RSS

Calle del Eucalipto

07 Ene

Algo claro, cristalino, quiero algo seguro para saber que el final no espera a la vuelta de la esquina con los brazos abiertos y los labios pintados de pegajoso carmín rojo sangre. Cansado, exhausto, batalla tras batalla, calle solitaria, guerra interminable de amor que se vierte como agua sucia a la alcantarilla. En el medio de un momento estoy, en el segundo antes de amanecer me anclé, taciturno, impertérrito ante una deriva que se desliza sobre ruedas que pisotean sin piedad huesos olvidados. ¿Ya está?, el polen vuela polinizando todo a su paso, son los frutos del mañana, nacidos de flores muertas y marchitas de un hoy arrugado y áspero.

Soprano dramática en la Calle del Eucalipto, estoy escuchando su canto, perdiéndome en cada nota nostálgica que surge de su garganta, mientras la tormenta se acerca paulatinamente hacia mí. Nubes azules, cargadas de hielo y agua fría en la que bañar el espíritu y ahogar sin piedad cada rincón poseído por la soledad. Canta y derrama el alma ahora que llega la ventisca y su entregada hermana, la niebla, que bajará de la ladera para sumir este paraíso terrenal en un hogar miope, donde al andar, solamente anhele vislumbrar el rojo corazón de mi amor entre tanto paisaje fantasmal y evanescente. Puedo observar farolas en la lejanía, son como fuegos fatuos guiándome hacia lo más oculto de ti, de mi imperio sin corona ni trono.

Un grito entre la tempestad, un aullido para llamar a la locura que se perdió por algún barrio cercano y no encuentra hoy el camino a casa. Mientras tanto, puedo perder el tiempo en un local de jazz en la Calle del Eucalipto, es un espectáculo pobre para decadentes sin nada mejor que hacer… Saxofón oxidado, contrabajo desafinado, piano suplicando descansar en paz esta noche, músicos sin ilusión ni creatividad. Un trago para abrasar la garganta y enfriar el ímpetu antes de volver a salir afuera y deambular, a la vez que el frío se hace fuerte en la medianoche y la nieve, balanceándose cada copo de nieve, amenazando con cubrirlo todo para que mañana al amanecer se olvide cualquier rastro de este vagar sin rumbo.

Parques olvidados, inscripciones de romances ya fallecidos grabados en la madera de viejos árboles como tatuajes esculpidos al dolor por un sentimiento que ya marchó hace muchos años atrás. Hemos perdido tanto que algún día ganaremos, todo el mundo cree en lo mejor y sueña con rostros nítidos más allá de la niebla estancada en estos malos tiempos, tan enormes como un océano, tan fuertes e inclementes como un invierno polar. Suplico que alguien me enseñe cantar a los vientos para traer aquí lo rotundo de una primavera a la que tanto anhelamos e invocar un Sol para que con humildad, calme por fin los efectos de la ventisca sobre mis labios cortados.

En la Calle del Eucalipto me desangro entre paseos sin fin con aroma a hierbabuena recién cortada y ópera sin sentido. A ti te hago un camino con mi sangre, gota a gota cayendo sobre el adoquinado, congelándose, mostrándote el camino hacia el lugar en donde queremos estar y encerrarnos, puesto que el invierno dura ya demasiado y tu calor es lo único que me despierta de este glacial entumecimiento. Tus ojos, sí, son lo único que da luz a lo sombrío y borroso de este ambiente, el cual invita muy educadamente a confinarnos el uno en el otro en una dulce prisión hecha con nuestros brazos, aquí, en algún lugar de la Calle del Eucalipto.

Relato inspirado por las canciones Eukalyptustreet y Song til stormen del álbum Norrøn Livskunst de Solefald.

Bergen

 Bergen – Noruega.

Anuncios
 
2 comentarios

Publicado por en 7 enero, 2013 en Mis Relatos

 

Etiquetas: , ,

2 Respuestas a “Calle del Eucalipto

  1. long live to sixx

    6 febrero, 2013 at 20:13

    Me ha parecido muy bueno. Y refresca después de un día largo de trabajo.
    Ahora me lo voy a volver a leer con las canciones bajitas de fondo.

    Hemos perdido tanto que algún día ganaremos, todo el mundo cree en lo mejor y sueña con rostros nítidos más allá de la niebla estancada en estos malos tiempos, tan enormes como un océano, tan fuertes e inclementes como un invierno polar…

    Insuperable tía.

     
    • laexuberanciadehades

      6 febrero, 2013 at 20:23

      Me alegra leer eso porque escribí este relato hace poco tiempo, después de una temporada de no excesiva inspiración. Tenía un par de canciones en mente que me motivaron y gracias a ello el resto salió relativamente fluido, estoy satisfecho con el resultado.

       

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: