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Nigromancia

05 Nov

La nigromancia o necromancia es una rama de la magia (negra) que se basa en el uso de los muertos, ya sea con sus cadáveres o por la invocación de sus espíritus, para la adivinación y la obtención de conocimientos ocultos. En ocasiones se requiere el contacto directo con sus cadáveres y/o posesiones. La nigromancia es una práctica antigua común a la tradición mística o sobrenatural de varias culturas, entre ellas la egipcia, mesopotámica, persa, etc. Se ejercita aún en la actualidad, en donde se busca responder preguntas mediante la intervención de un espíritu. La palabra nigromancia se usa también en un sentido más general para referirse directamente a la magia negra y la brujería.

Etimológicamente, nigromancia es una adaptación del término “necromantia” del latín tardío, tomada a su vez de “nekromanteía”, palabra procedente de la era postclásica griega y compuesta de los términos griegos “nekrós (νεκρός), cuerpo muerto, y “manteía” (μαντεία), profecía/adivinación.

Muy probablemente la nigromancia evolucionó a partir del chamanismo primitivo, en el cual se invoca a los espíritus de los antepasados. Los nigromantes clásicos dirigían a los muertos con una mezcla de “chirridos, tonos altos y bajos zumbidos”, de una manera similar a los murmullos en estado de trance de los chamanes. La nigromancia fue muy frecuente en diversas civilizaciones de la Antigüedad y se tienen registros de sus prácticas en Babilonia, Egipto, Grecia y Roma. En su libro Geographica, Estrabón ya hace referencia a los “adivinos de los muertos” (νεκρομαντία). En Babilonia los nigromantes eran llamados “manzazuu” o “sha’etemmu” y los espíritus a los que invocaban se conocían con el nombre de “etemmu”.

El relato literario más antiguo sobre la nigromancia se encuentra en la Odisea de Homero. Bajo la dirección de Circe, una poderosa hechicera, Odiseo viaja al inframundo (katabasis) con el fin de obtener una visión acerca de su viaje de regreso inminente al elevar los espíritus de los muertos a través de la utilización de hechizos que Circe le ha enseñado. Odiseo desea invocar e interrogar en particular a la sombra de Tiresias, sin embargo, no es capaz de convocar el espíritu del vidente sin la ayuda de otros. Los pasajes de la Odisea contienen muchas referencias descriptivas a rituales nigrománticos: Dichos ritos deben ser realizados en torno a un pozo de fuego durante horas nocturnas, además, Odiseo tiene que seguir una receta específica, la cual incluye la sangre de los animales sacrificados para confeccionar así una libación a los fantasmas para beber mientras recita unas oraciones, tanto para los fantasmas como para los dioses del Inframundo.

Circe ofreciendo la copa a Ulises

John William Waterhouse – Circe (1891).

Este tipo de prácticas, que van desde lo mundano hasta lo grotesco, se asocian comúnmente con la nigromancia. Los rituales pueden ser muy elaborados, con la participación círculos mágicos, varitas, talismanes y conjuros. El nigromante también puede rodearse de los aspectos morbosos de la muerte, que a menudo incluye el uso de ropa de la persona fallecida y el consumo de alimentos que simbolizan la falta de vida y la decadencia como el pan negro sin levadura y el jugo de uva sin fermentar. Algunos nigromantes incluso van mucho más lejos y toman parte en la mutilación y el consumo de cadáveres. Estas ceremonias pueden alargarse durante horas, días o incluso semanas, lo que lleva a la supuesta invocación final de los espíritus. En las prácticas nigrománticas se realizan con frecuencia en lugares de enterramiento o de “melancolía”, adaptados a las pautas específicas de cada nigromante. Además, estos practicantes “prefieren” invocar a los muertos recientes en base a la premisa de que sus revelaciones y adivinaciones son pronunciadas con más claridad. Este plazo se limita generalmente a los doce meses siguientes a la muerte del cuerpo físico, una vez transcurrido este período, los nigromantes pueden (supuestamente) invocar al espíritu de un fallecido en el mismo lugar en donde murió.

