RSS

Un bosque en sus labios

21 Abr

Tintineo suave de ramas secas crujiendo bajo los pasos de una carrera exaltada que a cámara lenta atraviesa el interior del bosque. Epilepsia solar, intermitencia al respirar lo agitado y violento de un aire que abrasa implacable los pulmones. Llegar allí, desfallecer a buen recaudo entre los huesos polvorientos y escasos de un crimen cometido hace tanto tiempo que la locura llora al no poder recordar el motivo que hoy nos hace temblar de excitación. Este riesgo a morir entre hojas y madera muerta es tan majestuoso que las manos sobre mis ojos quieren tapar la luz del despertar, para no ver, no sentir entre esta bruma verde que tanto envuelve.

Huesos y marfil, recuerdos olvidados de un desierto verde y solitario en donde las hadas son pasto de los lobos y los lobos de la melancolía, emitiendo un aullido para esa Luna incauta que no interviene en el devenir de acontecimientos muy capaces de rasgar lo hipersensible de esta deliciosa demencia. Hacer de los restos de un reinado pasado la reliquia por la que conquistar siglos, de la misma manera que nos negamos a retroceder porque nadie entendería la razón de estas sonrisas al viento cuando el escenario debería ser el de una tragedia griega: Túnicas rojas, copa con veneno… El rencor de lo imprevisible.

Romance entre hojas secas en el lecho arbóreo de un rincón entre tú y yo… Aquí estamos, en lo escondido de unas sepulturas en mitad del bosque, piedra tallada, carcomida por el tiempo y sus inclemencias, alejados de la indiferencia de Dios. Déjame recordar porque ya no sé si enterrar mi memoria al lado de estos epitafios  que se escriben con huesos sueltos y quejumbrosos. Descansar mi cabeza sobre piedra húmeda, acariciar con la yema de los dedos cada centímetro cubierto por el moho y el musgo que como el paso del tiempo, deforma la imagen original que un día creímos imperecedera.

Esta es la gran aventura de una muerte en vida, donde ningún reloj desearía marcar el inicio del alba y sin embargo, hoy la felicidad es plena. Sin más, completamos el círculo vicioso de un silencio entre miradas que hablan a gritos. Aquí, entre los remanentes de ese ayer que tantas veces dijo “te quiero”, se desvanece la realidad como un puzle que se deshace pieza a pieza. Latidos a ritmo de un taladro mecánico, así también son los intensos besos entre piedra y bosque, entre locura y cordura, entre sangre ardiente y tímida conciencia. Idilio de soledad, huesos vetustos y pretéritos vestigios… Llámame mañana al despertar, esta noche duermo aquí. Contigo.

En el bosque, las hojas forman un cenotafio vegetal para el ayer. Los labios, tornándose de rojo, crean un Imperio para resurgir en él, hoy.

Piedra bosque

Fotografía por La Exuberancia de Hades.

 

Etiquetas: , ,

4 Respuestas a “Un bosque en sus labios

  1. Isabel Sira

    25 diciembre, 2014 at 22:37

    Asombroso. Me ha gustado mucho

     
  2. Sandra

    31 marzo, 2016 at 00:47

    Muy bueno!

     

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: