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Las Caras de Bélmez

27 May

Bélmez de la Moraleda (Jaén), municipio andaluz enclavado en el Parque Natural de Sierra Mágina, lugar y epicentro del que está considerado por muchos investigadores como el fenómeno paranormal más importante de la historia. Las denominadas “Caras de Bélmez” llevan desafiando a científicos, investigadores, testigos y demás curiosos desde hace más de 40 años y poseen alrededor suyo una densa aureola de misterio que no deja indiferente a nadie y que a fecha de hoy no ha logrado ser disipada de una vez por todas.

Para su inicio tenemos que remontarnos a 1971, y más concretamente al 23 de Agosto de dicho año. María Gómez Cámara (1919 – 2004), propietaria de una vivienda situada en la Calle Real Nº 5 de Bélmez de la Moraleda, observó mientras cocinaba como en la zona próxima a la chimenea de su casa, una extraña mancha comenzó a adquirir de forma sorprende el aspecto de un rostro humano sobre el suelo de cemento. A medida que pasaban las horas, la mancha se fue consolidando hasta adquirir un aspecto que no dejaba lugar a dudas de que era una cara. María Gómez Cámara avisó a su familia y vecinos de lo ocurrido, los cuales transmitieron con rapidez lo que acaba de suceder al resto del pueblo. En un principio, la cara que surgió sobre el suelo de cemento fue relacionada con la Santa Faz que se guarda en la Catedral de Jaén, debido a su parecido. A pesar de ese hipotético origen benéfico, María y el resto de su familia decidieron que lo mejor era borrar dicho rostro por lo que cinco días más tarde de su aparición fue tapada con yeso por el albañil Sebastián Fuentes León. La sorpresa llegó en Septiembre de 1971, una nueva cara surge en el mismo lugar donde estaba la anterior, con forma inequívoca de varón, ojos y boca abiertos y una especie de trazos más oscuros a modo de bigotes. El nuevo rostro fue bautizado con el nombre de “La Pava”, cuya imagen es ya desde hace unos años todo un icono del mundo del misterio. La Pava no fue destruida esta vez sino que se decidió que lo mejor era conservarla y extraerla del lugar donde emergió y protegerla con un cristal a modo de cuadro. En los días siguientes, nuevos rostros que se añadieron al inicial surgieron en el suelo de la cocina y también el pasillo de la casa. Aparecían y desaparecían, se desplazaban o se transformaban en otros de forma inexplicable, en un continuo movimiento que parece haberse repetido en mayor o menor medida hasta hoy.

La Pava

Teleplastia conocida como “La Pava”.

A partir de entonces, la vorágine comenzó a crecer en torno al caso de las Caras de Bélmez, la noticia se extendió con una gran rapidez por la comarca, haciéndose eco a su vez diversos medios de comunicación (radio, prensa y televisión) e incluso autoridades políticas, eclesiales y científicas de la época. El Ayuntamiento de Bélmez de la Moraleda decidió realizar una serie de excavaciones en la casa de las caras para averiguar y explicar lo que estaba sucediendo, llegándose a citar como explicación a la aparición de dichos rostros el uso de aceites, radiactividad e incluso meras humedades. Al realizar los primeros trabajos, la sorpresa fue mayúscula cuando al levantar el suelo, comenzaron a aparecer una serie de huesos enterrados, dichos huesos resultaron ser restos humanos que se encontraron a una profundidad de unos 3 metros. Estos hallazgos no tomaron por sorpresa a los vecinos del pueblo ya que según informaron, las lluvias torrenciales podrían haber arrastrado los huesos aparecidos de un cementerio que parecía estar ubicado en el suelo de la casa y sus alrededores desde hace siglos. El cementerio pertenecía a una iglesia antigua que durante la Reconquista, había sustituido a una antigua mezquita que estaba ubicada en dicho lugar durante el Siglo X. La iglesia y el cementerio posteriores habían permanecido en pie hasta el Siglo XVIII, cuando se edificaron las actuales viviendas más tarde en el Siglo XIX. Las pruebas del carbono 14 dataron cronológicamente los huesos, afirmando que pertenecían muy seguramente al Siglo XII. Cabe destacar que no se encontró ningún cráneo entre los restos humanos descubiertos.