Necromanteion

El Necromanteion (Νεκρομαντεῖον) fue un atiguo templo griego dedicado a Hades y Perséfone. De acuerdo a la tradición, estaba ubicado en las orillas del Río Aqueronte (Aquerón – Αχέρων) en Epiro (Grecia).

Mientras que algunas culturas consideran que el conocimiento de los muertos era ilimitado, los antiguos griegos y romanos creían que solamente conocían ciertas cosas. El valor aparente de su consejo podría haberse basado en las cosas que ellos conocían en la vida o conocimientos adquiridos después de la muerte. Ovidio describe en su Metamorfosis un mercado en el Inframundo donde los muertos se reúnen para intercambiar noticias y “chismes”. La aruspicina (a su practicante se le denomina arúspice) era una disciplina adivinatoria de la Antigua Roma que también pretendía adivinar el porvenir a través del examen de las vísceras, pero a diferencia de la nigromancia, se centraba en las entrañas de los animales inmolados en honor a algún dios. También hay varias referencias a nigromantes, llamados “conjuradores de huesos” entre los judíos de la época helenística tardía, en la Biblia.

El libro de Deuteronomio (18:9-12) advierte expresamente a los israelitas contra la participación en la práctica cananea de adivinación de los muertos:

“Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti”.

Aunque la Ley Mosaica prescribe la pena de muerte a los practicantes de la nigromancia (Levítico 20:27), esta advertencia no siempre fue atendida. Uno de los ejemplos más destacados es cuando el Rey Saúl necesitaba a la Bruja de Endor para invocar la sombra de Samuel, juez y Profeta del Sheol, mediante un pozo para conjuración y rituales (1 Samuel 28:3-25).

Endor

Endor es mencionado en la Biblia como perteneciente a la tribu de Manasés (Josué 17:11) y el lugar donde muere Sísara, enemigo de Israel derrotado por Débora (Salmos 83:10). Después de la muerte del Profeta Samuel, el Rey Saúl se disfraza y va a Endor para ver a una médium y entrar en contacto con su espíritu. En la profecía le es revelado que su ejército será vencido y que él y sus hijos morirán en batalla en Guilboa (Samuel 28:3-19). Aún hoy, el valle inmediato a la colina donde se hallaba el poblado bíblico se llama Kosemet, “bruja” en hebreo.

Años más tarde, algunos escritores cristianos rechazaron la idea de que los seres humanos pudiesen traer de vuelta a los espíritus de los muertos y fusionaron el concepto de nigromancia con la invocación de demonios. Cesáreo de Arlés suplica a su audiencia a no realizar acción alguna para llamar a demonios o dioses distintos al Dios de los cristianos, aunque el trabajo de los hechizos parezca proporcionar beneficios. Afirma que los demonios sólo actúan con la autorización divina y son permitidos por Dios para probar al pueblo cristiano. Cesáreo no condena el hombre aquí, sino que sólo indica que existe el arte de la nigromancia, a pesar de que está prohibido por la Biblia.

Nigromancia

En la Alta Edad Media muchos escritores medievales creían que la resurrección era imposible sin la ayuda del Dios cristiano. Ellos interpretaron la práctica de la adivinación como conjuración de demonios que tomaban la apariencia de los espíritus. La práctica se conoce explícitamente como magia demoníaca y fue condenada por la Iglesia Católica. A pesar de que los practicantes de la nigromancia estaban vinculados por muchos puntos en común, no hay evidencia de que estos nigromantes estuviesen organizados en un grupo propio. En la Mitología Nórdica hay también ejemplos de uso de nigromancia como por ejemplo en el poema Völuspá de la Edda Poética.

La nigromancia medieval se cree que fue una síntesis de la magia astral con influencias árabes, cristianas y judías. Las influencias árabes eran evidentes en aquellos rituales basados en las fases de la Luna, el emplazamiento del Sol, el día y la hora. Las influencias cristianas y judías podían encontrarse en los símbolos y en las fórmulas de conjuración utilizadas en los rituales de invocación.

