Atómica (1949).

La Madonna de Port Lligat

La madonna de Port Lligat (1950).

Cristo de San Juan de la Cruz

Cristo de San Juan de la Cruz (1951).

La Última Cena

La Última Cena (1955).

Naturaleza muerta viviente

Naturaleza muerta viviente (1956).

El retrato de mi hermano muerto

El retrato de mi hermano muerto (1963).

Atleta cósmico

Atleta cósmico (1968).

El torero alucinógeno

El torero alucinógeno (1970).

Pomona, otoño

Pomona, otoño (1973).

La armonía de las esferas

La armonía de las esferas (1978 – 1979).

 
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Publicado por en 14 enero, 2014 en Arte, Cultura

 

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Los Números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.


Aquí hay un extracto:

El Museo del Louvre tiene 8.5 millones de visitantes por año. Este blog fue visto cerca de 240.000 veces en 2013. Si fuese una exposición en el Museo del Louvre, se precisarían alrededor de 10 días para que toda esa gente la visitase.

Haz click para ver el reporte completo.

 
2 comentarios

Publicado por en 7 enero, 2014 en Entretenimiento

 

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