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Luces Populares & Fuegos Fatuos

08 Oct

Las luces populares (término acuñado por Javier Sierra y Jesús Callejo) resultan ser un enigma muy extendido no solo por la geografía española sino también en otras partes del mundo, principalmente en diversos entornos rurales. En este caso nos encontramos ante la aparición de unas extrañas luminarias voladoras de aspecto esférico y que parecen poseer inteligencia propia, por muy chocante que esto nos pueda parecer. También se las conoce con el nombre de “lampariles de muerte” o “luces de difunto“, ya que la tradición las identifica con almas en pena e incluso con hechizos provenientes del uso de la brujería.

Este tipo de luces de pequeño tamaño suelen tener un color blanco azulado (aunque hay testimonios de testigos que las describen de color verde e incluso anaranjado) y normalmente aparecen de forma súbita en una zona geográfica concreta. La duración de dichas luces y su comportamiento aparentemente inteligente, nos haría descartar el hecho que estuviésemos ante reflejos, chispas o gases incandescentes. Todo ello convierte al apasionante fenómeno de las luces populares en un hecho de difícil explicación y muy relacionado con el mundo de lo paranormal desde hace siglos.

Luz popular

Los fuegos fatuos también se relacionan con el fenómeno de las luces populares. En este caso nos encontramos ante un fenómeno consistente aparentemente en la inflamación de ciertas materias (fósforo, principalmente) que se elevan de las sustancias animales o vegetales en putrefacción, y forman pequeñas llamas que se ven flotando por el aire a poca distancia de la superficie y que pueden verse de noche o al anochecer. Estas luces pálidas parecen principalmente en lugares pantanosos y en los cementerios. Se dice que los fuegos fatuos retroceden al aproximarse a ellos. Existen muchas leyendas sobre ellos, lo que hace que muchos sean reacios a aceptar explicaciones científicas, ya que desde antaño las personas han tenido este fenómeno como el alma de un ser fallecido.

¿Almas en pena del purgatorio, fenómeno OVNI?, muy complicado encontrar una explicación a estas preguntas, lo que sí que es cierto que los testimonios relacionados a avistamientos de luces populares continúan hasta nuestros días. A continuación se describen alguno de los casos más significativos.

Luces populares

Luces de Arjona (Arjona – Jaén): Se habla de la aparición de unas extrañas luces al pie de la población de Arjona y también alrededor de sus murallas. Sus descripciones son muy variadas: Similares a estrellas de plata, globos con cuatro puntas, una estrella cegadora, un algodón incandescente, con forma de brasero, etc.

Luz de Alcolea (Alcolea – Almería): Alcolea, ubicada a caballo entre Béjar y Laujar, en las Bajas Alpujarras, lugar misterioso en donde se dice que aparecen unas extrañas luces de color rojizo en un cortijo hoy abandonado ubicado el paraje de Los Llanillos (a 2 kilómetros de distancia de Alcolea). Los ancianos del lugar no dudan en decir que el fenómeno es algo común, que se empezó a manifestar después de la Guerra Civil y que su aparición ha sido recurrente. Hay testigos que incluso han afirmado que tras la luz se esconde una figura de gran tamaño negra. Otro vecino, que tuvo que abandonar su casa, situada cerca de donde se dan los fenómenos, afirma que la luz mueve las ramas de los árboles y emitía un sonido gutural. A finales de Abril de 1987, Tres jóvenes vecinos de Alcolea, Cayetano Galafat, Francisco Ruiz y Manuel Escudero, como solían hacer habitualmente esas noches del mes de abril, fueron a regar una finca cercana al susodicho cortijo. No se creían lo de las luces y bromeaban entre ellos encendiendo y apagando las luces del coche en el que se habían desplazado, Cuando terminaron de regar las tierras de la finca y se disponían a volver al pueblo, fue cuando vieron las “misteriosas luces”. Entre incrédulos y asustados salieron a cien por hora con el coche por el pequeño camino hasta llegar al pueblo.

Luz de Mafasca (Mafasca – Fuerteventura): La Luz de Mafasca es avistada principalmente en la isla canaria de Fuerteventura y tiene su base en una leyenda que cuenta como dos pastores que caminaban por los campos, sedientos, hambrientos y cansados tras un largo día de trabajo, decidieron hacer un alto en el camino para asar un cordero que acababan de matar. Al buscar leña para hacer el fuego, encontraron una pequeña cruz de madera la cual echaron también al fuego. Cuando las llamas comenzaron a quemar la cruz, súbitamente surgió una extraña luz de entre las cenizas, una luz que se movía a gran velocidad de un lado a otro ante la mirada horrorizada de los pastores que salieron corriendo, dejando atrás dicha luz, la cual posiblemente sería el alma de un difunto que albergaba dicha cruz. A partir de esta leyenda, muchas personas aseguran haber sido testigos de la aparición de la Luz de Mafasca por distintos senderos de Fuerteventura. Se dice que esta luminaria aparece en noches oscuras y silenciosas

Luz de Rivera Oveja (Cambroncino – Cáceres): La Luz de Rivera Oveja es una luminaria que aparece en dicha pedanía cacereña, la cual está ubicada en Las Hurdes, lugar de misterio por antonomasia. Desde principios del Siglo XX abundan los testimonios de personas que aseguran haber sido testigos de la aparición de extrañas luces y bolas de fuego que perseguían a los lugareños y vecinos desprevenidos, luces que son capaces de ejecutar giros impensables para cualquier artefacto realizado por mano humana. La Luz de Rivera Oveja está relacionada con un hecho trágico sucedido en 1917 a Nicolás Sánchez Martín, vecino de Cambrocino, criador de cerdos y vendedor de fruta entre otras laborales. Nicolás volvía a caballo a su pueblo cuando descubrió una extraña luz ovalada que flotaba sobre el río Rivera Oveja. Las dos mujeres que le acompañaban huyeron hacia el pueblo más cercano, pero el robusto campesino no se arredró y se dispuso a continuar su camino hacia su aldea. En pocos minutos, caballo y jinete huían como alma que lleva el diablo hacia su pueblo. Todo Cambrocino pudo presenciar la llegada del desgraciado campesino, pálido como un muerto. Murió pocos días después. Según el doctor que le atendió, por una pulmonía fulminante. Según su desolada familia, por el ataque de la luminaria. El misterio prosigue en la actualidad.

Luz de San Torcuato (Guadix – Granada): San Torcuato fue uno de los siete varones apostólicos, discípulos directos de San Pedro y San Pablo. Parece ser que a finales del Siglo I d.C., fue martirizado en un campo de olivos que se encuentra a 3 – 4 kilómetros de la localidad, en la cual, según se dice, se puede ver una especie de misteriosa luz que aparece muchas noches y que viene desde el cielo. Esta extraña luminaria ha sido bautizada con el nombre de “La Luz de San Torcuato” y su “presencia” es admitida y aceptada por muchas gentes del lugar.

Luz del Pardal (San Pedro/Casas de Lázaro – Albacete): La Luz del Pardal es un supuesto fenómeno paranormal que se aparece entre los municipios albaceteños de Casas de Lázaro y San Pedro. Los testimonios sobre esta luz popular surgen a partir de la posguerra, se cuenta que dicha luminaria acompañaba a caminantes y vehículos entre dichos municipios de Albacete y principalmente en la finca de la Quéjola, donde se aparecería con mayor frecuencia. Se dice que dicha luz causa cierto desasosiego en las personas que la ven y que se comporta de forma inteligente y un tanto huidiza, realizando maniobras vertiginosas, lo que haría descartar que fuese un efecto óptico.

Luz de la Peña de la Covella (Huerta – Cáceres): En las cercanías de una pequeña alquería llamada Huerta, se cuenta la historia de una misteriosa bola de luz que persiguió a un vecino del lugar. Alrededor del año 1950, Manuel Guillermo, vecino de Huerta, regresaba a su casa al anochecer cuando de repente se encontró una esfera suspendida en el suelo a un metro de altura y que despedía luz (a modo de luminosos flashes) y un extraño sonido. La extraña aparición comenzó a perseguir por sorpresa a Manuel, el cual muy asustado corría a toda prisa monte abajo. Un vecino que se percató del hecho, salió en ayuda de Manuel y se vio también involucrado en la carrera hasta que ambos llegaron a un pequeño valle verde conocido como Peña de la Covella. La misteriosa bola de luz se dirigía hacia los hombres a una velocidad vertiginosa y esquivando los enormes pinos que se interponían en su camino. Cuando la luz salió de la espesura del bosque de pinos para arremeter contra los dos hombres, se esfumó en el aire dejando tras de sí una estela azulada que fue desvaneciéndose lentamente.

Fuera de España también encontramos este tipo de fenómenos.

Luces de Hessdalen (Noruega): Son un fenómeno luminoso muy conocido en Noruega y más en concreto en el municipio de Holtålen (condado de Sør-Trøndelag), siendo registradas y estudiadas estas luces por diversos científicos de diferentes especialidades. Una posible explicación atribuye el fenómeno a un proceso de combustión en contacto con el aire por parte de nubes de polvo que contienen escandio, uno de los elementos químicos pertenecientes a las llamadas “tierras raras” (nombre común de escandio, itrio y 15 elementos del grupo de los lantánidos) que hay en el suelo del valle. Las luces de Hessdalen han sido avistadas principalmente a partir de 1940, con un gran pico de actividad entre Diciembre de 1981 y el verano de 1984, en este período de tiempo llegaron a avistarse estas luminarias hasta 15 – 20 veces por semana. Algunas de estas luces son identificadas como de aviones, faros de automóvil, objetos celestes o fenómenos paranormales.

Otros fenómenos lumínicos extraños.

Luz de Martela o Faros de Martela (Santa Cruz de Tenerife): La Luz de Martela, guarda grandes similitudes con otras luces populares y se dice que atravesaban los primeros coches que discurrían por las vías de Granadilla de Abona a Vilaflor, municipios localizados al Sur de la isla de Tenerife.

Fuego de San Telmo: El Fuego de San Telmo o Santelmo es un meteoro ígneo consistente en una descarga de efecto corona (producido en conductores de líneas de alta tensión) electroluminiscente provocada por la ionización del aire dentro del fuerte campo eléctrico que originan las tormentas eléctricas. Estaba considerado un buen augurio por los marineros españoles durante la conquista de América. Aunque se le llama “fuego”, es en realidad un plasma de baja densidad y relativamente baja temperatura provocado por una enorme diferencia de potencial eléctrico atmosférica que sobrepasa el valor de ruptura dieléctrica del aire, en torno a 3 MV/m. Este fenómeno toma su nombre de San Erasmo de Formia (Sanct’ Elmo), patrón de los marineros, quienes habían observado el fenómeno desde la antigüedad y creían que su aparición era de mal agüero; aunque otros marineros lo asociaban con una forma de protección y nombrándolo en honor a su patrono, Erasmo de Formia (Sant Elmo). Los marineros españoles harían referencia a San Temo, no como Erasmo de Fornia sino como San Pedro González Telmo. Físicamente, es un resplandor brillante blanco-azulado, que en algunas circunstancias tiene aspecto de fuego, a menudo en dobles o triples chorros surgiendo de estructuras altas y puntiagudas como mástiles, vergas, pináculos y chimeneas. El fuego de San Telmo se observa con frecuencia en los mástiles de los barcos durante las tormentas eléctricas en el mar, donde en tales circunstancias también era alterada la brújula, para mayor desasosiego de la tripulación.

Fuegos de Laroya (Laroya – Almería): Los denominados como Fuegos de Laroya, sería un fenómeno paranormal más relacionado en este caso con las combustiones espontáneas que con las luces populares y ocurrido en dicho municipio almeriense de Laroya. El 16 de Junio de 1945, sin que nadie supiera la causa,  ardieron varias casas y  enseres  en los distintos domicilios de las gentes del  pueblo. Uno de los primeros episodios tuvo lugar en las tierras del Cortijo Pitango. La ropita de la niña María Martínez se prendió de forma inexplicable cuando descansaba en su cama. Esa misma tarde, en el Cortijo Francos ardió el trigo y algunos aperos de labranza. La Guardia Civil de Macael fue informada de lo que acontecía. Muchos de sus miembros fueron testigos en repetidas ocasiones de los hechos denunciados. Uno de los oficiales, el teniente Antonio Arriba, vio como ardió su abrigo cuando iba a colgarlo en la percha de una de las viviendas que investigaba. Cuando los “fuegos” se fueron extendiendo por la zona,  la prensa nacional se hizo eco de la noticia. El Correo de Andalucía y ABC incluirán en sus páginas  extensos reportajes sobre el evento. Don José Cubillo Fluiters, empeñado en demostrar que los fenómenos podía explicarse con los recursos que la ciencia tenía a su alcance.  Con un complejo instrumental iba de un lado a otro, haciendo mediciones y tomando nota de lo que observaba. Sin embargo, el escéptico científico tuvo que ver como todo su equipo  ardía delante de sus ojos, sin que nada ni nadie pudiera evitarlo. El informe oficial con fecha 30 de Junio de ese mismo año, relaciona los motivos descartables: Los sucesos no han sido originados por actividad volcánica, ni por trastornos geológicos que hayan dado lugar a desprendimiento de materias en ignición no gases inflamables. El origen de los incendios no se halla en manifestaciones internas ni en la superficie del terreno. Tampoco cabe achacar la causa a fenómenos eléctricos ni a la ionización de la atmósfera, ni a efectos térmicos de radiaciones solares. En resumen, no hay una causa definida a la que pueda achacarse todos los sucesos ocurridos y debe desecharse, desde el primer momento, toda sospecha de que hayan sido provocados por la mano del hombre. Cuando la reiteración de los incendios dejó de ser noticia, los periódicos dejaron de hablar del acontecimiento, aunque las gentes del pueblo siguieron sufriendo sus consecuencias, durante mucho tiempo después.

Fuegos fatuos

Fuentes: Wikipedia, pellagofio.com, mundoparapsicologico.com, Pedro Amorós (Guía de la España Misteriosa), elaboración propia.

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5 Respuestas a “Luces Populares & Fuegos Fatuos

  1. ferranlloretmorell

    26 octubre, 2014 at 20:46

    Reblogueó esto en ferranlloretmorell.

     
  2. Dolli

    29 octubre, 2014 at 18:01

    En Tenerife, era la carretera que va de Granadilla de Abona a Vilaflor, en donde salían las luces, se llama carretera de La Martela, no de los Marteles. Hace años se contaba que la gente veía estas luces, que llamaban “Los faros de Martela” Ya casi nadie habla de esas luces, pero antaño, se decía, que era mucha la gente que vio “los faros de Martela”. Saludos

     
  3. Dolli

    6 noviembre, 2014 at 18:38

    Hades, gracias a ti, tienes un blog muy bueno, porque no escribes los “casos” a lo loco, sino que encima das información histórica. Me encanta leer, cuando se escribe con la profesionalidad que tú lo haces. Gracias y un saludo. Sigo leyéndote.

     
    • laexuberanciadehades

      6 noviembre, 2014 at 21:37

      Eso es lo que humildemente pretendo, escribir con el mayor rigor posible y desde las fuentes más fiables. De nuevo gracias a ti, saludos.

       

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