Los practicantes de la nigromancia eran a menudo miembros del clero cristiano, salvo excepciones. Estaban unidos por la creencia en la manipulación de los seres espirituales, sobre todo los demonios, y las prácticas mágicas. Estos profesionales estaban casi siempre alfabetizados y bien educados. La mayoría poseían conocimientos básicos de exorcismo y tenían acceso a los textos de la astrología y demonología de la época. Todo ello permitió que algunos clérigos aspirasen a combinar los ritos cristianos con prácticas ocultas a pesar de su clara condena por la doctrina cristiana.

Los iniciados y practicantes medievales en la nigromancia aspiraban a conseguir tres cosas: Manipulación de la voluntad, ilusión y conocimiento. Los demonios eran llamados para producir diversas afecciones a los demás, para volverlos locos, para inflamar a amar o el odio, para ganar su favor, o para restringir a hacer (o no) alguna acción (manipulación). Todo lo que conllevaba a reanimar a los muertos, conjurar comida o diversión entraba dentro del campo de la ilusión. El conocimiento sin embargo se conseguía a partir de los demonios, los cuales proporcionaban información sobre diversos aspectos: Revelar el futuro, identificación de delincuentes, búsqueda de objetos valiosos, etc.

El acto de realizar la nigromancia medieval normalmente involucraba la utilización de círculos mágicos, conjuros y sacrificios como los que aparecen en el Manual de Múnich de la magia demoníaca. Los círculos protegían a todo aquel que se encontraba dentro del mismo. La conjuración se convertía en la manera de comunicarse con los demonios para que entrasen en el plano físico, los cuales podían ser llamados realizando ciertas posturas, y utilizando el poder de las palabras, incorporando a menudo el uso de oraciones cristianas o versos bíblicos. El sacrificio era el pago que debía realizar el nigromante, aunque podía implicar la carne y sangre de un animal o una persona, muchas veces consistía simplemente en la entrega de un objeto determinado (la hora, el lugar y el método de recopilación de artículos para el sacrificio también podrían desempeñar un papel importante en el ritual).

Ritual nigromántico

Ritual nigromántico.

Herbert Stanley Redgrove afirma que la nigromancia era una de las tres ramas principales de la magia ceremonial medieval, siendo las otras dos la magia negra y la magia blanca. Esto no se corresponde con las clasificaciones actuales.

En la Baja Edad Media y en el Renacimiento, raíz de divergencias de criterio, nigromantes y otros profesionales de las artes mágicas eran capaces de utilizar los hechizos que ofrecen los santos nombres con impunidad, ya que las referencias bíblicas en tales rituales podrían ser interpretadas como oraciones en lugar de hechizos. Como consecuencia, la nigromancia que aparece en el Manual de Múnich es una evolución de estos entendimientos. Se ha sugerido que los autores del Manual diseñaron a sabiendas el libro para estar en desacuerdo con la ley eclesiástica. La principal receta empleada en todo el manual usa el mismo lenguaje religioso y los nombres de la energía junto con los nombres demoníacos. La comprensión de los nombres de Dios derivados de los textos apócrifos y la Torá hebrea, requiere que el autor de estos ritos tenga por lo menos un conocimiento casual con estas fuentes. Dentro de los cuentos relatados en manuales ocultos se encuentran las conexiones con las historias de las tradiciones literarias de otras culturas. Por ejemplo, la ceremonia de evocación de un caballo se relaciona estrechamente con la obra árabe de Las Mil y Una Noches (ألف ليلة وليلة). En los cuadernos de Leonardo da Vinci, se afirma que: “Como el más tonto de los razonamientos humanos debe ser reputado el que invita a la credulidad en la nigromancia, hermana de la alquimia, la cual da a luz cosas simples y naturales; pero es tanto más digna de censura que la alquimia, cuanto ella no da a luz cosa alguna que no sea su propia imagen, es decir, la mentira”.

Texto completo en:

http://www.deyave.com/Arte/Pintura/Leonardodavinci/Breviario/5-2-refutacionOcultismo.html

En la actualidad, la nigromancia se utiliza más generalmente como un término para describir la pretensión de la manipulación de la muerte y los muertos, a menudo facilitado por el uso de la magia ritual o algún otro tipo de ceremonia ocultista. Séances contemporáneas, canalización y Espiritismo convergen en la nigromancia cuando se pide a los espíritus supuestamente invocados que revelen los acontecimientos futuros o secretos. La nigromancia también se puede presentar como una rama de la magia teúrgica (invocación de poderes ultraterrenos como ángeles y dioses).

