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Al final del día… de San Valentín

14 Feb

Amanece sobre la ciudad, la luz empieza a reflejarse en los cristales de los rascacielos, de pie sobre una colina de las afueras puedo ver toda su inmensidad y como en un día especial como este nada cambia y millones de historias nacen y mueren dentro de la gran ciudad. Hay cientos de camas de asfalto donde gente duerme soñando con un presente distinto, lejos de la mugre y la soledad mientras toneladas de hormigón no tienen piedad de “los escogidos”, aquellos que enterrados aquí caerán en el olvido de los hipócritas.

Te cuento en esta carta todo lo que veo, todo lo que siento hoy como un medio de exteriorizar esta sensación que a veces te envuelve, despertar la conciencia dormida y olvidarnos aunque sea por un instante que no somos el centro del universo, poder mirar un poco más allá, darse cuenta de que estamos muy lejos de las estrellas. Olvida por un momento el resto, concéntrate, lo haces bien, sé que tú puedes sentir todo esto tal como lo hago yo y si no te regalaré mi corazón si lo necesitas para percibirlo y así podrás ver como los rayos de sol son incapaces de iluminar algunos callejones que permanecerán en la niebla para siempre.

Frustrados, desesperados, violados, alocados, atemorizados, vendidos, acabados, prostituidos, enterrados, purgados, olvidados, perdidos… ese es el pan nuestro de cada día Señor, la tristeza reflejada en la mirada de un niño que no entiende lo que sucede a su alrededor (la orfandad del amor), estás viendo que mucha gente es millonaria de soledad y como el cielo está cansado de beber plegarias de futuro y buenos deseos que nunca llenarán estos estómagos vacíos.

Estoy viendo caer el sol en el horizonte sobre la gran ciudad, pronto la contaminación lumínica se enfrentará a la oscuridad de la noche en una batalla que se repite una y otra vez; la luz artificial que no deja descansar, la que ilumina los fallos de cada uno de nosotros dejando al descubierto años de indiferencia y cruel ironía. Hoy se han entregado cientos de rosas pero miles de corazones se hayan perdidos al final del día… de San Valentín.

PD: Dame tu mano, vamos a casa, solo quiero tumbarme y dormir abrazado a ti. Te quiero.

 
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Publicado por en 14 febrero, 2011 en Mis Relatos

 

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