Fue en ese momento cuando surgieron versiones afirmando que la casa de la familia Pereira y las que le rodeaban pertenecían a un lugar maldito. A mediados del Siglo XIX, vivían en ella María Antonia Martínez y su marido Ramón Sánchez, abuelos maternos del esposo de María Gómez Cámara. Cuentan que su pequeña hija Ramona se asustaba y lloraba con frecuencia. Decía la niña que escuchaba lamentos de quienes ella llamaba “personas invisibles” y que parecían deambular como perdidos, vagando por la vivienda. En las casas colindantes se decía que los objetos cambiaban de sitio misteriosamente, siendo varios los testigos que en su momento tuvieron ocasión de comprobarlo. Hasta tal punto llegó el grado de alarma que consideraron necesario pedir ayuda a una curandera de la Sierra de Cazorla que, al parecer, acabó expulsando a esos espíritus. A todo esto hay que añadir que según el marido de María Gómez Cámara, su abuelo Ramón Sánchez, murió en la cocina de las caras ante la presencia de un fantasma. En sus últimos momentos de vida no cesaba de repetir: “Esto tiene que ser un alma del otro mundo”.

El caso de las Caras de Bélmez trajo una gran atención mediática como hemos comentado con anterioridad, el periódico El Ideal fue el primero de ellos, el cual mantuvo una actitud escéptica ante el caso mientras que el diario Pueblo, defendía claramente la autenticidad del fenómeno. Al tener las Caras de Bélmez una difusión nacional, no tardaron los curiosos y los visitantes en llegar a cientos e incluso miles hasta Bélmez de la Moraleda, llegando incluso a triplicar el número de habitantes del pueblo. Hasta tal punto fue así que el gobernador civil de Jaén, Ruiz de Gordoa y Quintana, tuvo que ocuparse personalmente del evento (llegó a personarse en la casa de María), teniendo que rendir cuentas al ministro de la Gobernación, Tomás Garicano Goñi. Las especulaciones sobre si era un reclamo para atraer el turismo al pueblo no se hicieron esperar. El diario ABC publicaba en sus páginas que las caras de Bélmez se habían convertido en una lucrativa atracción turística (A este respecto cabe decir que María Gómez Cámara jamás cobró a nadie por ver las caras). Para completar su informe, Ruiz de Gordoa pidió a su amigo personal y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, Germán de Argumosa, que realizara una investigación sobre el terreno en la casa de las caras.

Caras de Bélmez - El Ideal

Página del diario El Ideal hablando sobre las Caras de Bélmez.

Don Germán de Argumosa y Valdés (1921 – 2007), el siempre añorado y recordado profesor, no sabía aún que gracias a este caso sería cuando él mismo introduciría de forma oficial la Parapsicología en España. Argumosa no estuvo solo en la investigación de las Caras de Bélmez iniciada en Febrero de 1972, ya que el eminente profesor Hans Bender (1907 – 1991), médico y catedrático de Psicología de la Universidad de Friburgo de Brisgovia le acompañó y ambos realizarían una serie de investigaciones científicas en Bélmez, además de la grabación de diversas psicofonías, la mayoría de ellas con contenido inquietante. El propio Hans Bender recibió posteriormente en 1977 el Premio Internacional de la Asociación Suiza de Parapsicología gracias a su investigación en Bélmez, “por los progresos de la Parapsicología en España”. Argumosa grabó multitud de parafonías en la casa de las caras, captando voces de mujer que se autoidentificaban con los nombres de “Sofía” e “Isabel”, este último nombre se repitió varias veces en las grabaciones del viejo Nagra de cinta abierta de Don Germán, el cual fue colocado junto a un rostro afeminado rodeado de pequeñas caras. Además de nombres, las psicofonías tenían un contenido realmente turbador: Voces, gritos desgarradores, llantos, insultos… Todo un compendio del terror que no dejó indiferente al propio Argumosa ni a Hans Bender. Entre las parafonías grabadas, destacaba también la desagradable voz de alguien autodenominado como el “Quico”, una voz cascada y rota que hablaba el dialecto andaluz de principios del siglo pasado, cuajado de arcaísmos. También logró una voz desgarrada de mujer y perfectamente audible que gritaba: “¡Es que yo sigo enterrada!”.