Séance dirigida John Beattie, (Bristol, England, 1872)

Séance dirigida John Beattie, (Bristol, Inglaterra, 1872).

En cuanto a la práctica de la necromancia, ha perdurado de una forma u otra a lo largo de los milenios. Una enciclopedia de ocultismo señala:

“El arte es de uso casi universal. Existen considerables diferencias de opinión entre los modernos adeptos en cuanto a los métodos exactos para ser aplicados adecuadamente en la técnica nigromante, y hay que tener en cuenta que la nigromancia, que en la Edad Media se llamaba la brujería, práctica espiritista moderna. No hay duda, sin embargo, que la nigromancia es la piedra de toque de ocultismo, pues si, después de una cuidadosa preparación, el adepto puede llevar a cabo una exitosa acción, la elevación del alma del otro mundo, así se ha demostrado el valor de su arte”.

Hay referencias a la nigromancia en multitud de libros, películas, videojuegos, juegos de tablero y cartas, etc. Diversos aspectos del vudú se relacionan frecuentemente con la nigromancia aunque cabe destacar que la amplia literatura y filmografía al respecto tiende a deformar y demonizar este conjunto de prácticas, desvirtuando por completo su sentido y significado real.

heinrich-kemmler

Heinrich Kemmler. Uno de los nigromantes más conocidos y poderosos en el famoso juego de fantasía heroica Warhammer.

Nigromancia

Fuentes: Wikipedia, Metapedia, elaboración propia.

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12 comentarios

Publicado por en 5 noviembre, 2013 en Cultura, Esoterismo, Historia

 

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12 Respuestas a “Nigromancia

  1. superduque777

    5 noviembre, 2013 at 13:08

    Absolutamente cierto, muy interesante.

     
  2. cynthia

    21 junio, 2014 at 20:28

    es posible hacer hechizos mediante la nigromancia? Amarres o cosas así??

     
    • laexuberanciadehades

      21 junio, 2014 at 23:10

      Los grimorios de magia negra hablan precisamente a ese respecto. Otra cosa muy distinta es que los “hechizos” sean realmente efectivos.

       
  3. Daniela Vide Naviska

    25 agosto, 2014 at 03:40

    Genial. Te felicito, leí varias notas sobre la nigromancia, pero esta en particular esta muy bien hecha. Siempre son bastantes incompletas. Gracias!

     
  4. ElGranOdin

    29 agosto, 2014 at 05:17

    Alguien conoce alguna historia real o leyenda sobre algún mago necromancer? se les agradece dejar funte de informacion.

     
  5. Ibrahim Cain

    20 enero, 2017 at 14:51

    Excelente articulo. Precisamente estoy escribiendo una novela en torno a esta “disciplina” -por llamarla de algún modo- y me tomare el atrevimiento, si no te molesta, de tenerte como referencia.

     
  6. Dark and Light Horseman.

    6 abril, 2017 at 03:04

    Lo felicito, yo a pesar de soy católico en mi corazón, me encanta el Heavy Metal, tengo una fascinación no tanto filosófica sino mas estética hacia los demonios subordinados a Lucifer, se bastante de historia y he visto documentales de posesiones demoníacas junto con sus invocaciones y exorcismos por lo cual pude percibir que su opinión frente al tema es sincera e imparcial, habla del origen de iconos y costumbres paganas, las cuales en su inicio no tenían ninguna relación con el satanismo ya que son anteriores al cristianismo, simplemente fueron adoptadas en cierta forma para rituales satanistas, el mismo caso para la nigromancia. Al mismo tiempo advierte del peligro real de invocar ángeles caídos y sus subordinados o mas conocidos como demonios, los cuales sin importar que creas o no en ellos, desgraciadamente existen.Gracias, me deleite con esta lectura tan sabrosa.

     

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