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Ángel o Demonio

03 May

Es el candidato al amor eterno si el corazón de ella quisiese ser seducido hasta el final. Es el ser pálido que habla detrás del telón de terciopelo negro que os separa, contando las bondades que ofrecería a la reticente dama del otro lado (de la muerte). Irónico hasta la médula, susurrando tras la preciosa tela, expulsando mentiras (¿o no?) por esos labios perfectos. Si por casualidad te crees todo esto es que estás muy desesperada amor y tu corazón se agarra a espinas que pueden desgarrar la piel profunda y dolorosamente, ¿por qué correr el riesgo?, ¿merece la pena?.

No busques refugio en las estrellas o la Luna cuando digas “Sí”, porque no habrá lugar en el mundo que puedes escapar de él y del alcance de sus divinas alas de cisne angelical. Desliza besos por debajo del telón y tú solo con oír su voz te cautivas hasta disolverte bajo una lluvia de alegorías de amor y promesas benditas de vileza en la más dulce y prohibida clandestinidad. El telón se retuerce con la presión de sus manos que te tientan a quedar atrapada en ellas mientras exploran el camino a la lujuria infinita, muy lejos del amor enterrado, muy lejos del Sol que pudiese alumbrarte en esta mina de gemas envenenadas que refulgen en la oscuridad y que son sus promesas.

Bendito ángel del mundo de Afrodita, descasas sobre nubes blancas que esconden un sofocante infierno debajo de ellas, en donde la dama ya no podrá escapar cuando se dé cuenta de su error fatal. Coleccionas caprichoso la esencia del amor de cada una de tus víctimas como pócima para la resurrección de tu alma muerta, porque tras el telón se halla una tragedia espiritual que condena y arrebata a este engendro con alas a cometer el mal infinito, siendo la falsedad el único emblema de tus besos. Atrápala, llévala contigo, que el negro (como tu corazón) terciopelo deslice su suavidad embriagadora por su cuerpo hasta derrotar el último atisbo de dignidad y resistencia de la condenada… Ahora es tuya y de esa manera añades un eslabón más a la cadena que te estrangula esos pulmones asfixiados, un nuevo crimen bajo palio de un Dios ignorante y misericordioso.

Y ahora, un nuevo cadáver que te empujará muy profundo en tu propio sepulcro el día del Apocalipsis. El infierno interior no tiene fin, ¿por qué te enclaustras vulgarmente en el pecado que una y otra vez repites?. Estás atrapado tras el telón suave e irrompible que te encierra por toda la eternidad en un mundo sin salida más allá del alcance de tus alas, con el miedo en el cuerpo de volar muy alto, tan alto, más allá de donde alcanzó Ícaro, tú quieres expiar tu culpa y llegar hasta el Sol para que te acune despacio hasta desaparecer en el último acto de redención posible, cuando las mismas trompetas del Paraíso toquen por ti hasta la extinción de tu desgarrada existencia. Solo así tus pecados quedarán purgados de una vez para siempre y un último ejercicio de valor te llevará hasta las estrellas y más allá…

Se hace el silencio por tu alma resucitada con el calor de la luz perpetua y perenne, cae el telón.

 
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Publicado por en 3 mayo, 2012 en Mis Relatos

 

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