Germán de Argumosa - Bélmez

Caras de Bélmez - Periódico

Diversos recortes de periódico haciéndose eco de las investigaciones de Don Germán de Argumosa en la casa de las Caras de Bélmez.

Algunas de las psicofonías grabadas por Germán de Argumosa y Hans Bender:

“¡Borracho, aquí no acepto borrachos!”.

“Pobre Quico”.

“Quico, ¡Quico!”.

“Va con todos los hombres”.

“Entra mujer, entra, entra mujer, entra”.

“Germán, pica, patio, levanta cemento”.

“El infierno empieza aquí”.

Para obtener resultados definitivos, Germán de Argumosa solicitó que la habitación de las caras fuera sellada durante algún tiempo para comprobar la evolución del fenómeno. Nadie entró en la cocina durante los tres meses que estuvo sometida al experimento. Se encargó levantar acta notarial del procedimiento por el notario de Huelma, Antonio Fernández Luque (1972). Se pudo comprobar entonces que dieciséis caras nuevas habían aparecido durante ese periodo, y así lo dejó constatado. Esta experiencia colmó los límites de la tolerancia del régimen franquista, que a través del Jefe del Movimiento en Segovia, Pablo Núñez Moto, amenazó con una carta al alcalde de Bélmez (Febrero de 1973), instándolo a que acabase con todo aquello, ya que consentirlo era “no ser adepto al régimen de Franco”. También lo llamó a su despacho, y allí le dijo: “Como no acabes con esto, te voy a meter en la cárcel”. A pesar de todo, Manuel Rodríguez Rivas mantuvo la posición que había sostenido hasta ese momento: Las caras no eran un fraude y su cometido en la obligación de mantener el orden en el pueblo era intachable. A estas alturas del tiempo, las visitas para contemplar el extraño suceso se hicieron multitudinarias. Las declaraciones de Germán de Argumosa aportaron además credibilidad a los hechos. Era frecuente ver a famosos de la vida pública como toreros, cantantes y hasta los nietos del dictador entre los curiosos que esperaban para ver las caras. Otros investigadores se fueron añadiendo años más tarde a los estudios como por ejemplo: El doctor Jiménez del Oso, Iker Jiménez y Pedro Amorós entre otros.

A partir de entonces y por una serie de circunstancias, el fenómeno comenzó a entrar en declive. A los seis meses de la aparición de las caras, el periódico El Ideal hacía públicos los resultados de unos análisis demostrando que las caras habían sido pintadas con nitrato y cloruro de plata. Este método, usado en fotografía, es muy eficaz ya que los rostros aparecen al tiempo de haber sido pintados. Más tarde, en los análisis realizados por el CSIC (1991, 1994 y 2002) evidenciaron que en las caras no había ni aceite, vinagre, hollín o sales de plata, no se mostraban restos de dichas sustancias, eso sí, advirtiendo el CSIC que desconocía el método por el que se recogieron las muestras, y que éstas fueron entregadas en un sobre de azúcar de cualquier cafetería, algo que hace dudar de la procedencia de las muestras, las cuales han servido para que muchos investigadores afirmen la falsedad de las caras. Este aspecto fue desmentido por la investigadora del Grupo Hepta, Sol Blanco-Soler, la cual afirmó que se tomaron todas las medidas de seguridad y transparencia en la obtención de las muestras que se entregaron al CSIC y que son pruebas perfectamente válidas, las cuales demuestran la no intervención de compuestos como sales de plata en la formación de las teleplastias.

Muchos investigadores aseguran que se pusieron en marcha una serie de actuaciones conocidas con el nombre de “Operación Tridente”, la cuales iban dirigidas a intentar desprestigiar y silenciar el fenómeno de las Caras de Bélmez, todo ello orquestado por el régimen de Franco que no veía con buenos ojos la enorme atención y el revuelo que estaba ocasionando el supuesto fenómeno paranormal de las caras. Los investigadores que creen en la existencia de la Operación Tridente, aseguran que ésta fue dirigida en tres frentes distintos:

Iglesia: Muchos de los seguidores del fenómeno de las caras de Bélmez están convencidos de que si se hubiera mantenido la primera teoría, la iglesia hubiera adoptado una actitud diferente. Al principio la cara de “la Pava” se comparó con la de la Santa Faz de Jesús, icono muy venerado en la Catedral de Jaén. Si la afluencia de autocares hubiera tenido cariz cristiano, las cosas tal vez se habrían enfocado de forma diferente. El cura del pueblo que por aquel entonces era Antonio Molina, fue el primero en ser instrumentalizado por la institución religiosa. Sufrió fuertes presiones para explicar desde el púlpito que todo lo sucedido no era nada más que una broma entre las gentes del pueblo y de cuyos resultados pretendieron sacar beneficio económico. Tachó de fraudulentas las pruebas realizadas por el profesor Germán de Argumosa, reconociendo años después que nunca tuvo pruebas para afirmar que lo sucedido no fuera realmente un hecho parapsicológico. Terminaría abandonando el pueblo y renunciando a su carrera de sacerdocio. El obispo de Jaén también jugaría un papel decisivo en esta partida.

Estado: Puso al servicio de la investigación a distintos estamentos, llegando a preocuparse por demostrar el fraude, implicando en la operación desde la policía local hasta el titular del Ministerio de Gobernación. Cuando la Brigada de Investigación Criminal no pudo demostrar ningún tipo de fraude, el alcalde de Bélmez fue llamado al Gobierno Civil, siendo amenazado por su titular con ser detenido. Posteriormente requirió su presencia el ministro Tomás Garicano Goñi. Hasta el mismo general Franco, a través de su mujer Carmen Polo, pidieron explicaciones y exigieron actuaciones contundentes para acallar los hechos. Sin embargo, ni las amenazas de las más altas instancias de la dictadura surtieron efecto.

Ciencia: El Ministerio de Gobernación seleccionó a una serie de personas especialistas en distintas disciplinas entre las que figuraban fotógrafos profesionales, pintores que explicaran los posibles trucos de pinceles y óleos, químicos capaces de certificar un fraude de las manchas en el cemento. Fueron convocados todos los técnicos necesarios para desenmascarar un presunto timo a las masas. La comisión publicó que las caras habían sido pintadas empleando hollín y vinagre, teoría que fue descartada más tarde por las investigaciones del CSIC.

Sin embargo, los detractores del fenómeno de las Caras de Bélmez opinan que dicha operación jamás existió y que simplemente el asunto cayó por su propio peso.

Durante los años 90 del Siglo XX y la primera década del Siglo XXI, el fenómeno de las Caras de Bélmez comenzó a reactivarse, principalmente por la labor del periodista Iker Jiménez que puso el caso nuevamente de plena actualidad tanto en revistas (Enigmas), como en televisión y que publicó el libro “Tumbas sin Nombre” junto a Luis Mariano Fernández, en el que exponen novedosas teorías sobre la causa que podría estar detrás de la aparición de dichas caras. Otros investigadores como el Doctor Jiménez del Oso, Pedro Amorós, Francisco Contreras, Miguel Blanco o Lorenzo Fernández, realizaron nuevas investigaciones sobre las teleplastias de Bélmez.

Hipótesis: Claramente hay dos hipótesis opuestas y enfrentadas que intentan explicar el origen de las extrañas caras.

Paranormal: Esta hipótesis es sostenida por todos aquellos investigadores que sostienen que el origen de las caras está relacionado con un antiguo cementerio medieval árabe de los Siglos XII – XIII descubierto en el subsuelo de la casa. Otros investigadores también aseguran que la antigua dueña de la casa, María Gómez Cámara, era una especie de sensitiva o médium, siendo ella misma la que producía las caras de forma inconsciente y mediante un mecanismo psíquico desconocido. Muchos pensaron que las caras desaparecerían al fallecer Doña María pero a pesar de ello y tras su muerte, las teleplastias no solamente no han desaparecido sino que además han surgido algunas nuevas, siendo estas consideradas como las “nuevas caras”, aunque la mayoría de ellas tienen unos trazos mucho más vagos que las originales y están demasiado sujetas a la interpretación de quien las observa (pareidolia). Hay que destacar que las Caras de Bélmez han mutado con el paso del tiempo, muchas aparecieron para luego disolverse y otras han modificado su posición original de una manera aparentemente inexplicable por lo que algunos investigadores de lo paranormal afirman que es como si las teleplastias tuviesen “vida” propia.

En el libro anteriormente mencionado Tumbas sin Nombre de Iker Jiménez, se expone otra teoría muy interesante, relacionándose la aparición de las Caras de Bélmez con la muerte violenta de varios familiares de María Gómez Cámara durante la Guerra Civil y más concretamente durante el asedio del Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza de Andújar (Jaén) entre los años 1936 – 1937. Dichos familiares serían: Miguel Chamorro (Padre – 48 años), Isabel Gómez Cámara (Madre – 45 años – Hermana de María Gómez Cámara), Juana Chamorro Gómez (Hija – 22 años), Ana Chamorro Gómez (Hija – 20 años), Carmen Chamorro Gómez (Hija – 18 años), Remedios Chamorro Gómez (Hija – 15 años), Francisca Chamorro Gómez (Hija – 8 años), Amparo Chamorro Gómez (Hija – 4 años) e Isabel Chamorro Gómez (Hija – 1 año). El Guardia Civil Miguel Chamorro sería aquel que está representado en La Pava según esta teoría. Se realizaron exhaustivas pruebas de establecimiento de matices en correspondencia geométrica con programas informáticos empleados por las dotaciones de la policía científica británica y renderizaciones para efectuar un proceso de transformación entre cada fotografía de estos parientes de María Gómez Cámara y las distintas teleplastias. “Las coincidencias y paralelismos dan un nivel de concordancia de un 68,3% en modo forzado, lo cual indicaría algo más que simple azar o capricho en la formación del conjunto de Bélmez” (Conclusión del informe de comparativa y robotización entre retratos de la familia Chamorro y las Caras de Bélmez).

Según el libro de Iker Jiménez, las condiciones infrahumanas y la falta de alimento azotaban sin piedad los sitiados en el santuario. En tal circunstancia extrema, el 2 de Febrero de 1937, Miguel Chamorro y sus hijas Juana y Carmen murieron envenenados al comer unas raíces a las que confundieron con rábanos, sin darse cuenta que estaban envenenadas (tubérculos de gamones). Algunos investigadores relacionan la mancha negra que surge de la boca de La Pava con la representación de la agonía por envenenamiento de Miguel Chamorro al vomitar sangre tras su intoxicación mortal. El 27 de Abril de 1937, Isabel Gómez, Remedios, Ana y Paquita mueren a consecuencia de un bombardeo por morteros republicanos, solamente Amparo e Isabel (la hija más pequeña) lograron sobrevivir al asedio del santuario, no sin sufrir multitud de heridas y quedar traumatizadas por la terrible experiencia.

Santuario de la Virgen de la Cabeza

Santuario de la Virgen de la Cabeza antes de ser bombardeado.

Santuario de la Virgen de la Cabeza bombardeado

Santuario de la Virgen de la Cabeza tras el bombardeo.

Comparación Miguel Chamorro y La Pava1

Comparación Miguel Chamorro y La Pava2

Comparaciones fotográficas entre Miguel Chamorro y la teleplastia conocida como “La Pava”.

Fraude: La hipótesis del fraude ha estado y está muy presente en torno a las Caras de Bélmez. Ha habido parapsicólogos escépticos que se inclinaban a la hipótesis del fraude como José Luis Jordán Peña, vicepresidente de la Sociedad Española de Parapsicología, el cual habló de diversas posibilidades de fraude como la pigmentación con una sustancia pardonegruzca, una mezcla de hollín y vinagre o la acción agresora de un compuesto químico. Ramos Perera, presidente de la Sociedad Española de Parapsicología, manifestó que por medio de pruebas con infrarrojo en La Pava, la primera de las caras, se percató que había coloración; de lo que podría deducirse que fue pintada. Existe además el análisis químico de un investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CISC). El reporte de J.J. Alonso fue publicado originalmente en Psi Comunicación, la revista de la Sociedad Española de Parapsicología. En dicho informe se aseguraba que la cara conocida como “La Pelona”, correspondía a una suela de zapato de la talla 39. Otros muchos escépticos también difieren de las interpretaciones parapsicológicas. Se ha mencionado el análisis químico realizado por el Instituto de Cerámica y Vidrio (ICV) sobre muestras de dos caras de Bélmez. En su evaluación del caso para un artículo de la Journal of The Society for Psychical Research de julio de 1993, Luis Ruiz Noguez opina que, del análisis ICV hay que destacar la presencia de tres cationes que se usan como pigmentos en la fabricación de pinturas: Zinc, plomo y cromo. Otra posible explicación sería el uso de productos químicos oxidantes, o que sean sensibles a la luz, nitrato de plata que se oscurece con la parte ultravioleta de la luz solar.

En Febrero de 2013, el Ayuntamiento de Bélmez inauguró el “Centro de Interpretación de las Caras”, con un coste de unos 850.000 € y financiado en gran parte con dinero de la Unión Europea (70%), ayuda que generó alguna indignación en su momento, pero luego justificado como un medio promoción turística aprovechando una tradición folklórica local. Dicho museo posee soportes audiovisuales, gráficos, documentación pero nada de las caras auténticas. Éstas se mantienen en su lugar de origen. Por un donativo se siguen mostrando a todos los curiosos crean o no en estos fenómenos del más allá. Entre tanto, el ayuntamiento de Bélmez sigue confiando en que las caras y su museo sirvan de  reclamo para visitar esta zona de Jaén.

Nuevamente nos encontramos ante un supuesto fenómeno paranormal que hace que nos realicemos multitud de preguntas al respecto aunque obteniendo a su vez muy pocas respuestas para descifrar el misterio. La realidad a fecha de hoy es que las Caras de Bélmez de la Moraleda siguen estando presentes en la antigua casa de María Gómez Cámara, mujer paciente que convivió con dichas rostros durante 33 años. Extrañas teleplastias que parecen hablar, contarnos algo y que son parte indispensable e inmortal de la historia de la parapsicología y que guardan, o no, bajo su terrible y macabra expresividad, una historia negra como la más oscura de las noches… Esperando que alguien logre descifrar el misterio de una vez por todas.

Entrada a Casa Caras de Bélmez

Entrada a la casa de las Caras de Bélmez.

Últimos análisis científicos efectuados por el programa de Cuarto Milenio señalan que no existe fraude alguno en el fenómeno de las Caras de Bélmez.

Programa de Milenio 3, especial sobre las Caras de Bélmez.
Ir a descargar

Programa de Espacio en Blanco, especial sobre las Caras de Bélmez.

Parte I.

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Parte II.

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Psicofonía obtenida por Pedro Amorós. Hay una versión alternativa que transcribe esta parafonía como “matar a yei” en vez de “matar a él”.

Psicofonía obtenida por Pedro Amorós.

Psicofonía obtenida por Pedro Amorós.

Nota: Las psicofonías anteriores son propiedad de Pedro Amorós y únicamente se exponen aquí con fines informativos y divulgativos. Para más información sobre Pedro Amorós, sus trabajos e investigaciones visitar: www.pedroamoros.com

Fuentes: Wikipedia, culturandalucia.com, Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández (Tumbas sin Nombre), elaboración propia.

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